Cap. 7 Frenesí de sentimientos
-¡James Charlus Potter date por muerto!- es lo primero que grito al entrar al dormitorio de los chicos, el cual, se encontraba James sin compañía.
-Pero no he hecho nada.- dice escondiéndose detrás de su cama.
-Hiciste demasiado mandando a Sirius a la biblioteca para que fuera a buscarme.- mi enojo esta a mil y mis manos solo buscan hacerle un severo daño a James.
-No fue mi intención, además es ilógico que él entre a la biblioteca.
-Pero lo hizo James y para colmo estuvo a punto de besarme.
-¿Cómo que a punto de besarte? ¿Qué se lo impidió?
-No te asombres si ves que se le dificulta caminar.- solté dejándome caer en su cama.
-Bien hecho hermanita.- se sienta a mi lado guiñándome un ojo.- ¿ Aún quieres matarme?
-Siendo sincera, si, a no ser que me des una buena explicación.
-Lo siento, estaba desesperado porque tengo un desorden en pociones y no entendía nada y solo tenía a Canuto cerca y por eso le pedí que fuera a buscarte, nunca imaginé que fuera a intentar besarte.
-James, estás viendo la situación que estoy viviendo entre él y Remus; no puedo creer que no se te cruzara por la mente que intentaría hacer algo conmigo.
-Hablando de Remus… la siguiente semana tendremos luna llena- dice cerrando los ojos esperando mi reacción.
-Gracias por avisarme James, ahora estoy más tranquila.- digo con ironía.
-Calmada, todo estará bien.
-Mientras Sirius no cruce la puerta en este momento todo estará muy bien.
En eso, la puerta se abre, me siento en la cama para saber quién entra y un par de ojos color miel se posan en mí.
-Lunático, ¿dónde te habías perdido?- pregunta con curiosidad James.
-Hubiera venido antes pero ayudé al pulgoso a ir a la enfermería, no podía caminar.
-Me declaro culpable.- digo sonriendo de oreja a oreja.
-Para que lo hayas lastimado significa que hizo algo grave.- me sonríe.
-Digamos que se intentó pasar de listo, eso pasó.
-Creo que deberé ir a verlo.- dice James.
-Lo dudo, no tiene ánimos de ver a nadie.- le indica Remus.
Los chicos continuaron hablando animadamente, mientras yo solo les presto atención, en eso, mi mirada se fija en Remus y, no pude evitar sumergirme en la miel de sus ojos.
Esos ojos son mi debilidad, lo descubrí hace poco, también me percaté que aunque él no haga nada o me diga algo; el solo verlo, escucharlo o escuchar que lo nombran me pone nerviosa, siento una presión en el pecho como la que siento en este momento para luego sentir el rápido latir de mi corazón.
La verdad es que él, sin saberlo, me deja desarmada y no puedo evitar pensar que la próxima vez que él intente algo, se me hará muy difícil escapar de nuevo.
Los nervios vuelven a consumirme y a mi cabeza regresa la frase no puedes dejarte llevar. Me levanto rápidamente y ates de irme solo alcanzo a decir:
-James, mañana en la noche te ayudaré con pociones. Nos vemos en la cena chicos.- y salgo rápidamente en dirección a mi habitación.
Al entrar, solo puedo recostarme e intentar calmarme, ya que mi cabeza tenía una lucha con mi corazón.
-¿Qué te sucede?- me pregunta Lily al entrar en la habitación y verme literalmente tirada en mi cama.
-Corazón y cabeza no se entienden.
-¿Esa lucha es por cierto merodeador de ojos color miel?
-Si mi respuesta fuera no, te estaría mintiendo.- lanzo un suspiro llena de confusión.
-Con eso me quieres decir que él te gusta, ¿cierto?
-Lily, tú misma te estás respondiendo.- digo desesperada.
-Cálmate, ¿se puede saber por qué es tan malo que te guste alguien?
-Lo siento Lily, es solo que no sé cómo actuar. Hoy Sirius estuvo a punto de besarme y terminó herido en el intento, pero, con Remus todo es tan diferente, mi cabeza dice no, mi corazón dice sí, simplemente no sé qué hacer.
-Bueno, Sirius tuvo su merecido por ese intento, pero no me negarás que la última vez que se te insinuó Remus, hubieras querido quedarte con él.
-Tienes razón, pero luego mi cabeza dijo "no" y salí huyendo, es solo que a él no puedo tratarlo como a Sirius y su forma de ser conmigo no ayuda en nada.
-¿Y si por esta vez obedeces a tu corazón?
-No es tan fácil Lily, sé que si lo hago estaré más indefensa ante los encuentros que a Sirius se le ocurra tener.
-Entonces intenta establecer un balance entre la razón y el corazón, pero no permitas que el miedo a sentir una emoción hermosa te evita ser feliz.
-Supongo que tienes razón, tal vez deba intentarlo.
-Dejarte llevar te ayudará a calmar tus nervios.
-Si tú lo dices, aunque cada vez que dices "dejarte llevar" más bien me dan más nervios.
Reímos escandalosamente y continuamos charlando hasta la hora de la cena.
Hoy, cené con las chicas lo más apartada posible de los chicos. Pero, aún así, no pude evitar dar unas cuantas miradas furtivas al ojimiel, el cual, me descubrió unas cuantas veces, haciendo que rápidamente cambiara el curso de mi mirada.
Él es mi mayor debilidad y no sé por cuánto tiempo mi cabeza deje de decir no para empezar a escuchar el sí de mi corazón.
