Hola!

Bueno este capítulo es único y quizás no tenga nada que ver con la historia, es un especial.

Bueno quizás si sea continuación…


Después de una larga jornada de clases por fin era viernes, fueron a buscar al aeropuerto a su querida Jane y luego de las presentaciones, sonrisas, comentarios y demás decidieron hacer una pijama da en casa de Misha y Shirou.

-Ya estamos todas… Porqué no empiezas Jane, ¿Qué tal te fue?-Comentó animada Shirou con sus amadas galletas al lado.

-¡Muy bien!, los lugares de París son hermosos y los dulces lo son todavía más, creo que me eh traído de todo un poco-Respondió sonriente-Maru-chan se quedó con mi familia.

-Sí, hay que creerle que los dulces son para ella-Afirmó Shiro a la vez que sonreía con cierta picardía-Y ¿No lo has visto?

-Si-Reafirmo Jane algo sonrojada-Cuando me baje del avión, estaba en la entrada…él me regalo un dulce como bienvenida.

-Ya me extrañaba que estuviera tan emocionada-Replicó Shiro.

-Sabes me tope con Lin en París, ha cambiado desde la última vez que la vimos-Comentó la rubia-Me dijo que estaba asistiendo en un colegio en U.S.A y que hay un chico súper guapísimo que la trae en la nubes-Alegó divertida.

-No cambia en nada-Se alegró Misha mientras dejaba el celular a un lado-¿Qué tal si contamos una historia?

-Eh?-Respondieron las chicas.

-Sera una buena idea y tengo a la chica adecuada para ello-Susurró mientras sonreía macabramente-Minari-san cuenta algo.

-¿Porqué yo?-Se quejó la pelinegra dejando a un lado el portafolio.

-Si no lo haces, te incineraré el dije que te regalo Tet-chan-Sonrió ladinamente.

-Sabes, Akashi te está pegando lo malo-Respondió resignada, pero sentía sus mejillas ligeramente arreboladas-Bien, esta es una adaptación muy interesante de Alicia en el país de las maravillas-Sonrió macabramente.

-Creo que no fue una buena idea-Susurraron las jóvenes mientras prestaban atención.

Corría desesperadamente mientras sus pies empezaban a pedir clemencia, de seguro aquel sujeto al que seguía no le importaba correr tan rápido.

No lograba ver su rostro, pero tenía un color de cabello carmesí y estaba vestido con un atuendo elegante y un sombrero negro a juego con unas orejas de conejo sobresaliendo, lo más extrañó era que llevaba un reloj con un balón de básquet y parecía apresurado.

-Tsk si no llego a tiempo, ellos no entrenaran como es debido.

¿Entrenar? ¿A quién?

Ella lo seguía, gracias a ese chico no le prestó atención a Jane que le enseñaba matemáticas.

-¡Oye, espérame!

Para cuando perdió de vista al joven se encontró en un bosque con muchos letreros.

Seirin, Rakuzan, Teiko… ¿Que era todo esto?

-A donde ire…-Comentó asustada la chica mientras giraba en diferentes direcciones

-Perdida pequeña-Respondió entre las sombras una sonrisa blanca como la luna.

-¡Que eres!-Gritó asustada la castaña.

-¿Qué crees que soy?-Hablo apareciendo un chico peli azul vestido de igual forma elegante solo que de su sombrero salían orejas de gato-Encantado de conocerte Sasaki Misha, soy Aomine Daiki-Contempló a la joven mientras se inclinó en señal de reverencia.

-¿Cómo sabes mi nombre?-Exigió exaltada.

-El conejo, digo Sei, me lo dijo.

-¡Por donde ha tomado el conejo!-Exclamó sorprendida mientras juntaba sus manos en señal de suplica.

-Tomo hacia la izquierda por la casa del sombrerero, por cierto no has visto a una chica vestida de lobo-Preguntó algo enojado.

-No, ¿Por qué estas molesto con ella?

-Aposté y perdí-Dijo medio sonrojado, sin embargo la sonrisa gatuna no desapareció.

-¿Qué perdistes Dai-chan?-Preguntó algo intrigada a la vez que jugaba con los lazos de su vestido blanco.

-El corazón.

Hubo un silencio tenue mientras la joven castaña sonrió comprensiva, levantó la vista para comentarle al gato que no había nada de malo en ello, pero este ya había desaparecido.

-Awwwwwwww -Interrumpió Jane emocionada-No sabía eso de ti Shiro, ¡Que calladito lo tenias!

-¡Oye!-Gritó sonrojada la pelirroja mientras sus orbes claras mostraban enojo-Prosigue Hana-chan.

-Bueno-Respondió ella –Entonces…

Sasaki llevaba tiempo caminando y la casa del sombrerero no aparecía. Los pies le dolían más de lo que se podía explicar y estaba molesta porque nadie le decía donde estaba.

-Estoy atrasado-Comentó el conejo que ella seguía, este estaba sentado en una mesa bastante, bastante grande con otros dos chicos que no lograba distinguir.

El primero estaba vestido de igual forma solo que la camisa interna era morada su cabello estaba recogido en una coleta y su sombrero tenía orejas de ratón; el segundo, no tenía orejas de animal en el sombrero, este vestía con una camisa celeste a juego con sus ojos y una saco negro y pantalón.

-Calma Akachin debes relajarte, el partido no empieza aún-Comento soñoliento el joven peli morado.

-Tú que sabes Murasakibara, debemos estar temprano para enseñarle a la reina Nao que el basquetbol es un buen juego-Replicó el joven de mirada bicolor.

-Sei-chan, pensándolo de manera más fría no estamos completos por lo que podemos esperar-Respondió el joven de mirada aguamarina.

-No tengo tiempo, Kuroko avísale a los demás que estén listos-Finalizó con voz de mando mientras corría nuevamente.

-¡Espera conejo!-Gritó Misha mientras intentaba en vano alcanzarle.

-Mishachin, no te esfuerces mejor toma un té-Ofreció Mura.

-¡No!, tengo que seguir a el conejo-Respondió ella.

-Oye, no deberías hacer eso.

-¡AHHHHHHHH!-Gritó al ver al sombrerero detrás de ella-No, no hagas eso.

-Lo siento, soy una sombra después de todo-Susurró-Bueno, como veo que no deseas la taza de té, te diré que el conejo se dirige al jardín de las doncellas.

-Gracias sombrerero-Respondió feliz-Por cierto, algún día encontraras alguien que logre verte en la sombras.

-Sí, de seguro-Susurró sonrojado mientras evocaba ciertos recuerdos con una joven reina blanca.

-Kurochi quítate esa cara de bobo y sirve el chocolate-Gritó Mura.

Luego de caminar un rato encontró el jardín, pero había un enorme castillo con muralla que bloqueaba el paso.

-¡Es que esto no se va a acabar!-Gritó molesta.

-Disculpa, despertaras a las doncellas-Respondió una joven vestida de blanco con el cabello negro recogido en un tocado a juego con la diadema.

-Tú debes ser la reina blanca, el sombrerero me habló de ti- comento divertida.

-Oh, e…que…Bueno-Afirmó sonrojada y entre tartamudeos la pelinegra

-Debo seguir al conejo ¿Lo has visto?-Preguntó la castaña.

-Sí, estaba por aquí hace unos segundos, pero me dijo que necesitaba pasar hacia la torre de la reina roja-Comentó la joven de orbes oscuros.

-gracias-Dijo reverenciado a la dama frente a ella y corriendo en busca del conejo.

-Sombrerero…

-¡Que cursi eres!-Hablo Shiro con el segundo paquete de galletas en mano.

-¡Shhhhhh!-dijeron las demás-Continua.

-Bien, Misha…

Por fin el castillo se divisaba a pocos metros, pero tuvo que detenerse a observar a un extraño sujeto hacer cálculos con una hoja de árbol.

-¿Qué haces?-Preguntó.

-Revisando la vida del árbol, al parecer me dará mucha suerte hoy.

Este chico vestía igual que los demás solo que camisa verde y antenas en su sombrero.

-Disculpa, has visto un conejo…

-Midorina.

-Ok, lo has visto Midorima.

-Por la izquierda.

-Gracias.

Ahora sí, nada debía detenerla encontraría el conejo y le exigiría que la devolviera a casa, porque este lugar era asombrosamente extraño.

-¡Que le corten la cabeza!-Rugió una mujer a lo lejos tenía el cabello rubio fresa y uno ojos esmeralda.

Sasaki se asustó y su corazón se encogió al ver a quien iban a matar, era èl.

-¡Espere!-Gritó asustada la joven abrazando al chico bicolor-No puede matarlo, el debe regresarme a casa.

-¡No me importa, que le corten la cabeza a ella también!-Habló la suprema-Yo, Aibhilìn así lo decreto.

La navaja se alzo con fuerza dispuesta a caer en cualquier momento.

-¿Por qué intentas salvarme?-Susurró el conejo.

-Porque no hacerlo-Respondió algo sonrojada.

Para cuando se escucho el bajar de la cadena ella cerró los ojos y se aferró al pelirrojo.

Los abrió segundos después y observó cómo estaba acostada en una blanda cama.

¿Dónde estaba?

-Ya despertaste-Susurró el conejo a su lado sentado en una silla.

-¿No morí?

-Risueño, nos sacó-Comento-Digo, Aomine.

-Ya veo…. ¡Debes regresarme a casa Jane debe estar preocupada!-Comentó apresuradamente la chica.

-Ok, pero ¿Por qué me seguías?-Interrogó Sei mientras sonreía seductoramente-No te han dicho que es peligro seguir a desconocidos-Esto último lo dijo al tiempo que se sentaba en la cama.

-N-no eres un desconocido, siento que te conozco de toda la vida-Susurró con las mejillas arreboladas.

-Con que me conoces ¿Eh?-Agregó mientras se acercaba peligrosamente a la castaña.

-O-oye no deberías estar sentado alla-Habló ella en un intento de separarse de él.

-Estoy mejor aquí, dime querida Sasaki, estas dispuesta a seguirme durante toda tu vida-Cuestionó cerca de su oído.

-Si no me abandonas, estaré allí.

-Que así sea-Finalizó el pelirrojo mientras fundía el contrato con un beso.

-Y así es como termina el cuento-Comentó cansada la pelinegra-¿Qué les parece?

-¡Te queremos Hana!-Gritaron a coro sus amigas apresándola en un abrazo.

-Jane, lástima que tu solo apareces una vez-Comentó Sasaki mientras sonreía.

-Sí, lastima.

Quizás algún día les mencionaría que Kuroko fue el de la idea, después de todo que arría sin su sombrerero.


Bueno, hasta aquí el cap de hoy!

Ya saben comentarios y demás soy feliz de saber que les gusta o que puedo mejorar.

Este capitulo es una pequeña continuación del anterior, pero fue algo que me salió al ingerir mucho dulce (Cúlpenlo a el)

Saludos :3