Cambio inesperado

Sai había dormido bien esa noche que Gaara estuvo en su cuarto inconsciente. Unos momentos antes de lo ocurrido le había hecho entender al pelirrojo que no lo molestaría más, que no insistiría en verlo ni nada por el estilo. Pero ese momento que estuvo contemplándolo a la luz de la luna, lo hizo cuestionarse sus palabras. Sonrió algo atontado recordando ese hecho, luego cerró con fuerza sus ojos y agitó su cabeza hacia ambos lados. Se dirigió al baño para lavarse la cara y a darse una corta ducha. Tenía que asistir a clases, y si quería ser puntual, debía ocupar su tiempo preparándose en vez de pensar estando acostado en su cama.
Al llegar al baño se quitó su camiseta de dormir y la arrojó en una canasta. Luego se bajó sus pantalones de una tela muy suave. Ya cuando estaba desnudo, se miró al espejo e inspeccionó su cuerpo, algo que solía hacer con frecuencia, pues, se preocupaba mucho por su salud.
Lo primero que miró fue su piel. Su pálida y tersa piel. No tenía mucho vello. Su abdomen estaba bien tonificado. Sus brazos y piernas también. Sus glúteos los tenía en forma. Se sorprendió de tener un cuerpo tan atractivo a la vista. Fue en ese instante que dio gracias a los continuos ejercicios que su Instituto le obligaba a tomar. Sonrió un poco avergonzado y luego, fijó su vista hacia debajo de su ombligo. Se hizo muchas preguntas al ver esa parte de su cuerpo que identificaba a cualquier hombre. Sabía que lo tradicional en su ciudad, país y en el mundo, era que un hombre se casara con una mujer y que, después tuvieran hijos. Pero parecía que su situación sería totalmente distinta a lo acostumbrado. Jamás le había llamado la atención una mujer. Y eso que en el Instituto había una cantidad considerable. Solo cuando salió de su Instituto conoció "de cerca" a dos mujeres, Kushina y Sakura. El problema estaba en que tampoco sintió una atracción por más encantos que tuviera cada una.
Con el pasar de los minutos, comenzó a recordar sus clases de Educación Sexual dónde se les explicaba que el coito entre una mujer y un hombre daban origen a un bebé. Se sintió extraño al pensar en eso, y después, recordar sus sentimientos de atracción por Gaara. Nadie le había dicho si estar con un hombre era normal o anormal. Para él simplemente era posible. Si él se sentía atraído no lo consideraba ni bueno, ni malo, tan solo extraño porque nunca antes había sentido eso con alguien. Y si, se avergonzaba de reconocerlo era tan solo porque no quería que alguien lo molestara con esas cosas. Para él era extremadamente raro demostrar ese tipo de sentimientos y hacerlo por primera vez era algo que de seguro sería una novedad. Y lo que menos quería; era publicar su vida. Danzou lo había acostumbrado a tener una vida de bajo perfil. Sobre todo por ser artista.

Sin pensar más a fondo, y con toda esa nube de ideas que entorpecían su rutina, se metió a la bañera. Movió la llave que daba el paso al agua tibia e inclinó su cuello hacia atrás. Cerró los ojos y suspiró. El agua tocaba su piel, era como una suave lluvia tibia que se deslizaba por su cuerpo. Estiró su mano por un poco de jabón y se lo pasó por su pálida piel. Luego tomó un poco de shampoo y se enjuagó el cabello. No estuvo más de cinco minutos enjuagándose. Cuando salió de la ducha se sintió muy relajado. Se amarró una toalla a la cintura, no sin antes secarse algunas partes de su cuerpo. Luego sacó otra toalla que se encontraba sobre un mueble del baño y la dejó rodeada en su cuello. Su negro cabello aplastado destilaba agua por las puntas, mojando el suelo. Ahora, abrió puerta para entrar a su habitación. Caminó lentamente por la alfombra mientras sonreía pensando en el chico de cabello rojo.

Por otro lado, en casa de Gaara, para ser exacto, se encontraba Danzou con dos guardaespaldas. Parecían esperar que alguien saliera de la mencionada casa, pero no hicieron ningún movimiento al ver a Kankuro saliendo sin preocupaciones con un bolso apoyado en su hombro. Vestía un uniforme de colegio.
Por la reacción de los hombres que se encontraban a metros del domicilio, se podía deducir que el chico de cabello castaño no era la persona que andaban esperando. Luego de cinco minutos más, Temari salió con su bolso, estaba por cerrar la puerta cuando perdió el equilibrio y se sujetó de la perilla. Parecía agitada y cansada. De hecho estaba pálida. Abrió la puerta y entró a su casa rápidamente.
Finalmente salió Gaara. Era difícil de suponer qué había pasado con la joven viendo la expresión del pelirrojo. No tenía expresión de preocupación, ni de tristeza. Así solía permanecer su semblante. Serio. Por otra parte, su uniforme iba desarmado. Pantalones negros y chaqueta burdeos. La camisa estaba por fuera del pantalón. La corbata verde estaba mal hecha. Su cabello alborotado.
Dio unos pasos cuando se percató del auto negro que había al frente de su casa y, de los tres hombres que estaban observándolo. Hizo un sonido con los dientes en señal de enojo. Dejó su bolso de lado y caminó a encararlos.

— ¿Qué quieren?- preguntó el joven de ojos verdes desafiándolos con la mirada.

—Sabaku no Gaara. Por favor no tengas un trato tan hostil. No pensamos hacerte daño y tampoco queremos molestarte.- comentó el anciano sonriendo forzosamente. Sus arrugas eran tantas como las arrugas de sus ropas. Gaara inspeccionó a los tres hombres. Los miraba de arriba a abajo con total desconfianza. —Mi nombre es Danzou. Soy el director del Instituto ANBU. Y si vengo personalmente a tu casa es porque, quiero hacer un trato contigo...

—No me interesa hacer tratos...- dijo el pelirrojo retrocediendo y tomando su bolso. Estaba dispuesto a marcharse para seguir su camino.

—Vamos Gaara, no seas así.- interrumpió Danzou haciendo que el joven se diera vuelta y lo mirara con odio. —No te tomará más de dos minutos. Seré breve.- agregó haciendo que el adolescente le pusiera atención. Cuando Danzou supo que Gaara había tomado una actitud de "escucha" prosiguió. —Sé que estudias en el Instituto público de Konoha y como estudiante en ese recinto no recibes ingresos. Te aceptaré en mi Instituto y te pagaré para que permanezcas ahí. Te podrá parecer raro que le diga esto a alguien como tú. Un chico que es conocido en todo el pueblo como alguien conflictivo. Pero sé que puedo potenciar esa fuerza tan brutal que tienes. Todos sabemos que tu fuerza es comparable con la de un luchador profesional. Esas habilidades se desarrollan con el tiempo, pero parece que tú, aparte de desarrollarlas, naciste con una gran fuerza. Si vienes a mi Instituto, te pagaré dinero cada mes para tus gastos y los de tus hermanos. Claro, con la condición de que tengas un buen rendimiento en tu especialidad…

Gaara parecía tener interés en seguir escuchando. Por un momento pensó en aceptar sin escuchar más, pero su desconfianza hacia las personas era tal que le era difícil aceptar propuestas de gente desconocida.

—Todos necesitamos dinero. A ti no te contratarán en ninguna parte. Ya estás catalogado como una persona agresiva.- seguía insistiendo el anciano. —Aparentas como si no te interesara y eso que tienes necesidades muy fuertes. Tu hermana mayor ya está esperando un bebé y eso implica muchos gastos. Antes, durante y después del nacimiento. Deberías pens-

El viejo seguía hablando cuando el pelirrojo se le lanzó encima, lo agarró con fuerza de sus ropas y lo miró fijamente a los ojos. Los guardaespaldas estaban a punto de golpear al joven, pero Danzou hizo una señal para que se detuvieran.

— ¿Por qué mierda sabes eso?- preguntó el menor con ira.

—Eso es algo que se comenta en el pueblo. Ya sabes, hay pocos habitantes...Y tú eres bastante conocido, por lo que tus hermanos también tienen cierta fama en el pueblo tan solo por compartir lazos de sangre contigo.

Gaara lo soltó con fuerza. Casi botó al mayor, pero poco le importó. Suspiró con enojo y se sacó la corbata.

— ¿Dónde está mi nuevo uniforme?- preguntó apresurado. —No pienso pagarlo. Y quiero que me den un adelanto.- exigió el pelirrojo. Danzou sonrió discretamente e hizo una señal para que subiera al auto. Temari había tomado un poco de agua antes de volver a salir de su casa. Cuando llegó a su patio delantero, vio que la corbata de su hermano estaba tirada en el pasto. La recogió algo confundida y, siguió su camino a la universidad.

El pelirrojo que estaba sentado rodeado de los dos guardaespaldas de Danzou; parecía muy tranquilo. El anciano se encontraba en el asiento del copiloto y un hombre un poco más joven que Danzou, manejaba el auto.

—Tendrás tu propia habitación y tu propio baño.- decía el director pausadamente. —El horario está en una hoja que encontrarás en tu escritorio. Tu armario estará repleto de todos los uniformes que ocuparás durante el tiempo que estés en el Instituto ANBU. Tienes que cuidarlo. Todo lo que rompas se te será descontado de tu paga. No hables con nadie de tu clase ni con ningún alumno sin mi permiso. Respeta a tus profesores y a los trabajadores. Sé responsable y puntual. Tendrás permiso los fines de semana para ir a tu casa. También tendrás que someterte a un chequeo médico cada mes sin excusas. Hoy conocerás el lugar y te volverán a repetir las instrucciones básicas durante tu visita. Mañana vendrás con tus cosas. Acuérdate que pasarás la mayor parte del tiempo en mi prestigioso Instituto, así que debes traer todo lo que creas conveniente. Ten en cuenta que se te confiscará todos los elementos que puedan considerarse peligrosos.

—Cómo sé que no me mienten.- dijo el pelirrojo un poco extrañado por las palabras del mayor. —Dice todo eso como si estuviera preparado desde hace tiempo.

—Sabaku no Gaara, en mi Instituto estamos preparados para recibir alumnos nuevos todo el año. No te sientas privilegiado. Podrías ser tú u otra persona. Pero esta vez eres tú, porque tus habilidades necesitas explotarlas en algún deporte que genere alguna ganancia. Además le hago un favor a la sociedad. Nadie necesita un niño rebelde cerca.- comentó el viejo riendo despacio al terminar la frase. El automóvil se detuvo y fue el primero en salir. El joven de ojos verdes apretó sus dientes y murmuró algo que ni si quiera los guardaespaldas lograron comprender.

Por otro lado. Sai, que seguía su rutina, pasó por el pasillo. Caminando lentamente y mirando disimuladamente hacia un lado. Específicamente hacia la ventana que daba al otro edificio, esperaba ver a Gaara como todas las mañanas. Eran unos cuantos segundos que veía al joven mientras caminaba y entraba a su salón. Al no verlo, se detuvo para arreglarse su uniforme que estaba en perfectas condiciones tan solo para ganar tiempo. Habría estado más de cinco minutos de esa forma cuando bajó la mirada. El timbre sonaba de fondo. Había que estar ya dentro del salón sentado y esperando al profesor. Pero Sai, estaba a mitad del pasillo. No le importó llegar tarde. Sintió preocupación a los pocos segundos. ¿Qué pasa si Gaara nunca llegó sano y salvo a su casa? Se preguntaba el joven de ojos negros. No podía darse el lujo de llamarlo a su casa ya que, en primer lugar, no tenía teléfono ni celular a su disposición. Y segundo, tampoco tenía el número de ese chico. Por un momento pensó en ir directamente a la oficina de su director y encararlo, pero sabía que por el momento no tendría el valor para ir a verlo. Danzou parecía ser el único que sabía que le atraía Gaara. Se sonrojó un poco y siguió su camino. Algo desanimado y triste.

Al llegar a su salón, el profesor hizo un comentario sobre la tardanza del azabache. Nada cruel y nada para ofenderse, pero en seguida el resto de la clase comenzó a murmurar algunas palabras hirientes y groseras al joven de cabello negro. Sai no hizo caso, tan solo caminó y se sentó en su lugar.

Las horas pasaban y mientras en el salón se impartían clases de álgebra avanzada, el azabache tomaba apuntes como todos sus compañeros. Todo ese ambiente de concentración fue interrumpido por un sutil golpe en la puerta de madera. El profesor dejó su tiza de lado y de mala gana dio permiso para que la persona entrara a su clase.

Todos los alumnos miraron hacia la puerta. Esta se abría lentamente. Un hombre, de cabello castaño oscuro, y ojos relativamente verdes, entraba al lugar junto a una persona que era baja estatura y que tenía un cabello muy llamativo. Era Gaara.

Sai quedó paralizado. No podía creer lo que veía. Su corazón que latía con normalidad comenzó a acelerarse. Tragó saliva y sonrió de la alegría al ver que se encontraba en buenas condiciones . El pelirrojo no parecía tener ninguna lesión. A lo más tenía unas pequeñas cicatrices que habían sido ocasionadas por la golpiza del día anterior. Apenas se notaban a lo lejos.

—Él es Sabaku no Gaara. Un estudiante nuevo. Más bien de intercambio. Viene del Instituto público de Konoha. - dicho eso, algunos alumnos miraron al joven de ojos verdes y murmuraron un par de cosas. — ¡Silencio!- gritó el hombre que acompañaba al menor. —Solo está conociendo el lugar. Obviamente no irá a las mismas clases que ustedes, apenas tiene 14 años. Solo lo verán en los pasillos, en la hora de almuerzo y tal vez en alguna clase optativa. Quiero que lo traten con respeto. El director Danzou no trae a cualquiera a este Instituto, así que no deberían subestimarlo. Es muy hábil en kickboxing... En fin, era solo eso, profesor. Lamento haber interrumpido su clase.- finalizó el hombre. Hecho una corta reverencia se fue del salón con Gaara.

Justo cuando la puerta se cerró, el timbre comenzó a sonar. Ya era hora de almorzar, y justamente los lunes las clases terminaban a medio día. Sai arregló sus útiles muy animado y, salió rápidamente de su salón. Caminó apresurado por los pasillos. Si había algo que quería hacer, era ver nuevamente a Gaara. En su trayecto se topó con el director. Lo saludó algo temeroso mientras el anciano le daba unas palmadas en el hombro.

—Buenas tardes Sai, no es necesario que tengas esa actitud. Ayer andabas algo alterado, todos tenemos malos días, creo que te entiendo.- dijo el viejo con un tono muy amable mientras seguía dando unas cuantas palmaditas más en el hombro. —Relájate. Ve tranquilo a comer...- fue lo último que dijo para retirarse y desaparecer entre los pasillos de la escuela.

Sai levantó la mirada una vez que su director se fue. Se sorprendió bastante y no tenía la menor idea a qué se debía ese cambio. Hasta parecía que Danzou había olvidado el tema de la atracción que él tenía hacia Gaara. Simplemente eso lo dejó atónito.
Cuando recién volvió en sí, se acordó que estaba tratando de seguir al pelirrojo. Ya a estas alturas lo había perdido, pero tenía la esperanza de empezar a verlo con normalidad durante los próximos días.

Ya entrada la noche, Gaara se encontraba cenando solo en su casa. Su ropa y objetos de aseo los tenía guardados en una gran maleta con llave. Parecía muy tranquilo pues todo lo había arreglado con anticipación. Era cosa de esperar a la mañana siguiente para partir. Mientras el joven de ojos verdes revolvía su sopa con una cuchara metálica, llegaba Temari con Kankuro agotados después de una larga jornada de estudios, trabajos entre otras cosas.

—Gaara, ¡ya volvimos! - gritó sin escuchar respuesta. No esperó por una, pues sabía que nunca llegaría. —Por Dios, Temari, pensé que demorarías más en la ecografía. Menos mal que solo es uno. Creí que serían dos porque te notaba un poco gorda.- se quejaba el castaño que vestía su uniforme escolar. Ya era su último año en la escuela y próximamente entraría a la Universidad al igual que su hermana.

— ¿A quién le dices gorda, maldito pendejo?- gritó la rubia jalando de la oreja a su hermano menor.

—Ay, Ay, Ay duele... ¡Hey! ¡Suéltame!- le suplicaba el joven en tanto la presión en su oreja se hacía menos dolorosa. —Perdón… Pero esos antojos que te dan deben ser los culpables. Deberías cuidarte de no comer tanto dulce o tu hijo podría nacer enfermo. Puede darle diabetes y eso es bastante peligroso.

—Ya entendí, pero no vuelvas a decir que estoy gorda. Solo son cuatro meses y el bebé está creciendo rápido. De seguro será alto como Shikamaru.- dijo la rubia soltando finalmente a su hermano y caminando hacia la sala de su casa para echarse en el sillón. Se desabrochó su chaleco y suspiró mientras veía el techo. —Lo lamento, Kankuro. Sé que tienes que trabajar y estudiar al mismo tiempo para mantenernos, no debería regañarte y tampoco debería pedirte que me acompañes al médico. Tengo a Shikamaru. Él me acompaña siempre. Además no quiero que dejes de lado tu vida por mí y mi hijo. Deberías descansar y tratar de estar más tiempo con Tenten.

—Claro, lo intentaré, solo que, ya sabes que quiero asegurarme que todo marche bien en tu embarazo. Y si tengo que conseguir otro trabajo para pagar los gastos, lo haré. Hasta ahora soy el único que puede hacer algo. Gaara es muy pequeño para trabajar, además nadie lo va a contratar si anda amenazando hasta a los desconocidos, sinceramente no sé qué hacer con él. Si no cambia, tendremos que echarlo de la casa cuando cumpla la mayoría de edad.

—Hey, habla bajo, debe estar en su habitación y ya sabes que las paredes son delgadas.- dijo Temari un poco nerviosa e intentando bajar el tono de voz. —La verdad es que, sobre eso, te encuentro toda la razón, si sigue como está tendremos que sacarlo. Me está costando muchas amistades... y prácticamente no puedo invitar a mi novio porque tengo miedo a que le haga algo.

—Lo sé, por eso mismo no invito a Tenten. Prefiero ahorrarme los problemas...

—Shhh, por favor, habla bajo...

—No te preocupes, debe estar viendo televisión o algo así.- comentó Kankuro sentándose en un sillón cerca de su hermana y estirando sus brazos. Y de la nada, apareció el pelirrojo con un uniforme negro que parecía ser de otro Intituto. En sus manos tenía un plato de sopa a medio comer. Pasó caminando lentamente hasta llegar a la cocina. Tanto el castaño como la rubia se miraron preocupados. Gaara había oído esa pequeña conversación y además no se explicaban esas ropas que no eran del colegio que su hermano menor solía ir.

— ¡Hey, Gaara!- gritó Temari preocupada. —Ven.

El menor no tardo en aparecer. Tenía una expresión más fría que la acostumbrada.

—Gaara, no quisimos decir nada malo, solo que, en algún momento tendrás que cambiar para bien...Eso es todo.- dijo la rubia acomodándose en el sofá. —Hemos intentado de todo contigo, pero nada funciona. Tu comportamiento violento podría terminar muy mal y no queremos estar involucrados...Antes éramos niños y muy jóvenes, pero ahora que somos grandes nos puede afectar mucho en nuestra vida. De hecho ya nos ha afectado desde hace años…

—Lamento que tengas que escuchar eso, pero es la verdad. Sabes muy bien que llegará cierto tiempo en que no te podremos ayudar y tendrás que...

— ¿Solo era eso? -preguntó el pelirrojo tajantemente. Sus dos hermanos se sorprendieron por la pregunta. Se miraron por medio segundo y luego volvieron a fijar su mirada en Gaara. — ¿Acaso no me preguntarán por qué llevo este uniforme?

—B-bueno, ¿por qué lo llevas? ¿Acaso se cambió de repente el uniforme en la escuela? -preguntó Kankuro confundido.

—A partir de mañana asistiré al Instituto ANBU. Seré alumno regular.- respondió seriamente.

— ¿¡Eh!- la rubia se había sorprendido más que antes. — ¿Por qué ahora? Hace varios años te enviaron una solicitud para entrar a ese Instituto y tú la rechazaste...No entiendo qué te hizo cambiar de opinión.

—Me pagarán por estudiar en esa escuela. Nada más. Con eso tendré dinero y podré mantenerme.- dijo el pelirrojo bajando la mirada. —Parece que llegó en el momento preciso…- añadió en voz baja. —También les puedo prestar dinero si necesitan.

—Vaya, gracias Gaara.- dijo Kankuro mirando hacia un lado y sonriendo demostrando su nerviosismo. — ¿Pero tú querías ir o te llamaron?

—Ellos me vinieron a buscar y dijeron que me pagarían.- respondió sin dar más detalle de lo sucedido.

— ¿Acaso no crees que todo eso suena sospechoso?- preguntó Temari abriendo un hermoso abanico de colores y echándose un poco de aire.

—Desconfío de todos...- dijo el pelirrojo mirando a sus hermanos con cierto rencor. Luego de eso, siguió su camino hacia la cocina. Lavó sus platos y fue a su habitación para asegurarse de que llevaba todo para su larga estadía en ese Instituto.

Esa noche le costó dormir. Aunque eso era costumbre. Padecía de insomnio desde hace varios años y eso, se debía al miedo que sintió cuando era pequeño en el momento que una persona trató de agredirlo en su propia casa. Todo empezó días después de ese terrible crimen que cometió por desesperación. Los familiares por parte del padre de Gaara, sabían que el menor había ocasionado la muerte del hombre. Más de alguno se alejó y perdió contacto para siempre con la familia conformada solo por tres menores de edad. Y más de uno quiso tomar venganza. Fue una tarde soleada en que sucedió el incidente. El pelirrojo dormía una siesta en su cama cuando unos fuertes portazos se escucharon en su enorme casa. — ¡Te mataré!- gritaba un hombre en reiteradas ocasiones. El menor se despertó atemorizado. Por un momento pensó que se trataba del alma de su padre que venía a quitarle la vida. Se escondió debajo de las sábanas y comenzó a temblar. Empezó a pedir perdón en voz baja y, a llorar. De pronto, el sonido de la puerta rompiéndose en trozos grandes hizo que llegara a saltar de la cama. Comenzó a gritar aun más aterrado. Llamó a sus hermanos que ya en esos días se habían vuelto distantes con él viviendo incluso bajo el mismo techo. No escuchó respuesta. Tan solo el sonido que hacían unas botas al golpear el suelo de madera. Eran pasos lentos y pesados que se acercaban a la habitación de Gaara. El menor no halló nada mejor que encerrarse en el baño para después intentar salir por la ventana. Lo que ocurrió después solo habría sido suerte. Lograron capturar a la persona misteriosa que había ingresado a la casa del niño. Era el tío de Gaara, estaba armado hasta los dientes, por lo que no dudaron en meterlo en la cárcel por largos años. Él había tomado un camino semejante al de su hermano. Tabaco, alcohol y drogas en exceso.
El pelirrojo se había salvado esa vez de ser brutalmente atacado. A partir de ese día, comenzó a desconfiar de toda persona, incluyendo a su propia familia.

En otro lado de la pequeña ciudad, Sai ordenaba su habitación. Sacó su caja que tenía escondida debajo de su cama y luego juntó sus dibujos del chico de ojos verdes con lo que tenía escondidos en otra parte. Sonreía y se emocionaba al verlos. Su felicidad comenzaba a estabilizarse. Su vida empezaba a cobrar sentido, su corazón latía con vitalidad, sus ojos tenían un brillo que antes no pudo imaginar que alguna vez lo tendría. Sentía unas inmensas ganas de verlo otra vez, cerca de él, compartiendo una actividad, juntos; los dos. Si había algo que empezaba a desear, era hacer que Gaara sonriera y se sintiera bien. Él lo había conseguido en poco tiempo estando en la casa de los Namikaze, por lo que tenía esperanzas de que el pelirrojo pudiera vivir una experiencia parecida a la suya.

Si alguna vez le había dicho que lo dejaría en paz, ahora no dejaba de pensar en cómo tratar con él para ser su amigo. Haría lo imposible. Lo que estuviera en su alcance para conseguir su confianza. Tenía que ganárselo. Parecía que el traslado de Gaara hacia el Instituto fue una señal para confirmar que su destino era estar junto a él. Por supuesto que solo como amigos. Sai parecía estar muy enamorado, pero trataba de no pensar mucho en eso. Primero quería conocerlo mejor y buscar razones para no quererlo como algo más tan aceleradamente. Los libros que leía sobre cómo relacionarse con las personas decía claramente que no era bueno sacar conclusiones apresuradas.

Continuará…


Hola hola, qué tal. ¿Cómo andas todos? 8D

Espero que les haya gustado el capítulo y por favor, no sean flojos y dejen un pequeño comentario para animarme e.e

De qué sirve publicar una historia si nadie te lee. Digo, al menos me gustaría ver más comentario por capítulo º3º

Me deprimo al ver que otras historias de otras personas tienen como 20 comentarios por capítulo, el mío con suerte tiene 1 n;

No sean malvados y comenten. Se aceptan comentarios de personas que no tengan cuenta en Fanfiction.

Los espero .

Saludos


Reviews que recibí en el capítulo que subí por error (?)

Kimiyu
2/5/12 . chapter 7

Me puse muy contenta cuando vi que actualizaste Mundo corrompido, pero creo que erraste de cap, pues Itachi y Deidara no pintan mucho en ese fic xD, jajaja o me perdì de algo importante?

Cuìdate! Y espero el siguiente cap! (Ya con sai y Gaara :D)

jexxkat
2/4/12 . chapter 7

D: Me emocioné... Jaja y.. al parecer te equivocaste de capítulo.. Nada más leer el nombre de Itachi me llevó a pensar en tu otro fic de "Las cuatro lenguas de Deidara" si mal no recuerdo :( y si no me equivoqué.. por favoooooor jaja dime que tienes el siguiente capitulo o planeas seguir este fic :) en verdad me gustó :3 xD

Fighting! ;) jeje

PD: LOL ME EQUIVOQUÉ XD

Tenían razón, había puesto un capítulo del FF ItaDei.

Ji ji

Eso me pasa por apurarme, disculpen las molestias x3