N/A: ¡Hola a todos los que seguís el fic! Siento haber tardado en actualizar, ahora que ha empezado el instituto mis actualizaciones serán menos constantes, pero no se preocupen, prometo subir al menos un capítulo por fin de semana. Dicho esto disfruten:


Por fin llegó a la casa, oyó el ruido de la lavadora y suspiró aliviada porque Vegeta finalmente la había sabido poner, aunque al saiyajin no lo veía por ninguna parte, probó a llamarle pero no había respuesta, después, oyó un ruido proveniente de la cámara de gravedad. Bulma medio sonrió: Su Vegeta había vuelto…


Pero esa media sonrisa se le fue de la cara cuándo vio el desastre que el príncipe había hecho en la lavadora. La paró rápidamente y sacó la ropa, estaba toda sucia, mucho más que antes. Vegeta había metido polvos en la lavadora…pero no los del detergente. Comprobó la ropa, la mayoría se podía salvar todavía…excepto su vestido blanco de diez mil euros recién comprado…

—¡Vegeta!—grito con furia, aunque después se dio cuenta de que era imposible que el saiyajin la escuchara, así que fue a su laboratorio y encendió el comunicador de la cámara de gravedad

—¡Vegeta!—gritó ahora con el comunicador encendido

—¿Ahora qué, mujer? ¿No querías que entrenara?—le dijo el príncipe sin saber muy bien porque la peliazul estaba tan furiosa

—Sí, y también te dije que pusieras la lavadora—le respondió sarcástica

—Y lo hice—respondió el príncipe sin prestarle mucha atención mientras luchaba contra unos robots

—¿Qué lo hiciste?—preguntó retórica—¡Claro, que lo hiciste! ¡Y de qué manera!—le recriminó con ironía—¡Mira mi vestido!

—Yo hice lo que me dijiste y ya esta

—Cuando te dije que echaras los polvos no me refería a los del cogedor ¡Me refería a los del detergente! ¡Mira mi vestido!

—Que sí mujer, que ya he visto tu vestido—le contesto aún pasando de ella

—¡Oye, mono estúpido, no pases de mi que te estoy hablando y por tu culpa voy a perder un vestido muy caro!

—¿Por mi culpa?—preguntó retóricamente el príncipe— Culpa tuya por dejarme a mi hacer esto

Bulma gruñó por lo bajinis, a eso no podía contestarle porque tenía razón. Nunca debió decirle que pusiera la lavadora y más con ese concepto de "polvos" que tenía el príncipe. Pero no quería que el príncipe viese que había vencido, así que le dijo que saliese a cenar y apagó la pantalla. Aún así sonrió, por fin, después de tanto tiempo habían vuelto sus habituales peleas con Vegeta, era raro, pero las echaba de menos

El príncipe también sonrió recordando sus peleas con Bulma y especialmente cómo acababan la mayoría de las veces. Se duchó y se dirigió a la cocina. Más le valía a la terrícola tener la comida hecha antes de interrumpirle

—¡Hola papi!—saludó chibi Trunks

—Hola mocoso—correspondió Vegeta con desgana

—Vegeta ¿Es que no le puedes contestar ni una sola vez bien al niño?—le recrimino Bulma

El príncipe la ignoro y comenzó a comer

—Me alegro que hayas vuelto a entrenar….—le dijo la peliazul intentando romper el hielo

—No debí dejar mi entrenamiento, ahora que no está Kakarotto debo aprovechar para ser el más fuerte del universo

—Mmmm…Oye, Vegeta ¿Cuál es tu apellido?—cambió de tema la peliazul

—No tengo—respondió tajante para después seguir comiendo

—¿No tienes o no lo recuerdas?

—No tengo, mujer. En Vegetasei no tenemos apellidos—le respondió bruscamente y con la comida en la boca

—¿Entonces cómo os distinguíais los saiyajines si teníais el mismo nombre? No me digas que todos teníais un nombre distinto

—Nos distinguíamos por el escudo de nuestra familia

—¿Y cuál era tú familia? Bueno, ya sé, la familia real, pero cómo os llamabais

—La familia Vegeta

—¿Entonces te llamas Vegeta Vegeta?

—No mujer, me llamo simplemente Vegeta. ¿Y para que me haces todas estas preguntas estúpidas?—le pregunto cansado de tanta preguntita que a él se le hacía incomoda

—Es que verás, tengo que apuntar a Trunks a la guardería y necesito sus apellidos—se explicó la peliazul

—Pues Trunks Vegeta Briefs—dijo simplemente Vegeta

—¿Pero Vegeta que es? ¿Un nombre? ¿Un apellido?—preguntó Bulma confusa

—Mujer, para ser tan lista a veces eres muy tonta. No es ni un nombre ni un apellido, es una familia. Pero en nuestra familia todos los herederos al trono nos llamamos Vegeta

—¿Y te sabes el apellido, la familia o…lo que sea eso de tu madre?

—El mismo que el nuestro

—¿¡Cómo!? ¿Tu madre también se llamaba Vegeta?

—No. Haber mujer no te estás enterando…

—Pues sinceramente. No—reconoció la peliazul

—Haber…cómo explicarlo para que tu mente de insignificante terrícola lo entienda—Bulma no supo si sentirse ofendida por este último comentario—Los saiyajines tienen algo parecido a lo que vosotros llamáis "apellidos", solo tienen uno, el de la familia de mayor rango, pero en el caso de familia real los herederos no tenemos ni nombre ni "apellido" simplemente nos llaman Vegeta, que es el "apellido" que adopta la reina

—Ósea, que todos los de tú planeta teníais apellidos menos tú precisamente—dedujo Bulma

—Sí, ¿Pero a qué vienen todas estas preguntas estúpidas, mujer? —preguntó molesto el príncipe

—Pues verás, cómo vas a vivir en la Tierra no puedes vivir siendo un fantasma, necesitarás un DNI—empezó a explicar Bulma

—Un momento. Yo no he dicho que vaya a vivir en la Tierra, solo he dicho que me quedaré otro tiempo—cortó bruscamente Vegeta—Además, ¿Qué diantres es eso del DNI y para que lo quiero?

—Pues verás, hoy en día te van a pedir para todo el DNI, he pensado que sería raro que aparecieses ahí sin papeles, cómo salido de la nada. Así que he pensado que para que puedas obtener los papeles podríamos…—la peliazul iba disminuyendo su tono de voz

—¿Podríamos qué?—preguntó el príncipe sin prestarla mucha atención

—Casarnos… —concluyó débilmente la terrícola

—¿Casarnos? Por desgracia, te recuerdo que ya lo hicimos—dijo el príncipe refiriéndose a la marca de sus cuellos

—No, pero no me refiero a casarnos por vuestro ritual de salvajes, mordiendo en el cuello. Me refiero a cómo en la Tierra. No hace falta ni que sea por la iglesia, ya he visto a Dende y a Kami con mis propios ojos, no creo en ninguna absurda religión. Pero una boda discretita por el juzgado, sin invitados, solo por el juzgado. Pero eso sí, me lo tienes que pedir tú

—¿Qué te tengo que pedir qué?—preguntó Vegeta retórico

—Me tienes que pedir matrimonio—respondió tranquilamente la peliazul—Quedaría mal que yo, la mujer, te lo pidiera a ti, el hombre…

—¿Casarme contigo? ¿Otra vez? Lo de la primera vez fue un error y ya está, para que lo vamos a hacer dos veces

—¿Entonces no te importo?—preguntó Bulma intentando que no se le notara su preocupación

—No—contestó Vegeta tajante—Solo es que esa maldita marca me impide separarme de ti, pero ya está. Se me pasara el efecto

Este comentario hirió profundamente a Bulma, que sin mediar palabra se levantó, recogió sus platos sucios, los depositó en el lavavajillas, y de la misma manera se fue a su habitación, intentando contener las lágrimas

—¡Mujer! ¡Te dejas a Trunks!—le gritó el príncipe

—¡Acuéstalo, tú que para eso eres su padre!—le devolvió el grito la terrícola desde su habitación

Vegeta gruñó—¡Maldita sea, y ahora otra vez a hacer de niñera del mocoso!

Trunks comenzó a llorar

—¡¿Y ahora qué te pasa, mocoso!?

—Mami, tiste porque papá no quiere a mami—susurro chibi Trunks a su papi

—Es que mami, estúpida por pensar que papi quiere a mami—le dijo Vegeta a su hijo con sarcasmo—Vamos a acostarte mocoso—y dicho esto cogió bruscamente al niño y lo llevó a su cama

Bulma se tumbó en la cama de su habitación, no pensaba llorar más por ese estúpido mono, si es que lo sabía, desde el principio lo sabía que la estaba utilizando y ella fue tan tonta cómo para enamorarse de él…Pensaba que por fin ese príncipe idiota había decidido quedarse con ellos por aprecio a su familia, pero ahora el muy capullo le dice que solo se queda porque no puede irse y seguro que no ha vuelto a entrenar por su hijo, sino porque todavía tiene pensado conquistar el universo. ¡Pues que ese maldito mono sepa que con Bulma Briefs no se juega! Se juró a si misma que no iba a volver a compartir cama con ese maldito príncipe cretino.

Vegeta depositó en a su hijo en la cuna y se marchó de la habitación, pero antes de irse su hijo le soltó: —¡Mami quere un anillo!

¿Para qué iba a querer esa mujer un anillo si ya tenía montones?

Se fue a la habitación en la que dormía cuando no se acostaba con Bulma. Esa mujer…debía reconocer que al igual que a su hijo también le estaba cogiendo "apego" pero no podría demostrarle sus sentimientos. No. Él era el príncipe de los saiyajin, el no mostraba sus sentimientos por nadie.

Todavía le intrigaba lo del anillo. A lo mejor en la Tierra había que regalar un anillo para negarse a un compromiso… Decidido, mañana le llevaba un anillo a Bulma y todo acabado.

Al día siguiente…

El príncipe se levantó sobre las once de la mañana, comprobó la habitación de la terrícola, seguía durmiendo, por su rostro se notaba que había llorado la noche anterior. Se vistió con la primera camiseta y el primer pantalón que pilló en su armario y salió a comprarle el anillo sin llevar dinero ninguno

¿Dónde podría encontrar el anillo? Buah, en ese planeta era fácil saber dónde vendían las cosas, siempre las mostraban a través de un cristal. Los terrícolas eran más tontos de lo que parecían, dejan las cosas más valiosas de sus tiendas protegidas simplemente por un fino cristal que él podía romper fácilmente de un puñetazo.

Por fin, encontró un escaparate en el que había pendientes, pulseras, relojes y anillos. Allí sería dónde los venderían.

—Deme el mejor anillo que tenga—dijo (más bien ordenó) Vegeta bruscamente al joyero

—Aquí tiene—asintió el hombre dejando el anillo en el mostrado—Pero son un millón de…

—No me importa—le interrumpió Vegeta cogiendo el anillo y dirigiéndose hacia la puerta de salida

—¡Oye, señor no ha pagado!—le advirtió el joyero

Vegeta se detuvo unos momentos—¿Y qué?—le preguntó fríamente al joyero

—¡¿Qué, qué?!—exclamo el joyero furioso—¡Ese anillo cuesta más que su vida, cómo no lo pague llamare a la policía y lo meterán en la cárcel!

—Mira que miedo tengo—dijo Vegeta con sarcasmo dándose la vuelta

—¡Págueme el puto anillo!—seguía insistiendo furioso el joyero

De repente la expresión del príncipe cambió—¿Aprecia su vida?—le preguntó al joyero con cara de asesino

—Claro que apreció mi vida…

—¡Entonces deje de decirme que pague el maldito anillo!—le amenazó cogiéndole del cuello y enseñándole una onda de ki con su mano libre

La expresión del pobre joyero cambió completamente—Señor, no hace falta que pague el anillo—susurró el pobre terrícola con voz aguda— Sí de hecho, se lo iba a regalar...

—Así me gusta—dijo Vegeta cruelmente mientras lo soltaba—Veo que quedan terrícolas inteligentes—terminó con sarcasmo

Volvió a Capsule Corp y llamó a la terrícola—¡Mujeer!

—¿¡Que quieres mono estúpido!?—preguntó la terrícola mientras bajaba las escaleras en bata

—Toma—dijo fríamente dándole el anillo de diamantes

Bulma quedó sorprendida—¡Oh, Vegeta! ¡Me has comprado un anillo! ¡Sí, sí y sí! —gritó dando saltos de alegría

Vegeta quedó confuso ¿Por qué estaba tan contenta si el anillo era para decirle que no se quería casar con ella? —¿A qué dices sí, mujer?

—A tú propuesta de matrimonio, no sé cómo lo sabrías lo de que en la Tierra regalar un anillo es pedir matrimonio—dijo abrazándose fuertemente a él —¡oh, Vegeta, ayer me dijiste eso porque hoy querías darme un sorpresa!

¿Qué lo del anillo era para pedir matrimonio y no para negarlo? En vaya lio se ha metido nuestro príncipe…


N/A: ¿Qué tal? Por favor dejad review. Siguiente capítulo: Aprendiendo a ser terrícola.

Besos ^.^