Disclaimer: Los personajes son de la asombrosa

Suzanne Collins, yo solo me encargué de inventar

una historia completamente loca.

La historia es M por aparición de drogas, alcohol y

futuros Trastornos de Alimentación.

No digan que no fueron advertidas.


Capítulo 6.


"Eso es lo que hacemos, ¡peleamos! Tú me dices cuando estoy siendo un arrogante hijo de puta y yo te digo cuándo tú estás siendo un dolor en el trasero, que lo eres el 99% del tiempo. No tengo miedo de herir tus sentimientos. Tienes una capacidad de respuesta de dos segundos y vuelves a ser el mismo dolor en el culo. Entonces no será fácil. Será muy difícil y vamos a tener que trabajar con esto todos los días. Pero quiero hacerlo porque te quiero, quiero todo de ti, por siempre, tú y yo, todos los días." – Noah, The Notebook.


Peeta PoV.

El concierto no lo hice para complacer a Katniss, lo hice para complacerme a mí. Ella es una perra egoísta que ni siquiera pudo decir que sentía lo mismo cuando le pedí intentarlo, es más, no tenía que decir nada, pero podía al menos verme a los ojos. En cambio se volteó. Ella cree que yo no noto las cosas, sí lo hago, solo no tenía nada que decir.

La noche, sin embargo, fue mejor que el día. Ella simplemente se desvistió y me pidió que tocara la guitarra una vez más para ella, aunque la condición era que todo lo que debía tocar tenía que ser de The Beatles. Para mi sorpresa la voz de Katniss era hermosa, aunque se cohibía un poco cuando cantaba cosas como Love Me Do. Era gracioso. Terminamos de cantar alrededor de las cuatro de la mañana cuando lo último que toqué fue Yesterday y Katniss se acostó sin decir palabra, guardé mi guitarra y apagué la luz. De pronto no soy ni la mitad del hombre que solía ser, hay una sombra que se cierne sobre mí. No me dormí hasta dar con la canción de los Beatles que podía reservar para definir a Katniss, decidí que era Day Tripper. Ella era también una apasionada de la libertad, aunque en la canción no sea en el sentido bueno que la describen.

Katniss me despertó como a las ocho para ir a la playa, si fuese otra persona la hubiese mandado a la mierda, pero parecía que ella estaba dispuesta a hacer las cosas un poco mejor, así que me aguanté el haber dormido unas pocas horas y nos fuimos a la playa. Ella insistió en que debíamos surfear, Kat iba a enseñarme a surfear. Debo decir que ver a Katniss desnuda es una cosa, pero verla en la playa, desenvolviéndose en el agua, es una experiencia mágica. Sí, sí, ya estoy diciendo estupideces otra vez. Es que no había muchas maneras de describirlo, es como si los voltios corrieran por su piel, y al entrar en contacto con el agua hiciera electricidad. Para eso es el mundo, para hacer electricidad. (*)

Al volver de la playa me quedé dormido, no pensé que despertaría solo. Tengo que aprender a ver las cosas a su manera.


Katniss PoV.

Peeta parecía alguien honesto hasta que intentó tomar el control. Compartimos algunas ideas, porque al final todos somos lo mismo. Pero hasta ahí, yo no veo las cosas de esa manera. Así que me escapé mientras él dormía. Mi abuela no me había criado de esa manera, pero podía mandar algunas cosas a la mierda, ¿no? Intenté pensar en ella para ver si hacía lo correcto, solo que no pude. Estuve caminando por la ciudad hasta que entré a un bar. Como todas las noches conocí a un extraño que me llevó a algún apartamento en un barrio bastante feo. Estaba borracha, pero consciente de lo que hacía, no pensé en negarme nunca. Tenía que olvidarme de lo que había estado a punto de hacer, de que había estado a dos segundos de doblegarme ante una vida normal.

El autobús pasó muy temprano, lo escuché pasar y lo dejé ir, tomaría el siguiente. ¿Por qué siempre digo lo correcto y actuó de manera incorrecta? No tiene sentido. Debería volver antes de que él se despierte, yo lo intentó, pero tú ves, es difícil de explicar. Me gustaba estar con él, pero no podía quedarme. El día se me fue rápido, no pensaba las cosas, simplemente actuaba por impulsos básicos, compré un libro de Kafka en una venta de cosas usadas y pasé el día caminando entre los árboles, leyendo en cada rincón que me parecía adecuado.

Para la siguiente noche me quedé a dormir en la playa, aún no estaba lista para volver a casa. Olvido lo que me dicen, quizás soy muy joven o los demás son muy viejos. ¿Qué nadie podía ver que yo estaba nerviosa con todas estas cosas? Deberían pretender ser amables, para que yo fuese una perra de nuevo. Dormir en la playa no era agradable, así que me levanté y seguí caminando.


Peeta PoV

"Aquellos que sueñan por las noches en los polvorientos recovecos de su mente despiertan por las mañanas para darse cuenta de que todo era envanecimiento; pero los que sueñan despiertos son hombres peligrosos, ya que pueden actuar sus sueños con los ojos abiertos, y hacerlo posible". – T.E Lawrence

Katniss entró al departamento con una sonrisa en su cara, dos días después de haberse ido aquella noche. Se suponía que esta semana todo iba bien, que estábamos bien. Ahora que ella había aparecido, la mañana estaba completa. No podía decir si se había ido por unas pocas horas o varias semanas. Al ver mi expresión facial Katniss notó que quizás este era el principio del final e hizo una mueca. Podías preguntarle a cualquiera que hubiese estado en esta situación y todos te responderían que en este momento las cosas comenzaban a caerse, terminaban, y debías aferrarte a lo que tu corazón te decía. Desde que Katniss Everdeen entró en mi vida, me había vuelto más marica de lo que ya era. Es decir, desde pequeño había sido terriblemente romántico, pero no a estos niveles, quizás es porque a ella, por más que intente, no puedo tenerla.

-¿Dónde estabas, Katniss? – Mi tono de voz pretendía ser calmado, aunque puede que haya resultado un poco más decepcionado y triste.

-¿Pretendes controlarme? Yo no sirvo para esto. – Katniss se fue a su habitación, después de todo nos íbamos mañana y teníamos que empacar.

-Se suponía que ibas a intentarlo, no que desaparecerías con cualquiera que se atravesara en tu camino. – Eso la molestó, pude verlo en sus ojos, no pasaba tanto tiempo con ella como quería, pero sabía leerla bien.

-Yo no dije que fuera a intentarlo, tú quisiste creerlo porque estás jodidamente enamorado, como todos los demás. – Katniss ya gritaba para este punto. – No eres más que otro de ellos, Peeta, no lo eres. Solo estás empeñado en creer que te amaré como tú me amas a mí. No lo hagas, coño, te voy a destruir. – Estaba tan cerca de mí que podía oler su perfume natural, ella siempre olía como un bosque, a naturaleza, a libertad. Cuando se molestaba, como ahora, era como si estuviese en llamas. Yo también estaba molesto, porque ella era una jodida estúpida que no entendía el sentido de las cosas.

-Mierda, Katniss, ¿por qué siempre quieres terminar todo? ¿A qué le tienes miedo? – Estaba consciente de que no debía gritarle, de que era lo peor que podía hacer, pero no podía seguir escuchándola hablar así. Ella me empujó y yo la empujé también. – Hazme un favor y solo golpéame. O mejor, hazme un favor y pídeme que me vaya.

-¿Por qué no me haces tú un favor y dejas de hacer preguntas? – Y entonces ella me golpeó. Estábamos peleando realmente, en un segundo se había vuelto físico. Yo intentaba controlarme, pero mierda, ella seguía pegándome y solo quería matarla en este momento. Digamos que las cosas se pusieron feas, sin querer empujé muy fuerte a Katniss para que dejara de pegarme y ella se dio un golpe en la sien, terminó con un pequeño corte en la frente que sangraba mucho.

Katniss simplemente se alejó y empezó a tirar su ropa en su bolso, solo arrojaba cualquier cosa que veía, intenté detenerla pero ella estaba tan molesta, se había convertido en el río de nuevo.

-Katniss, vamos, hazlo aunque sea por mí, hazme el favor de que vayamos al hospital a ver si estás bien. – Mi boca también estaba rota, tenía el sabor metálico de la sangre; y mi pómulo me dolía, lo que significaba que se pondría morado. Ella se volteó a verme, al menos sus ojos no decían que me odiaba, estaba como dolida con toda la situación.

-Hazme un favor, y deja de halagarte a ti mismo, estoy bien. – Cerró su bolso, y se cambió de ropa en frente de mí. Se puso unos shorts de blue jean y una camiseta de fútbol que era mía, no dije nada para que ella no se molestara de nuevo.

Cogió su bolso y se lo acomodó en el hombro derecho, llevaba sus zapatillas en su otra mano. En el momento en el que la vi salir por la puerta del pequeño apartamento supe que tenía que ir con ella, no sabía a dónde iba, pero realmente no me importaba. Por la mitad de las escaleras se puso sus zapatillas, aún así no se amarró las trenzas. Ella lloraba mientras caminábamos por las calles de California, eran alrededor de las siete de la tarde y el sol se estaba poniendo. Yo intentaba no llorar, le quité el bolso a Katniss de su hombro y lo cargué yo, luego, la rodeé con mi brazo, ella no se resistió.

Dolía ver a Katniss llorando, pero se veía más hermosa que nunca, tenías que obviar la sangre seca que embarraba su cabello y su frente. Sus mejillas se ponían rojas y sus ojos grises resaltaban, a pesar de que también estaban un poco rojos, no tenía ni un poco de maquillaje.

Llegamos a la estación de tren y ella simplemente pensaba irse, compró un ticket a Connecticut y se paró a un lado de la vía. Cuando llegó el tren, me quitó su bolso y se dio la vuelta para marcharse, pero yo fui más rápido que ella e hice que se volteara tomándola de un brazo. Nuestras frentes estaban unidas, estábamos más cerca de lo que nunca habíamos estado, Katniss cerró sus ojos.

-Sabes que no tienes que irte, ¿verdad? – Ella asintió.

-Lo sé, pero creo que es mejor que lo haga. – Me rodeó el cuello con sus finos brazos y me besó, despacio, como si en realidad quería que yo supiera que ella deseaba quedarse.

Se subió al tren y yo me quedé ahí, esperando, viendo las miradas que ella me daba a través de la ventana. Antes de que el tren arrancara, se despidió con la mano e intentó sonreír, pero no le salió más que una mueca.

Quizás debí haberme guardado la curiosidad, pero era una carga muy pesada y debía decirlo. Seguía molesto con ella por todo lo que había dicho, porque yo sé que no se arrepentía de nada, que esa era la pura verdad. Haberla mandado al carajo hubiese sido demasiado amable.


Katniss PoV.

Cuando al fin logré llegar a Winsted mi abuela me esperaba tomando un café, estaba tan guapa como la recordaba. Ella nunca podía arreglarse, pero siempre había sido linda. Me tomó de la mano y me llevó hasta el auto. Tenía dos días haciendo autostop, incluso dormí por el camino. Estaba sudada, cansada, y creo que estaba teniendo una recaída emocional. Vaya estúpida en la que me había convertido después de esta semana, estaba comenzando a creer que había sido una mala idea aceptar ir con él a California. Por más que me lavé en el camino, cuando la abuela Madge me dio un beso en la mejilla supo que algo estaba mal, ella siempre sabe lo que me sucede. No dijo nada, pero removió el cabello de mi frente y negó con una sonrisa cuando vio mis moretones. Supongo que sabía que nada grave había pasado, al menos nada grave como haber ido presa o esas mierdas.

Estábamos ya en casa cuando decidió traer el tema a colación, sin prisa ninguna. Así era la abuela.

-¿Por qué escapaste esta vez, pequeña? – Ella era la única que podía llamarme así, era la única con la que me permitía ser yo misma.

-Lo siento, abuela. No conozco medias tintas, no pude mantener un pie en la orilla y otro en el océano.

-Tienes que entender, pequeña, el amor no te traicionará, consternará o esclavizará, el amor te hará libre (**). Sé más como la mujer que tu padre hubiese querido crear, no la que ellos te volvieron. – Asentí, y ella se fue a dormir.

El hombre es una cosa frívola que no ve la belleza del amor como esta fue hecha. Yo no era la excepción, así que el día siguiente no lo pensé dos veces antes de acostarme con nuestro vecino quien ya era casado porque no lograba sacarme a Peeta de la cabeza. Hay una pequeña, oscura, y retorcida satisfacción en que te obliguen a agacharte sobre un escritorio.


(*) Electric Feel – MGMT.

(**) Sigh No More – Mumford & Sons.

Do Me a Favour – Arctic Monkeys. | Hard To Explain – The Strokes.


Escribí esto anoche, medio dormida, llegando de mi primer día de preuniversitario así que no me pidan mucho, okay? Gracias como siempre a Im a Girly Lady, su fic está demasiado asljhasdhasdq, ¿me explico?

Creo que nunca expliqué que el título del fic proviene de la canción Winter Winds de Mumford & Sons :s Aprovecho para decir que Marcus Mumford y Andrew Vanwyngarden también son míos3

Gracias a todas las chicas que dejan review, son el mejor pago de una autora, sus palabras son las que dan ánimo para seguir escribiendo :) Las que no, vayan y háganlo. Igual las quiero a todas3

Hasta la próxima :)