Y para tristeza de Snape, Hermione había dicho que sí. Gustosa. Sin embargo, aunque eso le causaba sorpresa, lo que causaba más sorpresa de todo el asunto era que Sirius llevaba horas dentro del baño.
Se preguntaba si se había ahogado dentro de la tina o algo parecido. No escuchaba ni un solo ruido, solo de vez en cuando. Como una especie de gruñido suave.
Que no fuera lo que estaba pensando. ¿Por qué estaba pensando en eso?
- Black, pero... ¿¡qué diablos haces allí dentro!?
Sirius pareció sorprendido, puesto que algo cayó estrepitosamente en el suelo. Se inclinó para recogerlo rápidamente y aclarar su voz. Tosió un poco.
- Eh... nada, ¡nada! No tienes de qué preocuparte. Ya casi salgo.
- ¿Una baño de media hora, Black?
No respondió y soltó un chasquido con su lengua. No le interesaba, no le importaba realmente lo que estaba haciendo y el por qué de ello. Solamente quería verse presentable, verse diferente para que así, de una u otra forma, pudiera encajar con el nuevo perfil de Hermione. Ella había cambiado, dejado el pasado atrás.
¿Por qué no podía seguir su ejemplo y cambiar como ella lo había hecho? Aunque Snape se burlara al salir, no se callara por meses, al respecto de su nuevo look...
Sentía que lo necesitaba.
Y por fin, la puerta del baño se destrabó con un chasquido y aquel hombre emergió de la habitación. Al escuchar sus pasos, Snape salió de la habitación en la que dormían. Bien, tenía que arreglar eso. En cuanto el resto de los cuartos estuvieran limpios, se mudaría. No podría vivir con un hombre que tardaba media hora haciendo una simple cosa como bañarse.
En cuanto se detuvo en el pasillo, juró que tomaría una maceta y se la arrojaría. Ese no podía ser Sirius. ¿O sí?
- Tienes que estar bromeando.
- ¿Qué te parece mi nuevo estilo? Creo que recortar mi barba y mi cabello enmarañado, hará que me vea mejor. ¿Cierto?
¿De verdad?
- Dime que no estás haciendo todo esto, por Hermione. Si es por ti mismo y tu aspecto general, lo aplaudiré. Pero no sé si te has dado cuenta de lo tonto que te ves. ¿Te has enamorado de Granger, Black? Ella es la ex novia del mejor amigo de tu ahijado, mucho más joven que tú y no es por ofenderte, sinceramente, pero dudo que a su edad, esté buscando vegestorios como tú.
- Si el único vegestorio en este lugar; eres tú Severus. Yo todavía me veo muy bien y también me conservo perfectamente. Tú sin embargo, eres de la preferencia de mujeres como Minerva.
Entrecerró la vista, mientras el hombre pasaba a su lado riendo a mandíbula batiente. Cómo quería estrangularlo con sus propias manos. No necesitaba magia para eso.
Pero Sirius no perdía los ánimos de continuar. Se sentía fresco y renovado, con aquella nueva imagen. Y estaba seguro de que Snape se equivocaba y de que Hermione al final iba a terminar apreciándolo.
Ella no era tan cuadrada como su ex profesor de pociones.
Que sinceramente; era un milagro que pudieran llevarse bien a esas alturas del partido. Pero estaba acostumbrado a su terquedad y a su poca sensibilidad. Poco tacto.
Snape tenía poco de todo. ¿Quizá?
Al medio día, el almuerzo estaba sobre la mesa y ambos hombres permanecían en silencio, en cada extremo de la mesa. Esperaban pacientemente a la joven Granger, mientras ella había comfirmado que asistiría. Que no tenía nada mejor que hacer como Snape esperaba y que bien, podía acompañarlos durante algunas horas.
Esperaba que, de alguna u otra forma, esa convención de pociones fuese muy corta. Siempre le habían gustado. Pero por alguna extraña razón, se sentía incómodo con Hermione allí y prefería que se acabara lo más rápido posible.
- No creo que venga. Quizá encontró algo mejor que hacer.
- Deja de estresarte, Quejicus. Vendrá en cuanto tenga que venir. No te preocupes tanto y continua con el almuerzo.
Pero no podía comer, sentía que era incorpóreo y que la comida caía al suelo en cuanto la tragaba. Estaba tan nervioso. Y sin razón aparente.
Porque... él no estaba enamorado de ella. ¿O sí?
No. Por supuesto que no.
Él no estaba enamorado de Hermione Granger. Si apenas la había visto por unas horas. Sirius solo estaba... obsesionado con un ideal irrealizable. Sí, eso era. Estaba tan aburrido en su vida, que necesitaba entretenerse con algo.
Y esperaba que Hermione no sufriera en el proceso. No que le importara realmente, solo quería protegerla de aquel can con pulgas.
O eso creía.
Estaba tan confundido que no sabía qué hacer con su alma. Si quedarse sentado, si correr y empacar, desaparecer y jamás regresar.
Sueños sexuales. ¿Es que acaso se estaba volviendo loco? o peor aún... ¿demasiado viejo, que tenía que fantasear con algo? Quizá Sirius tenía razón y estaba viejo.
Bueno. Al menos no era Minerva.
