-^.Aelita.^-

¡He conseguido lo que nadie ha conseguido nunca! ¡Odd estudiando! Además con una facilidad que me sorprende. Pensé que tardaría horas en estudiar con él el primer tema, y solo nos ha llevado una media hora, besos incluidos.

No, si al final va a ser que se hace el tonto y todo…

Llevamos una hora estudiando y Jeremie me ha llamado cinco veces, dos temas de literatura y un montón de besos (cada cual mejor que el anterior, todo hay que decirlo).

Seguro que no tarda mas que un cuarto de hora en volver a llamar.

Se que debería decirle que estoy saliendo con Odd, y que estoy muy a gusto con él, y que es muy posible que no corté con él en mucho tiempo, pero creo que es demasiado pronto.

No me gusta ver la ilusión banal que tiene en sus ojos al intentar conquistarme con sus proezas tan distinguidas.

Hoy por la mañana estuvo hablando conmigo y me estuvo contando con detalle como había estado toda la noche creando un sistema de localización para que ni siquiera tenga que llamarle. ¡Está loco! Finalmente le tuve que echar de la habitación diciéndole que tenía muchas cosas que hacer.

Es increíble las cosas que Odd y Jeremie tienen en común, porque no tienen ninguna. Es impensable.

Jeremie es estudioso, un cerebrito, muy timido, muy dado en su trabajo, controlador, se preocupa por todo, y un perfeccionista. Y lo raro es que cuando estaba en Lyoko me encantaban esas cualidades.

Sin embargo…

Odd es independiente, egocéntrico, muy vago, muy guapo, inteligente para unas cosas pero para otras no tanto, un bromista, y muy simpático. Es considerablemente atento, se preocupa sin asfixiarte y confía en ti. Y esto último cada vez que Jeremie me llama lo valoro mas.

Digamos que los dos tienen su encanto.

Sin embargo Odd tiene algo que Jeremie no tendrá: iniciativa. Jeremie apenas me tocaba o rozaba se ponía muy rojo, algo adorable, pero era por eso que evitaba cualquier contacto físico. Y de Odd ya ni hablo, que tengo agujetas en la lengua.

Es bonito verlo cerca de mi y sentirlo tan cerca sin estar tan lejos como con Jeremie. Jeremie, aunque estaba siempre a mi lado, lo sentía lejos. Abstraído en sus inventos y en la destrucción de XANA. Y no digo que no sea importante, pero yo se suponía que también lo era.

Aunque Odd no tiene autocontrol. Llevamos toda la tarde estudiando, y no me deja ningún respiro (literalmente). Pero es una manía que me gusta de él.

-A ver Odd, entonces, Cinco horas con Mario es…- dije después de mirar el libro un par de segundos.

-De Miguel Delibes. Y es uno de los textos mas importantes del ex…- empezó a decir él.

¡Ring, ring! Increíble, ni un cuarto de hora. Solo diez minutos ha tardado en llamar.

-¡Aelita! Soy yo, Jeremie, ven a la fábrica, rápido. XANA está atacando otra vez.- me dijo Jeremie alterado.

-¡En seguida voy! Estoy con Odd, ahora mismo vamos para allá.- le respondí.

-¡NO!- me dijo él- quiero decir, es que… creo que me he equivocado. Es que, XANA ha enviado unos monstruos al Sector del Hielo, pero no está haciendo nada. Lo siento.- me dijo. Y colgó.

-¿XANA?- me preguntó Odd cerrando el libro.

-No. Al parecer se ha equivocado. Unos monstruos han ido al Sector del Hielo, pero no estaba atac—

¡Ring, ring!

-¿Jeremie? Estoy intentando estudiar.- le dije un poco malhumorada.

-¿Estás con Odd? ¿Por qué?- me dijo algo molesto.

-¡Estudiando Jeremie! ¡Estamos estudiando!- le respondí- Odd me ha pedido ayuda, porque ni siquiera empezó a estudiar.

-No me gusta que estés todo el rato con él. Ayer apenas nos vimos, y hoy tampoco parece que vaya a ser diferente. No habéis ido a comer tampoco.

-Bueno, Odd me ha pedido ayuda, y como mi amigo, le estoy ayudando. No veo que hay de malo en eso. Y que conste que no te tiene que molestar.- le dije muy molesta.

-Yo solo lo decía. Deberías ayudarme con el programa para acabar definitivamente con XANA.- me dijo él.

-¿No dijiste que podías tu solo? Además, últimamente no ataca, asi que…

-¡Por eso mismo! Hay que aprovechar estos momentos para poder recuperar las fuerzas.

-Vale, Jeremie, pero ahora mismo estoy estudiando, y no puedo permitirme suspender, no me lo perdonaría. Asi que, ahora si. Adiós, Jeremie.- y ahora colgué yo.

Odd me miró un poco preocupado. Supongo que mi cara era un autentico poema. No quería ni imaginarme el aspecto de enfadada que tenía.

Me abrazó un poco, y me hizo apoyar mi cabeza en su hombro, y me acarició el pelo.

De repente sonó un trueno. Luego se vió otro rayo, y por último, otro trueno.

Di un respingo a su lado, y me aferré mas a él. Odiaba las tormentas. No me acostumbraba a ese sonido.

Odd pareció notarlo, y hizo ademán de burlarse de mi, pero sonó otro trueno, y me vio tan asustada, que lo dejó estar, y me abrazó mas fuerte.

Empezó a llover.

-Aelita- me dijo- si me aprietas mas no voy a poder respirar.

Lo miré y aflojé un poco, pero otra vez sonó otro trueno, y esta vez hasta di un gritito y un saltito en su dirección, escondiendo la cabeza en su pecho, intentando no gritar mas fuerte.

-Ya está, ya está. No es nada, solo es una tormentita de nada. Es muy bonito.

-¡No es bonito! Es horrible. Parece que se va a romper el cielo.

Me levantó la cabeza e hizo que lo mirara.

-Eso es porque no has visto lo divertido que puede ser jugar bajo la lluvia.

Se levantó, y me cogió de la mano y tiró de mi, para que lo siguiera. Lo seguí un poco a regañadientes.

Volvió a sonar otro trueno, y me subí (literalmente) encima de él.

Rió, y me dijo al oído que a partir de ahora le gustarían el doble las tormentas por todos los abrazos que le estaba dando.

Le di un codazo en las cotillas y me bajé de sus brazos.

Me abrazó por la espalda, y me guió hacia fuera de la Ermita.

Llovía a mares. Y la verdad es que sentir el agua en mi cabeza me estaba calmando el dolor de cabeza tan insoportable que tenía desde por la mañana.

Me animó con un gesto a que lo volviera a seguir.

Me volvió a abrazar en medio del jardín de la Ermita, y entonces sonó de nuevo otro maldito trueno.

Me agarré con fuerza a él, y me dijo:

-Aelita, sígueme.- y empozó a hacer una especie de baile.

Y sin comerlo ni beberlo, estábamos bailando debajo de la lluvia. Empapándonos. Más de lo que ya estábamos.

Y yo me fui relajando. Apoyé mi cabeza otra vez en su pecho, y bailé con él, totalmente indiferente a los truenos.