Bleach no me pertenece, es propiedad de Tite Kubo

Death & Strawberry 1.3

Y ella estaba sentada detrás del escritorio en su oficina sin pensar en nada y a la vez en todo. La llegada del shinigami había traído un montón de sentimientos que estaban escondidos bajo toneladas de excusas y responsabilidades. Observó la pluma que tenía en su mano como si fuera algo sumamente especial, comenzó a sumergirla en la tinta para terminar de llenar los formularios que tenía acumulados frente a ella. No pudo seguir con su actividad porque volvía a lo mismo, ¿cuánto tiempo llevaba pensando en eso? Mucho, todo el día, desde que él plantó la idea en su mente. No era que no quisiera tenerlo cerca, lo deseaba con todo su corazón, pero estaba segura que él merecía algo mejor. Sobre todo después de escuchar la invitación del Comandante General, Ichigo debía ser un capitán, no un teniente como él se lo había propuesto la noche anterior. Ella deseaba pasar tiempo con él y hubiera aceptado su oferta de convertirse en su teniente de no ser por el comentario de su hermano, "Hoy en día no estamos en condiciones de desperdiciar una oportunidad. La presencia de Kurosaki como capitán beneficiara al Gotei." Se maldijo internamente por ser una persona tan correcta, sabían que ella apoyaría la promoción de Ichigo y más si era su hermano quien opinaba de esa manera.

-Ichigo…

-¿Me buscabas?- Escuchar la voz del shinigami la sobresalto, no esperaba que estuviera en su oficina, ¿en qué momento había llegado? Tomó los papeles y acomodó todo el desorden que provocó. -¿Qué sucede, enana?

-Ichigo, ¿cuándo llegaste? ¿Es tu afición entrar sin anunciarte?

-Estabas muy concentrada, no quise interrumpir. Además fuiste tú quien dijo mi nombre cuando me iba.- sonrió con burla provocando un sonrojo en la capitana. –¿Hay algo que me quieras decir?

-No. Espera… Sí, tenemos que hablar.

-Vamos por algo de comer y lo conversamos, ¿te parece?

-Ichigo, prefiero que sea aquí. No deseo que los demás sean inoportunos, además es sobre tu solicitud.

-Oh, ya veo… -Seguía siendo el mismo, no decía mucho con palabras, pero las expresiones de su rostro hablaban por sí mismas. Ingresó y tomó lugar en el sofá, quería lucir despreocupado, pero estaba nervioso. –Dime, ¿lo has pensado?

-Tanto que tengo jaqueca por el asunto. Nii-sama también habló conmigo al respecto de la solicitud.- La mueca de disgusto que hizo el shinigami no pasó desapercibida para ella, provocando que le diera una mirada seria. –Nii-sama ha sido muy claro, él entiende tu solicitud, pero si debemos ser serios, me veré obligada a denegar tu solicitud de ser teniente de la 13ª división.

-¡¿Qué?! ¡Rukia!

-Antes de que hagas un alboroto, deja que te de mis razones para tomar tal decisión. No ha sido fácil, pero considero, es lo correcto. Ichigo. Tú eres un shinigami muy capaz, eres fuerte, audaz, temerario, no obstante no sabes aceptar órdenes. No podrías estar bajo mi mando, tarde o temprano desafiaras mi autoridad. No necesito un teniente rebelde. Me las he podido arreglar por años sola, así que no es necesario que vengas en mi rescate.

-Así que eso piensas…

-No es todo. El Comandante General me informó que se te ofreció el puesto de capitán de la 8ª división. Deberías considerarlo, sería algo bueno para ti y para el Gotei.

-¿También para nosotros?

-También.- Afirmó mientras lo miraba decidida, quería que entendiera que ahora nada los podría separar. Pasarían años para que algo los alejara nuevamente.

-Bien. ¿Es todo?- Cuestionó, pero no esperó respuesta de ella, se levantó del sofá y se dirigió a la salida, estaba molesto podía saberlo por su ceño fruncido.

-Ichigo. Necesito un igual, eso es lo que quiero para ti.

-Siempre te he considerado mi igual, no veo por qué ahora el ser tu teniente haga una diferencia.- Reprochó, se estaba comportando nuevamente como aquel adolescente de hace años. –Maldición. Sabía que esto pasaría.

-No seas tonto, si te tengo a mi lado serás una distracción.

-¿Eh? ¿Qué has dicho?

-Eso, lo que has escuchado. No lo repetiré. Tómalo o déjalo.- La sonrisa que iluminó su rostro le dio a entender que su comentario había surtido el efecto deseado. Ya no había rastro de molestia, ahora lucía decidido, tanto se había complicado pensando en cómo enfrentarlo y había resultado tan simple, tanto que ahora se reía por lo tonta que era.

No lo vio durante los siguientes días, no era que le preocupara, era más esa curiosidad de saber qué estaba planeando. Caminaba hacía el despacho de Byakuya cuando fue abordada por su energética hija, la amplia sonrisa de ella le daba a entender que tenía información de su interés.

-¿No me vas a preguntar?- Cuestionó divertida.

-¿Debería?

-¡Claro! ¡Deberías preguntar! Es normal que le preguntes a tu hija "qué hay de nuevo".- Infló sus cachetes, seguía siendo una niña mimada y todo era culpa de ellos que la consentía, incluso su hermano le otorgaba demasiadas condescencias para no ser alguien que llevara su sangre. -¡Mamá!

-¡Oficial Abaria! Esa no es forma de hablar con un capitán.- Le gustaba hacer enfadar a su hija, era algo que entre ellas funcionaba. No aguantó más y su pequeña risa comenzó a salir de sus labios.

-¡Mamá, no te burles!- Llevó su mano al cabello de ella y lo acarició, era un poco más alta que ella, pero siempre la vería como su pequeña.

-Dime, Ichika, ¿qué hay de nuevo?

-No, ahora no quiero contarte.

-Bueno, tal vez si le pregunto a tu tío él me pueda dar una mejor respuesta.

-¡Tú ganas!- Volvió a inflar los cachetes, pero dejó su actitud infantil y volteó a verla con una gran sonrisa. -¡He sido promovida a 3er oficial del escuadrón!

-¡Oh, Ichika! Eso es grandioso.- Sostuvo las manos de su hija en un gestó de felicitación.

-Así que ya te contó esta pequeña de su promoción.- Mencionó una voz a su espalda.

-¡Papá!

-¡Esa es mi chica!- Abrazó a la joven mientras la elevaba del suelo. –Rukia, el capitán te espera en su oficina.

-¡Cierto!- dio vuelta y comenzó su camino a los cuarteles. –Por cierto, No olvides la cena en la noche, Nii-sama quiere celebrar la promoción de Ichika.

-¿Qué? Mamá, ¿ya sabias de mi promoción?

-Claro, soy un capitán recuerda. Además tu padre me envió una mariposa infernal.

-¡Papá!- Soltó con reproche, ella quería ser la primera en contarle a su madre, sin embargo, su padre se había adelantado, incluso su tío.

Ingresó a la oficina de su hermano después de anunciar su presencia, lo vio de pie frente a la ventana que daba directo a los campos de entrenamiento. Se veía sereno, meditando algún asunto, su aura de nobleza se desprendía dejando claro que provenía de una de las grandes familias de la sociedad de almas.

-Me han comunicado la decisión de Kurosaki y, déjame darte las gracias.- El moreno la miraba con un gesto de total sinceridad.

-Nii-sama…

-Cada día me llenas de orgullo. Te has convertido en un miembro destacado del Gotei, un excelente capitán, Ukitake estaría orgulloso de tu alto desempeño.- Pauso un segundo y caminó hasta quedar frente de ella, era una gran mujer, Hisana estaría igual de complacida que él. Y en un gesto que no le era común, acarició su cabeza en un tacto lleno de calidez. – Sé lo difícil que es para ti separarte de él. Eras la única que podía hacerlo cambiar de opinión y lo has hecho anteponiendo los sentimientos de ambos.

-Era lo correcto. Ichigo necesita comprender que ya no somos unos niños y, que la vida en la sociedad de almas puede durar una eternidad. No podría ser egoísta con él y retenerlo a mi lado por siempre cuando tiene un futuro prometedor.

-Kurosaki, ha hecho demasiado por la sociedad de almas y el Gotei. La manera correcta dar gratitud a sus acciones es otorgarle el lugar que merece. Pronto lo haremos oficial.

Escuchar las palabras de su hermano le alegraban el alma, sabía que hacía lo correcto; estaba orgullosa de ella y de él. Ese chico de cabello anaranjado, que conoció hace más de 70 años, le causaba un remolino de emociones. Verlo crecer como humano y ahora lo haría en forma de shinigami, se sentía extasiada por saber qué nuevas cosas descubriría a su lado. El atardecer se mostraba nuevamente frente a ella, aquella nostalgia que la cubría por años hoy la sentía diferente, era como una promesa de lo que estaba por venir.

-¿No crees que eres demasiado obvia?- Declaró con su voz juguetona. –¿Tanto me extrañaste?

-Como no tienes idea, idiota.- Confirmó sin voltear a su compañero. Estaba feliz de estar con él, desde el momento que ingresó a su oficina sabía que las cosas cambiarían para siempre.

-¿Por qué tienes que ser así? Me dejas como un crío.- Recriminó por su respuesta.

-Lo eres, te llevó años de ventaja.- Las risas de ambos salieron a flote, aunque habían pasado muchos años, entendía que realmente a estas alturas era algo irrelevante.

-Anciana.

-Crío.

-Enana.

-Idiota.

-Arg….

-No puedes negar la realidad.- Adelantó unos pasos, era hora de seguir. -¿Te quedas?

-¿A dónde vamos?

-Con Nii-sama, obvio. Festejaremos la promoción de Ichika, estarán todos.

-Oh, bueno…

Sí, a veces seguía siendo un crío.

- Nota -

A veces escribo porque es un impulso, mientras buscaba inspiración para mi fic de CCS terminé escribiendo Bleach. No tengo una idea de a dónde puede llevar esta historia, realmente no tengo pensado nada, solo comienzo a escribir. No creo que sea una gran historia, puesto que sólo son fragmentos de situaciones entre ambos.