Autora/Escritora: Yacy Chan.

Descripción: Estoy feliz :'D El anterior capítulo tuvo muchos Reviews, y eso me alegra n.n

Muchas gracias a todos los que dejasteis un mensaje ya fuera largo o corto. Vuestros comentarios y el ver que en verdad os ha gustado la historia, me inspiran a seguir escribiendo. Espero que éste capítulo os guste tanto como el otro.

¡Como siempre nos leemos abajo n.n/!

Extensión: 3239

Advertencia: En este capítulo habrá NaLu con algo de lemon +16. No os puedo contar nada mas hasta que lo leáis, así que… a por ello!

Nos leemos abajo n.n/

Disclaimer: Fairy Tail no me pertenece, si fuera así Natsu y Lucy estarían juntos desde la saga de Tenroujima. Su creador es Hiro Mashima, también conocido como Trollshima xD


-Capitulo 7: Reencuentro y decepciones-

El ruido de las hojas moverse con el viento de aquella noche, el canto de los grillos escondidos entre la hierba, y las exhalaciones de distintas respiraciones, era todo lo que se podía oír en aquel momento.

La luz que emitía la gran luna llena era la única cosa que iluminaba el lugar y a aquellos dos muchachos.

Tanto la chica como el chico estaban muy sorprendidos. Ninguno de los dos esperaba volverse a ver tan pronto.

-"No puede ser" pensaban ambos.

-"Es él" pensaba ella.

-"Es ella" pensaba él.

No hablaban. No había salido palabra alguna desde que se encontraron.

-Natsu… -dijo ella.

-Lucy… -dijo él.

Después de esas cortas palabras, los ojos de ambos buscaron los del otro pasando sus miradas primero desde los pies y poco a poco, subiendo.

Lucy miraba a Natsu aún con lágrimas resbalándole por sus rojas mejillas. ¿Por qué lloraba? Muy fácil. Temía que algo pudiera haberle sucedido a su amigo, pero el verlo frente a ella, con vida, le hizo sentirse aliviada por un momento…

Los ojos chocolate de la rubia iban subiendo por el cuerpo del muchacho intentando no perderse ningún detalle de él.

No llevaba zapatos, iba descalzo. Su pantalón negro –el cual le llegaba un poco más abajo de las rodillas- estaba sucio y con algún que otro rasguño y agujero. La blanca camiseta que llevaba, ya no era blanca, ahora era, ¿roja?

Exacto.

Los ojos de Lucy se abrieron mostrando más sorpresa que antes. La camiseta de Natsu estaba manchada de sangre, pero al subir un poco más la vista, se encontró con que su rostro, también estaba salpicado de manchas rojas.

Por fin se encontró con sus ojos, esos verdes ojos que tanto deseaba ver, esos ojos que le transmitían calidez y seguridad. Por desgracia, ahora, esos ojos mostraban frialdad y odio…

Al igual que Lucy, Natsu también la observo de pies a cabeza sin perderse ningún detalle.

La maga llevaba unas botas marrones que le llegaban tan solo hasta los tobillos. Las medias que llevaba, mostraba numerosos agujeros por la caída y zarpazos del animal –quien por cierto, aún se encontraba en el suelo-. La mini falda de volantes blanca que traía puesta estaba sucia por el barro del suelo. Su camiseta negra de manga larga que dejaba ver sus hombros -y no precisamente porque estuviera rota- también estaba manchada.

Al final, Natsu logro posar su vista al rostro de Lucy –el cual estaba con algún que otro rasguño-.

Se encontraba llorando, por lo que gotas transparentes le resbalaba por las mejillas. Sus labios, esos labios que deseaba poseer desde hacia tanto tiempo estaban rojos. Finalmente llego a sus ojos. Aquellos ojos chocolate que le transmitían todo su amor hacia él y que hacía que al verlos, se perdiera en ellos.

Segundos pasaron desde que sus vistas se encontraron, aunque para ellos parecía haber sido una eternidad, una eternidad que no quería que terminara.

El peli rosado termino por mirar hacia otro lado. No quería seguir viendo sus ojos, le ponían triste. Ahora que él era un monstruo, no podía estar al lado de Lucy, no debía, y eso le enfurecía y a la vez tranquilizaba. Debía alejarse de ella lo más lejos que pudiera. Si volvía a perder el control de su cuerpo estando Lucy cerca, sabía que podía llegar a herirla, a matarla al igual que con las otras personas, entonces jamás se lo perdonaría y el mismo terminaría con su propia vida.

El muchacho dio media vuelta sobre sus talones y empezó a caminar de nuevo hacia los arboles intentando irse de allí. No quería estar más tiempo con ella. Le dolía.

Lucy vio la intención de Natsu e inconscientemente y olvidando su dolor en el pie se levanto e intento alcanzarlo. Sintió como el pie le ardía, y al dar su segundo paso cayó hacia atrás mientras un quejido salía de su boca.

Al oír el quejido de Lucy, Natsu se giró hacia ella encontrándosela sujetando su doloroso pie.

¿Que se suponía que debía hacer ahora? No podía dejarla sola y herida bajo las garras de aquel oso que en cualquier momento podría despertar, pero tampoco iba a arriesgarse a llevarla a su casa para que Happy lo viera y empezara a llorar.

Con un suspiro pensó que hacer, cuando finalmente se le ocurrió algo.

Con paso decidido se acerco hacia Lucy. Natsu se agacho en frente de ella, lentamente acerco su mano hacia su pelo y le aparto algunos mechones rebeldes que le impedían encontrarse con sus castaños ojos. Esos ojos brillantes que le volvían loco, que le cortaban el aliento cada vez que lagrimas salían de ellas, esos ojos que habían hecho que sin saberlo se enamorara de ella…

Con el dedo pulgar secó sus ojos e impidió que se siguieran ensuciando con aquella agua que de ellos salía.

Lucy estaba aún más sorprendida que antes al tenerlo cara a cara frente a ella y no pudo evitar sonrojarse ligeramente.

La maga iba a decir algo cuando vio la espalda de Natsu y con éste aún agachado.

Sabía lo que venía a continuación. Más de una vez Natsu la había llevado en su espalda ya fuera porque estaba herida después de una misión o por el simple hecho de estar cansada. El aceptaba refunfuñando, pero en realidad le gustaba cargar a Lucy. Le hacía sentir bien estar cuerpo con cuerpo con ella y sentir latir su corazón.

Sin pensárselo, rodeo el cuello de el mago con sus brazos y se subió sobre su espalda.

Natsu sintió los pecho de Lucy en su espalda y gruño por lo bajo. Su temperatura corporal empezaba a aumentar, así que intentando no pensar, rodeo sus brazos bajo los muslos de su amiga y creyendo que ya se encontraba bien colocada se levanto y empezó a caminar.

Hubo varios minutos de silencio entre los dos, hasta que Natsu rompió el silencio.

-No puedo arriesgarme a que la gente me vea por los alrededores de Magnolia, así que te dejaré en mi casa. Allí tengo un botiquín que te ayudara a curarte esa herida. Por la mañana ya estarás mejor y podrás volver al gremio. –dijo el peli rosa sin añadir nada más.

Lucy no contesto. Estaba pensando en lo que acababa de decir su amigo.

-"No puedo arriesgarme a que la gente me vea por los alrededores de Magnolia, así que te dejaré en mi casa" ¿Acaso…se va a volver a ir? –pensó Lucy para sí.

El tiempo paso, y a los 20 min pudieron salir del bosque encontrándose con una cabaña de madera muy bonita.

Natsu y Happy era lo que ponía en el cartel para señalar quienes vivían en la casa.

El dueño de la casa se acerco hacia la puerta y como pudo, la abrió. Ésta siempre se mantenía abierta. El lugar estaba tan alejado de la ciudad, que nadie pasaba por allí, por lo que era imposible que entraran a robarle.

La luz de la luna era tan fuerte que Natsu no necesito encender nada para encontrar la cama donde con cuidado sentó a Lucy.

Así era, Natsu tenía una cama.

Después de que Lucy fuera a limpiarle la casa y viera que no tenía cama, se le ocurrió la idea de pensar que por eso, tal vez, sus dos amigos invadían su cama, porque ellos no tenían ninguna. Al final, la maga le insistió al mago de fuego, a que se comprara una, y cuando logro convencerle, seguía yendo a su casa.

A Natsu no le importaba tener o no una cama en su casa, al fin y al cabo siempre dormía en casa de Lucy. No era que su nueva cama no fuera cómoda, en verdad lo era, pero a él no le gustaba por el simple hecho de que Lucy no estaba con él.

A Natsu le gustaba la cama de su rubia amiga porque olía a ella y porque cada vez que le apeteciera podría abrazarla sintiendo su aliento contra su cuello.

-Ahora vuelvo. –dijo Natsu saliendo de la sala/habitación para entrar en el baño donde se suponía que estaba el botiquín.

Lucy se quedo esperando, algo pensativa.

Cuando Natsu encontró lo que buscaba, apago la luz del baño y se acerco a Lucy.

Al igual que en el bosque, se agacho en frente de ella.

-Estate quieta y no te quejes. –le dijo simplemente.

Natsu saco las botas de Lucy junto con los calcetines, después coloco el pie malo encima de su rodilla y le empezó a poner una pomada por todo. Al terminar, tapo con el tapón la pomada y le puso una venda que encontró en la caja donde había una cruz roja dibujada.

Lentamente coloco el pie de Lucy en el suelo y se levanto para dirigirse hacia el baño. Guardo el botiquín bajo la pica y se lavo las manos.

Lucy miraba el suelo con el flequillo tapándole los ojos sin decir nada.

Natsu cogió una toalla que encontró en el armario de las toallas y después la mojo con agua. Se quito la camisa blanca que llevaba y la tiro al suelo. Se paso toda la toalla por el cuerpo limpiándose la sangre que traía. Seguía sin creerse el haber matado a esas personas.

De nuevo, apago la luz del baño y se fue hacia la sala/habitación donde seguía Lucy sin pronunciar palabra.

Sin prestarle mucha atención al comportamiento de su amiga, Natsu cogió otra camiseta, una roja, y se dispuso a ponérsela cuando oyó el ruido de los muelles de la cama. Giro la cabeza un poco y vio a Lucy levantada y detrás de él con el flequillo tapándole el rostro.

-Debes dejar que haga efecto la pomada. Si te levantas no servirá de nada, así que vuelve a sentarte y estate quieta. –le dijo Natsu para después intentar volver a ponerse la camiseta, pero algo, o más bien alguien, se lo impidió.

Con sorpresa el peli rosa poso su vista detrás de su espalda para después mirar hacia el suelo siendo esta vez él, quien el flequillo le tapa el rostro. Lucy le estaba abrazando y al mismo tiempo sollozando. Odiaba verla así.

-Lucy… -intento hablar Natsu, pero Lucy fue más rápida y le cortó.

-Onegai Natsu…no te vayas. –dijo la rubia maga. –Sea lo que sea que esté ocurriendo, sabes que todo el gremio te ayudara, yo te ayudaré. No permitiremos que el tipo que hizo que atacaras a Wendy te siga controlando.

Natsu se quedo estático un momento. ¿Cómo sabían que le controlaban?

-No sé de lo que estás hablando. –le dijo sin mirarla.

-Claro que lo sabes. No hace falta que mientas, Natsu. Vuelve al gremio conmigo, con todos. Se perfectamente que te gusta hacer las cosas por ti solo, te conozco demasiado bien, pero esta vez, necesitas de nuestra ayuda.

-No.

-Si, Natsu. Estas enfermo. Con ese tipo no podrás tu solo. Nosotros lo venceremos. Iremos a buscarlo y acabaremos con él.

-No es tan sencillo. –dijo Natsu zafándose del agarre de Lucy e intentando ponerse la camiseta que minutos antes no pudo.

Como pudo, Lucy se posiciono frente a él, le lanzo la prenda de ropa al suelo con rabia y le volvió a abrazar, esta vez, por delante.

-¡Lucy! –le reprimió Natsu ante tal acto e intentando que lo soltara. –Maldita sea. ¡Suéltame!

-¡No! ¡No pienso dejar que te vuelvas a ir! –le grito.

-¡Entiéndelo, debo hacerlo!

-¡No es verdad! ¡Solo sigues órdenes!

-Lucy, se acabo. Suéltame… -rogó Natsu viendo que con la fuerza no podría obligar a su amiga.

-No. No hasta que aceptes volver al gremio conmigo. Le contaremos todo al maestro e iremos a destrozar a aquel tipo.

-¡Joder, Lucy! –grito Natsu enfadado.

Ante ese grito Lucy se asusto y aflojo un poco su agarre. Ante esa desventaja, Natsu agarro las manos de ésta y la acorralo en una cercana pared.

-¡¿Te piensas que todo es tan fácil, tan sencillo?! –le grito mirándola fieramente. -¡¿Te piensas que estando enfermo no podría derrotar a ese tipo?! ¡¿Eso es lo que piensas?! ¡Si hubiera querido, ese tipo ya estaría muerto, pero no quiero hacerlo, no debo!

-¡¿Entonces por qué, porque no lo haces?! ¡¿Acaso no quieres librarte de él, no quieres estar conmigo?!

-¡Que no es tan fácil como piensas! ¡Simplemente no quiero!

-¿Te está amenazando verdad? –pregunto Lucy sorprendiendo a Natsu.

-Y-yo…

-¿Es verdad?

-¡Vale, si, es verdad! ¡¿Y qué pasa?!

-¡¿Cómo que "y que pasa"?! ¡Tú me enseñaste a recibir ayuda de los demás por mucho que me amenazaran, pero no veo que tú lo estés cumpliendo! ¡¿Tan importante es la cosa o persona por la que te estén amenazando?! ¡Sabes que el gremio te ayudará!

-¡Si, es muy importante! ¡No puedo arriesgarme a que lleguen a herirla, jamás me lo perdonaría!

-¡¿Quién es?! ¡¿Quién es la que hace que la palabra ayuda no llegue a tu mente?!

-¡Tu! –le grito Natsu. -¡Me han amenazado a quitarme lo más importante de mi vida! ¡A ti!

Lucy se quedo sorprendida por dichas palabras, pero luego reacciono y rápidamente lo besó siendo ahora Natsu el sorprendido.

Lucy se separo de él por falta de aire y luego lo miro con determinación.

-Te quiero, Natsu, y no quiero que intentando salvarme te alejes de mí.

-Debo hacerlo, yo… -intento hablar Natsu, pero Lucy volvió a besarlo. Después se separaron.

-Natsu… -susurro Lucy con una tierna mirada. –Onegai, no te vayas, quédate conmigo. –dijo para después volver a besarlo y al minuto separase.

-No, Lucy. No puedo. Debo protegerte.

Lucy volvió a besarlo.

-Protégeme estando a mi lado. –dijo después de separarse.

Natsu, ya harto de tanta comedia, soltó las manos de Lucy y la atrajo hacia él por la cintura y salvajemente la besó.

Ante tal sensación a Lucy se le escapo un suspiro, cosa que a Natsu empezó a gustarle.

Las lenguas de ambos jugaban en la boca de uno y luego en la de otro.

Las sensaciones que estaban experimentando eran sensacionales, increíbles, excitantes…

Natsu cogió a Lucy en brazos y aun besándola la tumbo en la cama quedando él encima.

Los besos que el muchacho le propinaba a la maga, fueron bajando desde la boca hasta el cuello. Natsu lamio, mordió y beso esa zona dejando un rastro de saliva.

Lucy se mordió el labio inferior intentando no soltar ningún gemido cosa que Natsu noto. El mago mordió un poco mas fuerte el cuello de Lucy sacándole por fin ese ansiado suspiro.

-Luce, si juegas con fuego te puedes quemar. No deberías haberme tentado pequeña… -susurro Natsu con una sonrisa picara saliendo se sus labios.

Lucy se sonrojo y noto como Natsu volvió a besarla.

-Mmh… N-Natsu, y-yamette… -dijo.

-No. Esto aún no ha terminado. –dijo Natsu.

Su mano subía y bajaba por la espalda de Lucy mientras seguía moviendo frenéticamente sus labios sobre los de ella.

Natsu le quito la camiseta de tirantes negro que llevaba y la lanzo al suelo observando por fin la tremenda escultura de la muchacha.

-Buff, Lucy… -suspiro Natsu viendo los pecho de esta tapados por un sujetador rosado.

Bajó sus labios hacia el abdomen de Lucy y empezó a repartir besos por todo mientras con su mano derecha acariciaba las piernas de ésta.

-N-Natsu… -suspiro Lucy de nuevo notando como sus piernas le temblaban. -…Onegai, n-no te vayas. –dijo de repente no queriendo que ese momento terminara.

Las palabras de Lucy hicieron que Natsu abriera los ojos de par en par viendo lo que estaba haciendo. Lentamente y para sorpresa de Lucy, se levanto de encima de ella y se sentó en la cama con la mirada agachada.

-¿Estás bien? –preguntó Lucy incorporándose y quedando sentada frente a Natsu.

-Si… -le contestó el peli rosa con un susurro.

Lucy le miro tristemente y acerco sus labios a los de él intentando besarle, pero para su sorpresa, Natsu se echó hacia atrás.

-¿N-Natsu?

-Gomen, Lucy. Esto no debió haber sucedido.

-P-pero que dices. Ha sido maravilloso. –le dijo sonriendo.

-No.

-¿Te arrepientes? –pregunto Lucy tristemente.

-Yo… -Natsu dudo unos momentos, pero después suspiro y simplemente contesto. –Sí.

-¡¿Pero porque?! ¡Tú y yo nos queremos!

-No, tú me quieres.

-¡Y tu a mi también!

-No.

-¡Dijiste que yo era lo más importante de tu vida!

-Nunca dije que te quisiera.

-¡Lo de hace unos momentos me lo ha dejado bien claro!

-Olvida lo que ha pasado entre nosotros, ¿sí?

-¿P-porque? –preguntó Lucy con lagrimas en sus ojos.

-Debo irme. –dijo Natsu ignorando la pregunta y levantándose de la cama.

-¡NO! ¡Natsu, no te separes de mi lado! ¡Yo te amo! –grito Lucy abrazándolo por la espalda.

-Yo a ti no. –dijo simplemente Natsu.

Noto como Lucy soltaba su agarre y se giró para mirarla. La maga se encontraba sentada de rodillas sobre la cama con los ojos muy abiertos y con lagrimas cayéndole de nuevo.

-P-pero te besé, y entonces tú me correspondiste. –dijo Lucy aun sin creérselo. –Me besaste y acariciaste.

-Tantos besos que me diste me pusieron caliente. Si hubieras sido otra, habría hecho lo mismo. –le dijo sonriendo con tristeza.

-¿C-como puedes decirme todas esas cosas, Natsu? C-creí que tú eras único, que no eras como otros. Creí que teníamos algo especial…

-Creíste mal. Todas esas cosas fueron inventadas por tu cabeza. No sucedió ni sucederá nada entre nosotros nunca.

-N-no…

Natsu se quito su bufanda, se acerco a Lucy e intento ponérsela. Ella lo rechazo.

-¡Aléjate Dragneel! ¡No quiero nada de ti! –le gritó empujándolo.

Con esfuerzo y pataletas, el peli rosa consiguió ponerle su preciado recuerdo a la maga. Después la cogió por los hombros e hizo que lo mirara.

-Por favor Lucy, cuida bien de mi preciado tesoro, ¿sí? –le dijo suavemente.

-N-Natsu… -susurro la rubia con sorpresa.

-Pero no te ilusiones, ¿eh? Ahora no pienses que dejándote esto, quiere decir que significas algo para mí. –le dijo sonriendo para después besarla salvajemente de nuevo.

Lucy cerró con fuerza sus ojos y le dio un empujón alejándolo de ella.

-¡¿P-porque hiciste eso?! ¡Deja de jugar conmigo, Natsu! ¡¿No fue suficiente con todo lo que me dijiste antes?!

-Lo siento, Lucy. Es que me dejaste bien caliente hehe. –dijo cogiendo su camiseta roja del suelo para luego ponérsela.

Lucy no pudo mas ante tal humillación del chico al que amaba así que cogió lo primero que encontró -un cojín- y se lo lanzo con rabia.

Natsu lo esquivo y se dirigió hacia la puerta. Cuando la abrió se quedo mirando durante unos segundos a Lucy quien lloraba sin parar sobre la cama.

-Luce. -la llamo.

-¡Lárgate maldito Dragon Slayer! ¡No quiero volver a verte en mi vida! ¡Eres de lo peor! –le gritó la rubia sin mirarlo.

-Luce. –volvió a llamarla.

-¡Que te vayas, Natsu Dragneel! ¡Te odio! –le gritó esta vez mirándole con muchísima rabia en sus ojos.

Natsu seguía en el sitio procesando lo que había escuchado: ¡Te odio!...

Después de un rato, el muchacho sonrió un poco y con el flequillo tapándole los ojos le dijo por última vez.

-Mañana a primera hora, sacas tu trasero de mi casa. –dijo para finalmente salir de la cabaña y adentrarse en el bosque mientras oía y olía las lagrimas de Lucy.

-¡TE ODIO!

Ese fue el último grito que escucho Natsu antes de perderse entre los altos arboles que rodeaban la casa donde su amiga lloraba y lloraba sin que nadie estuviera a su lado para consolarla.

Continuara…


Fin capítulo 7

E-etooo… ¡Gomen! –Grito mientras me escondo detrás de una pared intentando que los tomatazos y los ataques de muchos lectores no lleguen a tocarme.

Naah, ahora enserio xD

Siendo sincera, este capítulo me ha gustado mucho escribirlo y tan solo me ha llevado 4 horas *celebra un nuevo record* ewe

Como ya os he dicho en otros capítulos, me gustan el drama y las tragedias, así que no pude evitar poner esto. Por favor no me matéis ú.ù…

Tal vez muchos penséis que el tema de chico malo a Natsu no le va, pero yo lo veo súper SEXY *0*. Es cierto que tal vez Natsu no tenga esta actitud con Lucy por el tema de que la quiere, la adora, etc… pero a medida que los capítulos vayan pasando, os daréis cuanta del porque lo ha hecho, solo tenéis que tener un poco de paciencia y seguir leyendo, ¿sí?

Bueno, como siempre, espero vuestros REVIEWS. Podéis comentar lo que queráis, sois libres de expresar lo que sentís. Acepto críticas, ánimos, tomatazos… lo que sea xD

Sin nada más que deciros y recordando que dejéis vuestros REVIEWS, me despido.

¡Sayonara y que paséis un buen día!