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En la ruta

Capítulo 7: La Legión Draconiana

"En especial tu evidente aroma etílico, Weasley. ¿Sabes que eso rompe las normas?"

"Pero..."

"Está en sus contratos. Es bueno leerlos de vez en cuando. Son dos reglas trasgredidas, tres si considero el hecho de que te dejé a cargo. Tú sólo una, Malfoy" Lo miró. "estás absuelto por ahora, pero tú, Weasley..." Se giró hacia ella, sonriendo malévolamente. "Ni siquiera en grado de advertencia puedo ponerte. Creo que entramos a otro terreno, la finalización de tu contrato..."

"¡QUÉ!" exclamó Ginny, abriendo mucho los ojos. Draco no se había movido de su lugar y Sunshine se había sentado en uno de los silloncitos, pero estaba atenta a la conversación, ni siquiera pestañeaba.

"¿No leíste la letra chica? Siempre dudé de tus capacidades para todo, pero esto es demasiado..."

"Miriam, yo..."

"No sé de qué manera prefieres hacer esto, Weasley. La normal o la difícil"

Todos estaban en silencio y observaban la escena estupefactos. Ginny no podía responder. ¿Despedida, a tan sólo cuatro días de gira? No podía tener tan mala suerte. Definitivamente ese no era su año. Le costaba respirar y sentía sus pies clavados en el suelo.

"Perdona que me entrometa" dijo Draco dando un paso hacia Miriam, por lo que todos lo miraron. "pero creo que esa no sería una decisión muy acertada"

"¿Qué quieres decir con eso?" De poder, le estarían saliendo chispas por los ojos.

"Que..." Miró de reojo a Ginny. "necesitas una asistente. La gira ya empezó y le queda mucho camino"

"Además..." Sunshine se puso de pie. "tú no la contrataste para la gira. Fue la mujer de Magic Records"

"Discúlpame Sunny, pero de estos asuntos tú no sabes"

"Es cierto" dijo Ed, saliendo de su camarote, aún en pijama. Al parecer había estado escuchando toda la conversación en vez de dormir. "El contrato está a nombre de Magic Records. Lo leí ayer. Completo"

"Por lo que veo están todos en mi contra" reclamó Miriam, con las manos en las caderas. "¿Se olvidan de quién es la que manda aquí? Estoy en un rango superior, y puedo pedir todo un reemplazo de personal si así lo requiero"

El ambiente se estaba poniendo demasiado turbio. Miriam estaba roja de ira y Ginny pálida de miedo.

"¡Miri!" dijo Sunshine, alzando la voz, algo indignada. "Recuerda tú que yo soy la artista, o sea, que tú trabajo está en mis manos"

"¿Me estás amenazando, malcriada? Tu padre me contrató, no tú"

"Será mejor que hables con la señorita Rodríguez antes de tomar cualquier decisión" dijo Ed, acercándose a Sunshine y tomándola por el brazo para que se moviera. "Sun, a tu cuarto, por favor"

"¡Pero..."

"Por favor"

Sunshine agachó la cabeza y caminó hacia su pieza, cerrando con un fuerte portazo.

"Está bien. Apenas lleguemos a Portland la llamaré. Pero no crean que no le haré saber todo lo que ha sucedido..." Y se marchó hacia la parte delantera del bus, sin volverlos a mirar.

Ginny cayó sentada en uno de los asientos de la pequeña cocina, mirando hacia la nada. Ed volvió a acostarse y Draco, silencioso, se encerró en el baño. El bus comenzó a moverse. Iban camino al estado de Óregon.

El programa del día no especificaba mucho, dormirían en el bus después de un show en una Universidad Mágica y seguirían andando hasta Seattle, o al menos eso decía un pergamino en una de las paredes. Al cabo de unos minutos, Ginny decidió ir a acostarse, durmiéndose en el acto. Y sintió que no había pasado nada de tiempo cuando volvieron a despertarla. Era Sunshine.

"¿Qué quieres, Sun?" preguntó, omitiendo un bostezo.

"Miri se fue hacia la cabina del chofer" susurró, mientras Ginny saltaba desde el camarote hacia el piso.

"¿Y?" Colocó las manos en la cintura.

"Yo quería... quiero decirte que tienes todo mi apoyo, si ella intenta despedirte no la voy a dejar, porque me caes súper" confidenció, asintiendo.

Ginny sonrió y levantó la mirada. En la cocinilla estaba Draco sentado conversando con Ed y tomando un café. Por un segundo sus miradas se cruzaron, pero ella la retiró sin pensarlo mucho; no sabía qué decirle por haber ayudado de alguna forma a defenderla ante Miriam.

"Tienes cara de sueño" Volvió a hablar Sunshine. "Y estás despeinada. Déjame arreglarte, sí?"

Ginny se encogió de hombros y la siguió, echándole una última mirada a Draco, el que a su vez quedó mirando como ella cerraba la puerta de la habitación de Sunshine.

"¿De cuándo son novios?" preguntó Ed, sonriendo.

"¿Quiénes?" Giró la cabeza y lo miró, alzando una ceja.

"Tú y ella"

"¿Ella quién? Yo no soy novio de nadie"

"Ginevra... Miriam lo comentó esta mañana"

"¿Yo y... esa?" Se apuntó, pero luego recordó lo que había incitado, que habían 'fingido' un beso, y si Miriam lo había ya comentado era porque se había tragado enterito el cuento. Eso era bueno. "Quiero decir... sí. Bueno, sí. Desde... anteayer. San Francisco" inventó.

"¿Sí? Entonces ya no van a seguir peleando"

"Mmm..." musitó Draco, terminando su café y mirando el horizonte.

Dentro de la habitación Sunshine había comentado lo mismo, salvo que Ginny estaba menos preparada para dar una respuesta, porque ella no había comenzado la mentira.

"¿QUÉ?"

"Tú y Draco Malfoy... ¡Hey, si ya sé que lo sabes! Siéntate..."

La obligó a sentarse en el borde de la cama, mirando hacia uno de los ventanales donde se divisaba la carretera. Sunshine se arrodilló sobre el colchón detrás de Ginny y comenzó a cepillarle el pelo.

"¿Que yo se qué, lo dices por lo de anoche? No, sólo fui a buscar un souvenir para una amiga y él me siguió"

"Miriam estaba enojadísima. En la cuenta que canceló en el Resort habían casi 100 dólares sólo en consumos firmado por el Auror. Y es obvio que no tomó sólo. ¿O tú querías que fuera secreto?"

"¿Qué cosa?"

"¡Su relación!"

"No hay relación. Yo me llevo pésimo con él" Se cruzó de brazos.

"¡Quieta!. ¿Entonces no son novios?"

"¡No, cómo se te ocurre! Nada de eso. Sólo compañeros de trabajo"

"Ok, se lo aclararé a Miri. Ahora vamos a Portland, cierto?"

"En realidad es un poco antes de Portland, en la Universidad de Magos y Brujas de Óregon"

"¿También está Salem en Óregon?"

"Sí, pero no el 'famoso' Salem mágico, sino otro, mucho más muggle y que nada tiene que ver con brujas"

"Ah. ¿Dónde está el otro?"

"Cerca de Boston, al lado Atlántico de Estados Unidos"

"¿Eso es cerca de Nueva York?"

"Mmm... sí. Podría decirse"

Sunshine empezó a tararear una canción muggle sobre amores no correspondidos y sacó su varita de abajo de la cama. Ginny la miró en un espejo que había colgado en una de las puertas del armario y dio un respingo.

"¿Puedes hacer magia?"

"Sí, como no voy a la escuela y trabajo, estoy autorizada. Vale. ¿Qué quieres que le haga?" preguntó apuntando su cabellera.

Pasaron las horas y ya cuando el sol estaba en su punto más alto el bus paró en seco. Sunshine abrió las cortinas que un rato antes había cerrado por la luz y le dijo a Ginny:

"Estamos en una estación de servicio"

Ginny se paró junto a ella y vio hacia fuera. Era cierto, estaban en una gasolinera y un poco más allá en el camino se alzaba una gran ciudad, seguramente Portland. Vieron que Miriam y Draco se bajaban del bus y se metían al servicentro, mientras un bombero hablaba con el chofer hacia la ventanilla delantera del bus.

"¿Qué habrán bajado a hacer?" se preguntó Sunshine en voz alta.

"Llamar a San Diego, estoy segura" respondió Ginny apesadumbrada, pensando que le preguntaba a ella. "Creo que aquí hay señal" Se sacó el celular del cinto y lo miró. "Sí. En la Universidad la magia colapsa las ondas telefónicas"

Se escuchó un golpeteo en la puerta. Al '¡Adelante!' de Sunshine entró Ed.

"Tengo que empezar a arreglarte ya. Apenas nos bajamos, actúas"

"¿Cómo es eso?"

Pero él no respondió. Se quedó viendo a Ginny con la boca semiabierta, luego dijo:

"¿Eso lo hiciste sola, Ginevra?"

"¿Qué?" Se apuntó la cabeza. "¿El peinado?"

"Sí..." Avanzó y caminó alrededor de la habitación, sin despegar los ojos de su pelo.

"No, es obra de Sun"

"Con varita" agregó la joven.

"Es perfecto. Le da como... resplandor a tus facciones"

"Gracias" dijeron las dos, encogiéndose de hombros.

"Bueno. Ve afuera y espera en la salita tu sentencia. Miriam se bajó a hablar con Magic Records"

Dentro del servicentro Draco tomó algunos dulces de la rejilla y le lanzó un par de miradas furtivas a Miriam, quien se había sentado en un rincón de la cafetería a hablar por celular con la señorita Rodríguez. Él se acercó con cautela y se sentó cerca, intentando captar parte de la conversación.

"No es la primera vez que veo ese tipo de comportamientos, los empleados hoy en día se creen estar por encima de la ley... Lo considero grave, sí... Pero ahora es mi empleada... Sé que no deja de trabajar para ti, pero... ¿No puedes encontrar otra?... Lo sé... Sí, lo tengo claro..." Draco vio que su cara se contorsionaba en una mueca de desprecio. "Yo sólo quiero lo mejor para Sunshine y esta gira... Si sé que tú también, Rosa... No creo que... Está bien... Sí, está bien... Ya... Ok, no, no te preocupes por eso... Bueno, como quieras... Sí... Sí... No... Ya casi... Gracias a ti por tu tiempo, Rosa... Adiós" colgó, hecha una furia, y miró a Draco. "Están de suerte, tu novia" marcó mucho la palabra "se salvó por esta vez"

Y Draco sintió por fin el estómago lleno. No sabía si era por ver a Miriam así de frustrada, o si era por Ginny... Pero no podía ser por Ginny, así que se dejó su primera opción. Se levantó, fue a la caja a pagar el chicle y las gelatinas de colores para seguir a Miriam de regreso al bus. Sin querer entró antes que ella, así que cuando traspasó el pasillo y vio a Ginny esperando muy ansiosa en uno de los sillones, le sonrió y no supo por qué. Ginny tampoco sabía por qué esa sonrisa le produjo un alivio tan grande sin siquiera haber escuchado la noticia. ¿En qué minuto ese grado de confidencialidad se había aumentado? No fue capaz de creer que la noche anterior, porque ni se acordaba claramente de lo que había pasado. Miriam hizo su aparición.

"Rosa Rodríguez dice que puedes quedarte" Ni siquiera la miró directamente. "Pero que sea la primera y la última vez"

Ginny botó todo el aire de sus pulmones, sonriendo sinceramente aliviada, aunque ya supiera la respuesta. Miriam pasó de largo y se metió a la pieza de Sunshine, mientras el bus otra vez se ponía en marcha. Draco se sentó frente a Ginny.

"¿Y, estás contenta?"

Ella asintió. ¿Qué no era obvio?

"¿Por qué te bajaste con ella?" arremetió, directo desde el estómago.

"Ese asunto está fuera de tus alcances" respondió él, fríamente.

Ginny no terminaba por entenderlo, considerando que ya entender a un hombre 'relativamente normal' era difícil...

"¿La señorita Rodríguez se oía muy enojada?"

"No sé" Draco acercó su taza de café, sacó su varita y con un golpe de ésta comenzó a salir humo.

"¿Cuánto te pagó Harry para venir a trabajar aquí?"

"350" comenzó a beber su café.

"¿Sickles?"

"Galeones"

"¡Galeones!" Ahogó un grito.

Esa suma se podía considerar un insulto, a ella le pagaban un poco menos de la mitad de esa cifra. Pero en cierto modo, era comprensible. Malfoy no hubiera aceptado dejar su país, su 'fama', tomar un trabajo desconocido y por un mes por menos. Menos, si como ella estaba segura, Harry sabía y le había dicho al rubio a quién se encontraría. Ella.

"Quizás estás siendo un poquito egocéntrica..." dijo Malfoy de repente.

"¿Perdón?" Ginny levantó la vista hacia él, recibiendo una negación con la cabeza por toda respuesta.

"Yo no sabía que tú estabas viviendo aquí, Weasley. Menos que iba a trabajar contigo. Si no, claramente no hubiera aceptado..."

¿Pero a qué se refería?. ¿Acaso podía adivinar lo que estaba pensando?

"Mira, Weasley, nunca creas todo lo que veas ni sientas todo lo que te digan, ok? Sólo como consejo gratis"

Draco se levantó taza en mano y se acercó a una ventana. Un movimiento brusco les indicó que acababan de virar poco antes de entrar en Portland, por un camino de tierra lateral. Un par de kilómetros más adelante el chofer paró y se bajó el bus, explorando la zona. Delante de la máquina empezó a tantear el aire, buscando algo. Tomó una roca del suelo y la lanzó hacia arriba, pero ésta no volvió a caer. Estaba en el lugar correcto. Volvió a su asiento, se abrochó el cinturón de seguridad y de un segundo a otro entraron por una especie de vórtice invisible a otra dimensión. Un castillo de mayores dimensiones que Hogwarts salió de la nada, empinándose sobre una colina tapada a más no poder con automóviles, escobas y transladores de un lado hacia otro.

El chofer le dio la vuelta a la colina hasta aparcar junto al bus de los bailarines frente a un lúgubre túnel, que seguramente conducía a los calabozos del castillo. Todos se bajaron. Miriam tomó a Sunshine por el brazo y la llevó corriendo dentro del túnel. Apenas Draco se percató de esto, las siguió. Ed y Ginny intercambiaron una mirada de incertidumbre y, encogiéndose de hombros, entraron también. Subieron unas largas escaleras de piedra negra haciendo contraste con algunas piedras blancas hechizadas de las paredes de las que parecía proceder luz, llegaron a un enorme vestíbulo donde todo, del suelo al techo, era de madera brillante. Pero estaba vacío, no había nadie salvo por una de las bailarinas de Sunshine que esperaba sentada en el suelo con la espalda pegada a la pared. Al verlos se puso de pie de un salto.

"¡Miriam, Sunshine! Los esperamos hace rato. ¿Qué pasó?"

"Eso no te incumbe, niñita. Llévanos a donde haya que ir"

"Sí, lo siento"

Hizo una inclinación y caminó hasta una puerta pequeña al otro lado del vestíbulo. Cuando iba a abrirla salieron de ella cuatro hombres vestidos de negro con aspecto de metaleros, que los miraron de mala manera y pasaron de largo. Luego la bailarina entró por ella, los demás la imitaron. Ed sacó su varita y gritó:

"¡Fila!" A lo que el resto de los bailarines obedecieron de inmediato.

Un hombre con traje de aspecto elegante y sobrio le salió al paso a Miriam, y le tendió la mano.

"Mike Martin, subdirector de la Universidad de Magos y Brujas de Óregon, mucho gusto" Estrecharon las manos. "Los alumnos están desesperados"

"Entonces entra Sunshine sola primero" Se dirigió a ella. "Ya sabes tu rutina. Segunda canción, entran los bailarines"

"¿Y qué hay con el que falta?" preguntó la joven, viéndose arrastrada por Miriam hacia otra puerta"

"Ya lo sabrás"

En el par de segundos que esa puerta se mantuvo abierta, se escuchó un ensordecedor rugido de la multitud que esperaba por el show. Draco se desapareció y Ginny puso sus manos en las caderas, mirando hacia el subdirector, quien igual se desapareció.

"¿Quién me va a explicar..."

"Nosotros podemos reorganizarnos" dijo el coreógrafo, de brazos cruzados a un costado de Ed, quien hacía aparecer maquillaje en la cara de los bailarines con un solo toque de la varita. "Es un bailarín menos, no es mayor problema. Si cae otro, me suicido"

"Ah, entonces no lo van a reemplazar"

"No es necesario"

"¿Y cómo está el chico ese... Eric?"

"Está en un hospital de Las Vegas, con su familia..."

"¿El diagnóstico?"

"Sobredosis"

No dijo más y no necesitó decir más, ella sabía a lo que él se refería. Tenía que ser mucho más consciente de ahora en adelante con el trato hacia los bailarines. Se sentó en una esquina a esperar una hora para que el show terminara. Demoró un cuarto de hora más, pero qué. Bajaban de regreso por la escalera oscura hacia el bus. Sunshine, Miriam y Draco se quedaron un rato más para dar una pequeña vuelta dentro del castillo con algún directivo de la Universidad. Cuando Ginny pisó suelo y vio el sol, había una muchedumbre -en realidad, mujeres y más mujeres- alrededor de los buses. El de los bailarines estaba siendo abordado y tres segundos después se marchó. Pero esas chicas seguían allí.

"Sunshine todavía está en el castillo" les dijo Ed a algunas de ellas, intentando llegar hasta la puerta del bus, seguido de Ginny.

"Eso lo sabemos" contestó una rubia dorada, mirando a sus compañeras. "No la esperamos a ella"

"¿Ah, no?" dijo Ginny, desde la pisadera de la puerta. Ed ya estaba adentro.

"No" contestó una pelinegra. "Queremos ver de cerca... a ese"

"Al que estaba en una esquina del escenario"

Ginny no podía imaginarse quién era.

"Uno guapo, alto, rubio" dijo una castaña con mechas violeta.

Ginny se golpeó suavemente la cabeza.

"Draco" susurró.

"¿Se llama Draco?" preguntó la misma chica rubia de hace un rato. El nombre se repitió como un eco hacia atrás y Ginny, instintivamente, frunció el ceño.

"¿Está soltero?"

"¿Draco cuánto?"

Ginny se metió en el bus y cerró la puerta con dificultad, un par de chicas intentaron mantenerla abierta pero no pudieron.

"¿Qué pasó?" preguntó Ed.

"¿Qué no te diste cuenta? Era una nueva legión. El fan club de Draco..." recitó, pomposamente. Ed se rió.

"Deberías sentirte orgullosa de que tu novio tenga admiradoras" dijo Ed. "Ya he visto casos anteriores, la novia feliz porque con esto sabe que no tiene mal gusto y que es envidiada"

Ginny dio un respingo y lo corrigió.

"¡No somos novios!"

"Es lo mismo que dijo Sunshine. ¿Pero por qué él no lo niega?"

"¿Cómo que no?" exclamó, ofendida.

"Malfoy dijo que hace dos días ya..."

"Oh, no te tragues todo lo que ese bicho te sirva. Es mentira. No somos nada"

"Ok, déjalo así. Lo entiendo" Se subió a su camarote y se metió tras la cortina.

Ginny se acercó a la ventana y miró hacia fuera.

'¿Todas esas chicas esperando a Malfoy? Qué decepción de hombre, si no fuera guapo no estarían allá afuera' Al segundo se sonrojó por haber pensado eso. Demasiado tiempo juntos. Los tres días más largos de su vida. Quedaban miles.

Unos cinco minutos pasaron o quizás más, pero justo en el segundo que Draco y las otras hicieron su aparición desde el túnel, las universitarias empezaron a gritar muy alto. Desde la ventana Ginny pudo ver a Sunshine sonriendo -seguramente pensando que la esperaban a ella- y a Draco que palidecía. Miriam decía algo a las muchachas y una salió al paso para responderle, pero en vez de eso se lanzó al cuello de Draco. Él estaba pasmado, obvio. Su espíritu se había regresado corriendo por las escaleras y escondido tras la pared. Su cuerpo sólo aferraba a la chica que tenía colgada de su cuello, evitando que se acercara más. Sunshine, atónita, alzó la barbilla y junto a Miriam atravesó el grupo de jóvenes, dejando a Draco solo atrás.

"¡Esto es inaudito!" exclamó Miriam, entrando al bus seguida de Sunshine, haciendo que Ginny despegara la vista de la ventana y se volviera hacia ellas.

"Jamás había pasado. ¿Alguien con más atención que yo? Pero él es hombre, es comprensible que gusten de él..." dijo Sunshine más para sí que para el resto y se encerró en su pieza.

"Parte importante de la culpa es tuya" le dijo Miriam a Ginny, apuntándola con un dedo acusador.

"¡Yo no hice nada!" Hizo un gesto con las manos, alegando inocencia.

"Gracias a ti el día partió mal" sentenció, caminando hacia el fondo del bus. "Y tú harás un trato con esas 'fans', porque nos vamos en 10 minutos y necesito a tu novio aquí dentro para entonces" Entró a la habitación de Sunshine cerrando también con un portazo.

Ginny se cruzó de brazos, sulfuradísima. ¿Por qué tenía ella que 'despegarle las sanguijuelas' a Draco? Él no era su novio. ¡No lo era, por más que el resto así lo creyera y que Draco así lo afirmara! Además no tenía idea de cómo hacer a esas chicas irse y hacer que Draco regresara ileso al bus. Volvió a mirar por la ventana. Un Draco muy cohibido... ¿firmaba autógrafos? Muy descarado considerando que ya debería estar acostumbrado a hacer lo mismo en Gran Bretaña. Mientras no se le ocurriera hablar para que ellas sepan que es inglés y no norteamericano... y no procuraran echársele a la vez encima... ¡porque a las gringas les encantan los europeos!

"O... M... G..." pronunció Ginny bajito, y con varita en mano salió del bus, se metió entre la multitud y llegó hasta Draco. Mirándolo fijamente mientras algunas la empujaban, logró que él levantara la vista y la viera, por alguna razón, sonriente. Ella levantó su varita, y ese gesto tan simple logró que Draco dejara de sonreír y se excusara ante la chica más próxima dispuesta a conseguir un autógrafo, para intentar caminar entre las otras y llegar al bus. Metros más atrás lo seguía Ginny, pero las jóvenes no querían dejar entrar a Draco al bus y le insistían, tironeándolo de las mangas, para que se quedase un rato más. Ginny llegó hasta él, le susurró 'métete en cuanto puedas' y con dificultad se puso delante de él, conteniendo a unas 20 chicas que empujaban hacia donde ella estaba. Sintió que la puerta se movía y hábilmente giró y entró al bus, cerrando la puerta con ayuda de Draco y cayendo sentada y rendida al suelo, con la espalda pegada en la puerta del bus, respirando agitadamente con los ojos cerrados.

"No... hagas... eso... nunca..."

"Hey, no es mi culpa ser tan popular" respondió él, pedante, poniendo las manos en los bolsillos y caminando hacia el pasillo.

"No hagas eso nunca... más"

Ginny, muy ágil a pesar de su estado de agotamiento, se puso de pie y siguió a Draco por el pasillo. Él se sentó en uno de los bancos de la cocina y ella se sentó en una de las butacas de la salita, frente a él pero sin mirarse.

"¿Ves que no es fácil el trabajo de un Auror?"

"Nunca dije que lo fuera..."

Draco se puso de pie, sacó un vaso de la despensa y con la varita lo llenó de agua, se acercó a ella y poniéndose de frente, se lo ofreció.

"Tregua"

"¿Tregua?" Levantó la vista hacia él y se quedó prendida de sus ojos grises, como siempre. "¿Por qué?"

"No sé, por todo"

"¿Por qué te haces el tímido frente a todas esas chicas?" Bajó la vista al vaso de agua. "Si no lo eres..."

"Porque a ellas les gusta sentir que su ídolo se siente turbado cuando lo acosan" Fue a sentarse a la cocina otra vez.

"Entonces tú siempre les das a las mujeres lo que ellas quieren" Alzó una ceja y bebió el agua.

"Si tú lo dices, entonces sí"

Se miraron por dos segundos, pero bruscamente apartaron las miradas el uno del otro, sonrojándose sin motivo.

"¿Y por qué vas por ahí diciendo que somos novios?" Ginny se puso de pie, bebiéndose todo el agua de un trago, dejó el vaso vacío en el mesón sin mirar a Draco, golpeó el vaso con la varita y al quedar éste limpio lo regresó a la despensa. Volvió a su butaca.

Draco miró hacia todos lados, como esperando algo. Luego le apuntó a Ginny el camarote donde se encontraba Ed, ella alzó los hombros sin tener idea y asintió con la cabeza, adivinando por fin lo que quería Draco saber.

"Yo no he dicho que somos novios" dijo Draco, calmándose por fin, volviendo su voz a esa tan arrogante de siempre. "pero sí que tú eres mi novia, eso no lo voy a negar"

"¿Cómo? No entiendo. ¿Cuál es la diferencia?"

"Yo no soy tu novio, porque tú no me consideras como tal, pero tú sí mi novia, porque yo así lo requiero" Bajó la voz al final, hasta casi un murmullo.

"Serás imbécil"

"Y tú la tarada más linda del mundo..."

Continuará...

I'm so sorry! Sé que los he hecho esperar demasiado. Si yo fuera la que leyera y ustedes los autores igual me enojaría xD. Por eso un capítulo larguito. Y bonito xD. Ojalá les guste. Y dejen reviews!