HELLOOOOOOO, bueno, ya estoy de vuelta, sé que quizás un poco tarde, pero estoy en temporada de exámenes y como la semana que viene me voy de viaje con el instituto quería dejaros un nuevo cap. Dicho esto a leer y espero que os guste :)
Todavía tenía mi mano sobre la peligrosa curva de su espalda. Realmente le había chocado el tener que convivir conmigo. Caminaba a mi lado ya que yo la estaba guiando, pero miraba al suelo. Parecía absorta en sus pensamientos así que decidí romper el hielo.
- Lucy, vamos, no te lo tomes a mal. Podría haberte tocado con alguien peor –dije intentando justificarme.
- Lo que me molesta Natsu, es que hayas abusado de tus influencias –respondió realmente enfadada.
- Perdóname, te prometo que no volveré a hacerlo, de verdad –dije poniendo mi mejor cara de niño inocente.
- Tendrás que ganártelo. Pero sin cosas raras –me respondió seria.
- Está bien, prometo que recuperaré tu confianza de nuevo –dije poniendo mi mano sobre el lado izquierdo de mi pecho, en el corazón.
- Anda, deja de hacer el bobo y vamos a nuestro cuarto. Debería estar por aquí –dijo pensativa- ¡Ah! Aquí está –afirmó señalando el cartel que había en la puerta. Tenía nuestros nombres y el número 316.
- Déjame a mí –dije abriendo la cerradura con la tarjeta que Erza nos había dado- Adelante, las damas primero –dije mientras le abría la puerta y hacía una reverencia.
- De verdad eres un tipo raro –me dijo sonriente- ¡Uaaah, qué pasada de habitación! –gritó Lucy sorprendida. La verdad es que no estaba nada mal, parecía un verdadero apartamento. Tenía de todo.
- ¿A qué esperamos? Vayamos a verlo –dije a Lucy. Comenzamos a recorrer la estancia y era de lo más completa. Había una pequeña cocina que no estaba separada de la sala de estar. Un sofá con una mesita de café en frente, una televisión y un equipo de música. Supuse por lo tanto que en la planta de arriba debían estar las camas y el baño. De repente vi cómo Lucy salía corriendo hacia las escaleras. ¿Qué narices estaba haciendo? Salí disparado detrás de ella y vi cómo entraba en una de las habitaciones y se tiraba sobre la cama.
- ¡Me pido este cuarto! He llegado primero –sentenció haciendo un puchero.
- Tranquila, tranquila, todo tuyo. ¿Por qué tanto interés por este cuarto? –pregunté curioso.
- Tiene vistas al mar que hay un poco más alejado de la ciudad –dijo alegre- Además, está más cerca del baño –rió divertida- Prefiero entrar antes que tú por las mañanas.
- Ah ya veo. Chica lista –dije entre risas.
-Bien Natsu, ahora que estamos solos…
- No me lo digas, has sucumbido a mis encantos –dije orgulloso mientras me arreglaba la corbata del uniforme.
- Jajajaja no. Ahora que estamos solos… Pongamos unas normas. Me gustaría terminar este curso sin antecedentes por homicidio –me respondió graciosa.
- Jo, me habría gustado más lo que yo he dicho –dije imitando a un niño enfadado.
- Sí Natsu, algún día hablaremos de eso –dijo cambiando de tema- Primero, nunca y digo NUNCA dejes tu llave ni tu tarjeta puesta. Si por algún casual yo estoy fuera y tú estás dentro con ella puesta no podría entrar.
- Entiendo… ¿Algo más? –pregunté.
- Creo que eso es lo más importante. Ya te iré diciendo sobre la marcha. Otra cosa, también muy pero que muy importante, NO QUIERO PROBLEMAS –dijo tajante.
- Claro Lucy, confía en mí –respondí con la mayor credibilidad que pude.
- Eso espero, voy a mi casa a buscar ropa. Estaré de vuelta en un rato. Por favor, no te metas en problemas hasta entonces –me suplicó.
- Dicho y hecho Lucy. Buscaré algún entretenimiento –dije intentando tranquilizarla.
- Está bien, nos vemos –se despidió mientras cerraba la puerta a sus espaldas. Ahora tenía que buscar algo que hacer y ya tenía alguna idea de qué iba a ocupar mi tiempo.
Llegué a mi casa más pronto de lo que esperaba. Saqué mis laves y abrí la puerta.
- Hola Spetto, vengo a recoger algo de ropa. Parecer ser que a papá se le olvidó decirme que tendría que dormir en la universidad –dije molesta.
- Vaya, qué universidad más extraña. Coge lo que necesites niña –me respondió sonriendo- Justo lavé algo de ropa.
- Gracias –dije mientras subía las escaleras. Empujé la puerta de mi cuarto y busqué el armario con la mirada. Me dirigí a él y metí toda la ropa que pude en la maleta. Cogí ropa interior, ropa cómoda, para salir, de gala… No sabía qué iba a necesitar. Cuando creía que ya estaba todo cogí mi maquillaje, el cepillo de dientes, el peine y poco más. Cerré la puerta y bajé las escaleras.
- Creo que ya está todo –le dije a Spetto- Vendré el fin de semana.
- De acuerdo, que te vaya bien. Creo que para entonces ya habrá vuelto tu padre de su viaje –dijo pensativa- Pásalo bien –se despidió amable.
Salí por la puerta y llamé a un taxi. En verdad había tardado poco, mucho menos de lo previsto. Llegué a la puerta de mi habitación, bueno, ahora la habitación de Natsu y mía y la abrí para encontrarme con una sorpresa. El pelirrosa se encontraba sin camisa sentado en el sofá, pero no estaba solo. Acariciaba efusivamente a una chica que estaba sentada justo encima suyo. Y no sólo eso, juraría que le estaba metiendo la lengua hasta la campanilla. Pude ver cómo Natsu recorría todo su cuerpo con sus manos, desde su nuca hasta su trasero. Ambos seguían a lo suyo, parecía que no me habían oído entrar.
"Ahora me las vas a pagar Dragneel"- dije regodeándome en mi interior mientras mostraba una sonrisa perversa.
- ¡No puede ser! –grité para que me oyesen mientras tapaba mi boca haciendo un gesto de horror y sorpresa al mismo tiempo. Enseguida los dos me miraron perplejos interrumpiendo su diversión. En verdad yo era buena actriz.
- Lucy… ¿Q-qué haces aquí tan pronto? –me preguntó nervioso- Pensaba que vendrías más tarde.
- Lo mismo pensaba yo, pero fíjate, aquí estoy. No sabes cuánto me alegra que hayas encontrado a una chica para que se nos una. No mucha gente aprecia lo que hacemos –dije con confianza.
- Lucy, ¿de qué estás hablando? –me preguntó de lo más confuso.
- No te hagas el tonto Natsu. Hablo de los juegos que hacemos tú y yo por las noche –dije- Mira, acabo de comprar material nuevo –dije sacando unas esposas y un látigo de cuero. Doy gracias a Levy por pedirme que se los trajera para una fiesta de disfraces. Natsu miró a la chica que tenía encima y le dijo:
- ¡Eso es mentira, nosotros nunca hemos hecho eso! –gritó nervioso. La chica comenzó a levantarse asustada.
- Vamos Natsu, no tiene nada de malo, no te avergüences. Además, no me digas que no nos divertimos –dije riendo en mi interior por la jugarreta que le estaba haciendo- Si quieres puedes ir subiendo arriba, encontrarás ropa de cuero. Ah, y espósate a la cama también si no te importa –dije dirigiéndome hacia la chica y tendiéndole las esposas.
- Mmm… No gracias, es que acabo de recordar que rengo que ir a ver a mi abuela enferma. Ya nos veremos algún día Natsu –dijo la chica nerviosa mientras salía prácticamente corriendo del cuarto. En ese momento vi cómo el pelirrosa se levantaba del sofá. Tenía que reconocer que se veía muy bien sin camiseta, tenía todos sus músculos perfectamente escupidos. Pero eso no era lo que más me preocupaba ahora. Su mirada rojo jade se había tornado en una mirada rojo fuego, llena de ira. No parecía furioso ni tenso sino todo lo contrario, pero sus ojos decían que debía correr si quería salir airosa de esa situación.
- Lucy, ¿no te han enseñado que si juegas con fuego te puedes quemar? –me dijo con un media sonrisa que me puso la piel de gallina.
Uy este Natsu, ¿qué hará a la pobre Lucy? ;) Lo veremos en el siguiente capítulo! RECUERDO QUE ESTA HISTORIA ESTÁ EN FANFICS. ES ACTUALMENTE HASTA EL CAPÍTULO 21 :D
FROSCH
