Después de semanas, creo, vuelvo a subir capítulo. :) No es que me haya olvidado (bueno un poquito, sí xD), pero es que tenía unas cuantas cosas que hacer para la universidad. Sé que no os interesa mi vida, pero he tenido un examen un tanto complicado para el que me tenía que preparar. Empecé a traducir este capítulo ayer y lo he terminado hoy, aprovechando que oficialmente, ¡ya estoy de vacaciones! ¡YAY! xD Como tendré más tiempo libre, quitando los días en los que tengo que hacer trabajos y otras cosas, así que tendré más tiempo para subir más capítulos :D (si no se acaba el mundo xD)
Agradecer a mis lectoras incondicionales (ClauBerry y Chantel0319) por los reviews en el capítulo anterior También a un "guest" que anteriormente me ha dejado un comentario. ¡Un saludo desde mi casa!
Además una mención especial para la autora original: The Minsk. Que tengo pensado que cuando acabe esta historia, que aún le queda, ya sé cuál traducir. :) Aunque en el fondo da igual, todas sus historias son estupendas.
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Capítulo Siete: Escandalo Cultural
−Bueno, Finn, tu expediente ya está listo y tus redacciones para las admisiones me parecen bastante buenas. ¿Tienes el vídeo para la audición? –
−Aquí mismo –dijo él, pasando la tarjeta de memoria con la presentación de su audición a la señorita Pillsbury, quien lo cogió con una sonrisa. Finn se encontraba escoltado por un padre a cada lado y su madre le agarraba el brazo fuertemente mientras él se movía en su asiento. −¿De verdad cree que me admitan? –
−No veo porque no –dijo amablemente la señorita Pillsbury. –Sé que es un poco tarde para presentar solicitudes, pero lo peor que pueden hacer es decir que no y entonces puedes volver a intentarlo el semestre siguiente o incluso el próximo año −.
−Supongo que vale la pena intentarlo –dijo el joven mientras sus padres se ñevantaban y cogían sus abrigos. Su madre le dio un beso en la mejilla antes de salir.
−Estamos muy orgullosos de ti, Finn. Te veremos esta noche; estoy preparando tu comida favorita para cenar. Diviértete en la práctica de Glee −. Con un adiós en la mano final, Finn se despidió de la señorita Pillsbury antes de dirigirse a la sala del coro para el ensayo de Glee.
Una parte de él ni siquiera quería ir. Habían pasado un par de días desde que Kurt cogió a Finn y a Rachel juntos en la cocina y su hermano no había dicho palabra alguna desde entonces. Es cierto, Burt aún seguía sin darse cuenta de su creciente relación, pero Finn podía ver el enfado en los ojos de Kurt cada vez que lo observaba. Su hermanastro realmente sabía cómo acumular rencor.
Las cosas entre Rachel y él tampoco estaban yendo bien. Estaba intentando dejar las cosas con ella en una simple amistad, pero cuanta más distancia él ponía entre ellos, más veces echaba de menos pasar tiempo con ella. Echaba de menos su suave acento y el perfume de flores de su piel. Echaba de menos su risa y la forma en que lo llamaba Feen, aún si su inglés iba mejorando bastante cada día. Mantener las cosas neutrales era mucho más difícil de lo que hubiera imaginado, pero no podía estropear su estancia en América por no poder controlar sus sentimientos cerca de ella.
Caminó hacía la sala de ensayos y nada más entrar notó que el señor Schuester no estaba. Mike informó a Finn que se encontraba en una sesión extra de ayuda y que seguramente llegaría pronto, así que se dejó caer en la silla más cercana e intentó ignorar a las chicas y a Kurt, quienes estaban arrimados en un gran grupo, riendo y cotilleando. De reojo pudo ver a Rachel e intentó todo lo posible por no observarla.
−¡No, Francesita! Si quieres acurrucarte con un chico americano, ¡tienes que seguir las normas! –Finn pudo oír a Santana por toda la sala de ensayos y el tema de la conversación le intrigaba. ¿Rachel quería a un chico americano?
¿Por qué eso le hacía querer dar una patada a la silla más cercana?
−¿Normas? –repitió Rachel inocentemente.
−Sí, las normas. Como en beisbol –añadió Brittany. La cara de Rachel se frunció, confundida, mientras negaba con la cabeza.
−No conozco zis beisbol −. Brittany se rió muy alto mientras ella y Santana compartían una sonrisa malvada.
−Bueno, las citas y el beisbol tienen esa pequeña cosa en común llamadas bases –Santana explicó y el corazón de Finn le daba un vuelco en el estómago. Este tren estaba a punto de estrellarse, podía sentirlo.
−¿Bases? –repitió Rachel.
−Sí, la primera bases es el beso francés –dijo Brittany mientras Tina y Mercedes se reían por la confusión que reflejaba la cara de Rachel.
−¿Quoi? Nunca he oído acerca de zis beso francés –dijo ella como si eso fuera una grosería.
−Es cuando besas a alguien con la boca abierta, y usas mucha lengua –dijo Santana. Rachel se giró hacia Kurt para buscar una aclaración, pero incluso su explicación la dejó perpleja. Finn escuchaba secretamente, ahora sin perderse, pero notó como todos los chicos también prestaban bastante atención a la conversión, por lo que no parecía tan idiota.
−Vamos, míranos –la boca de Finn se abrió, conmocionado, cuando Santana le dio a Brittany un salvaje y apasionado beso, apartando los labios e introduciendo su lengua dentro de la de Brit. Se apartaron de la otra ligeramente, de modo que todos pudieran ver sus lenguas acariciarse. Finn se movió incómodo desde su silla mientras que los demás chicos estaban prácticamente babeando. Rachel parecía tanto intrigada como intimidada.
−Ah, d'accord –dijo tosiendo Rachel, levantado la vista y manteniendo momentáneamente contacto visual con Finn, antes de dirigirse a las otras chicas. –Veo ahora −.
−Sí, esto es sólo la primera base –añadió Quinn mientras las chicas continuaban con su ininterrumpida sesión de besos. –También están la segunda, tercera, y entonces llegas al final −.
−¿Llegas al final? –dijo Rachel ladeando confusa la cabeza a un lado. Kurt tradujo los eufemismos de Quinn a Rachel y ella observó a sus amigos americanos como si estuvieran locos. –Mais, ¿pourquoi? –preguntó. –Hay demasiadas normas, ¡es complicado! –
−¿Por qué? ¿Cómo son las citas en Francia? –preguntó Tina mientras Rachel se apartaba el pelo a un lado, pensando profundamente. Ella encogió los hombros e intentó explicar, por lo que Finn prestó más atención a su respuesta. Tal vez debería coger un trozo de papel y coger un par de notas.
−Te gusta alguien, os besáis, practicáis el sexo, y si no sentís some'zing especial, quedáis como amigos −. Lo explicó en una larga frase y la cabeza de Finn empezó a darle vueltas. Las citas en Francia parecían ser más claras y concisas, y todo el mundo se miraba entre ellos, asombrados.
−Eso nunca funcionaría con nosotros –se rió Mercedes mientras le daba un codazo a Kurt. –Casi cada una de las personas de este club se ha liado con otra y siempre ha acabado siendo un desastre −.
−¿Liarse? –repitió Rachel.
−Significa hacer locuras con alguien sin estar emparejados entre ellos –agregó Puck. –Si estás interesada Francesita, yo siempre puedo enseñarte cómo funciona −. Finn tuvo que aguantarse las ganas de golpear a Puckerman en la cabeza mientras Rachel se sonrojaba y lo miraba directamente.
−¿Quién se lía? –preguntó Rachel, aun observando a Finn mientras este sentía su cara quemarse de vergüenza.
−Yo me he acostado con casi todos los chicos de este club –dijo Santaba. –Con algunas chicas también −.
Puck se puso a contar con sus dedos. –Santana, Mercedes, Quinn. Quizás llame a Sugar esta noche para tener algo dulce, si sabéis a lo que me refiero −.
−Puck y yo incluso hicimos juntos un bebé y aún no estamos juntos –añadió Quinn.
−Mike y Artie –respondió Tina. Rachel observó a sus amigos americanos y se movió incómoda en su asiento mientras miraba de reojo a Finn. La conversación empezaba a ponerse un poco desagradable para Finn cuando notó lo nerviosa que se estaba poniendo Rachel.
−Demasiadas normas –dijo ella, agitando la cabeza con un leve matiz de desesperación en sus ojos. –No sabía −.
−¿Qué ocurre, Francesita? ¿Nunca has salido con alguien en Francia? –preguntó Santana, sonriendo malévolamente. −¿Nunca "has practicado el sexo" antes? –
−Mais oui –contestó Rachel, encogiendo los hombros mientras que Finn tuvo que aguantarse las ganas de caerse de la silla. El Glee Club la observó con varias miradas de asombro y diversión, pero Finn se esforzaba por calmar su acelerado corazón. La imagen de Rachel durmiendo con alguien le hacía sentir como si su estómago estuviera lleno de cristal roto.
−Oh, ¿en serio? –canturreó Kurt. –Dinos −.
Ella negó con la cabeza y frunciéndola. –Es un chico que trabaja con mes papas. No me gustaba, así que ahora somos amigos −.
−¿Y ya está? –dijo bruscamente Santana. −¿Dónde está el drama? ¿Dónde está el escándalo? –
−En Francia, ze sexo está partout –explicó mientras Puck y Sam estaban prácticamente babeando cerca de ella. –No es tabú, como en ze Estados Unidos −.
−Maldición, desearía vivir en Francia –murmuró Puck a Mike mientras que Sam asintió para mostrar que estaba de acuerdo. Finn se quedó completamente callado durante toda la explicación, su mente le daba vueltas a causa del influjo de información que había recibido de Rachel.
−¿Así que qué piensas, Pastel de Crema? –le sonrió Santana. −¿Estás interesada en encontrar un novio francés aquí en Estados Unidos? –Todos los ojos fueron a parar en Rachel, una vez más, volvía a ser el centro de atención, y Finn pudo ver un leve sonrojo cubrir las mejillas de ella por culpa de la vergüenza.
−¿Un novio? –repitió suavemente. –Pero conozco a muchos chicos −.
−No, no –dijo Quinn, negando con la cabeza. –Un novio. Alguien que beses −.
−¡Finn! Dijo Rachel de repente, apuntándole directamente a él y con una radiante sonrisa cubriéndole toda la cara. –Finn es novio. Nosotros besamos −.
De golpe hubo un silencio antes de que empezara la explosión.
−¿Qué habéis hecho qué? –gritó Kurt, levantándose de su silla y mirando directamente a Finn con veneno en la mirada. Finn levantó las manos en seña de inocencia, mientras que Puck le daba palmaditas en el hombro.
−Genial, colega. Sabía que acabaría pasando eventualmente −.
−Eu –fue la respuesta de Santanta. –Yo he besado a Finn y no es algo por lo que entusiasmarse −. Rachel parecía herida y Kurt empezó a chillar.
–¡No te creo! –gritó Kurt, aun observando a Finn. –¿Las normas de mi padre no significan nada para ti? –
–No tenía intención de romper las reglas, simplemente ha pasado –dijo Finn restándole importancia y mirando a todas partes menos a Rachel y Kurt.
–¿Mi novio es Finn? –preguntó Rachel inocentemente. – La mayoría de las chicas negaron con la cabeza mientras que Finn quería desaparecer.
–No necesariamente. Si no te lo pide oficialmente, entonces aún sólo estáis liados –.respondió Tina mientras que Rachel fruncía el ceño. De repente el ambiente de la sala del coro se volvió agobiante y Finn rogaba por escapar y Kurt seguía mirándole.
–¡Mira que confusa está ahora, Finn! Te dije que esto iba a pasar, cuando Burt se entere… –Estaba a punto de acabar su amenaza cuando Rachel se levantó de golpe de su silla, corriendo hacia Kurt, cogiéndole por la manga de su jersey.
–¡Mais non! ¡No puedes decírselo a Burt! –y cambió del inglés al francés, hablando a la velocidad de la luz mientras el resto del Glee Club se esforzaba para comprender la conversación en extranjero. Por un momento parecía que estuvieran discutiendo, y no pararon hasta que el señor Schuester finalmente llegó al ensayo.
–Muy bien chicos, tomad asiento –miró a sus alumnos y pudo notar la tensión que había en el ambiente. Rachel y Kurt estaban sentados junto al otro, pero parecían enfadados y ambos estaban sospechosamente callados durante todo el ensayo.
Eso empezaba a poner nervioso a Finn. Ninguno de los dos había estado nunca tan callado.
El ensayo fue estresante, como poco. Rachel y Kurt apenas dijeron nada a nadie y el resto de miembros no dejaban de lanzarles miradas extrañas a Finn durante todo el ensayo. Este estaba aterrado de que Kurt hablara a Burt y a su madre acerca de su relación con Rachel, aun si este iba poco a poco deteriorándose completamente por culpa de las incondicionales normas de casa que lo asustaban a cada paso que daba. Tal vez debería hacer la maleta e irse con Puckerman durante unas semanas; eso podría hacer la vida de todos más fácil.
Para cuando llegaron a casa, Finn estaba seguro de que Rachel y Kurt nunca se iban a volver a hablar en la vida. Rachel ni siquiera le miró a los ojos cuando se dirigió inmediatamente escaleras arriba.
–Kurt, tío, tenemos que hablar –. Su hermano se giró hacia él mirándole con desprecio.
–No tengo nada que decirte, Finn. Estoy tan enfadado contigo que podría gritar –.
–Bueno, ¿podrías hacer algo en lugar de ignorarme? ¿Qué te ha dicho Rachel? –
–Me hizo prometer que no le diría nada a nuestros padres acerca del beso –dejó ir Kurt. –Si vas a seguir con lo que tienes con ella, será mejor que la trates correctamente, Finn, porque esta chica opina maravillas de ti –.
–¿En serio? –preguntó, asombrado.
–En serio –un poco de la dureza en la mirada de Kurt se desvaneció. –Pero ella seguirá aquí 6 semanas y media más, Finn.¿Qué esperas hacer con alguien que solamente se quedará unas semanas? –
–A mi sólo me gusta pasar tiempo con ella –explicó Finn. –Es lista e interesante y guapa –mientras cambiaba de pie para apoyarse, su mente divagaba entre sus pensamientos de Rachel. –Me hace querer mejorar –admitió, para mayor sorpresa de Kurt. –Quiero mejorar por ella –.
–De verdad te gusta –dijo Kurt, asintiendo con la cabeza. –Pensaba que te querías volverte como Puckerman e intentar llevártela a la cama, pero te estás enamorando de ella, ¿verdad?
–¡No! –dijo él inicialmente, actuando por instinto. Sin embargo, cuanto más pensaba en ello, más difícil era negarlo. –Quiero decir, no lo sé –suspiró. –Quizás –Kurt le envió una mirada de complicidad. –Vale, un poco. Sí –.
–Ah, el gozo del amor joven. Ahora sé porque fue tan insistente en mantenerlo en secreto. Ella también quiere mantenerte a su lado. –Kurt no parecía tan furioso como lo había estado antes, pero el disgusto aún estaba escrito de lleno en su cara. –Sólo no dejes que papá os pille. No le hablaré sobre el beso porque me preocupo por vosotros y quiero que seáis felices si vuestras intenciones son puras. Sin embargo, si me entero de que estás jugando con ellas, o si eres lo suficientemente estúpido como para que te pillen, entonces no te ayudaré –.
–Lo pillo –dijo Finn asintiendo. –Gracias, tío –.
–Sólo no le hagas daño –le rogó este cuando se iba por las escaleras. –No quiero enviarla de vuelta a Francia con un corazón roto y esa estúpida conversación con las chicas la tiene exasperada –.
–¿Exasperada? –preguntó Finn antes de que Kurt desapareciera por las escaleras.
–Sí. Cree que no te gusta –.
Sabía que estaba mal; estaba rompiendo las normas, sin pasar por alto que había admitido la verdad acerca de sus sentimientos por Rachel, y sus pies se movieron solos hacia la habitación de ella, una zona estricta de no-chicos mientras el comentario de Kurt resonaba en su cabeza.
Ya no le importaban las reglas. Tenían mucho de qué hablar y Finn quería ser el primer en acercarse a ella. Golpeó la puerta y ella contestó con los abiertos; obviamente pensando que era alguien más. Rachel comenzó a jugar con su pelo nerviosamente mientras lo observaba desde la puerta.
–Salut –dijo suavemente.
–Hola –dijo entrecortadamente él, las palmas le sudaban cuando los frotó contra sus pantalones. –¿Podemos hablar? –
–Bien sur –respondió ella, sonriendo. Su pelo estaba recogido en un moño alto y casi escondido en su totalidad por su singular boina, y llevaba un ancho vestido rojo que abrazaba cada curva de su cuerpo. Solamente estar cerca de ella le hacía estar en las nubes y no habían hablado propiamente hacía bastante. Pudo sentir cómo su control se tensaba como si fuera una cuerda elástica.
–Quiero ser tu novio –fue directamente al grano, sorprendiéndose de que ese razonamiento haya salido de sus labios. –Sé que las citas son diferentes aquí en USA, pero uno de los motivos por los cuales hay tantas reglas es porque los sentimientos pueden perder el control. Aquí vamos más lentos, paso a paso, hasta que estamos seguros de que es lo correcto –. Respiró profundamente, confesándole más de lo que se esperaba. Aún no había acabado. –No soy del tipo de chico que sólo se lía con las chicas. Te besé porque me preocupo por ti, Rachel. Más que por cualquier otra chica que he conocido jamás, pero te vas a marchar pronto y ya estoy asustado por perderte, incluso antes de empezar a salir –.
–Lo sé –dijo ella, con los ojos tristes. –Siento ze mismo –. Ella buscó y le cogió la mano, entrelazando sus dedos con los de él, acariciándoles ligeramente. –Soy feliz cuando estoy contigo –.
–Pero nadie puede saberlo –dijo él rápidamente, mirando a su alrededor sospechosamente para asegurarse de que, de hecho, estaban solos. No había moros a la costa así que volvió a dirigir la vista hacia ella una vez más. –Quiero decir, el Glee Club lo sabrá, obviamente, pero si Burt decubre lo nuestro, me enviará lejos –.
Rachel apretó más su agarre. –No quiero que zat pase –. Él levanto las manos enlazadas y besó la parte trasera de las de ella.
–Así que depende de ti, Rachel –dijo él, su corazón latía, anticipándose, mientras el joven intentaba parecer cortés. –Podemos hacer esto de la manera americana o de la manera francesa, pero tiene que mantenerse en secreto –. Los ojos de ella se abrieron mucho cuando se dio cuenta de lo que implicaban sus palabras. Finn esperó su respuesta con el aliento agitado.
–Estamos en América, ¿no? –dijo ella levantado las cejas, divertida. –Vuestra manera es lenta, pero me gusta –. Una sonrisa radiante le cubría toda la cara. –Ahora tendré un novio americano –.
–Novio secreto americano –corrigió Finn con una sonrisa.
–¡Oui! –asintió la chica francesa rápidamente y señalándose a sí misma. –Novia secreta francesa –. De repente, frunció el ceño y Finn le acariciaba la mejilla.
–¿Qué pasa? –
–Kurt, él sabe –había preocupación en sus ojos. –Él dirá a Burt –.
–No, no lo hará –le aseguró Finn. –Ya he hablado con él. Ha prometido mantenerse callado, pero no podemos dejar que no pillen, Rachel. Todavía no quiero perderte –.
–No preocupes, Finn –. Un portazo alarmó a los tortolitos secretos de la presencia de un adulto en la casa, así que Rachel retrocedió deprisa a su habitación. En lugar de dejar que se escape sin ser visto, ella tiró de él dentro de la habitación y cerró con llave cuando entraron, rompiendo de golpe dos de las reglas principales de la casa.
–¡Rachel! ¿Qué estás ha- –fue cortado cuando la chica le cogió la cara atrayéndole hacia ella, gracias al cuello de su polo, presionando sus labios contra los de él y haciendo que este se olvide del motivo por el cual estaba tan sorprendido antes. Finn la envolvió con los brazos y la presionó hacia él, reposando sus manos sobre sus ligeras curvas y dejando que estas recorrieran la parte baja de su espalda. Cuando separaron los labios un poco, los de ellas estaban dulces, y antes de que se diera cuenta, sus lenguas se acariciaban suavemente y ella suspiró en su boca.
Rachel se separó de él, sus ojos centelleaban, casi toda su existencia irradiaba felicidad cuando le empujó hacia la puerta. El joven se acercó para robarle un beso en la mejilla, haciendo que ella se ría cuando atravesó la puerta.
–¿A qué ha venido eso? –preguntó Finn y ella encogió los hombros con una sonrisa.
–Beso francés de novia francesa –dijo ella juguetona, antes de cerrarle la puerta en las narices.
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Notas de la traducción/traductora:
Lo de siempre, si veis un zat, zis, ze… siempre es lo mismo que en los capítulos anteriores. Si no lo sabéis, miradlo de ahí. :)
Ha habido un par de expresiones que no he sabido como traducirlas, pero lo he intentado hacer lo más parecido posible teniendo en cuenta a lo que se refieren con cada una o adaptar las frases hechas con las que podrían ser su equivalente.
Si veis algún error garrafal, pues avisadme. Estoy aquí para mejorar, evidentemente.
Para quien lo quiera saber, he sacado un 10/10 en un examen de comprensión escrita de francés, pero un 6/10 en expresión escrita. Al menos de media quedó un 8/10. xD
