CAPITULO 7

Albert suspiro profundo y se giro a ver a Candy, esta terminaba de acomodarse el pelo- amor, temo que tengo que ir con George, por un asunto que requiere de mi inmediata presencia- ella asintió- sube con las chicas a instalarte y nos veremos en la cena. Discúlpame por dejarte-

Candy se había acercado a él con una mirada tierna y una amplia sonrisa- no hay por qué disculparse amor- al estar cerca de él, acaricio su mejilla y de puntillas se alzo para darle un beso- un patriarca nunca debe disculparse por atender sus obligaciones – se giro a ver a George- por favor no lo entretenga señor George, aun debemos dar un anuncio en la cena- George movió su cabeza en negación con una sonrisa, sin duda Candy había crecido mucho como mujer en este tiempo. Albert esbozaba una gran sonrisa, esa pequeña era todo un huracán cuando se lo proponía.

Albert la abrazo antes de que se retirara- descuide mi bella dama, le prometo estar afuera de su puerta a tiempo para escoltarla al comedor- le dio un dulce beso en la mejilla y ella asintió. Fue soltada de los brazos de Albert.

Ella se giro para ver de nuevo a George que permanecía callado observando ese par de enamorados- espero señor George, que haga posible esa promesa por favor- se cuadro y asintió.

Candy se retiro poco a poco, dejando a ese par. Albert sonrió y empezó a caminar, al lado de su inseparable amigo por el corredor- sin duda, por ella vale la pena cada batalla-

George se paro mientras Albert se giro- si William, pero esta batalla será muy dura, solo espero que tu carta te ayude a ganarla-

Albert sonrió y suspiro- eso espero George, todo dependerá del invitado-

El asintió- entonces no lo hagamos esperar- los dos empezaron a caminar.

En la habiatacion de la señora Eloy, la puerta principal se abría. Dejando pasar a dos peculiares damas. La tía abuela se encontraba sentada en su sala, su cara era inexpresiva y fría. Las jóvenes se acercaron y saludaron con una inclinación de cabeza, a la matriarca del clan.

Elisa hablo primero- buenas tardes- acercándose a besar su mejilla, exagerando sus ademanes y su tono de voz- he estado tan triste, no he tenido invitaciones suya hasta hoy- sentándose enfrente de ella y abanicándose de forma exagerada- acaso ¿he hecho algo para merecer semejante trato? Querida tía-

Escarlet se sentó junto a Elisa sin pronunciar ninguna palabra. La tía abuela la miraba fijamente y con una voz serena y fuerte hablo viéndola a los ojos- Elisa-

Ella dejo el abanico y se llevo la mano derecha a su pecho- he estado tan triste sin verla- con una cara de angustia fingida.

Eloy giro los ojos al cielo y empuño sus manos- Elisa-

Esta seguía hablando sin parar- se imagina, tanto tiempo lejos en Florida. Mi piel expuesta a ese calor abrazador y al rigor de la arena- se puso su mano en su frente- casi muero sofocada y usted ha permitido eso tía, yo que-

En ese mismo momento azotó sus manos la tía abuela en su regazo- he dicho basta Elisa, no he permitido tu arribo a esta mansión para que digas estupideces- su voz era fuerte, la misma Elisa se sobresalto. Escarlet se mantenía firme aun después del grito de la tía abuela- si te he permitido venir es porque necesitaba que la presencia de la señorita Escarlet-

Elisa abrió de par en par sus ojos, su cara expresaba una sorpresa. En ese momento Escarlet hablo- buenas tardes, señora Andrew-

La tía abuela asintió- veo que Elisa no mentía, muchacha eres bella y por tu silencio veo que también eres inteligente-

Ella no daba expresión alguna- me alaga que haya sido de su agrado señora- las dos guardaron silencio por un momento, se recompuso en su lugar- ahora, si no es inconveniencia me gustaría saber ¿el, porque de mi llamado?-

La tía abuela hizo lo mismo, como si fuera una reunión de negocios fijo su mirada en aquella mujer. Elisa estaba estupefacta y la voz resonó mas fuerte- por el momento solo confórmate con lo mismo que dije en mi carta, tu principal objetivo es tratar de seducir a mi sobrino para entrar en su cama-

La joven asintió- ¿con que fin?- sin inmutarse.

Elisa se levanto tratando de acercarse- obviamente para sacar a esa huérfana de aquí-

Eloy la reto con la mirada- te he dicho que te calles Elisa, fuiste invitada por un propósito y lo hecho cumplido, si continuas con tus estupideces. Te irás inmediatamente a Florida con tu madre. Cállate-

Escarlet volvió a hablar- entonces señora, ¿con que fin estoy en su casa?-

La tía abuela se levanto y camino un poco por la sala, después se giro para ver a Escarlet- con el único fin de que Candy lo vea y se deshaga esta locura- las tres estuvieron en silencio- después márchate-

Escarlet se levanto y con paso seguro se acerco a la anciana- - de acuerdo ¿pero que sacaría yo de eso?-

Eloy se giro y la vio segura- dinero, que acaso las mujeres con tu talento ¿no es acaso lo que buscan?-

Las palabras de Eloy cayeron como dagas mismas en el orgullos de Escarlet, pero siempre como la dama que era no mostraría sus sentimiento tal vez, señora, tal vez – sus miradas se cruzaron y ella suspiro- acepto el trato, pero será algo difícil, por lo que vi hace unos momentos señora- Eloy la miro mas fijamente- al parecer tiene una unión especial y su amor aunque nuevo es fuerte-

Eloy se acerco a ella- ¿puedes o no con el trabajo?- su cara era fría y sus manos sujetaban fuertemente el abanico, que saco del bolso de su falda- por tus dudas veo que me equivoque con mandarte traer, si dudas con una simple demostración de afecto mal sano de un muchacho a un capricho- alzo su rostro – no eres apta para esta tarea-

Escarlet rio y movió su cabeza- no malinterprete señora, tengo la habilidad suficiente para el trabajo, solo dijo que no será facial pero nunca dije que sería imposible, necesitare tiempo es solo eso-

Eloy asintió, veía una seguridad en su mirada que le complació- tienes una semana, solo una semana- Escarlet asintió – ahora pueden retirarse, la cena esta próxima y deseo refrescarme- Elisa se levanto y Escarlet se acerco a ella. Habían empezado a caminar hacia la puerta, cuando hablo por última vez- espero que empieces tu trabajo desde hoy, muchacha- sonrió cuando las dos voltearon a verla- me agradaría ver tus cualidades, no me decepciones- Escarlet asintió.

Escarlet rectifico su postura, he hizo una reverencia perfecta- descuide, empezare esta noche y será de su agrado- retirándose de la habitación. Dejando a la tía abuela sola en la habitación, viendo por la ventana ala jardín y pensando para sí misma.

En una habiatacion un hombre vestido de traje color gris y rayas blanca está parado frente al enorme ventanal de aquel estudio. Era alto y de porte fino; su complexión era delgada, su pelo era blanco como la nieve al igual que su piel. Tenía un hermoso bastón de cedro en color negro y una empuñadura de plata. Su sombrero de copa estaba perfectamente colocado.

La habitación era amplia, un escritorio de roble finamente labrado se encontraba en el centro de ella. Las paredes estaba pintadas de un color verde seco, las cortinas del mismo color estaban recogidas. Un cuadro de un hermoso paraje estaba en la pared derecha y en la izquierda un gran librero con hermosos libros de colección.

Detrás del escritorio ubicado en el pilar que dividía la habiatacion en dos grandes ventanas. En ese pilar estaba el escudo de aquel poderoso clan. Aquel caballero se giro para acercarse a la silla, con su mano derecha acaricio el respaldo de roble caminando por detrás de ella.

Su mente viajo a tiempos atrás, donde alguien muy querido para el ocupaba esa silla. Un hombre de una virtud intachable y nobles sentimiento. Un hermano para él, su más querido amigo; tal vez si él estuviera vivo las cosas serian diferente. Abrió sus ojos que se habían mantenido cerrados acariciando el respaldo como sus recuerdos y fijo su mirada aquella puerta blanca.

Por un momento espero que se abrieran y entrara a su amigo con esa sonrisa que lo caracterizaba y su paso sereno. La puerta se abrió y su mirada seguía fija en ella; pero la figura que entro fue de un muchacho muy parecido a su amigo; clara de menos edad, aunque sus ojos daban un brillo especial.

Esa mirada la vio un día en un bello ángel, pero también pareció junto a su amigo y este hombre que entraba era lo único que quedaba. Un muchacho joven, lleno de amor y esperanza. Caminaba con la seguridad de su padre y al lado de aquel muchacho francés que vio crecer junto a su amigo. Ese que nadie hubiera dado ni un centavo, pero su amigo vio diamante en bruto y lo pulió con tanto fervor que lo logro convertir, en un gran sucesor y guardián. Sin duda no se había equivocado.

Albert y George estaban a punto de llegar al frente de aquel hombre y este hablo- por un momento muchacho, vi en mi mente a tu padre entrar por esa puerta- Albert sonrió con semejante sereno- espero que no solo hayas heredado la figura recia de William, sino también su sabiduría-

Albert se acerco más y estiro su mano- no creo tener la sabiduría de mi padre, Sir Stewart; pero aun soy joven y mi deseo más grande es forjar mi propio camino sin llamar a la memoria de mi padre en ello, señor-

El tomo su mano con orgullo y la apretó fuertemente- es lo menos que esperaba de ti muchacho- los dos sonrieron- ahora ¿dime cual es propósito en verdad, por el cual estoy aquí?-

Albert muy propiamente, estiro su mano y le indico al caballero que tomara asiento en una pequeña sala. Este se giro a ver a George – hola, muchacho un gusto verte de nuevo- George asintió.

Sentándose, los tres caballeros se vieron fijamente a os ojos – mi querido señor, lo he mandado traer, como le había comentado en mi carta he encontrado a la mujer perfecta para acompañarme en mi vida- sonrió al recordar tan solo esos labios- soy un hombre feliz y dispuesto a luchar por ella- es la mujer perfecta en gracia y en temple, señor. Su belleza opaca asta al mismo sol-

Robert Stewart era un gran caballero Escocés, amigo del Clan desde niños fue compañero de juego de William padre. Vio nacer el amor en los padres de Albert, al igual que el día que ese pequeño nació. En esas ocasiones vio una luz en la mirada de su amigo, brillaban como estrellas y ese brío en su alma la vio por la felicidad de su hermano. Pero hoy los ojos de ese niño brillaban cual sol de verano al recordar aquella mujer que su corazón había ganado.

Encendió un cigarro y lo vio fijamente- si me has mandado traer m muchacho para pedir mi aprobación; creo – sonrió llevando su cigarro a sus labios- no es a mí, quien debe dártela. Si no tu adorada tía-

Albert rectifico su postura y alzo su rostro- es lo que más quisiera, pero querido señor; he ahí el problema- suspiro con el alma misma, dejando intrigado aquel caballero- mi tía cuando se entere no aprobara la unión, pues mi bella adoración no tiene familia, ni alcurnia- guardo silencio- ni es de sangre Escocesa- sus ojos estaban fríos- pero aun así es la dueña de mi alma –

Aquel hombre cruzo sus piernas y hizo un gesto en su cara, permanecía silencio meditando sus palabras- ¿aun así quieres hacerla tu esposa?- Albert asintió- estas consciente que tu Clan es una de los poderoso y tu mi muchacho eres el patriarca de dicho Clan. La jerarquía y la pureza de los cruces de estas castas, se han cuidado por años y sin obviar que tu tía es defensora de esa tradición-

Albert seguro hablo- si, lose pero también se que cuando hay amor y este es correspondido no importa nada, ni cuna, ni casta, ni lugar de nacimiento y no importan si tiene sangre escocesa. Solo importa nuestros sentimiento- se levanto lleno de sentimiento en su pecho- bien lo ha dicho soy jefe de un clan poderoso y sobre mi palabra no hay otra. Si tomo a esa mujer que es mi vida, juro por el mismo San Andrés que no importaría cortar cabezas con el único fan de tenerla a lado de mío por toda mi vida; ella me ama y yo igual que más podría pedir, no hay hombre más afortunado que aquel que es correspondido por su amor-

Robert se levanto al igual que George, este se acerco y toco el hombro de Albert- ahora comprendo todo muchacho- Albert estaba desconcertado- te has enamorado- frunció el ceño en una extraña sonría- y por ese gran tesoro te felicito, se que tu padre estaría orgulloso de ti. Hablar con esa elocuencia sobre una bella dama solo significa que la amas mas allá de lo entendido por los simples hombres- el asintió, el hombre camino por la sala, se giro y vio a Albert- también comprendo él; Por qué estoy aquí y te dijo muchacho que te apoyare. Eloy puede ser muy astuta, pero hace mucho que no tengo una buena pelea con esa mujer-

Albert sonrió- señor no tendré con que pagarle si me ayuda en esto-

Robert movió su cabeza y sonrió- descuida muchacho- tomo una postura de seriedad inigualable- sobre la caja de tus padres, jure que no te dejaría solo y seria un amigo para ti. Aparte Eloy merece pelear con alguien de su condición y no con su propia sangre. Esa mujer puede ser una fiera por defender sus convicciones y estúpidas tradiciones hijo, será un gusto para mi ponerla en orden- Albert lo abrazo para agradecerle- anda muchacho ve a prepararte para la cena y ve por esa hermosa mujer, muero por conocerla y ver la cara de esa fiera enfurecida- rio a carcajadas.

Albert asintió y camino a la puerta- le aseguro señor que no es por miedo a enfrentarme a mi tía sino por gratitud, ella ha sido una madre para mí desde que mis padres murieron y lo único que no quiero es enfrentarme a ella. Pues una guerra interna en el clan puede debilitaros de tal manera que todo lo hecho por mi padre y mi familia podría acabar-

Robert asintió- en eso tienes razón, una lucha interna de poder seria una desgracia sin obviar que tienes que enfrentarte con esos viejos tercos que tiene ella de aliados. El consejo de tu clan es son movidos por los hilos de tu tía. Tendrás que ganarte su confianza sobre la decisión que has tomado y eso requiere tiempo-

Albert a hablo pausadamente- lo sé y por eso he estado hablando con ellos, pero la respuesta de la mayoría asido favorable. Logre los propósitos que me dieron en menos tiempo de lo planeado e duplicado las ganancias. Pero-

Roberto le arrebato la palabra- esperan la aprobación de Eloy para dar su voto final ¿o me equivoco?-

Albert asintió- en efecto señor, pero el corazón frio de mi tía necesitara mucho más que un simple fuego para descongelarse-

Roberto rio a carcajadas- para hacer que su tía sir William- dijo con burla- vuelva a tener calor necesitaras al mismo infierno hijo-

Albert hablo con el temple de un gran hombre de negocios y sin bajar la mirada- por eso lo llame,- la cara de burla se quito y también sereno su semblante- lo que pienso es traer el mismo infierno a mi casa, si con eso mi tía vuelve hacer latir su corazón y da su aprobación para mi matrimonio- le he dicho noble señor que no me detendré hasta conseguir lo que quiero- trago saliva- y lo que más quiero es tener a Candy como mi esposa, el pago que daré para obtener esa gracias será poco para la dicha de despertar a su lado lo que me quede de vida-

Robert se puso firme y lo vio- entonces que así sea William, que el infierno caiga en la mansión de rosas y que Dios nos ayude para esta misión, que mi mano estará para ayudarte- las cara de ambos hombres eran serias, era un pacto silenciosos- dicho esto anda ve por tu bella dama y empecemos, la cena esta por servirse y hay que sacar las cartas. Al entrar pude ver un carruaje del cual dos adorables señoritas bajaban; sin duda Eloy también traer buenas piezas para jugar-

Albert sereno dijo – si señor y para decir la verdad, mi tía ya empezó su juego-

Robert sonrió- entonces ve muchacho, tráela y que vea tu primera jugada-

Albert se despidió con una caravana gracias, iré por ella y vera que las cosas que le he dicho son ciertas, no hay mujer más bella que mi dulce Candy y por ella señor peleare y ganare el juego que mi tía disponga – se retiro de la habitación dejando a George y a Robert en la sala.

Robert se giro y a George- bien muchacho; por lo que veo William no se equivoco contigo, haz hecho un buen trabajo con ese niño- George sonrió- sea vuelto un hombre de bien- toco su hombro y le sonrió- ahora veremos si aprendiste bien, a jugar ajedrez. Tendrás que sacar tus viejos talentos muchacho. Espero que no los hayas olvidado por que la pelea no será fácil. Eloy es muy hábil-

George asintió y con fuerza dijo- descuide señor, aun recuerdo el juramento que le hice a mi señor William hace mucho tiempo. Siempre velar por la felicidad de su hijo y pretendo respetarla hasta mis últimos días-

Robert inclino su cabeza- entonces vuelve una última vez a ser "la sombra" y se mis ojos en esta casa- el asintió- tendremos que ayudar a ese muchacho y así saldaremos la cuenta que debemos los dos a mi viejo amigo-

En una habitación una joven salía de su baño feliz, se acerco a su cama y vio un vestido hermoso. Era de un color rojo fuerte con bellos acabados en un fino encaje, guantes largos de seda blanca. El vestido no tenía mangas sino tirantes delgados. Era entallado, largo y perfecto en una sola palabra. Candy sonrió al verlo y lo tomo imaginando la cara de su amado al verla.

Doroty abría la puerta- hola Candy- ella se giro y le regalo una gran sonrisa- he venido a ayudarte a vestir-

Candy se aproximo a ella y la abrazo- gracias Doroty- soltó el abrazó y su mirada se dirigió al vestido sobre su cama- es hermoso ¿verdad?- ella asintió.

Doroty camino al tocador sacando un hermoso corsé de seda, sosteniéndolo en sus brazos se acerco a Candy- si, es hora de arreglarse- ella asintió.

No tardo mucho tiempo en prepararla, el vestido había quedado perfectamente en su cuerpo, resaltando la figura perfectamente estética de la joven, que no dejaba a la duda que se había convertido en una gran y hermosa mujer.

Lo ajustado del vestido recto en saltaba su figura y sus curvas, su pelo esta suelto y Doroty solo le había recogido la mitad de su pelo en un chongo. La belleza de las cascadas que hacia la otra parte la hacían lucir como un bello ángel, para en marcar la visión había pintado sus labios con un poco de labial rojo.

Candy se vio en el espejo completo de su habitación y se sonrojo al ver la figura que este dejaba ver, como toque final acerco una bella chalina de color blanco para cubrir sus navaceros hombros descubiertos. Todo estaba listo, un poco de perfume de rosas fue el toque final.

De pronto el sonido de la puerta las hizo despertar de su ensoñación. Dejando ver a un Albert perfectamente arreglado en un traje de color negro y camisa de seda fina. Guantes en las manos y un hermoso botón de rosa de color rojo en la solapa de su saco. Sus manos sostenían una caja negra de terciopelo.

Candy se giro y le dio una gran sonrisa- buenas noches, amor-

El se aproximo y el abrazo dándole un beso en la mejilla- estas hermosa, Candy-Doroty y ella se sonrojaron por el tono de voz usado por él.

Con cara picara dijo rozando con su mano la mejilla derecha de el- igual usted señor William, pareciera que hoy dará un anuncio muy especial-

Albert sonrió y la volvió a abrazar- pues le diré señorita Brown Andrew- ella se sonrojo y bajo su cabeza un poco- pero creo que la ocasión lo amerita, no siempre puedo anunciar que una bella dama me ha concedido la dicha de ser mi esposa-

Doroty abrió los ojos de felicidad por la noticia; su gran amiga por fin sería feliz a lado de un hombre tan bueno como el señor William, la había visto sufrir mucho tiempo y asar por tantas adversidades que ella no había dudado que Dios recompensaría su buen corazón y sus lagrimas con algo maravillosos y hoy escuchaba la mejor noticia. Se casaría con el hombre más bueno que ella conocía.

Aun en tono de traviesa, dijo- y ¿Qué esconde señor, en esa pequeña cajita?- recorriendo con sus manos los brazos que la sostenían hasta llegar a la caja que tenía en su espalda.

Albert sonrió y dijo – esto amor es para que haga juego con tu vestido-Candy estaba desconcertada mientras el desataba el abrazo y abría la cajita. Dejo entonces ver un juego de collar y aretes en plata.

Candy movió su cabeza- no debiste Albert, sabes bien-

El entono de juego dijo- no te gusta, pero toma esto como un recuerdo amor, para que puedas recordar el día que anunciamos nuestra felicidad a la familia- saco el collar y lo coloco con una gran delicadeza; después con delicadeza la giro para que viera como ese collar de plata fina, sostenía un dije perfecto en forma de rosa abierta sobre una A y una C entre lazadas. Candy llevo su mano derecha y delicadamente la acaricio.

Candy se recargo en el pecho de su amado – gracias, es bellísima- cerro sus ojos por un momento- pero no necesito una joya para recordar por siempre este hermoso día- se giro y lo vio a sus ojos- me basta con la dicha de verte cada día al despertar-

Albert sonrió y la beso fugazmente en su boca- amor mío, igual que yo seré feliz por tenerte a mi lado por siempre-

Doroty tocio ante las muestras de amor, ellos se giraron soltándose y sonrojándose – mil disculpas señor pero la hora de la cena –

Albert asintió y tomo la mano de Candy- tiene razón Doroty, debemos irnos o la tía abuela se enojara- las dos asintieron.

Candy abrió sus labios y sin pronunciar palabras, movió sus labios diciendo GRACIAS a Doroty y ella sonrió. Empezaron a caminar y Albert abrió la puerta ella hiba sostenida en su brazo. Los dos llevaban una enorme sonrisa.

Caminaron por el corredor, hasta el nacimiento de las escaleras y antes de bajar se detuvieron. Se giraron a ver entre ellos. Sus miradas fueron profundas como si quisieran penetrar sus almas. Suspiraron y Albert dijo – preparada amor-

Ella asintió sin desviar su mirada- siempre, si tu estas a mi lado- Albert volvió a besar su mano y empezaron a descender esa enorme escalera. Sus corazones estaban agitados y no por miedo; si no porque ambos sabían que un juego peligroso empezaría. Pero ese calor que se transmitían por sus manos les daría fuerza para luchar contra lo que fuera.

Llegaron a la puerta del comedor. Todos se encontraban sentados y la pareja llamo la atención de los presentes- buenas noches- dijeron al unisonó, muchas caras voltearon y sonrisas verdaderas y fingidas se dejaron ver. Corazones de hielo esperaban el momento de atacar y otros se regocijaban ante aquella perfecta versión de enamorados.

La noche seria larga y las cartas se pondrían en la mesa, la noche puede ocultar miles de sentimientos pero tarde o temprano salen a flote a pesar de los dueños de los mismos. Solo el tiempo y las jugadas dirían quien sería el ganador-