La excitación de la nieve
Volvía a ser lunes y eso indicaba una nueva semana para empezar. A Hiei por primera vez en mucho tiempo no le costo levantarse temprano, así que decidió ya puestos a darse una buena ducha para empezar más despierto.
Bajo el agua caliente seguía reflexionando sobre lo ocurrido el lunes pasado y si quizás había alguna relación con Tamaki o Ulbrecht. Si el poder de Tamaki era fortalecer la piel, no tenía nada que ver con escribir frases en un examen donde ni siquiera estaba presente. Según el testigo, Kuwabara, el único sospechoso era Ulbrecht, que según el pelirrojo, lo estuvo mirando unas décimas de segundo. Teniendo en cuenta que es Ulbrecht el acusado, posiblemente el sujeto Kuwabara, al provocar cierto alboroto, Ulbrecht mirara hacia él tímidamente y al ver que Kuwabara le pilló observándole, desviase la mirada. No obstante, al salir de la clase, Ulbrecht se mostraba muy nervioso... ¿Posiblemente porque debía hacer alguna cosa de la cual se arrepienta? No se le podía liberar de sospechas... Por otra parte estaba Zelos. Pero aquel memo también era otro incapacitado para herir a los demás y menos a una mujer. ¿Mujer? Un momento... ¿Sería posible que aquella chica de labios carnosos tuviera algo en contra suyo? Después de todo lo ocurrido el sábado, Hiei ya no sabía que pensar...
Cerró el grifo y dejo de salir agua... Miró la toalla que estaba a su lado y la cogió para secarse el pelo. Se sorprendió al ver que la puerta que debía estar cerrada se estaba abriendo. Se cubrió rápidamente con la toalla mientras maldecía al inculto que abría la puerta sin antes llamar.
Klarth: ¡Oh! ¡Disculpa! ¡Culpa mía por no llamar!
Hiei: Exacto…
Klarth: Bueno, bueno, buenos…Buenos días nihilista. ¿Ya te has levantado? Visto lo visto incluso has decidido pegarte un baño.
Hiei: Si… Suele pasar cuando te estas tres días sin tocar agua.
Klarth: Hummm… Ahora que lo pienso… ¿Tú has probado ya la comida humana? – Mientras habla se descalza-
Hiei: No exactamente. El segundo día aquí probé leche. Pero a parte de eso… Nada más… - Se fija en los calcetines de Klarth- Oye… Son ridículos. Pareces un campesino con esos calcetines tan largos.
Klarth: No te metas con ellos. Son los que me pienso llevar para la excursión.
Hiei: ¿Excursión? ¿Qué excursión?
Klarth: Oh… Olvidaba que no lo sabias. Al igual que me había olvidado de ti porque apenas apareces por mi clase.
Hiei: Bueno. ¿Me lo vas ha explicar?
Klarth: Si, si. Una excursión a la montaña para esquiar.
Hiei: ¿Dónde?
Klarth: A una montaña… No me preguntes cual, yo me dejo llevar por el bus. Los chicos del club de deportes hicieron una campaña para ir de excursión a esquiar. Al final convencieron al profesorado y ahora me toca a mí, a Mukuro y al mariquita de JanPol acompañaros.
Hiei: Vaya. Realmente pareces ilusionado. - Era ironico.-
Klarth: Es esquí… Dos días, una noche. Hará más frío que en la comunidad de Pingu y para colmo tú has de venir con nosotros.
Hiei: Vaya, la situación parece horrible. Lástima, he de rechazar la invitación al esquí. No me gusta demasiado la nieve…
Klarth: Lástima, no es una invitación, es una obligación.
Hiei: ¿Por qué? –Preguntaba resentido del mundo humano-
Klarth: Porque estaréis todos los chicos juntos. Todos juntitos y calentitos en la misma habitación.
Hiei: Seguro que me lo poso en grande. –Comentó irónicamente.-
Klarth: Mira, os lleváis alcohol. Os emborracháis y que te expliquen su vida. Seguro que descubres algo interesante.
Hiei: Claro… Como alguien adoptado o quizás un niño probeta amargado… -Dio un bote, puso una falsa cara de alucinar y dio una palmadita - ¡O quizás de padres separados! –Cerró los ojos y se coloco la mano en la frente. – Seguro que será intrigante la historia de los humanos.
Klarth: Venga… Trabaja de vez en cuando que te conviene. – Le dio una palmadita en la espalda. – Ahora sal que me tengo que duchar yo.
Hiei salía de la ducha todavía con la toalla tapándose de cintura para abajo y con gotas de agua todavía recorriéndole los brazos y el pecho, el pelo empapado y descalzo. Mukuro se asomo a advertir a Klarth que se les echaba el tiempo encima como de costumbre. Se quedo mirando a Hiei unos segundos…
Mukuro: Detrás de la puerta del baño hay unas cosas llamadas albornoz.
Hiei: Rodeando una barra pegada a la pared hay otra cosa llamada toalla. –Mukuro intento ignorar su última palabra.-
Mukuro: ¿Te ha dicho alguna cosa Klarth de lo de hoy?
Hiei: Ah… ¿Qué es hoy? ¿La excursión es hoy?
Mukuro: Si, saldremos cuando lleguemos a la universidad con un autocar.
Hiei: ¿Quién más viene?
Mukuro: Vienen todos los de tu curso.
Hiei: ¿Con eso quieres decir con que vendrán tanto artísticos como científicos, sociales y tecnológicos?
Mukuro: Exactamente.
Hiei: Lamento deciros que mi "socialización" tiene un tope. No podéis pretender que me haga amigo de toda la universidad cuando me cuesta socializarme con mi clase, para empezar. En resumen; buscaos a otro. Me niego rotundamente. Estoy harto. Odio el mundo humano y todo lo que conviene a socializarse con humanos. – Hiei alzaba más la voz a medida que avanzó en la discusión y amenazaba apuntando con el dedo a Mukuro, la cual se lo miraba muy fríamente.-
(…) (Sección censurada por su alto contenido violento y vocabulario obsceno XD)
Unos minutos más tarde, Hiei se encontraba apunto de subir a un autocar marchando alegremente hacía una montaña repleta de ¡NIEVE! No le entusiasmaba mucho la idea pero mirase por donde mirase al resto de alumnos si que les parecía una experiencia la mar de excitante. "¿Por qué se alegran tanto?" pensaba para él mismo solo con pensar en las consecuencias que anteriormente menciono Klarth; frío, nieve, mucha gente y "durmiendo juntitos". Era en esos momentos que se daba cuenta que realmente no conocía a tanta gente como él creía. Había gente que ni siquiera sabía que existía. Pero… echaba en falta a alguien.
Hiei: Zelos… ¿Y Ulbrecht? ¿No va a venir?
Zelos: Él nunca va a ninguna excursión.
Hiei: ¿A no?
Zelos: Nop. Supongo que al hacer dos carreras y tener hermanos y pequeños es mucho dinero para su familia. No debe poder permitirse estas excursiones. De todas formas me han dicho que de estas salidas solo se hacen dos o tres al año. Así que a alguna debería de venir.
Hiei: Vaya… - Realmente le sabía mal por Ulbrecht… Pero peor le sabía pensar que todavía tenía que pasar por la misma experiencia una o dos veces más… - ¿tiene muchos hermanos?
Zelos: Creo que cuatro. Con él son cinco hijos.
Hiei: ¿Tantos?
Zelos: No es que a sus padres les guste fornicar continuamente, es que esos cuatro son cuatrillizos. – Medito unos segundos mirando al cielo.- De todas formas fornicar les debe seguir gustando…
Hiei: No estaba pensando en nada de eso… Solo me ha sorprendido la cantidad que eran.
Klarth: ¡Cuanta emoción! – Klarth salto por detrás de ellos dos y coloco sus brazos sobre los hombros de ambos encontrándose él en medio. - ¿No estáis nerviosos chicos? ¿No estas nervioso pequeño nihilista?
Hiei: No… - Contestaba con mala cara mientras pensaba que a Klarth se le daba muy mal fingir su falta de emoción.-
Zelos: Realmente yo voy cada fin de semana a esquiar en invierno, así que es muy normal para mí.
Tamaki: Yo también estoy acostumbrado a ir a esquiar a la nieve. – Dijo acercándose al grupo.- Mi familia tienen una casa en la montaña a la que vamos y estamos allí casi todas las navidades. – Zelos le hecho una mirada asesina a Tamaki por fardar sobre su dinero. Hiei estaba seguro que Tamaki no lo decía con mala intención, mientras que Zelos realmente intentaba hacerse lucir. No podía esperar nada bueno entre esos dos. Tamaki por ser demasiado bueno e inocente y Zelos por ser demasiado soberbio y mal pensado. No obstante había algo que les unía; su carisma. Estar con humanos carismáticos no era del todo reagradable… Estaba seguro que había de peores.
De repente vino un coche muy grande que se paró delante de ellos antes de poder subir al autocar. Se abrió la puerta del coche. Unas botas blancas de esquí pisaron el suelo de gravilla. Una tabla de snowboard de color rojo también se apoyaba en el suelo. Una cara tapada con un pasamontañas y unas gafas de sol de color amarillo salió despacio del vehículo y les miraba a todos. Aquel chaval iba ya con el traje de nieve, de color azul y amarillo, y con los materiales necesarios en mano. Dijo algo. No se le entendió para nada con el pasamontañas, hasta que finalmente se descubrió el rostro. Era Balthi.
Balthi: ¡Venga, marchémonos ya!- sonreía de forma resplandeciente y excitante. De todos los de allí presentes, Balthi era el que estaba más emocionado con todo.- ¿Dónde esta Yukina?- No esperaba respuesta, le estaba intentando buscar con la mirada. La localizó, estaba con Milard y sus amigas. Se acercó hacia ella. ¿Oye… Quieres…? - El traje en aquel momento no le podía dar más calor. De hecho, aunque estuviera en medió de un mar helado, si esta con Yukina al lado, todo ese frió no era ni un hormigueo.- ¿Quieres sentarte a mi lado en el bus? – La miró decidido pero rojo esperando una respuesta clara.
Yukina: Vaya… Lo siento. Ya me lo ha pedido Milard y ya me he comprometido. – Dijo disculpándose con él. Mientras, detrás de ellos, Kuwabara estaba maldiciendo a Balthi y a Milard, ya que también estaba dispuesto a pedirle lo mismo a Yukina.-
Hiei continuaba pensando que él no debía de estar en ese momento allí. Mukuro se situó a su lado y mientras le ponía una mano en la espalda le decía "Sé que puedes hacerlo bien". Hiei soplo y asintió alegremente. Intento mirar el lado positivo… ¿Cuál era? Bien pensado no estaba Auron por allí. Pero ese pensamiento le dejaba en evidencia en un tema… Entonces simplemente prefirió pensar que no había lado positivo en todo el asunto.
Finalmente, JanPol iba pasando lista para ver si todos estaban allí mientras la gente subía al autocar. Hiei pensó que no tenía pareja y que ese hecho hacía que automáticamente él se convirtiera en la pareja de Kuwabara. Antes de subir al autocar, pero, un chico se puso muy bruscamente delante suyo y lo empujó hacia atrás. Hiei logró mantener el equilibrio sin caerse y miró con mala cara aquel chaval que le había empujado de forma tan grosera. El chico se giro un poco para mírale pero tampoco hizo mucho caso y siguió subiendo al autocar. Un pelirrojo de pelo corto, con una pequeña cresta y el flequillo a un lado, muy largo, tanto que le tapaba parte del ojo izquierdo. Los ojos de aquel chico eran castaños pero profundos y con una mirada de "me repatea el mundo" increíble.
Hiei: Unas disculpas no estarían de más. – Protesto en voz alta, lo suficiente como para que todos se enterasen de su cabreo.-
El chico le ignoró por completo. ¿Quién era? ¿De que clase era? ¿¡Por qué existía! Se sentó en la última fila mirando de forma desafiante a Hiei. Hiei le devolvió la misma señal pero con un extra de odio y se sentó en otro asiento, lo más lejos posible de aquel pelirrojo. Protestaba con la boca cerrada mientras Mukuro le observaba sin saber muy bien que había pasado.
Hiei se sorprendió al ver que el que se sentaba a su lado era Zelos y no Kuwabara, y es que Kuwabara se sentó detrás de Milard y Yukina junto con Balthi. Tanto a Kuwabara como Balthi tenían ojo apunto de lagrimeo puro. Hiei pensó que en el fondo tampoco era tan mala la situación. Podría ir a peor…
El Bus arranco hacía ya un buen rato. Quizás había pasado una hora desde que se fueron de la universidad. Aquella montaña estaba lejos… Pregunto a Mukuro disimuladamente cuanto faltaba y ella contesto en broma que 47 horas. Después de ver la mala cara de Hiei en frente de la respuesta, contesto seriamente que en media hora ya llegaban. Hiei hacía rato que estaba soportando las canciones de viaje de los estúpidos humanos. Aunque bien pensado, no sabía que era más insoportable, si las canciones o los humanos.
Zelos: cuarenta i siete alemanas, me la meneaban en una tienda de campaña… -Zelos entonaba muy alegremente una versión diferente a la del elefante balanceándose en la tela de una araña- como veían que no me c… - Hiei se tapo los oídos harto de escuchar lo mismo continuamente. Giro la vista a la ventana para ver que empezaban a subir por un camino algo nevado. La vista tampoco le era agradable, así que volvió la mirada dentro del autocar para ver algo peor…-
Klarth: Si toco la trompeta, tarara tarara tarareta, si toco el clarinete, terere terere tererete, siroco el violín, tiriri tiriri tiririn, si toco el trombón, tororo tororo tororon.
Hiei esta vez dejó que su cabeza cayera contra el sillón de delante… Maldecía de todas las formas posible y existentes a los seres humanos… y aun más a Klarth, ya que después de cantar "aquello" puso una canción llamada Trololo cantada por un tal Eduard Khil, donde solo se decía; "oooooh lololoo lolo lolooooo". Luego levanto la vista y volvió a mirar al exterior. Se empezaba a poner nervioso y a marearse del traqueteo del vehículo en el que iban. De repente, todos sus nervios desaparecieron a causa de una bola de papel que alguien le tiró en la cabeza. Giró la mirada e intento encontrar al francotirador de aquella bola. Fue fácil localizarle. El chaval pelirrojo con cresta. Tenía una mirada que realmente le ponía furioso y con ganas de pegarle hasta en el carnet de identidad. No obstante, se dio cuenta de que estaba solo. Se había sentado a última fila, el lugar donde más sitio había y nadie se había puesto allí. No parecía un chico con muchas amistades. Quizás en cierto modo le recordaba a él mismo.
Hiei: Oye Zelos… ¿Quién es el pelirrojo ese de al fondo?
Zelos: ¿hum? ¿Te refieres a Silver? Es un chico algo problemático y distante con todo el mundo. Es el hijo del medico de la ciudad.
Hiei: ¿Es popular?
Zelos: Bueno… Algunas chicas les mola eso del rollo misterioso y tenebroso. Así que, si que es algo popular entre ellas.
Hiei: No me refería a eso… ¿Destaca en algo?
Zelos: No que yo sepa. Personalmente no me he relacionada mucho con él.
Hiei: Bueno… - Definitivamente, ser desagradable no podía ser un poder sobre natural, era un don que debía ponerse en practica.- Entonces nada.
Zelos: ¿Todavía estas cabreado por lo de antes?
Hiei: En cierta manera si…
Zelos: No se lo tengas muy en cuenta, él es así con todo el mundo. -Hiei se mantuvo un rato mirando al pelirrojo, hasta que este le devolvió la mirada. –
Después de un rato más, finalmente el bus paro y todos los alumnos bajaron. Balthi era el primero en la fila y andaba de forma muy energética por la nieve.
Klarth: Espera Balthi. Primero os enseñamos donde esta el hostal donde vamos a residir y luego hacéis lo que queráis. – Apuntó Klarth mientras agarraba a Balthi por el chaleco de nieve que llevaba puesto.- Además no todo el mundo dispone de chaleco, así que deberán ir a buscar su equipo de esquí en la recepción.
JanPol: Después debéis recoger un ticket especial del que yo dispongo para que podáis subir al telesilla y a otras instalaciones que faciliten el desplazamiento por la montaña.
Todos asintieron ya que entendieron bien el itinerario que debían seguir. Muy cerca de donde les dejo el bus, estaba el hostal. Era un hostal con colores muy animados y con la calefacción a tope. Tanta calor hizo que Balthi se quitara la parte de arriba del chaleco y dejara al descubierto una camisa de manga corta de color roja, la cual no le sentaba nada mal. Inmediatamente muchas miradas femeninas se centraron en él.
Zelos: ¡Yo también puedo hacerlo!
Hiei: Tu no estas ni sudado, ni llevas chaleco de nieve, ni camisa corta.
Zelos: ¡Da igual, sin camisa si hace falta! – Zelos intentaba quitarse la camisa mientras Hiei lo intentaba detener por todos los medios.-
Mukuro: Bien… Me gustaría que me escucharais un momento… - Mukuro sacó unos papeles y con la otra mano sostenía una caja pequeña con unas cuantas llaves magnéticas.- En cada habitación caben 6 personas. Haced grupos de 6 i coged una llave de las que tengo aquí. A mi personalmente no me importaría que hubiera grupos mixtos, - Aquellas palabras produjeron un ambiente algo apasionado entre muchos alumnos.- Pero las normas del centro me lo impiden, así que es mejor que vayáis chicos con chicos y chicas con chicas. – Sintió como aquella sensación se disolvió rápidamente. Se mantuvo sería unos segundos esperando a que alguien empezara a moverse, pero sin éxito…- ¡Venga! ¡Haced los grupos de una vez!
Para empezar, los chicos se reunieron con los chicos y las chicas con las chicas. Luego empezaron a hablar todos pero sin hablar nadie.
Hiei: Bueno… Creo que nosotros lo tenemos fácil. Yo, Zelos, Tamaki, Balthi, Kuwabara y Ulbrecht.
Zelos: Olvidas un pequeño detalle.
Balthi: Ulbrecht no ha venido a la excursión.
Aquellos se quedaron discutiendo, mientras que los demás fueron montando su grupo y cogiendo habitación… Hasta que quedaron las últimas llaves. Mukuro sacudió ligeramente la caja que tenía en la mano para llamar la atención de los chicos.
Mukuro: ¡Ey! Coged vuestra llave, que sois el último grupo.
Hiei: Ya… Pero no somos 6
Mukuro: ¿Seguro? El grupo es divididle entre seis.
Hiei: ¿Cómo? – Hiei se giro contemplando a sus compañeros… 1 él, 2 Tamaki, 3 Zelos…4 Kuwabara…5 Balthi… Alejo la vista hacía un rincón del hostal donde estaba aquel pelirrojo apoyado en la pared. - ¿seis? ¿él?
Mukuro: ¿No pretenderás que duerma en la calle?
Hiei: Ciertamente no me importaría. – Mukuro le propago un golpecito en la cabeza.-
Mukuro: Coged la llave y dejad las cosas en la habitación. Por cierto, por lo noche no quiero ni un solo alboroto.
Hiei: Con ese tío lo tienes claro. – Hiei cogió la llave con indignación y Mukuro se quedo un rato mirándole con disgusto. Al final, el chico pelirrojo se reunió con ellos y subieron las escaleras para ir a su habitación.-
Mientras subían las escaleras, la tensión era máxima. Nadie decía nada, solo se escuchaban los pasos de todos ellos, que pararía que se pusieran de acuerdo para dar el paso en el escalón al mismo tiempo. Hiei miro un momento por detrás suyo, ya que iba primero y vio al pelirrojo al final de la cola distante del grupo. Definitivamente, no iban llevarse bien. Ubiese deseado por todos los medios que Ulbrecht estuviera allí para evitar aquella situación. Ahora entendía que eran "amigos" y que no. Los amigos los conoces ligeramente y no tienes porque ponerte tenso con ellos. Aquel chico en cambio era de todo menos fiable.
Llegaron a su habitación. Hiei pasó la llave magnética por la puerta, pero esta no parecía dispuesta a abrirse. Volvió a intentarlo con el mismo resultado. Se harto y paso la llave magnética tropecientas veces por la misma cerradora.
Silver: Oye…- El pelirrojo cogió la llave magnética de Hiei, le dio la vuelta y la paso por la puerta. Esta se abrió. ¿Has probado en darle la vuelta?
Genial, ahora estaba quedando fatal delante de todos. Y lo peor es que estaba en evidencia ante el pelirrojo con cresta ese.
Entraron en la habitación. Solo contenía 6 camas individuales pero… La habitación era tan estrecha que aquellas 6 camas estaban fusionadas en una sola. Era como una cama matrimonial pero sin matrimonio. Zelos fue el primero en poner cara de decepción… Alguna idea pervertida ha realizar de noche debía de tener en mente para verse tan deprimido. Zelos dejo su mochila en la cama de la punta de la derecha. Hiei dejó claro que el se colocaba en la punta siquiera, cerca de la ventana. Luego, Balthi y Kuwabara se pusieron en la cama que seguía de Zelos. Hiei miró por un momento a Tamaki, suplicándole con la mirada que se colocara a su lado, pero una mochila negra que se puso encima de la cama que tenía al lado se adelanto a su deseo. Silver se giro para mirarle.
Silver: Espero que no te abraces mucho a mi.
Hiei: Puedes estar seguro.
Hiei descubrió que siempre había algo que superara sus expectativas. Primero, odiaba a todo el mundo, luego odiaba más a Kuwabara, después apareció Klarth y se llevo el novel y ahora aparece este pelirrojo y se saca el master. Se miraron con mala cara unos segundos, hasta que Kuwabara les advirtió que tenían que bajar para poder coger el resto de cosas que les faltaban.
Ahora bajan las escaleras, y aquel pelirrojo con cresta se quedo nuevamente atrás. Llegaron a bajo, JanPol les entrego el ticket.
JanPol: Vigilad de no perderlo. Al igual que la llave.
Hiei: ¿Pasa algo si la perdemos?
JanPol: Nada que no se pueda solucionar. Siempre se puede hacer una copia de cada cosa. Ahora, a lo mejor luego a alguno de ustedes les apetece tener una severa charla con migo y darme buenas razones para pagar esa copia. Os puedo garantizar que me encargare de visitar a vuestros padres e informarles de los hechos. – A Hiei eso no le preocupo… ¿Un momento…? No tenía padres… La única persona a la que podía visitar JanPol si iba a la dirección que ponía en su carnet de estudiante, eran o Mukuro o Klarth. O… No sonaba bien que la universidad supiera que Hiei vivía con ellos. Posiblemente los echarían a los tres del centro… El caso era que no le hacía gracia que JanPol se enterase de aquello. Era preferible no perder aquella llave o el ticket.-
Hiei: ¿Alguien responsable para cuidar la llave magnética correctamente?
Silver: Dámela a mi, ya que no te ves ni tu mismo capacitado para hacerte cargo de unas míseras llaves. – Hiei se las entrego con desgana. Realmente pero, sabía que con cualquier otro no estaban seguras. Él tampoco quería hacerse responsable, ya que si ocurría cualquier cosa en los humanos, él debía actuar y si se paseaba demasiado por la zona y las perdía… -
Fueron a recepción para coger el chaleco de nieve, las botas, las gafas y los esquís o el snowboard. Zelos cogió un chaleco blanco y amarillo. Balthi con el que tenía ya puesto de color azul y amarillo. Kuwabara uno rojo y verde. Tamaki uno azul oscuro y claro. Sirver que se encontraba delante de Hiei cogió el chaleco negro y rojo. Hiei se quedo sin el que degustaba, pero de seguro que había más. Se disgusto triplemente al ver que solo quedaban chalecos blancos y rosas.
Hiei: ¿No queda nada más…?
Silver: Seguro que te queda muy bien. El rosa, claro. -No entendía como siendo como era aquel pelirrojo, no tuviera miles de moratones o fisuras en la cara a base de muchas hostias redividan en cualquier otra ocasión. –
Tubo algo de suerte, le dieron un chaleco absolutamente blanco, el cual solo contenía algo de magenta en los hombros. Seguía siendo un espanto. Luego estaban los esquís. No estaba muy seguro de lo que debía coger. ¿Esquí o snow? No había probado ninguno de los dos en su vida. Se decantó más por los esquís, ya que al mantenerse sobre dos pies, de seguro que no podía caerse.
Finalmente salieron de recepción y entraron un poco más en acción. Hiei miraba un tanto atónito todo lo que hacían los humanos con la nieve.
Silver: Si que te has emocionado. ¿Es tu primera vez en la nieve? – Por primea vez parecía querer mantener una conversación más simple. –
Hiei: Si.
Silver: Menudo pobretón estas hecho si es así. – Rió a carcajadas y se fue a coger el telesilla a gran velocidad. Nuevamente se la había jugado.-
Hiei: Le odio… - Apretó el puño fuertemente.-
Zelos: No pasa nada. –Le puso la mano en la espalda y le daba golpecitos de consolación.- Hay gente que por algún motivo un otro no nos acaba de caer bien nunca. – Los golpecitos de la espalda se volvieron un tanto más fuertes a causa de ese odio que decía Zelos. Tamaki ya estaba volviendo a llamar la atención, había subido un poco la montaña de nieve y bajada de forma elegante y veloz. Cuando llego a bajo, cosa que no tardo mucho, giró el eje de su cuerpo y derrapo con los esquís en la nieve. Algunas de las chicas lo miraban encantadas de la vida y reclamaban otra actuación.- ¡Hey, Tamaki! ¡Te reto a un duelo!
Tamaki: ¿uh?
Zelos: Subamos con el telesillas hasta allí – Zelos señalaba una cuesta clasificada como zona azul.- Y veamos quien llega antes a la meta.
Tamaki: ¿Qué meta?
Zelos: ¡Esta! – Zelos marcó una línea con los bastones de esquí cerca de su posición actual- Será una carrera en descenso.
Tamaki: Bueno, parece divertido, así que probare.
Hiei tenía claro que Tamaki no había pillado la indirecta del desafío de Zelos. Realmente aquel chico era muy iluso. Zelos y Tamaki cogieron aquel telesilla, antes de partir pero, Zelos le pidió a Hiei que se esperase cerca de la meta para decirles quien había ganado. Dicho esto, subieron la cuesta hasta llegar arriba.
Milard: ¿Quién crees que ganara? – Milard se acerco para comprobar que pasaba al ver tanto escándalo. Tanto fans de Zelos como de Tamaki se encontraban cerca de la meta para dar animó a sus queridos. –
Hiei: No lo se… No tengo ni idea de cómo esquían. Aunque me decantaría por Tamaki.
Milard: Bueno, yo me quedare aquí para ver quien gana.
Mientras, Zelos y Tamaki se prepararon para el descenso. Se colocaron bien las gafas en los ojos y se punieron en posición de salida. No fue al cabo de quince segundos que se dieron cuenta que no había nadie para dar salida. Zelos señalo una hoja que flotaba en el aire y que estaba a punto de caer.
Zelos: Cuando caiga empezamos el descenso.
Tamaki: Me parece perfecto.
La hoja llegó a tocar suelo y los dos emprendieron el descenso. Realmente ninguno de ellos corría mucho, la inclinación no daba para más, pero igualmente Zelos ponía empeño en ganar. Tamaki le debía sacar tres cabezas de ventaja. Zelos inclinó ligeramente su cuerpo hacia abajo y pudo adelantarlo. Sin lugar a dudas iba a ganar, por mucho que mirase a los laterales no le veía. Zelos llegó a la meta sin problemas. Se quito las gafas y celebro la victoria con un pequeño baile peculiar. De repente se dio cuenta de que realmente nadie le estaba aclamado.
Zelos: ¿Qué pasa? ¿No he ganado?
Hiei: No es eso. Tamaki por el camino ha visto a un niño caerse de la pista y le ha ido a ayudar.
Zelos: ¿¡Que! – Zelos gira la cabeza para localizar al rubio. Allí estaba, rodeado de admiradoras de otros institutos e universitarias, a demás de sus fans del propio centro. – Maldición…
Tamaki: Disculpa. Es que se había caído.
Zelos: Ya, ya… Eso me han dicho. Mira, mejor cojamos la pista roja. Allí no se mete cualquier niñato a esquiar.
Tamaki: Vale.
Volvieron a coger el telesilla y subieron la otra pista. Al llegar arriba de todo Zelos y Tamaki miraron cuesta a bajo. Esa era un tanto más elevada que la anterior. En cierta forma imponía la pendiente. Zelos trago saliva y se puso en posición.
Tamaki: Nos hemos olvidado de pedir a alguien que nos acompañe para hacer la salida.
Zelos: Esperamos a encontrar algún referente. – Zelos miro a su alrededor para encontrar alguna otra hoja o algo por el estilo. Cerca de él había una telecuerda con ganchos de color amarillo, menos uno de ellos que era azul. – Mira, cuando el gancho azul de aquel telecuerda pase por nuestro lateral, empezamos a descender. –
Tamaki: Me parece bien.
Esperaron con mirada impaciente a que aquel gancho pasare cerca suyo. Les parecía que avanzaba lentamente y finalmente llego el momento. Tamaki fue más rápido que Zelos y tubo mejor salida que él. Zelos no se quedo quieto y descendió de la mejor forma posible. Visto que Tamaki le sacaba su ventaja, decidió dejar de frenar y puso los esquís absolutamente rectos y volvió a inclinar su cuerpo para augmentar la velocidad. En la pista roja se notaba más la aceleración que en la anterior pista. Pudo sacarle ventaja a Tamaki. Zelos siguió descendiendo a alta velocidad por aquella pista y decidió volver a mirar los laterales para ver si veía a Tamaki. Ni rastro, como la anterior vez. Por un momento Zelos giro a cabeza entera para ver donde estaba Tamaki exactamente. Lo encontró, y la expresión de Tamaki era de preocupación… Tamaki había frenado justo cuando Zelos giro a vista, y le estaba haciendo señales para que parase. Zelos no entendió para nada el mensaje y antes de que pudiera frenar, sintió como chocaba contra una persona y se la llevaba por delante sin querer. Tanto Zelos como aquella persona cayeron al suelo y descendieron el resto de la montaña con su propio cuerpo. Al llegar a la meta, todos se centraron en ese punto ayudar. Hiei abrió los ojos de forma sorprendente al ver que la persona a quien Zelos se había llevado por delante era Silver.
Silver: ¿¡Tu eres gilipollas o te entrenas! – Silver se levanto como pudo y le propago un buen empujón a Zelos, el cual ya estaba en el suelo, pero esta vez cayendo de cabeza en la nieve.
Zelos: Lo siento. Ha sido sin querer.
Silver: Ponte ojos la próxima vez que desciendas… Capullo.
Llego la hora de comer y el grupo de Hiei se sentó en la mesa con mala cara, especialmente Silver. Para Hiei era la primera vez, seriamente, que iba a comer comida humana. De primer plato, el hostal le dio una ensalada y de segundo se podía oler en el ambiente un palto de pasta. Hiei no estaba muy convencido de comer aquella lechuga verde y aliñada, pero debía hacerlo o el grupo sospecharía altamente de él.
Kuwabara: Me duelen las piernas de tanto esquí… - Realmente no era una queja, era para sacar algún tema y romper el hielo que se formo en el ambiente de su mesa. –
Silver: A mi me duele la espalda a causa de ese descerebrado. – Apuntó con el tenedor a Zelos. Zelos se sentía a su forma ofendido a causa de todo. –
Balthi: Yo estoy algo cansado también. Si queréis, después de comer, podemos descansar un rato en la habitación. Luego ya seguiremos.
Tamaki: Lo veo difícil.
Balthi: ¿ir a la habitación?
Tamaki: No, salir al exterior. Antes, al subir con el telesilla con Zelos en la pista roja hmos visto una cantidad abismal de nubes. Es posible que haya una pequeña tormenta.
Balthi: Que lasita… Por una vez que vamos con el cole a un sitio guai.
Tamaki: No te preocupes. Es una tormenta que pasara esta misma noche.
Balthi: Ojala…
Balthi miró al techo del recinto donde estaban. Hiei pudo terminar con éxito la comida de ambos platos y el resto también. Antes de darse cuenta, aquella tormenta ya había empezado. Balthi pensó que era una lástima que al final Tamaki no se equivocara y esperaba que como mínimo fuera cierto que tuviera que acabar rápido aquella tormenta. El grupo se dirigió a la habitación a descansar para el resto del día. Ya jugarían a cartas o cualquier historia. Llegado a la entrada, Hiei se palpo los balsillos asustado al ver que no tenía la llave.
Silver: Me la has dado a mi, idiota. ¿Lo has olvidado?- Por esa vez, no le importo lo que digiera Silver, solo agradeció haberle dado las llaves a él. Silver buscó en sus bolsillos. -¿Hum? – La mano que se encontraba en el bolsillo se movió rebuscadamente por dentro.- Vaya… No esta aquí.
Hiei: ¿¡Que!
Silver: Es muy posible que se me cayera por culpa de Zelos en la línea roja.
Zelos: Vaya… Lo lamento…
Silver: Lamentarlo no basta, imbecil. En fin… Ahora no tocara una charla con JanPol…
Hiei: ¡No!
Silver: ¿Qué pasa? ¿Te asusta que te regañe un gay?
Hiei: No es eso… Es que… ¡Agg…! No debía perder esa llave. Ahora JanPol deberá hablar con… Mis… Padres…
Silver: ¿hum? ¿A caso te riñen mucho?
Hiei: Bueno… Es que… - Hiei sintió que iba a vomitar a causa de la comida de antes y se fue corriendo al baño. Silver se quedo mirando como se iba corriendo. –
Hiei llego a los baños de caballeros y vomito al que tenía más a mano. El grupo le siguió y le ayudo a recomponerse un poco.
Kuwabara: ¿Te encuentras mejor? ¿Quieres agua?
Hiei: No… Debo ir a hablar rápidamente con… - Le vino otro impulso en la garganta.
El resto solo miraban a Hiei preocupado por el estado en el que estaba. Silver solo miró de reojo la situación y se fue de allí. Una vez vomito, Hiei se dirigió sin pausa donde se encontraban Mukuro y Klarth.
Hiei: Mukuro… ¡Tenemos un serio problema!
Continuara…
Disculpad mi retraso. Tan pronto como actualizo de un día para otro, luego tardo una semana XD De todas formas la costumbre sería actualizar una vez por semana si hace o no hace… Además en este capitulo tuve muchos problemas en pensar como solucionar bien la trama.
A parte de eso, quiero decir que Silver es realmente un personaje del juego de Pokemon y advierto que no le he puesto para nada OoC XD Es de los que más me gustan y pienso aprovechar su aparición al máximo.
En fin, me despido con el extra y una pequeña aclaración de las pistas de esquí para que la gente que no lo sepa entienda como van los colores de estas.
Extra:
Ficha de estudiante:
Nombre: Ulbrecht
Apellidos: Zvenski
Clase: 1º de bellas artes y cientificología
Dirección: Callé menor n. 23
Otros:
Aficiones: Tocar el violín y mirar las estrellas
Trabajo actual: Cuidar de sus hermanos
Ultimas declaraciones: "Quiero indendizarme con la mejor carrera"
Ficha de estudiante:
Nombre: Tamaki
Apellidos: Uro Gouan
Clase: 1º de bellas artes
Dirección: Colina de Tokio.
Otros:
Aficiones: Relacionarse con todo el mundo.
Trabajo actual: Estudiando para dirigir la empresa de su padre.
Ultimas declaraciones: "Aceptad esta rosa"
Aclaraciones:
Tipos de pistasVerde, pistas muy fáciles, con poca pendiente (10-15%), generalmente muy cortas (menos de 500 metros), resguardadas climatológicamente y en cotas bajas. Son las ideales para los debutantes a la práctica de los deportes de nieve. Los remontes en estas pistas son más lentos y tienen menos fuerza que en el resto de tipo de pistas, para no intimidar al usuario.
Azul, pistas fáciles e intermedias, estas pistas, con mayores pendientes que las verdes, suponen el siguiente paso en la práctica del esquí. Ya no son las pistas para aprender, por éstas, pasan esquiadores o snowboarders de todos los niveles, y los remontes para acceder a ellas ya no son especiales para los que están iniciándose.
Roja, son pistas difíciles, son pistas para esquiadores o snowboarders de nivel medio-alto. Suelen ser pistas con una gran pendiente, en ocasiones superando el 40%.
Negra, pistas muy difíciles, estas son pistas para esquiadores experimentados, la dificultad suele provenir de la gran pendiente sobre la que discurren (en ocasiones más del 50%), así como ser pasos muy estrechos en los que hace falta una gran destreza a la hora de realizar giros ya que no hay mucho espacio.
