Mentiras Que Cambian Vidas

Disclaimer: Los personajes pertenecen a la grandiosa Stephenie Meyer, y solo juego con ellos, pero la trama es completa y totalmente de mi autoría. Por favor, digan no al plagio.

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Capítulo 7*

Aquella tarde Edward estaba sentado en una banca del campus de la facultad, no sabía cómo actuar. Tenía dos horas libres, mismas que estaba en aquel lugar, solo, únicamente pensando. Bella ya era una mujer en toda la extensión de la palabra, pues a pesar de ser un año más pequeña que él, ella ya tenía una carrera terminada, un trabajo que amaba, y ahora tenía a su bebé.

Su bebé, desde que vio los análisis en las manos de Bella supo que amaría a ese pequeño ser que ambos habían engendrado, no en las mejores circunstancias pero si con amor. Él quería estar al lado de Bella y de su bebé, y no sabía si podría mantenerse alejado de ellos, no soportaría que en unos años su bebé lo llamara "tío" en lugar de "papá". No soportaría que Bella encontrara a otro hombre con el que si pudiera estar y darle la oportunidad de criar a su bebé. Pero ¿sería lo correcto? ¿Estarían haciendo lo correcto?

Bella le había dicho que iban a mentir sobre el origen del bebé, porque no quería que su bebé fuera repudiado por la familia, ella lo quería ver feliz y que la familia lo amara tanto como él lo hacía ya. Pero ¿alejarse era la mejor opción?

Si él reclamaba su paternidad tendrían que decir la verdad, que ellos se aman y que quieren estar juntos que han mantenido una relación a espaldas de su familia, si no los aceptaban tendrían que irse, alejarse de su familia. Su bebé crecería lejos de su familia. Bella tendría que dejar a su abuela, y eso es lo que menos quería, pues ahora que Caius había fallecido Athenodora estaba sola y muy triste, Bella y Kate le hacían compañía todas las tardes, o por la noche cuando salía del trabajo. No podía hacerle eso.

Pero si callaba y aceptaba la propuesta de Bella ellos podrían quedarse, su bebé tal vez se parecería a él, pero eran primos y era posible que su bebé se pareciera a algún miembro de la familia que no fueran sus padres. No creía que eso fuera un problema. Si él seguía la mentira su bebé crecería feliz, tal vez le aria falta él pero estaría para él o ella siempre que lo quisiera. Podría decir que se encariño demasiado y lo ve como a su propio hijo o hija. Y de esa manera podría llamarlo papá algunas veces. Y cuando estuviera más grande explicarle las cosas. Ahora que lo pensaba de esa manera, no se le hacía tan malo. Podría vivir con toda su familia sin dejar de lado a nadie. No sería lo mismo, pero al menos su bebé y Bella serian felices.

— ¿En qué piensas Edward?— preguntó Jacob, uno de sus amigos de la facultad de medicina, aunque Jacob estudiaba oncología y Edward pediatría.

—Problemas con las clases, ya sabes…— le contestó Edward un poco evasivo

— ¿Tienes clase libre?— preguntó

—Si— contestó Edward viendo su reloj— aunque acaba de terminar, tengo que llegar a la clase o el profesor Banner me reportará—avisó recogiendo sus cosas y caminando aceleradamente a su aula.

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Dos días después de que Bella diera la noticia en su casa, Carmen y ella fueron al hospital, pues Bella no había podido prescindir de la compañía de su madre y acudió con ella a su primer consulta.

—Todo está muy bien Bella, tu bebé tiene cuatro semanas y tiene el tamaño correcto, puedes limpiarte y vestirte, yo iré con tu madre al consultorio para que te dé unas indicaciones y la receta con tus vitaminas— le informó Ángela Webber, la gineco-obstetra que llevaría su embarazo.

Habían llegado al medio día y de inmediato la hicieron pasar. Ángela era una mujer que inspiraba confianza al momento que la veías, Bella supuso que tenía alrededor de veintinueve o veintiocho años. Ella la había pesado, medido su vientre y rellenado su historial en pocos minutos y después las llevó a una sala contigua donde estaba el monitor para hacerle el ultrasonido. Había visto a su bebé por primera vez y Edward no estaba ahí.

Una vez que estuvo lista caminó hasta donde estaba su madre y la doctora, charlaban sobre los malestares que seguramente tendría.

—Ya le he dicho a tu madre algunos consejos para menguar un poco los malestares si se presentan de manera constante, y aquí esta una receta para que comiences a tomar las vitaminas correspondientes, el bebé está bien, pero debes recordar que estos primeros tres meses son una etapa crucial del embarazo y debes estar tranquila lo más que puedas— le ordenó Ángela

—Lo sé, y yo la vigilaré para que todo marche bien, gracias doctora Webber— contestó Carmen

—Solo Ángela por favor—

Bella y su mamá se despidieron de Ángela y partieron a la oficina, pues Eleazar quería ver las imágenes del ultrasonido de su primer nieto o nieta. Carmen conducía el auto de Bella, diciéndole que tendría que cambiar su tan amado Camaro por un auto un poco más formal y seguro, Bella solo escuchaba lo que su madre le decía porque solo podía pensar en si era buena idea o no la mentira que había creado.

— ¡Llegamos!— anunció Carmen emocionada

— ¿No podíamos esperar a que papá llegara a la casa?— preguntó Bella un poco cansada

—No cariño, tu papá me hizo jurar que le traeríamos las imágenes inmediatamente después de salir del hospital— habló su madre

Caminaron hasta el ascensor que las llevaría hasta la oficina de su padre, en el veinteavo piso. Pues a pesar de ser una farmacéutica, Eleazar y Charlie habían decidido comprar un piso en un edificio del centro de la ciudad para manejar desde ahí sus negocios. Cuando llegaron al piso veinte, Charlie estaba por entrar a su oficina, pero se detuvo al ver a Bella y a Carmen llegar al lugar.

— ¿Cómo han estado?— las saludó alegre

—Muy bien Charlie, ¿Qué tal todo aquí en la oficina?— preguntó Bella un poco más entusiasmada de estar ahí

—Todo bien, aunque quisiera saber porque cierta señorita nos ha abandonado estos días y no se dignó a visitarme al regresar de su viaje— reclamó Charlie juguetonamente a Bella

— ¡Lo siento muchísimo de verdad!— le respondió Bella apenada

—No te preocupes cariño, yo puedo esperar— le dijo Charlie en tono dramático

— ¡Son un par de niños!— les dijo Carmen divertida— pero invitaremos al niño mayor a la casa pasado mañana a comer, tenemos una noticia importante— informó emocionada

— ¿A si? ¿No me podrían adelantar algo?— preguntó curioso

—No señor, y nos despedimos porque vamos a ver a mi marido— finalizó Carmen

—Charlie ¿Podría pasar a tu oficina después de ver a mi papá?— preguntó Bella

—Claro que sí, te estaré esperando con una rebanada del cheese cake que tanto te gusta— contestó Charlie un poco preocupado por la mirada que le dio Bella

Bella asintió agradecida y caminó con su mamá hasta la oficina de su papá. Al entrar Eleazar las recibió efusivamente, estaba muy feliz ahora que iba a ser abuelo, aunque un poco nostálgico porque su pequeña ya era toda una mujer. Hablaron un poco y Carmen le mostró a su esposo las imágenes de ultrasonido y Eleazar le sugirió que crearan un álbum con todas las imágenes del bebé, a Carmen le encantó la idea y se regañó por no haberla sugerido ella. Minutos después salieron de la oficina y Bella les avisó que comería con Charlie y más tarde le pediría que la llevara a casa de Athenodora.

— ¿Puedo pasar?— preguntó Bella asomando su cabeza por la puerta de la oficina de Charlie, él volteó a verla y le sonrió

— ¡Claro que sí! Tu pastel está esperándote— le dijo el hombre, logrando así que ella sonriera — ¿De que querías hablar?— preguntó

Y sin poder controlarse, Bella corrió hasta el sillón donde Charlie estaba trabajando con su ordenador portátil, lo abrazó y rompió en llanto.

— ¿Qué ocurre cariño? ¿Quién es el imbécil al que tengo que matar? Dime y seguro Edward también me querrá ayudar—

Charlie dejó de lado su portátil, la acomodó en la mesa de cristal que estaba al frente de ellos y al ver que Bella no hacía más que llorar la abrazó. Nunca le había gustado ver llorar a una mujer, y menos a Bella, él tenía la ilusión de que su hija sería una joven tan linda como Bella y no soportaba verla en el estado en el que se encontraba, pero decidió dejarla llorar para que desahogara sus penas; minutos después Bella dejo de llorar, solo hipaba un poco.

— ¿Qué ocurre Bells? ¿Qué va mal?— insistió preocupado

—Vo… voy a tener un bebé— habló Bella

Charlie se quedó pasmado, la pequeña Bella tendría un bebé.

— ¿Ese es el motivo de tu llanto?— pregunto confuso

—No… una parte… ¡No lo sé!— le dijo Bella confundida

—Explícame cariño, yo no te juzgaré y lo sabes— la alentó Charlie

—Promete que tú siempre me vas a querer y al bebé que espero también— pidió Bella derramando más lágrimas

—Sabes que si Bella, así como tú has confiado en mí, yo lo he hecho en ti y sabes que por esa niña y por muchos motivos más, nunca dejaré de quererte—la confortó Charlie, en respuesta, Bella volvió a abrazarlo como si se le fuese la vida en ello.

—El bebé que espero es de Edward— murmuró, aun abrazada a él.

Su murmullo fue apenas audible pero Charlie lo escuchó claramente por la posición en la que se encontraban.

— ¿Él lo sabe?— le preguntó Charlie separándola un poco de él, tenía que verla a los ojos.

—Sí, pero le he obligado a mentir— confesó ella — y no estoy segura de que haya sido lo mejor— le dijo acomodándose en el sillón.

Charlie la miró por unos minutos y continuó.

— ¿Mentir? ¿Qué le has dicho Bella?—

—Le dije que lo mejor sería mentir sobre el padre de mi bebé, para que la familia no se molestara— Bella tomo aire y continuó— sabes como son, dicen ser muy liberales, pero en el fondo yo sé que nos guardarían rencor, más aun mi abuela Athenodora, ella cree que eso es un pecado y me alejaría de su lado— explicó Bella

— ¿Qué le has dicho a tus padres?— preguntó

—Que mi bebé es producto de una inseminación artificial—

Charlie procesó la información, si bien él era conocedor de la situación en la que vivía Bella, nunca se imaginó que algo como un bebé fuera a resultar de su amor secreto por Edward, él sabía que mantenían una relación en secreto y le aconsejó que procurara alejarse de él, porque, al igual que ella, conocía perfectamente bien a los Cullen y a los Denali.

—Sabes que yo siempre te voy a apoyar, decidas lo que decidas, pero, por experiencia propia, te pido que no le quites a Edward la oportunidad de convivir con su bebé, yo sé que no es lo mismo, mi situación y la suya son diferentes, pero desde que supe que tengo una hija, no sabes cuánto deseé haber estado con ella en sus primeros años de vida, en toda su vida… — habló Charlie con la voz ahogada a causa del llanto que trataba de contener— me perdí la oportunidad de ver sus ojitos cuando despertaba, no pude darle un biberón cuando bebé, me perdí sus primeros pasos, pero ¿sabes que es lo que más me duele?— preguntó y Bella negó con la cabeza— lo que más me duele es que nunca he escuchado su voz llamándome papá— finalizó Charlie dejando que sus lágrimas fluyeran.

Bella lo abrazó con más fuerza, ella había escuchado su historia, ambos tenían mucha confianza el uno en el otro, y por lo mismo, hacia algunos años que Charlie le había contado a Bella de su hija perdida, ella lo escuchó y le dio consuelo, prometiéndole que estaría para él, que lo acompañaría en la búsqueda de su hija, porque ella lo veía como su segundo padre, siempre alentándola, regañándola cuando hacía falta, pero sobre todo brindándole ese amor que ella sabía que existía y que el destino no le dio la oportunidad de demostrar con sus hijos.

—No le quites esa oportunidad a Edward, él merece vivir esas experiencias— le dijo Charlie agobiado — puedo ayudarlos, váyanse lejos, no digan nada a nadie, sólo no dejes que Edward se pierda de esto— Charlie colocó una mano en su vientre aun plano— porque es lo más maravilloso que le puede suceder a cualquier persona en la vida— finalizó.

Pasaron unas horas más conversando, Bella le explicaba sus temores, inquietudes y por sobre todo sus sentimientos hacia Edward y su bebé, ella quería protegerlos, que fueran felices, y sabía que si se iban eso no sería posible, ambos extrañarían a su familia y no podrían vivir alejados de todos ellos.

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— ¿Renée?— preguntó Charlie extrañado al ver en la pantalla de su teléfono móvil una llamada entrante de Renée

—Hola Charlie— contestó la mujer con voz adormilada — Estoy en el aeropuerto de Seattle con Tanya, ¿Podrías recogernos?— preguntó

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¿Creen que se encuentren con Bella? ¿Qué decisión final tomarán? ¿Les gustó éste capítulo? ¡No soporté más tiempo sin escribir y con amenazas de mi mamá logré que me dieran oportunidad de ocupar otro tiempo más la PC, así que les dejo este capítulo. ¿Merezco RR's?

Promocional: Les recuerdo que podrán encontrar adelantos, fotografías y mucho más referente a este y a mis otros Fics en el grupo de Fb Bella Readers (link en mi perfil)

Besos desde México, Bella.