He notado que hay muy pocas historias en español sobre las dinámicas de los alfas, betas y omegas. Y como hay muchos términos y cosas que todavía son extrañas para las personas que leen ese tipo de universo estoy pensando en hacer una especie de capítulo bonus explicando más a fondo que onda con todo eso ¿Les parece? Si quieren que lo haga, solo háganme saber.
—¡Te odio! —Gritó Oikawa enfurecido. Kageyama saltó asustado por su tono de voz.
—¿Oi-Oikawa-san?
—¡Te odio, no te soporto!
—No... No lo entiendo. —Dijo Kageyama en un tono de voz muy débil, herido y confundido por las palabras de su alfa.
—¡¿Qué no lo entiendes?! ¡No hay nada que entender! ¡Te odio, me repugnas! ¡No te quiero volver a ver! —Gritó de nuevo Oikawa. Sintiendo tanta furia dentro de él que lentamente sus garras y colmillos comenzaron a aparecer.
—Pe-pero... Oikawa-san, tú y yo- Tartamudeo nervioso Kageyama. Sin entender de donde venía toda esa ira.
—¿Tú y yo, qué? ¿Somos almas gemelas? ¡No me hagas reír Tobio! ¿En serio creíste todo lo que dijo Miho? ¿Lo que dijo Irihata? ¡No seas idiota! Yo no podría ser el alma gemela de alguien como tú. —Dijo con desprecio. Los ojos de Kageyama se fueron llenando de lagrimas lentamente. —¿Qué? ¿Acaso estás triste, Tobio-chan? ¿Mmm? ¿Eso es=—Decía mientras se acercaba a él. Haciendo retroceder al omega.
—Tú... Tú no eres así.—Dijo con cierto temor.
—¿Crees que me conoces, Tobio-chan? Vaya, eres más idiota de lo que creía ¿Acaso no lo entiendes? Te odio. Y quiero que te vayas del clan. No te quiero volver a ver. —Tooru lo dijo en un tono tan serio que el omega tembló, ahora llorando con fuerza.
Tobio gritó lleno de miedo cuando Oikawa se transformó en lobo y lo embistió. El moreno se impacto fuertemente en el suelo, tosiendo mientras intentaba recuperar el aire que se había escapado de sus pulmones tras el impacto. Al abrir sus ojos su cuerpo se congelo tras ver las enormes fauces del lobo frente a él. Oikawa se veía dispuesto a atacar.
Kageyama quería huir. Pero no podía. Estaba completamente paralizado.
Cuando el lobo se inclino hacía delante Kageyama no hizo más que cerrar sus ojos, esperando a que el ataque llegará a él. Fue en ese mismo momento que otro lobo se abalanzó sobre Oikawa y lo alejo como pudo de Tobio. Comenzando a pelear contra el alfa dándole tiempo al omega para levantarse y empezar a correr.
"No te quiero volver a ver."
El lobo dentro de él sufría por el rechazo de su alfa.
"Te odio."
Las palabras del castaño resonaban dentro de su cabeza. Atravesando su corazón. Mientras corría sintió un extraño poder surgir dentro de él y por fin, después de tanta espera, se transformo por primera vez en un hermoso lobo negro. El cual dejo escapar un aullido lleno de dolor que alerto a su clan sin dejar de correr en ni un solo momento.
"Quiero que te vayas del clan."
Si eso era lo que quería Oikawa, eso era lo que iba a ser.
x-o-x-o-x
Kageyama abrió los ojos de golpe. Su respiración era agitada y estaba sudando.
—Una pesadilla...— Se dijo así mismo en voz alta.
Trató de enderezarse para levantarse de la cama pero unas enormes nauseas llegaron a él. Obligandolo acostarse de nuevo.
—¿Pero que mierda? —Se sentía terrible.
Su cuerpo le dolía y se sentía caliente, como si tuviera fiebre. Abrió los ojos de golpe cuando se dio cuenta de lo que era. Entendiendo porque esa sensación se le hacía tan conocida.
"No he tomado el té."
Oh por Dios. Su esencia de omega estaba saliendo a flote y se estaba manifestando con fuerza por haber sido reprimida por tanto tiempo. Tragó duro sintiendo los nervios a flor de piel. Lo había olvidado completamente. Había estado tan preocupado por la presencia de Aoh Joksai en la zona y ocupado tratando de seguir a Hinata que había olvidado tomar el acónito diariamente. Ahora si que estaba jodido. Se sobresaltó al escuchar el sonido de alguien intentando entrar. Se sintió seguro por unos momentos pensando que no podría entrar, recordando que había puesto seguro. El miedo volvió a él cuando escucho unas llaves.
"Yamaguchi."
Claro, había olvidado que él tenía las llaves desde que se vieron obligados a compartir. No tuvo tiempo de moverse o hacer algo útil, pues su cuerpo estaba demasiado débil. La puerta al final se abrió mostrando a su compañero. No había sonrisa en su rostro, se veía perdido en sus pensamientos. Había que recordar que él también estaba pasando por un mal momento (resultaba que Kei y él tampoco habían estado hablando). Cuando Yamaguchi por fin pareció darse cuenta de la presencia de Kageyama se preocupo al instante al notar lo mal que se veía.
—¿Kageyama? ¿Te encuentras bien? —Preguntó, terminando de entrar al lugar. Al momento que percibió el dulce aroma que circulaba por la habitación su expresión se volvió una llena de sorpresa. —¡Oh por Dios! —Exclamó sin poder creerlo. Porque lo último que esperaban todos ellos era que Kageyama fuese un omega en vez de un alfa. — ¡Su-suga! — Llamó escandalizado.
—¡Yamaguchi! — Llamó en pánico. Parando al otro omega. — ¡Por favor, no le digas a Suga! — Suplicó en un tono que hizo dudar al otro lobo.
—¡Pe-pero!-
—¡Yamaguchi! Por favor, quédate. Deja que te explique. — Le dijo de nuevo en ese tono de suplica. Tadashi miró a la puerta y luego a Kageyama con incertidumbre para por fin tomar una decisión. Cerrar la puerta y sentarse al lado de Kageyama. —Gracias...
—Sabes que no tiene nada de malo ser un omega, ¿Verdad? — Kageyama asintió pero desvió su mirada. Yamaguchi suspiro antes de ponerse ayudar al otro omega a sentirse un poco mejor. Lo ayudo a levantarse y a ponerse unos pantalones. (porque para vergüenza de ambos Tobio no llevaba nada encima) y luego cambio las sabanas.
Llegó un punto en el que el moreno se sintió demasiado abrumado por las atenciones del otro omega, quien estaba siendo más que amable con él. Sabía que Yamaguchi era una buena persona y siempre lo considero un gran compañero. Pero realmente nunca había tratado con él. No de esta manera. El de pecas incluso se había tomado la molestia de salir e ir por agua y comida para él. Claro, tomando sumo cuidado de no ser visto por nadie en el trayecto.
Tobio se enderezó y se sentó en el borde de la cama después de unas horas. —¿Te sientes mejor? —Preguntó Yamaguchi en un tono suave. Kageyama lo miró avergonzado y asintió con la cabeza.
—... Gracias. No tenías porque...
—¿Ayudarte? Tranquilo, no fue nada. —Respondió con una sonrisa leve. —Aunque... Me gustaría escuchar esa explicación ahora, si te sientes más dispuesto. —Kageyama bajo la mirada. — Me espanté al principio porque creía que te habías presentado. Pero aunque no es imposible que algunos lobos se presenten en días sin luna llena... Estoy más que seguro que ese no es tu caso ¿Estoy equivocado? —Kageyama negó con la cabeza antes de atreverse a verlo a los ojos.
—Me presenté años atrás. —Confesó.
—¿Y por qué lo mantienes oculto? — Preguntó cuidadosamente.
—Tuve... Problemas con un compañero. El mismo día que me presenté como omega abandone mi clan. — Explicó vagamente. No pensaba entrar en detalles. — Los bosques son peligrosos para los omegas sin clan; todavía más para los que no están marcados. Así que... Tuve que hacerlo para mantenerme seguro.
—Eso lo entiendo pero... No comprendo ¿Cómo es que tu clan no te siguió? ¿O cómo es que no había logrado oler que eras un omega hasta ahora?
—¿Recuerdas el té que siempre tomo en las mañanas? Bueno, es acónito. Cuando el acónito es ingerido de esa forma sirve como un supresor. Reprime mi olor y estatus. Por eso fue que ustedes no se dieron cuenta y que mi clan no fue capaz de seguirme el rastro. — "Aunque dudo que hayan intentado encontrarme. "
—Dios, Kageyama... ¿Por qué continuaste tomando eso? — Preguntó preocupado. — No puede ser bueno reprimir ese lado de tu lobo. Es una parte de ti después de todo ¿Acaso no es doloroso?
—Era incómodo al principio. Sentía como si me faltara algo... Pero se volvió algo normal con el paso del tiempo.
—Kageyama, eso no es normal.
—Estoy bien, está bien. En serio. —Tadashi no se veía muy convencido, pero no presiono más.
—Bueno, ¿Qué hay de Hinata? —Preguntó después de unos minutos. —¿Por qué no le has dicho? Sabes que ha estado deprimido porque piensa que no pueden estar juntos. Esto cambia las cosas totalmente ¿Sabes?
—¡He intentado decirle, en serio! Pero me evita. Todo este tiempo he querido que fuese el primero en saber... Pero me ignora o huye de mí.
—¿Y por qué no lo intentas ahora? —Yamaguchi levantó la mano, callando a Kageyama antes de que alegara. — Hace rato hable con él y me dijo que antes de volver iría al lago, creo que quizás lo puedas interceptar en el camino de regreso. Quizás ahora que hueles a omega este más dispuesto a escucharte.
Los ojos de Kageyama se iluminaron y miró a Yamaguchi como si fuese la cosa más preciosa del universo. Kageyama murmuró un "Tengo que verlo" mientras se ponía de pie. Tomó una sudadera cualquiera y apresurándose en salir le dijo al otro omega que no esperara por él.
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Había costado mucho pero Iwaizumi había sido capaz de tranquilizar a Oikawa. Después de que el alfa se diera cuenta de lo que había hecho se disculpo y se marchó para estar solo un rato. Hajime no lo siguió. No se imaginaba todo lo que su amigo debía estar sintiendo en esos momentos. Aquella reacción tan exagerada que había tenido su lobo por tan solo percibir que su pareja andaba cerca hablaba más que mil palabras. Eso no solo reafirmaba lo que ya habían dicho Irihita y Miho sobre su conexión; eso indicaba que era algo más fuerte que la voluntad de Oikawa. Y quizás no podría seguir luchando contra ese deseo.
Iwaizumi sintió que ya era el momento de acudir a su amigo. En verdad se había encontrado preocupado por él pero no había querido molestarlo. El beta lo encontró recargado contra a un árbol, luciendo tan lamentable como se lo imaginaba. Oikawa se veía furioso y avergonzado al mismo tiempo. Hajime no hizo ningún sonido, solo que quedo viendo a su hermano a la distancia.
— Soy patético ¿No crees? — Dijo con una sonrisa amarga en su rostro, girándose a ver al lobo.
— Oikawa-
— No. En serio lo soy. ¿Qué tipo de persona alega odiar a alguien con tanto fervor para después querer salir corriendo detrás de ella? — Sonaba enfadado. Pero Hajime sabía que todo ese enojo era consigo mismo. — Me siento como un estúpido. Todo ¿Por qué? ¿Por olerlo? Que idiota... De verdad, esto me hace sentir más animal que hombre.
—Oikawa, no tienes porque mortificarte por esto. No estabas en control.
—¡Ese es mi problema exactamente! ¡No estaba en control! —Decía sonando agitado.— ¡¿Tienes idea de lo peligroso que es que alguien como yo pierda el control?! ¡Pude haberte hecho daño por intentar detenerme! ¡Y sigues herido!
—Fue culpa del lobo, eso es todo. — Dijo rápido Iwaizumi, tratando de buscar una manera de reconfortar a su amigo.
—¡El lobo es parte de mí! Lo que haga el lobo cae en mí. — Hablaba sonando más cansado. — Iwa-chan, no puedo con esto...
—Todo bien, ya estás en control. —Oikawa rió con eso, causando más confusión en su amigo.
—¿No lo ves? Nunca he estado en completo control. Desde hace mucho he estado peleando conmigo mismo... No puedo seguir de esta manera Iwaizumi. — El alfa sonaba agotado. —Va a llegar un día en el que todo se venga abajo para mí... Y seré completamente una bestia. Y todo por... — Oikawa calló. Mordiendo su labio con fuerza.
—¿Qué quieres decir? —Preguntó con más cautela Iwaizumi, sintiéndose muy preocupado por la extraña actitud de Oikawa. El castaño apretó los puños y tomo una gran bocanada de aire.
—Iwa-chan... Tengo algo que confesar.
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—¡Hinata!
Perfecto, simplemente perfecto.
De verdad, no era secreto para nadie que tenía un maldito enamoramiento en su mejor amigo. Pero eso no significaba que deseaba verlo. No ahora cuando sabía que tenían todo en contra. Bien, ellos podrían intentar tener algo ¿Pero luego qué? Cuando Kageyama se presentara como alfa los problemas vendrían y con ello el inevitable rompimiento. Todo porque madre naturaleza es una perra.
Cambio de dirección y comenzó a alejarse nuevamente del campamento. Si tenía que pasar la noche en el bosque para evitar al otro chico, bien. No iba a pelear.
—¡Hinata, espera! —Volvió a llamar Kageyama. Y como era de esperarse lo ignoro de nuevo.
Comenzó acelerar el paso Hinata. En serio quería a Tobio y le dolía evitarlo de esa manera pero ¿Qué iba hacer? No sabía que podía decirle o que debía hacer en una situación así.
—¡Hinata, por favor! — Llamó en un tono más lamentable. Hinata sintió como se le revolvía el estomago al escucharlo hablar así. Eso era tan raro de él.
—¡Solo escúchame, Shouyou! —Gritó desesperado cuando notó que Hinata estaba a punto de comenzar a correr lejos de él. Kageyama suspiró aliviado cuando el otro paro en seco en su lugar. — Tenemos que hablar.
—No me digas. —Respondió sarcástico.
—Hinata... Sé que esto no ha sido fácil para ti pero todo estará bien-
—¡¿Y tú qué sabes?! ¡Tú no fuiste el que se presentó! ¡No tienes porque decir nada al respecto! —Dijo Hinata de repente sintiéndose molesto ¿Acaso no podía ver lo mal que lo tenía todo? ¿Realmente era tan ciego Kageyama?
—¡Porque la situación también me afectaba a mí! — Le gritó en respuesta.—Ahora las cosas son más fáciles-
—¡¿Más fáciles?! ¡Por Dios, Kageyama! ¡Todo se ha ido a la mierda! — Hinata se sentía perdido ¿En verdad Kageyama no entendía? ¿O simplemente no le importaba? Apretó los puños mientras daba pasos hacía él de manera inconsciente.
—¡Si te callarás y me escucharás por primera vez en tu vida entenderías todo! —Gritó Kageyama, acercándose a él de igual manera.
—¡¿Y qué hay que entender?! ¡¿Qué no vale la pena?! ¡¿Qué hablar es una perdida de tiempo?!
—¡Por Dios, a veces eres tan necio!
—¡Y tú un idiota!
—¡Estúpido!
—¡No entiendo porqué rayos me enamoré de ti!
—¡¿Y tú crees que yo sí?! ¡No se porqué quiero a alguien tan tonto y escandaloso como tú!
—¡Y yo a alguien tan molesto y raro!
Y con eso los dos callaron. Que dando a unos de metros de distancia. Mirándose fijamente a los ojos mientras respiraban agitados por los gritos. Nadie dijo nada hasta que después de unos momentos Hinata dejo caer sus hombros, dejando la tensión de lado y formando una leve sonrisa en su rostro al igual que Kageyama.
— ¿Mejor? — Preguntó Kageyama.
Hinata rió levemente. Mierda, había extrañado incluso sus discusiones estúpidas con él.
— Mejor. — Ambos rieron de nuevo y luego se miraron con cierta ternura. — Tobio, lo siento... En serio lo siento. Me siento mal por haberte evitado todos estos días pero... Me sentí lastimado y dolido por todo.
— Está bien... En serio. — Decía acercándose lentamente. — Estará bien, ya lo verás. — Le aseguro.
Hinata asintió con la cabeza. Intento hablar pero quedo mudo cuando un aroma llego a él. Tardo un par de segundos en entender de que se trataba. Cuando por fin lo comprendió rápido busco los ojos de Kageyama, quien sonreía con cierta timidez.
—Tú...
—Soy un omega. — Shouyou corrió a él y lo tumbo en un fuerte abrazo. Haciendo a Kageyama caer en su espalda, sin poder evitar reír al ver la emoción que compartía su amigo.
—¿Por qué no me dijiste antes? —Preguntó levantándose levemente para poder verlo directamente.
—Tú no dejabas de huir de mí.
—¿Ahora es mi culpa?
—¿Quién era el tonto que corría?
—Cállate, tú eres el tonto. — Le dijo pero con cariño en su voz, inclinándose a él para poder sellar sus labios por primera vez como siempre habían querido.
Y así decidieron pasar la noche en el bosque solos los dos. Hablando y riendo abrazados a uno del otro. Hinata creyendo que no podía haber algo mejor y Kageyama tratando de dsifrutar cada segundo a pesar de que haber algo en el fondo de su mente que le decía que eso no era lo correcto. Que aquel chico... No era su alfa.
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¡UGH! Lamento el KageHina. Prometo que no lo verán más. Ya el próximo capítulo por fin viene la interacción entre Kageyama y Oikawa que todos han estado esperando.
Por cierto, me disculpo como siempre. Acabo de comenzar la universidad y ya saben. Estoy aplastada por proyectos y tareas. Aparte tuve un bloqueo terrible ¿Tienen idea de cuantos capítulos hice y deseche? En serio, hice como mil versiones de este. Como sea, ya saben que no abandonare la historia. En caso de que lo haga les haré saber (aunque dudo hacerlo), así que no teman.
¡Gracias por leer y por seguirme después de todo este tiempo! No olviden comentar cumplidos, quejas o sugerencias.
