En la Guerra y en el Amor todo se vale
Quema como el hielo, y cuanto más frío es, más quema…
Milenio de plata, cuatro meses después de la invasión
-¡Marte… Marte!- llamaba desesperada una mujer de cabello castaño y hermosos ojos verdes mientras buscaba con la mirada a la Princesa cuyo nombre repetía incansablemente.
-Aquí Júpiter…- la suave voz de la princesa de Fuego la hizo voltear violentamente para encontrarla en un rincón arrodillada, al parecer había estado orando, aunque todo estaba perdido ya la Sacerdotisa no perdía la esperanza.
-Vámonos…- gritó.-La criatura no fue derrotada… debemos irnos Marte- bajó su voz al tiempo que se inclinaba hacia la mujer de largo cabello negro. – Sé que estás asustada, pero más que nunca debes luchar por seguir con vida… más que nunca- le dijo.
Marte solo la miró fijamente y asintió, con la ayuda de Júpiter se puso de pie fue ahí cuando notó el corte en el ante brazo de la Princesa del Trueno.
-¿Júpiter?- la llamó asustada.
-No te preocupes por nada, jamás te dejaré, nuestra conexión va más allá de todo Mars… y no me dejaré vencer- contestó convencida, sabía que debía luchar y la verdad no podía prometerle que regresaría, pero al menos debía convencerla para sacarla de allí.
-Yo debería luchar… ambas deberíamos…- dijo Marte con culpa en su voz, pero fue interrumpida por la ojiverde que colocó suavemente una mano en su hombro.
-No puedes pensar así, tienes que ver más allá ahora, más que nunca. El destino te bendijo y vas a luchar por ello- La princesa del Fuego solo asintió, sabía que lo que la hermosa mujer jupiteriana le decía era cierto.
Época actual
Motoki caminaba entre las lapidas del panteón, cargando una caja de cartón en sus brazos, mirando de un lado a otro, hasta que finalmente llego a la tumba que ya tantas veces había visitado, pero a la cual tenía ya casi un año sin ir.
-Buenos días señor Nishimura.- Se dirigió al hombre que se encontraba parado frente a la tumba.
-¡Hola Motoki!... ¿Cómo has estado?... Pensé que a estas alturas habías olvidado el aniversario de la muerte de Reika.- Dijo el señor Nishimura.
-Claro que no se me olvida.- Respondió Motoki.- Además usted me hablo hace días para recordármelo… aunque de igual manera no lo olvidaría.
-¿Sabes Motoki?... Siempre le dije a Reika que no me gustaba esa profesión que escogió, nunca me gusto la arqueología para ella… y ya ves, parece que los padres nunca nos equivocamos, fue por ese motivo que ahora mi hija ya no está con nosotros.- Hablo el hombre con tristeza.- Mi Reika, mi única hija… ahora está muerta.
-Lo siento.- Respondió Motoki aun con la caja entre sus brazos.
-Seguro si ella estuviera viva en estos momentos ustedes ya estarían casados… ¿cierto?.- Cuestión el hombre.
-Por supuesto señor Nishimura.- Respondió Motoki con seriedad.
-Bien Motoki, te dejo aun tengo cosas que hacer.- Se despidió el hombre.
-¡Espere señor Nishimura!.- Lo hizo detenerse Motoki.- Se que quizá no es el momento, pero creo que es mejor que usted conserve esto.
-¿Qué es eso?.- Cuestiono el hombre intrigado.
-Son cosas de Reika, fotografías, cartas… no quise tirarlas ni mucho menos quemarlas, pero creo que es hora de que yo me desprenda esto para poder continuar con mi vida… No me lo tome a mal.
El hombre de cabello castaño sonrió con tristeza, tomando la caja entre sus brazos.
-Lo entiendo Motoki, eres joven, tienes derecho a rehacer tu vida.- Dijo antes de alejarse del lugar.
Después de que el señor Nishimura se alejara, Motoki se arrodillo frente a la lapida de su ex novia, dejando una rosa blanca sobre esta.
-Reika… donde quiera que estés, espero me comprendas.- Hablo tocando el mármol de la lapida.- Te ame mucho, mi amor por ti fue sincero… pero ahora en mi corazón ya hay alguien más.
Terminando de decir aquellas palabras se levanto, caminando en silencio hasta llegar a la salida del cementerio, para después subir a su auto donde miro una foto en el tablero de Makoto Kino, donde la joven estaba sentada en la banca de un parque rodeado de arboles, vistiendo un hermoso vestido verde de tirantes y su cabello suelto cayéndole a los lados, adornándolo con una rosa en color rosado.
Londres, Inglaterra
La lujosa habitación de hotel ubicado a tan solo unas pocas cuadras de la avenida principal de Londres permanecía en silencio, solo se escuchaba el chasquido de la leña ardiendo en la chimenea, el lugar estaba solo alumbrado por la suave luz de la lámpara estilo grecorromano junto al imponente sillón color crema de flores en tonos rosados y grandes bordes de madera trabajada, la mujer que se encontraba descansando allí sostenía un libro de gran cantidad de hojas, acomodó sus lentes alargados de borde negro sobre su nariz y pasó la página con concentración.
Hacía poco que había hecho dormir a la pequeña niña de cabello negro, la verdad era que la salud de Hotaru la tenía muy preocupada los estudios que realizaban los médicos no daban con un diagnostico certero y la niña se veía notoriamente desmejorada. Por su mente pasó el hecho de que Hotaru estuviera muy conectada con el planeta que habitaban y los varios sucesos acontecidos desde hace un tiempo hasta ahora la podían estar afectando, sea lo que sea Setsuna no podía sentirse más angustiada e impotente. Oyó unos pasos tras ella, cortos y rápidos.
-Creí haber dicho que debías dormir- dijo cerrando su libro y levantando la vista para encontrarse con la pequeña pelinegra caminando junto a ella para después tomar asiento y acurrucarse entre los brazos de la bella mujer.
-No podía, cada vez que cierro mis ojos imágenes aparecen Setsu- respondió agotada la niña.
-¿Imágenes? ¿Qué clase de imágenes hermosa?- interrogó preocupada la peliverde.
-Las de siempre, el palacio lunar, nosotras… bueno-se quedó callada un momento pensativa.- las que éramos nosotras, pero esta vez me angustié mucho, recordé a Rei, a la Princesa de Marte en realidad, llevaba una hermosa túnica blanca con un cinturón dorado, como un vestido de Diosa Griega y era el centro de atención- explicó, Setsuna le sonrió maternalmente.
-¿Y por qué debía angustiarte eso Hotaru?-
-Porque ella estaba muy triste, sus ojos estaban apagados, sin brillo, como cuando Serena se casó con Darien, ¿recuerdas?- Setsuna asintió lentamente, le sorprendía lo observadora que podía ser la pequeña Hotaru y como recordaba detalles que otros olvidaban casi al instante, acarició suavemente el blanco rostro de la niña.-Como tu mirada Setsu, tú también estabas muy triste- soltó haciendo estremecer a la peliverde.
-Duérmete hermosa, junto a mi podrás dormir bien- se quedó largo rato acariciándola, poco a poco sintió que la respiración de Hotaru se estabilizaba y supo que había caído en un profundo sueño, sin embargo ella era ahora la que no podía dormir, Setsuna recordaba aquel acontecimiento, y esa túnica era la vestimenta que usaban las sumas sacerdotisas del Templo, ella estuvo presente cuando se le tomó el juramento a la joven Princesa.
Flash Back
El juramento se tomaba en el Salón Sagrado ubicado en la parte más alejada del palacio, el lugar era inmenso los blancos pisos brillaban, las paredes blancas, también tenían guardas de oro al igual que las grandes arañas que iluminaban el lugar. En el centro del salón se encontraba un trono adornado con oro, plata y piedras preciosas, rubíes y diamantes en todos sus bordes, el confortable asiento relleno de plumas de pavos reales estaba recubierto con terciopelo rojo sangre, hacia ambos costados del trono principal se encontraban ubicados 5 tronos más pequeños de cada lado decorados bellamente con piedras preciosas varias y asientos de terciopelo dorado.
A un lado del trono principal se encontraba la Reina Serenity sosteniendo el Cofre del Destino enteramente de oro donde contenía la tiara Sagrada recubierta de rubíes. Junto a ella, su hija la Princesa Serena y como no podía ser de otra forma, su prometido el Príncipe Endymion.
Claro que tal evento habían acudido cada una de las Princesas de los planetas de sistema solar, como así la Princesa del planeta amigo Kinmoku, junto a sus comandantes, como así los cuatro generales del ejército real. La elección de la Sacerdotisa Suprema ocurría cada 150 años siendo la joven elegido extremadamente especial. Las demás sacerdotisas del Templo esperaban con ansias la llegada de la Princesa de Marte, mientras comenzaban con el ritual de iniciación quemando incienso de vainilla y jazmín, roseando pétalos de rosas blancas y rojas por todo el lugar, las arpistas tocaban una suave melodía y la paz reinaba en aquél recinto.
De repente las puertas se abrieron dejando ingresar a la mujer más esperada, la hermosa chica de largo cabello negro lo llevaba suelto y ondulado, sus labios rojos la hacían ver irresistible a los ojos de los hombres presentes, siendo aquél sentimiento indebido. Una larga túnica blanca cubría su cuerpo el escote era profundo tanto en su pecho como en su espalda, un cinturón color dorado estaba atado a su cintura dejando caer la cuerda por el costado de su cuerpo, la túnica tenía un corte significante desde el inicio de sus piernas dejándolas al descubierto, su paso era lento, pero seguro, su mirada estaba dirigida al frente evitando cruzarse con la de cualquiera.
La Princesa de Plutón nunca olvidaría ese momento, porque jamás sintió tanta pena por la suerte de alguien, y nunca podría sacar de su mente la mirada angustiada y desesperante del prometido de la Princesa Lunar.
El hombre de vestimenta extraña dejó de respirar al instante que ella entró al recinto, no sabía quién era, pero sin duda se lamentaba que una mujer tan hermosa estuviera atado a un destino tan vacio.
Fin del flash Back
Setsuna se incorporó suavemente levantando a Hotaru en sus brazos para llevarla a su habitación, era hora de descansar.
Tokio, Japón departamento de Rei y Makoto
El muchacho de caballo azulado se removió incómodo en la gran cama al sentir algo de frio sobre su cuerpo desnudo, abrió con pereza sus ojos color cielo dirigiendo su vista a la hermosa chica de largos cabellos negros envuelta en las sábanas color blancas, como era de costumbre ella tiraba de las mantas adueñándose de ellas y tratar de quitárselas sería despertarla, por lo que optó por levantarse suavemente y tomar una ducha. Se puso de pie y busco su ropa interior y pantalones, Rei vivía junto a su amiga, Makoto y su trasero desnudo sin duda no era una buena tarjeta de presentación, si bien había hablado centenares de veces con la mejor amiga de la pelinegra por teléfono o incluso en video conferencia pudiéndose ver sus rostros jamás la había visto en persona y no tenía intenciones de pasar un momento tan incómodo.
La hermosa sacerdotisa despertó sintiendo un vacío en la cama, pasó su brazo sobre el lugar donde hasta hace momentos antes se encontraba Tyler, aún su lugar en la cama estaba tibio, escuchó entonces el ruido de la ducha y sonrió ampliamente, hacía mucho tiempo que no se sentía tan feliz, y definitivamente su vida sexual era lo que más emocionada la traía. Optó por levantarse y preparar algo para comer, no tenía idea que hora serian, pero sin duda no era temprano, se colocó su vestido blanco estilo camisola ajustado hasta su cintura y luego con una caía suelta que le llegaba justo arriba de sus rodillas, peinó su largo cabello haciendo una cola caída que puso de costado cayendo por su hombro, suerte que en el baño de Makoto tenía uno de sus tantos cepillos de dientes y otros elementos de aseo personal.
Tyler salió de la ducha renovado ni bien abrió un poco la puerta para dejar escapar el vapor llegó hasta él el dulce aroma a café y wafles, su hermosa diosa siempre lo sorprendía. Comenzó a vestirse para salir a su encuentro.
Rei tarareaba una pegadiza canción que había escuchado en casi todas las emisoras y a todo momento al tiempo que preparaba la mesa para dos, claro que la tarea se le complicaba ya que la cocina era terreno inexplorado para ella, ese lugar de la casa pertenecía a Mako y la pelinegra se encontraba visiblemente desorientada no pudiendo encontrar en los primeros 4 intentos los platos, tazas, y demás utensilios.
-Ay Mako, siempre cambiando todo de lugar- se quejó divertida. Un llamado a su puerta captó su atención parecía un golpe suave y luego le siguió otro más insistente.
Afuera del hogar de las chicas se encontraban dos bien parecidos muchachos intercambiando palabras.
-Seiya ¿por qué demonios golpeaste así? Parece que quieres apagar un incendio- comentó entre molesto y avergonzado el guapo rubio que se sentía apenado muchas veces por la conducta de su amigo.
-No quiero apagar nada, pero necesito ir al baño y con todo lo que tomé…. Bueno sí podría apagar un incendio pequeño, tú me entiendes- dijo riendo, al menos su comentario le arrancó una sonrisa al joven médico que se sentía algo nervioso, necesitaba hablar con su bella Makoto de manera urgente.
La puerta se abrió dejando ver a la joven sacerdotisa del otro lado, los chicos sonrieron estúpidamente ya que no sabían que decir.
-Hola Motoki, hola Seiya- saludó Rei.-¿Cómo están? ¿Qué hacen por aquí?- preguntó curiosa la chica.
-Hola Rei verás…-comenzó a balbucear Motoki sin lograr componer frase alguna, el muchacho de cabello oscuro rodó sus ojos en señal de cansancio y tomó la palabra.
-Hola Rei, estamos buscando a Makoto, bueno Motoki la busca yo solo vine como apoyo moral.- explicó el cantante.
-Mako no está, creo que se fue al Restaurante- tranquila la sacerdotisa, el joven médico suspiró frustrado la idea era verla y soltar todo lo que tenía pensado decirle la espera lo estaba matando.-¿Quieren pasar y esperarla?- interrogó la chica más por educación que por gusto.
-No Rei, gracias…- respondió Motoki dándose la vuelta, pero su amigo no se movía de la puerta.-Vamos Kou-
-No- respondió directamente para luego mirar a Rei de manera suplicante.- ¿Me dejas usar tu baño por favor?- la pelinegra sonrió divertida, sin duda ese muchacho era todo un caso. Los invitó a pasar a ambos, el hombre rubio tomó asiento en la sala mientras que Seiya se dirigía al baño el cual estaba vacío.
El motociclista se encontraba buscando una sudadera limpia en la habitación de la pelinegra cuando escuchó voces provenientes de la sala. Asomó su cabeza y se dispuso a escuchar.
-El hospital está terrible, te juro que necesito relajarme-
-Lo entiendo siempre trabajas tanto estás tenso…-
-Sí, por eso necesitaba venir aquí ahora- lógicamente Tyler interpretó esta charla de la peor manera. Salió molesto hacia la sala para encontrar al joven rubio sentado con una taza de café en sus manos y a su novia sentada frente a él. La mirada de pocos amigos del peliazul intimidó a Motoki, en realidad intimidaría a cualquiera.
-Hola...- saludó tímidamente el joven médico dejando su taza de café sobre la pequeña mesa y alzando una mano tímidamente.
-Ey- respondió de mala manera, el solo escuchar "hospital" pensó en Chiba ese hombre por el cual Rei sufrió tanto.
-Tyler- tomó la palabra Rei que ya conocía a la perfección al hombre.- él es Motoki, es amigo de Makoto, Motoki él es Tyler Black.-
-Sí sé quién eres- dijo el pelirubio sonriendo- miro televisión a veces- si bien intentaba ser simpático Black no lo era.
-Ay, ya está este baño es mejor que el del hospital- la mirada asesina del Fénix se trasladó al joven Kou.
-Hola amigo- saludó Seiya con su encanto natural extendiendo su mano para estrecharla.-Mi nombre es Seiya Kou- el peliazul suspiró y estrechó su mano de poca gana.
-Hola-
-Tú debes ser Tyler, que gusto conocerte no siempre se tiene a un temerario enfrente- la simpatía de Seiya sin duda crispaba los nervios de Tyler haciéndolo sentir desconfiado. El peliazul gruñó y se retiró hacia la cocina donde tomó una cerveza y se apoyó contra el marco de la puerta sin quitar la mirada de encima de aquellos dos hombres que le caían pésimos.
-Motoki es médico, él me ha atendido en varias ocasiones en mis chequeos- trató de romper el hielo la sacerdotisa.-Y Seiya, bueno él es cantante, sí lo conoces- el pelinegro sonrió educadamente mientras que el corredor ni siquiera se inmutó.
-Claro, sus canciones animan desfiles de orgullo gay - en tono burlesco soltó Black.
-Veo que estás muy familiarizado con la comunidad, bien por ti Black- remató Seiya con sonrisa irónica haciendo callar a Tyler, no imaginó que el joven le hiciera frente.
Mientras tanto frente a la gran puerta de madera un hombre alto de cabello oscuro y ojos azules se debatía si tocar o no, desde la última charla que mantuvo con la chica su mente no dejó de pensar en aquello. Al fin optó por tocar, dentro de la casa Rei se incorporó de un respingo cuando oyó la puerta, lo único que deseaba era que se trate de Makoto, y puntualmente enfatizo "sin Zafiro". Al abrir la puerta su alma cayó al suelo, Darien Chiba se encontraba frente a ella.
-Hola Rei- saludó cordial aunque con urgencia-Necesita...- no pudo terminar de hablar ya que la chica le cerró la puerta en la cara golpeándole la nariz, el dolor punzante lo hizo lanzar un quejido lastimoso. Mientras tanto la chica se acercaba al grupo de hombres en la sala.
-¿Qué fue eso Rei?- interrogó Motoki.
-Eso, ¿a qué te refieres con eso?-
-Al ruido ese, parecía no sé algo- respondió el rubio con cara de confusión.
-Ah eso, el ruido- la chica tomó asiento y notó como las miradas expectantes de los hombres buscaban una respuesta.-Eso fue un gato, un gato muy inoportuno- tomó un sorbo de café intentando esconder su desesperación, si Tyler veía al muchacho ahí la amenaza de Phoenix no sería el mayor de sus problemas.
Darien dejó de sobarse la nariz y dejando su sorpresa a un lado volvió a tocar con insistencia. Dentro de la casa la sacerdotisa intentaba que tales golpes pasen desapercibidos hablando un poco alto.
-Y bien chicos- gritó prácticamente- ¿Qué opinan del calentamiento global?- Tyler no pudo evitar mirarla con sospecha mientras que tanto Motoki como Seiya levantaban una ceja confundidos. El peliazul oyó de nuevo el golpe de la puerta y esta vez se apresuró él a abrir, la chica intentó detenerlo en el camino, pero para su suerte tropezó haciendo que Tyler le pisara accidentalmente la cabeza al tiempo que la puerta se abría de par en par.
-Bueno eso no es nuevo…- murmuró Darien.
-¿Puedo ayudarte amigo?- interrogó el Fénix con su malgenio característico.
-Eh…- el pelinegro se había quedado sin habla, había reconocido a aquel hombre, era el novio de Rei y comprendió enseguida la actitud de la pelinegra. Debía inventar algo urgente, pero no tuvo tiempo.
-Darien, hola amigo- saludó el joven rubio sacudiendo su mano agitadamente, el pelinegro empalideció mientras que el ceño del motociclista se marcaba más, la única esperanza es que él no era el único Darien en Japón, así que al menos podría inventar algo.
-Chiba, ¿tu aquí?- eso era antes que Seiya lo llamara con su apellido, sin más Tyler lo golpeó duro en su cara haciendo que Darien trastabille y lleve inmediatamente su mano hacia la comisura de su boca donde un hilo de sangre corría.
-¿Qué demonios te sucede?- cuestionó visiblemente molesto el médico, pero antes de poder incorporarse Tyler se le fue encima, seguido de él salió Rei muy molesta pidiendo a gritos que se calmen, pero era más que obvio que el peliazul esperaba esto desde hacía ya mucho tiempo y no iba a detenerse.
-¡Seiya ayúdame a separarlos!- eufórico Motoki, pero su amigo ni siquiera se inmutó.-¿Qué te pasa?-
-Le están dando una golpiza a Chiba…- dijo como hipnotizado.
-Lo sé, por eso ayúdame a separarlos.
-¿Bromeas? Es mi sueño hecho realidad- el chico rubio cayó literalmente de espaldas.
-Madura por Dios Seiya Kou- dijo llevándose una mano a su frente mientras tanto Darien y Tyler se revolcaban en la calle propiciándose una gran golpiza, mientras Rei gritaba histérica.
-Piénsalo de esta manera, ¿qué tal si el psicópata novio de Rei Hino estuviese golpeando a Zafiro "Cariñito con Makoto" Black?- dijo marcando las comillas con sus dedos. El joven rubio se quedó pensativo unos instantes.
-Buen punto yo me voy Seiya- Seiya salió al exterior del departamento a disfrutar de la pelea en vivo mientras que Motoki se retiró no tenía caso ni hablarle, debía encontrar a Makoto. Rei notó la sigilosa huida del chico tomándolo por el brazo y haciéndolo voltear.
-Regresa a las 9 de la noche, ella estará aquí y yo no- dijo guiñándole un ojo mientras Motoki le sonreía por aquel gesto.
Los dos hombres, rodaban en el piso, golpeándose el uno al otro, mientras la hermosa pelinegra rabiaba, lo que menos le gustaba era un escándalo afuera de su casa y que hicieran caso omiso de lo que ella decía.
-¡Vamos pégale, dale duro a Chiba!.- Gritaba Seiya que disfrutaba de la pelea entre los dos hombres.- ¿Qué se siente que peleen por ti Rei?- Preguntó, pero de pronto se dio cuenta de que la chica se había metido en el interior del departamento, para en pocos segundos salir con un balde lleno de agua.
-¡Largo de mi casa!.- Gruño la hermosa sacerdotisa lanzando el agua hacia donde se encontraban Darien y Tyler, que al sentirse mojados, se separaron bruscamente titiritando de frio.- ¡A ver si así aprenden a comportarse como hombres y no como dos niños!.- Rabiosa Rei.
-¡No era necesario que hicieras eso Rei, el agua esta helada!.- Titiritaba Tyler de frio.
-¡Rei, yo tengo que hablar contigo, tenemos una plática pendiente!.- Suplico Darien que también titiritaba de frio.
-¡No tengo ganas de hablar con ninguno de los dos, largo, o de lo contrario volveré a hacerlo!- Grito la sacerdotisa, que tomo otro balde que se encontraba en el piso haciendo que los dos hombres huyeran despavoridos.
-¡Que aguafiestas eres Rei Hino, apenas que me estaba divirtiendo!.- Se quejo Seiya.- ¿Acaso no te divierte ver a dos hombres peleándose por ti?.- Le cuestiono.
La hermosa chica de ojos amatistas respiro conteniendo la rabia, pero mirando con ojos amenazadores a Seiya.
-¡Vuelve a abrir la boca para decir una estupidez y serás el siguiente al que bañe!.- Lo amenazo con balde en mano.
-¡Tranquila Rei, tranquila!.- Sonrió Seiya.- Pensándolo bien, creo que nosotros ya nos tenemos que ir de aquí… ¿Verdad Motoki?.- Hablo el pelinegro.- ¿Motoki?... ¿Dónde demonios esta Motoki?.- Pregunto Seiya volteando a todos lados.- Yo llegue aquí con él, veníamos a buscar a Makoto para que hable con ella.
-Motoki se fue desde que le dije que no estaba Makoto, el te dijo que ya se iba pero tú te quedaste como tonto viendo como esos dos se golpeaban.- Hablo Rei con molestia en su voz.- Además, si Motoki venía a buscar a Makoto, ¿Qué demonios tienes que hacer tu pegado con él?... ¡No sabías que quedas como el mal tercio!.
-¡No, no no Rei Hino, estas muy equivocada!.- Se defendió Seiya.- Ya he dicho que no vengo de mal tercio, vine a darle apoyo moral a Motoki, pero ya veo que ser buen amigo de nada sirve… ¡Ingrato, si yo vine con él en su auto!... ¿Piensa que voy a regresar caminando hasta mi casa?... ¡Ahora para darle una lección me cambiare al bando de Zafiro Black, ahora apoyare a Zafiro para que sea él quien se quede con el corazón de Mako!.
-¡Deja de decir tantas estupideces!.- Gruño Rei.- ¿Por qué mejor no te consigues una novia Seiya?... Creo que necesitas una mujer para dejar de querer arreglarle la vida amorosa a Motoki.
-¡No, claro que no, yo no necesito a una sola mujer!...Me gusta más tener a la que quiero para el momento, así me dejo de dramas como Motoki que se la pasa suspirando como tonto por tu amiga.- Hablo graciosamente Seiya.- ¿Y tu porque siempre andas enojada?... Ahora que lo pienso siempre andas de mal humor.
-¡Que te importa!.- Le respondió Rei cerrándole la puerta del departamento.
-¡Uy, que mal carácter!.- Dijo Seiya.- Bueno, tendré que irme en taxi.-
Algunas horas después…
La hermosa pelicastaña, que vestía una minifalda de mezclilla y una blusa en color café, se encontraba en la amplia cocina, puso su pastel sobre la barra donde lo decoraba magistralmente con duraznos, piñas, fresas, kiwis y cerezas.
-¡Que rico pastel Mako-chan!.- Exclamo la hermosa sacerdotisa que salió de su habitación vestida con un pantalón negro que se le ceñia al cuerpo y una blusa de mangas caídas en color rojo.- Tu pastel se ve exquisito, espero que cuando vuelva me tengas guardada una rebanada.
Makoto levanto la vista, mirando lo hermosa que lucía su amiga, con el brillo que se le miraba en los ojos hoy saldría con su agente, al parecer había un nuevo negocio que lo traía entusiasmado y daría un gran giro a la carrera de Rei.
-Te ves hermosa Rei, que afortunada eres, debes de sentirte feliz de tener a Tyler.- Hablo Makoto con tristeza en su voz.- Aunque sea un rebelde y a veces no tan cariñoso, se nota que te ama, no solo él, también Darien te ama… y muchos hombres quisieran estar contigo.
La pelinegra camino hasta su amiga poniéndole un brazo sobre su hombro.
-Tu también eres bella amiga.- Le dijo la sacerdotisa.- Tienes a dos hombres muriendo de amor por ti, y muchos pretendientes que te acosan, eres la cocinera más sexy de la televisión.
Makoto sonrió con tristeza.
-Un hombre que muere de amor por mi y otro que muere de ganas de tener sexo.- Hablo pensando respectivamente en Zafiro y Motoki.
-Amiga, te invitaría a salir conmigo y con mi agente Joe.- Sonrió la sacerdotisa.- Pero no lo hare… porque quizá en algunos momentos tu príncipe azul llame a la puerta.- Dijo Rei antes de salir y despedirse.
Después de que Rei hubiera salido, Makoto tomo el control de la televisión para ver algún programa mientras terminaba de decorar su hermoso pastel, necesitaba ver algo para así relajarse.
-¡Que le guarde una rebanada!.- Hablo para si misma Makoto.- Como si alguien viniera a visitarme, alguien a quien darle esto.- Recordando que la receta del pastel de piña colada la había inventado especialmente para Motoki.
Tomo de nuevo el control de la televisión en la mano, buscando algo interesante que ver, pero no había nada, hasta que se detuvo en un programa llamado "problemas del corazón", el cual era conducido por tres hermosas jóvenes reconocidas en el medio del espectáculo, no pensaba ponerse a ver ese programa, pero de pronto escucho algo que le llego al alma y la hizo derramas algunas lagrimas:
"Si después de un tiempo de estarse besando, de estarte tocando, de estar teniendo sexo contigo, si no te habla de amor es porque no te ama…!No seas ilusa amiga, no te enamores de alguien así, ese hombre no te ama!
-¡Motoki idiota, estúpido!.- Murmuro sintiendo como la voz se le quebraba, apagando la televisión para después aventar el control al piso, sintiendo las lágrimas quemando sus mejillas a la vez que dejaba de lado el hermoso pastel en forma de corazón.
Escucho de pronto el timbre de la puerta y antes de abrir se limpio las lagrimas con el dorso de la mano.
-¡Ya voy Rei!.- Grito molesta desde adentro antes de llegar a abrir la puerta.- ¡De seguro olvidaste las llaves de… ¡Mo… Motoki!.- Se quedo sorprendida al ver que no era su amiga quien había llamado a la puerta.
-¿Pastel de piña colada?.- Dijo el hombre rubio que sintió el olor del exquisito pastel llegarle hasta la nariz.- ¿Cocinabas para alguien o intuiste que vendría?.
-¡Ninguna de las dos cosas Motoki!.- Trato de guardar la calma la pelicastaña, no quería demostrarle lo que sentía, quería comportarse como si aquel hombre le fuera indiferente.- ¿Qué te trae por aquí?.- Sonrió ella forzadamente, recordaba que desde la última vez que se habían visto ya había pasado una semana y con su actitud solo le había demostrado estar celosa de la difunta Reika Nishimura.
El hombre rubio, sin esperar a que se le diera permiso se abrió paso entrando dentro del hermoso departamento, decorado muy al estilo de Makoto, había estado un sinnúmero de veces, a solas con la chica, viendo la televisión, acompañándola a comer, y de un tiempo a la fecha, habían terminado besándose varias veces en el sofá frente al televisor, sin preguntarse nada, jamás tocaban el tema.
-Mako… ¿Qué sucede contigo?.- Le pregunto Motoki mientras le acariciaba una de sus mejillas sonrosadas.- ¿Qué te hice?... Desde hace una semana, cuando te invite a comer a mi departamento, te he estado enviando mensajes y nunca me los respondes, te marco a tu celular y no contestas, vengo a buscarte al departamento y nunca estas.- Hablo desesperado Motoki.-
-Lo siento, he estado muy ocupada, con el programa, con el restaurante… ¡Con todo!.- Se aparto Makoto de su lado rápidamente, sentía que aquella caricia en sus mejillas la podría hacer caer de nuevo en los brazos de Motoki, y esta vez sin poder detenerse.- ¡No seas estúpida Makoto, no te ama, solo quiere sexo a la larga solo serás tu quien salga lastimada, tienes que ponerle un alto!.- Se regaño en silencio así misma.
-Mako… yo quería hablar contigo… sobre… bueno es que yo.- Tartamudeaba Motoki, no sabía por dónde empezar, el no era nervioso, pero lo que tenía que decir lo hacía ponerse así.- Mako… ¿Me amas?.- Pregunto casi sin pensar en lo que decía.
-¡Que!.- Exclamo Makoto sorprendida.
-¡Como soy imbécil ya estoy haciendo las cosas mal de nuevo!.- Pensó para si mismo Motoki.- No Mako, perdón, no te ponga así lo que yo quiero decir… bueno, en realidad si quisiera saber si sientes algo por mi…-
Makoto respiro profundamente cerrando los ojos, para después exhalar y abrir sus ojos una vez más.
-¿Quieres hablar del tema incomodo que hemos estado evadiendo?.- Pregunto Makoto.- Bien, veo que tu no eres quien va a tocar el tema, y aunque es incómodo tanto para ti como para mi, creo que es hora de que pongamos las cosas clara…Motoki, eres un gran amigo y…- La joven hizo pausa para proseguir.-… Sinceramente creo que lo mejor sería terminar con ese jueguito de "me besas, te toco y me tocas", no sé en qué momento rebasamos la línea de una amistad sana, pero por el bien de ambos creo que sería mejor dejar las cosas así, no me gustaría que un jueguito así terminara con nuestra amistad.
-Eso quiere decir que…tu….¿Solo me vez como un amigo, solo como un amigo?.- Pregunto el sintiéndose desilusionado.
-De la misma manera que tú me quieres a mi.- Dijo ella.- Porque me queda claro que tu solo me quieres como a una amiga.
Aquellas palabras de la pelicastaña, sin duda fueron un duro golpe para el muchacho rubio, que si bien por su orgullo quería ocultar la desilusión que sentía, no podía evitar sentir que so corazón se rompía en pedazos.
-Es por Zafiro Black… ¿Verdad?.- Cuestiono Motoki.- Lo entiendo… ¿pero porque tenias que fijarte en el Makoto?... ¡Porque con el idiota de Zafiro!.- Le habló subiendo el tono de su voz.
-¿Con que derecho me cuestionas sobre mi vida?.- Molesta la pelicastaña.- ¿Acaso alguna vez yo te he reclamado que sigas obsesionada con el fantasma de Reika Nishimura?... ¡Que a cada momento la tengas presente!... ¡Yo he tolerado que cada que me has besado y acariciado estés pensando como un estúpido en ella, he soportado verte obsesionado con un fantasma!
Motoki se acerco a la joven poniendo sus manos sobre los brazos de ella, buscándole los ojos con la mirada, mientras ella reclamaba una y otra vez sin callarse.
-¡Makoto eso no es cierto!.- La hizo callar.- Cada que te estoy besando, cada que toco tu piel es a ti a quien veo, no pienso en nadie que no seas tu.
-¡Claro, que fácil es decirlo, no me mientas Motoki, no soy estúpida, se que vives pensando en Reika, yo vi las fotos, yo las vi, las tenias guardadas en medio de un libro, tienes comunicación con los padres de Reika, sigues pensando en ella y todos los domingos vas sin falta al panteón a dejarle un ramo de flores!.- Reclamo Makoto a gritos, mientras las lagrimas salían de sus ojos verdes.- ¡Ya estoy harta de todo esto, estoy harta de Reika, de su sombra, se que esta muerta pero…!.
-¿Estas celosa de una mujer muerta?... ¡Por favor Makoto!... ¿Cómo puedes tener tanto resentimiento contra alguien que ya no está aquí?... ¿Sabes que te estás comportando como una mujer celosa?
Makoto se separo bruscamente del joven rubio, mientras con el dorso de su mano se limpiaba las lágrimas que salían sin parar de sus ojos.
-¡Por favor Motoki, vete!.- Hablo ella como si diera una orden, mientras lloraba en silencio.- No me lo tomes a mal pero… no quiero verte… me hace mal estar cerca de ti.
El joven rubio se acerco a la hermosa pelicastaña, acariciándoles una mejilla, para después estrecharla entre sus brazos.
-Mako.- Hablo con voz baja, mientras con una de una de sus manos tomaba el rostro de la joven para mirarla a los ojos.- Yo ya olvide a Reika, la quise mucho, pero ella es ahora parte de mi pasado… las fotos… yo no recordaba que estaban ahí, meses después de que ella fue dada por muerta las guarde en ese libro, el cual ha estado intacto por más de un año y medio…
-Pues supongo que te alegra haberlas encontrado… ¿verdad?.- Cuestiono ella, pero el hombre rubio le puso un dedo sobre los labios haciéndola callar.
-Mako, entiende que Reika ya no es parte de mi vida, si la ame mucho, pero ya paso… y tu sabes muy bien que desde hace mucho tiempo deje de ir al panteón cada domingo… ¿Acaso no recuerdas que desde hace casi un año todos los domingos los he pasado contigo?... Bueno no todos, alguno que otro he tenido que quedarme a hacer guardia en el hospital.
Makoto se quedo escuchando en silencio las palabras del joven rubio, en efecto, recordando que en efecto casi todos los domingos los pasaba con ella, ya sea que ella lo invitara a comer a su casa, o que el la invitara a salir a algún lado. Nunca habían hablado de tener una relación, pero seguro era que se la pasaban bien juntos.
-Motoki.- Balbuceo ella sintiendo como sus mejillas se ruborizaban.
El joven rubio se acerco a la chica, estrechándola entre sus brazos, para después con una mano tomarla de la barbilla.
-Yo no puedo mas con esto Makoto.- Hablo el hombre rubio mirándola a los ojos.- Te amo, te amo tanto que siento que cuando te veo el corazón se me sale del pecho, tanto que con solo escuchar el dulce sonido de tu voz siento que se me eriza la piel… ¿Qué acaso eres tan ciega para no darte cuenta de que estoy loco de amor por ti y que me muero de celos cada vez que el idiota de Zafiro te ve?.
-¡No confundas deseo sexual con amor Motoki!.- La joven se rehusaba a creer lo que el chico le decía.- ¡No quiero volver a ilusionarme una vez más en vano, como paso con Tamahome, como ahora me sucede…contigo!
-Y te juro que esto no es una ilusión Makoto, yo no soy tu estúpido sempai, ese imbécil de Tamahome que solo te busco para…para eso.- Dijo tomándole una mano para ponerla sobre su pecho.- ¿Sientes el latido de mi corazón?... Así late cada vez que te tengo cerca, cada vez que percibo el olor de tu cabello o toco tu piel, te amo Mako… y nada me gustaría mas en este mundo que fueras mi novia, mía y de nadie más.
-¿Tu novia?... Eso suena tan lindo.- Susurro Makoto con las mejillas sonrojadas, hasta que sintió los labios de Motoki posarse sobre los suyos, besándola apasionada y tiernamente en los labios, mientras la estrechaba entre sus brazos.
-¡Te amo Makoto!.- Susurro él cuando se separaron por la falta de aire.- ¿Quieres ser mi novia?.
-Por supuesto que si Motoki.- Sonrió ella acariciándole la mejilla al joven, sintiéndose feliz de estar entre sus brazos.- Yo también te amo, te he amado desde hace mucho tiempo.- Termino diciendo ella para después volver a besarlo.
Algunas horas después, en la mesa de centro del lujoso departamento de Makoto, se encontraba un pastel el cual ya había sido partido, algunos rollos de sushi sobre unos platos y la salsa de soja.
-Cocinas riquísimo Mako, gracias.- Susurro Motoki en voz baja, que se encontraba sentado en el sofá, mientras su hermosa novia se encontraba acostada, posando su cabeza encima de las piernas de él.
-Que bueno que te gusto.- Sonrió la hermosa chica, sintiendo como su amado le delineaba el rostro con sus dedos, pasando desde los ojos, el puente de la nariz, hasta detenerse en sus labios.- Todo lo prepare con mucho cariño para ti… ¿Sabes Motoki?... Siempre quise tener un novio que me amara mucho, alguien a quien prepararle mi comida… bueno, creo que todo esto suena un poco cursi.- Se sonrojo Makoto.
El hombre rubio sonrió y se agacho besando los labios de su novia, levantándola para sentarla en sus piernas.
-Te amo.- Le susurro al oído, tomándola del talle.- Y también me encanta tu comida, siempre quise tener una novia linda, dulce y tierna que además supiera cocinar.
Ambos se quedaron mirándose en silencio, abrazándose, de pronto la falda de la joven se levanto un poco, dejando a la vista de Motoki las bien formadas piernas de la chica, sintió ganas de tumbarla en el sillón y hacerle el amor, pero no quería llevar las cosas tan rápido, quería seguir el consejo de Seiya, demostrarle que la amaba y que la quería para algo más que sexo.
-Motoki, tranquilo.- Pensó para sí mismo estrechando a la chica entre sus brazos, cerrando los ojos para no mirarle las piernas.- Tengo que demostrarle que la amo, que no todo es sexo.- Luchaba contra sus pensamientos lujuriosos, sintiendo como su miembro se ponía erecto debajo de su pantalón, con el solo sentir los besos de la chica.
-Mako, preciosa, voy a lavarte los trastes.- La separo el joven un poco de su lado.- Has preparada comida deliciosa para mi, creo que lo justo es ayudarte a limpiar.
-¡Oh, no, quédate aquí conmigo!.- Suplico Makoto.- Yo puedo lavar después, quédate aquí sentado, conmigo.- Lo beso la joven, pasando sus brazos alrededor del cuello de él.- ¡Vamos, quédate conmigo y hazme el amor, que esperas!.- Quiso decirle Makoto, pero quería que el tomara la iniciativa y se quedo callada, sintiendo los besos de él sobre sus labios y como la abrazaba atrayéndola hacia él.
Milenio de Plata,
Las princesas de Júpiter y Marte, ambas con su traje de transformación de Sailor Senshis, eran conducidas por los guardias selenitas a las mazmorras que se encontraban debajo del palacio del reino de la Luna.
Al mando, caminando en frente iba Luna con llave en mano, que se detuvo hasta llegar a una de las celdas, la cual abrió.
-¡Entren!.- Les hablo fuertemente a las princesas, las cuales entraron llevando las manos atadas a los grilletes.
Las dos hermosas princesas, entraron en silencio, con su traje de sailor senshi rasgados, mirándose la una a la otra, sintiendo como Luna, la consejera de la Reina Serenity las miraba despectivamente.
-¿Sabe usted que lo que hizo estuvo mal Princesa de Júpiter?.- Cuestiono a la pelicastaña.- ¡Eso no es lo que una sailor senshi haría, menos usted que es la líder!
-Lo siento, pero lo volvería a hacer.- Respondió la jupiteriana mirando a los ojos a la mujer de cabello azulado.
-¡Insolente, por su culpa la princesa Serena esta herida!.- Grito Luna, golpeándola en el rostro con un látigo a la hermosa princesa de ojos verdes.
Júpiter apretó los dientes sintiendo la sangre escurrir de su mejilla, pero evitando gritar de dolor, no le gustaba quejarse, se sabía fuerte, poderosa y no le gustaba mostrar debilidad.
-¡No tienes porque golpearla Luna, eso es injusto, no vuelvas a tocarla…
-¡Usted cállese, princesa insolente, que su comportamiento también ha dejado mucho que desear!.- La golpeo Luna también en el rostro.- ¡Hínquense las dos!.
Las dos princesas parecían resistirse, logrando que Luna se molestara más.
-¡Que se hinquen!.- Gruño la mujer.
Sin más que decir, las dos princesas no tuvieron más remedio que hincarse frente a la mujer, consejera de la Reina Serenity, la cual las miraba, caminando alrededor de ellas.
-¡Princesa Mars, que sea la última vez que discute con la princesa Serena o que me vuelva a levantar la voz!.- Molesta Luna.- ¡Quizá le pase por alto sus desplantes conmigo, pero entienda que la Princesa Serena está muy por encima de usted y de la princesa Júpiter.
Mars miro con rabia a aquella mujer que se gozaba en humillarlas, quería golpearla, pero estaba atada de manos.
-¡Y usted Princesa Júpiter, tenga presente que lo que hizo en el entrenamiento de hoy estuvo terriblemente mal!.- La jalo Luna de los cabellos.- ¡Recuerde que antes de proteger la vida de Mars o la misma suya es más importante la vida de la princesa Serena!.- Gruño la mujer antes de salir de la celda cerrándola, dejando a las jóvenes dentro y atadas de manos.
-¡Estoy harta de todo esto!.- Gruño la princesa de Júpiter.- ¿Quién dice que la vida de la princesa Serena es más valiosa que la nuestra?...
-Gracias.- Susurro la pelinegra en voz baja.
-No tienes nada que agradecerme.- Hablo la chica pelicastaña.- Ahora por mi culpa tu tambiéntendrás que pasar dos días aquí encerrada y sin comer.
-Claro que tengo que agradecerte algo, durante este entrenamiento, yo estaba distraída, el ataque de Artemis en el entrenamiento iba dirigido hacia mí, y tu me empujaste a tiempo para evitar que yo saliera lastimada.- Hablo Marte- Aunque ahora la que esta herida es la Princesa Serena, ella estaba detrás de mí.
N/A: Hola a todos, aquí les hacemos una entrega más de este capítulo, como siempre esperamos les agrade, saben que recibimos sus opiniones, quejas y sugerencias de buen agrado. Como ven Mako ya anda estrenando novio en el fic, aparentemente ya escogió a uno, Pero eso no significa que todo sea miel sobre hojuelas, aun falta ver cómo reacciona Zafiro y ver que dice el corazón de ella al respecto.
Saludos
Madeimoselle Rousseau.
Hola gente aquí Nick Rivers, bueno los invitamos a dejar comentarios no sean tímidos, vamos…. (Conozco donde viven algunos)
Ya dejando la broma psicótica de lado quería aclarar dos cosas, la primera acerca del ritual de iniciación de la Princesa de Marte como sacerdotisa es puro invento así que no traten de buscar explicación a todo y lo segundo…. Bueno en la escena de Rei y los cuatro reyes (como les llamo yo) intenté ser graciosa así que díganme que tal, por suerte llego Made y su balde de agua para rescatarme! Sin más dejen comentarios.
Nick Rivers
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