Bueno aquí está el capítulo 7 damas y caballeros disfrútenlo.
Todo había cambiado tan rápidamente, ahora Naraku y Ahome tendrían a su pequeño hijo, que según Ahome por la energía que pudo percibir de su vientre sería una linda y hermosa niña.
Ella y Naraku se encontraban sentados en el bosque, al parecer el frío había decidido calmarse un poco y a Ahome no le iría nada mal respirar aire fresco.
Ambos se encontraban recargados en un árbol, no hacían nada en especial, simplemente contemplaban el paisaje, de vez en cuando Naraku solía acariciar un poco el vientre de Ahome.
-Naraku ¿Cómo le vamos a poner a nuestra pequeña?- Esa pregunta lo sorprendió, no le había pasado por la mente que nombre le pondrían.
-La verdad no tengo idea- No se le venía ningún nombre a la mente.
-Pero tú eres bueno escogiendo nombres-
-¿Yo?- ¿Y ella que sabía?
-¿No eres tú quien nombra a tus extensiones?- Realmente ella no estaba muy segura de que sus extensiones escogieran sus nombres.
-Bueno…si, pero ella no es una extensión, ella es nuestra hija-
-¡Ya se! ¿Qué te parece si le ponemos Yumi?- Ese nombre no le sonaba nada mal.
-Yumi… me gusta- Le dirigió una cálida sonrisa. –Entonces es oficial, su nombre será Yumi- Ahome se acurruco en su pecho.
No muy lejos de ahí
-Inuyasha ya me cansé de buscar el castillo de Naraku ¿Por qué no descansamos?- Pidió la joven exterminadora.
-No te quejes tanto Sango ¿Es que acaso no deseas vengar a tu padre y a tus amigos?- Le reprochó Inuyasha.
-Bueno…yo- Sabía de antemano que vengarlos significaba matar a Naraku, pero ahora Ahome estaba con él y ella no era capaz de arrebatarle su felicidad a nadie.
-¿¡No me digas que la jugadita que nos hizo Ahome te ha hecho cambiar de opinión!- Le grito bastante molestó, por lo que Miroku decidió intervenir. –Tranquilo Inuyasha, no solucionaremos nada gritando, porque no mejor…
-Silencio Miroku, Naraku está demasiado cerca- No prestó atención en si los demás podían seguirle o no el paso, no quería que se le escapara, Inuyasha logró divisar a Naraku a lo lejos y a otra persona.
Naraku y Ahome ya se iban, cuando en ese momento Inuyasha saltó enfrente de ambos.
-¡Inuyasha!- Ahome no se esperaba eso y menos ahora.
-Naraku, hoy me las pagaras todas imbécil- A Naraku no le agradó ni un poco que Inuyasha se apareciera, creyó haberlo retirado de su vida hace algún tiempo.
-¡Ni sueñes que lo tocaras Inuyasha!- Ahome se colocó enfrente de Naraku. –Ahome apártate- Le ordenó Naraku –Pero es que- Inuyasha ya se encontraba un poco más tranquilo así que presto atención a un singular olor que provenía del vientre de Ahome, era una ligera mezcla entre el aroma de Naraku y el de Ahome ¡No eso no era posible! En ese momento iban llegando los demás.
-¡Chicos!- A Ahome no le agradaba nada la situación y mucho menos a Naraku.
Cuando los demás se giraron a ver a Inuyasha, este tenía una expresión de furia en su rostro. -¿Qué pasa Inuyasha?- Preguntó Sango al verlo así.
Inuyasha levantó la mirada y la dirigió hacia Ahome -¡No puedo creer que te hayas revolcado con ese maldito!- Ahome y Naraku recordaron que Inuyasha poseía un gran olfato, entonces se dieron cuenta de que percibió el olor que provenía del vientre de Ahome.
Todos estaban en completo silencio, puesto que entendieron perfectamente a lo que Inuyasha se refería, por otro lado Naraku estaba hecho una furia ¿¡Cómo se atrevió a decir que se había revolcado con él!
-¡Contéstame!- Le exigió a Ahome. Ella simplemente se escondió detrás de Naraku – ¡No te escondas detrás de él!- Naraku ya estaba apuntó de perder la poco paciencia que le quedaba –Ya entiendo no me dirás nada ¡Eres una zorra!- Esto sorprendió a todos los presentes.
-¡Maldito que ni se te ocurra volver a llamarla así!- De inmediato Naraku lanzó a Inuyasha contra un árbol. -¡Basta no lo provoques Inuyasha!- Le pidió Miroku –Su excelencia tiene razón, Inuyasha solo te matara- Trataron de que aquello no resultara en un baño de sangre.
Por su parte Ahome había dejado de prestar atención a la batalla, púes en ese lugar había algo que no cuadraba del todo, se podía percibir una extraña acumulación de energía demoniaca y estaba segura de que no era Naraku, en menos de un segundo se dio cuenta de que si Inuyasha lanzaba algún ataque este no daría en su objetivo, se desviaría por completo.
-¡Detente Inuyasha!- Pero cuando se dio vuelta, pudo ver que Inuyasha ya iba a lanzar el viento cortante. En ese momento lo lanzó. -¿¡Pero que!- Inuyasha no supo por que el viento cortante se desvió de ese modo pero…
-¡Ahhhhhh!- Se escuchó un gran y escalofriante grito.
-¡Ahomeee!- Grito Naraku, aquel viento cortante se desvió directamente hacia ella. Todos quedaron inmóviles ante la escena que se presentó ante ellos. La blanca nieve, se había teñido en gran parte de rojo, y ahí se encontraba Ahome tirada en el piso, quien a pesar de todo se mantenía consiente.
Naraku fue corriendo directamente a auxiliarla – ¡Ahome por dios mírame!- Le sujetó el rostro para que lo mirara, sus ojos se veían como idos y su expresión denotaba un gran dolor –Nara…ku- Logro pronunciar su nombre con mucho esfuerzo –No digas nada tranquila, todo estará bien- Trataba de consolarla, mientras la cargaba en brazos. Por otro lado, todos estaban sorprendidos, aquel que tenía a Ahome en brazos no era nada parecido al Naraku que durante tanto tiempo persiguieron.
Ahome recordó el estado en el que se encontraba y como pudo sujeto a Naraku para llamar su atención –Por- por favor, no dejes que nada le pase…a nuestra pequeña- Había utilizado lo último que le quedaba de fuerzas en ese momento para suplicar por la vida de su pequeña. A Naraku se le partió el corazón al escuchar eso, y sobre todo el ver cerrar sus ojos a Ahome, que se encontraba bañada en sangre. – ¡Ahome! ¡Ahome!- Trataba con desesperación de que despertara.
Inuyasha no sabía que hacer o que decir, por lo tanto se retiró inmediatamente del lugar, estaba muy asustado e impactado por lo que había pasado.
-¡Inuyasha espera!- Sus compañeros, decidieron seguirlo.
Naraku se llevó a Ahome directo al palacio, esperaba que ambas se encontraran a salvo.
Cuando llego al castillo, lo primero que hizo fue llamar a sus extensiones. Cuando ambos llegaron, no podían creer lo que veían. -¡¿Qué ocurrió?-
-Fue culpa de idiota de Inuyasha- Pronunció su nombre con tanto odio –Pero eso no interesa ahora, traigan algunas vendas ¡Ahora!- Si algo le llegaba a pasar a Ahome o a su hija, Inuyasha tendría un muerte lenta y dolorosa.
Byakuya y Kanna llegaron con algunas vendas y diferentes cosas para limpiar las heridas que pudiera tener.
Terminaron de curar las heridas, pero ninguno de los presentas sabía algo a cerca de bebés, no tenían idea de si estaba bien y no deseaban pensar en la posibilidad de que ya hubiera muerto.
Pasaron varias horas, Ahome no había despertado, sin embargo Naraku no se había separado de ella ni un instante. Los ojos comenzaban a pesarle, pero entonces sintió como Ahome se movía, cuando volteo a verla se dio cuenta de que ya había abierto los ojos –Ahome ¿Te duele mucho?- Ahome aún estaba tratando de incorporarse, cuando recordó lo último que le había pedido a Naraku -¡Mi bebé! ¿Cómo está? ¡Contéstame!- Se encontraba al borde de la histeria –No lo sé- Era lo único que podía contestar, la verdad. Ahome no podía creer que no sabía del estado de su pequeña, cuando una idea le pasó por la mente, si había podido sentir la energía que provenía de su vientre para saber el sexo de su bebé, deberá sentir su energía nuevamente. Colocó sus manos juntas alrededor de su vientre, captando la atención de Naraku, quien se sorprendió aún más cuando vio que de las manos de Ahome provenía una luz, cuando esa luz desapareció Ahome libero un gran suspiro y le dirigió una mirada de alivio a Naraku, que inmediatamente supo interpretar la mirada de Ahome, se abrazaron debido al alivio que sintieron, de haber perdido a esa bebé, probablemente sus vidas se hubieran desvanecido junto con ella -¿Cómo te sientes?- Pregunto Naraku mientras la recostaba en la cama nuevamente –Me duelen un poco los brazos, pero estoy bien- Le tranquilizo mientras acariciaba su rostro –Lo mejor será que descanses- Planto un beso en su frente y se levantó para marcharse y dejarla reposar –Espera- Naraku se giró para ver que quería -¿Qué ocurrió con los demás?- Le daba vergüenza preguntar, ya que sabía que a Naraku no le agradaban sus ex compañeros ni mucho menos Inuyasha. Naraku dio un gran suspiro antes de comenzar a hablar –Ellos están bien- No se mostró muy contento con la pregunta –Sera mejor que descanses- Cuando dijo eso simplemente salió de la habitación. Ahome noto el efecto que la pregunta tuvo en Naraku, se sintió mal de haber preguntado eso, puesto que ya sabía que reacción podría llegar a tener, se quedó pensando un momento, pero repentinamente comenzó a sentir muchas nauseas, como pudo se acercó a la ventana y comenzó a vomitar; no se asustó, era de lo más normal ya que estaba embarazada, pero aun así no podía dejar de sentir ascos.
Naraku se encontraba en otra habitación, jamás se había asustado tanto como hace unos momentos, en los cuales pensó que pudo haber perdido a Ahome, no obstante en ese momento se sentía muy incómodo, por alguna razón había sido muy tedioso de que Inuyasha se hubiera aparecido, quizás tenía miedo de que Ahome siguiera sintiendo algo por él. Se encontraba muy sumido en sus pensamientos, pero de repente le pareció escuchar como Ahome estaba tosiendo de una manera muy extraña, salió corriendo para ver qué pasaba. Entró a la habitación y lo que vio fue a Ahome con casi medio cuerpo salido por la ventana, se acercó para ver que tenía y se dio cuenta que estaba devolviendo el estómago
-Ahome ¡¿Qué pasa?- Preguntó mientras le levantaba el cabello para que no se lo ensuciara –Pues que no vez que….- No pudo continuar ya que volvió a vomitar, sentía como si estuviera vomitando lo que comió desde los 10 años, al fin dejo de sentir aquella sensación, se levantó un poco para poder respirar más cómodamente -¿Te sientes mal? ¡¿Por qué tú?-
-¡Basta, estoy bien- Se había preocupado más de la cuenta. Naraku no entendía por qué le decía que estaba bien, hasta donde él sabía vomitar no era sinónimo de estar bien –Vomitar es de lo más normal cuando una está embarazada- Eso si era una sorpresa -¿Normal?- Para ser honesto él no tenía ninguna clase de conocimiento sobre el embarazo, ni nada por el estilo –Si y muy normal, también podrían ser cambios de humor, antojos e incluso también algunos desmayos- ¡¿Dijo desmayos? No podía creer que todo eso pasaba cuando una mujer estaba embarazada -¿Todo eso?- Aun era difícil de creer
-Sí, pero no debes preocuparte- Le regaló una hermosa sonrisa, la cual hizo que su preocupación se desvaneciera un poco
-Está bien, pero no te separes de mi ahora- Le dijo en un tono bastante serio.
-¿Qué? ¿Por qué?- No era que le molestara, pero eso era algo extraño en él, aunque ella no había podido evitar darse cuenta de un extraordinario cambio en él.
-Porque no me encanta la idea de encontrarte desmayada por ahí de repente- Aquello fue muy inesperado, él no tenía idea de que una mujer embarazada necesitara un cuidado tan extremo.
-De acuerdo- Definitivamente la idea de no separarse de él la emocionaba mucho. Ahome le regalo un cálido abrazo a su amado Naraku; y por supuesto, el padre de su hija.
Un mes después
Toda parecía ir como si de un bello cuento de hadas se tártara, indirectamente Ahome había cambiado la personalidad de Naraku casi en un noventa por ciento, y si decía que el noventa por ciento, era porque él no había dejado su personalidad hasta cierto punto cínica y algo sádica.
Por otro lado las extensiones de Naraku también dejaban ver cierto cambio. Kanna en ocasiones se mostraba más expresiva que de costumbre, incluso se le había visto conversando con Byakuya.
Byakuya se veía un poco más relajado y con un poco más de ánimos para tratar de entablar una conversación con Kanna y un poco más dispuesto a hacerle algunos favores a Ahome de cualquier cosa que necesitara.
El invierno no dejaba de ser crudo, pero ya había cedido un poco. Ahome se encontraba dormida en las piernas de Naraku, últimamente sentía mucho sueño y tenía un poco más de apetito. Sintió un poco de nauseas, así que se levantó de golpe -¿Qué ocurre?- Preguntó Naraku entre extrañado y preocupado –Creo que voy a vomitar- Se tapaba la boca, como si de un inútil intento de detener el vómito se tratara. Rápidamente Naraku la levantó en brazos y abrió una ventana para que vomitara; si es que iba a hacerlo, ya que últimamente tenía muchas falsas alarmas. Esta vez sí terminó devolviendo el estómago nuevamente, a pesar de que Naraku sabía que era normal, no podía evitar sentirse preocupado cuando esas situaciones se presentaban. Ahome termino de vomitar, pero cuando se dispuso a reincorporase sintió como si sus piernas no respondieran, y de no ser porque Naraku la atrapó habría caído directamente al piso –Ahome ¿Estas bien?- Si bien sus nauseas eran lo más común, nunca había dado indicios de desmayarse, pero ella no se iba a desmayar; más bien se dio cuenta de que había perdido el equilibrio –No se… por unos momentos sentí como si mis piernas no respondieran- Eso nunca le había pasado
-¿Entonces eso no debería haber pasado?- No le gustaba nada la situación.
-No sé- En ese momento se abrazó a Naraku y comenzó a llorar.
-Ahome ¿Que tienes?-
-Tengo miedo, miedo de que quizás mi cuerpo no resista del todo al bebé y ¡Naraku yo no quiero perder a mi bebé!- Naraku no tenía idea de cómo reaccionar, por supuesto que él tampoco quería perder a su pequeña.
-No pienses eso, encontraremos una solución- Tomo su mentón para que lo mirara directo a los ojos.
-Hay una solución, pero no creo que te agrade mucho-
-¿Cómo no me agradaría la manera en la que tú y nuestra hija estarán a salvo?- Haría cualquier cosa con tal de salvar lo más importante que tenía en la vida.
-Podríamos ir a mi época y ver a un médico, haya tienen muchos más conocimientos y medicinas que aquí- En ese momento no veía otra manera de poner una solución.
-No hay problema- La idea no era su favorita, pero haría hasta lo imposible por el bien de Ahome y su hija.
-¿Iras conmigo?- No quiera ir sola, pero si él decía que no, lo entendería perfectamente.
-Ahome…Esta bien-
-Yo entenderé que no quie… ¿Qué dijiste?-
-Dije que voy contigo- Ahome sentía que la felicidad recorría su cuerpo a la velocidad de la luz.
-¡Gracias!- Con el abrazo que le dio lo iba a terminar asfixiando.
-Si…no es nada…suéltame-
-Perdón- Lo soltó de inmediato.
Había que decirles a Byakuya y Kanna que no estarían por unos días, así que los mando llamar por medio de unos saimyosho.
-Reportándose- Byakuya llegó solo unos segundos antes que Kanna.
-¿Si?- A pesar de que hablaba un poco más, no había abandonado esa actitud que tanto la caracterizaba.
-Se quedan solos- Se limitó a darles esa información.
-¿Disculpa?- Le preguntó Byakuya.
-Vamos ir unos días a mi época- Agrego Ahome
-¿Naraku?- Preguntó la pequeña.
-¿Están seguros?- Byakuya no preguntaría para que irían, y a pesar de no conocer la época de Ahome no estaba muy seguro de que a Naraku le gustara la idea de ir.
-¿Algún problema?- Naraku ya comenzaba a irritarse ¿No entendían lo que les querían decir?
-No- Contestaron al unísono.
Después de un rato Ahome y Naraku ya se encontraban en frente del pozo.
-Naraku aun puedes retractarte- Ahome no quería llevarlo a la fuerza.
-Ahome deja de preguntarme eso, yo necesito saber que tú y nuestra bebé estarán a salvo-
Ahome tomó su mano y ambos saltaron al interior del pozo, cuando Ahome dirigió su mirada hacia arriba pudo ver el techo del templo, cerciorándose así de que habían cruzado.
-Vamos- Habló Ahome con un tono de dulzura. Naraku solo la sujeto de la cintura y los llevo a ambos fuera del pozo de un salto.
-¿Qué es este lugar?- No se veía muy distinto o por lo menos ese lugar.
-Bueno, este es el interior del templo, aunque afuera es demasiado distinto- Ahome se notaba un poco triste, en menos de un segundo sintió como Naraku la atraía hacía él uniéndolos a ambos en un cálido beso, Ahome comenzó a mover sus labios junto con los de Naraku, quien inmediatamente introdujo su lengua a la boca de Ahome, llenándola por completo y haciéndola suspirar, sabiendo donde estaban decidieron romper el beso, no obstante lo hicieron suave y lentamente.
-Te amo y te necesito- Le dijo Ahome dándole y un beso a Naraku en la mejilla.
-Ya somos dos- Le dio un suave beso en la frente.
Ahome lo tomo de la mano y lo guió al exterior del templo. Dando así una gran vista de la cuidad de Tokio.
-¿Qué te parece la cuidad de Tokio?- Preguntó con cierto nerviosismo.
-Es muy distinto a lo que conozco- No lo había impresionado mucho, más bien le pareció muy bello y extraño a la vez.
-A ti no te impresionan con nada- Ahome sonrió con cierta ironía –Bien, vamos a mi casa- Naraku seguía sintiéndose muy incómodo, pero estaba ahí porque Ahome lo necesitaba y siempre estaría ahí para ella.
Ahome abrió la puerta de su casa y le hizo un ademan a Naraku para que entrara, ya estaban ambos adentro, pero de un momento a otro enfrente de ambos aparecieron Sota, la madre de Ahome y su abuelo.
-¡Ahhhh! ¡No conocen el espacio personal!- Esta vez tanto Ahome como Naraku se asustaron.
-Hermana ¿Quién es tú amigo?- Preguntó Sota
-Hola mucho gusto soy la madre de Ahome-
-Yo soy su abuelo ¿De casualidad eres una criatura sobrenatural?
Jamás en su vida se había sentido así de acosado, Ahome sabía que Naraku no era la persona más paciente del mundo y para colmo su familia no ayudaba.
-¡Alto! Déjenlo, ya basta- Ahome saco a Naraku del mar de preguntas que comenzarían a hacerle.
-Hermana él no es el amigo con orejas de perro- Completo ambiente de tensión, fue lo único que esa pregunta logro.
-Hay Sota por favor no preguntes eso- Ahome no podía estar más nerviosa y Naraku no podía estar más incomodo
-Hija ¿Por qué no lo presentas?- Su madre la invito a que se los presentara.
-Sí, bueno…su nombre es Naraku y él es mi….- ¿Qué demonios eran Naraku y ella? Inmediatamente Naraku se hizo la misma pregunta. –Un minuto por favor- Ahome se lo llevo rápidamente a una esquina. -¿Qué digo?- Le preguntó
-La verdad- Le dijo como si se tratara de lo más obvio.
-¿Qué les digo? ¿El padre de mi hija? ¡Claro que no!-
-No me refiero a eso- Se molestó bastante.
-¿Entonces? Qué somos… ¿Novios?- Preguntó con una chispa de ilusión en sus ojos.
-Por qué no- Le dijo con un sonrojo casi imperceptible en sus mejillas. Ahome no cabía en ella misma de la felicidad.
-¿Está todo bien?- Preguntó el abuelo de Ahome.
-Si todo bien- Confirmo Ahome –Él es mi novio- En cuanto dijo eso vio que Sota iba a abrir la boca, sabía perfectamente que preguntaría por Inuyasha –Cállate Sota- Ahome no lo dejo hablar, en menos de un minuto Ahome cambió su expresión a una más seria –Tengo que hablar con ustedes- Les dirigió a su familia una mirada nostálgica, que en ese momento no supieron interpretar.
Se sentaron en la mesa para poder hablar más a gusto, pero en ese momento Sota intervino con otra pregunta –Amigo ¿Por qué no dices nada?- Dirigiéndose a Naraku, Ahome sintió como su corazón se detenía en ese momento.
-Porque no tengo nada que decir- Le contesto con ese usual tono tan característico de él, haciendo que Sota se asustara un poco.
-¡Óyeme, no lo asustes!- Ahome sabía cómo era Naraku y aunque pedirle que fuera amable no iba a solucionar nada, al menos trataría de meterlo en cintura. Naraku simplemente la ignoro.
-Hija ¿Qué es lo que ibas a decirnos?- Ahome se puso nerviosa, no podía simplemente soltar la bomba así como si nada.
-Bueno, verán hace un tiempo… no así no, Naraku y yo… no así menos- Lo único que hacía era confundir más a todos, aunque a Naraku le parecía tierna cuando se ponía así.
-¿Qué es hermana?
-Vamos Ahome dilo- Sota y su abuelo no parecían comprender la situación.
-Hija dilo con confianza- Su madre la animó de una manera cariñosa a decirlo.
-Está bien- Ahome tomo aire, aunque lo que más la tranquilizo fue que por debajo de la mesa Narakutomó su mano de manera suave y delicada a modo de apoyarla –Estoy embarazada- Todo quedo en silencio, aquello parecía un cementerio, eso hizo sentir un poco mal a Ahome, por ello no pudo evitar que algunas lágrimas inundaran sus ojos y salieran resbalando por sus delicadas mejillas, cuando Naraku vio eso la abrazo de manera protectora –Está bien, tranquila- Naraku la consoló –Lo siento- Ahome dijo entre sollozos.
-No digas eso- Naraku acariciaba su cabeza con delicadeza.
-¡Felicidades hija!-
-¿Eh?- Dijeron Naraku y Ahome al unísono.
-Hermana ¿Voy a ser tío?-
-¿Ya saben cómo le van a poner?-
Ahome no sabía cómo agradecer la comprensión de su familia, se levantó y abrazo a su abuelo y a su hermano e inmediatamente le dio un beso en la mejilla a su madre. La madre de Ahome se acercó a Naraku; aunque solamente se arrodillo a su lado, eso llamo la atención de Naraku.
-Por favor hazla muy feliz- La manera en la que su madre le sonrió a Naraku, por alguna razón no lo molestó; es más, le agradó.
-No se preocupe- Le contestó secamente. Ahome solo observaba la escena muy complacida.
-Entonces bienvenido a nuestra familia- Sota jaló la manga del kimono para llamar su atención.
-¡Sota!- Ahome le reclamó. Su hermano no parecía comprender la personalidad de Naraku del todo.
-Es pequeña, pero somos una familia- Por alguna razón, aquello tuvo un extraño efecto en Naraku. Él no sabía nada de la familia de Ahome, no era que le importara del todo, pero le intrigaba saber un poco más.
-Como quieras- Ahome no podía dé la impresión, pero sobre todo, de la felicidad.
-Hija, no quiero ser grosera, pero ¿Solo vinieron para eso?-
-No- Pronunció con tristeza, mientras bajaba la mirada. Naraku la atrajo hacía él abrazándola un poco. –Vine porque quiero ver a un doctor, ya que he tenido algunas complicaciones con mi bebé-
-Pues que esperan vayan al médico, aun es hora de consultas en el hospital- Su madre a pesar de estar preocupada, le dio ánimos para que solucionara las cosas de inmediato.
-¡Tienes razón mamá! ¡Vamos!- Ahome jaló a Naraku hacia la salida, por un momento pensó que Ahome le arrancaría el brazo.
-¿¡A donde van!- Su madre los detuvo.
-¿Qué?- Preguntó Ahome.
-Ahome ¿No te lo llevaras vestido así verdad?- Le recordó su abuelo. Era verdad, Naraku aun llevaba puesto su kimono negro.
-¿A dónde ibas vestido así?- Ahome le reclamo.
-¿Cómo dices? Eras tú quien ya me estaba arrastrando hacia afuera- ¿Cómo le reclamaba algo así?
-Olvídalo ¿Mamá que le puedo poner?-
-¿Qué?- La situación se volvía peor para Naraku con cada minuto que pasaba.
-Enseguida te doy algunas cosas- Su madre se fue directamente a su habitación.
Naraku nuevamente sintió como jalaban la manga de su kimono, bajo la mirada para ver que quería el pequeño hermano de Ahome.
-Amigo tienes mucha suerte- Dicho esto Sota se fue y prendió la televisión.
-Naraku ven- Ahome lo llevo a su cuarto -¿Te gusta? Aquí es mi habitación- Naraku se tomó un minuto para examinar el lugar, se dio cuenta de que era muy colorida –Muy colorida- Realmente él estaba acostumbrado a los colores sombríos.
-Ponte esto- Ahome le extendió un pantalón de mezclilla, una camisa azul oscuro y unos zapatos de vestir negros. Naraku le echó un vistazo a la ropa que Ahome quería que se pusiera.
-En tus sueños- Alejó la ropa que ella le había dado.
-Pero no puedes salir vestido así- Volvió a acercarle la ropa
-No seas necia-
-No, tú no seas necio ¡Aggg!- Se sujetó el vientre.
-¡Ahome!- La cargo y la recostó en su cama.
-Ya se me paso- De un momento a otro se había puesto pálida.
-Tenemos que ir cuanto antes- Le dijo –Dame esa ropa-
-¿Te ayudo?- Le preguntó mientras se levantaba, aquello había sido un dolor muy repentino, que como llego se fue -¿Tú crees?- No sabía muy bien qué hacer con la ropa que le había dado –Primero quítate la parte de arriba- Aunque ella ya lo había visto completamente desvestido, no le encantó la idea de hacerlo para que lo vistiera. Se quitó la parte de arriba, Ahome le extendió la camisa, para que se la pusiera -¿Sabes lo apuesto que eres?- Lo que Ahome dijo hizo que se sonrojara una poco. No le contestó solo se puso la camisa –Espera- Ahome lo detuvo -¿Y ahora qué?-
-No te abroches los últimos tres botones- Aquello lo extraño, pero simplemente le hizo caso. Dejando así al descubierto una ligera parte de su bien formado pecho.
Después de unos minutos Naraku ya se encontraba vestido, lucia muy atractivo vestido de ese modo.
-¡Ya nos vamos!- Avisó Ahome, quien iba vestida con una pequeña falda de mezclilla, una blusa de color verde manzana y uno zapatos color negro.
Cuando iban caminando eran la pareja que más llamaba la atención en la calle, cuando llegaron al hospital, pasaron casi de inmediato con el médico.
-Vaya es usted muy joven ¿Qué necesita?- Preguntó el doctor.
-Pues vera, estoy embarazada y he tenido algunas complicaciones-
-Me parece que está muy joven para estar embarazada-
-¿Qué te importa si es muy joven o no?- Naraku se molestó bastante, en primera ¿Qué le importaba? Y en segunda se dio cuenta de que eso hizo sentir mal a Ahome.
-Lo siento, tiene razón- Él doctor podría haber jurado que si las mirada mataran, él hombre que la acompañaba lo habría destazado –Bien hagamos una revisión-
Después de la revisión, el doctor le pidió que esperaran a que los llamara, Ahome estaba muy preocupada, y a diferencia de Naraku ella no podía disimularlo.
-Espero que todo salga bien- Ahome rompió el silencio que había entre ellos dos.
-Ya verás que todo va estar bien, al fin y al cobo aunque yo sea un híbrido tendrá ciertas características sobrenaturales- Aquello hizo que Ahome procesara un sinfín de información -¡Eso es, eres un genio!-
-¿Qué cosa?-No sabía que había dicho, pero al menos Ahome se había animado un poco –Estoy casi segura, que el doctor nos dirá que estoy descompensada y diga lo que diga se ya sé porque es- Naraku no sabía muy bien que había querido decir. En eso el doctor salió y dijo exactamente lo que Ahome había dicho.
Saliendo del hospital, Naraku aún no entendía porque Ahome había acertado y tenía una solución que no le había dicho –Ahome ¿Me puedes explicar que pasa?-
-Claro, el doctor dijo que todos mis síntomas eran por falta de vitaminas y energía y tú eres un ser sobrenatural, por lo tanto mi bebé no es un humano al cien por ciento, por ello toma más energía de la que un bebé humano y mi cuerpo no resistió el hecho de que lo cuidara como si fuera un bebé humano- ¡Claro ahora muchas cosas tenían sentido! -¿Entonces cuál es la solución?-
-Debo alimentarme mejor, eso es todo- Naraku sintió un gran alivio, de que Ahome y la bebé estuvieran a salvo.
-Qué alivio…oye… ¿A dónde vamos?- No era un experto en ese mundo, pero podía jurar que ese no era el camino de regreso.
-Pensé que quizás podríamos ir por un helado-
-¿Qué?- No conocía su mundo, y si algo era seguro era que eso no estaba en sus planes –Creo que deberíamos regresar-
-Vamos solo es un helado- Quería que por lo menos conociera un poco de su mundo.
-Pero solo un momento- Sabía perfectamente bien que terminaría yendo aunque no quisiera.
Caminaron unas pocas calles, hasta que llegaron a un agradable comercio, Ahome tuvo que jalar un poco a Naraku para que entrara. Estando ahí Naraku no podía evitar sentir la mirada de algunas personas encima de él, volteo cuando sintió que Ahome lo tomaba de la mano, en cuanto se giró para verla, se dio cuenta de que le regalaba una sonrisa de cariño y comprensión –Tranquilo, estamos juntos-
-¿Qué van a ordenar?- Escucharon la voz de una empleada, cuando Ahome volteo para pedir la orden, se sorprendió bastante, era una ex compañera de la escuela que solía molestarla todo el tiempo. -¿Ahome?- No se mostró nada contenta de verla ahí. Nada de lo sucedido se le escapó a Naraku –Que sorpresa y ¿Quién es tu amigo?- Por la mirada que le mando a Naraku diría que le gusto –Bueno, él es…-
-Ahome no tienes porqué explicarle nada a alguien que da tanta lastima- De no ser porqué sabía que Ahome se molestaría demasiado, le hubiera gustado matar a esa chica y a varios de los presentes –Que…van a pedir- Algo en su interior le había dicho que ese hombre fuera alguien con quien se debiera meter –Solo dame dos helados de vainilla- Ahome quería salir de ese lugar lo más rápido posible.
Cuando la orden estuvo lista Ahome saco de ahí Naraku del mismo modo que lo había llevado todo el día; jalándolo, se sentaron en una banca de un parque, Ahome estaba muy callada y sobre todo muy incómoda –Ahome ¿Quién era esa niña?-
-Solo era una chica con la que solía llevarme bastante mal, pero no importa, oye no le has dado una solo probada a tu helado- Naraku no sabía que era exactamente esa cosa y no era que no quisiera probarla si no que se le había olvidado por completo debido a la situación –Lo olvide- Probó un poco del helado, el sabor no era malo, pero no le encantó –Te manchaste de helado- Le dijo Ahome -¿Qué? No había metido la cara al helado –sí ¡Aquí!- Ahome le estrello su helado en la nariz -¡Oye!- Por esta vez le pareció gracioso lo que Ahome hizo -¡Tú también!- Igualmente le estrello helado en la cara –Eso no cuenta- Se quejó Ahome entre risas -¿A no?- Le volvió a arrojar un poco de helado. Cuando se limpiaron Ahome aún tenía un poco de helado en los labios –Sabes, tú aún tienes helado- Le dijo Naraku -¿Eh? ¿Dónde?- En ese momento Naraku unió sus labios con los de ella, quitando con la punta de su lengua el helado que Ahome tenía en los labios, cuando se separaron Ahome lucia muy conetenta.
Siguieron caminando directo a casa de Ahome, pero cuando pasaron cerca de un callejón, Ahome sintió como la tomaban por el cuello –Ahome- Cuando se giró para ver quien había sujetado a Ahome por el cuello, vio que era un sujeto que se veía con la ropa rota y muy sucio –Denme todo lo que traigan de valor y no le rebano el cuello- Tenía una navaja cerca del cuello de Ahome –Si no la sueltas te arrepentirás- No iba a tolerar que nadie tuviera la intención de hacerle daño a Ahome -¡Suéltame!- Forcejeo un poco -¡Quédate quieta!- En medio del forcejeo la navaja se clavó un poco haciendo que un delgado hilo de sangre resbalara por el cuello de Ahome –Te lo advertí insecto- En ese momento, cerca de los pies de ese hombre comenzó a emanar veneno haciéndolo caer muerto al piso -¿Estas bien?- Abrazó a Ahome inmediatamente –Estoy bien, gracias ¡Ahora vámonos!- Se fueron rápidamente de ese lugar.
Llegando a la casa de Ahome, encontraron una nota sobre la mesa: Ahome esperamos que todo haya salido bien en el doctor, fuimos al otro lado de la cuidad a visitar a tu tía debido a que se enfermó, cuídense mucho P.D. hay sopa para calentar.
-Genial- Ahome no podía creer que se hubieran ido de viaje en menos de cinco horas.
-¿Quieres ponerte tu ropa?-
-Obviamente- No le incomodaba pero quiera ponerse con lo que verdaderamente se sentía cómodo –Vamos a mi cuarto-
Ahome esperó un rato pero cuando no escucho nada decidió entrar, cuando entro a su habitación se sorprendió con lo que vio, Naraku estaba recargado en la ventana mirando el exterior –Es una linda vista- La voz de Ahome lo saco de sus pensamientos –Curiosa diría yo- Camino hacia ella, por alguna razón Ahome retrocedió, pero al hacerlo se tropezó con su escritorio y justamente cuando iba a caer, Naraku la atrapó, sus rostros quedaron muy cerca, podían sentir la respiración del otro, se fueron acercando lentamente hasta que unieron sus labios nuevamente, el beso se volvió más apasionado, parecía que buscaban el control de la boca de su pareja, Naraku la levantó y la llevo directamente a la cama que se encontraba junto a ellos. Se besaban con deseo y amor –Dime Ahome ¿Qué es lo que me has hecho?- Preguntó entre besos -¿De qué hablas?- Contesto igualmente entre besos -¿Desde cuándo te necesito tanto? ¿Por qué ya no puedo separarme de ti? ¿Por qué deseo tanto tenerte en este momento?- Ahome estaba sorprendida por lo que Naraku le decía, pero no podía razonar bien una respuesta, tuvo un escalofrío cuando sintió la mano de Naraku desabrochando su blusa, Naraku comenzó a besar el cuello de Ahome, mientras ella deslizaba la parte superior de kimono de Naraku fuera de él, cuando le quitó la blusa inmediatamente retiro el sostén que tenía puesto y comenzando a besas sus senos y con la otra mano masajeaba el otro, Ahome suspiraba de lo bien que se sentía, soltó un gemido al sentir la mano de Naraku masajeando su clítoris atreves de su ropa interior, Naraku regreso a los labios de Ahome y ella empezó a quitarle la parte baja del kimono, después de unos instantes ambos estaban completamente desvestidos, Ahome bajo su manos directamente al miembro de Naraku, haciéndolo soltar un sonoro gemido, cuando hizo eso Ahome no pudo evitar reírse un poco -¿Qué te causa gracia?- Preguntó Naraku –Que me doy cuenta de que tú eres quien se excita fácilmente- Se burló mientras apretaba un poco más el miembro que tenía en sus manos, haciéndolo gemir nuevamente -¿A si? Ya veremos- Le dijo muy cerca del oído, con un tono muy seductor, de repente Ahome tampoco pudo evitar arquear la espalda al sentir la lengua de Naraku entrando y saliendo de ella con tanta insistencia –Ahhh Nara..ku ahhh- Se sentía tan bien –Lo vez Ahome- Dijo separándose de ella, y sin darle un minuto para recuperar el aliento, comenzó a rozar su miembro contra la entrada de Ahome, excitándolos mucho más a ambos, haciendo que los dos gimieran con bastante insistencia.
Ahome se aferró a la espalda de Naraku al sentir aquella sensación tan placentera –Naraku …ya no lo resisto…por favor hazme tuya- Naraku sintió un escalofrío al escuchar esas palabras –Te equivocas Ahome…tú ya eres mía- En ese momento entró en ella, elevando el placer que podían haber jurado que ya no podía aumentar, comenzaron a moverse en un vaivén que solo los hacia gemir más fuerte –Ahome te sientes tan bien, tan tibia- Le decía entre jadeos –Te amo Naraku- En ese momento Ahome sintió como era llenada nuevamente con la esencia de la persona que amaba más que a nada en mundo. Ambos cayeron agotados en la cama, con algunas gotas de sudor resbalando por sus cuerpos, se cubrieron con las sabanas para poder descansar más a gusto, Naraku atrajo a Ahome hacia él, recargándola en su pecho –Naraku ¿Tu jamás me harías daño?- Aquello no se lo espero –Claro que no Ahome, al contrario yo siempre estaré a tu lado y voy a protegerte de cualquiera que desee hacerte daño- Le decía mientras acariciaba su suave cabellera –Gracias- Fue lo último que dijo antes de caer completamente dormida, Naraku le dio un beso en la frente antes de caer igualmente dormido al lado de su linda Ahome.
A la mañana siguiente
Los primeros rayos de sol comenzaban a asomarse por la ventana y se hacían presentes en los rostros de la parea que se encontraba en una suave cama, envuelta por el abrazo que se brindaban.
Ahome comenzó a moverse un poco despertando a Naraku debido a sus movimientos –Buenos días- Naraku le dio un suave beso en los labios de Ahome –Mmm cinco minutos- Aún no se podía despertar por completo –Anda ya es de día- La agitó un poco –Que grosero- Soltó un gran bostezo antes de incorporarse de nuevo al mundo real – ¿Por qué no me dejaste dormir un rato más?- Ahome colocó encima de él quedando cara a cara -¿No quieres regresar?- La beso lenta y suavemente atrayéndola más a él, comenzó a introducir su lengua en la boca de Ahome haciéndola gemir un poco
-Hermana ya despierta ¡Ahhhhhh!-
-¡Sota! ¡Largo de aquí!- Ahome comenzó a lanzarle tantas almohadas como pudo.
-¡Mamá!- Sota saló corriendo del cuarto de Ahome llamando a su madre.
-¡Hay este niño!- Ahome se levantó y casi se cae de la cama, de no ser porque Naraku la sujetó.
-¡Ten cuidado!- Se estaba cayendo bastante y si llegaba a recibir un golpe serio, lo más probable era que afectara a la bebé también –Lo siento ¡Pero vístete! No quiero que nos vean así- Dijo colocándose su ropa nuevamente –Sí, si, como digas- También se puso su ropa de vuelta.
-Naraku- Le llamó. Ya se encontraba vestida, con un pantalón negro y una sudadera rojo carmesí -¿Qué ocurre?- Le llamo la atención la tristeza que se reflejaba en su voz –Yo definitivamente, me quedare en la época feudal-
-Claro que te vas a quedar allá, nuestra hija no puede crecer en medio de tantos humanos que no sepan nada a cerca de las criaturas sobrenaturales y no tengo idea de qué clase de rasgos pueda tener-
-¡No lo digo por eso! Es que…esta será la última vez que esté aquí-
-¿Por qué?- No tenía idea de porque decía eso
-Porque yo debo permanecer allá, y tengo la sensación de que el pozo no funcionara ya más- Se mostraba tan triste y nostálgica.
-¿Por qué dejara de funcionar? Se acercó a ella
-Creo que es porque encontré el lugar al que pertenezco y la persona con quien debo estar- Le dijo mientras acariciaba el hombro de Naraku.
-Ahome…. – Le dio un ligero beso en los labios.
Ya se encontraban en el pozo, listos para regresar, Ahome ya se había tomado el tiempo de hablar con su familia de la situación y aunque les dolía que Ahome se fuera, era su felicidad –Cuídate mucho hija- La abrazó su madre –Te quiero mamá- Ahome no podía evitar llorar, y por otro lado Naraku no podía evitar ver con cierta tristeza como Ahome se despedía de su familia. Mientras Ahome se despedía de Sota y de su abuelo, la madre de Ahome se acercó a Naraku –Toma- Le entregó una pequeña caja la cual en su interior contenía un precioso anillo dorado, con un pequeño diamante incrustado en el centro –Me lo dio el padre de Ahome cuando me pidió matrimonio, espero que te sirva- Naraku sencillamente no sabía que decir, así que simplemente lo guardó entre su ropa –Se lo agradezco-
Lo siguiente fueron ella y Naraku saltando al pozo, salieron igual que primera vez, pero en esta ocasión…
-¡Inuyasha!- Ahome no esperaba verlo tan cerca del pozo.
-Largo de aquí Inuyasha, te imaginaras que no estoy muy contento con lo que paso la última vez- Naraku no iba a tolerar otro de sus juegos de niño berrinchudo.
-¿Ahome estas bien?- Preguntó Inuyasha con una expresión de culpabilidad en su rostro -¿Tú y tu bebé están bien? Lamento lo que sucedió- Parecía tan sincero en lo que decía
-Estamos bien Inuyasha, te agradezco que te preocuparas- Ahome ya no sentía ninguna clase de enamoramiento hacia él, aunque eso no significaba que no le tuviera cariño –Bueno si eso era todo…-
-Contigo si- Su expresión volvió a ser la de siempre, a la vez que su mirada se dirigía a Naraku – ¡Naraku no vayas a cometer el mismo error que yo! ¿Me oíste? No la dejes ir por nada del mundo- Naraku y Ahome se mostraban muy sorprendidos -¡Yo no pienso meterme en sus asuntos! ¡Pero ponme atención Naraku! ¡Si ella derrama una sola lagrima por ti me las pagaras!- Por alguna razón lo Inyasha dijo, no le molesto en lo más mínimo – No necesitas decirme lo que ya se- Aquello no lo dijo en tono de burla.
-Espero que no djemos de vernos Ahome, Shippo te extraña mucho.
-Iré cuando pueda Inuyasha- Le sonrió como solía hacerlo.
Llegando al castillo
-Naraku te vez un poco serio ¿Te molesto lo que paso?- Ya lo había notado muy callado desde hace unos instantes.
-La idea de que tu antiguo amor aparezca no me encanta-
-¿Te pusiste celoso?- Preguntó con una sonrisa pícara.
-¿Y que si lo hice? - Fue lo único que le contesto.
-Oye, te amo y tendremos una pequeña niña ¿Qué necesito para que sepas que eres él hombre que amo y amare?- Le dijo en un tono cariñoso.
-Hmp Déjalo así, por ahora…procura alimentarte mejor- Le dirigió una cálida sonrisa.
HAYYYYYYYYYYYYY ME PASE DE LARGO EN ESTE CAPÍTULO, QUIZAS LOS DEMÁS TAMBIÉN SEAN ASÍ Y BUENO HABRA ALGUNOS MÁS CORTOS. LOS QUIERO, REVIEWS PLIS Y SI YA SE ME PASO DE CURSI Y SOBRE ÉL LEMMON Y ÉL EMBARAZO PUES YO NUNCA HE TENIDO RELACIONES O SE DEMASIADO SOBRE ÉL EMBARAZO ASÍ QUE NO PODRIA DESCRIBIR AL CIEN POR CIENTO ESAS SITUACIONES.
