Capítulo 7: Séptimo despiste
El murmullo que hacíamos mientras los profesores hacían clase era constante. Por ello muchos se habían quejado con nuestra tutora sobre nuestro mal comportamiento. Esto ocasionó un cambio estructural importante en nuestra clase.
– Vuestros profesores se han quejado de que habláis mucho durante clase, por eso he decido que para que la clase funcione os voy a cambiar de compañeros. –terminó diciendo nuestra tutora tremendamente enfadada.
Un enorme barullo inundó la clase, ninguno de mis compañeros estaba de acuerdo, y yo tampoco, claro; pero con una escalofriante mirada de nuestra tutora nos vimos resignados a aceptar su propuesta; ella era una persona de armas tomar y molestarla no era una buena idea.
Rápidamente nos fue nombrando uno a uno para ubicarnos con nuestros nuevos compañeros.
– Akatsuki, tú te sentarás al lado de Aiko. –sentenció ella. León miró de reojo a Aiko, seguro le molestaba que se sentase con otro chico, aunque este fuese su amigo.
– Hana tú te sentarás con León. –anunció. Aiko miró fijamente a Hana, seguro que estaba deseado ser ella la que se sentase con él, pero eso jamás lo diría abiertamente.
– Momoko con Okajima. –dijo ella. Ellos sí que tenían suerte, les había tocado juntos.
Cuando me nombró me temía lo peor; solo quedaban tres compañeros. Midori, que era la jefa del club de fans de Kotake quien me odiaba por razones ajenas a mí. El propio Kotake, que la idea en si ya era un suicidio y Reika Tamaki. De los tres prefería mil veces sentarme con Reika, era verdad que en la primaria Misora no habíamos sido lo que se llama amigas, pero poco a poco dejo de ser tan pedante y ahora me caía mucho mejor. Era cierto que aún teníamos nuestros roces pero ya no tanto como en la primaria, además era una buena amiga de Hana.
Cuando nuestra tutora anunció que me sentaría con Kotake mi mundo se desmoronó, eso significaba que iba a ser constantemente molestada por sus ridículas fans cegadas por celos injustificados y por él mismo. ¿Por qué el mundo se empeñaba en ponernos siempre juntos?
La clase empezó en silencio, algunos no estaban de acuerdo con su nuevo compañero, otros estaban encantados y a algunos no les interesaba. Miré a Kotake, se me hacía raro que no me molestase; se encontraba concentrado tomando apuntes, eso era mucho mejor que tener que soportar sus bromas. La hora pasó aún más lenta de lo que esperaba, ninguno de los dos nos dirigimos la palabra. Cuando por fin tocó la campana él se levantó sin decir nada y se fue hacia sus amigos. Aquello me molestó totalmente casi parecía que no existiera. Corrí molesta hacia él y lo empujé.
– ¡¿QUÉ TE PASA, POR QUÉ ME EMPUJAS, ES QUE ACASO TE HE HECHO ALGO?! –dijo gritando tremendamente molesto y con una mirada de furia en su rostro.
Su grito resonó por toda la clase, ocasionando un silencio absoluto, cuando yo lo molestaba jamás había reaccionado así, solo me devolvía la broma.
– Vamos Tetsuya, cálmate. –dijo Kimura tratando de calmarlo.
– Estoy calmando Takao, pero hay personas que no saben lo inoportunas y molestas que llegan a ser. –dijo mirándome con un rostro enfadado.
Su mirada era tan fría, nunca lo había visto mirarme así, aquello hizo sentirme realmente mal. Se dirigió a la salida sin ni siquiera mirar hacia mí; escuchaba como sus fans se regocijaban de ello diciendo cosas como "se lo tiene merecido" "parece que por fin la ha puesto en su lugar".
– ¿Doremi, estás bien? –preguntó Hana tremendamente preocupada.
No podía responder, sentía que mi vista cada vez se comenzaba a hacer más borrosa. Una mano conocida me tapó los ojos y me sacó rápidamente del salón.
– ¿Estás bien? –preguntó Akatsuki una vez fuera del salón.
– Sí, gracias –dije casi susurrando.
– ¿Os habéis peleado? –preguntó él.
– No, no sé por qué estaba tan molesto. –dije con un puchero. – Gracias por todo, pero tengo que hablar con él. –dije molesta.
Salí a buscar a Kotake, mis cinco sentidos habían vuelto a la normalidad y me encontraba terriblemente furiosa, ¿quién se creía que era? Yo no era ninguna de sus tontas fans para que me gritase de esa manera. Lo vi a lo lejos, estaba conversando con Aiko, cosa que me sorprendió, decidí acercarme sigilosamente para saber de lo que hablaban pero ella me vio.
– ¿Qué haces? –preguntó mirándome sospechosamente.
– ¿Yo? ¡¿Qué haces tú?! ¡Cómo le hablas después de cómo me gritó frente a toda la clase! –dije tremendamente enfadada mientras lo señalaba indignada.
– Deberías arreglar esto rápido o la maestra Lala se molestará porque no has ido a entrenar. –dijo ella para luego irse y dejarnos solos.
Kotake estaba parado mirándome fijamente, su mirada se había suavizado, pero mi enojo no.
– ¡Tonto! –dije muy enfadada.
Soltó un suspiro y me despeinó la cabeza.
– Realmente eres una despistada, lo siento. Aiko tiene razón, deberías apresurarte o la maestra Lala se enfadará. –dijo mientras caminaba lejos de mí.
No entendía en absoluto su comportamiento, pero aunque lo negase en el fondo me alegraba arreglar las cosas con él.
