Número de palabras: 419.
Pareja: FemYuma x Azusa, simuladamente un poco de Azusa x Kanato.
VII.
Guardián.
Al afecto se debe el noventa por ciento de toda felicidad sólida y duradera.
Clive Staples Lewis.
Caminaba con pasos largos y seguros, buscando al perdido de su hermano. Yuma tenía la costumbre de estar pendiente de Azusa, después de todo sentía que era una persona de débil contextura y que cualquier persona podría meterse con él, le preocupaba que eso pasare. Por ésa razón la chica sobreprotegía a su hermano como si de su hijo se tratase.
Pero claro, ella no lo protegía de cualquier persona que intentase dañarlo, más que todo lo protegía de otros vampiros que se encontraban en el instituto, y de uno en especial, Kanato.
La sangre le hervía cada vez que encontraba a Azusa ser molestado, dañado física y moralmente por aquél ojeroso. Pero más le molestaba el hecho de que su querido hermano le gustase. No eran celos, era sobreprotección o por lo menos así ella misma lo definía.
En ese momento lo oyó, sin pensarlo dos veces salió corriendo en su búsqueda, cuando entró a uno de los pasillos más solitarios del instituto observó cómo Kanato golpeaba a Azusa, quien sabe que sería lo que le había molestado esta vez, eso no le importaba a Yuma.
—¡¿Quién te crees que eres, maldito?! —Yuma de un solo movimiento, tomó a Kanato por la camisa y lo hecho para atrás, teniendo los pies del pelimorado sobre el aire.
—Alguien con sangre pura de vampiro —Manifestó con frialdad—. ¡Y una gigantona como tú no va a impedir que le dé su merecido a éste patético ser! —Exclamó fuertemente, perdiendo más la paciencia, antes de poder dar su movimiento, Yuma se enfureció mucho más y lo lanzó contra la pared, lo más delicado que pudo para no romper la pared, y lo más fuerte que pudo para que recordara que con sus hermanos no se metía, menos con Azusa.
—Puedes pudrirte en tu pura sangre —Manifestó con su ceño fruncido—. Vamos, Azusa —Lo ayudó a levantarse, pero no quería que fuese tan lento, terminó por cargarlo como princesa y se lo llevó.
Era gracioso ver, como una chica tan alta protegía a un chico más bajo que ella.
Kanato los miró con desprecio, pero decidió dejarlo así por los momentos, Azusa al menos había obtenido algo de su merecido, ya que siempre terminaba por acosarlo—o por lo menos eso sentía—. Abrazó fuerte a su osito Teddy y se marchó de allí, pronto le daría su merecido también a Yuma.
¡Hola! Espero estén bien, éste Drabble se me ocurrió hoy mismo, espero les haya gustado, y muchas gracias Kwon Yu Ri por su review! me alegra que le esté gustando estos Drabbles :D, sin más que decir, nos leemos luego!
