Waaa! El capitulo especial! JA-JA-JA
El titulo lo dice todo... No hace falta que comente nada... sólo que hace mucho tiempo que tenía en mente este capítulo, y por fin lo he podido escribir!
-MiA-


JAPÓN

Cayeron los cuatro juntos. Sakura esperaba sentada encima de la espalda de Syaoran y Kurogane estaba estirado boca arriba a unos metros de distancia. Cuando abrió los ojos vio la feliz sonrisa de su amado mago.
- Hemos llegado Kuroçao!
Fye estaba a cuatro patas encima del ninja lo cuál hizo que este se ruborizase muchísimo por esa posición y se levantara de un salto.
- Quítate esmirriado!

Kurogane, rojo como un tomate, se limpió la capa y contempló su alrededor. Todos observaron al ninja que estaba plantado, inmóvil, mirando hacia un castillo con los ojos muy abiertos. Entonces el moreno dibujó una verdadera sonrisa en su cara.
- Oh, que bonita sonrisa... -Fye parecía feliz de ver a su ninja contento.- ¿Que debe ser la tercera en tu vida?
Pero Kurogane no hacía ni caso de Fye, avanzó un paso, dos, sin contestar a nadie.
- Esto es... ¡ESTAMOS EN JAPÓN! -Y empezó a correr hacia el castillo a toda prisa.

Syaoran abrió los ojos como platos y se giró de inmediato hacia el mago con una expresión muy preocupada.
- ¡Que bien! -Sakura saltaba de la emoción.- ¡Que contenta estoy por él!.¡Por fin Kurogane regresa a casa!
Fye notó como sus piernas perdían la fuerza y él caía de rodillas al suelo sin poder hacer nada. Sus manos temblorosas taparon su cara, ausente de toda sonrisa. Notó cómo su corazón se partía en dos y le invadía un miedo intenso.
- ¡Fye!.¿Que te pasa estas enfermo? -Gritaba Sakura muy preocupada.
Fye inspiró fuerte y levantó la cabeza muy despacio. Mokona y Syaoran se estremecieron al ver ésa sonrisa tan gélida que el mago tenía en la cara.
- Estoy bien Sakura. No te preocupes por mí. Que bien que Kurogane haya regresado por fin a su mundo ¿no?
Mokona se lanzó a los brazos de Fye y este la abrazó fuertemente.
- Tengo miedo Mokona... Mucho miedo.-Le susurró al oído.
- Fye... Sé fuerte! -Pero en realidad Mokona parecía al borde de las lágrimas.
- ¿Entonces por qué pareces tan triste Mokona?
- ¡No estoy triste! -Contestó haciéndose la enfadada.
- ¡Ni yo! -Fye se levantó, se limpió la chaqueta y miró hacia el castillo.- Hace frío aquí...
- Oh, perdona. -Syaoran sacó algo de su bolsa.- Toma tu abrigo, lo perdiste en Maggs.
- Vaya gracias Syaoran. ¡Que suerte que lo encontraras!
Pero Fye no se puso su abrigo, no sentía esa clase de frío. El más bien notaba un vacío enorme en su interior.

Dentro del castillo todo era muy cómodo. Les hicieron pasar a un comedor sin sillas y todos se sentaron a comer encima de cojines rojos y dorados, la ninja Soma se levantó.
- Buenos días, yo soy la ninja Soma, protectora de la princesa de Japón, Tomoyo Daidouji.
- Estos son mis compañeros de viaje. -Kurogane respondió por los demás. Y señaló a Syaoran.- Él es un arqueólogo de...-Recordó que Sakura no debía saber que Syaoran era de Clow.- De un país remoto. Él... -Kurogane señaló a Fye sin mirarlo a la cara.- Él es un mago de un mundo llamado Celes. Y ella es la princesa de Clow. -Dijo Kurogane señalando con la mano a Sakura. Fye lucía la más triste y falsa de las sonrisas.

- ¿Princesa? -Se oyó una voz desde el otro lado de unas cortinas.- ¿Hay una princesa?
Una chica muy guapa salió de la habitación de al lado con los ojos iluminados. Era una chica morena, con una larga cabellera un poco ondulada, debía de tener la misma edad que Sakura.
- Buenos días soy la princesa Sakura Kinomoto, del país de Clow.
Tomoyo se abalanzó encima de Sakura con los ojos brillantes.
- Que chica más guapa!
Todos se sorprendieron y miraban a la princesa de Japón alucinando con su comportamiento.
- Eh... -Sakura estaba muy sonrojada.
- Oh, perdona! Yo soy Tomoyo Daidouji, la princesa de Japón. Ah! -Tomoyo se giró hacia Kurogane y le abrazó.- ¡Que bien que hayas vuelto ya se te echaba de menos por aquí!
- ¡Pero si fuiste tú quien me envió de viaje!
- ¡Sakura después de comer te enseñare mi castillo! -La princesa Tomoyo no había hecho caso de lo que Kurogane le decía.
- La princesa siempre se emociona cuando ve a chicas guapas... -Dijo Kurogane para los demás, como disculpándose.

Después de comer Sakura y Tomoyo desaparecieron y Soma llamó a Kurogane para hablar con él. Fye, Syaoran y Mokona estaban sentados en lo más alto de una torre observando el reino. Tenía unos paisajes preciosos.
- Que bonito lugar... ¿No os parece?
- Fye... -Syaoran parecía triste y preocupado.- ¿Porque te comportas como si nada?
- ¿Qué? -Fye se giró sonriendo.- ¿Como tendría que comportarme entonces?
Mokona y Syaoran se miraron algo tristes.
- Tu... -Syaoran agachó la cabeza.- ¿Que harás se Kurogane se queda aquí?
Pero Fye seguía sonriendo. Su rubio pelo tapaba sus ojos y parecía que una lágrima caía entre ellos.
- Yo seguiré viajando con vosotros.-Dijo completamente serio pero sin dejar de mirar al horizonte y sin mostrar sus ojos.

- Pero... -Mokona saltó a los brazos de Fye.- ¡Fye, recuerda que te lo prometió! Te dijo que seguiría a tu lado. ¡Y una promesa es una promesa!
- ¡Como voy a reclamarle eso! -Fye gritó enfadado, ya no habían lágrimas en sus ojos.

- ¡Hey chicos! Que bien que les encuentro.-Kurogane había llegado.
- ¡Syaoran! -Mokona de golpe empezó a gritar y a saltar.- ¡Noto una pluma de Sakura!
- Pues vamos a buscarla! -Exclamó enseguida el mago.
- Esta cerca, con que vayamos Syaoran y yo hay más que suficiente.-Y sin decir nada más Mokona se llevó a Syaoran a empujones de la torre.
Un silencio incómodo envolvió a los dos que quedaban.
- ¿Que te ha dicho Soma? -Fye rompió al fin el silencio.
- Bah... Nada sin importancia.
- Pero después de tanto tiempo algo tendría que decirte ¿no? -El mago seguía insistiendo.
- He dicho que no tiene importancia. -Afirmó Kurogane muy serio.
Fye no tenía nada más que decir y como ésa situación le incomodaba quiso marcharse de la torre en busca de Mokona, se levantó y pasó al lado de Kurogane hacia la puerta. Pero el ninja lo cogió de un brazo y se quedaron los dos cara a cara. Kurogane sólo dio un paso hacia adelante y abrazó a Fye muy fuerte, rodeándolo con sus fuertes brazos.

"Esto es un adiós..."-Pensó para si mismo el mago, y después de unos segundos abrazó al ninja con todas sus fuerzas, sabiendo que quizás fuera la última vez.

Cuando llegaron al salón, hora de cenar, todos saltaban de alegría.
- Hemos encontrado la pluma se Sakura! -Mokona y Tomoyo cantaban a coro.- Sakura recuperó una de sus plumas!
- Pero... -Tomoyo abrazó a Sakura.- Yo no quiero que os vayáis aún! Me lo paso muy bien con Sakura!
- Yo también Tomoyo.-Sakura y Tomoyo se abrazaban y lloriqueaban como dos bebés.
- No pasa nada! -Mokona estaba muy contenta ese día.- Nos quedaremos hasta mañana!
- Entonces a comer! -Tomoyo levantó un vaso con sake a modo de brindis.- Vamos a disfrutar de vuestra última noche!
En la cena todos bebieron sake. Sakura, Syaoran y Tomoyo cantaban y bailaban por todo el salón con Mokona, Soma les perseguía e intentaba salvar los jarrones que los chicos tiraban a su paso, Kurogane estaba a un rincón con su mal genio, pero el que realmente sorprendió fue Fye que después se beber dos copas se retiró a su habitación a dormir.
Dos horas después, Kurogane, harto del espectáculo, acostó a los chicos y a Mokona que llevaban ya unas cuantas copas de más. Luego se dirigió a su habitación pero antes de llegar se apoyó en la puerta de la habitación de Fye.
Abrió muy silenciosamente la puerta sin despertar al mago y se acercó a su cama. El alto ninja se sentó a un lado de la cama y apartó el rubio pelo de la cara de su mago. Era tan bello...
"Así me di cuenta..."-Kurogane recordaba para sí mismo.-"El día que estuvimos encerrados contemplé tu figura dormida, y ése día me di cuenta de que te amaba Fye..."- El ninja agachó su cabeza y se acercó a la cara del rubio lentamente. Escuchaba las palpitaciones de su corazón, contemplaba el subir y bajar de su pecho cada vez que respiraba y esas manos tan finas y suaves que se recostaban sobre las sábanas. Cogió una de sus manos y la besó.
- Fye... Te quiero. Te quiero tanto... -Murmuró el moreno para sí mismo.
Se levantó y caminó poco a poco hacia la puerta y una vez en el pasillo giró su cabeza para contemplar por última vez el rostro de su amado, entonces algo que nunca hubiera imaginado pasó. Una lágrima resbaló por su mejilla en muestra de la increíble tristeza que el ninja sentía en su interior. Enseguida la secó con su manga y se dirigió a su habitación sin decir nada más.

A la mañana siguiente Fye se despertó por la luz del sol que entraba por la ventana de su habitación, le cegaba los ojos. Entonces recordó que no era un sueño, que se encontraba en Japón y que hoy partiría con Mokona y los chicos a un nuevo mundo. Sin Kurogane.
El mago se vistió y fue a reunirse con los otros que, para su sorpresa ya estaban todos despiertos y en perfecto estado.
- ¿De verdad no tienen resaca? -Preguntó el mago sorprendido.
- Estamos perfectamente!- Contestaron los cuatro a la vez.
Tomoyo, Sakura, Syaoran y Mokona desprendían un brillo matutino que cegaba al mago.
- Uhm... Mi cabeza... -Soma estaba a un lado.- ¿Cómo puede ser que a mí me siente tan mal y ellos estén así de bien? -La ninja estaba recostada en una pared con unas ojeras increíbles.- Y encima no me dejaron dormir hasta las tantas. Hoy no estoy yo por misiones...
- ¿Donde está Kurogane? -Le preguntó Fye, que se había acercado a ella.
- Él se fue con el ejército. Debería haber ido yo pero me pidió que le dejara ir a él, que hacía mucho tiempo que no combatía con los suyos... ¡Y debido a mi estado y a que todos le echaban de menos por mi excelente!
- ¿Se fue?
- Sí, pero estará bien, no es nada peligroso. Supongo que de noche ya habrá regresado.
- Pero entonces nosotros ya nos habremos ido! -Fye no daba crédito de lo que oía. ¿Es que Kurogane no se iba a despedir?
Mokona observó al mago muy triste, entonces se giró hacia Syaoran, Sakura y Tomoyo.
- ¡Chicos! -Todos callaron enseguida.- Noto otra pluma...
- Pero si ayer dijiste que no...
- Pero ahora la siento... Creo que hay otra pluma en este lugar! -Mokona hablaba convencida.
- Pues a buscarla! -Exclamó Syaoran.
- ¡Sakura! -Tomoyo saltó a los brazos de la princesa de Clow- ¡Eso significa que te quedas al menos un día más!
- ¿Mokona podemos hablar? -Fye estaba molesto.

Salieron del comedor y Fye agarró a Mokona fuertemente.
- ¿No ha pluma verdad? -Fye parecía enfadado.- ¿Les has mentido para que yo me despida de Kurogane en cuanto vuelva?
- Hay una pluma. ¡De Verdad! -Mokona intentaba soltarse de Fye.
- ¡Si se a ido es porqué no quiere despedirse!.¡No alargues esto!
- ¡Fye, TE DIGO QUE NOTO UNA PLUMA! -Mokona se liberó y gritó enfadada.- ¡SI NO TE LO CREES ME DA IGUAL PORQUE NO NOS IREMOS HASTA QUE A MI ME DÉ LA GANA, Y NO ME LA DA!
Fye se quedó pasmado. El manjuu volvió al comedor con los chicos sin dirigirle ni una palabra más la mago que se quedó de pié en el pasillo, atónito. En todos esos meses que habían viajado juntos Fye nunca había visto a Mokona enfadada de ésa manera y gritando.

Ése los chicos buscaron la pluma por todas partes. En el castillo, en los alrededores, por los pueblos vecinos... Pero nada. Mientras Fye se pasó el día de arriba abajo, le vieron por el bosque maldiciendo y golpeando los árboles y también al lado del lago recogido y con la mirada perdida y triste. Soma, preocupada, se le acercó.
- Oye... ¿Puedo llamarte Fye?
- Claro... -Fye estaba sentado amarrándose las rodillas con los brazos cruzados y mirando el agua del lago, impasible.
- ¿Por que no fuiste con ellos a buscar la pluma? -Soma se sentó a su lado con las piernas cruzadas y mirando el lago.
- Yo... -Fye se giró i miró a la ninja con una de sus típicas sonrisas.- Yo no soy necesario. -Volvió a mirar al infinito y, aún con la misma sonrisa dijo:- No soy necesario para nadie.
- Cualquiera diría que no pareces triste.
- ¿A ti te lo parece? -Fye le sonrió aún más haciendo que la ninja se sonrojara y desviara la mirada hacia otro lado.
- ¿Desde... desde cuando le quieres?
- ¿De que me estas hablando? -Fye cogió una piedra y la tiró al lago, haciéndola rebotar varias veces encima del agua.
- ¿Él te ha correspondido?
- No te entiendo, no sé de qué me hablas. -Y tiró otra piedra.
- A mí nunca me quiso. -Es vez fue la ninja la que lanzó una piedra, la lanzó con furia y le rebotó cuatro veces.- Lo sé porque cuando estaba conmigo tenia la mirada ausente. A ti en cambio te mira con ternura. Yo siempre le he querido y deseo lo mejor para él. Tomoyo creía que si él se iba no sólo le estaba haciendo un favor a él si no a mi.
- ¿Un favor?
- Ella creía que con su ausencia yo le olvidaría. De hecho lo ha conseguido, en parte. Ya no estoy enamorada de él, pero siempre le querré. El favor que Tomoyo le hacía a él era más arriesgado, no tenía ni idea de si resultaría, pero se arriesgó. Kurogane no apreciaba la vida. Mataba sin necesidad a sus enemigos en vez de hacerlos prisioneros y nunca se preocupaba de aceptar una misión en la que arriesgara su vida. Tomoyo quería que él se volviera tierno, y eso solo lo conseguiría el día que Kurogane se enamorase. El destino hizo el resto...
- ... -El mago se quedó sin palabras.
- Es un ninja, y los ninjas siempre defensarán a su país en cualquier situación. Hoy ha tenido lugar una batalla y él fue con el ejército en mi lugar. Pero sigo creyendo que ése no es su lugar.
- Claro que sí. Un ninja debe luchar al lado de sus compañeros y su princesa. -Fye volvió a lanzar otra piedra pero esta se hundió sin rebotar contra la superficie del lago helado.
- ¿Eso crees?
- ¡Claro!
- En ése caso deberíais iros ya. Porque Tomoyo y Sakura se están tomando afecto y luego la princesa se sentirá muy sola si se acostumbra a estar con Sakura.
- Es justo lo que yo pienso.
- Mientes muy bien. -Y dicho esto la ninja se levantó y se dirigió hacia el castillo. El mago se quedó en el lago, contemplando el atardecer.

"Soma realmente conoce a Kurogane, creo que con el tiempo él podría enamorarse de ella. Definitivamente éste es el lugar de Kurogane. Por mucho que yo le quiera su lugar esta aquí."

Cuando el sol ya se puso Fye se dirigió de vuelta al castillo donde Mokona lo recibió.
- ¡Nos vamos enseguida! -No quedaba ni el más mínimo rastro del enfado de Mokona.
- ¿Encontrasteis la pluma?
- No había pluma. -Afirmó una voz grave que Fye detectó enseguida como la de Kurogane.
- ¿No había pluma Mokona? -Repitió Fye sin girarse para ver al ninja.
- No había. Fue un error mío.
- ¡Puedes irte a la mierda con tus errores! -Fye estaba muy molesto, porque encima de que Mokona le había gritado él tenia la razón desde el principio. -Y ahora nos vamos.
- Princesa Tomoyo tengo que hablar contigo. -Kurogane se dirigió a la princesa y la cogió de una mano.
- ¡Espérate! -Tomoyo se soltó muy indignada.- ¡Quiero despedirme de mi amiga Sakura!
- Esto es más importante.
- ¿Más importante que despedirnos de ellos?.¿Tú estás loco?
- ¡Mucho más importante! -Kurogane miró enfadado a los ojos de la princesa que enseguida comprendió que se debía tratar de algo urgente. Se giró y beso a Sakura en el pelo.- Por favor no os marchéis, esperadme que ahora vuelvo.
- ¡Claro que sí! -Sakura al borde de las lágrimas asintió exageradamente.
Fye no podía soportarlo más. ¿Era mucho más importante cualquier cosa sobre la batalla de hoy que despedirse de él? Una mezcla de ira y tristeza explotaba dentro de él pero decidió no llorar. Al menos no mientras estuvieran en Japón.

Cuando la princesa y el ninja de Japón salieron de la estancia Fye se fijó en que Kurogane llevaba la capa desgarrada y marcas de sangre en las manos y en la ropa. Los dos cerraron la puerta y todos los demás se quedaron esperando y contemplando las siluetas a través de la puerta corrediza. Observaron las dos figuras hablando, aunque no podían oír lo que decían. De golpe la silueta de Kurogane se arrodillaba delante de la de la princesa como si pidiera perdón, la otra le levantaba la cabeza y le abrazaba. Estuvieron largo rato abrazados y luego se levantaron. Cuando se acercaron y abrieron la puerta todos disimularon que habían estado espiando.
- Bueno... Debemos irnos ya Kurogane... -Mokona parecía triste.
- ¡Adiós Tomoyo! -Decía Sakura entre lágrimas.
- ¡Adiós Sakura! -Esta también lloraba a mares.- ¡Adiós a ti también Syaoran! -Tomoyo les abrazó a los dos entre sollozos.- ¡Os echaremos de menos... Podéis volver siempre que queráis! -Los tres se abrazaban llorosos y muy tristes.
Fye miró hacia Kurogane pero no sabía como despedirse de él. Notaba que sus lágrimas estaban a punto de ser derramadas y que no podía pronunciar ni un adiós. Pero Kurogane ni siquiera lo miraba, él sólo miraba con tristeza hacia la princesa evitando la mirada del mago en todo momento.
- Kurogane... -Fye por fin pudo decir algo.
- Buaaa! Kurogane, que triste son las despedidas!.¡No las soporto! -Tomoyo llorando soltó por fin a Sakura y Syaoran y se abalanzó sobre Kurogane para que la consolase. -¿Es que tu no vas a despedirte de los tuyos?
- Sabes que no soporto las despedidas... -Kurogane cerró los ojos y abrazó los hombros de la princesa para que se calmase.

Fye no entendía porqué se comportaba de ése modo. Él le había dicho que le quería y ahora que iban a separarse... ¿No sería capaz de mirarle a la cara y despedirle? No podía soportar la idea de que no le dijera nada. ¿Es que no se merecía ni una despedida?

- Tienes razón Tomoyo.
Kurogane por fin alzó sus ojos y miró al mago. Este sintió que se moriría en ese mismo instante. Su cuerpo temblaba y creía que el corazón se le pararía. Pero Kurogane volvió a apartar esos ojos tan tristes y con la mirada perdida dijo:
- Te echaré mucho de menos... Tomoyo.
- ¡Y yo a ti! Buaaaaaaaaaa! -Tomoyo sollozó muy fuerte y abrazó a Kurogane, éste le abrazó igual.
- ¿QUEEE? -Fye tenía los ojos vidriosos, a punto de echarse a llorar, pero muy abiertos. ¿Había oído bien?.¿Le fallaban sus orejas? Kurogane se estaba despidiendo... ¿De Tomoyo?
Soma se acercó y abrazó también al moreno. Tomoyo volvió de nuevo con Sakura y reemprendieron sus llantos de despedida. Soma soltó a Kurogane y miró muy sonriente a Fye.
- Cuídalo bien... Por favor. -Y dicho esto se echó también a llorar agarrando una mano de Tomoyo. Con al otra se despedían de los viajeros y Mokona los tragó a todos.
Justo antes de desaparecer Kurogane cogió al atónito Fye por la nuca y lo acercó a él abrazándolo.
- Te lo prometí... -Después de esto Fye se echó a llorar a los brazos de su amado ninja y empezó su viaje, dejando atrás Japón.


BUAAAAA! TOMOYO, SAKURA... QUE LLORONAS QUE SOYS!

No hay más que decir... ¿También creíais que Kurosama se quedaría en Japón?
Pues yo lo pensé, no sabía si terminarlo así o que se separaban y luego Kurogane reemprendía le viaje y buscaba a Fye hasta encontrarlo viajando solo con Mokona. Pero luego se me ocurrieron unos capítulos en los que aún salen Sakura y Syaoran y decidí continuar la historia así...

Bueno estamos en la mitad. De hecho el próximo capítulo es el que cierra este "Primer ciclo" y cierra muchos interrogantes que están abiertos desde el primer capítulo.

Ahora empezarán los verdaderos problemas, mis crossovers queridos y las promesas y las advertencias de Rumiko y Dumbledore. ¿Las recordáis?

Pronto más aventuras!
Si queréis saber cómo continua la historia... Reviews pliz! Si no... Ahí lo dejo y termino en el siguiente capitulo!