Nota: Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen a mi si no a Masami Kurumada, esto es sin ningún lucro.

Capitulo 7: La sorpresa.

La mañana irradiante entró por la gran ventana junto a la cama con su luz deslumbrante. La joven tendida sobre ella abrió sus ojos expectante. Su cabeza estaba a reventar y mientras se levantaba, analizó como tenia un aspecto desfachatado.

Al mirar alrededor de su cuarto, vio un mechón castaño sobre su sillón reposando tranquilo y ella sin algunas prendas, ¿acaso Jabu y ella habían tenido algo que ver. ¡No!, pensóMiho.

Entonces de inmediato se puso a recordar lo que había pasado la tarde anterior.

El unicornio y ella habían salido del hospital bajo la melancolía de no ser correspondidos sus afectos. Jabu se metió al coche junto con Miho envuelto en un inmenso silencio y después de resoplar intranquilos, tras la sugerencia del caballero, ambos se dirigieron a un restaurante.

Comieron algún platillo del lugar, sin embargo acompañaron sus alimentos con un poco de vino. Miho se rehúso en un principio a consumirlo pero bajo la presión constante del unicornio, la chica accedió.

Ambos adolecentes salieron mareados del lugar y aun así se aventuraron en el coche a llegar a la casa de Miho en aquella noche sombría.

—Todos los hombres son iguales, mentirosos y embusteros. Siempre creí que el era perfecto—refunfuñaba la de cabellos oscuros mientras con sus brazos cruzados, se acomodaba en la ventanilla del carro percibiendo la fresca brisa.

—Si malditos hombres, por eso no me enamoro de ellos—bromeó divertido el unicornio haciendo reír a la morena. Pronto el hombre puso la radio y bajo melodías románticas, ambos entonaron alegres durante ese trayecto. Afortunadamente llegaron los dos bien a la pequeña vivienda de la morena muy cerca del orfanato y al arribar, la joven por cortesía, habló:

—Vamos a mi casa, quédate ahí. No puedes manejar así todo ebrio, es un milagro que llegáramos a salvo—decía con sus palabras enredadas la morena mientras tambaleante caminaba hacia su casa. Tras tomarle la mano al argelino, la morena avanzó hacia el portal de su casa acompañada de este.

—Vamos a donde quieras Selene, Shunrei, Saori o como quiera que te llames.

—Miho, me llamo Miho, tonto—bromeó la chica mientras era presa de una risa involuntaria intentando abrir la casa.

Ya adentro, la chica corrió hacia su cuarto en busca de un lugar donde tumbarse pues ya no podía sostenerse, seguida de la mirada deseosa del unicornio. Al cerrar la puerta de la habitación de la de ojos oscuros, el caballero abrazó por la espalda a la dama mientras dejaba vagar su nariz en el cuello de ella. La chica por instante se dejo consentir por la caricia tanto se quitaba su suéter y el chaleco aturdida, más al girar y descubrir los ojos verdes de su compañero, no encontró los marrones que ella necesitaba.

Seiya...—pensó mientras quitaba las manos del castaño de sus caderas.

—Creo que fue suficiente por esta noche, Jabu—replicó mas sosiega la de mirada oscura.

El argelino paso una de sus manos sobre el rostro de la morena y le habló—Quiero dormir contigo Miho, se que tu también lo quieres.

La chica le dio un empujón ligero, alejándolo y se tumbó sobre su cama. El unicornio insistente se aproximó al borde de la cama, pero al percibir el tacto del hombre, los pies de la morena lo expulsaron de nuevo.

—Esta bien, ya entendí, dormiré aquí en el sillón—señalo el chico acercándose al mueble cerca de la cama.

— Buenas noches.

A los pocos segundos el castaño se derribó sobre el sillón y dejó su mirada firme en el techo mientras la morena se apretaba la cara sobre su almohada y se enredaba en sus cobijas, tratando de contener su llanto.

Hyoga por su parte, había llegado por la imperceptible mañana blanca hasta esas tierras heladas de Asgard sin ánimos de descansar, ya que lo había hecho durante el trayecto del avión. Conforme a ello, decidió tomarse un tiempo para cumplir con un pendiente que le robaba la tranquilidad. Caminó con su abrigo y algunas flores internándose sobre la tundra hasta llegar a un terreno donde permanecían guardados sus recuerdos. Se precipitó sobre el gélido hielo y arrodillado, derramó un llanto acoplado de sentimiento.

Tras unos minutos de pleno elipsis mirando aquel lugar, como si la vida le jugara una broma, un par de brazos cálidos lo rodearon consolándolo.

—No llores, ella esta orgullosa de ti—susurró una delicada voz sobre el odio del rubio, quien al sentirlo, se aferró a ese abrazo.

En otra parte del cosmos, dos compañeros mantenían una reunión bajo la sombra de un árbol.

— ¿Y bien Shun, qué te parece mi idea?—pregunto animado el santo del pegaso.

—Creo que estas loco y que los días que estuviste durmiendo te afectaron—pronunció simpático el santo de la cadenas removiéndose intranquilo sobre la madera ante la mirada inquisidora del castaño.

— ¿No se supone que quieres recuperar a June?—cuestionó molesto el japonés—pues es mejor que te vayas haciendo a la idea, te espero en la noche entonces como quedamos.

—No lo hare, me da pena lo que piense Ikki de mi si hago eso—contestó con un mohín de preocupación Andrómeda tanto Seiya se golpeaba la frente.

—No te preocupes por él, "Superpegaso" se deshará de él unas horas, así que nada de pretextos—sonrió el castaño con su dedo amenazante y de inmediato meneó su silla con dificultad.

—Bueno, iré a buscar lo que necesitamos y te veré en la noche, adiós—dijo el castaño distrayéndose con la silueta rojiza de su hermana saliendo de la mansión. Shun al verse solo, suspiró resignado y partió fuera de la mansión.

La silueta castaña de Seika salió de la residencia en busca de su hermano. Al verlo a escasos metros batallando con su silla para llegar hasta ella, resolvió aproximarse.

—Seiya, ¿dónde estabas? sabes que no debes andar jugueteando en tu estado—regaño la castaña a su pariente.

—Lo siento Seika, es que se me estaban haciendo llagas en la colita sin hacer nada y decidí divertirme por ahí.

La chica al escuchar esto sonrió y reposó su espalda en la madera de un árbol.

—Oye Seiya, ¿no haz visto a Ikki? digo esta mañana no lo he visto y...—la castaña al preguntar sobre el fénix tiñó su rostro rojizo y desvió la mirada a la marrón de su hermano, jugueteando con sus manos. Seiya sonrió ante la actitud de su hermana, había visto cientos de veces la misma con Shun al preguntar por June, así que prudente, curioseó:

—Dime algo hermanita, sin tomar en cuenta las miradas y de preocupación que él te regalaba en el hospital, ¿te gusta el tal Ikki?

— ¡No! como dices eso Seiya, es solo que...—la chica al verse descubierta, decidió inquirir a su hermano— ¿Acaso estas celoso?

—Como te explico, no lo se, solo quiero saber si mi hermanita seria feliz con alguien como él, digo es buen tipo y hasta si quieres... guapo, ¡oh Athena!, no debería de estar diciendo esas cosas, pero es que es muy solitario y además él esta enamorado.

—Ah...—pronunció la chica bajando su mirada decepcionada— ¿Y... se puede saber de quién?

—De una chica llamada Esmeralda, el fénix de pequeño era alegre y hasta simpático, nos apoyaba en nuestras travesuras, ¡ah! eso si, siempre cuidando de Shun, sin embargo desde su entrenamiento en la Isla muerte, donde conoció a Esmeralda, cambio demasiado—contestó el castaño observando la mirada cesada de su hermana.

—Debió ser una linda chica para que lo hiciera—replicó la castaña sintiendo una pesadez sobre sus hombros.

—Hablando del susodicho, Seika, debo pedirte un favor, lleva a algún lugar al fénix esta noche, ayuda a su querido hermano Shun en sus desventuranzas de amor. —musitó bromista el pegaso. La chica no se resistió a la mirada suplicante de su hermano y contestó:

—Claro, pero solo por esta vez—después de todo no la desagradaba la idea.

—Bueno, entonces te dejo, debo hacer unas cosas para la noche, suerte—terminó el santo mientras se alejaba hacia el interior de la mansión.

Seika reía al ver a su hermano discutir con su silla sobre el verde jardín mientras se dejaba cubrir por el delicioso sol debajo de esos segundos de calma, cuando distraída, una sombra a su espalda la atrapó.

—Hola Seika, ¿qué haces aquí?—pregunto el fénix amable, incluso esbozando una dulce e inusual sonrisa y tomando gentilmente su brazo.

—Ikki, vine a buscar a Seiya y a darme un respiro, la mansión me provoca...escalofríos—bromeó la chica aunque al recordar las palabras de su pariente, se alejó discretamente del contacto del moreno. Para Ikki no paso desapercibido este gesto, ya que al tratar de acercarse, ella inmediatamente se apartaba.

— ¿Te sucede algo, estas bien?, hoy estas muy extraña conmigo—dijo el fénix mientras la chica sin querer, se detuvo en los fascinantes ojos del moreno y cambió su semblante. Y es que ese hombre con su fornida anatomía, su bronceada piel contrastante con sus ojos oscuros y su aterciopelada voz la trastornaban.

—No para nada, es más, esta noche te invito a cenar para, para...—preciso la chica tras un silencio— ¡Eso es!, para celebrar la recuperación de Seiya ¿aceptas?

—Claro, será un placer.

Adentro de la mansión, Reda regresó del teléfono hacia June, quien incesable no dejaba de observar al exterior.

—Bueno June, creo que me iré a mi hotel—dijo el pelirrojo caminado rumbo a la salida.

—Deberías hablar con Saori y te quedarte aquí—sugirió afable la amazona.

—No creo que sea correcto, además mi hotel queda muy cerca de aquí. De todos modos quería ver si en la noche salimos a cenar a algún lugar ¿te gustaría?—preguntó el pelirrojo antes de cruzar el umbral.

—No estoy de animos, pero me vendría bien hablar con un amigo como tu, tengo muchos sentimientos encontrados. Así que si, me gustaría—bufó amable la rubia mientras despedía a su compañero de la mansión.

—Nos vemos a las diez, yo pasare por ti, hasta entonces. —terminó de decir el chico alejándose hacia las enormes rejas de la vivienda.

La mañana radiante se había combinado con los tintes rosados cual toronja de la tarde y esos tonos naranjas habían enlazado el frio de la noche y el bello brillo de la luna.

Durante el trascurso de la tarde se hicieron algunos propósitos debajo de una ventana y los residentes de esa casa, salieron a observar a un par de jóvenes que llevarían a cabo una sorpresa inesperada.

En el patio de la mansión, cerca de una ventana de una rubia, dos caballeros habían planeado una bella sorpresa con papelitos de colores esparcidos por todo el suelo. Uno de ellos venia ataviado de un simpático sombrero y el otro, aun con su silla de ruedas, traía consigo una guitarra.

Los demás habitantes del lugar esperaban animados la hora del evento y bajo el mutismo que ambos caballeros exigieron para la ocasión, sonreían por debajo observando las ocurrencias del dúo.

— ¿Estas seguro que Seika aun no ha regresado con Ikki?—preguntaba por doceava vez el santo de las cadenas al chico de la silla de ruedas.

—Ya te he dicho que no Shun, tranquilo—decía convincente el castaño mientras se aproximaba a su compañero para empezar su ocurrencia.

—Ya de por si me siento ridículo, con Ikki aquí...—decía con su rostro encendido el de cabellos verdes mientras se acomodaba el extraño sombrero que le había encargado su amigo.

—Vamos Shun, es una idea romántica, piensa que es por ella. Así que a la una, dos y las tres—respondió el castaño antes de empezar a colocarse la guitarra para el momento.

—Esperen muchachos, yo quiero participar con el coro—bromeó el santo del dragón mientras se acercaba al dúo dinámico —Como cuando éramos niños, cómo en los viejos tiempos.

Y entonces el momento llego, el castaño empezó a tocar unos acordes con su guitarra bajo el ventanal de June, mientras Shun intentaba sacar una tonada en su garganta siguiendo a su compañero. Y tal como lo planearon, Andrómeda cantó acompañado de Seiya:

"Here comes the sun
Here comes the sun
And I say, It´s alright

Little darling
It´s been a long cold lonely winter
Little darling
It feel like years since It´s been here"

La amazona de camaleón, quién estaba distraída con un libro esperando la media hora que faltaba para que Reda llegara, tumbada sobre su cama, empezó a escuchar un suave murmullo al exterior y un par de risas .La curiosidad le hizo presa y como faz se levantó a observar tal alboroto en el exterior. Al remover la cortina de la habitación, observó a Shun cantando bajo su ventana mas nervioso que de costumbre junto con Shiryu y Seiya, quien inspirado tocaba su instrumento y los demás presentes se morían de risa a costa de ellos.

La chica abrió la ventana y divertida sonrió al ver tal movió su mano en señal de que bajara hasta aquella reunión mientras la chica, divertida, corrió a abrir la puerta para ir al festejo.

— ¡Vamos galán, buena suerte!—dijo Seiya mientras intentaba moverse con su guitarra y silla a la vez, sin embargo al no poder lograrlo con el instrumento, le ordenó al dragón—Vamos no seas desvergonzado y ayuda a un invalido.

De pronto, June abrió la puerta de la mansión tras los murmullos emocionados y avanzó hacia los presentes. Y entre ellos se perdió en la mirada verde del caballero de las cadenas.

— ¿Y esto?, no recuerdo que fuera mi cumpleaños—pregunto la rubia tanto se quitaba la máscara esbozando una gran sonrisa. Sus manos temblaban ante el detalle, el ambiente era perfecto en esa noche clara y la persona que robaba su razón justo frente a ella.

—June ¿te gusto la canción?—pregunto nervioso Andrómeda. La chica emocionada le propinó un abrazo cargado de emoción y de inmediato se retiró.

—Si, mucho y también tu bonito sombrero—al verse pillado el caballero se lo quitó de inmediato, volviendo a su seriedad habitual.

—Me alegro, todo esto es porque yo quería preguntarte, si tú quieres...hacer algo conmigo, es decir tú y yo juntos y...—decía enredado en sus pensamientos el santo de las cadenas. La chica al verlo tan ansioso, le coloco sus dedos sobre sus labios.

—No digas mas Shun, ¿si quieres mañana hacemos algo juntos, vale?—comentó la chica y sin ninguna reacción mas que el encendido de sus mejillas, el caballero se alejó de ella sigilosamente.

La chica bufó con los nervios en las manos decepcionada, bajó su mirada triste observando la espalda fornida del caballero. Shun al girar, notó la mirada de reproche del pegaso y sin más, se estancó.

Los pies de él se detuvieron entre el silencio eterno y de pronto, cubierto bajo la fresca brisa que movía los arboles y removía sus flequillos, tomó una bocanada de aire y regresó hacia ella intempestivamente. Se acerco lo suficiente, guardando su respiración a cada centímetro y con sus puños apretados, la besó. No hacían falta palabras.

Un par de segundos sutiles agazapado en los suaves labios de ella fueron suficientes para calmar su ansiedad, y sin más, espero paciente alguna reacción con el rostro encendido. La chica tardó un instante en asimilar aquel fragmento de realidad que tanto anhelo y deseando mas contacto, se abalanzó sobre el caballero robándole la respiración. Los demás se quedaron boquiabiertos ante aquella escena tan inesperada sonriendo por debajo. Ella aferró sus manos al delgado cuello del joven y lo atrajo hasta ella nuevamente con fervor. Cada movimiento, cada segundo unidos piel con piel fue cada vez mas encantador. El caballero al desbalancearse, pasó sus manos por la estrecha cintura de la rubia y la apegó a su cuerpo cubriéndola con su calor.

La joven de pronto, tras sentir que perdería el juicio y el aliento, dejó escurrir de sus ojos cerrados delgadas lágrimas aun con los labios del caballero sobre si. Tras un transcurso lento separándose de la pálida piel del joven, habló:

—Shun, Shun, Shun—murmuró en repetidas ocasiones la chica tratando de percibir la realidad.

El chico le otorgó una dulce sonrisa al sentirse complementado ante los gestos maravillados de la joven y seguido le acarició el rostro con la fineza de sus dedos. Ambos amantes estaban en pleno embelesamiento, atrapados en un suave pero firme abrazo cuando la magia desapareció.

— ¡June!—gritó a lo lejos una voz interrumpiendo aquel momento.

— ¿Por qué me haces esto?—pregunto Reda con la voz desencajada y observando a la pareja.

La rubia y el de cabellos verdes se alejaron del abrazo a escasos centímetros y ambos miraron desconcertados a su compañero.

— ¿De qué hablas Reda?—sonrió nerviosa la rubia pensando que era broma.

—Hablo de la relación que teníamos tu y yo en el Santuario, creí que te importaba todo lo que planeamos juntos, de verdad te creía cuando decías que me amabas—vociferaba con fervor el pelirrojo.

—Reda no digas tonterías, sabes que eso no es cierto ¿por qué haces esto, porque dices eso?—preguntaba la rubia mientras Shun confundido bajaba su mirada. No creía lo que veía.

—Porque yo si te amo, por eso vine aquí, por ti, no creí que por una discusión tiraras todo a la basura—continuaba el pelirrojo manteniendo su distancia con los dos amantes pero con su fría mirada.

Shun se quedo totalmente desconcertado, acaba de demostrarle a June que sus sentimientos eran sinceros y tal parecía que ella tenia un pasado sin concluir.

—Reda, ahora no por favor, dile a Shun que no es cierto—la chica giró sus ojos hacia el caballero Andrómeda, quien avanzaba hacia atrás sin dedicarle mirada—Shun, no se porque Reda esta diciendo esto pero te lo juro que no es cierto.

Andrómeda ya no podía mas, ya no quería escuchar, asi que sin nada mas por hacer, avanzó rápidamente entre sus compañeros al interior de la mansión sin expresión aparente.

—Shun tienes que creerme, Reda di algo—pronunciaba la rubia al borde de la desesperación tanto el santo de las cadenas desaparecía de la vista de los presentes, quienes incómodos miraban aun la escena.

Al ver partir al caballero, la rubia se abalanzó sobre Reda golpeando el pecho de él ahogada en llanto.

— ¡¿Porque hiciste eso Reda, porqué ahora, porqué?—preguntaba la chica envuelta en llanto sostenida por los brazos del pelirrojo.

—Algún día lo entenderás—pronuncio Reda dejando que June, quien se desvanecía hacia el suelo bajo su opresión, tomara entre sus manos aquellos papelitos multicolores que Shun había preparado para ella. Armada de frustración tras unos segundos de sollozo, se levanto del suelo y se limpió toscamente las lágrimas.

— ¡Estas loco!—pronunció imperceptible la rubia— ¡Lárgate, lárgate de aquí!—dijo con rabia en sus palabras la joven golpeando una vez mas el pecho del pelirrojo y corriendo hacia en interior de la mansión.

El pelirrojo tras escuchar esto, avanzó despacio hacia las rejas de la mansión dirigiéndose a rumbo desconocido.

—Tengo que hablar con el—hablo al viento la amazona, intentando recuperar la calma más una mano la detuvo al caminar.

—June conozco a Shun, perdóname pero no creo que sea el momento, déjalo solo—le dijo la voz suave del dragón.

La chica al escuchar esto y encontrar su mirada desesperada con la serena del dragón, corrió exasperada hacia el interior de la mansión. Subió las escaleras intempestivamente y se encerró en la misma habitación de la cual había salido. Se abrazó a su almohada y gimió con rabia durante esa noche aun con unos cuantos papeles de colores sobre sus largos dedos.

El caballero de las cadenas azotó su puerta y se aseveró de colocarle el seguro antes de sentarse sobre su lecho, decepcionado. Tanto trabajo que le había costado abrirse, tantas ilusiones hechas fragmentos en aquel momento y lo peor, confirmar lo que tanto temió. En verdad dolía, dolía demasiado.

— ¿Porqué June, porqué?—se preguntó el santo en un débil murmullo. Se sentó al borde de la cama, observando la luna tras las nubes grisáceas, y como en los viejos tiempos, atrapó a Chocolate en sus manos para derramar una lágrima debajo de sus mechones. Aquella fue la lágrima más dolorosa que le había quemado el alma, estaba hecho pedazos.

En el patio Ban, Geki, Ichi, Nachi, Shunrei y Shiryu, Seiya y Saori permanecían asombrados del suceso. Mantenían esas típicas calmas cuando se ha desatado una bomba y sin nada más que disertar, todos se dirigieron a diferentes lugares entre murmuraciones.

Shiryu y Shunrei con su mirada desconsolada, avanzaron hacia la cocina. Ya dentro de ella, envueltos en el mutismo melancólico, merodearon entre el refrigerador buscando algo ideal para cenar.

—Vaya que estuvo fuerte lo que sucedió allá afuera, pobre Shun y June, los vi tan felices que no puedo creer que esto haya pasado—comentó rompiendo el silencio, la china.

Shiryu tras tomar la jarra de agua y servirse un vaso, movió su cabeza en señal de desconcierto.

— ¿Crees que Shun este bien?—cuestionó de nuevo la china.

—El es muy fuerte, sin embargo me preocupa,Ikki seguro hablara con él—concluyó el dragón mientras se acercaba a la joven, quien entretenida al empezar a preparar un emparedado, fue fácilmente arrinconada por la espalda. La oriental se giró para descubrir los ojos del chino.

—No se que haría en su lugar, no soportaría perderte de nuevo—respondió el caballero.

La china tomó entre sus manos el cuello del hombre, cuidando de no mancharlo de aderezo y le otorgó un etéreo beso.

— ¿Podría dormir esta noche contigo? , ya sabes, así no escaparías de mi—replicó bromista el caballero sonrojando a la dama.

— ¡Shiryu!—pronunció con una tonada de sermón, la joven divertida.

Un dúo regresaba de sus andanzas por Japón a aquella mansión observando en una parte del patio papeles multicolores esparcidos por el viento. Seika junto con Ikki miraron extrañados el suelo y entraron a la residencia restándole importancia. El silencio y oscuridad eran demasiado inquietantes.

—Voy al sanitario, no tardo, Ikki—musito Seika mientras subía las escaleras buscando con la mirada a alguien que le comentara el porque tal mutismo. Ikki por su parte, le asintió a la dama y se tumbó sobre un sillón, resoplando cansado.

Seika iba rumbo a la habitación donde se hospedaba, cuando un sollozo le llamó la atención. Por impulso, tocó esa puerta la cual había visto a Shun compartir con Ikki, más si el fénix andaba abajo, supuso entonces que era Shun quien permanecía en aquel lugar:

—Shun ¿te encuentras bien?—pregunto dando pequeños golpecitos hacia la puerta, la castaña.

El santo observó la fría madera de donde provenía la voz y mas sereno, decidió abrir al reconocer la voz tras ella.

—Seika,¿necesitabas algo? —pronunció el chico al abrir la puerta, sin embargo para la Seika no paso desapercibido aquel rojizo color en los cristalinos ojos del joven.

—No, solo quería saber que estabas bien y por lo que veo creo que no—dijo la chica mientras con su delgada mano acariciaba la pálida mejilla del joven. Andrómeda sentía la necesidad de descargar aquel sentimiento el cual tenía atravesado aunque lo que menos quería eran reproches por parte de sus compañeros. El chico hizo un movimiento con su cabeza para invitarla a pasar y la chica obedeció.

— ¿Qué sucedió allá abajo?, hay un gran alboroto y tus ojos me dicen que no fue buena noche.

—No quiero hablar de ello, por favor. —dijo el caballero mientras volvía al ras de la cama donde se había alzado. La chica se acerco silenciosa y tratando de no hacer peso, se sentó en el lecho a escasos centímetros de él.

—Si no quieres hablarlo, entonces déjalo salir con tu llanto. Veras que se quitara ese pesado desconsuelo que tienes. La chica al decir esto, posó su blanca mano sobre la delgada del chico en solidaridad.

Andrómeda al encontrarse con la mirada sincera de la dama, sintió una gran pureza que le quebró el corazón—Gracias Seika .

Los chicos sentados al borde de la cama y con el sentimiento atrapado resolvieron juntar su sentir para acompañarse en su desamor. Seika fraternamente pasó su mano por la espalda del caballero, dándole una suave caricia y el chico sintiéndose protegido, recostó su cabeza sobre el hombro de la castaña.

En aquel momento Ikki, tras la tardanza de la castaña, caminó rumbo a su habitación compartida con su hermano cuando al ver la puerta entreabierta, miró dos siluetas perfectamente acopladas.

Shun...

Continuara...

La idea de Shun cantando surgió ya que vi a Jose Vilchis(actor de doblaje de Shun en México) cantando y me encanto, y claro las bellas serenatas nocturnas que son un detalle aun mas empalagoso. Seiya, según cuentan si toca la guitarra no es invención mía. La canción que creí correcta fue "Here comes the sun" de The Beatles.

Acepto amenazas porque tuvieron que pasar siete capis para un efímero beso, ¿alguna chica se ofrece a consolar a Shuncito además de Seika?,¿ esta dispuesto Ikki a renunciar al amor por su hermano?¿qué hacia Fler en ese lugar? todo eso pronto lo sabrán. Hagen se ha de estar revolcando en su tumba y yo con mi Aioros ¡por Athena! ,jaja bueno esta vez tardare un poquito mas de tiempo en actualizar lectores ya que tengo planes en mi cabecita enferma, en fin ,tratare de acomodar mi vida y así verlos pronto.

Y como siempre agradeciendo a Sakura Li, Alishaluz, legendary y Mel que aun se fían de mi así como los silenciosos, nos vemos!