CAPITULO SEIS
Un día antes - Ciudad de Nueva York, Academia Clarión.
La fuerte campana de la tarde indicaba a las alumnas de la academia para señoritas que las clases habían terminado y que comenzaba el verano.
Rachel Elizabeth Daré se encontraba casi sola en su salón de clases rodeada de los pupitres vacíos y desordenados de algunas de sus compañeras mientras recogía sus cosas con una media sonrisa en el rostro pensando en el nuevo verano que le espera al día siguiente.
-Oye Rachel, quieres venir con nosotras al centro comercial- le dijo una chica castaña alta y delgada con ojos azules.
-No gracias, tengo muchas cosas que hacer antes de mañana- le pelirroja se disculpó.
-Oh sí, vas a pasar otro verano en una choza de madera junto al contaminado lago de Long Island- se burló siendo acompañada por sus amigas.
En lugar de molestarse, solo se río pensando si dirían lo mismo si se enteran lo que se cuece en esas "chozas de madera" y el mundo oculto detrás de ellas.
Luego de unos minutos atravesó el umbral de la puerta doble de la entrada de la academia rumbo a su departamento, desde que se había convertido en la nueva oráculo del campamento sus ojos ya estaban totalmente librados de la niebla, el velo que oculta el mundo real del mitológico, así que no se espantó cuando vio a las criaturas del bosque de Central Park disfrutar de la tarde pero mientras caminaba por el sendero principal que atravesaba el parque, las Ninfas y náyades no dejaban de chismorrear algo acerca de una reunión en el Olimpo, un consejo de los Olimpos, una búsqueda importante pero peligrosa… y algo acerca de un elegido.
Al principio no les había prestado atención pero luego de andar y escuchar más y más hasta que se tropezó con sátiro… pero no cualquier sátiro.
-Fíjate por donde andas niña!- le respondió furioso Gleeson Hedge, sátiro mayor y antiguo protector del grupo de Jasón, Pipes, leo y adulto supervisor de los siete de la profecía.
-Sr. Hedge, que coincidencia verlo por aquí- Rachel le saludó.
De repente una figura transparente apareció planeando con un vestido transparente, con los cabellos blancos flotando alrededor de su cara, era una mujer hermosa al estilo de los espíritus de la naturaleza de rasgos elficos, ella de inmediato llamó al sátiro.
-Gleeson cariño, recuerda las palabras del doctor- le dijo el espíritu al tiempo que flotaba a su lado.
-Ya sé, Ya sé Mellie!- respondió menos molesto. -…era, Sandía no?!-
La aura llamada Mellie estaba dando un paseo luego de acudir a una terapia de control de la ira a la cual convenció al sátiro a acudir para manejar sus ataques de rabia bélica, Rachel tuvo que contener la risa luego de imaginar al sátiro acudiendo a un terapista humano y preguntándose luego como fue que se le ocurrió a la ninfa de viento tan descabellada idea.
-Acudir a ver a su humano que cree saber más que yo acerca de la ira me provoca aún más ira- se quejó el sátiro.
-Prometiste hacerlo por mí- le recordó Mellie mientras le sonreía. –Recuerda aquel escándalo que provocaste sobre aquellos turistas cuando visitamos las cascadas del Niágara-
-Oye Mellie, no estabas trabajando para el Sr. Mclean- le pregunto Rachel recordando al padre de Pipper el cual ella mencionó.
Ella le dijo que se encontraba filmando una película bélica sobre un transcriptor de códigos indio en el pacífico, asegurando que será un éxito, por lo cual canceló todos sus compromisos mientras acude al rodaje en una populosa isla del Pacífico, gracias a lo cual disponía de algo de tiempo para estar con su sátiro favorito.
-Por cierto, ya sabes lo último del Olimpo- le pregunto la ninfa a Rachel.
Rachel recordó a los espíritus del bosque hablando entre ellos así que fue fácil deducirlo.
-Algo acerca de una reunión, una misión imposible y un… elegido!- meditó.
-Pero no es cualquier búsqueda- recalcó. –Es un acontecimiento lamentable que ocurre una vez cada siglo-
Rachel se mostró interesada y decidió ahondar más en el asunto.
-No lo recuerdo muy bien…- explicaba Mellie. -…Pero tiene que ver con un afrenta que le ocurrió al mismo Zeus-
-Seguro debieron muchas cosas en aquel momento- asintió con animosidad el sátiro como si deseara comenzar una pelea, aunque sea con las criaturas del bosque que pululaban por ahí cerca.
Luego Mellie le recordaba la palabra mágica para recuperar el control cosa que ella le recompensaba luego con una caricia en su calva de sátiro y Rachel trataba de no reírse de la cabra de domesticada, más el entrenador solo le prestaba atención a su ninfa de viento.
Rachel vio su reloj y se dio cuenta de que ya era bastante tarde, si llegaba después de las seis su padre se molestaría un poco y es que desde que se volvió una campista más decidió que lo prudente era ganarse el favor de sus padres cuando el verano se acercaba, no le gustaría tener que desobedecerlos por culpa de algún castigo impuesto por un descuido suyo para asistir al campamento a cumplir sus deberes de oráculo.
-Bueno, nos veremos en el campamento Sr. Gleeson, Mellie!-
Rachel salió corriendo rumbo a su edificio mientras miraba sobre su hombro para notar como Mellie se aferraba al brazo del sátiro y lo conducía al interior del parque.
Ya para el anochecer tenía sus cosas casi listas para salir en la mañana, pero aun así no dejaba de pensar en lo que le habían dicho… "Búsqueda Imposible" "Hecho lamentable", tal vez debería hablar más al respecto cuando llegué a Long Island, por lo que decidió dormir y esperar el comienzo de otro verano con sus amigos.
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Aquella mañana temprano en Long Island
Percy y Jasón se encontraba cara a cara con un León de Nemea, un monstruo con forma de león y cubierta de una piel de bronce totalmente inmune a armas filosas y cuya único punto débil eran sus blandas fauces que causalmente era lo último que vez cuando estás a punto de ser devorado.
-Grover, los chicos están a salvo?!- Jasón preguntó.
-Al menos dos de ellos- él afirmo.
Percy dedujo que eran dos chicos que no lo lograron, pero ahora debía preocuparse del monstruo que tenía enfrente, rápidamente apunto con su mano al suelo húmedo bajo el león y movió el agua como si fuera una corriente haciendo que el monstruo resbalara, Jasón aprovechó el momento para tratar de alcanzar sus fauces pero el monstruo rápidamente se puso de pie y lo alejó con un zarpazo de su garra que bien pudo haberlo partido en dos sino hubiera retrocedido.
Jasón intentó convocar otro rayo pero le recordó que la llovizna ahora caía con más fuerza y que nos dejaría fritos a todos si un relámpago golpeaba el pavimento mojado de la carretera.
Como si intuyera esa desventaja el León nos atacó embistiendo a Jasón arrojándolo hacia el pie de la colina detrás nuestro, me acerqué intentando atacar por la comisura de su boca pero el León cerró sus fauces atrapó mi espada y me sacudió, al principio no la solté pero luego de una fuerte sacudida de su cabeza me arrojó hasta un charco de agua de lluvia en el lodo junto a la carretera, con Riptide lejos de mí el león avanzó hasta dejar la carretera pero en cuanto puso una garra fuera del pavimento la hierba mojada comenzó a envolver sus patas mientras se escuchaba música de Green Day a mis espaldas, volteó y ahí estaba Grover sentado y tocando su flauta.
El león agachó la cabeza y arrancó la hierba con un mordico como un gato que muerde el pasto, pero Percy se adelantó controlando el agua del charco donde estaba la arrojo a modo de chorro justo a la boca abierta del León cosa que no le gustó puesto que comenzó a gruñir con la garganta tosiendo el lodo de ella, Jasón y Percy se levantaron listos para volver a atacar pero de repente el León aclaró la garganta y lanzó potente un rugido que hizo vibrar nuestros cuerpos como si hubiésemos sido golpeados por un diapasón gigante.
Ambos tropezamos y caímos de espaldas algo mareados.
Y mientras todo me daba vueltas la figura borrosa del León se me acercó peligrosamente, Riptide ya había vuelto a mi bolsillo pero mi cuerpo temblaba tanto que difícilmente llevaba mi mano a mi pantalón cuando el monstruo puso una pata sobre su pecho aprisionando contra el suelo y rugió de nuevo en mi cara para avisarme…
"ESTAS A PUNTO DE SER DEVORADO"
Ahora me arrepentí un poco por no traer a unos cuantos más.
-PERCY!- gritó Grover mientras las fauces abiertas del León bajaban hacia mi cabeza.
Cerré los ojos.
Después de no sentir los dientes del León cerrarse sobre mi cara decidí abrir los ojos y vi que la cabeza del monstruo se alejaba de la mía… entonces noté que había algo rodeando su cuello, parecía un cordel, la bestia se sacudió como si tuviera algo en la espalda.
Y en efecto, tenía a un joven justo en su lomo y detrás de su melena que le ocultaba el rostro, el monstruo retrocedió y aumento la fuerza de sus sacudidas y la persona encima de él aumentaba su agarre, Percy se recobró a tiempo para presenciar el espectáculo que asemejaba a un toro de rodeo en un bar de vaqueros.
Jasón se acercó tambaleándose y me ayudo a ponerme de pie mientras observábamos como el gruñido del monstruo disminuía hasta un débil ronquido y finalmente al silencio, finalmente se desplomó cayendo sobre el joven que lo había estrangulado, Percy y Jasón sintiéndose ya mejor corrieron hacia la bestia que se desintegraba en un montón de polvo.
-Oye tú, estas bien?!- le preguntó mientras extendía la mano hacia la montaña de polvo amarillo.
Su mano emergió de la montaña de polvo tomando la de Percy.
En un parpadeó el joven emergió de la montaña de polvo sano y salvo, y ahora que lo tenían de frente se dieron cuenta de que era una chica.
Jasón y Percy lucían bastante sorprendidos mientras la joven se sacudía su largo cabello rubio liso hasta los hombros (mucho más claro que el de Annabeth), igualaba en altura a los dos por lo que debía tener entre dieciséis o diecisiete como ellos, vistiendo una camiseta turquesa raída y unos jeans desgastados y descoloridos sobre una figura esbelta y atlética (como la de una chica de Miami Beach).
-Gracias por la ayuda- nos respondió de forma bastante tranquila pese a haber asfixiado a un León cinco veces más grande que ella.
-Creo que somos nosotros los que debemos agradecerte- le dijo Percy.
-Oye… te encuentras bien?!- le pregunto Jasón.
-De maravilla- les respondió.
Actuaba de una forma tan serena y calmada luego de haber acabado con un monstruo que ni yo ni Jasón pudimos, como si aquella hazaña fuera tan natural como respirar, sonrío de forma simpática al vernos de frente enseñando unos ojos color esmeralda.
-Saludos, mi nombre es…-
-¡Maya!- grito Grover mientras cojeaba apresuradamente hacia nosotros. –¡Me alegra que estés bien!-
La chica sonrío con los ojos cerrados hacia el sátiro.
-Dónde está Robert?!- le preguntó.
Entonces el semblante sonriente de la muchacha se entristeció.
-Lo siento, Grover- se disculpó. –Intenté salvarlo, pero él se asustó y separó de mí, para cuando lo encontré…- su voz se apagó.
Grover bajo la cabeza y pateo el suelo con su pezuña sana explicándonos luego que había otro chico que venía con ellos, cuando el monstruo los atacó se habían separado… Grover les contó que Maya se ofreció para distraer al monstruo mientras este llevaba a los más pequeños.
Los cuatro guardaron un minuto de silencio por el alma del chico.
-Descuida, no es tu culpa- le dijo Grover a la chica para animarla. –Además sin tu ayuda no lo habríamos logrado!-
-Entiendo- ella afirmo. –Pero me alegra que al menos los pequeños lo lograran-
Grover reacciono rápidamente al darse cuenta de que no la había presentado correctamente.
-Chicos, ella es Maya- la señalo. –La encontré… bueno, más bien ella nos encontró en Denver- explico.
Le dijo a Grover a que estaba buscando un sátiro que la guiara, por lo que fue un golpe de suerte para ella haberlo encontrado… pero tanto a Jasón como a Percy les extrañó que a su edad haya logrado sobrevivir por sí sola, ella les explico que le habían contado de un lugar especial para gente como ella y le dio una tarjeta con la dirección del campamento mestizo, la lluvia comenzó a caer con más fuerza por lo que decidieron continuar con esto en el campamento.
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Eran las seis y media cuando el amanecer soleado del campamento se vio interrumpido por la llegada de dos nuevos niños al campamento, Annabeth se dirigió a la Casa Grande al saber del tumulto que provoco la llegada de los nuevos y aún no había visto a Percy.
-Ya todo está bien- le dijo a la niña de doce ya despierta mientras la secaba con una toalla mientras ella sollozaba.
El otro chico de trece se encontraba sentado en la camilla de la enfermería con Pipper cubierto con una manta y comiendo las cucharadas de ambrosía que le ofrecía.
Los niños les recordaban a las chicas que los jóvenes que los salvaron todavía estaban ahí afuera pero ellas les decían que no se preocuparan por ellos, pero aunque Pipper le dijera que Jasón le acompaño Annabeth se sentía un poco molesta de que Percy no la haya despertado para acompañarle, después de encargarse de los recién llegados Annabeth se dirigió hacia la puerta pero antes de que pudiera agarrar el pomo esta se abrió y por ella ambos mestizos entraron, Jasón recibió un fuerte de abrazo de su novia, pero Percy solo recibió un coscorrón de parte de la suya.
Pero antes de que poder rendirle cuentas decidió que lo mejor era presentarle a una nueva campista.
-Buenos días- saludó educadamente luego de aparecer por sorpresa de la puerta y detrás de Percy. –Mi nombre es Maya-
La hija de Atenea hizo a un costado a su novio y le dio la bienvenida.
-Bienvenida al campamento mestizo-
Ambas estrecharon las manos, ella notó que sus dedos lucían un poco inflamados lo que le decía que ayudo a Percy a Jasón contra lo que fuera que enfrentaron pero al mismo tiempo sintió una gran firmeza en su apretón.
Annabeth hizo una mueca al sentir esto.
-Lo siento… Yo…- comenzaba a disculparse la chica como si hubiese hecho algo malo. –…es que trabajé… en un taller, hace dos años- balbucea mientras trataba de no lucir muy nerviosa.
Annabeth señalo que no era molestia, de hecho le dijo esa fuerza podría venirle de perlas en este lugar mientras Percy la veía un tanto asombrado y ella se preguntaba en que forma los habría ayudado, aun así le intrigaba el hecho de que siendo ambos mestizos de gran fuerza hayan necesitado ayuda de una recién llegada.
-Esto… ya puedes soltar mi mano- le dijo Maya al ver que la mano de ella seguía estrechada con la suya.
Annabeth se disculpó y la envió al salón de información para que viera la película informativa para más detalles.
-Supongo que nos veremos luego- señalo la recién llegada con un tono de voz un tanto infantil y adorable.
-Seguro- respondió Annabeth.
Cuando cruzó la puerta trasera directo hacia el campamento Percy le recordó lo mayor que era, casi de la edad de ella, él y Jasón… y que además pudo estrangular a un Monstruo solo con un cordel dorado, que luego ella les contó era de fibra de bronce celestial, Annabeth creyendo oír una indirecta acerca de la fuerza de las chicas les explico que incluso una persona no entrenada puede levantar un buen par de pesas sin necesidad de tener el cuerpo de un fisicoculturista si usaba la técnica correcta.
-Aunque siento algo muy familiar en ella- repuso Annabeth. –Como si la conociera desde hace mucho-
-Tal vez sea tu nueva hermana- bromeo Percy.
-No lo creo, no he visto a ningún chico de mi cabaña que tenga ojos color esmeralda- respondió ella.
-Además que es fuerte, amable y ha logrado sobrevivir por su cuenta hasta esa edad- dijo Jasón sin acordarse de que Pipper estaba a su lado.
-Se ve que te gusta- respondió ella haciendo un puchero.
Jasón se disculpó ante una molesta Pipes mientras Percy y Annabeth se reían al verlos, Grover decidió dejarnos para descansar un poco luego de vendarse la pezuña rota y beber un poco de néctar pero los chicos le sugirieron que descansarían más si fuera a visitar a Enebro ya que se había sentido muy sola estos últimos meses en su árbol, el sátiro no les discutió, como era de esperar Maya, la chica nueva, fue puesta en la cabaña de Hermes que es la de los viajeros mientras los romanos se despertaban y formaban filas frente a sus tiendas mientras su pretor aparecía bajando la colina de la casa grande rumbo a su encuentro siendo recibido por Hazel y Frank.
-Dónde estaba señor?!- le pregunto ella.
-Percy decidió que necesitaba mi ayuda para ir a ayudar a un grupo de nuevos campistas-
Uno de los chicos romanos aseguró que fue la decisión acertada con una actitud presumida mientras dos campistas, uno de la cabaña de Ares y otro de la Apolo le oyeron.
-Veremos si sigues hablando así luego de que les pateemos el trasero esta noche- le dijo el chico de Ares.
-Mira como tiemblo- se burló otro romano uniéndose a la trifulca.
-Lo dice un romano que no sabe tensar un arco- le dijo el chico de Apolo.
-Saca tu espada y veremos qué pasa- volvió a desafiarla.
Jasón los calmó con fuertes palabras sugiriéndoles que guardaran energía para el "Captura la bandera" de esa noche, cuando los griegos se fueron su colega de camiseta purpura se acercó a Pretor a susurrarle al oído.
-Esos griegos no tienen idea de lo que tenemos preparado-
-Lo sé- afirmo Jasón. –Pero no es necesario crear malos rollos entre nosotros, lo entiendes-
Jasón despachó al chico hacia sus actividades mientras se preparaba para otro día más de campamento.
Continuara…
En la próxima subida tendrán un especial de dos capítulos mientras comienza a revelarse la trama.
Sab. 13/04/13 8 p.m.
