Linka Loud era una chica atrapada en una casa dominada principalmente por la fuerza de diez hermanos que arrasaban con todo lo que tenían en frente. Siendo la única fémina (a parte de su madre) en una casa llena con un aroma masculino, no era fácil sobrevivir en un ambiente lleno de testosterona. Para ella, si quiera salir de su habitación era un desafío, se tenía que enfrentar a cosas como los juegos de los gemelos, tratando de arrojarse lo que sea que tuvieran en frente. Cuando se encontraba a Lars en el pasillo usualmente le pedía que lo ayudara en sus sesiones espiritistas y otros rituales. Loni por lo general le pedía que modelara varios de sus diseños, y Lynn le pedía que le ayudara en sus entrenamientos; ya sea como compañera de combate o para ayudarle a arreglar sus uniformes. Linka afortunadamente se había adaptado a esto; siempre tenía un plan para cada cosa. Siendo la única hija en la casa sabía cómo lidiar con cada hermano.
Había días, por lo general los fines de semana, en los que sus padres tenían que salir de la casa ya sea para cuestiones laborales o personales. En esos días Linka era la que se quedaba a cargo; podía ser una chica y no ser muy grande, pero realmente tenía un temperamento con el cual era mejor no meterse. Ella era la que hacía la mayoría de los quehaceres como limpiar la sala, la cocina y la habitación de sus padres mientras que sus hermanos se encargaban únicamente de sus habitaciones. Ella era la que hacía de comer, y cuando alguien no hacía lo que ella decía, los castigaba dejándolos sin comer y quitándoles cosas que ellos querían, como el celular de Loki, el mini-jeep de Lexx o el libro de poesía de Lars. Con mucho tiempo cuidando de sus hermanos había desarrollado un instinto maternal, por lo que cuando alguno de sus hermanos se enfermaba, ella lo atendía y le daba los cuidados necesarios para que se curara.
Con tanto tiempo viviendo y mandando a los hombres de la casa había desarrollado una especie de sexto sentido; podía sentir cuando algo estaba mal con alguno de sus hermanos y no descansaba hasta averiguarlo. Ella descubrió cuando Loki empezó a salir con Bebe Santiago, ella fue quien averiguó que Leif estaba haciendo trampa en los exámenes para que sus padres no le prohibieran jugar con sus amigos. Nada se le escapaba a la peliblanca.
Un día ella se encontraba en el pasillo charlando por teléfono con Clarie, su mejor amiga, cuando escuchó que uno de sus hermanos se aproximaba. No le dio mucha importancia por lo que continuó hablando con su amiga. Por las escaleras se aproximaba Loni, el cual simplemente pasó junto a ella sin decir una sola palabra. Esto no era normal en él; usualmente siempre que veía a su hermana haciendo algo, sentía una curiosidad natural que lo obligaba a preguntar qué estaba haciendo, o en otros casos simplemente la saludaba e iba a hacer lo que sea que fuese a hacer.
Linka se despidió de su amiga y tan pronto como contó el teléfono se dirigió a la habitación de sus hermanos mayores a ver a Loni. Al estar frente a la puerta ésta se abrió, era su hermano Loki quien iba a salir. Como usualmente se le veía, estaba usando su teléfono, pero antes de que pudiera bajar por las escaleras Linka lo detuvo.
-Oye Loki, ¿Tú sabes qué le pasa a Loni?-
-No lo sé, probablemente no pasó algún examen, como es habitual en él- dijo el hermano mayor sin mucho interés.
-¿No te preocupa que algo malo le pueda estar pasando?- Dijo la chica con desaprobación.
-Hm… Nah- dijo el rubio mientras se marchaba riendo al leer un mensaje que había recibido.
Linka se molestó por la reacción de su hermano mayor. La puerta aún estaba abierta y la chica decidió entrar. Encontró a su hermano acostado en su cama mirando hacia el techo, tenía la misma cara seria que Linka vio cuando subió por las escaleras. La peliblanca se acercó a él.
-¿Loni?
-¿Qué necesitas Linka?- preguntó el chico en un tono desganado. Esto no era normal en él, ya que por lo general él siempre estaba alegre.
-Loni, ¿qué te sucede?- preguntó ella con preocupación.
-No me pasa nada, no sé de qué hablas.
-Claro que te pasa algo, tú siempre estás feliz, y para estas horas estás con tus amigos. No estás en la casa hasta las cinco.
-Bueno necesitaba romper la rutina, estoy algo cansado y necesito dormir. ¿Alguna otra pregunta?- dijo Loni con un tono de voz entre neutral y molesto.
-Bueno, creo que no.
-Bien, ahora necesito un poco de privacidad. Por favor sal de mi habitación- dijo cortante el hermano mayor, por lo que Linka no tuvo más opción que obedecer.
Al día siguiente Loni estaba en el sofá de la sala mirando la televisión. Estaba con un semblante serio cambiando los canales en busca de algo interesante para ver. Llevaba así al menos media hora, entonces por las escaleras llegó Linka y se sentó junto él para hacerle compañía. Miraba cómo su hermano pasaba los canales sin siquiera molestarse en ver qué era lo que transmitían. A Linka no le parecía normal, ni siquiera para Loni. Por lo general siempre miraba qué había en los canales y se quedaba mirando por más aburrido que sea el programa por que según él "podría pasar algo interesante".
-Loni, ¿por qué no le dejas en algún canal?- preguntó la chica.
-No hay nada interesante- dijo sin ninguna emoción.
-Pero tú-
-¿Yo qué, Linka?- dijo el rubio con algo de enojo en su tono de voz. Linka estaba a punto de decir algo pero en eso llegó su hermano Lynn. Saltó por atrás del sofá y calló en el asiento de en medio entre Loni y Linka.
-Trae acá- dijo el castaño mientras le arrebataba de las manos el control a su hermano. Linka sabía que sólo podría pasar una cosa cuando dos hombres querían mirar la televisión. Sabía que habría una pelea que posiblemente llegaría a los golpes, y sabía que había un riesgo que al escuchar la pelea sus hermanos llegarían a unirse, aunque no tuvieran alguna razón.
La chica sólo miraba a sus hermanos mirarse a los ojos, Lynn veía con una sonrisa que incitaba a Loni a pelear por el control, y éste lo miraba con enojo, pero contrario a lo que pensaban él y la peliblanca, Loni simplemente se levantó del sofá y se marchó escaleras arriba. Linka y Lynn miraron desde el mueble con sorpresa ante la inesperada reacción de su hermano.
-Meh, así no es divertido- dijo el chico dejando el control remoto en el sofá y marchándose del cuarto. Linka se quedó en el sofá sentada repasando lo que había pasado hace unos momentos.
Al día siguiente bajó para desayunar. Ella había llegado antes que sus hermanos, lo cual era extraño ya que ese día el desayuno eran waffles; usualmente cuando el olor de los waffles recién hechos inundaba la casa, los chicos salían disparados como perros en combate, era su día de suerte. Tomó los primeros waffles recién hechos que su mamá dejó en la mesa, y tan pronto como los sirvió en su plato escuchó cómo si una estampida se acercara. En cuestión de segundos sus hermanos habían llenado la mesa. Ella como una buena hermana iba a esperar a que sus hermanos se sirvieran también para empezar a comer, lo cual no fue nada fácil porque Leif a su lado asechaba con su tenedor el plato de Linka. Ella como pudo lo combatió con su tenedor, haciendo que desistiera de su intento de hurtar el desayuno de su hermana.
Momentos después llegó su mamá con una torre de waffles que desaparecieron tan pronto como el plato donde estaban tocó la mesa. Los waffles de Linka aún estaban calientes y deliciosos, y al ver que sus hermanos comenzaban a comer ella estaba a punto de hacer lo mismo, pero entonces notó que faltaba uno de sus hermanos.
-Oigan ¿Dónde está Loni?- preguntó la chica.
-Se levantó muy temprano, dijo que se iría antes a la preparatoria para atender unos asuntos- dijo Loki aún con la comida en la boca.
-¿Y no sabes a qué se refería con eso?
-No, pero ya sabes cómo es él, tal vez fue a hacer un acordeón para algún examen que tiene o qué se yo.
Ante esto, Linka no supo qué responder, simplemente dejó su plato y se marchó de la mesa sin desayunar, ese día no asistió a la escuela para ver qué era lo que pasaba con su hermano. Llegó a la preparatoria de Royal Woods antes de que las clases empezaran, por lo que la escuela estaba vacía. Le costó un poco encontrar el salón de Loni, pero después de unos minutos logró dar con éste. Estaba vacío; no había nada fuera de lo usual salvo por la mochila de su hermano, por lo que tuvo que seguir buscándolo.
La preparatoria no era muy grande, y la recorrió en cuestión de minutos, no había rastro del rubio así que desistió de su búsqueda. Se disponía a marcharse de ahí, cuando un sonido la detuvo.
-¡Más fuerte!- dijo una voz femenina con ira. Esto hizo que la peliblanca se dirigiera hacia la fuente del sonido, el cual provenía de la enfermería. Mientras más se acercaba a la habitación escuchaba el sonido de unos resortes, como si alguien estuviera saltando en una cama. Llegó al lugar y miró la puerta entreabierta, lo que vio adentro de la habitación la dejó paralizada.
-¡Ah, así, más fuerte!- decía la voz femenina que provenía de una chica de pelo negro, la chica estaba desnuda estaba encima de su hermano, quien tampoco tenía ropa. Ambos estaban teniendo sexo, lo cual dejó traumada a la pobre chica. Linka no quería seguir viendo el acto y decidió marcharse, pero se detuvo al escuchar un golpe y un gemido masculino de dolor. Regresó al mismo lugar en donde estaba hace unos instantes y miró cómo la chica empezaba a golpear a su hermano mientras éste respondía con gemidos de dolor. También notó que su hermano tenía una venda en la boca y estaba amarrado a las patas de la cama. La chica movía sus caderas rápido al mismo tiempo que golpeaba al chico en el cuerpo; cada golpe le daba a más placer a ella, entonces le dio un puñetazo en la cara, el cual hizo que la chica arqueara la espalda teniendo un intenso orgasmo. Después de esto la peliblanca no pudo quedarse más tiempo ahí, no quería quedarse más tiempo ahí a ver cómo su hermano era maltratado por lo que se marchó de la preparatoria.
Esa misma tarde Linka estaba en la sala mirando la televisión, tratando de olvidar de cualquier manera lo que había visto en la preparatoria. No se decidía por ningún canal; no tenía ganas de mirar la tele, de hecho ni siquiera tenía ganas de hacer algo, la imagen de su hermano teniendo relaciones no salía de su cabeza. Decidió que lo mejor era hablarle a Clarie para preguntarle qué había de tarea. Se levantó del sofá y se dirigía escaleras arriba, cuando escuchó que la puerta principal se abrió, era su hermano Loni, quien venía entrando aparentemente cansado; estaba sudado y con su suéter colgado del hombro. Pasó junto a su hermana sin decir absolutamente nada. Al pasar junto a ella, la chica pudo notar a través de la camisa entreabierta que tenía un moretón en el pecho. Ella ya sabía el por qué tenía ese moretón, pero de todas maneras insistió en preguntarle por qué lo tenía.
-Uh… ¿Loni?- dijo Linka con nerviosismo.
-¿Qué quieres Linka?- respondió su hermano con algo de enojo en su voz.
-Tienes un moretón en el pecho, déjame ayudarte con eso- dijo la peliblanca mientras se acercaba para mirar mejor el moretón, intentando tocarlo, pero su hermano la detuvo tomándole del brazo.
-No es nada Linka, tuve clase de deportes y por eso me lastimé, pero no necesito tu ayuda- dijo el chico tratando de disimular. Entonces soltó a su hermana y se fue escaleras arriba hacia su cuarto. Linka sintió algo de enojo por la reacción de su hermano, pero no podía hacer nada o de lo contrario se enteraría que lo estaba espiando.
La semana siguiente Linka se pasó las tardes investigando a la chica; quería reunir suficiente información para hacer que deje en paz a su hermano. Después de la escuela les inventaba a sus padres que pasaría la tarde con Claudia para estudiar, pero en realidad se la pasaba en la preparatoria escondida en espera de ver a la chica y recopilar toda la información que pueda. Según lo que había reunido, la chica se llamaba Rebecca Waltz, tenía la misma edad que su hermano, era de clase alta y había ingresado a la preparatoria hace apenas un mes. Era la tercera preparatoria en la que entraba ya que tenía un historial de conducta que alcanzaba a llenar dos expedientes completos. Ninguna preparatoria la hubiera aceptado, y la preparatoria de Royal Woods no era la excepción, pero el padre de la chica tenía influencias muy poderosas, por lo que aceptaron a su hija sin ningún problema.
Las fechorías que había cometido la chica iban desde robo de material, peleas dentro del centro escolar y ausencias. Las más graves iban desde agresiones a profesores, incendios provocados intencionalmente y uso y distribución de drogas adentro de la preparatoria. Era una chica problemática, y en su estancia en la preparatoria donde estudiaban sus hermanos había aumentado más su historial. Había sido suspendida tres días por faltarle el respeto a su profesor de matemáticas, y había sido castigada por ausentare en dos clases. Linka no sabía por qué había elegido a su hermano para ser su "novio, pero no iba a seguir soportando que su hermano sea abusado por una delincuente.
Una tarde se encontraba buscando a la chica para averiguar más de ella, pero no la encontró. Estaba a punto de marcharse; tomó un atajo por el campo de futbol, pero al pasar por la bodega de equipos deportivos escuchó una voz proveniente de ésta. Recordó su experiencia anterior al escuchar una voz proveniente de una habitación, y al escuchar que era una voz femenina un escalofrío le recorrió la espalda. Reconoció esa voz, era la voz de Rebecca la que provenía del cuarto. Linka echó un vistazo, y sus temores se confirmaron al ver de nuevo la misma escena que vio en la enfermería. Su hermano estaba teniendo sexo con su "novia". La misma escena la dejó paralizada, pero no estaba tan sorprendida como la primera vez.
El cuanto no estaba muy bien iluminado, las únicas luces provenían de unas velas encendidas y colocadas en las esquinas de la habitación, pero aun así podía distinguir a su hermano en el suelo atado y amordazado, y la chica estaba parada a su lado, vistiendo lencería de cuero, usando un antifaz y tenía un cinturón en la mano. Empezó a azotar a su hermano violentamente, dejándole unas dolorosas marcas rojas por todo el torso. Loni sólo daba alaridos de dolor ahogados por lo la venda que tenía atada alrededor de la boca; la chica dejó de darle golpes con el cinturón y lo hizo a un lado, tomó una de las velas y empezó a derramar la cera caliente en el cuerpo de Loni. La cera caía sobre la piel roja e hinchada, producto de los golpes proporcionados por la chica. El rubio no podía hacer nada más que gritar inútilmente. Rebeca entonces procedió a derramar la cera caliente alrededor de su pene, a lo que los gritos del rubio aumentaron. Esto solamente excitaba más a la chica.
-¡Deja de quejarte, marica!- gritó la pelinegra al chico amordazado, entonces soltó la vela y volvió a tomar el cinturón. Acto seguido empezó a azotar de nuevo al chico en los mismos lugares donde había derramado la cera. Linka no podía mirar nada más de esto, por lo que se marchó del lugar con lágrimas en los ojos. Se detuvo en una banca del campo a llorar; no soportaba ver a su hermano siendo agredido de esa manera tan desalmada. Para ella, la ingenuidad de Loni era algo tierno a veces, y por eso consideraba un golpe bastante bajo el que alguien usara esa ingenuidad para aprovecharse de él. Le dolía que tomaran a su hermano como un idiota, estaba triste, pero sobre todo, estaba furiosa, el ver a su hermano siendo abusado tanto física como psicológicamente por una chica ninfómana con problemas de conducta la hacía enfurecer, tenía que hacer pagar a esa zorra por todo el daño que le había hecho a su hermano.. Tenía que vengarse.
Rebecca se levantó como todos los días. Miró su despertador y eran las ocho y media de la mañana, lo que indicaba que tenía que haber ido a la preparatoria hace treinta minutos; ella había puesto la alarma a las ocho como todas las mañanas, y como todas las mañanas la había postergado tres veces.
Se levantó de la cama en dirección al baño. Después de una ducha y de arreglarse se puso unos jeans ajustados, una blusa morada que se pegaba a su figura y unas botas negras. Se dirigió hacia la cocina para desayunar algo. Miró el refrigerador y no encontró nada pues el dinero que tenía lo gastó en el bar en donde estuvo hasta las tres de la mañana. Ella vivía sola, pues estaba en Royal Woods únicamente para estudiar; su padre vivía en Washington D.C. y le mandaba dinero semanalmente para sustentar sus gastos escolares y personales. Salió de la casa y caminó hasta llegar a una cafetería; dicho lugar era propiedad de su tío, por lo que le daban almuerzos gratis cada que lo pidiera, una vez terminado su desayuno salió del lugar y se dirigió a la preparatoria.
Una vez ahí se dirigió a su salón. Los pasillos estaban vacíos puesto que a esa hora ya habían iniciado las clases. Al encontrar su salón simplemente abrió la puerta y entró sin decir nada, sin pedir permiso pasó junto a su profesor quien simplemente la ignoró, pues si decía algo podía meterse en problemas con el padre de Rebecca. La chica se sentó en su lugar de siempre, subió los pies al pupitre y como todos los días se puso a mensajear en su teléfono. Se la pasó utilizando el teléfono todo el tiempo sin importarle que las clases hayan acabado. Sonó la campana del receso y salió del salón; no se dirigió a la cafetería, en lugar de eso salió del campus de la preparatoria y de dirigió de nuevo a la cafetería de su tío.
Volvió a la preparatoria después de la hora del receso. Como en la mañana, ningún maestro le dijo algo por el retardo, por lo que volvió a su lugar a hacer lo que mejor sabía hacer durante el horario de clases. El día pasó lento para su clase ya que habían tenido un examen, pero ella no hizo nada más que dormir cuando su teléfono se quedó sin batería. Sonó el timbre para indicar el final de la jornada de clases, la chica se despertó y se disponía a salir del salón, pero entonces metió las manos a su pantalón y se dio cuenta que le faltaba algo. Volvió a su pupitre y sacó una cajetilla de cigarros, la abrió y entonces la desechó al ver que estaba vacía. Estaba a punto de irse, cuando alcanzó a ver un poco escondido una caja blanca entre sus cosas, era una cajetilla de cigarros sin abrir, era un golpe de suerte para Rebecca.
Como todos los días al acabar las clases se dirigía a la bodega de equipos deportivos a fumar. Golpeó la base de la caja, la abrió y encendió uno de los cigarrillos. La sensación que le causaba fumar era bastante placentera.
-Ojalá se apareciera el imbécil de Loni, si pudiera tenerlo en frente de mí para humillarlo como el pendejo que es volvería este momento mucho mejor- dijo con malicia mientras inhalaba el venenoso humo del cigarro. A medida que calaba el cigarro se iba sintiendo más somnolienta, después de acabarse el cigarro se disponía a marcharse hacia el bar que frecuentaba después de clases, pero muy apenas podía mantenerse en pie; por cada paso se sentía más y más débil. Al dar cinco pasos cayó al suelo completamente inconsciente.
Después de un rato despertó completamente desorientada; todo estaba completamente oscuro y no tenía idea en donde estaba. Intentó moverse, pero no pudo hacerlo ya que tenía las manos y los pies esposados a unos estantes metálicos.
-No pierdas el tiempo, no vas a salir de aquí- dijo una voz en la oscuridad. Entonces una luz proveniente de un fósforo encendió una vela, la cual colocó en una esquina de la habitación, encendió otra vela, y otra vela y otra vela hasta que las cuatro esquinas estaban iluminadas. Rebecca pudo ver frente a ella a una chica que destacaba por tener el cabello blanco. Con la luz alcanzó a ver varias cosas del lugar en donde estaba; vio un montón de cascos de americano, coderas, rodilleras y demás equipo deportivo, y entonces reconoció el lugar en donde estaba.
-Espero que reconozcas este lugar- dijo la peliblanca mientras tomaba del suelo un cinturón. Entonces con una mano rasgó la blusa de Rebecca, dejándola solamente con sostén. Con el cinturón en la mano, lo levantó y dio un fuerte golpe en el costado de la chica haciendo que suelte un gemido de dolor, le dio otro en la espalda, y otro en el abdomen. Tomó una vela que estaba en la esquina de la habitación y la colocó sobre las partes de cuerpo de la chica en donde la había golpeado, las cuales ya se habían inflamado. La cera caliente empezó a gotear y la chica dio un fuerte alarido de dolor. Linka aprovechó la situación en la que estaba Rebecca, con los brazos y las piernas extendidas y esposadas y le dio una fuerte patada en centro del abdomen. Rebecca perdió el aliento y empezó a toser.
-He visto como tratas a mi hermano, como lo golpeas y lo humillas… ¿Pensaste que todo eso se iba a quedar impune?
-Pero y- trató de decir la pelinegra, pero fue interrumpida por Linka, quien le dio un puñetazo en la mandíbula. Un golpe por una chica más pequeña que ella no hubiese dolido mucho, pero Linka tenía puesta una manopla. El golpe le dejó una herida abierta en el lado izquierdo de la cara y le había zafado una muela.
-¿Quién… eres tú?- preguntó hablando con dificultad mientras la sangre le salía de la boca.
-La persona que te dará una probada de tu propia medicina- dijo Linka al tiempo que tomaba el cinturón y le daba un fuerte golpe en la cara a Rebecca. La pobre chica sólo soltó un gemido de dolor, pues el golpe había dado en la herida que le había hecho antes.
-Voy a hacerte pagar por cada golpe que le diste… Cada insulto que le dijiste… Por cada vez que lo forzaste a hacer coas que él no quería- dijo la peliblanca con ira en su voz, entonces levantó su pierna para tomar vuelo y le dio una fuerte patada en el costado izquierdo. La chica no se pudo cubrir, por lo que recibió el golpe de lleno.
-Por favor… detente- decía Rebecca ya con lágrimas en los ojos, pero Linka no la obedeció. De un bolsillo de su falda sacó un objeto extraño, jaló una pequeña palanca y una afilada hoja de metal salió de esta. Rebecca al ver esto se aterró y empezó a gritar, pero entonces Linka le dio una patada en la mandíbula, la cual se salió de su lugar por la fuerza del golpe. La chica estaba completamente aterrada, entonces Linka de un solo tajo hizo una herida profunda en el mismo lugar en donde había golpeado con el cinturón, y donde había derramado la cera caliente. Esto hizo que Rebecca se retorciera de dolor.
-Esa fue por cada golpe- dijo Linka, entonces dio otro tajo en otro lugar en donde había golpeado con el cinturón.
-Esa fue por cada insulto- dijo mientras caminaba para posicionarse a espaldas de la Rebbeca.
-Y esto- dijo poniendo la navaja en su cuello y sujetando su cabeza con su mano libre
-Esto es por todo lo que ha tenido que soportar mi hermano- dijo mientras deslizaba con fuerza la navaja a través del cuello de la pobre chica, abriendo una gran herida se donde salían litros de sangre. Rebecca aún luchaba por sobrevivir, pero cuando finalmente dejó de moverse y la sangre dejó de salir, Linka limpió la hoja de la navaja, la volvió a guardarla en su bolsillo y se marchó de ahí, no sin antes tomar los cigarrillos que había puesto en el pupitre de Rebecca.
Loni se había levantado primero que todos sus hermanos, como lo hizo durante los últimos meses, se vistió, tomó de la nevera un yogurt para desayunar y salió de casa en dirección a la preparatoria. Durante las últimas semanas había estado sintiendo un dolor en el abdomen y había estado experimentando sangrado nasal. No se había ido a revisar por miedo a que descubrieran lo que había estado haciendo con Rebecca. Supuso que solamente era por no alimentarse bien, ya que últimamente no había estado comiendo todos los días, por lo que lo único que hacía era tomar vitaminas que consiguió en una farmacia.
No sentía muchas ganas de asistir a la preparatoria ya que sabía lo que le esperaba ahí, pero si no lo hacía Rebecca iba a revelarles a todos lo que estaba haciendo con el chico. Esto lo perjudicaría más a él, ya que la chica podía decir que él era el que la estaba obligando a tener relaciones en contra de su voluntad. Esto podía terminar en una demanda, en donde el dinero que tiene el papá de Rebecca valía más que cualquier evidencia y era suficiente para hacerla ganar el juicio y mandarlo a él a la cárcel. No tenía otra más que conformarse con lo que pasaba y callar para no hacer sufrir a su familia.
Al llegar a la preparatoria se encontró con varias patrullas reunidas cerca del campo de americano. Sintió curiosidad por ver qué era lo que pasaba y fue a echar un vistazo. No había alumnos dado que aún era temprano por lo que no le costó trabajo meterse entre los cordones amarillos, pero al llegar se topó con que estaban llevando un cuerpo cubierto en una camilla y supuso lo peor. Un policía le dijo que no podía quedarse ahí, por lo que se dirigió a su salón. El día había sido agitado, dado que varias clases se cancelaron debido a lo que había pasado en la bodega de equipos deportivos. El director anunció que la persona que fue asesinada en la preparatoria era Rebbeca Waltz, y que se haría todo lo posible para atrapar al culpable. Loni no se sorprendió que pasara esto dado que la chica era muy problemática y sabía que era cuestión de tiempo para que colmara la paciencia de alguien. De hecho sintió un alivio, pues quería decir que ya no tendría que sufrir sus abusos, y ese día salieron temprano por lo mismo. Al llegar junto con Loki a su casa se dispuso a ver la televisión; se sentía como si se hubiese quitado un gran peso de encima. Linka llegó junto a él y se sentó en el sofá.
-Hola Loni- dijo la peliblanca con algo de miedo por la reacción que pudiese tener su hermano.
-Hola Linka. ¿Cómo te fue hoy en la escuela?- preguntó el rubio
-Bien- dijo Linka con algo más de confianza. –Hoy un chico se accidentó en clase de deportes e hizo un espectáculo tal que tuvieron que cancelar la clase, por lo que tuvimos toda la hora libre.
-Qué bien- dijo Loni –Nunca adivinarás lo que sucedió en la preparatoria hoy- comentó el chico.
-No, ¿qué?
-Hubo un…- trató de decir, pero fue interrumpido por Loki, quien venía bajando las escaleras.
-Loni, ¿volviste a usar mi navaja de afeitar para afeitarte las piernas?
-Claro que no, ¿por qué crees que fui yo?
-Porque tiene algo de sangre en la hoja, y conociéndote sé que fuiste tú.
-Pues te equivocas esta vez, yo no he tomado tu navaja- dijo el rubio del sueter verde mientras se levantaba de su lugar. –Además, no lo necesito ya que yo tengo rastrillos, son mucho más útiles que esa cosa obsoleta.
-Así es como se afeitan los verdaderos hombres- dijo con orgullo Loki –No espero que lo comprendas, por supuesto.
-¡Oye!- dijo Loni –Además tu ni barba tienes, no sé para qué quieres esa cosa.
-Hoy tengo una cita con Bebe, ¡y por supuesto que tengo barba!
-Claro que no.
¡Claro que sí!-
Los dos hermanos llevaron su discusión hasta el segundo piso, en donde seguramente se iban a meter sus demás hermanos. Linka por su parte estaba sentada en el sofá, la tele estaba apagada, mostrando en el reflejo a la chica peliblanca con una enorme sonrisa de satisfacción.
