Después de que los gritos de la bruja cesaran, el entorno empezó a distorsionarse hasta volver a convertirse en el mundo real, encontrándose en la azotea de un edificio. Por si eso fuera poco, el hecho de ver como una Semilla de Pena caía frente a ellas trastornó todavía más a Akari y Yui.
-Kyoko-chan… Kyokooo… Chaaan…
Yui seguía con esa cara mezcla de rabia, impotencia y tristeza, y Sakurako y Himawari no daban crédito.
-Esto… Es horrible… – Balbuceó Himawari.
-¿Cómo ha podido pasar esto…? – Siguió Sakurako igual de consternada que las demás.
Akari negó con la cabeza.
-No lo sé… ¡Esto no debería estar pasando! ¿Por qué…? ¿¡Por qué!? ¿¡Qué demonios está pasando aquí!?
-¿No es obvio?
A todas las chicas se les heló la sangre al escuchar esa voz detrás suyo. Con los ojos como platos, lentamente se dieron la vuelta hasta encontrarse con el autor de esas palabras. En el suelo, a escasos metros delante suyo se encontraba Kyubey, con su habitual sonrisa perturbadora. Todas las chicas se quedaron atónitas. Yui fue la primera en reaccionar.
-Kyubey… – En décimas de segundo su estupefacción pasó a convertirse en enfado. – ¿¡Qué es lo que has hecho!?
Kyubey tardó unos segundos en responder.
-He dejado sin efecto el deseo de Akari.
Kawashita yakusoku wasurenai yo
Me wo toji tashikameru
Oshiyoseta yami furiharatte susumu yo
MAHOU SHOUJO AKARI MAGICA
– REBELLION –
Itsu ni nattara nakushita mirai wo
Watashi koko de mata miru koto dekiru no?
Afuredashita fuan no kage wo
Nando demo saite kono sekai ayundekou
Tomedonaku kizamareta toki wa ima hajimari tsuge
Kawaranai omoi wo nose
Tozasareta tobira akeyou
Mezameta kokoro wa hashiridashita mirai wo egaku tame
Muzukashii michi de tachidomatte mo sora wa
Kirei na aosa de itsumo mattete kureru
Dakara kowakunai
Mou nani ga attemo kujikenai
CAPÍTULO 7: La verdad al descubierto
Las cuatro chicas se quedaron completamente paralizadas. Ninguna podía decir absolutamente nada después de oír lo que dijo Kyubey. Finalmente, tras varios segundos, Yui reaccionó.
-¿Qué… ¿Qué estás diciendo?
-Lo que oyes. He dejado sin efecto el deseo de Akari.
Yui, aún impactada, tardó unos segundos en mostrar su rabia.
-Maldito… ¿¡Por qué demonios has hecho esto!?
-Está claro. El deseo de Akari destruyó todo el sistema que habíamos creado los incubators para contrarrestar la entropía del universo, así que teníamos que encontrar la forma de revertirlo y que las chicas mágicas volvieran a convertirse en brujas cuando cayeran en la desesperación.
-¿Qué demonios estás diciendo? Se suponía que los deseos se concedían sin importar qué tan imposibles fueran. ¿Si Akari pidió que las chicas mágicas nunca se convirtieran en brujas cómo es que habéis podido revertirlo?
-Muy fácil. Alguien ha pedido dejar sin efecto su deseo.
Eso impactó más a las chicas.
-¿Qué dices?
-Lo que oyes. Akari pidió que las chicas mágicas no se convirtieran en brujas en ningún tiempo ni en ningún universo, y eso fue lo que pasó. Pero si alguien pide dejar sin efecto su deseo, esto es lo que pasa.
-Menuda mentira…
-Te juro que es verdad.
-Sí, claro. Vosotros podéis hacer realidad cualquier cosa que queráis. No tenéis que esperar que nadie os lo pida.
-Te equivocas Yui. Nosotros solo podemos conceder los deseos si alguien nos los pide, ya que es gracias a su energía mágica que eso puede cumplirse.
-Eso es mentira.
-Te juro que no. ¿Por qué piensas eso?
-¿Me tomas por imbécil? Ninguna chica pediría dejar sin efecto el deseo de Akari, ya que al hacerlo ellas también acabarían convirtiéndose en brujas.
-Tú lo has dicho, Yui, ninguna chica.
Yui primero no entendió, pero en cuestión de segundos lo comprendió todo, abriendo los ojos como platos y helándosele la sangre al instante, al igual que sus compañeras.
-No… No me digas… No me digas que…
-No… Mientes…
Todas las chicas miraron a Akari, con una expresión en su cara que nunca antes habían visto.
-Akari…
-Estás mintiendo… Hiroshi-kun no… Él nunca…
Akari no podía seguir hablando. Se negaba a creer de ninguna forma que Hiroshi fuera el responsable de todo esto. Yui, Sakurako y Himawari bajaron la cabeza. Si ellas se sentían engañadas no querían ni pensar como se sentía Akari, teniendo en cuenta que Hiroshi era su novio.
-Hay algo que no entiendo. – Dijo Yui al cabo de unos segundos dirigiéndose a Kyubey. – ¿Por qué solo pidió dejar sin efecto el deseo de Akari? No tiene sentido. Si lo que querías era revertir sus efectos deberías haberlo anulado, para que todas las chicas mágicas del pasado también se convirtieran en brujas, y no solo dejarlo sin efecto, haciendo que eso pase solo desde el momento en que su deseo queda sin efecto. ¿Por qué hiciste eso?
Kyubey no respondió.
-Ya lo entiendo… Akari es demasiado poderosa. Su poder es demasiado grande como para anular su deseo, así que solo habéis podido dejarlo sin efecto, pero no revertir sus efectos.
-Debo admitir que tienes razón. Para que se anulara el deseo de Akari debería pedirlo alguien más poderosa que ella. Como ella es la chica mágica más poderosa, no hay nadie que sea capaz de anular su deseo, así que decidimos crear un ser aún más poderoso de forma artificial, fruto de la unión de la chica y el chico mágico más poderosos.
-¿La unión de la chica y el chico mágico más poderosos? ¿Qué estás diciendo? El chico mágico más poderoso es Kagome-san, y la chica mágica más poderosa es…
Yui se detuvo en seco. Completamente horrorizada se giró para ver a Akari, que tenía exactamente su misma expresión.
-Akari… No me digas que tú y Kagome-san…
La cara de Akari hablaba por si sola. Yui en ese momento perdió toda la calma.
-¡Maldito! ¿¡Qué es lo que has hecho!?
-Yo no he hecho nada. Han sido Akari y Hiroshi los que lo han hecho.
-¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!
Yui, Sakurako y Himawari se giraron inmediatamente hacia Akari, que estaba agachada en el suelo, con las manos en la cabeza, llorando y gritando.
-¡Nooooooo! ¡Nooooooo!
-¡Akari!
-¡Akaza-san!
-¡Akari-chan!
Todas corrieron hacia Akari, y Yui se agachó a su lado, cogiéndole los hombros para intentar calmarla, aunque ella también estaba igual de alterada. Nunca había visto a Akari en ese estado.
-¡Akari, cálmate, por favor!
-¡Nooooo! ¡Nooooo!
Lejos de calmarse, Akari solo se alteraba más, llorando y gritando y agitando rápidamente la cabeza, como si aquello no fuera más que una pesadilla de la que quería despertar.
-¡Akaza-san!
-¡Akari-chan!
-¡Nooo! ¡Nooo! ¡Dejádmeeeee!
Akari emitió un gran destello de luz, obligando a las demás chicas a cerrar los ojos. Cuando los volvieron a abrir, Akari ya no estaba allí. Yui empezó a mirar por todos lados, buscándola.
-¡Akari! ¡Akari, vuelve! ¡Akari!
-Déjala, Yui.
Yui, claramente enfadada, paró el tiempo y creó una pistola, con la que disparó a Kyubey a la cabeza, el cual salió disparado unos metros atrás por el impacto. Se produjeron unos segundos de silencio, con Sakurako y Himawari sorprendidas por el disparo de Yui.
-Ya sabes que es inútil. – Sakurako y Himawari se impactaron aún más al girarse y ver a unos metros suyos a Kyubey en perfecto estado. – Da igual las veces que lo intentes, el resultado siempre será el mismo.
Kyubey se dirigió hacia los restos de su cadáver y se lo comió, ante la mirada atónita de las dos chicas de ahora segundo año.
-No te vas a salir con la tuya. – Dijo seriamente Yui. – No voy a permitirte que anules el deseo de Akari. Lo voy a impedir, sea como sea, y si Hiroshi, Mitsuru o Masaki intentan interponerse los mataré.
El hecho de que Yui los llamara por primera vez por sus nombres y no por sus apellidos dio a entender perfectamente a sus kouhais su determinación.
-No vas a conseguirlo.
-Te aseguro que sí.
La mirada que Yui le dedicaba a Kyubey hubiera sido suficiente para helarle la sangre a cualquiera que tuviera sentimientos. Al no ser el caso de Kyubey, este restó impasible.
-Inténtalo si quieres, no intentaré impedírtelo. Pero te aseguro que no lo conseguirás.
Después de decir esto, Kyubey se fue de allí, dejando a las tres chicas mágicas solas. Estuvieron varios segundos en silencio, nadie sabía qué decir. Finalmente Sakurako habló.
-Fu-Funami-senpai… ¿Lo he entendido bien? ¿Kyubey ha dicho… Que Akari-chan… Y Hiroshi han…
Yui sintió.
-Sí.
Esta vez fue Himawari quien habló.
-Y… ¿Ha dicho que Akaza-san está… Em… Embarazada?
-Eso parece.
Himawari y Sakurako estaban impactadas. Era demasiado impactante como para asimilarlo.
-Y… ¿Ahora qué vamos a hacer? – Preguntó finalmente Sakurako.
Yui caminó hacia donde había caído la Semilla de Pena que produjo la bruja de Kyoko al matarla. La cogió y se la pasó a Sakurako.
-Toma. Acércala a tu Gema del Alma.
Sakurako lo hizo, y vio como un aura negra pasaba de su Gema a la Semilla, oscureciéndola, y haciendo que su Gema recuperara algo de brillo, sorprendiendo a las dos chicas.
-Ahora tú, Furutani-san.
-S-Sí.
Himawari cogió la Semilla e hizo lo mismo que Sakurako, provocando el mismo efecto, y haciendo que la Semilla de Pena se volviera completamente negra. Yui la cogió y se la guardó en el bolsillo.
-Con esto habéis recuperado bastante magia. Ahora tendréis suficiente para luchar contra el Trío Mágico.
-¿Luchar contra el Trío Mágico? – Respondieron las dos al unísono.
-No voy a permitir que anulen el deseo de Akari, y si intentan impedirlo los mataré. Y vosotras me ayudaréis. – Himawari y Sakurako estaban sorprendidas por la determinación con la que hablaba Yui. – Por ahora la prioridad es encontrar a Akari. – Yui sacó su Gema del Alma para intentar detectar la energía de Akari. – No puedo detectarla, debe estar ocultando su presencia.
-Y… Una vez la encontremos, ¿qué?
Yui hizo unos segundos de silencio.
-Vamos a asegurarnos de que dé a luz.
-¿¡QUÉ!?
-Sé que es una locura, pero si el hijo o hija de Akari es, como dijo Kyubey, fruto de la unión de la chica y el chico mágico más poderosos, su poder será realmente increíble. Muy superior al de cualquiera de ellos. Si podemos usar su poder, tal vez podamos resucitar a todas las chicas mágicas que se han convertido en brujas, incluida Kyoko.
Sus dos kouhais no sabían qué decir.
-Lo siento por Akari, pero debemos asegurarnos de que dé a luz. Es la única forma que tenemos de revivir a Kyoko. Ahora vayamos a buscarla.
Akari corría con todas sus fuerzas mientras lágrimas brotaban de sus ojos. Se negaba a creer que Hiroshi la hubiera engañado.
-No… Hiroshi-kun no es capaz de haber hecho esto. Él nunca haría algo así. Es imposible. Puede… Puede que él no supiera nada de todo esto y haya sido utilizado por Hayashi-san y Mizoguchi-san… ¡Sí, seguro que es eso! ¡Él no tenía ni idea de todo esto, Hayashi-san y Mizoguchi-san lo han utilizado! Eso significa, que ahora que han conseguido lo que querían… ¡Hiroshi-kun corre peligro! ¡Debo protegerle!
Akari corrió todo lo rápido que pudo hacia el almacén abandonado donde vivía el Trío Mágico. Cuando llegó, nada más entrar se dirigió rápidamente a la sala que Hiroshi le había enseñado, encontrándoselo estirado en una de las camas.
-¡Hiroshi-kun!
-¿Eh? ¿Akari? ¿Qué haces aquí? – Preguntó levantándose.
Akari corrió hacia él y lo cogió de la mano para empezar a correr justo después.
-¡Rápido, tenemos que irnos!
-¿Eh? ¿A-Akari? ¿Qué ocurre?
-¡Tenemos que irnos, rápido!
-¡Espera! ¿Qué pasa? – Hiroshi soltó a Akari y se detuvo. – ¿Qué ocurre, Akari?
-¡Hayashi-san y Mizoguchi-san te han engañado! ¡Debes huir de ellos!
-¿Eh?
-¡Te han utilizado! ¡Debemos irnos de aquí ahora mismo!
Akari lo volvió a tomar de la mano para correr otra vez, pero este lo volvió a soltar.
-¡Espera, Akari! ¿Qué estás diciendo? No entiendo nada.
-¡Kyoko-chan se ha convertido en bruja! – Dijo casi llorando.
Hiroshi se quedó impactado ante esto.
-Espera… ¿Bruja? ¿Quieres decir… Como las brujas que me dijiste?
-Así es. Kyubey… Ha dejado sin efecto mi deseo.
El chico se quedó sin saber qué decir.
-¿Qué… ¿Qué estás diciendo?
-Lo que oyes. Y lo peor… Es que han sido Hayashi-san o Mizoguchi-san… O los dos.
-Espera. ¿Por qué crees eso?
-El mismo lo dijo.
-¿Qué?
-Os convirtió a vosotros para dejar sin efecto mi deseo y que las brujas volvieran a existir. Hayashi-san o Mizoguchi-san debieron pedir eso. Incluso puede que los dos estuvieran compinchados. ¡Tenemos que huir de aquí ahora mismo!
-¡Espera, Akari! ¡Eso no tiene sentido! Kyubey nos convirtió antes de que tú te convirtieras en chica mágica, ¿recuerdas?
-¿Eh?
-Tú te convertiste en chica mágica después de nosotros. Es imposible que Kyubey nos convirtiera en chicos mágicos para dejar sin efecto tu deseo, pues aún no lo habías pedido.
Akari se calmó un poco.
-Es cierto…
-Vamos, tranquilízate. – Dijo abrazándola. – Es posible que haya otros chicos mágicos y Kyubey quiera que penséis que nosotros somos los culpables para que luchemos entre nosotros y así agotar nuestra energía mágica y que todos nos convirtamos en brujas.
Akari se tranquilizó un poco más.
-Sí… Tiene sentido.
Hiroshi la soltó.
-Pero primero tenemos que asegurarnos de que realmente hayan dejado sin efecto tu deseo. Akari, ¿estás completamente segura de que en lo que se convirtió Toshino-san fue en una bruja? ¿Seguro que no era otra cosa?
-No, era una bruja, estoy completamente segura. Esa energía es inconfundible. Solo puede ser la de una bruja. Y tan grande… Solo puede ser la de Kyoko-chan. Esa energía…
Akari entonces se detuvo en seco, y dio unos cuantos pasos atrás.
-¿Akari?
-Hiroshi-kun… Esa energía… Era enorme… ¿Cómo es posible que no la detectaras?
El chico se quedó callado unos segundos, sin saber qué responder. Finalmente sonrió.
-En fin, veo que ya no tiene sentido seguir ocultándolo.
-¿Eh?
-Quién pidió dejar sin efecto tu deseo… Fui yo.
Akari quedó completamente en estado de shock.
-¿Q… Qu…
-Y por supuesto Masaki y Mitsuru me ayudaron.
-… ¿Qué estás diciendo, Hiroshi-kun?
-¿Estás sorda? – Dijo bordemente.
-¿Eh?
-He dicho que yo pedí dejar sin efecto tu deseo y que Masaki y Mitsuru me ayudaron. ¿Así te vale o quieres que te lo vuelva a repetir más alto?
Akari estaba alucinando. No solo por lo que Hiroshi le estaba diciendo, sino también por la forma. Nunca antes se había comportado de esta forma.
-Hiroshi-kun… ¿Por qué actúas así?
-Esta es mi forma de ser. Estoy harto de tener que fingir ser un buen chico para que te enamores de mí.
-¿Eh?
Hiroshi la empujó, haciendo que Akari tuviera que dar un par de pasos atrás para no caerse.
-¡Que me he hartado! Me he hartado de tener que aguantarte. – Hiroshi se acercó a ella y volvió a empujarla, la cual volvió a retroceder para evitar caerse. – Me he hartado de ti. De tu maldita actitud, tu maldita forma de ser, tus malditos gustos, tus malditos besos… Que qué asco por cierto, besas fatal.
Hiroshi iba empujando a la chica, cada vez más fuerte, la cual iba retrocediendo, rompiéndosele el corazón cada vez más a cada empujón.
-Tu maldita cara, tu maldito pelo, tu maldito olor, tu maldita ropa, tu maldita sonrisa… ¡Tu puta sonrisa! ¡Me saca de quicio! Todo el puto día sonriendo, tan feliz… Qué asco me das. Estoy… Harto… ¡De ti!
Hiroshi le dio un gran empujón, tirándola al suelo. En el suelo, Akari empezó a llorar.
-¿Por qué…? ¿Por qué me haces esto…? Yo… Pensaba… Pensaba… Pensaba que me querías…
-Que te quería, dice. No digas estupideces. ¿Quién iba a quererte a ti?
Akari miró a Hiroshi, boquiabierta.
-No tienes nada de bueno. Eres llorona, tonta, fea, pánfila, infantil, no tienes presencia… Nadie iba a querer estar contigo. Nadie te va a querer nunca, Akari.
En ese momento el corazón de Akari se rompió por completo.
-En fin, creo que ya es suficiente.
Hiroshi sacó en ese momento de su puño la Gema del Alma de Akari, sorprendiendo a esta.
-¿¡Qu… ¿¡Cuá…
-Cógela, Kyubey.
Hiroshi tiró la Gema del Alma atrás, que quedó envuelta por una especie de escudo de energía. Antes de poder asimilar nada, unas cadenas ataron a Akari por las muñecas y los tobillos y tiraron de ellos, quedando Akari suspendida, con los brazos y piernas extendidos.
-¡Aaah! ¿¡Qué!? ¿¡Qué demonios!?
Kyubey: Buen trabajo, Hiroshi.
-Gracias.
-¿¡Qué… ¿¡Pero có… ¿¡Cuá…
-Cuándo te he empujado, estúpida. – Dijo Hiroshi con una sonrisa. – Entonces te he cogido tu Gema del Alma. – Akari estaba completamente impactada. – Se acabó, Akari. Habéis perdido.
-¿Eh?
-Todo ha salido según el plan. Te felicito, Kyubey, eres un genio.
-Gracias.
-¿¡Qué plan!? ¿¡Qué decís!? ¡No entiendo nada! ¿¡Por qué!? ¿¡Por qué fingiste que me querías!? ¿¡Por qué os hicisteis pasar por nuestros aliados!? ¿¡Por qué hicisteis todo esto!? – Gritó Akari completamente alterada.
-Todo esto era necesario para conseguir nuestro objetivo. Kyubey y nosotros hicimos un trato. Tanto él como nosotros salimos ganando. – Akari no entendía nada. Hiroshi sonrió. – En fin, va a ser muy cliché, pero te lo explicaré. De todas formas ahora ya no hay ningún peligro, y este plan es una obra maestra. Merece ser explicado solo para ver qué cara se te queda.
-El objetivo de los incubators es conseguir energía para contrarrestar la entropía y alargar la vida útil del universo. – Empezó Kyubey. – El mejor método que teníamos para hacer esto era convertir a las chicas en chicas mágicas para que luego se convirtieran en brujas generando una gran cantidad de energía en el proceso, suficiente para contrarrestar la entropía. Pero al pedir tu deseo destrozaste completamente nuestro sistema. No solo ninguna chica mágica se iba a convertir en bruja nunca más, sino que también hiciste que las que se habían convertido en brujas en el pasado nunca lo hicieran, haciendo que todo el trabajo que hicimos durante estos miles de años no sirviera para nada, causando que los niveles de entropía en este momento estén muy por encima de cómo lo estaban antes de que llegáramos a la Tierra, pues en todo este tiempo no la hemos contrarrestado. Ante la gravedad de la situación y la imposibilidad de encontrar un nuevo sistema que sustituyera al que teníamos, llegamos a la conclusión de que lo mejor que podíamos hacer era anular tu deseo. Sin embargo, para eso necesitábamos que quien pidiera el deseo tuviera más potencial mágico que tú, y eso es imposible, ya que tú eres la chica mágica más poderosa de todas. Así que tuvimos que encontrar la forma de crear un ser aún más poderoso que tú, y eso solo sería posible con la unión de la chica y el chico mágico más poderosos. Pero al no existir los chicos mágicos, tuvimos que crearlos.
Hiroshi siguió.
-La idea era que tuviéramos un hijo que tendría un poder aún más grande que cualquiera de los dos, y el cual, al nacer, seria controlado por los incubators y utilizaríamos para anular tu deseo. Y aquí viene el porqué tuve que hacer ver que te quería y por qué pedí dejar sin efecto tu deseo. Si el objetivo final era simplemente que tuvieras un hijo podría simplemente haberte violado. – Akari se quedó atónita al escuchar la naturalidad con que Hiroshi dijo eso. – Sin embargo, si hubiera hecho eso, hubieras intentado defenderte, y probablemente hubieras liberado todo tu poder, matándome, y todo nuestro plan se hubiera ido a la mierda. Así que tuve que hacer ver que te quería para que no opusieras ninguna resistencia. – Akari no daba crédito a lo que oía. – Aun así, lo más probable es que no quisieras tener un hijo siendo tan joven. Existía la posibilidad de que hubieras querido abortar, o que simplemente no hubieras querido tener hijos nunca, y entonces el plan tampoco podría funcionar, por lo que tendría que retenerte, como ahora, para obligarte a tenerlo. Sin embargo, tus amigas lo habrían descubierto, y es posible que hubieran pedido ayuda a todas las chicas mágicas de todo el mundo para impedirlo. Yo podría contra cualquiera de ellas por separado, pero contra cientos de miles de chicas mágicas atacando juntas sería imposible, y mientras la mayoría lucharían contra nosotros, otras te liberarían y ya lo habríamos vuelto a perder todo. Por eso pedí dejar sin efecto tu deseo. No soy lo suficientemente poderoso como para anular tu deseo, pero sí como para que a partir de cierto momento ya no tenga efecto. Al dejar sin efecto tu deseo, las chicas mágicas de todo el mundo se convertirían en brujas en poco tiempo, y con las chicas mágicas convertidas en brujas ya no hay a quién pedirle ayuda. Y para evitar que tú te conviertas en bruja y asegurar que nuestro hijo nazca, los incubators han sellado tu Gema del Alma dentro de este campo de aislamiento, aislándola de la realidad, por lo que aunque caigas en la desesperación más absoluta, no te convertirás en bruja, y obviamente no podrás utilizar tus poderes mágicos. Sin embargo, sigue manteniendo sus funciones, por lo que mientras siga intacta seguirás con vida, por lo que ningún plan de suicidio tendría éxito, y en el supuesto caso de que llegaras a escapar, en el momento en que te alejaras más de 100 metros de ella, caerías al suelo desmayada. Pero al dejar sin efecto tu deseo, nosotros también nos veríamos afectados y nos convertiríamos en brujas, o brujos o algo, así que para que a nosotros no nos afectara, después de mí, Mitsuru pidió que nosotros tres no nos convirtiéramos en brujas. Resultado: Quedas embarazada de mí, las chicas mágicas se convierten en brujas, por lo que no hay nadie a quién pedirle ayuda, nosotros no nos convertimos en brujos, y cuando nazca tu hijo, será controlado por los incubators que lo utilizarán para anular tu deseo.
Akari estaba alucinando. No podía asimilar todo lo que el que hasta hace unos minutos consideraba su novio le acababa de decir.
-¿Y bien? ¿Qué te ha parecido?
Akari tardó varios segundos en contestar. Asimilar todo aquello no era para nada fácil.
-Hay algo que no entiendo. – Dijo finalmente.
-¿El qué?
-¿Dónde ganáis vosotros? Has dicho que tanto Kyubey como vosotros salíais ganando con este plan. ¿Dónde ganáis vosotros?
Hiroshi sonrió con malicia.
-En el control del mundo.
-¿Qué?
-Cuando anulemos tu deseo, tú también te convertirás en bruja. En una tan poderosa que no necesitará ocultarse detrás de una barrera. La gente normal no podrá verte, pero tu poder será demasiado grande como para que piensen que se trata de un fenómeno natural. La gente pensará que se trata de algún monstruo invisible o algo así. Unos meses antes de esto, Masaki, Mitsuru y yo habremos tomado el control del mundo, obviamente con la opinión de mucha gente en contra. Sin embargo, cuando te conviertas en bruja, dejaremos que los ejércitos de varios países intenten matarte. No lo conseguirán, por supuesto. Y entonces, cuando ya hayas matado a unos cuantos cientos de miles de personas y las esperanzas de la gente estén perdidas, apareceré yo, y usando el poder de tu hijo te destruiré. El mundo me estará eternamente agradecido y me adorarán, y nadie se atreverá a cuestionar mi liderazgo.
Akari tenía los ojos como platos.
-¿Cómo puedes decir que dejarás que mate a cientos de miles de personas como si nada? Eres… Eres despreciable…
-A mí la vida de la gente no me importa lo más mínimo. La humanidad es una mierda. Matando unos cuantos cientos de miles de personas le hacemos un favor al mundo.
Akari se quedó en silencio durante unos segundos. Después continuó.
-Ya que te has propuesto explicármelo todo, ¿me puedes decir como es que las primeras veces que actuasteis vosotros llegabais antes que nosotras, y Kyoko-chan no pudo percibir los ataques hasta justo antes que se produjeran? Nos dijiste que era porque al estar vosotros, Kyoko-chan ya no tenía que ocuparse de ellos, y que como pediste saber cuándo se iban a producir delitos, sabías dónde se producirían y por eso llegabais antes. Pero no pediste eso, así que está claro no es por eso. ¿Puedes decirme por qué es entonces?
-Será un placer. Si Kyoko no podía percibir esos delitos hasta justo antes de que se produjeran, es porque no se iban a producir.
-¿Eh?
-Las personas que atracaron las tiendas las cuatro primeras veces que actuamos no eran criminales. Eran ciudadanos que hacían su vida tranquilamente y a los que nosotros les modificamos los recuerdos para que cometieran los delitos y les hicimos aparecer las armas en sus manos.
Akari se impactó aún más al escuchar esto.
-Kyoko no percibió los delitos hasta justo antes de que se cometieran porque no se iban a cometer. Solo en el momento en que les cambiamos los recuerdos a esas personas para que cometieran esos delitos los pudo percibir.
Akari no sabía qué decir.
-Eres horrible... – Hiroshi sonrió. – De todas formas, vuestro plan ha fracasado.
-¿Por qué lo dices?
-Porque no estoy embarazada.
Hiroshi soltó unas risitas.
-¿Estás segura?
-Por supuesto. Si querías que quedara embarazada no deberías haber usado protección.
Hiroshi empezó a reírse, extrañando a Akari.
-¿D-De qué te ríes?
-Qué imbécil eres, Akari. – La sonrisa de Hiroshi se amplió. – Tenía un agujero en la punta. – Akari se quedó completamente en shock al oír eso. – Mi deseo fue que tu deseo quedara sin efecto en el momento en que quedaras embarazada, así que por supuesto que lo estás. Esto también era parte del plan. Tenía que ser en el momento en que quedaras embarazada porque si quedaba sin efecto en el mismo momento en que lo pedía, las chicas mágicas empezarían a convertirse en brujas poco tiempo después, mucho antes de que me cogieras confianza, y teniendo en cuenta mi repentina aparición pronto ataríais cabos y veríais que es por mi culpa. No sabía cuanto tiempo tardarías en enamorarte de mí y que terminaras embarazada, por eso pedí dejarlo sin efecto entonces.
Akari dejó caer su cabeza y empezó a sollozar.
-¿Ahora lloras? – Preguntó Hiroshi en tono burlón.
-No me puedo creer… Que todo sea mentira… ¿De verdad… Que no sentías nada por mí?
-Creo que he sido lo suficientemente claro antes.
-¿Y aquella vez… Que me salvaste en el Toyama Daiichi Bank?
-Obviamente fue porque si morías no podíamos llevar a cabo el plan. Mi enfado con el ladrón fue real. Por su culpa casi lo perdemos todo.
-¿Y de verdad… No sentiste absolutamente nada… – Akari miró a Hiroshi a los ojos. – Cuando hicimos el amor?
-Hacer el amor dice. No lo hagas parecer romántico, ¿quieres? Yo te follé, eso fue lo que pasó.
Akari volvió a dejar caer su cabeza, aún más hundida que antes.
-Ya veo… Todo era mentira… Todo… Todo lo que me contaste era mentira…
-Por fin lo has entendido. Veo que te ha costado. Así es, todo es mentira. – Hiroshi hizo una pausa. – Bueno, no, todo no. – Akari levantó un poco la cabeza, curiosa. – Una cosa sí es verdad. Masaki, Mitsuru y yo somos huérfanos. Nuestros padres están muertos. – Hizo otra pausa y con una sonrisa maligna siguió. – Nosotros los matamos.
Akari volvió a quedarse petrificada. Creía que ya nada podía sorprenderle de Hiroshi, pero eso superaba todas sus expectativas.
Yui, Sakurako y Himawari seguían buscando a Akari, pero de pronto se detuvieron al notar una energía.
-¿Eh? ¿Qué es esto? – Preguntó Sakurako.
Yui frunció el ceño.
-Esta energía…
Yui saltó a la azotea de un supermercado que había cerca, seguida de Sakurako y Himawari. Allí notaron como la energía se hacía cada vez más intensa, y vieron a lo lejos a dos personas que venían hacia ellas saltando por los tejados de los edificios.
-Fu… Funami-senpai… No me digas que son…
Yui se mostró aún más seria.
-Preparaos. Parece que vamos a tener que luchar antes de lo que había previsto.
En el almacén
-Nosotros matamos a esos hijos de puta cuando obtuvimos los poderes. Estábamos hasta los cojones de tener que aguantarlos. Ahora somos completamente libres de hacer lo que queramos.
Akari, que aún estaba impactada por aquello, tardó un rato en contestar.
-Realmente eres despreciable… Sin embargo, creo que te has olvidado de un pequeño detalle.
-¿De qué? – Preguntó Hiroshi sin interés.
-Yui-chan puede parar el tiempo. No podéis hacer nada contra eso.
Hiroshi sonrió.
-¿Tú crees?
Akari se extrañó.
-¿Qué quieres decir?
Hiroshi amplió su sonrisa.
En la azotea del supermercado llegaron Masaki y Mitsuru, que se plantaron con una sonrisa delante de Yui, Himawari y Sakurako, la primera completamente seria, y las otras dos con algo de miedo.
-¿A qué vienen esas caras, chicas? – Preguntó irónicamente Masaki.
-No me toques las narices. Vosotros habéis dejado sin efecto el deseo de Akari, ¿verdad?
-En efecto, así es.
-No sé qué interés podéis tener en ayudar a Kyubey, pero la verdad es que me da igual. No os pienso permitir que anuléis su deseo.
-Vaya, qué miedo. Mira cómo tiemblo.
-No me subestiméis. Soy más fuerte de lo que creéis.
-No te subestimamos, sabemos exactamente cuál es tu poder.
-No lo creo. Si fuera así sí que estaríais temblando.
-A lo mejor eres tú quién nos subestima a nosotros.
-¿Queréis comprobarlo?
-Encantados.
Yui, Masaki y Mitsuru se dispusieron a atacar, mientras Himawari y Sakurako tragaron saliva antes de ponerse en posición. Esto no era como enfrentarse a ladrones y criminales. Yui ya había luchando contra seres mágicos en la otra realidad, las brujas, pero para ellas era la primera vez que se enfrentarían a una persona con poderes mágicos.
Akari se quedó sin palabras ante lo que le acababa de decir Hiroshi. Completamente abatida, dejó caer su cabeza, habiendo perdido completamente toda esperanza.
-¿Lo entiendes ahora, Akari? No tienen ninguna posibilidad. Y si sumamos eso a mi poder especial, si quisiera podría acabar con ellas con los ojos cerrados en menos que canta un gallo.
-¿Poder especial?
-Lo que vosotras llamáis habilidad. En realidad se llama poder especial.
-Ya veo… Así que sí que sabes cuál es.
-Por supuesto. Los tres lo sabemos.
-… ¿Y me vas a decir cuál es?
-¿En serio? Tú ya lo has visto, Akari. ¿No te acuerdas?
-¿Eh?
-Aquel día, en el atraco al Toyama Daiichi Bank. Cuando ese hombre te disparó con el bazooka y de pronto este desapareció, explotando detrás del hombre.
Akari se horrorizó.
-No... No me digas que tu poder es...
Hiroshi sonrió con malicia.
-Esto va a ser muy divertido.
Itsuka kimi ga hitomi ni tomosu ai no hikari ga
Toki wo koete
Horobi isogu sekai no yume wo
Tashika ni hitotsu kowasu darou
Tamerai wo nomihoshite
Kimi ga nozomu mono wa nani?
Konna yokubukai akogare no yukue ni
Hakanai ashita wa aru no?
Kodomo no koro yume ni miteta
Inishie no mahou no you ni
Yami sae kudaku chikara de
Hohoemu kimi ni aitai
Obieru kono te no naka ni wa
Taorareta hana no yuuki
Omoi dake ga tayoru subete
Hikari wo yobisamasu negai
