Capitulo 7 Rencuentros y Revelaciones
A primera hora de la mañana Athena, aun en su habitación, se prepara para partir, cuando alguien toca la puerta de su alcoba, cual fue su sorpresa de encontrar al serio caballero de Acuario del otro lado.
-Camus, que sucede? Buenos días!-
-Athena perdona mi atrevimiento, pero quisiera unirme a vuestra búsqueda.-
No era difícil comprender el motivo del caballero de los hielos, Hioga, su antiguo alumno era como un hijo para él, y los recuerdos de sus últimos momentos juntos no eran del todo agradables. El poder participar en su búsqueda seria una buena forma de calmar un poco la consciencia atormentada de Camus. Antes de aceptar, Saori dejo muy claro como pasarían las cosas.
-Sabes que si él no desea volver, no le forzaremos, eres consciente Camus, que así como les deje la libertad de decidir a ustedes, pienso aplicar el mismo principio con ellos?-
Camus hizo una señal afirmativa, era consciente de que existía la posibilidad de que su antiguo alumno, tuviese una mejor vida, y en cierta forma esa idea le reconfortaba, pero necesitaba verlo por si mismo para cerciorarse. Después de todo era lo mínimo que podía hacer por el antiguo caballero del cisne, se lo debía.
Media hora después el pequeño grupo se preparaba para salir, Saori dejo instrucciones al antiguo patriarca y al caballero de libra, quienes quedaban a cargo del grupo restante. Deberían entrenar duro, ya que regresando de esta pequeña misión, se necesitaría de la participación de todos para ir a visitar y posiblemente volver a enfrentar a Poseidón.
El antiguo patriarca aun tenia dudas de como podrían los 6 encontrar a los antiguos caballeros de bronce sin poderles rastrearles vía cosmos. La respuesta estaba en las manos de la del rayo oro rubí. Aurora traía consigo la caja que la diosa le había entregado la noche anterior al abrirla estaba llena de objetos que habían pertenecido a los 5 caballeros de bronce.
-Cada objeto se impregna de la energía de quien lo ha portado, por lo mismo cada uno de estos objetos tiene la frecuencia de sus antiguos dueños.
-Puedes leer la energía que se almacena en los objetos?- Le pregunto Shion un tanto maravillado.
-Como sabes en donde se localizan?- Ahora fue Camus quien quito su rostro de serio para dejar un rostro de asombro.
-Cada frecuencia energética es única, cada ser vivo posee una vibración propia, puede asimilarse con otras, pero nunca será idéntica. Por favor pásenme un mapa del planeta completo. Voy a preguntarle al espíritu vivo de éste planeta que me ubique cada una de estas frecuencias. Ella me lo dirá. Por favor, pásenme también un péndulo. – Athena le paso un péndulo de cristal de cuarzo y este arrastraba la mano de Aurora cada vez que ella mencionaba en voz alta el nombre de cada individuo.
Tomando unas hojas de papel la chica apunto en ellas los nombres de los sitios en donde el péndulo se había detenido y a quienes correspondían.
Saori separo a los presentes en parejas Mu y Shaina buscarían a Shun e Ikki, Aurora y Camus irían en busca de Hyoga y Shiryu, mientras que ella y Mitchelle localizarían a Seiya. El transporte no seria un problema las chicas del Prisma podían todas tele transportarse o mejor dicho orbitar y Mu era un experto en esa área. En un segundo cada pareja tomo su papel y se transportaron a los sitios indicados.
Aurora y Camus aparecieron en algún lugar perdido entre las montañas de la China, a una altitud bastante considerable y a una temperatura, como diría el buen Camus, bastante agradable. La nieve cubría casi el total de su visión, y el frio calaba hasta la medula de los huesos. Aurora se vio obligada a encender su cosmos de fuego para mantener su temperatura corporal. Mientras que el caballero de los hielos caminaba tan campante como si las condiciones meteorológicas no le afectaran.
-No se como puedes amar esta temperatura? La sensación de congelarse no es nada agradable.-
Una pequeña sonrisa salió de los labios de Camus debido al comentario de su acompañante.
-Recuerda que se me conoce como el caballero de los hielos, mi cosmos vibra fuerte en ambientes así.- El orgulloso caballero de Acuario no podía dejar pasar esta oportunidad para sacar su ego a flote despertando el fastidio de la peli roja.
-Sin embargo eso no impidió que murieses congelado.- dijo la chica con un tono un tanto sarcástico dejando desconcertado al francés.
-Que has dicho?!-
-Nada, mira la energía del dragón proviene de ahí, vamos cuanto antes lleguemos será mejor.
A escasos metros de donde se encontraba se podía divisar humo saliendo de la chimenea de una cabaña.
Mientras tanto en la mansión campestre de Saori el resto de los caballeros y amazonas ponían a estallar sus cosmos y sus habilidades. En una contienda "amistosa" Aiora de Leo se mide contra Shura de capricornio atrayendo el interés de Graciela del rayo rosa y de Dokho de libra quien además supervisaba el combate.
-Plasma relámpago!- El ataque del león se dirige con furia contra su adversario.
-Excalibur!- El contra ataque era previsible, ambos caballeros se igualaban en destreza y fuerza, aunque un extraño ambiente se respiraba entre ellos.
Al ver que ninguno superaba los ataques de su oponente, Dokho decidió suspender el combate, ambos habían probado que se encontraban en buena forma. Shura se dio la media vuelta dirigiéndose a las gradas cuando de inmediato un rayo de luz se estrello en su espalda estrellándolo con fuerza contra la pared.
-Aiora que demonios estas haciendo, el combate esta terminado, acabas de cometer una grave falta!- El enojo del antiguo maestro estaba justificado, sin embargo sus gritos y regaños no fueron lo suficiente fuertes o convincentes, ya que el león había decidido despedazar a su presa.
Shura se puso de pie sangrando gravemente de su espalda y de su boca.
-Adelante, si eso te hace libre no me opondré acaba conmigo de una vez, y libérame de paso por todo el daño que he hecho.- Los ojos del caballero de capricornio se llenaban de lagrimas, lagrimas de tristeza, de arrepentimiento, y sobre todo de impotencia, la impotencia de no poder remediar sus errores pasados, de no poder traer a la vida a su antiguo amigo y compañero Aiorius de sagitario.
Ante semejante escandalo, el resto de los dorados y amazonas no tardaron en presentarse a toda prisa, para ver si podían calmar las aguas de sus compañeros.
Mientras el caballero de leo lanzaba un último ataque decidido a matar a su compañero, un intenso escudo rosa rodeo el cuerpo del español desintegrando el rayo de leo.
-Pero que… quien?!- Aiora se vio sorprendido por una tranquila Graciela que sin más apareció frente al caballero de capricornio y en un segundo la amazona dirigió un rayo rosa que entro directo en el centro del pecho de Aiora haciéndole caer desplomado.
-La paz entre en tu espíritu caballero.- Dijo tranquilamente la chica, sorprendiendo a todos los presentes.
Marín corrió a toda prisa para tomar en sus brazos a un desmayado Aiora, mirando angustiada a la del rayo rosa, quien tranquilamente les hablo.
-No le hecho daño, mi rayo tiene el poder de calmar a las almas atormentadas, él chico de leo carga sufrimiento, yo solo le he dado un minuto de paz. En cuanto a ti Shura si continúas creyendo que debes pagar eternamente por tus acciones pasadas, seria mejor que reconsideraras la oferta de Athena y mejor partieras.-
Mirando al resto de los presentes la chica continúo su discurso. - El pasado esta muerto y si quieren continuar mirando hacia atrás entonces no podremos avanzar y esta misión, así como este planeta estarán perdidos. Por favor maestro Dokho yo sé que mi atrevimiento es grande pero le pido que no castigue a Aiora por sus actos, la nueva Athena que les trajo a la vida es aun mas compasiva que la anterior a la que servían, por ella se lo pido.- Sin mas el caballero de libra asintió a la petición de la peli rosa, y ella le hizo un llamado a Ángela para que curase las heridas de Shura.
Aiora despertó y al verse en los brazos de Marín, no pudo evitar sonrojarse y sentirse avergonzado de sus actos. Ahora se sentía en paz, extrañamente se sentía seguro.
-Marín, yo… vaya creo que me comportado como un idiota.-
-Tranquilo dejar atrás el pasado no es fácil, pero lo importante es que ya no vuelvas a permitir que esas energías negativas te dominen. –
-Mi hermano era como un padre para mí, desde que él murió me he sentido vacío y no comprendo porque Athena trajo a la vida a quienes lo mataron olvidándose de él.-
-Quizás no te sea de mucho, pero yo estoy contigo, se lo que es perder a un ser querido y no te abandonare. Athena me ha concedido la oportunidad de al menos recuperarte a ti y créeme Aiora no te pienso dejar caer.- Era la primera vez que su amiga le dirigía palabras tan hermosas, los hermosos ojos marrones de la chica le transmitían un sentimiento que iba mas allá de la amistad que toda su vida se habían profesado.
Graciela se acercó a ver el estado de Leo, le debía una explicación, él chico necesitaba saber la razón por la cual su hermano no estaba presente.
-Caballero no se puede traer de regreso a la vida a quien ya tiene vida. El espíritu de tu hermano ya ha rencarnado, y ahora comienza una nueva vida, fue su regalo por haber sacrificado su vida en pos de una buena causa.- Aquella revelación sorprendió al caballero y su pregunta no se hizo esperar.
-Como puedes saber si un espíritu ha rencarnado?-
-Porque su energía habla, al mencionar su nombre llamas a su energía y puedo sentirla con vida en este plano. Nosotras leemos la energía a través de ella nos guiamos, para nosotras eso es mas importante que cualquiera de los 5 sentidos que posee el ser humano. Con solo pensar en el nombre de tu hermano puedo sentirle y te repito él esta bien.-
-Ustedes son extrañas, pero gracias de todas formas, por detenerme en mi locura y por darme paz con esta noticia.-
Mientras tanto en las frías montañas de la China una pareja muy peculiar busca refugio en la pequeña cabaña cercana.
Camus toca la puerta y es recibido por una bella joven de rasgos orientales, y semblante tranquilo.
-Buenos días, pero quienes son ustedes y que hacen aquí con este clima mortal?- les pregunta amablemente la bella Shunrei a la pareja haciéndoles un ademan para que entrasen a cobijarse del clima.
-Disculpe que la molestemos, pero nosotros buscamos…- Camus es inmediatamente interrumpido por Aurora que en el acto retoma la conversación.
-Buscamos asilo por esta noche como bien lo ha dicho mi esposo, veras es nuestro viaje de luna de miel y nos hemos perdido en la montaña.-
"Esposo" Camus no podía creer lo que acababa de oír, es que acaso el frio había congelado las neuronas de la amazona del Prisma. Al menos ese fue su primer pensamiento hasta que la peli roja le comunico vía cosmos mientras que a la vez le daba un pequeño pellizco –Solo sígueme la corriente, por favor.- Le suplicaba la chica con una sonrisa casi forzada, mientras que el pobre francés no tuvo otra opción que seguir el teatro.
-Así es la tormenta nos sorprendió y pues mi "esposa" y yo quisiéramos pedirles de favor de que nos permitan pasar la noche aquí.-
-Por supuesto no se diga mas- contesta un joven de larga cabellera negra y ojos verdes - con el clima que hace seria criminal dejarles afuera, pasen por favor serán nuestros invitados. Cariño yo me ocupo de atender a nuestros invitados tu ve a cambiar a los pequeños que pronto será hora de acostarlos-
Sin más la chica fue a la habitación a ocuparse de sus hijos, mientras que Camus y Aurora permanecían en compañía de su esposo.
-Que descortés soy mi nombre es Shiryu y ella es mi esposa Shunrei.
-Yo soy Aurora y él es mi cielito Camus.-
"Cielito" el caballero de acuario era bueno disimulando su furia y precisamente el ser llamado cielito por una desconocida en plena misión era bastante ridículo.
Shiryu quien había cambiado en esos 6 años, no solo había recuperado su vista sino además era el orgulloso padre de dos hermoso niños. Uno llevaba su nombre y el otro el nombre que su esposa le había contado que era el de su difunto padre, quien había muerto de causas desconocidas. El pequeño Dokho era un trampolín que no se estaba quieto ni un segundo.
Según lo que el joven les narro a sus invitados, hace 6 años se despertó sin ningún recuerdo de su pasado. Él sufría de amnesia a causa de caer accidentalmente desde lo alto de una cascada en 5 picos. Al menos era eso lo que su esposa le había contado, al poco tiempo de despertarse decidieron partir de ahí y comenzar una nueva vida juntos en la montaña.
-Dime Shiryu no sientes curiosidad de saber que paso en todos aquellos años que se borraron de tu mente?- La pregunta de Camus puso muy nerviosa a la esposa del antiguo caballero del dragón, las manos de Shunrei comenzaron a temblar levemente llamando la atención del francés y de la amazona.
-La verdad soy muy feliz con lo que tengo, aquí vivo tranquilo y mi familia me basta, la verdad desconozco que acciones lleve en un pasado, pero tampoco estoy interesado en averiguarlo. Fuera como fuera esta claro que ya no soy ni seré la persona que antes fui.-
Camus y Aurora se miraron sin decirse nada, no era necesario, les había quedado todo bien claro, si habría nuevas batallas que librar no contarían con el apoyo del Dragón Shiryu. La cena paso armoniosamente y la hora de dormir se acercaba Shunrei les acompaño a la que seria su habitación.
Ahí mientras les entregaba unas mantas se sincero frente a ellos.
-Espero que comprendan el porque le oculte las cosas?-
Camus estaba sorprendido de darse cuenta que la chica de alguna forma u otra sabia a lo que venían.
-Quizás podamos comprenderlo, pero eso no significa que fuera lo correcto.- sus duras palabras hicieron que Shunrei agachase su rostro de vergüenza.
-El ahora es feliz, los Dioses le borraron la memoria, pero le devolvieron la vista y le dieron una nueva oportunidad para comenzar de cero. Y yo … yo simplemente hice lo que creí correcto.-
Aurora tomo el hombro de la chica para tratar de reconfortarla no aprobaba sus acciones, pero sentía dentro de ella los motivos que llevaron a Shunrei a actuar de esa manera, además al estar frente a Shiryu no le quedo ninguna duda, el chico era feliz, realmente feliz.
-El amor a veces nos hace tomar caminos estrechos, pero él es feliz y espero que siempre sea así, porque de lo contrario la culpa te comerá por dentro.- Las duras palabras de Aurora se clavaron en el pecho de la china, pero ya no había vuelta atrás. A la mañana siguiente, después de una tranquila noche en que Camus se vio obligado a cederle la manta a Aurora, quien le amenazo con quemarle de no ser así, ambos chicos se despidieron de la familia y siguieron su camino.
Un dia antes en la ciudad de Bombay.
Mu y Shaina caminaban perdidos por el Barrio del Fuerte en busca del caballero de Andrómeda y de su hermano. La paciencia nunca fue la virtud de la fiera cobra quien ya comenzaba a quejarse del calor y de según ella dar vueltas entre tanto edificio que la hacían sentirse mareada.
-Esa Aurora debió equivocarse, aquí hay la población de medio planeta, pero esos dos no están.- Shaina bufaba casi histérica frente a un divertido Mu quien no paraba de admirar lo hermosa que se veía la chica aun cuando estaba enojada.
-Sabes la paciencia es la virtud de los Santos y en teoría tu eres el santo de la cobra, además el sol al tocar tu cabello si me lo permites, te da un aire bastante interesante.- Las atrevidas palabras del carnero subieron los tintes del rostro de Shaina, era la primera vez que alguien le consideraba interesante, aunque ella estaba segura de que solo se trataba de una broma para romper el hielo.
Hielo, era lo que ella deseaba pasarse por el cuerpo en ese instante y es que con esos 40 grados, y sin ninguna sombra ya sentía que pronto caería desplomada de insolación. A unos metros podía divisarse una cafetería y bueno si seguirían buscando seria mejor hacerlo estando bien hidratados.
-Vamos Shaina tomemos algo para refrescarnos, mira que estas de suerte yo te invito.-
-Traes dinero contigo?- Le pregunta una frustrada Shaina.
-Claro Saori me lo dio esta mañana, igual que a Camus y Aurora.-
Shaina quería arrancarse el pelo, todos habían recibido el dinero menos ella.
-Genial debe odiarme por lo del incidente del combate, a mi no me dio nada!- gritaba histérica sacando una discreta risa a Mu.
-Eso es porque fuiste la ultima en llegar, si no hubieses llegado 15 minutos tarde te lo habría dado a ti también.- La sonrisa divertida de Mu solo ponía mas histérica a la peli verde.
-Estas insinuando que soy una perezosa!-
-Solo te informo que me dio a mi tu parte para que yo te la entregase.- La amabilidad del chico desconcertaba a la pobre Shaina, mientras que a Mu le divertía ese temperamento tan regio de la cobra.
-Ha muy bien, bueno… puedes guardármelo después de todo yo suelo perder esas cosas. Y recuerda que dijiste que tú invitabas.-
Conforme bebían su refresco en la cafetería central, algo llamo la atención del dorado.
-Mira esa ambulancia, la que tiene el emblema de la Cruz Roja.-
En el edificio de enfrente se encontraba un puesto móvil de socorro, y este estaba guardado por 2 paramédicos que se encontraban de guardia en caso de una emergencia.
-Que tiene? Con el calor infernal que hace es normal que pongan puestos de socorro, imagínate si alguien cae desmayado por una insolación o una deshidratación.- decía una muy despreocupada Shaina mientras le daba un trago a su refresco light bien frio.
-No Shaina mira a los paramédicos no te parecen conocidos?-
El caballero de Aries insistía ante la indiferencia de su sedienta y acalorada compañera.
-Que te digo que… por todos los Dioses si ese es Shun y de al lado parece … no no parece es Ikki! En marcha antes de que se nos desaparezcan en este hormiguero.- Shaina se trago de un golpe el resto de su refresco mientras que Mu dejaba el dinero para pagar la cuenta y en seguida salieron del sitio.
-Espera no podemos llegar así como así, recuerda que Athena quiere comprobar que ellos realmente quieren volver a su antigua vida.- Mu contuvo a una Shaina quien estaba tan harta de la ciudad que no le importaba nada que no fuese terminar esa misión lo mas pronto posible para irse de ahí.
-Me lleva esta Diosa mas compasiva que el pan! Esta bien tienes razón, tienes razón y ya lo tengo. Escucha ellos son paramédicos, atienden a los enfermos, que te parece si me hago la enferma y tu me llevas con ellos, ya estando ahí algo se nos ocurrirá.-
-Hacerte la enferma, oye no son idiotas se van a dar cuenta.-
-Bueno hay otra cosa más que puedo hacer, pero es un poco arriesgado.-
-Arriesgado a que te refieres? Oye no creo que… Shaina que haces… estas… Nooooo!
Y sin mas la chica se arrojó al primer coche que pasaba por la concurrida avenida, con suerte este no circulaba muy deprisa, pero el incidente desato un enorme embotellamiento y ocasiono una crisis nerviosa en el pacifico caballero dorado.
-Shaina, que demonios has hecho estas loca! Ayúdenme por favor!-
En unos segundos estaban los dos jóvenes hermanos socorriendo a una muy golpeada Shaina y a un histérico Mu, que en ese momento más que en su misión solo pensaba en matar a su acompañante en caso de que el coche no lo hubiese hecho ya.
Shaina fue transportada al puesto de socorro para ser atendida de inmediato, Shun comenzaba a tomarle los signos vitales, al ver que a pesar del golpe la chica estaba consciente, comenzó a hablarle.
-Sabes cual es tu nombre, te encuentras bien?-
-Si, me llamo Shaina y creo que aun no aprendo a cruzar correctamente las calles- Decía la chica con su tono irónica casi sarcástico. Mientras que Mu se encontraba sentado al lado de ella y casi la fulminaba con su mirada.
-Mi chica y yo charlábamos amenamente mientras que por accidente ella se adelante un poco por la calle.-Si se trata de ironias cualquier Santo de Athena podía poseer esa cualidad. La cara de Shaina se volvía roja como un tomate, desde cuando ella era su "chica".
Sin embargo, fueron las palabras del antiguo caballero de Andrómeda las que regresaron a la chica a la realidad.
-No se preocupen esas cosas pasan, parece ser que no es nada grave solo raspones, pero debo cerciorarme. Por favor podría quitarse su camiseta en lo que la examino, debo revisar que sus heridas solo sean superficiales.- Si el hecho de que Mu se refiriese a ella como su chica ya era bochornoso, ahora tener que quitarse la blusa frente a los tres hombres eso era la vergüenza total.
En fin, la culpa era de ella para qué demonios se lanzaba frente al coche, ahora a tragarse su orgullo y a quitarse la prenda. Cual fue la sorpresa de Mu en ver que el pecho y la espalda de la chica estaban cubiertos de cicatrices, algunas casi imperceptibles, pero otras, era evidente que procedían de viejas y serias heridas. El caballero dorado no pudo evitar sentir un hueco en su corazón al presenciar esa escena.
-Señorita gracias al cielo sus heridas son solo raspones, pero disculpe que le pregunte por estas viejas cicatrices.- Pregunto un muy preocupado Shun, pero Shaina sabia exactamente que responder.
-Soy soldado, y son heridas de combate, me las hice cubriendo a uno de mis compañeros en batalla.-
-Debió tratarse de alguien muy importante para que usted aceptara semejante tortura.-
-Si lo fue, pero eso ya pasó.-
-Sabe admiro a los soldados, yo no quisiera por nada del mundo la vida que ustedes llevan soy un pacifista al igual que mi hermano.-
Ikki no hizo más que sonreír ante el comentario de su hermano y sin más permaneció con su típica seriedad que siempre lo había caracterizado.
El lemuriano no quiso andarse con rodeos y fue directo al grano, a como pudo claro esta.
-Así que ni tú ni tu hermano quisiesen una vida de soldados.-
-Les confesare algo hace 6 años mi hermano y yo despertamos en el hospital de esta ciudad lo único que recordábamos era nuestro parentesco y supimos nuestros nombres gracias a estas cadenas que cargábamos con nuestros nombres grabados. El personal del hospital fue tan amable con nosotros, nos cuidaron y hubo quienes nos ayudaron a conseguir empleo y a financiarnos nuestros estudios. Decidimos ser paramédicos para ayudar a las personas necesitadas, es una carrera humanitaria, pacifista y debo decirles que mi hermano y yo somos felices haciendo esto.
-Me da gusto por ustedes caballeros, de corazón me da mucho gusto por ustedes.- el caballero dorado fue sincero estaba contento de saber que sus antiguos compañeros de armas ahora tenían la vida que deseaban.
Shaina solo pudo dedicarles una sonrisa sincera y lamentarse por el dolor de trasero innecesario con el que ahora tendría que lidiar. Poco después de sanar sus heridas ella y Mu se alejaron con un aire nostálgico en sus miradas, Shun e Ikki ya no volverían. El caballero dorado busco un sitio en donde nadie les viera para tele transportarles de regreso a la mansión, su misión había terminado.
