Temprano Despertar

No soy dueño ni de Fairy Tail, ni de Naruto ni de ningún material con dueño presentado en esta historia, solo el contenido Oc me pertenece, las dos obras principales de este crossover pertenecen a Hiro Mashima y Masashi Kishimoto respectivamente.

Como algunos notaran el personaje presentado en este capítulo es exactamente igual a Daisy de Big Order, aclaro desde el vamos, solamente vi los primeros minutos de un capítulo del anime así que desconozco totalmente como sea el personaje en si, pero me gusto como lucia físicamente ya que daba perfecto para este fic, de ahí que tomara la decisión de usarlo.

Respondí casi todos los Review por PM pero como hay uno que no puedo responder por ahí le dejo su respuesta aquí mismo.

Hg: Es inevitable que los primeros capítulos la historia se centre un poco mas en Naruto ya que estamos hablando de su resurrección pero será únicamente hasta el siguiente cap donde Natsu recuperara su protagonismo, yo también había pensado mucho en esto y soy consciente de que esta historia es un gran riesgo pero estoy dispuesto a correrlo, en cuanto al nombre también he pensado mucho en eso, de hecho a mi Naruto Igneel Dragneel me parecía un nombre por demás corto, lo es si lo ponemos a lado de nombres típicos de los fics Godlike como Naruto Uzumaki Namikaze Senju Uchiha Hyuga Kaguya Otsutsuki Terumi Yuki y sabrá dios que tanto otro apellido más que ni idea de donde salió, de igual manera tratare de encontré una forma más corta de decir su nombre, Naruto I. Dragoneel, N. Igneel Dragneel, no lo sé ya se me ocurrirá algo.

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Capítulo 6

La mente de Natsu era un hervidero mientras miraba con incredulidad la forma humana de su padre, como se dijo muchas veces él no era la persona más inteligente de todas, pero incluso él podía notar lo obvio, la forma humana de Igneel o Naruto, eso daba igual, era una rara combinación de dos de los sujetos que salieron de aquel Hyoutan, Minato y Kushina si no mal recordaba, tenía la combinación de cabellos de ellos dos pero con un tono de dolor más intenso, tenía el peinado del hombre pero más salvaje y puntiagudo, su rostro y piel eran lo único que los diferenciaba, Igneel tenia rasgos faciales varoniles pero con cierto toque aristócrata, similares a los suyos propios, Igneel tenía piel pálida mientras que aquellos dos no.

Esos dos eran parientes si no es que los padres de Igneel en su vida humana, Igneel había matado a sus propios padres, de nuevo las palabras de Shinigami resonaron en su mente, la diosa había mencionado que en su vida humana Naruto-Igneel había sufrido mucho, ¿Tal vez sus padres hicieron algo tan terrible que le llevo a cometer aquella acción?, ¿Qué tan terrible fue su vida humana que lo llevo hasta donde estaba hoy en día? Sacudió la cabeza tratando de despejar esos pensamientos de su mente, Naruto o Igneel, eso no importaba, el sujeto frente a él era su padre y eso no cambiaría.

— ¡Igneel! — exclamo Natsu lanzándose hacia su padre el cual le recibió con un abrazo paternal.

— ¡Maldita sea! Va a ser difícil acostumbrarme a esta forma — gruño Naruto-Igneel son poder evitar soltar una risa ya que por mero instinto trato de mover su cola para acariciar la espalda de su hijo, no hace falta decir que no funciono, ya no tenia cola.

— ¿Quieres decir que ya no serás un Dragón jamás? — cuestiono con curiosidad Natsu ganando un pesado suspiro de parte de su padre.

— No precisamente, según el contrato seré algo así como Acnologia, puedo cambiar entre mi forma Humana y Dragón a capricho propio — explico el dragón ahora humano ganando una mirada de shock de su vástago.

— ¿Ese monstruo tiene forma humana? — pregunto Natsu incrédulo recordando al terrible dragón negro que casi logra acabar con él y sus amigos.

— Acnologia fue alguna vez un Dragonslayer, es natural que el posea una forma humana, sin embargo, jamás le ha gustado entrar en ella ya que la considera indigno de un Rey Dragón — explico con claro sarcasmo la última parte encontrando divertido que al Dragón del apocalipsis no le guste su forma humana aun cuando él fue un humano desde el principio.

— Realmente es difícil imaginármelo — dijo Natsu para si mismo tratando de imaginar la posible forma humana de acnologia.

Ambos salieron de aquel cráter, el ahora rubio hizo una mueca visible al ver gran parte del bosque destruido, humano o no parecía que su racha destructora no había cambiado.

— Esto explica muchas cosas — murmuro Natsu para sí mismo sin poder evitar pensar en toda la destrucción que había causado a la propiedad pública y privada a lo largo de su joven vida, ahora sabia de donde había salido ese rasgo.

— ¡Cállate! Jamás progresaras si te preocupas por esas cosas, ¿Qué son un árbol o dos en comparación con el poder destructivo inimaginable? — gruño Igneel de forma nerviosa entendiendo lo que decía su hijo.

— ¿Un par de árboles? ¡Destruiste medio puto bosque! — grito Salamander mientras señalaba de forma acusadora al rubio.

— Tú has destruido monumentos históricos, casas, iglesias, escuelas, restaurantes, bibliotecas, ayuntamientos y como olvidar… —

— ¡Esta bien ya entendí! — rugió Natsu abochornado ganando una sonrisa victoriosa de su padre.

Caminaron en un cómodo silencio hasta llegar a la parte no quemada del bosque, les tomo unos momentos encontrar un pequeño lago para beber un poco de agua.

— Nunca entenderé como los humanos manejan estos malditos cuerpos — gruño Naruto haciendo una mueca ya que normalmente solo necesitaba meter el hocico al lago y podía beber todo lo que quisiese, ahora tenía que tomarla entre sus manos para beber poco a poco.

— Te acostumbraras— respondió su hijo mientras igual bebía de entre sus manos. — ¿Puedes recordar algo? — pregunto el pelirosa haciendo referencia a su vida pasada.

— Nada, absolutamente nada, meros destellos pero nada mas — respondió Naruto con cierta indiferencia, no muy interesado en su pasado, como su hijo le había dicho antes, solo debían mirar hacia el futuro

El rubio miro su reflejo en el agua, sus dedos pasaron por su propio rostro, aun incrédulo de que estaba con vida, podía escuchar los latidos de su propio corazón, el sonido de su propia respiración, estaba muy vivo.

— Naruto Igneel Dragneel ¿He? Francamente va a ser difícil acostumbrarme a ello, pero por lo menos estoy vivo — susurro Naruto para si mismo pasando una de sus manos por su cabello.

¡Master!

Miro frenéticamente en todas las direcciones, claramente había escuchado algo, una voz suave que estremeció su corazón de dragón, fue solo un murmullo, pero este había despertado extrañas emociones dentro suyo.

— ¿Igneel? — cuestiono Natsu preocupado por la repentina reacción del Dragón-humano quien se puso de pie comenzando a buscar algo frenéticamente.

— ¿Qué no escuchaste esa voz? — exigió Igneel con clara impaciencia mirando frenéticamente en todas direcciones.

— Yo no escuche nada — declaro Natsu aun extrañado por la actitud de su padre, pero era cierto, él no había escuchado absolutamente nada.

¡Anata!

El rubio de mechas rojas miro muy molesto a su hijo, ¿Acaso era sordo? ¡Esas voces resonaban claramente por el bosque! ¿Acaso su mente le estaba jugando bromas de mal gusto? ¿Porque? ¿Por qué esa voz le hacía sentir de esta forma? Tan solo escuchar esa melodiosa voz le hacía sentir muy feliz, pero también muy triste, un pequeño dolor de cabeza amenazo por surgir y en ese momento algo hizo click en su mente.

— ¡Natsu tu entraste a mi tumba! ¿Cuántos ataúdes había además del mío? — exigió saber Igneel tomando de la bufanda a su hijo mientras le miraba de forma escalofriante.

— ¡Solo una! — chillo en respuesta Salamander claramente aterrado por la mirada que le daba el rubio, de algo no tenia duda, él se llevaría muy bien con Erza, ambos eran muy aterradores.

Ante la mirada incrédula de su hijo Naruto-Igneel comenzó a correr en dirección al mausoleo donde momentos antes se encontraba su propio cadáver, corría de forma algo torpe puesto que aún estaba acostumbrándose a su nueva forma, un par de veces estuvo a punto de caer, pero lograba recuperar en el último momento su equilibrio, no podía darse el lujo de perder el tiempo en algo como una caída, le tomo solo unos minutos llegar de nuevo a la tumba, al igual que Natsu no pudo evitar soltar un silbido al ver aquel lugar, en algún punto de su vida sin duda tuvo mucha clase, al mero estilo de su hijo derribo la puerta de una patada e irrumpió en aquel mausoleo.

En el primer momento que entro tomo nota de los dos ataúdes que había, uno de ellos con la tapa destrozada, sin duda era el que anteriormente contenía su cuerpo, el agujero de tamaño humano en el techo era una respuesta contundente, Shinigami no conocía la sutileza, apenas su atención se enfocó en el segundo ataúd un sentimiento de nostalgia inundo su ser, a paso lento se acercó al féretro ignorando olímpicamente a su hijo quien acababa de entrar.

— Tou-chan… — susurro débilmente Natsu al ver confundido como el hombre destapaba con sumo cuidado el féretro.

El Rey de las Llamas sentía su corazón hacerse pedazos apenas destapo esa caja de madera, dentro de ella estaba un esqueleto, su altura estaba en la media, sus ropas estaban andrajosas debido al paso del tiempo, noto que sostenía entre sus huesudos dedos una fotografía, de forma temblorosa tomo esa fotografía quedando estático ante lo que veía.

— Natsu… — susurro débilmente el Dragneel llamando la atención de su vástago. — Yo en su momento te comenté que el amor de los Dragones era el más puro que puede existir, casi siempre es efímero y queda grabado en nuestros corazones de forma casi imborrable, hay quienes dicen que trasciende la vida y la muerte misma — Natsu asintió con cierta tristeza lo dicho por su padre sin poder evitar pensar en cierta pelirroja. — Te he prometido que te ayudaría a superar esto, que te ayudaría a luchar hasta el último momento, ¿Sabes porque te lo digo? Porque ahora sé que estoy pasando por lo mismo que tú, aunque yo no lo sabía hasta ahora, como un Dragón intente gran cantidad de veces aparearme, pero jamás lo logre, para mi ninguna hembra era suficiente, ninguna lograba cautivarme, ahora sé porque, como Dragonslayer yo ya tenía una pareja e incluso la muerte fue incapaz de sacarla de mi corazón… — las palabras de Igneel dejaron helado al pelirosa quien instintivamente miro aquel féretro.

— No me digas que… — las palabras de Natsu murieron comprendiendo perfectamente lo que iba a hacer el dragón.

— Así es, puede que no la recuerde, pero, aun así, mi alma me dice a gritos que debo hacer esto — el rubio de mechas rojas extendió su mano derecha y en esta apareció lo que parecía ser una daga cuya empuñadura tenia forma de un cráneo.

Estoy recibiendo 12 almas, cada par de estas equivaldría a una vida, en total serian 6 vidas, una será para revivirte, las otras 5 es cosa tuya, solo tienes prohibido revivir dioses o dragones

En un rápido movimiento y reprimiendo cualquier miramiento apuñalo el cadáver en la zona del cráneo destrozándole en un instante, en ese instante una poderosa luz cegó toda la habitación.

Saita no no hana yo aa douka oshiete

o-kure

Hito wa naze kizutsukeatte arasou no

deshou

Rin to saku hana yo soko kara nani ga

mieru

Hito wa naze yurushiau koto dekinai no

deshou

Ame ga sugite natsu wa ao o utsushita

hitotsu ni natte

Chiisaku yureta watashi no mae de nani

mo iwazu ni

Karete yuku tomo ni omae wa nani o

omou

Kotoba o motanu sono ha de nanto ai o

tsutaeru

Aa natsu no hi wa kagette kaze wa naida

futatsu ga kasanatte

Ikita akashi o watashi wa utau na mo

naki tomo no tame

Todo quedo en un silencio incomodo apenas aquella luz murió, el dúo padre e hijo miraban conmocionados a la persona frente a ellos, era una mujer, de estatura media, prácticamente pequeña a lado de Igneel, sus ropas corroídas por el paso del tiempo no permitían apreciar del todo su físico, pero no hacía falta ser genio para darse cuenta de que era muy hermosa, su piel era blanca como la nieve y suave como la seda, su rostro perfectamente esculpido denotando cierta inocencia que volvería loco a cualquiera, su cabello era tal vez su rasgo más notorio, tan largo que casi llegaba a sus tobillos de un color rosa pálido un tanto rebelde, que fluía libremente con el viento, sus ojos fueron un rasgo en particular que llamo la atención de Salamander, los había visto muchas veces en sus pesadillas, iris azul claro, pupila azul fuerte y una cruz rosa que cubría incluso la esclerótica, los mismos ojos del monstruo que gobernaba sus pesadillas, ojos que reflejaban maldad y hambre de poder, sin embargo, los ojos de esta mujer cuya edad al igual que Igneel no parecía exceder de los 38 años no reflejaban esas cosas, reflejaban amor e inocencia como jamás antes los había visto, la mujer vestía un pantalón de cuero negro ajustado, botines cafés y una clase de poncho ya algo andrajoso por el paso del tiempo.

El Dragneel mayor por su parte estaba totalmente embelesado, su mirada se perdió en la forma de aquella chica que parpadeaba tratando de recuperar el sentido, su corazón latía al mil por hora, no cabía duda, amaba a esta persona pese a no recordarla.

— ¿Master? ¿Es usted? — cuestiono la suave voz de aquella mujer que saco a Naruto Igneel de su aturdimiento.

Lo que ocurrió a continuación saco de balance tanto a Natsu como a la mujer, el rubio en un rápido movimiento tomo a la mujer en brazos sacándola de aquel féretro para luego envolverla en un abrazo sollozando en voz baja sobre el hombro de esta, fue tal la sorpresa de la mujer que sin querer soltó la foto que sostenía.

— Todo está bien Master, ya estoy aquí… — susurro la mujer acariciando los cabellos del hombre que no paraba de llorar.

Natsu impulsado por la curiosidad tomo aquella foto con la intención de ver su contenido, pero grande fue la sorpresa cuando sus ojos miraron aquella imagen, era una foto de su padre vistiendo un costoso traje negro de boda, a su lado estaba aquella mujer vistiendo un vestido blanco de novia, ambos estaban de pie frente a una iglesia que tenía un adorno de flores que tenía sus nombres.

Naruto y Karumi Dragneel

Recién Casados

Solo un pensamiento coherente paso por la joven mente de Salamander.

¿Si esta mujer es la hembra de Igneel eso la vuelve mi madre? — Natsu suspiro algo molesto sabiendo que esto sería un dolor de culo.

Comenzaba a comprender aquella frase adolescente que dice que los padres son una molestia.

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El otro mundo

Totalmente desconocido para la tal vez ahora familia Dragneel cierta deidad de cabellos blancos observaba con cierta diversión aquella situación que se estaba dando, la Diosa de la Muerte se encontraba recostada sobre su cama en lo que parecía ser una choza observando por medio de un espejo toda la situación que se desarrollaba en el mundo humano.

¿Por qué no me sorprende? De alguna manera supuse que lo haría, ese par en su momento se amaron con tanto fervor que no es sorprendente que ese amor haya sobrepasado a la muerte misma — susurro Shinigami mientras suspiraba al ver aquella escena tan tierna.

Una sonrisa retorcida adorno sus labios cuando sus ojos miraron lo que había a lado de su cama, colgando de una cuerda se encontraban unas versiones miniatura de Minato y Kushina quienes veían con dolor como el rubio se abrazaba a aquella mujer.

— Naru-chan… — susurro Kushina mirando con tristeza y dolor a su hijo quien literalmente les había vendido cual vil mercancía.

— Asesinado y vendido por mi propio hijo, ¿He?, si esto es una broma entonces es de muy mal gusto — susurro de forma débil Minato claramente encontrando difícil de asimilar su situación.

¿Qué esperabas Yondaime? Luego de todo lo que le hiciste, tanto daño que le causaste apenas vino al mundo, el siempre busco tu aprobación y tú le arrebataste todo para dejarle con solo dolor y odio, ¿Esperabas qué él te recibiera con los brazos abiertos diciendo que todo estaba bien? Francamente tuviste mucha suerte de no haberte quedado toda la eternidad en ese Hyoutan — recrimino Shinigami con voz tranquila haciendo que Minato bajase la mirada claramente avergonzado.

— Fue por el bien de Konoha — trato de excusarse Minato pero la diosa solo bufo mientras rodaba los ojos.

¿Y funciono? — cuestiono la peliblanca de forma retorica dejando callado a Minato quien sabía cuál era la respuesta.

— Todo fue culpa de ustedes, si esa maldita mujer supuestamente Diosa no se hubiera metido en la vida de mi Naru-chan nada de esto hubiera pasado — reclamo la pelirroja con cierto odio en su voz ganando una dulce sonrisa de parte de la deidad.

¿Sigues sin superar que Naruto viera a Haruko mas como a su madre que a ti Kushina? Supéralo de una vez, ya han pasado más de mil años, la vida sigue, aunque claro tú ya estas muerta jojo — la torcida risa de Shinigami resonó por toda la choza, Kushina hacia todo el esfuerzo posible de controlar su carácter ya que si decía algo indebido la diosa la castigaría de forma por demás retorcida.

— Esa mujer jamás será su madre, ese título solo me corresponde a mí — gruño la Uzumaki de forma terca ganando una risa sonora de la muerte.

Dejo de ser tu hijo en el momento en que le dejaste solo por seguir los planes de tu marido cual perra en celo, él te lo dejo muy claro cuando te hizo cenizas con sus propias garras — respondió la deidad dejando a una pelirroja hirviendo de ira.

— Esos planes como tú las llamas eran una profecía dada a nosotros por lo sapos, en cierto grado ustedes también tienen la culpa ya que si jamás hubiéramos conocido esa profecía hubiéramos tratado a Naruto como un igual y nada de esto hubiera pasado — Shinigami tenía que darle crédito, la respuesta de Minato si bien algo cobarde era ingeniosa, pero ella lo era aún más.

Tienes un punto Yondaime, la mayoría de las profecías por muy cruel que suene no son más que manipulación a la humanidad por parte de los dioses, en ocasiones lo que llamamos el mal necesario, una profecía para empezar no es algo que forzosamente vaya a ocurrir porque el destino en sí mismo no existe, la realidad es como un juego de azar y cada ser decide como jugar sus cartas, por ende, cualquier jugada por mínima que sea puede cambiar el rumbo de los acontecimientos, la ventaja que tenemos los dioses mayores es que podemos por decirlo así ver años adelante en el tiempo y de esa forma prepararnos para los acontecimientos, de ahí vienen las profecías, estas se disfrazan como cosas destinadas a pasar pero no es más que la voluntad y el potencial ilimitado de los humanos que hacen que estas se vuelvan una realidad, pero como imaginaras los humanos pueden cometer errores y en este caso ustedes cometieron dos errores fatales, el primero fue creer que descuidar a su hijo menor en favor de los que creían eran los niños de la profecía era una decisión correcta, el deber de un padre es amar y cuidar a sus hijos sin importar que sean débiles o fuerte… — la diosa guardo silencio por algunos momentos dejando que aquellas palabras penetraran en la psique de sus ahora esclavos.

No se decepciono al ver que lagrimas adornaban los ojos de ambos totalmente conmocionados por las palabras de la muerte.

Si ustedes hubieran mostrado amor y cuidado a su hijo, mas importante aun si no hubieran manipulado la historia favoreciendo a sus otros hijos el jamás hubiera conocido a Haruko, se habría convertido en Hokage y habría llevado al mundo Ninja a una época de oro, en consecuencia, jamás hubiera aprendido a convocar a los dioses, no hubiera reencarnado en Igneel Dragneel, jamás hubiera adoptado a Natsu Dragneel, jamás me habría invocado, su segundo error fue haberme invocado en el pasado y haber escapado del pago por mis servicios, fue esa decisión lo que me llevo a aceptar la propuesta de Igneel para devolverle la vida a cambio de sus almas — explico Shinigami sonriendo con cierto placer al ver que el matrimonio quedaba pálido.

Cada acción trae consecuencias ya sean positivas o negativas, ciertamente una pequeña acción de parte de esos dos tergiverso en hechos que nadie hubiera imaginado.

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Fiore: Ubicación Desconocida

Mientras que la Shinigami torturaba psicológicamente al difunto matrimonio en una montaña remota en Ishgar Gajeel Redfox tomaba un merecido descanso luego de haber pasado por un duro entrenamiento, al igual que el hijo de Igneel el joven de cabello negro también había tomado un régimen de formación muy estricto por no decir inhumano, todo en compañía de su fiel compañero felino Phanterlily, hay quienes dicen que el camino al poder está repleto de dolor y sufrimiento, estos dos son la prueba de que esto es la verdad, desde las nueve de la mañana hasta las diez de la noche no haciendo otra cosa que no sea entrenar con solo dos descansos de veinte minutos, algo un poco extremista en opinión de muchos pero que estaba dando sus frutos ya que ambos Dragonslayer y gato habían mejorado en gran medida en muy poco tiempo, su energía mágica de ambos se había elevado considerablemente y habían creado nuevas técnicas, luego de un largo día estaban tomando el descanso que tanto merecían.

— Fue una suerte haber dado con esta cabaña — comento Lily quien llevaba una toalla húmeda de agua caliente mientras flotaba sobre agua igualmente caliente.

Fue un verdadero golpe de suerte para ambos encontrar una cabaña abandonada en medio de la montaña, parecía tener bastante tiempo abandonada, la cabaña contaba con el equipamiento suficiente para cubrir las necesidades básicas, cocina, una habitación, un baño e increíblemente sus propias aguas termales, no tenían ni idea de quién era el propietario, pero no les preocupaba mucho pensar en ello, después de todo el viejo refrán dice, A caballo regalado no le mires los dientes, algo muy sabio.

— Si… — respondió Gajeel realmente no prestando mucha atención a lo dicho, tenía una expresión pensativa en su rostro mientras miraba el cielo estrellado mientras el agua caliente relajaba su cuerpo.

— Estas ignorándome, ¿Cierto? — pregunto Lily con cierta molestia ganando por fin la atención del comedor de fierro.

— Lily, ¿Crees que yo sería un buen casamentero? — aquella pregunta realmente tomo desprevenido a Lily, momentos antes estaba bebiendo un jugo de Kiwi, pero al escuchar la interrogante del Redfox escupió de golpe la bebida.

¿Gajeel Redfox un puto casamentero? Definitivamente nunca en la vida funcionaria, para empezar dicho Dragonslayer ya tenía sus propios problemas amorosos, Lily no era ciego, él era consciente de los fuertes sentimientos que su amigo profesaba hacia Levy McGarden, bastantes personas eran conscientes de este hecho, de igual manera era obvio que la pequeña de cabellos azules no le era precisamente indiferente, varias veces había tratado de alentar al pelinegro a dejarle en claro sus sentimientos, pero este se negaba tajantemente para luego cambiar el tema de la conversación, ahora salía con que quiere ser casamentero sin siquiera poder cuidar de sus propias relaciones, era simplemente absurdo.

También estaban las formas bruscas y grosera de ser del hombre de metal, sumándole su falta de sentido común, dudaba seriamente que sus parejas durasen más de un día sin asesinarse mutuamente, ese trabajo era más para una persona dulce y agradable o en su defecto con un amplio conocimiento del género femenino, tal vez Mirajane o incluso Loke.

— ¿A qué viene esa pregunta? — quiso saber Lily aun sin comprender el repentino comportamiento de Gajeel.

— No me malinterpretes, yo jamás haría esta clase de mariconadas por gusto personal — declaro Gajeel queriendo aclarar que a él no le agradaba para nada la idea de andar por ahí formando parejitas. — Pero este caso en particular me obliga en gran medida a interferir, este sería normalmente el trabajo de un Dragón, pero el mi Dragón, el Dragón de Salamander y la Dragona de la mocosa no están, tal vez no lo creas, pero es muy probable que el destino no solo del gremio, tal vez incluso de Fiore mismo dependa de que yo me vuelva un casamentero — declaro Gajeel de forma casi heroica con una mirada determinada.

El gato espadachín le miro de forma prácticamente incrédula, ¿El destino de Fiore dependía de que se volviese un casamentero? Definitivamente el hombre había perdido el juicio, Phanterlily había sido testigo de las tendencias anormales de Kurogane desde que llevaba siendo su gato, sus horribles cantos y su pésima forma de tocar la guitarra, pero ciertamente esto era nuevo.

— ¿Alguna vez te hable sobre la maldición de los Dragonslayer? — la pregunta de Gajeel saco de sus pensamientos a Lily quien le miro de forma curiosa.

— ¿La maldición de los Dragonslayer? Jamás había escuchado de ella — dijo Lily sin poder evitar tener un mal presentimiento sobre aquel tema.

— Es algo por lo que pasan todos los Dragones y por ende Dragonslayers, Metallicana solía decirme que era un defecto que poseíamos a nivel genético y espiritual, que era casi inevitable por lo que no tenía mucho sentido negarnos a él, este defecto consiste básicamente en que valoramos el amor hacia nuestra pareja más que cualquier otra raza, lo hacemos a un punto cercano a la locura, de ahí que sea el sentimiento del amor sea algo que no nos cause mucha gracia ya que una vez que nos enamoramos de una persona es muy difícil olvidarnos de ella, su recuerdo queda grabado fuertemente en nuestros corazones, los humanos pueden ser rechazados por la persona que aman y en efecto sufrirán mucho tiempo, pero cuando ese tiempo termine ellos podrán encontrar a otra persona, pero para nosotros los Dragones no es tan fácil, ser rechazado es casi lo mismo que ser enviado a una silla eléctrica, el dolor desgarrador, el deseo de estar muerto, Metallicana solía decirme que en el mejor de los casos el Dragón terminaba quitándose la vida… — Gajeel se quedó en silencio esperando que Lily asimile toda aquella información.

El exceed ahora comprendía un poco más el porqué de la forma de ser de Gajeel, por qué rechazaba tajantemente la idea de cortejar a Levy, el miedo, el temor a ser rechazado, el temor a sentir como sus propios sentimientos le mataban lentamente, ciertamente era un final horrible y no podía evitar preguntarse qué ocurría en el peor de los casos.

— ¿Y en el peor de los casos? — no pudo evitar preguntar Lily ganando un gesto sombrío de parte de Gajeel quien le respondió de forma fría.

— Es algo que nadie sabe, lo único que Metallicana me conto fue que hace 400 años un Dragonslayer cuya elegida le rechazo cayo en la locura, su poder se descontrolo a magnitudes tales que toda la especie estuvo al borde de la extinción, a ese acontecimiento se le conoce como La caída del Dragon — la sentencia fría y tajante de Kurogane hizo desparecer todo el color en Lily.

Era simplemente ridículo, Dragones eran una especie muy poderosa, Acnologia era la prueba de ello, pensar que en el pasado estuvieron a punto de desaparecer solo porque uno de los suyos fue rechazado, sonaba algo injusto, pero así eran las cosas.

— ¿Quieres saber cuáles fueron las palabras de mi padre cuando me conto todo esto? Dijo que el día en que me enamorara si encontraba una amenaza potencial no temiera en usar la fuerza para hacerlo alejarse de ella, dice que después de todo los humanos pueden volver a amar mientras que nosotros no… — explico Gajeel citando las palabras de su padre que le dijo apenas cumplió 12 años, días antes de desaparecer. — También me dijo que, si ese humano se volvía demasiada amenaza le matase, que le matase de forma rápida hasta desaparecerlo en su totalidad, pero que bajo ninguna circunstancia debía caer en la maldición — no hace falta decir que aquellas palabras helaron la sangre del gato negro quien por la clara molestia en su voz podía decir que no concordaba con lo dicho por su padre.

— Sigo sin entender que tiene que ver todo esto con ser Casamentero — dijo Lily aun sin encontrar conexión entre un tema y otro.

— Tiene mucho que ver ya que si bien casi todos los dragones compartimos esta ideología todos tenemos nuestros distintos criterios para nuestras parejas, en mi caso Metallicana me educo para valorar a las personas mentalmente fuertes, según el al ser ya muy fuerte físicamente necesitaba alguien mentalmente superior para complementarnos — explico Gajeel desviando la mirada algo molesto por las palabras de su padre cuando era más joven.

— Levy — declaro Lily al instante ganando la mirada molesta del Redfox que sin embargo no se molestó en negar la declaración.

— Sin embargo, la mayoría de los Dragones en especial los de fuego toman el enfoque más tradicional que bordea el machismo, ellos buscan a las hembras más fuertes físicamente, las desafían y cuando las derrotan según ellos ganan el derecho de reclamarlas como suyas, lo hacen principalmente por ese instinto innato de tener crías poderosas que les desafíen por el dominio — sin duda en estos momentos sonaba como un documentalista, pero su explicación tenia demasiado sentido.

— Con Dragón de fuego te refieres a Natsu ¿Cierto? — cuestiono Lily de forma muy seria, Natsu y mujeres no tenían mucho sentido ya que el pelirosa jamás había mostrado interés en ello, pero como siempre, con los Dragonslayer nunca se sabía que esperar.

— Así es, desde el momento en que conocí a Salamander no pude evitar notar que su educación fue a la forma tradicional, pero a la vez un tanto incompleta — comenzó Gajeel ganando la mirada interrogante del neko. — Salamander definitivamente no es mayor que un mocoso de 15 años, cinco años menor que yo, los Dragones desaparecieron en el X777, dudo que el Dragón de fuego haya tenido el tiempo de educarle en su totalidad más allá del poder, el desconoce totalmente muchas cosas sobre el apareamiento, los Dragones podemos marcar con nuestro aroma a nuestra elegida, es nuestra forma de decirle a nuestros congéneres que es nuestra y tienen prohibido tocarla, todo quedo muy claro para el día en que me uní a Fairy Tail y descubrí a quien marco — Gajeel se quedó en silencio durante algunos momentos sin poder evitar rememorar sus primeros días en fairy tail.

— ¿A quién marco? — pregunto Lily algo ansioso sin poder evitar sentir gran curiosidad sobre quien pudo ser la mujer que atrapo el corazón de alguien tan denso como Salamander, probablemente Lucy o tal vez Lisanna.

— Titania — declaro Gajeel de forma muy sombría mientras salía del agua y se ponía una toalla.

La mirada de Lily lo decía todo, estaba incrédulo, ¿Natsu enamorado de Erza?, nunca en la vida le había pasado por la mente, aunque pensándolo bien de cierta forma tenía mucho sentido, Erza era fuerte, indudablemente la mujer más fuerte del gremio, tal vez solo comparable con Mirajane, Natsu se la pasaba todo el tiempo retándola a pelear, todo tenia cierto sentido ahora, de igual manera ahora comenzaba a comprender las preocupaciones de Gajeel, estaba claro que Natsu estaba educado a las formas antiguas de los Dragones, derrotar a la elegida y reclamarla, dudaba seriamente que el pelirosa compartiera el sentimiento del machismo pero como dijo Gajeel no conoce nada distinto, básicamente el Dragonslayer más joven no había hecho ningún intento por ganar el corazón de Erza, mucho menos había hecho intento alguno para hacerle saber a Titania que tenía sentimiento alguno por ella, dudaba seriamente que a ella siquiera le haya pasado por la cabeza alguna vez aquella posibilidad.

Su excesiva convivencia con Lucy y Lisanna no ayudaba en lo más mínimo ya que hasta ahora como todos los demás tenía la firme creencia de que terminaría con alguna de esas dos, de igual manera había que sumar el hecho de que Titania aun carga con el estigma de Jellal en su pasado, en resumen, si Salamander llegaba a declarar sus sentimientos existía la gran posibilidad de que fuese rechazado, eso podría sin duda terminar muy mal, en especial si se habla de alguien con emociones tan caóticas.

— ¡Mierda! — gruño Lily definiendo perfectamente la situación ganando un sombrío asentimiento del Redfox.

— Como te dije antes normalmente no haría esas mariconadas de ser casamentero, pero en este caso deberé hacer la excepción, un Dragonslayer rechazado por sí mismo es peligroso, cuando hablamos de un Dragón de Fuego las cosas son peores, Metallicana solía decir que ellos son los que poseen mayores tendencias a la violencia, según se el tal Igneel en su momento causo más cataclismos que el propio Acnologia, trata por un momento de imaginar lo que Salamander haría si fuera rechazado por Titania — palabras frías y gélidas de Kurogane helaron la sangre de Lily por cuya mente pasaban imágenes de ciudades enteras ardiendo el llamas mientras un Natsu totalmente deforme reía con locura y sed de venganza. — Cuando recién entre al gremio Salamander se portó muy hostil conmigo porque sentía que era una amenaza demasiado peligrosa para él, solo cuando marque a Levy él se sintió tranquilo — añadió Gajeel con cierta molestia lo último.

— ¿Cuál es tu plan? — pregunto Lily de forma muy seria ya que básicamente el destino de Fiore mismo estaba en manos de ambos.

— Mi plan consta de dos perspectivas, pero necesitaremos ayuda, hacer que Salamander se olvide de Titania y busque otra pareja, o por el contrario hacer que ella misma se fije en el — explico Gajeel adoptando una pose de pensamiento ante la mirada confusa de su gato.

— Pensé que era imposible que un Dragonslayer amé a otra persona — dijo Lily mirando de forma interrogante al comedor de fierro.

— Es difícil pero no es imposible pero como dije antes, tendremos que añadir a otra persona en el plan — comento Gajeel con cierto pesar y pánico ya que tenía en mente a quien debería pedir ayuda.

— ¿A quién? — cuestiono Phanterlily aunque ya tenía una remota idea de a quien se refería su compañero.

— Pediremos ayuda a…. —

Las cosas estaban por ponerse más complejas para nuestro protagonista ya que esos dos tenían sus propias maquinaciones en mente, maquinaciones que incluirían al mismísimo Lucifer.

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De regreso con nuestros protagonistas

Totalmente ignorante de los problemas que se avecinaban Naruto Igneel Dragneel se encontraba en una situación en la que jamás se imaginó estaría, ciertamente le costaría trabajo acostumbrarse a esta clase de situación, sentado frente a una fogata en medio del bosque por la noche, abrazados a su cuerpo estaban su hijo y Karumi, la mujer que había revivido, ambos estaban profundamente dormidos.

Esa conversación fue agotadora — susurro Naruto para sí mismo mientras acariciaba los cabellos de la mujer.

Flashback

La ahora conocida como Karumi miraba de forma curiosa a los dos hombres frente a ella, Naruto que finalmente había recuperado la compostura sentía un nudo en su garganta ya que no sabía cómo explicarle a la mujer la situación, se habían conocido, correcto, a juzgar por la foto fueron marido y mujer, correcto, el dilema era que el no recordaba mucho de ella más allá de la extraña sensación que sentía cuando estaba cerca suyo, en resumen, esto sería muy problemático.

— ¿Se encuentra bien Master? — la mujer tomo su rostro entre sus manos mientras le dedicaba una mirada penetrante, se estremeció visiblemente ante esa mirada, era inocente y llena de dulzura a primera vista, pero tras esa mirada estaba otra más calculadora que parecía ver a través de su alma misma. — Usted es Master de eso no me cabe duda, pero también puedo sentir algo distinto en usted, en todo caso, ¿Cómo es que estamos aquí? ¿No se suponía que yo estaba muerta? — Igneel maldijo mentalmente dándose cuenta que a pesar del aspecto torpe e inocente de la chica esta era de hecho muy perspicaz.

— Mira no hay manera fácil de decirte esto así que seré directo, no tengo ni idea de quién diablos soy, por lo poco que se yo alguna vez fui un humano llamado Naruto Dragneel, pero morí bastantes siglos atrás, como paso no lo sé ya que no recuerdo nada, solo sé que reencarné en una cría de Dragón, Igneel Dragneel, como Dragón morí dejando solamente mi alma, debido a ciertos acontecimientos yo no estaba preparado para morir así que invoque al Dios de la Muerte con quien hice un trato para regresar a la vida, me dio una ligera introducción de quien fui y me revivió en mi forma humana — explico Naruto dando un breve resumen de toda la situación por la que habían pasado observando atentamente las reacciones de la mujer.

Los ojos de la pelirosa eran como un libro abierto en estos momentos, la tristeza, la confusión, pero también la felicidad, se quedó en silencio por lo que parecieron ser horas antes de hacerle una pregunta.

— ¿Por qué me revivió si no recuerda nada? — interrogo Karumi de forma seria haciendo que el Dragneel tragase visiblemente.

— No lo sé, tal vez porque pese a no recordarte mi corazón aún tiene tu nombre gravado en él, puede sonar tonto, pero siento que aun te sigo amando pese a la muerte misma, no puedo prometerte recordar cómo fueron las cosas antes porque en este momento solo pienso en el futuro, pero si te prometo que hare hasta lo imposible para hacerte feliz en ese futuro — el rubio desvió la mirada visiblemente abochornado de esas palabras, no recordaba bien de donde saco esa basura, tal vez de uno de esos libros que escribía la rubia amiga de su hijo quien se quedó dormido apenas leyó dos páginas.

La mujer le miro con lágrimas amenazando salir de sus ojos, en un rápido movimiento la mujer se abrazó al hombre tirándole en el proceso, sin darle tiempo de reaccionar reclamo sus labios en un acalorado beso que el con dificultad correspondía, no sabía si lo estaba haciendo bien, era un Dragón maldita sea, el no usaba su hocico para besar, pero a juzgar por los gemidos de la mujer de ojos raros no lo estaba haciendo tan mal.

— Puede que no lo recuerde, pero usted seguirá siendo mi Master, además le jure frente a un altar que estaría a su lado para siempre, Igneel o Naruto no me importa — declaro Karumi con un tenue rubor en sus mejillas mientras usaba el pecho del hombre como almohada.

— Oe, porque me dices Master si estamos casados — cuestiono Igneel con un rubor en sus mejillas al sentir la cercanía de la chica.

— ¿Le molesta? — cuestiono curiosa la pelirosa. — Solía llamarlo de esa forma todo el tiempo, cuando estábamos solos me hacía que lo llamara Master todo el tiempo — dijo Karumi de forma inocente que daría a Salamander un plazo por su dinero.

¡Coff! ¡Coff!

— No necesito que metan esa imagen en mi mente gracias — declaro Natsu poniendo sus brazos en X como cualquier adolescente normal no queriendo saber nada de la vida sexual de su padre.

Desconocido para Natsu en el momento en que Karumi puso su mirada en el Dragneel más joven sus ojos se abrieron como platos mientras nuevamente lagrimas amenazaban con salir de estos, por unos momentos le pareció ver la silueta de una chica a lado de este, pero negó con la cabeza pensando que su mente le estaba jugando bromas.

— ¿Quién es el Master? — pregunto Karumi con cierta melancolía en su voz que Naruto noto.

— Él es Natsu Dragneel, mi Dragonslayer y mi hijo — declaro de forma seria el de mechas rojas mientras se acercaba a Salamander y ponía su mano sobre su hombro.

A paso vacilante la pelirosa se acercó al joven sin dejar de mirarle a los ojos, era interesante ver lo fácil que era de leer su mirada, tanto como la de Salamander mismo, la tristeza, la melancolía y el instinto materno reprimido.

— Natsu-chan, ¿He?, soy Karumi Dragneel, la esposa de tu Tou-chan, supongo que eso me hace ahora tu Kaa-chan, espero podamos llevarnos bien —la acción que sucedió a esas palabras sacaron de balance al hijo de Igneel.

La pelirosa se abrazó fuertemente al chico de cabello del mismo color, negándose fuertemente a soltarlo, podía sentir como esta acariciaba sus cabellos, Natsu no sabía cómo reaccionar ante esto ya que era totalmente ajeno a este tipo de cosas, en un acto inconsciente envolvió sus brazos alrededor de la mujer, dejándose llevar por el calor maternal que esta emitía.

Fin del Flashback

Luego de eso la ahora familia Dragneel se tomó su tiempo para conocerse mejor, Naruto no pudo evitar reír de buena gana, tanto Natsu como Karumi parecían verdaderos madre e hijo, tenían rasgos de personalidad muy parecidos, más específicamente la hiperactividad y esa inocencia a veces desesperante, la única diferencia es que Karumi no compartía ese extraño gusto por la violencia que el si compartía con el chico, de hecho la joven se mostró algo asustada cuando les vio pelearse con un oso por un pescado.

Al parecer habían empezado con el pie derecho, tanto el cómo su vástago había explorado toda la isla en busca de ingredientes para alimentos que muy amablemente Karumi preparo, realmente fue lo más delicioso que haya comido en toda su vida draconiana, según Natsu mucho mejor que incluso lo que cocinaba Mirajane, todo muy bonito, pero sabía que todo tenía un final, mañana mismo saldrían de la isla para retomar el entrenamiento, faltaban escasas diez semanas para los Grandes Juegos Mágicos y sabía que por nada en el mundo Natsu debía perdérselos, ¿Porque?, el instinto se lo decía a gritos.

El instinto de los Dragones es poderoso, casi premonitorio, si estos decían que Natsu no debía perderse los juegos mágicos entonces eso tendría que ser, no podía evitar reír de forma algo tétrica, iba disfrutar mucho de este entrenamiento.

Esta historia continuara…

¿Les gusto? ¿Lo odiaron? Espero ansioso sus opiniones.