Lancé un suspiro pesado cuando me coloqué delante de la puerta de la tienda de dulces Homura. Mi casa, mi hogar. Sonreí como tonta en la entrada, pero después de mes y medio de no estar dentro de esa casa, era agradable volver a verla. Volví a suspirar y abrí la puerta. Al hacerlo, la campanilla sobre ella resonó en toda la habitación que se encontraba vacía.

–Voy –dijo la voz de mi mamá desde la cocina. Sonreí y comencé a quitarme mi bolso y mi abrigo. Unos segundos después apareció en la habitación con una sonrisa que borró al verme–. Ah… una extraña. ¿En qué puedo ayudarle?

–Mamá… –dije con algo de molestia.

– ¿Mamá? Yo solo tengo una hija señorita extraña, y es menor que usted por dos años.

– ¿De verdad no me reconoces? –pregunté ilusamente. Era obvio que estaba molesta–. Perdón por no…

–No pidas perdón Honoka. Te apareces como si nada, después de estar mes y medio fuera y sin hablar con nosotros.

–Hay una explicación para eso mamá.

–No me interesa escuchar esa explicación. Solo espero que de verdad estuvieras en ese campamento de actuación y no viviendo la vida loca con tu novia Tsubasa. No vaya a ser que… –pero dejo de hablar al ver mi rostro.

Había puesto una expresión triste al escuchar el nombre de Tsu. No lo quería hacer, pero era casi por reflejo. Mamá suspiró y se acercó a mí. Me abrazó despacio acariciando mi rostro.

– ¿Sucedió algo mi amor?

–Nada mamá. Solo… estoy muy cansada y me gustaría tirarme en la cama a dormir.

– ¿Segura? –Asentí y sonreí, no como siempre, pero por lo menos no fingí mucho–. Bueno. Sube y descansa. Prepararé algo para cuando despiertes.

–Y mamá… perdón por no haber llamado, ni enviado un mail, pero nos quitaron todos los aparatos electrónicos apenas llegamos y…

–Tranquila pequeña. Luego hablamos.

Me besó la cabeza y sonreí. Comencé a subir las escaleras que daban al segundo piso de mi casa, pero me detuve en el tercer escalón. Mamá me seguía mirando.

– ¿Y Yukiho? –pregunté al no escuchar nada parecido a ella en la casa.

–Anda dejando unos encargos. Tu papá está terminando un pedido para una fiesta infantil y no podía ir a dejarlos.

Asentí y continué subiendo hasta mi recamara. Al abrir la puerta, no pude evitar sonreír, al ver mi cama y mi habitación a como la había dejado. Solo la estantería de los mangas estaba algo desordenada ya que faltaban algunos, supongo que Yukiho los tomó.

Dejé mi maleta al lado de mi escritorio y me tiré sobre la cama, boca abajo. Se sentía suavecita, a diferencia de mi litera en el campamento. Reí al recordarlo. Debo reconocerlo, me divertí como nunca y pude aprender mucho. Ahora respetaba a los actores, no solo de teatro, sino de televisión y cine, incluso a los Seiyuus. Lancé un suspiro y abracé mi almohada. Al hacerlo, golpeé uno de los portarretratos de mi mesa de noche. Cayó al suelo. Me levanté rápido y lo levanté. No sufrió ningún daño, y respiré aliviada.

–Tsu… –dije y acaricié la foto. Era una fotografía que nos habíamos tomado hacía menos de tres meses, en el cumpleaños de Tsu. Lo celebramos haciendo una excursión al monte Fuji, donde nos tomamos esa foto, abrazadas, mejilla con mejilla.

Coloqué el portarretratos en la mesa, al lado de la otra fotografía. Sonreí al verla, mis ocho grandes amigas. Recordé entonces a Hanayo y a Rin. Apenas podía recordar lo que me dijeron, pero si pude recordar sus rostros, alegres.

Suspiré y saqué mi móvil de la bolsa de mi pantalón. Busqué el número de Kotori en la agenda y lo presioné rápidamente. Necesitaba hablar con ella, desahogarme, y ella era mi mejor opción, ya que era la que mejor me conocía.

"El número digitado no se encuentra activo o está fuera del área de cobertura"

Miré la pantalla de mi teléfono como si él tuviera la culpa. Mordí mi labio. ¿Habrá cambiado de número Kotori? Decidí buscar el número de Umi.

"El número digitado no se encuentra activo o está fuera del área de cobertura"

¿Qué? ¿Umi tampoco? Me rasqué la cabeza con confusión mientras buscaba otro número en la agenda. Escuché la voz de mi hermana llegar desde el piso de abajo. Cuando encontré el número de Eli presioné la pantalla.

"El número digitado no se encuentra activo o está fuera del área de cobertura"

Ahora si me estaba asustando. ¿Qué estaba pasando? ¿Acaso todas cambiaron sus números en el mes y medio que estuve ausente? ¿Me estaban haciendo una broma? Iba a buscar otro número cuando la puerta de mi habitación se abrió. El rostro de mi hermana menor, con su cabello un poco más largo y oscuro, asomó por ella.

– ¡Yukiho!

–Vaya, al fin volviste. Y yo que pensaba hacerme de esta habitación con todo su contenido.

Abrí los ojos sorprendida, aún con el móvil en la mano. Ella rio y entró a mi recamara. Miré la pantalla una vez más y regresé la mirada a ella.

–Yukiho… ¿sabes dónde están las chicas?

– ¿Por?

–Es que acabo de llamar a Kotori, a Umi y a Eli y no me respondieron. Solo salió un mensaje.

–Te tienes un cálculo hermana –dijo riendo. Noté que traía algo en su mano, una especie de hoja–. Kotori y Umi están en Nueva York, aunque creo que regresan hoy.

– ¿Nueva York?

–Sí. Jean Pierre le pidió a Kotori que fuera a un desfile, que era importante para la sociedad que tienen ambos. Umi la convenció de que fueran.

–Ah… –sonreí por ellas. Desde que Umi se había recuperado de su operación, se había convertido otra vez en un pilar fuerte para Kotori, y eso me hacía sentir feliz–. ¿Y Eli?

–A Eli… bueno, está en Rusia. Su… su abuela murió hace unos días. Nozomi y Alisa fueron con ella.

–Ay no –dije y me mordí el labio. Yukiho asintió con algo de tristeza. De verdad que estaba desconectada de todo lo que había pasado. Aunque ellas tampoco sabían lo que me había ocurrido a mí. Suspiré y coloqué el móvil en la cama.

–Vaya…

–Las demás… pues en lo de siempre. Aunque –miró la hoja en su mano, pero sacudió la cabeza–. ¿Y cómo te fue, hermana?

–Eh… –reí. No quería hablar nada de eso con mi hermana. Ella pareció notarlo.

– ¿Qué sucedió? –dijo seriamente.

–Nada –dije apresuradamente–. Fue… fue increíble, fue muy educativo, fue maravilloso, fue…

–Mentira.

– ¿Eh?

–Honoka, a mí no me puedes mentir. Tengo veinte años de conocerte, más de lo que te imaginas. Así que dime que pasó.

–No pasó nada. Es lo que te digo. Aprendí mucho de actuación. Ahora puedo pararme en un escenario y recitar muchas líneas de memoria. Y también hice muchos contactos con personas del medio. Y… bueno, y mejoré mis aptitudes con la voz para… –Me quedé en silencio al ver la mano de Yukiho levantada. Su mirada era igual a la de mi madre cuando se enoja–. Yukiho… das miedo.

–Y puedo dar más si no me dices que pasa.

– ¿Qué quieres que te diga?

– ¿Qué pasó con Tsubasa?

Me quedé de piedra al escuchar esa pregunta, y sé que mi color de piel pasó a blanco en solo segundos. Yukiho sonrió satisfecha y cruzó los brazos.

–Lo sabía. Pasó algo con Tsu.

– ¿Cómo…?

–Mi hermana regresa de un campamento luego de mes y medio, donde no se comunicó con nadie. Viene sola. No pelea con mamá y lo primero que hace es llamar a Kotori, Umi o Eli… es que algo pasó.

Me quedé con la boca abierta. Mi hermana en ocasiones podía asustar. Suspiré y me senté mejor en la cama. Ella se acercó más y me tomó la mano.

–Tsu… no, Tsubasa… creo que no me quiere.

–Hermana… como puedes decir eso ahora, si ya tienen casi un año de relación.

–Es la verdad Yukiho… Tsubasa… creo que la lastimé y ya no desea nada conmigo.

–No entiendo –dijo mi hermana sentándose frente a mí–. Ella insistió en llevarte a ese campamento –asentí–. Entonces como puedes decir eso.

–Es que…

Entrelacé las manos y suspiré. Podía sentir las lágrimas comenzar a acumularse en mis ojos. Yukiho me abrazó y me dio un beso en la cabeza.

–Cuéntame que pasó Honoka.

Volví a suspirar para contener el llanto y asentí. Yukiho se volvió a sentar frente a mí. Su mirada estaba fija en mi rostro.

–Tsubasa y yo llegamos al campamento junto a muchas, muchas personas. Eran casi como cincuenta, no se la verdad. Ahí… pues nos quitaron los teléfonos y computadoras. Todo.

– ¿Qué? ¿Y lo permitieron?

–Eran las reglas Yukiho. Luego… nos asignaron donde íbamos a dormir.

– ¿Tu en la misma habitación de Tsu? –negué despacio.

–No. Nos separaron casi al instante. A mí me dejaron con seis personas. Dos chicos y cuatro chicas más.

"Fumiko" susurró mi hermana y yo sonreí. Lo había pensado en el campamento, pero no había manera de confirmarlo.

–Debió ser feo para ambas.

–Sí, pero por lo menos nos podíamos ver durante las comidas, los descansos y los ensayos. Así estuvimos, por lo menos en la primera semana, luego…

–Espera, espera, espera. ¿Cómo que en la primera semana? Honoka no te entiendo. ¿Tanto llevan peleadas?

Asentí y una lágrima bajó por mi mejilla. Yukiho se mordió el labio pero no dijo nada.

–En esa semana, les pidieron a cada grupo, que hiciéramos una obra de teatro. La actuaríamos el domingo, para ver nuestras aptitudes. Nuestro líder, por decirlo así, decidió que fuera Romeo y Julieta.

– ¿Esa? Que mal gusto.

–Pero a todos nos pareció bien.

–Y supongo que él era Romeo y una de las chicas Julieta –negué y Yukiho abrió los ojos con sorpresa.

–Ninguno de los dos quiso hacer de Romeo. Entonces una chica, Haruka-chan se ofreció.

– ¿Y Julieta? ¿No me digas que eras tú? –asentí–. Ah… Comienzo a entender…

–Haruka-chan es una chica fantástica. Es igual de enérgica que yo, algo atolondrada y muy divertida. Me ayudó mucho a entender todo lo de actuación. Y el domingo nos presentamos y fue un éxito. Pero… después de eso…

–Dime que no besaste a esa chica, por favor.

–Tenía que hacerlo. Era parte de la obra.

Yukiho se golpeó la frente y puso los ojos en blanco. Me mordí el labio y esperé en silencio a que ella dijera algo más.

– ¿Qué pasó después?

–Bueno… nuestra obra… fue la que ganó. Lo celebramos todos, pero Tsubasa no quiso. Y luego… ella llegó a… a hablar conmigo.

–Lógico… ¿Qué más?

–Me preguntó que… qué había pasado. Yo no le entendí, por lo menos en ese momento. Entonces me reclamó si solo la había usado como algo para olvidar a Kotori.

– ¿Te dijo eso? –Asentí–. Hay Tsu… eres una idiota.

–Yukiho, yo no sabía que decirle. Tsubasa estaba muy molesta. Pensó que el beso que me di con Haruka-chan era real. No pensé que la iba a enojar tanto. Y entonces me pegó.

– ¡¿QUEEEEEEEE?! –Yukiho se tapó la cara con ambas manos–. Es que las dos son tan idiotas.

– ¡Oye! –le reclamé. Yukiho me miró molesta.

–Es la verdad Honoka. Tú eres tan densa que no te diste cuenta que estaba celosa. Por todos los dioses hermana. Tsubasa te ama demasiado y tiene miedo de que la cambies.

– ¿Y por qué haría yo eso?

–Honoka… antes estuviste enamorada de otra chica, ¿recuerdas? Es obvio que Tsu vive cada día con miedo a que un día te enamores de alguien más.

–Pero… yo la amo a ella –dije con un puchero.

–Pero no se lo dijiste. ¿O sí?

–No… no pude. Cuando ella me lo preguntó, no pude decírselo, porque no entendía que pasaba. Luego Haruka habló conmigo y me dejó claro que era lo que sucedía. Pero cada vez que intenté hablar con ella, no podía hacerlo, ella me ignoraba, me evitaba.

– ¿Ibas con esa chica?

–Sí. Ella me acompañaba para hablar las dos con Tsu.

–De verdad eres idiota Honoka. Pensé que poco, pero ya vi que no. Y esa chica… ahora entiendo porque dices que es igual que tú.

–Yukiho, te agradecería que dejaras de ofenderme. Soy mayor que tú.

–Y eso te hace más idiota. A ver Honoka. Si hubiera sido al revés, si Tsubasa se hubiera besado apasionadamente con otra chica frente a ti, ¿cómo te hubieras sentido?

–Bueno, no me hubiera enojado porque sabía que era una actuación.

–Olvida que era una actuación. Si la ves a ella besando a otra chica, ¿cómo te sentirías?

Me mordí el labio y crucé los brazos, rascando mi cabeza. ¿Cómo me sentiría? Comencé a imaginarme a Tsubasa, con su linda sonrisa, sus dulces labios, besando los labios de otra chica. Me comencé a sentir incómoda, molesta y triste.

–Seguro… –suspiré–. Seguro me sentiría bastante incómoda.

–Ajá, ¿qué más?

–Eh… triste… y molesta.

–Error. Molesta no, hermanita. Encabronada. Así como Tsu. Y reaccionarías igual… aunque conociéndote… reaccionarías diferente. No tienes el carácter para enfrentar. Simplemente huyes.

Asentí. Era verdad. Yo no podría pegarle a Tsubasa, de hecho, Kotori, Umi, Eli, me han pegado en el pasado, sin que yo les responda. Yukiho tiene razón. Yo hubiera huido. Suspiré con pesar y me sequé la mejilla.

–Ahora entiendes.

–Pero yo quise hablar con ella.

–Acompañada de la causante de todo. Honoka, era obvio que Tsu no quería. Y si te ve con ella, pues seguro piensa que sí la traicionaste.

–Entonces que hago Yukiho.

–Fácil –tomó mi teléfono y le marcó a Tsubasa. Yo traté de detenerla pero fue mucho más rápida. Espero unos segundos–. Aló… Tsu, soy yo Yukiho. La imbécil de mi hermana te va a hablar.

Me pasó el teléfono y me miró fijamente. Yo, temblando, estiré la mano para tomarlo. Lo acerqué a mi oreja.

"No seas idiota Tsubasa, escucha lo que te va a decir"

"Pero si me va a decir que terminamos, no quiero oírlo"

"Tsu-chan, espera a que Hono-chan hable. Te aseguro que no te va a decir nada feo"

Tsubasa estaba con sus amigas, eso era obvio. No pude evitar dibujar una sonrisa triste en mi cara. Estaba igual de lastimada que yo. Me armé de valor y hablé.

–Eh… Tsu….

"¿Honki?"

–Tsu… yo… quiero hablar contigo, sobre… sobre lo que pasó… en el campamento. Po… ¿podrías escucharme?

"Eh… Cla… claro"

Miré a Yukiho que me instaba a continuar. Movió sus labios indicándome que le dijera que nos viéramos.

–Eh… crees que podamos… vernos… mañana. ¿A las 10?

Me quedé esperando una respuesta. Podía escuchar a Anju y a Erena susurrándole cosas, que no alcanzaba a entender. Luego de unos segundos, contestó.

"¿Puede ser más tarde? Tengo… tengo una reunión a esa hora"

–Oh… eh… bueno, dime tú a qué hora.

"Te parece si te llamo cuando pueda. No sé cuánto vaya a durar la reunión.

Me desinflé. Tsubasa no quería hablar conmigo. Suspiré y bajé la mirada para que Yukiho no viera mis lágrimas comenzar a acumularse en mis ojos.

–Está bien. Estaré… estaré esperando la llamada.

"Buenas noches Honoka" –y me cortó. Bajé el teléfono y me tapé los ojos. No quería llorar, de verdad que no. Haruka me había consolado varias noches en las que traté de hablar con Tsubasa en el campamento y no lo conseguía. No quería que Yukiho tuviera que consolarme.

– ¿No quiso? –negué y me sequé los ojos.

–Dijo que sí, pero… que ella me llama cuando pueda. Eso suena a que no quiere verme.

Yukiho sonrió y me abrazó. No pude contenerme más y comencé a llorar en sus brazos. Por algo tan tonto podía perder a una chica tan maravillosa como Tsubasa. En verdad el amar a alguien era complicado. No sé cuánto tiempo lloré hasta que pude calmarme.

– ¿Te sientes mejor? –asentí–. Ya no te pongas triste hermana. Mañana espera su llamada y apenas la recibas, vas a verla.

– ¿Y si no llama?

–Llamara Honoka. Lo sé.

Asentí y sonreí. Abracé a mi hermana con más fuerza y le revolví el cabello.

–En que momento mi hermana maduró tanto. Ya parece toda una mujer adulta.

–Yo por lo menos maduré, no como otras.

Me enojé y me lancé sobre ella, haciéndole cosquillas por todo el cuerpo. Rodamos por la cama, ella tratando de librarse de mí, yo atacando con más fuerza. Escuché la hoja que ella había dejado en la cama arrugarse con nuestro peso y me detuve. La tomé y la miré unos segundos.

– ¿Qué es esto Yukiho?

–Eh… eso… bueno, eso es algo de lo que quiero hablar contigo Honoka. Pero podemos…

– ¿Qué es?

–Es sobre… µ's –Abrí los ojos con sorpresa y miré la primera hoja.

–Oh, es el ranking de este mes. ¿No salió más temprano? –Yukiho no me respondió, solo sonrió tímidamente–. Bien, a ver…

Comencé a deslizar mi dedo por la lista. Como los últimos casi ocho meses, A-RISE encabezaba el ranking, seguido de cerca por el grupo Ryuuguu Komachi. Al leer ese nombre sonreí.

–Sabes que Haruka-chan es amiga y trabaja con las chicas de Ryuuguu Komachi. Dijo que un día me las presentaría.

–Ah… que bien –dijo no muy convencida y se mordió el labio. Yo continué bajando mi dedo por la lista.

–Oh… Yukiho, estás en el sexto lugar. Felicitaciones hermanita.

–Gracias Honoka.

–Eso demuestra que Alisa-chan y tu son increíbles.

–Eh… sí. De hecho, hace dos semanas… tuvimos un mini live para mil personas en el Blitz.

– ¿Qué? Demonios, me lo perdí. Debió ser increíble.

–Hanayo, Rin y Nico estuvieron ahí. También Eli y Nozomi. Fue fabuloso.

Sonreí. Mi pequeña hermana ya era toda una Idol. Cuando Fumiko se lo propuso a ella a la hermana menor de Eli, Alisa, de que formaran un dúo, sé que ambas se sintieron con miedo, pero ahora recogían el éxito de su arduo trabajo. Miré una última vez a mi hermana pero ella evitaba mi mirada.

–Bueno, supongo que nosotras estamos como de 15, si el mes pasado estábamos de 13.

Bajé mi dedo, pero no estábamos entre los primeros veinte lugares. Pasé de hoja, pero tampoco estábamos en los siguientes veinte lugares. Miré a mi hermana.

–Yukiho…

Ella suspiró y puso la siguiente hoja. Señaló el número 53. Sentí como mi boca se abría en un gesto de sorpresa. 53. Cuarenta lugares menos en un mes. La miré, mi labio temblando.

–Y eso no es lo peor hermana.

Me pasó otra hoja, una con el logo de la compañía para la que trabajamos ahora. Iba a tomarla pero Yukiho la quitó en un movimiento.

–No debería mostrártela. Se supone que ni yo la tengo, pero…

– ¿Y por qué la tienes?

–Se le cayó a Fumiko ayer. La recogí para devolvérsela, pero… no debí leerla. Lo siento hermana.

Yukiho me la entregó. Pude ver el nombre del presidente de la compañía. La nota iba dirigida al jefe de Fumiko, Mika e Hideko. Tragué profundo y bajé la mirada al asunto de la nota.

–"Situación actual del grupo µ's y su posible separación o disolución".

En ese momento sentí como si una daga bastante filosa atravesara mi pecho y sacara el corazón por la espalda. Yukiho bajó la mirada y se mordió el labio.

–No… no puede ser.


Y aquí, un nuevo capitulo. Ahora vemos el punto de vista de Honki. Y Yukiho es una gran hermana. ¿Que harían ustedes? ¿Hablaran entre ellas?

Y con la noticia bomba... ¿qué pasará ahora?

Un capitulo corto, pero espero que lo disfruten. Un abrazo.