El último capítulo, he estado escribiendo cinco capítulos en una hora, y me duelen las muñecas. Como os mencioné antes, este capítulo es la continuación de la anterior. Y esto es todo, espero que os guste. Ya ire escribiendo más historias con el tiempo. Paciencia.

Domingo es Verde. El bosque de casa.

No habían visto venir para nada aquel ataque. Estaban cansados y molidos después de aquella misión y solo querían volver a casa. Ya podían ver el bosque a lo lejos cuando les atacaron por sorpresa. (El cansancio les había comido tanto que no pudieron hacer nada)

Naruto notó como una hoja afilada (¿un kunai?) le cortaba la piel, pero no notaba nada, y él estaba cansado, pero luego se acordó de Hinata que le esperaba en su casa pacientemente y atacó con las pocas fuerzas que le quedaban. Pero no fue suficiente y notó como algo largo y fino le atravesaba el estómago, y él estaba tan, tan cansado… (La oscuridad le fue comiendo la consciencia y Naruto no podía hacerla retroceder)

Se despertó en un lugar frío y húmedo, tan oscuro que no podía decir donde estaba, pero Naruto dedujo que era una cueva, y todo en él dolía demasiado. El estómago le ardía y decidió no moverse. Pudo vislumbrar las figuras de Sasuke y Sai, amordazados y sentados en la fría roca. (Naruto volvió a acordarse de Hinata y se concentró en recuperar la fuerza)

Naruto no sabía cuanto tiempo había pasado, no veía el exterior y no tenía conocimiento de si era de día o de noche. Lo único que le daba un punto de referencia temporal eran las gotas de agua que caían de alguna roca. Cuando Naruto sanaba de las heridas los secuestradores volvían a atravesarlo y lo volvían a dejar débil. (Hinata le estaba esperando y todo dolía demasiado)

Un día (no sabría decir cual) llegaron Shino, Kiba y Neji y los sacaron de allí. Les dolía el cuerpo, estaban sucios y olían a sangre y humedad. Los párpados pesaban demasiado y el cuerpo parecía no querer moverse. Antes de darse cuenta estaban en el verde bosque que ocultaba a Konoha.

Naruto estaba demasiado cansado cuando llegaron a la entrada de la aldea, y solo cuando vio a una figura femenina pálida de pelo negro, una figura que él conocía demasiado bien, dejó que el sueño le venciese y que la tranquilidad se expandiese por su cuerpo (Porque sí, estaba en casa)