Los personajes de Skip Beat no me pertenecen, son propiedad de Nakamura-san


Capítulo 6. "Cuidando de ti"

Ren no recordaba haber dormido nunca tan bien como aquella noche. A pesar de haberse despertado varias veces para comprobar la temperatura de su compañera, enseguida volvía a dormirse plácidamente. Miró el reloj que estaba en la mesilla del lado de Kyoko, eran las 10 de la mañana. "¿Cuándo he dormido yo hasta tan tarde?". Divertido negó con la cabeza, ahí estaba él, supuestamente cuidando de ella, y era al revés, Kyoko le acababa de regalar el mayor de los descansos que había tenido desde…, bueno desde hace una eternidad.

Fascinado estuvo contemplándola mientras dormía. "Eres tan sumamente hermosa pequeña…, y ni siquiera lo sabes". Con sumo cuidado se permitió acariciar una de sus mejillas, bajó la vista hasta verse hipnotizado por los movimientos que su cuerpo realizaba al respirar tan lentamente. "Tan…, tan…, tan jodidamente perfecta….". Se moría por colocar la mano sobre ella para poder seguir sus movimientos así como sentir su corazón, pero sabía que no debía hacerlo.

Cuando volvió a mirar el reloj se sorprendió, llevaba más de una hora observándola y para él había parecido un segundo. Se obligó a sí mismo a soltarla y a levantarse, antes de salir del cuarto volvió la vista atrás un instante. "No sé si voy a ser capaz de vivir sin ti a mi lado por más tiempo pequeña, y menos después de esta noche….". Pensó al salir.

Se aseó lo más rápidamente que pudo y luego se puso manos a la obra. Tuvo que consultar varías veces en internet y sufrió varios percances, pero finalmente consiguió preparar un desayuno más que aceptable. Tras colocarlo todo en la bandeja buscó los medicamentos que debía tomar la chica. Estaba dejándolos junto a los cubiertos cuando llamaron muy flojito a la puerta, se apresuró a abrir.

—Buenos días señor— el joven repartidor se inclinó respetuoso. —Le traigo lo que ha pedido, espero sean adecuadas—

—Bueno días, sí son perfectas, muchas gracias. — Se apresuró a pagar al joven y añadió una más que generosa propina.

El chico miró la cantidad que le había dado y se sonrojó. —Señor no puedo aceptarlo, es demasiado…—

Ren le interrumpió con una sonrisa más que sincera. —Es lo justo, apenas has tardado diez minutos en prepararlo y traerlo, es de ley recompensar el buen trabajo— Se despidió con una sonrisa y cerró la puerta.

Tras dar los últimos retoques a su trabajo culinario se dirigió a la habitación muy satisfecho consigo mismo, era la primera vez que se esmeraba tanto con algo que no fuera el trabajo. —El desayuno está listo…— Susurró junto a la cama de Kyoko.

Ella estaba ya medio despierta aunque todavía no había abierto los ojos, se desperezó como una gatita y exclamó aprobatoriamente al percibir el rico aroma. —Enseguida me levanto…— Susurró en medio de sus estiramientos.

—Oh…— Ren tuvo que carraspear para controlarse. "Guuurrrr… es irresitible". —Eso no va a ser necesario—

Kyoko extrañada por fin abrió los ojos. —Oh dios mio…— Exclamó con voz queda al ver frente a ella semejante festín. —Es…, es…, es maravilloso…—

—Gracias— Ren sonrió si cabe aun más orgulloso. Sus palabras con voz entrecortada y su rostro fascinado eran el mayor cumplido que nadie pudiera darle. Colocó la bandeja en la misma posición que la noche anterior y se volvió hacia la puerta. —Empieza, vuelvo en un segundo—.

Kyoko enmudecida contemplaba el suculento desayuno, la torre de tortitas cubiertas con nata y chocolate, el zumo recién exprimido, un tazón lleno de fruta fresca, una pequeña tetera que desprendía un delicioso aroma y su tacita a juego, un par de tostadas untadas con mermelada…

—Eh…, no has empezado, ¿no te gusta?— Preguntó a penado.

—Claro que me gust…— No pudo terminar, al levantar la vista vió a Ren entrar con un ramo de flores sumergidas en un bello jarrón. Era el ramo más bonito que había visto jamás, era del tamaño ideal, sin adornos estrafalarios, simplemente una mezcla de hermosas rosas blancas con pequeñas flores del mismo color pero que emitían sutiles brillos. — Ooohhhh… ¿qué es eso?¿Quién…?—No supo seguir.

Ren sonrió con ternura, los ojos de la chica brillaban como diamantes. —Pues esto son flores,son para ti por supuesto, y sobre quién…, pues yo—

—¿Por qué? — Preguntó Kyoko con voz estrangulada mientras veía como él las colocaba sobre a la mesilla.

Ren se hizo el sordo ante la pregunta. "Porque quiero pequeña, porque quiero". Tras rodear la cama se sentó junto a ella. —Pensé que tendrías hambre, pero parece ser que no es así, con lo que me he esforzado por prepararte algo rico que te animara en tu recuperación…— Hizo un pequeño puchero, no llegó al grado de los de Cain, pero se le acercaba bastante.

—Espera…— Kyoko dejó de mirar el ramo para mirarle con cierta sorpresa. —¿Preparaste esto? ¿Sólo?—

—Pues sí, lo hice todo yo solito— Afirmó orgulloso.

—Vaya…— Exclamó Kyoko mirando con nuevos ojos aquel delicioso desayuno. Cogió los cubiertos dispuesta atacar las humeantes tortitas, pero algo le pasó por la mente que le hizo fruncir las cejas. —¿Tú has desayunado?— Preguntó suspicaz.

—Sí—

—¿El qué? — Le miró ceñuda. — No me digas que solo tomaste un café…—

—Vale, no te lo digo— Respondió Ren divertido.

—No tiene gracia— Gruño mientras cortaba un trozo de tortita y lo pinchaba con el tenedor que levantó hasta su boca pero lo quedó suspendido delante. —Debes atender más tu alimentación, el desayudo es la comida más importante del día, no cuidas tu cuerpo en absoluto, es algo fundamental para tu trabajo— Le estaba soltando un buen sermón y con cada palabra se enfadaba más. —Y en vez de hacer lo que debes, pierdes el tiempo preparándome…—

—¿Perder el tiempo?— La interrumpió, la diversión abandonaba su rostro dando lugar a la máscara de calma que utilizaba siempre que se enfadaba.

—No…, no quería decir eso…— Se defendió rápidamente Kyoko. —No me malinterpretes, estoy muy agradecida por este maravillosos desayuno, sólo es que me apena comer estás delicias sabiendo que tu solo tomaste un mísero café negro y amargo... —

—Entonces…—Se acerco peligrosamente al rostro de la chica y sonrió al ver la cara de alarma en su rostro, finalmente y con un rápido movimiento se comió el trozo de tortita. —Lo compartiremos—

Kyoko enrojeció completamente, su corazón martilleaba en sus oídos y sentía que la cama daba miles de vueltas. No podía apartar la mirada de sus labios mientras masticaba, pero se obligó a si misma a hacerlo y cuando vio el desafió que emitían sus ojos le recordó muchísimo a Cain Hell y no pudo evitar comportarse como lo haría Setsuka, aceptando el desafío. —Perfecto—

"¿Qué? No lo decía enserio…, solo lo he hecho para que dejaras de reñirme". Pensó Ren mientras analizaba el rostro de Kyoko buscando alguna señal de duda o vergüenza, pero no la encontró. "Vaya…, ¿a quién tenemos aquí? Parece que mi hermanita decidió aparecer…. ¿Lo ves pequeña? Tu eres ella… y me vuelves loco". Se sorprendió ante ese último pensamiento, haciendo un gran ejercicio de autocontrol, adoptó su cara de póker total. —Pues come, para que yo también pueda comer—

Esta vez mantuvieron una conversación banal, claramente estaban más nerviosos de lo que querrían reconocer, mientras compartían la comida.

—¿Puedo levantarme y fregar?— Preguntó Kyoko sin muchas esperanzas.

—Por supuesto…— Ren sonrió con picardía. —Que no… Debo curarte la herida— Dicho esto, retiró la bandeja y la dejó sobre la otomana situada el pie de la cama. Después fue a recoger de su cuarto de baño las cosas necesarias para la tarea, cuando volvió retiró, con suma delicadeza, el apósito que había colocado el médico.

—¿Tiene mala pinta?— Preguntó Kyoko al ver que él fruncía el ceño.

—Esto…, no— Vaciló un instante y al ver que ella se preocupaba sonrió. — La verdad es que no lo sé, seguro que es normal, solo han pasado doce horas—. "Está demasiado roja…". —De todas formas el doctor me dijo que le mandara una foto para comprobar…— Mintió, necesitaba asegurarse de que todo estaba bien. Sin dudarlo agarró su teléfono, fotografió la herida y la envió con un texto breve.

Para su alivio el buen doctor respondió enseguida. "Es medio normal que tenga ese aspecto, pero de todos modos pasaré en cuanto pueda".

"Oh, mejor, así estaré más tranquilo. Es muy amable el Doc.". Cerró el teléfono mientras un malévolo pensamiento le cruzaba la mente. "Claro que el viejo le paga una fortuna por ser el médico de sus estrellas, así que tampoco es raro que sea tan complaciente". Prosiguió aplicando con mucho mimo el líquido antiséptico y después la volvió a cubrir. —Listo, ahora descansa un rato, el doctor pasará más tarde quiere revisar como va todo, ¿de acuerdo?—

Kyoko asintió y le observo recoger la bandeja, ahora vacía, y marcharse de la habitación. Encendió un rato la televisión para pasar el rato.

Ren estaba en la cocina cuando el teléfono de Kyoko comenzó a sonar, ella al oírlo le pidió alzando la voz que le alcanzara sus cosas. Como estaba fregando, cuando consiguió llegar habían cortado la llamada. —Lo siento, tenía las manos mojadas y no me dio tiempo— Se excusó dejando junto a ella el bolso con todas sus cosas.

—No te preocupes, seguro que sería Kanae estará preocupada porque ayer…— De pronto enmudeció.

Ren supuso que era porque estaba recordando en la situación en la que su amiga la había dejado en la sección Love Me para ir a buscarle a él. Pero al ver que ella se había quedado congelada observando algo dentro del bolso cayó en la cuenta. "Mierda! No me acordaba que volví a guardar el maldito libreto. ¡Seré imbécil!. —Eh… oye…— La agarró del brazo, no quería que volviera a huir.

—Soy una idiota, jamás conseguiré ser una actriz profesional, ¿verdad? — Preguntó Kyoko sorprendiéndole, sonreía pero era una sonrisa triste.

—¿Por qué dices eso? Ya eres una profesional, eres una gran actriz—

—No es verdad, si lo fuera no hubiera tenido el ataque de pánico que tuve ayer— Reconoció con mucha tristeza. —Si lo fuera no tendría problema con lo otro…— Enrojeció incapaz de definir qué era lo otro.

—No seas así…— Ren sentía mucha pena por ella. —Lo ocurrido con tu madre te ha marcado mucho y es normal, a todo el mundo le afectaría algo así—

—Seguro que a ti no…, tú siempre has sido capaz de actuar, de realizar grandes trabajos con todos los papeles que te ofrecen—

"Oh pequeña…, no tienes ni idea…". Una sombra cruzó el rostro de Ren mientras meditaba las palabras de la chica. "He estado años sin poder aceptar algunos roles, hasta que…, bueno hasta que llegaste tú. Antes de ti no podía hacer papeles románticos porque no sabía interpretar algo que no había experimentado nunca, el amor verdadero. Antes de ti…, no podía realizar roles como el de BJ porque la oscuridad me hubiera consumido. Es todo por ti, tú eres la luz que me da fuerzas para hacerlo todo. Ojalá yo pudiera hacer lo mismo por ti, ¿podría…?". —No es cierto, yo no hago todos los papeles que me ofrecen…—

—Pero si harás de Cain…— La tristeza en sus palabras era más que evidente.

—¿Te puedo hacer una pregunta? —

—Claro—

—¿Y me contestarás sinceramente? —

—Por supuesto— Prometió Kyoko solemnemente.

—Realmente te gustaría poder hacer de Setsu, ¿verdad?—

Kyoko dudo durante unos segundos, después un leve sonrojo cubrió sus mejillas. —Sí— Fue toda la contestación que dio. "No quiero que otra interprete a Setsu, ella es mía y Cain también. Queeeeeeeeeee! Que estoy pensando!". Sus demonios sonrían con malicia por el desliz del subconsciente de su ama.

—Yo creo que eres capaz de hacerlo, ¿sabes?— Ren acababa de tomar una decisión transcendental, ahora solo necesitaba encontrar el modo de hacerlo. —Nadie mejor que tú, porque en definitiva tú eres Setsu. En cuanto a las primeras escenas…— La obligo a levantar la cabeza. —Estoy seguro de que encontraremos el modo de hacerlo, después de todo ya pasamos por momentos difíciles como los Hell, bueno yo los pasé, y tú fuiste capaz de ayudarme, ¿verdad?—

Kyoko asintió asombrada, era la primera vez que Ren hacía referencia a los oscuros episodios que vivieron aquellos días.

—¿Me dejarías devolverte el favor?—

—Sí— Aceptó Kyoko, viendo algo de luz en todo ese asunto. "Él pude ayudarme, como lo hizo con Mio o con Natsu…". —Pero…—

—¿Si? —

—Es que…, es que…— Kyoko se puso muy nerviosa y volvió a agachar la mirada. —Es que también está lo otro…— Apenas fue un susurro.

—Ya, eso es más… peliagudo— "Maldito director pervertido…" —Entiendo que te muestres reticente a hacer ese tipo de papel, como te dije ayer sigues siendo menor y es más que comprensible—

—Bueno…, seguramente cuando empiece el rodaje ya seré mayor de edad—

—Cierto— "Es verdad apenas queda para su cumpleaños…".

—Pero es que…— Kyoko cerró los ojos y habló apresuradamente. —Es que me da mucha pena, nunca he hecho nada parecido y quiero hacerlo bien. ¡Y me da mucha vergüenza por ti!—

"¿Vergüenza por mí? Deberías sentir vergüenza por ti y pena por mí, por lo difícil que va a ser para mí no atacarte a cada segundo, porque va a ser físicamente doloroso para mí. —¿Te sentirías más a gusto si fuera con otra persona? — Está vez fue él quien escondió ligeramente su rostro.

—¡Qué! No claro que no— Exclamó Kyoko. —Me refiero a que es la primera vez que voy a ser tu coprotagonista, quiero ser digna de ello, que te sientas orgullosos de que lo sea. Siempre me has ayudado en todo y esta vez seguro que tienes que hacerlo y mucho, pero…—

—Dime— Pidió Ren que tras un suspiro de alivio había vuelto a mirarla de frente.

—¡Cómo voy a pedirle a mi sempai que me ayude con ese tipo de cosas!— No existía un nombre para definir la intensa tonalidad de su rostro.

Y ahí estaba, el momento que Ren estaba esperando, la forma perfecta de hacer algo que tenía que haber hecho hace mucho tiempo, de quitarse de encima un remordimiento que día tras día estaba consumiendo parte de su alma. —¿Y si no le pidieras ayuda a tu sempai?—