Mis manos se movían inquietas, mientras miles de posibles frases se me venían a la cabeza.
Al principio la idea de tener que hablar con el chico coqueto que me había dejado en ridículo unos días atrás me pareció una auténtica locura. Locura que no estaba dispuesta a hacer.
O al menos así pensé, como ya dije en un principio.
Después comencé a darle vueltas al asunto y, tras pensarlo por mucho tiempo, llegué a la conclusión de que por más que renunciara a encontrarme con él, lo haría tarde o temprano. La propuesta de hablar con Chat, a pesar de tener la desventaja de pasar vergüenza otra vez, era más aconsejable que dejar nuestro robo a la suerte. La primera vez tuvimos la suerte del principiante, pero desconocía si eso volvería a pasar nuevamente.
Volví mi vista de nuevo a la pequeña pantalla similar a la de un teléfono móvil que me ofrecía mi arma. Como minutos antes, en ella solo se mostraba el mensaje que había mandado, sin rastros de ninguno nuevo. Estaba comenzando a desesperarme, ya hacía una hora desde que envíe el mensaje y todavía no recibía respuesta del minino.
Suspiré, desde hacía algunos días se me estaba haciendo costumbre hacerlo y miré a mi alrededor. Las luces que caracterizaban a mi ciudad natal brillaban con intensidad, casi parecía que querían competir contra el cielo estrellado que se alzaba sobre mí. Desde mi ubicación podía ver a la Torre Eiffel, la cual relucía de tal manera y con una belleza tan sencilla e impresionante que me impedía apartar mi mirada de ella. Una sonrisa tonta se formó en mis labios, mientras la observaba embelesada como si fuera la primera vez que veía ese espectáculo; aunque no fuera así.
—Como sigas sonriendo de esa manera acabarás brillando tanto como ella— con el tono burlón y coqueto que acostumbraba a tener, Chat Noir apareció ante mí.
Al igual que la última vez que nos vimos, un ligero rubor se posó en mis mejillas. Era una chica muy fácil de avergonzar no era mi culpa ser así.
—A-al final viniste— dije con la voz más neutra que pude, aunque a pesar de eso no pude evitar tartamudear un poco. Carraspeé un poco y centré mi mirada sobre él, intentando mostrarme lo más autoritaria posible frente a él—. Como no contestaste, pensé que no lo harías.
Atenta a sus movimientos, vi como se rascaba la cabeza nervioso—. No me trasformé hasta hace unos minutos así que no pude leer el mensaje— respondió—. Tuve mucha suerte de hacerlo a tiempo, hubiera sido muy descortés hacerte esperar, my lady.
Primero bichito y ahora my lady, ¿cuántos apodos tenía guardados bajo la manga?— Sí, lo fue. Porque no estaba dispuesta a esperarte ni un solo minuto más, gatito.
Abrió la boca sorprendido por unos segundos, lo suficiente para que pudiera verle. Sonreí para mis adentros, él no sería el único en utilizar motes allí.
—¿Para qué querías verme?— preguntó, cambiando de tema.
—Quería hablar contigo para acordar cuándo será nuestro próximo robo, mi kwami y yo deseamos saberlo cuanto antes.
Se llevó la mano al mentón, pensativo—. Yo también estuve hablando lo mismo con Plagg. Creo recordar que había una joya en la que estaba interesado.
—¿Ah sí? ¿En cuál?— le interrogué, sin poder reprimir mi curiosidad.
—Ni idea— respondió tras pensarlo por unos minutos—, no suelo entenderle cuando come camembert.
Quise replicarle sobre a qué se refería, pero me contuve para evitar una posible conversación irrelevante y sin sentido—. ¿Y no tienes ninguna pista sobre dónde podría estar?
—Mm— rumió, meditando su respuesta—, no. No entendí casi nada de lo que dijo.
—Entonces tan solo estoy perdiendo el tiempo— suspiré—. Creo que debería irme —hice la intención de marcharme de aquel lugar, pero me detuvo.
No había dado ni un paso cuando él me contestó—. ¡El barrio de Montmartre!— gritó de improvisto. Lo miré por encima del hombro con interés, sin girarme del todo—. Plagg dijo algo sobre él, te veo mañana a las 12 de la mañana en frente del Moulin Rouge.
No me dio tiempo a responderle, cuando este al igual que nuestro primer encuentro se fue impulsándose con su bastón.
—Este chico tiene un fetiche con dejar a las personas con las palabras en las boca— bufé molesta.
Tikki miraba con atención mis gestos, puesto que mi transformación se había deshecho tan solo unos minutos atrás.
—A lo mejor quería dejarte en un compromiso— razonó la kwami en voz baja. Yo suspiré, ya que logré escucharla a pesar de sus susurros.
—Si esa es la verdadera razón sí que es idiota. No soy tan maleducada como para dejarle plantado, aunque en el fondo se lo merezca— me senté en la silla, frente al escritorio—. Además no podría haber elegido otro lugar, ¿tenía que ser el barrio rojo de París?— pregunté haciendo énfasis en mis palabras—. ¿Sabes qué? El otro día quedé frente al Moulin Rouge con un completo extraño. Parece una broma de mal gusto.
Tikki escuchaba mis quejas, atenta como siempre. No decía nada ni me reprendía, tan solo esperaba pacientemente a que me desahogara. En parte me gustaba y admiraba esa faceta suya, yo era tranquila pero me salía de mis estribos con suma facilidad.
—Dudo que Chat Noir te citara allí por gusto, Marinette —respondió calmada—. Confío en que lo hizo por una buena razón. Según lo que me contaste fue Plagg quien le dijo que se encontraba allí, ¿no es así? —asentí—. Conozco a Plagg desde hace muchísimo tiempo, puede ser un poco... Perezoso, creo que sería la palabra indicada para describirle. Pero a pesar de eso, se toma su trabajo muy seriamente. Si él dijo que hay una gema escondida en el barrio de Montmartre con las suficientes papeletas para ser la que nosotros buscamos, confiaré en él plenamente.
Abrí la boca sorprendida sin siquiera darme cuenta. La seguridad de las palabras de Tikki me habían deslumbrado por completo. Otro lado suyo que idolatrar.
Sonreí—. Si tú confías en él, yo también lo hago —me percaté de un pequeño detalle—. Si voy a encontrarme con él, debo encontrar un disfraz con el que no descubra mi verdadera identidad pero con el que sepa perfectamente que soy Ladybug— murmuré pensativa.
Saqué del cajón mi libreta de diseños, abriéndola en una página en blanco. Con mi lápiz recién afilado, comencé a trazar líneas en el papel, realizando bocetos de posibles trajes con los que debutar al día siguiente.
—Sabía que eras idiota, pero superaste mis expectativas— dijo con tono burlón Plagg—. Quedaste con una chica en frente del Moulin Rouge, ¿en qué estabas pensando?
—Ni yo mismo lo sé— contesté en voz baja como un niño al ser regañado—. Fue el primer lugar que se me pasó por la cabeza— intenté razonar con él, pero fue imposible.
—Habiendo lugares, tenías que pensar en ese— suspiró derrotado—, eres de lo que no hay. Además ese barrio no es conocido precisamente por albergar muchas joyas, a no ser que los cuadros de los pintores cuenten. A unas malas todavía puedes invitarla a ir a misa, el Sagrado Corazón está cerca —bromeó—. Espera un momento, ¡sí hay una joya allí! Hace unos años renovaron algunas cosas de esa basílica, entre ellas el cáliz. Esa copa tiene un pedrusco muy sospechoso incrustado.
—¡Estás loco sin duda! ¿Cómo quieres que robemos en un lugar religioso? ¡Ese cáliz es emblemático y muy valioso, Plagg! —me quejé.
—Por eso mismo, ¿crees que robar un cáliz será lo más grave que harás, Adrien? —lo preguntó con tal seriedad en sus palabras que me fue imposible no sorprenderme—. La gema del miraculous de Hawk Moth puede encontrarse en cualquier sitio de todo París, en un simple artículo de una joyería o incluso en algún objeto antiguo de gran valor si han hecho el intercambio.
—Lo sé, pero robar algo como eso...
—Las posibilidades de que sea ese son mínimas, por lo que lo más posible es que deban devolverlo. Pero no perdemos nada por intentarlo. Ahora lo que debes pensar es cómo harás para poder llegar hasta allí sin levantar sospechas.
—Buena pregunta... —suspiré.
Gracias a una técnica infalible de Tikki para hacer que me despertara temprano —la cual consistió en casi dejarme sorda—, logré prepararme con el tiempo suficiente para poder tomar un metro y llegar a la parada que deseaba. Nada más salir me topé con el Moulin Rouge en la calle de enfrente, por lo que solo tuve que cruzar un paso de cebra para ubicarme.
Saqué las gafas de sol rojas que había estado llevando en el bolso todo el tiempo y me las puse, de manera que mi identidad no se viera expuesta ante mi compañero. Todavía no confiaba en él lo suficiente como para revelársela.
Todavía faltaba bastante tiempo hasta la hora acordada, así que me puse mis auriculares y me dispuse a escuchar canciones de Jagged Stone. El constante sonido del rock y los bruscos cambios de ritmos lograban dejarme ''despierta'' e impedían que me quedara absorta en mis pensamientos. Algo muy conveniente a la hora de buscar a ese chico rubio con la vista.
Mis ojos miraban y examinaban a todas las personas que transcurrían por aquella avenida, la mayor parte de ellas chicos mayores de edad que seguramente estarían allí para comprar cosas con fines eróticos.
Cada cierto tiempo alguno se me quedaba mirando y no tenía otra opción que desviar la mirada sonrojada, rezando que aquellas gafas rojas lograran su cometido y ocultaran mi identidad lo suficientemente bien.
—Sí que eres puntual, bichito —volteé y hallé a un chico vestido con una sudadera negra con capucha, y una bufanda verde cubriéndole el cuello y gran parte de su cara. Rápidamente reconocí el tono burlón del susodicho, por lo que fruncí el ceño.
—Y tú, un tardón— miré la hora en la pantalla de mi teléfono—. 15 minutos de atraso para ser exactos, ¿y quién te dio permiso para llamarme de esa forma?
—Nadie, pero para mí no es necesario para darle apodos a las chicas hermosas— contestó, acompañando sus palabras de un guiño.
Suspiré, mientras negaba con la cabeza. Discutir con aquel chico tan solo sería una pérdida de tiempo y me expondría más a las personas que pasaban por allí, algo que prefería que no ocurriese.
—¿Dónde está la joya que robaremos?— en vez de contestarme, me cogió de la mano y comenzó a caminar—. ¿Chat?
—Será más rápido de esta manera— dijo, antes de hacer que entrásemos en una de las bocacalles—. Además, así me aseguro de no perderte, princess.
Y ahí estaba de nuevo con otro mote diferente al anterior, ¿cuántos tenía escondidos bajo la manga aquel chico? Me limité a no contestar y dejar que el chico me guiara por aquellas estrechas calles hasta el desconocido lugar.
Andamos por un rato, bastante tiempo más del que me esperaba, en el cual me dio tiempo a divisar el famoso cementerio de Montmartre y el hermoso muro de los 'te quiero' en París, aunque en él no me dio tiempo a reconocer ninguno conocido debido a nuestra prisa.
Tras una larga caminata, llegamos a la famosa plaza de los pintores desde donde pude ver la enorme basílica de color marfil. Me sorprendí al ver al chico señalándola con su dedo índice.
—¿No querías saber dónde sería nuestro robo? Pues ahí lo tienes.
Me quedé muda, sin saber qué decir. Todas las palabras que formaban por mi mente, se desvanecían antes de salir por mi boca. Debía parecer una completa estúpida, abriendo y cerrando mi boca sin emitir sonido alguno continuamente.
—Pero ese lugar es...
—¿La basílica del Sagrado Corazón? Lo sé, yo respondí exactamente lo mismo. Intenté razonar con Plagg cuando me lo dijo, pero no hubo manera de convencerle de lo contrario. Insiste en que la gema incrustada en el cáliz es muy sospechosa.
—Pero aunque sea sospechosa, robar algo como un cáliz será un escándalo. Muchas personas nos detestan ya de por sí por ser unos ladrones y eso que tan solo robamos un collar...— bufé de frustración—. Este robo será más complicado que el otro.
—Sí, de eso no me cabe duda.
Capítulo nuevo, ¡y esta vez tardé menos en publicar tal y como prometí! No puedo prometer lo mismo para la próxima, pues pronto empezaré bachillerato y posiblemente esté muy ocupada con los deberes y exámenes u.u ¡Pero intentaré tenerlo listo lo más pronto posible! .
Contestación de reviews:
Forever MK NH: Lamento haberlos hecho esperar tanto, aunque me alegra saber que alguien esperaba el capítulo y que mi historia no se quedó en el olvido :') ¡Gracias!
Deidydbz: Gracias por comprender a esta tardona escritora :') ¡Espero que te gustara la continuación!
ForeverStayStrong: Lo siento por haberte hecho esperar T.T Bueno, nuestros jóvenes ladrones ya han fijado su objetivo, ahora tan solo hace falta esperar para ver cómo les irá ;)
Viviane Vymh: Ya te respondí por privado, pero lo vuelvo a hacer por aquí. ¡Espero que disfrutaras el capítulo! ^^
