Mucho, muchísimo tiempo después, les traigo el nuevo capítulo...

Son cortitos, pero quiero que vayan valiendo la pena, porque luego serán más largos; la cita para este capítulo es de "Mamma mia" de Abba... poco qué decir luego de eso.

Personajes de JK, música de sus autores, quizá les guste.


"In my dreams

I have a plan…"

Mirando las hojas que tenía delante, Rose cayó en la cuenta de que la emoción que le inundaba el pecho dependía en demasiada medida de lo que él le había dicho y siendo franca consigo misma, se dio cuenta que no era bueno; por eso tomó todos sus papeles y regresó al lugar donde habían intercambiado apenas unas cuantas palabras, la biblioteca, entre las cuatro paredes tapizadas de libros, era más fácil pensar y resolver las dudas que le estaban empapando el cuerpo. Tenía las mejillas infladas y la cabeza echada sobre los brazos cruzados en la mesa, cuando alguien le dio un golpe en la cabeza para meterle un susto, que penosamente no pasó.

-Vaya… tan importante es lo que piensas que ni siquiera me has notado. –Comentó la voz aguda a su espalda, mientras unos pasos le anunciaban que no estaría más sola con su mente.

-Es imposible no notarte Pandora… pero ¿no deberías estar siguiendo a Scorpius como loca, es decir, como siempre? –Preguntó sonriendo de lado mientras la chica con una risilla molesta se sentaba frente a ella.

-Jaja, qué graciosa… -La morena se le quedó viendo fijamente, tenía la piel apenas más clara que la de su padre, Blaise Zabini y los ojos verdes igual de intensos que los de su madre, Rose sonrió de lado oyéndola. -… ¿qué te pasa, Rose?

-Nada, tengo mil cosas en la cabeza. –Murmuró sin darle importancia, Pandora con su acostumbrado don para localizar secretos sonrió con maldad y se acercó hasta ella sobre la mesa.

-A ver… tú escondes algo, no me digas que ya te decidiste y me vas a seguir el juego por Scorpius… -Se tornó seria, fría y clavó sus ojos en Rose con un dejo de odio que hizo que la castaño rojiza se irguiera de golpe. -… ¿es eso?

-¡Por favor!... claro que no, a mí él no me interesa… Scorpius es un pedante… es otra cosa la que traigo en la cabeza. –Exclamó mirando a otro lado, trazando con su dedo índice sobre la madera de la mesa, sin siquiera darse cuenta una "V" perfecta.

-Otra cosa en la cabeza, que además se escribe con V, ¿cierto? –Preguntó Pandora mirándola fijamente, Rose se puso colorada e infló las mejillas llena de pena.

-Pandora en serio, no me preguntes nada que ni yo misma sé lo que me pasa. –Aseguró sacudiendo la cabeza de lado a lado.

-Y si es ésta con la que hablas, pues menos. –Lily Luna llegó hasta ellas metiéndose en la conversación, entendía bien lo que pasaba con Rose, aunque no entendía todavía porque podía ser tan amiga de una chica como Pandora, hecha para ser una Slytherin perfecta.

-Mira, nena de las eles… déjame en paz. –La verde arrugó la nariz con desprecio, dándole a toda su cara la fachada de un perro, Lily carcajeó por sobre el ruido de los libros que se abrían y cerraban en la biblioteca, haciendo que más de uno les miraran con enfado.

-Perdón… perdón. –Dijo la pelirroja sentándose al lado de Pandora. -¿Qué tienes Rose?, te ves agobiada.

-Estoy bien, sólo tengo demasiadas cosas en la cabeza… es todo. –Pandora y Lily se miraron y conscientes de que tenían que hacerla hablar o terminaría asfixiada por sus propias ideas, cerraron el circulo en que estaban dispuestas a sacarle lo que fuera que tenía dentro.

-Rose, no vengas con eso… habla. –Pandora era igual de sutil que su madre para obtener información, Rose las miró fijamente, sabía ya viéndolas que iba a ser una larga conversación y que no la iban a dejar ir sin saber algo.

-Sabes que puedes confiar en nosotras… bueno en mí. –Lily miró a la que estaba a su lado, que le soltó un manotazo en el brazo.

-No empieces Potter que puedo dejarte sin lengua para seguir hablando… -Pandora le miró con enojo, aunque ya sabían bien que no era un enojo real. -… Rose, confía en mí, sabes que mientras no necesite esa información estarás a salvo.

-¡Qué consuelo! –Rose se tiró a reír pero calló cuando vio pasar al bibliotecario cerca, esperó a que se alejara y a que Albus Severus que andaba por el lugar se fuera, para poder sincerarse. –Se trata de… bueno, es que se trata del nuevo maestro de vuelo.

-¿Krum? –Preguntaron Pandora y Lily a una sola voz.

-Ya decía yo que lo mirabas con ojos distintos… ¡Ya lo decía yo! –Lily tuvo que cubrirse la boca para no gritar más fuerte, mirando a todos lados quiso disminuir el golpe de su emoción disculpándose con todos con la mano tendida. –Disculpen, disculpen. –Se sentó sonrojada ante la diversión de Pandora.

-Así que la niña buena de Gryffindor le puso el ojo a un maestro. –Zabini estaba de lo más emocionada. –Eso es grandioso, ni siquiera las cazadoras llegan a tanto.

-No las menciones… que tenemos pleito casado con esas. –Lily Luna bajó la cara para mirar más de cerca de Rose. –Tú sabes quién es él, sabes lo que significaría para tus padres que supieran algo así, ¿verdad?

-Pero si no se está casando con él, Lily Luna. –Pandora tenía razón, era una verdadera exageración que ahora dijera eso.

-No, no, no… ¡pero si no he dicho que me guste!... lo único que he dicho es que se trataba de él, pero no que me esté interesando en él. –Rose tenía que finiquitar las dudas y eso hizo que la sonrisa en la boca de Pandora se fuera y que Lily Luna respirara más tranquila.


Encerrado en las cuatro paredes de su habitación, Viktor revisó los expedientes que cada Jefe de casa le había enviado, quería estar seguro de tener entre sus seleccionados a los mejores jugadores de todo el Colegio, confiaba en que no había dado ilusiones falsas a Rose y al mirar a todos los jugadores de cada casa, confirmó que por mucho, era la mejor golpeadora de toda la escuela; entre los papeles de la chica dio con su fotografía y serio y taciturno la miró con los ojos profundos, se levantó de la silla donde estaba sentado y fue hasta el librero donde tenía la fotografía de Hermione y él en el baile.

Comparándolas se dio cuenta de que sí, se parecían mucho pero no sentía lo mismo al verlas juntas, tenían más o menos la misma edad en las dos fotos y sonreían con el mismo gesto, no tenían el mismo color de cabello y tampoco la misma nariz, quizá tampoco los ojos, igual tampoco el tono de piel ni…

-No puede ser. –Sentenció confundido, cerrando los ojos con mucha fuerza. –Parece que no son iguales… -Un dejo enorme de tristeza le golpeó la mente, igual que un dolorcito ácido le llegó al corazón. -… no se parecen nada.

Acometido por la verdad descubrió que no tenía caso, para qué frustrarse más, desesperado recordó lo dicho por Neville, él podía usar la chimenea para comunicarse con quien quisiera, necesitado de una palabra de aliento fue hasta ella y tiró un puño de polvos flú, el nombre salió casi sin querer.

-Eurídice Greyback. –De inmediato metió la cabeza y pudo ver sentada ante su tocador, peinándose con un peine de carey a la castaña tarareando una tonadita suave. –Hola.

-Viktor… hace años que no hacías algo así. –Sonriente se volvió y se acercó apresurada para sentarse frente a la chimenea. –Luces cansado… ¿tan malos son los chicos?

-En realidad no estoy cansado, más bien me siento abrumado, confundido. –Confesó abriéndose con ella como ya antes había hecho, Eurídice metió la mano entre las llamas para tocarle la cabeza con ternura.

-¿Qué tienes Viktor? –Preguntó sobrecogida por mirarlo tan oprimido.

-Hermione… Hermione que vuelve. –Eurídice se confundió, ¿a qué se refería?, lo miró con más interés todavía y al verle el rostro compungido, sofocó una risa amarga.

-Rose, ¿verdad? –Le tomó por la barbilla para levantarle el rostro y verlo a los ojos.

-Sí… no entiendo nada, no entiendo. –Aseguró respirando profundo, Eurídice sonrío entonces.

-¿Viktor y si es una señal? –Le susurró, él se volvió dudoso, ella río para darle confianza y se acercó más a las llamas. – ¿Y si es una forma de decir que realmente una parte de Hermione siempre te perteneció?

-Rose es una niña. –No podía entenderla, antes Eurídice había sido de él más que una amiga y ahora intentaba alentarlo a que buscara a Rose.

-No, ella es una mujer, una que quizá pueda llegar a quererte. –Los ojos verdosos de Eurídice sonreían.

-¿Por qué me impulsas a buscar a otra?, no es este uno de esos momentos en que cualquiera se aprovecharía para ganar terreno. –Quiso saber con una sonrisa irónica.

-Tú no quieres tener terreno conmigo, tú me lo dejaste en claro… estás loquito por Hermione y en ese molde yo no encajo. –Terminó sonriendo, Viktor se sintió igual de rata que el día que le había dicho eso.

-Es la verdad. –Dijo seriamente. –Si te lo dije así, fue para que te quedara más claro aún.

-Y quedó… por eso estamos aquí, ¿o no? –Sonrió con un dejo de tristeza que lo hizo erizarse. –Ya Viktor, si de verdad estás tan confundido, si de verdad esa chica te tiene así, piensa seriamente en las cosas y déjate de rodeos, de escapatorias.

-No estoy escapando. –Dijo enderezándose y Eurídice tuvo que soltarlo y entornar los ojos.

-No, no, ¡qué va!... si estás de lo más normal, ¿sabes qué necesitas?, hablar con ella. –Declaró sonriente, Viktor arrugó el ceño. –Habla con ella, ese es el plan, hazlo y luego me cuentas qué sentiste… no hay nada como probar. –Eurídice aseguró, Viktor no dijo nada, pero tampoco pensaba hacer lo que ella decía.


Saludos a quienes lean, ojalá les guste (ya no lo voy a dejar olvidado, ahora sí, hasta acabarlo!)