EL REENCUENTRO

Después de un par de semanas de receso, las actividades en el gimnasio de Shohoku se habían reanudado, su ahora famoso equipo de basketball había recomenzado sus diarias prácticas con miras a obtener esta vez el primer lugar en el campeonato nacional. Las prácticas eran ahora bastante concurridas, todos estaban deseosos de ver jugar a los tipos que habían sido capaces de tal hazaña y a los novatos que remplazarían a los que se habían ido.

El primer día había sido bastante emocionante, el viejo equipo se había reunido y le había dado la bienvenida a los nuevos integrantes. Miyagi había asumido totalmente su papel de nuevo capitán y les había prometido poner todo de su parte para llevar al Shohoku al primer lugar.  Entre risas nerviosas y gritos de parte de algunas fanáticas, se fueron nombrando uno a uno los integrantes del equipo. Por supuesto que los antiguos se llevaron los aplausos más fuertes, especialmente el ídolo de la mayoría de las muchachas, Kaede Rukawa. Con mucho orgullo se anunció la elección de este último para participar en la "Selección Japonesa de Basketball".  A pesar de que esto suponía una gran perdida para el equipo, no podían evitar estar orgullosos de que un integrante de Shohoku  fuera llamado a la selección.

 Después de los anuncios, se realizó un pequeño festejo en honor del equipo. Todos habían asistido, incluso Akagi y Kogure, quienes habían estado presentes como invitados especiales, el único ausente había sido el N° 10 de Shohoku, Hanamichi Sakuragi, quien aún continuaba recuperándose de su lesión. Pero como para recordarles su existencia, se encontraba su ejercito celebrando alegremente con el resto de los miembros del club de basketball.

Ubicados estratégicamente junto a una mesa llena de comida, los amigos del pelirrojo conversaban animadamente.

- Menos mal que Hanamichi no está aquí, le habría dado mucha rabia  saber que Rukawa fue seleccionado y él no. – Murmuró divertido Okus.

- Pobre Hanamichi, ha sido duro para él, mientras Rukawa aumenta su fama, él tiene que seguir en rehabilitación. – Se condolió Yohei.

- Tenía muchas ganas de venir hoy, pero se lo prohibieron. – Agregó Takamiya, mientras tomaba una bandeja llena de galletas y comenzaba a devorarlas rápidamente.- Ñam, ñam, ñam,... el tratamiento es realmente doloroso...ñam, ñam , pero creo que la comida que le dan es peor, yo no podría sobrevivir con tan poco.

- Porque eres un glotón.- Se mofó Yohei, mientras le quitaba unas cuantas galletas de la bandeja.-  Si Hanamichi no fuera hiperactivo, con todo lo que come estaría tan gordo como tú. Pero como ahora no puede hacer todo el ejercicio que hacía antes, debe regular su alimentación.

- Vaya doctor Mito, es usted una eminencia.- Se burló Noma.

- Yohei Mito tiene razón, Hanamichi Sakuragi necesita una dieta especial  ahora que está en tratamiento. – Intervino una voz femenina. Ayako se había acercado al grupo para saber mas sobre el estado de salud del N° 10 del equipo.- Y ahora cuéntenme ¿cómo está nuestro pelirrojo Tensai?.-

- Muy bien y mejorando rápidamente, aunque se ha quejado por que ninguno del equipo lo ha ido a visitar desde hace varias semanas.-

- ¿Y que se cree ese idiota?, ¿piensa que no tenemos nada mejor que hacer?.- Gruñó Miyagi, algo celoso por la preocupación que Ayako demostraba por el pelirrojo.

- ¿Qué clase de capitán va a ser usted Riota Miyagi?.- Lo reprendió Ayako después de golpearlo con su abanico.- Su deber es preocuparse por el bienestar de todos sus jugadores.

- Auch, pero si Haruko le escribe y lo visita, no creo que a él le interese que nadie mas lo vaya a ver.

- ¿Haruko?, ella aún no lo ha ido a visitar.- Intervino Takamiya.

- ¿Cómo?. – Exclamaron al mismo tiempo Ayako y Miyagi.

- Al parecer Haruko ha estado muy ocupada, pero  le escribe todas las semanas.- Les explicó Yohei.- Ya pueden imaginar lo feliz que se pone cada vez que recibe una carta suya, aunque igual está algo decepcionado por que no lo ha ido a visitar personalmente.

- ¿Ocupada?.- Se extrañó Ayako.- Pero si hasta Akagi y Kogure que han estado realmente ocupados con su ingreso a la Universidad se han dado el tiempo de ir a visitarlo. Hmmm, aquí hay algo extraño, Haruko ha estado portándose muy rara últimamente.

- ¿Pasa algo con mi hermana?.- Todos se sobresaltaron al escuchar la voz del ex capitán de Shohoku.

- ¡¡¡Gori, tanto tiempo!!!.- Saludaron alegres los integrantes del ejercito de Sakuragi.

- Grrrrrrrrr., a quien le dicen Gori, idiotas. – Un pesado puño se dejo caer en las cabezas de los impertinentes muchachos.- Ahora me dicen que pasa con mi hermana.

- ¿Qué pasa conmigo?. – Todos se volvieron a ver a Haruko.

- Nada importante, solo nos preguntábamos porque no has ido a ver a Hanamichi. – Le dijo Ayako, dirigiéndole una mirada penetrante.

- Mi hermana no tiene porque ir a visitar a ese idiota.

- Pero como nueva ayudante es su deber el estar preocupada por todos los integrantes del equipo.- Señaló Ayako, y luego volviéndose a la muchacha. – Haruko, pensé que lo irías a visitar.

La mirada de todos se concentraron en la recién llegada.

- Es que he estado algo ocupada, pero le he escrito todas las semanas.- Se apresuró a excusarse la muchacha.- ¿Cómo ha estado?, ¿Está enfadado porque no lo he ido a ver?.

- ¿Contigo?, Jamás.- Rió Yohei.- Eres la última persona con la que él podría enfadarse. – Pero sería bueno que lo fueras a visitar, él pobre ha estado sintiéndose un poco solo.

- No se preocupen, el próximo fin de semana lo visitaré.- Se apresuró a asegurarles.- Lamento no haber podido hacerlo antes, pero he estado demasiado ocupada.

Ayako la miró suspicaz. ¿Ocupada?, no lo creía, estaba segura que Haruko ocultaba algo.

Desde que Hanamichi había sido internado en la clínica, Haruko se había estado comportando bastante rara, Ayako había pensado que solo era ansiedad por la salud de su amigo, pero ahora se enteraba que ella nunca lo había visitado en la clínica, cuando lo lógico hubiese sido que lo fuese a ver regularmente, en vez de solo enviarle cartas. Había estado a punto de preguntarle, pero decidió que era mejor interrogarla a solas. Con Akagi allí, sería difícil que la muchacha se sincerara y ella necesitaba que le diera una buena explicación sobre su extraño comportamiento durante las últimas semanas.

La directora del equipo observó atentamente a la muchacha más joven. Parecía estar tranquila, aunque casi podía jurar que su mente estaba en algún otro lugar.

"Hmmm, es extraño.- Reflexionó mentalmente Ayako.- tengo la impresión que no le agrada mucho la idea de visitar a Sakuragi, pero no, eso es imposible. Ellos son amigos y ella siempre lo ha apoyado en todo. "

La mente de la joven directora estaba llena de preguntas, pero había optado por dejar la búsqueda de respuesta para después, mientras tanto se conformaría con observar atentamente a Haruko para percibir cualquier posible indicio que la ayudara a resolver el misterio. Lo primero sería hacerla visitar a Hanamichi Sakuragi y esta vez no habrían excusas.

Mientas Ayako se hacía ese propósito, Haruko Akagi se debatía con sus propias inquietudes.

La pobre muchacha podía sentir la mirada de Ayako sobre ella, pero no se atrevía a mirarla a los ojos, de hecho, no se atrevía a mirar a nadie. Tenía miedo que alguien viese su angustia y le hiciera preguntas. Y sin embargo..., ya no importaba si estaba preparada o no, la hora del reencuentro finalmente había llegado.

Habían pasado varias semanas desde lo ocurrido, pero ella seguía sin poder asimilarlo. En un primer momento había creído enloquecer de dolor, cuando se amaba con la intensidad que ella lo hacía, enfrentarse a una situación como la que vivió aquella noche no era fácil. Pero con el paso del tiempo había logrado tranquilizarse, aunque eso no significaba que el dolor hubiera disminuido. Afortunadamente no se volvió a encontrar con ellos después de aquel incidente, pero sabía que no podría postergar por siempre ese momento, tarde o temprano tendría que enfrentarlos. Ese tiempo le sirvió para meditar sobre ella, sobre Rukawa  y  especialmente sobre lo que haría cuando volvieran a reencontrarse. Ahora estaba allí, tan cerca como la última vez, pero tan distante y frío como siempre. Como si nada hubiese cambiado.

Por un momento quiso creerlo.

¿Y si fuera así?

¿Si todo hubiese sido un malentendido, una equivocación?

¿Y si todo lo que pasó aquella noche, fue solo producto de su imaginación?

¿Solo un mal sueño?

Pero no.

Ya no podía engañarse.

Miles de veces había estado tentada de dejarse convencer por su mente, que lo ocurrido había sido solo un mal sueño, una estúpida alucinación producto del cansancio. Pero era inútil, aquello había sido real, tan real como las 36 fotos que había tirado sobre el piso de aquella  habitación esa maldita noche, tan real como las 35 fotos que finalmente se llevó y rompió en mil pedazos en su dormitorio.

Y sin embargo...

Él parecía ser el de siempre.

¿Acaso había cambiado?.

Sus ojos lo buscaron por el salón y lo encontraron sentado junto al profesor Ansai, escuchando lo que este le decía.

No.

Era el mismo de siempre.

El Rukawa que todos conocían.

Frío e indiferente.

Admirado y envidiado por todos.

Tan hermoso...

Tan perfecto...

Todo ese tiempo había estado temiendo su reencuentro con él, pero al mismo tiempo estaba ansiosa de tenerlo cerca nuevamente.

Volver a ver a Rukawa había sido difícil, eran la alegría y el dolor mezclados. La alegría de sentirlo cerca y el dolor de su indiferencia. El recuerdo de su rechazo la hacía enrojecer y a menudo se preguntaba como había sido capaz de besarlo. En sus sueños era él quien le robaba un beso, quien la buscaba y le decía que la amaba, jamás se le habría pasado por la mente tomar la iniciativa y menos besarlo como lo había hecho, ella no era ese tipo de chica. Pero tampoco se le hubiera ocurrido nunca que él pudiese estar enamorado de un muchacho, menos de Sakuragi.

¿Qué pensaría de ella?

¿De aquel beso?

¿La odiaría por descubrir su secreto?

Sintió como su corazón se aceleraba ante su cercanía.

Ella estaba tan nerviosa, tan angustiada....

En cambio él...

Él seguía allí, escuchando atento al profesor Ansai, tan indiferente como siempre a todo lo que le rodeaba.  Solo concentrado en las palabras de su maestro.

¿De que hablarían?

Seguro de su futuro. Su "brillante futuro", pensó con orgullo.

Cuando supo que él había sido seleccionado, sintió una mezcla de emociones, pero la mas fuerte de todas había sido la sensación de alivio. Sí, porque eso significaba poner mas distancia entre él y Sakuragi, aunque ello significara no poder verlo por un largo tiempo. La distancia física entre ellos haría reflexionar a Rukawa sobre lo absurdo de sus sentimientos y volvería a concentrarse solo en el basketball, en ser el jugador N°1 de Japón.

- ...¿Haruko?...¡¡¡HARUKO!!!

- ¿Si?.- Perdida en sus propios pensamientos no había escuchado lo que el resto hablaba.

- Muchacha, tú no cambias.- La regañó cómicamente Ayako, luego dirigiéndole una mirada a Rukawa que seguía escuchando al profesor Ansai, comentó fingiendo alivio.- Afortunadamente para el resto de los jugadores, Rukawa no estará para distraerte. Podrías resultar hasta peligrosa para su seguridad.

- Oh, Ayako, no me digas eso.- Se sonrojó Haruko.

Todos rieron divertidos menos Akagi, a quien no le agradaba esa clase de bromas con respecto a su hermana.

- Te decía, que tu primera misión como mi ayudante sería visitar  "personalmente" a Hanamichi. – Señaló Ayako procurando dar énfasis a sus palabras.-El "Deber" de una "asistente del equipo" es preocuparse del bienestar de sus jugadores, especialmente cuando están lesionados.

- ¡Hanamichi se pondrá feliz, esperen a que le contemos!.- Exclamó Takamiya.

- No, mejor que sea una sorpresa, será mas divertido.- Opinó Noma.

- Sí, una sorpresa.- Estuvo de acuerdo Yohei.- tenemos que planearlo todo muy bien, esto será realmente muy divertido.

- ¡¡¡SIIIIIIIIIIIIIIIII, EL EJERCITO DE SAKURAGI VUELVE A LA CARGA!!!.- Gritaron los cuatro muchachos a la vez, ante las risas del resto del equipo, los gruñidos del ex-capitán gorila y la mirada angustiada de su hermana menor.

- ¿Han dicho los doctores cuanto tiempo tendrá que estar en rehabilitación?.- Preguntó Mitsui, quien acababa de acercarse al grupo.

Las risas se cortaron de inmediato. Todos centraron su mirada en Yohei, el mejor amigo del pelirrojo y quien más estaba al tanto de su recuperación.

- Con Hanamichi nunca se sabe.- Reconoció Yohei .- Si se lo propone podría lograrlo solo en 3 meses, pero también puede suceder que (como es habitual) pierda el genio y haga una tontería que lo deje postrado por un año.

- Tenemos que vigilarlo.- La voz de Mitsui se escuchó seria.- La rehabilitación se hace  aun más larga y tediosa cuando se está ansioso por jugar.

- Y es por eso que nuestra segunda asistente irá a visitarlo este fin de semana para asegurarse de que él está bien, ¿verdad Haruko?.- Ayako pasó un brazo alrededor de los hombros de la muchacha y sonrió al resto del grupo.

Haruko procuró sonreír para disimular su malestar e incomodidad. Había evitado tanto como le fue posible un contacto físico con Sakuragi, a cambio, durante semanas le había estado enviando alegres cartas donde le decía lo mucho que lamentaba no poder visitarlo, pero que lo pondría al corriente de todo lo que sucediera. Le había costado mucho escribir las primeras líneas, pero sabía que no podía dejar que él sospechara algo. Si de buenas a primeras ella se comportaba diferente, él le haría preguntas que ella no podía ni quería responder.

Hoy se había reencontrado con Rukawa.

Pronto tendría que hacerlo con Sakuragi.

Era inevitable.

Su mirada se volvió nuevamente hacia donde estaba Rukawa, pero esta vez encontró sus ojos fijos en ella.