"Dean ¿se puede saber que estamos haciendo aquí? Creo que todavía no he comprendido tu plan." Sam se quedó mirando a su hermano, mientras este miraba todas las televisiones de seguridad del hospital, como si no le estuviera haciendo caso. "Dean…"

"Sammy, puede que conozcamos mucho sobre alienígenas, pero se como se comporta un demonio cuando posee un cuerpo. ¿Por qué motivo iba salir de mi? No tiene sentido."

"Tampoco lo tiene que estemos aquí. Jack te ha dejado marchar pero te estará vigilando, no creo que olvide así sin más lo que esa cosa hizo a su novio a través de ti. Así que dime una cosa hermano, ¿Por qué estamos mirando las cámaras de vigilancia del hospital?"

Dean giró la silla hasta tener delante a Sam. "Creo que esa cosa está dentro de Ianto."

"¿Por qué estás tan seguro?"

"Piénsalo, ese extraterrestre o lo que sea esa cosa no quiere ser descubierto, necesita estar dentro de un cuerpo para seguir viendo tranquilo y poder alimentarse de cualquier persona. No quiere ser descubierto, así que mejor forma de hacerlo que estar cerca del hombre que quiere detenerte. Puede tener controlado a Jack y por lo enamorado que está de Ianto, no creo que se de cuenta del cambio."

"Me parece una locura, pero después de lo que he visto estos días, no te negaré que tiene sentido."

"Mira ahí está." Dean tenía razón, a través de la pantalla, Ianto se agitó en la cama durante un segundo y luego se quedó quieto. No vieron nada, a excepción de una misteriosa sombra que se dirigió a la cama y que desapareció en el interior del cuerpo de Ianto. "Tenemos que avisar a Jack."

Se levantó de la silla a toda prisa y salió de la habitación, con su hermano siguiéndole de cerca, un par de enfermeras se los quedaron mirando, pero cuando Dean les sonrió como sólo el sabía hacer, las dos se quedaron atontadas y siguieron con su trabajo, con la esperanza de volver a ver a ese misterioso hombre.

"Jack, menos mal que te hemos encontrado." El capitán estaba a punto de entrar en la habitación de su compañero, pero al escuchar las voces de los dos hermanos se quedó parado mirándolos.

"¿Qué hacéis aquí? Pensaba que Gwen te tendría vigilado."

"Lo siento Jack, pero la cuarentena no es mi deporte favorito y además no me gusta quedarme quieto cuando las cosas se ponen difíciles." Aunque no era una de sus habilidades, Jack hubiera deseado poder matarlo con la mirada. Después de lo que había pasado Dean no era una de sus personas favoritas y menos cuando se ponía en plan héroe.

"No me habéis contestado a mi pregunta, ¿Qué hacéis aquí? Porque no creo que estéis tan preocupados por Ianto como para venir a ver como se encuentra." Jack sujetó con fuera el pomo de la puerta, no le gusta no tener el control de una situación y menos que dos recién llegados tuvieran más información que él sobre lo que estaba ocurriendo.

"El alienígena, no se ha ido, ya no está en mi, pero se ha movido hasta Ianto." Confuso, Jack miró primero a la puerta y luego de nuevo a Dean, sin poder creer ni una palabra de lo que el joven cazador le estaba diciendo. "Jack tienes que creerme, lo hemos visto en las cámaras de vigilancia, ha sido después de irte tu, algo se ha metido dentro de Ianto y no creo que se tratara de su ángel de la guardia."

"Nos estabas espiando." Jack se concaró con él. Cuando el capitán se enfadaba parecía convertirse en alguien más alto, más grande y mucho más atemorizante, incluso para Dean que ya había visto de todo en su vida. "Después de lo que ha pasado, esperaba que nos dejaras en paz y que no te metieras en nuestra vida, ya has hecho bastante daño."

"Jack, por favor, porque no esperas a que todo esto termine para discutir con mi hermano, te puedo asegurar que es muy testarudo y no dará su brazo a torcer fácilmente. Lo que te está diciendo es cierto yo también lo he visto, algo se ha metido en Ianto."

No sabía porque pero Jack sentía desde el primer momento en que lo había visto, que podía confiar en Sam, que el chico era completamente sincero cuando hablaba. Por eso le había creído al decirle que su hermano tenía nada que ver con lo que estaba pasando o que el alienígena había salido de Dean. Ahora estaba ocurriendo lo mismo, algo le decía que debía escuchar al chico.

"Vale, lo dejaremos para más tarde. ¿Estás seguro de lo que dices?"

"Aunque negaré haber dicho esto, estoy seguro de que soy en parte culpable de todo lo que ha pasado y que tengo que hacer algo para ayudaros. En cuanto a lo de tu novio, no me hace gracia decirlo, pero está poseído."

Jack no dijo más y abrió la puerta de la habitación. Les hizo una señal a los hermanos para que se esperaran allí, quería estar a solas con Ianto, era quien mejor lo conocía y tan solo le era necesaria una mirada para saber si realmente era él o no.

Cerró la puerta tras de él y fue hasta la cama, donde se sentó. Ianto estaba dormido, o al menos así lo parecía, pues en cuanto Jack le tocó la mano, abrió los ojos y le sonrió.

Un escalofrío recorrió la espalda de Jack. Dean estaba en lo cierto, aquella no sonrisa no correspondía a su adorado Ianto, allí no estaba la inocencia que tanto le gustaba, ni la falta de maldad absoluta. Había algo detrás de esos ojos que le miraban penetrantes y con fuerza.

"¿Ianto?"

"¿Jack que ocurre? Pareces raro, distraído."

"Es sólo que…" Se acercó a él. Todavía pensaba que podría estar equivocado que sólo le estaba afectando las palabras de los hermanos, que en realidad no le había ocurrido nada a su compañero. Para estar del todo seguro, tan sólo había una forma de averiguarlo.

Le besó lentamente, notando cada movimiento de Ianto, cada respiración, cada vez que sus nos pasaban sobre la espalda del capitán. Parecía ser el mismo, el beso parecía idéntico a todos los que le había dado y si no hubiera estado pensando que el que le besaba no era su novio, jamás lo hubiera distinguido.

Pero para su pena, Jack no sintió nada mientras le besaba, no sintió una fuerte energía recorriendo su cuerpo, no se estremeció cuando los labios de Ianto se encontraron con los suyos, no sintió esa necesidad de quedarse ahí, besándole por el resto de su vida, por mucho que el mundo estuviera a punto de terminarse.

"¿Jack estás bien?"

"Yo estoy perfectamente, pero ya me he dado cuenta que tu no." Con un movimiento rápido, Jack sacó su arma y apuntó a Ianto mientras se levantaba de la cama lentamente, sin quitarle la vista de encima.

"¿Qué pasa? No lo entiendo Jack, ¿que te ocurre?" Ianto se incorporó en la cama con normalidad, justo lo que Jack esperaba que no hiciera en el caso de tratarse del auténtico Ianto.

"Ianto está muy débil, hace unas horas que ha estado a punto de morir. No creo que pudiera estar tan ágil en su situación. Se quien eres, Dean me lo ha dicho pero no quise creerle, ahora me doy cuenta que sigues en este mundo; pero te has metido con la persona equivocada."

El otro hombre sonrió, quitándose por fin la máscara con la que hacía creer al capitán que era otra persona. "No puedes negar que casi lo consigo, has estado tan pendiente de tu amorcito que llevo horas dentro de él y ni te habías enterado.

Me estado alimentan de ti en cada beso, en cada caricia, todo eso me ha hecho más fuerte y esperaba que pudiera seguir así. Eres tan especial Jack Harkness, no se cual es tu secreto, pero me hubieras dado la vida eterna en poco tiempo de haber tardado más en descubrirme."

Jack se puso tenso cuando Ianto se levantó. Se movía como un verdadero autómata, porque por mucho que a criatura estuviera hablando a través de su compañero, Jack sabía que no era Ianto en realidad.

"¿No te gustaría eso Jack? Que tu querido Ianto y tu pudierais ser inmortales para siempre." Jack comenzó a creer que la criatura también tenía la capacidad de leer la mente de sus víctimas.

Había pensado tantas veces en que pasaría cuando Ianto cumpliera años y finalmente muriera, cuando todos los seres queridos del capitán terminaran por morir y él siguiera aquí, deseando morir.

"No así." Levantó de nuevo el arma. "Sal de su cuerpo si no quieres que te mate aquí mismo." La criatura se echó a reír y dio un paso hacia el capitán.

"No eres capaz de dispararme porque eso podría en peligro la vida de tu amiguito. No puedes matar a Ianto y él lo sabe. Odia que le utilice para controlarte, pero no puede hacer nada para impedirlo. Pobrecito, debe estar sufriendo mucho aquí dentro."

"En una cosa tienes razón, maldito bicho, Jack jamás sería capaz de disparar a Ianto, pero yo tengo el mismo problema." El capitán se volvió hacia la voz del recién llegado. Allí estaba John y tras él los dos hermanos, que al igual que Jack estaban apuntando a Ianto.

"John no lo hagas, no puedo permitir que hagas daño a Ianto, tiene que haber otra forma de hacerlo.

"Lo siento Jack, pero es la única manera." Desoyendo las ordenes del capitán, John disparó sin pensárselo dos veces y Ianto cayó al suelo.

"¡No! ¿Cómo has podido? No era necesario." Jack corrió hacia Ianto y se arrodilló junto a él. Se había prometido que cuidaría de él, de su niño, de su prometido, que no le pasaría lo mismo que a todos aquellos a los que Jack quería y terminaban muriendo. Se lo había prometido en silencio y ahora John le había hecho romper esa promesa de la forma más terrible posible. "Ianto…"

Cuando este se removió inconsciente, Jack se quedó mirando a John. "He dicho que podía dispararle no que quisiera matarle." Levantó el arma que tenía en la mano. "Aturdidor del siglo XXIV, la última tecnología, para neutralizar a anfitrión y huésped.

"¿Qué hacías en el hospital?" Preguntó Jack tras comprobar que el pulso de Ianto era normal.

"Pasaba por aquí."

"Estabas preocupado por tu amigo y su novio." John miró a Dean con cara de pocos amigos y luego al arma, por lo que el chico se quedó callado al instante. "Sólo era un comentario."

"Es igual dejadlo ya, ahora tenemos que pensar como sacar esa cosa de su cuerpo." Jack abrazó a Ianto con cuidado, sabía que era él, aunque no tuviera el control de su cuerpo, aunque estuviera poseído, sabía que en algún lado, su prometido estaba allí dentro, esperando a que Jack le salvara.