High School DxD no me pertenece, pertenece a su respectivo autor. Yo hago esto sin ánimo de lucro, solo para pasar el rato.

Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas, lemon mas o menos fuerte y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.

Yo hago esto por simple diversión, sin ánimo de lucro.

-comentarios.

-"pensamientos".

-*hablando por teléfono, comunicador, etc.*

-[Nimue]

-[Ddraig, Albion, etc]


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Capítulo 6:

PALADIN


Mes de Marzo – Territorio de Tannin

Issei se encontraba entrenando con Anawiel y Raynare. El joven dragón se encontraba con su [Balance Breaker] activado. Cualquiera esperaría que se tratase de una armadura, pero no era el caso. Desde hacía poco que Issei había conseguido activarlo con la ayuda de Eldelbar, Ophis y Ddraig. Su [Balance Breaker] consistía en que el poder de Ddraig se sumara al suyo propio, consiguiendo un poderoso [Balance Breaker]. No tenía armadura, pero su aspecto cambiaba al usarla.

Los ojos se le volvían rojo fuego y el pelo seguía siendo castaño pero con mechas rojas. No tenía una garra metálica como el [Boosted Gear]. En sustitución tenía dos joyas, una en cada mano y una grande en su pecho.

Los tres combatientes se encontraban en el cielo; Issei usaba sus poderes dragontinos propios, su espada élfica y los [Boost] de Ddraig; Anawiel usara su aura élfico-dragontina, su espada y [Magia]; Raynare con sus seis alas de ángel caído, usaba su aura caído-dragontina y su poder de luz sagrada.

BOOOMBOOOM-BOOOM

CLINK-CLINK-CLINK

FIUM-FIUM-FIUM

KABOOOM

-Ahhh… ahhh…

Los tres combatientes se encontraban agotados luego de varias horas de duro entrenamiento. Originalmente el lugar donde entrenaban antes era una bonita pradera, pero ahora solo era un lugar lleno de cráteres. Una vez que terminaron el entrenamiento, bajaron al suelo, guardando sus alas. Issei desactivo su [Balance Breaker] y la [Boosted Gear] y guardó su espada en una brecha, Anawiel enfundó su propia espada en su funda original y Raynare guardó sus alas.

-Cada vez… sois más fuertes… - sonrió el dragón satisfecho.

-No te hagas el listo conmigo. – rio Anawiel sentándose en el suelo.

-Por supuesto. Por algo tengo seis alas. Dentro de poco llegare a diez y seré un ángel caído de categoría [Cadre]. – sonrió arrogante Raynare.

-Pero para eso te queda subir dos niveles. Además, no olvidemos que solo los [Cadre] tienen diez, y Azazel doce.

-Eso no me importa. Conseguiré convertirme en un [Cadre].

-Eso espero. – Sonrió la elfa – Y tú, Issei, eres capaz de luchar con el [Balance Breaker] durante horas. Y puedes activarlo en menos de un minuto. Eso es un gran avance.

-Je… je… pero… me agota… demasiado…

El dragón se tumbó en el suelo. Puede que fuera verdad que pudiera luchar a gran nivel durante horas con su [Balance Breaker], pero aquello tenía una consecuencia. Después de que se acabara el tiempo, o gastara toda su energía, el estado en el que quedaba lo hacía estar más indefenso que un bebe.

-Y tu… Ana… también eres… muy fuerte…

-Gracias.

-Bueno. Yo me voy a darme una ducha. Ese maldito de David no ha venido aun. – se enojó la morena.

-Recuerda que esta en España.

-Si. Con esa maldita zorra.

La rubia solo negaba con la cabeza mientras observaba como Raynare iba camino a la casa que tenían en el territorio del [Rey Dragón].

-Ana.

-Dime Ise.

-¿Por qué Raynare se enoja con David? Pensaba que ya no lo hacía.

La elfa se acercó hasta el castaño y se sentó a su lado.

-Eso es algo normal. Ambas sabemos que David nos ama con todo su corazón y su alma por igual. A pesar de eso, es normal que nos sintamos un poco inseguras. Sé que David no elige a sus parejas, así como tú tampoco lo haces.

-Pufff. Tener varias parejas es difícil.

-Y eso que tú no has formalizado nada.

-Ana, ¿Tú me ayudaras?

-¿Con tus parejas?

Issei asintió.

-Puedes contar conmigo. Te ayudare a manejarlo. Además, creo que David también te ayudara sin pedirlo.

-Si. Dice que debo aprender de sus errores.

-Eso es cierto. Tu hermano a veces nos hace sentir inseguras o menos queridas. Lo principal de un harem es saber mantener el equilibrio. Ninguna de tus parejas debe sentirse menos que otra. Ese es el truco.

-Pero parece difícil. ¿Cómo saber cuándo una se siente así?

-Eso, Ise, no puedo saberlo. Depende de cada chica. Pero no te preocupes por eso. Al menos por el momento. – Se puso de pie – Yo también iré a ducharme. ¿Te apetece algo para cenar?

-Espagueti a la carbonara.

-Entendido.

La elfa se marchó, dejando solo al castaño.

-[Tiene toda la razón, socio. Lo vas a tener muy complicado]

-Gracias por los ánimos Ddraig. – Sonrió sarcástico – Te recuerdo que en parte es tu culpa.

-[Eso también es cierto, aunque más tuya que mía. Vale que yo sea un [Dragón Celestial], pero te recuerdo que en jerarquía tu estas por encima de mi… bueno, lo estarás. Aun eres un cachorro. Lo único que espero es que no mueras como alguno de mis anteriores portadores]

-¿?

-[Digamos que más de uno se acostó con alguna mujer con un marido o padre sobreprotector y poderoso. Jajajaja, me acurdo de uno al que le cortaron las pelotas. Jajajaja]

-Eso no es para reírse.

-[Deberías haber oído como chillaba. No parecía que le hubieran cortado los cojones. Jajajaja.]

-A veces me preocupas, Ddraig. – Durante unos segundos se quedó mirando el cielo del [Inframundo] – Creo que me voy a duchar.

Un par de horas más tarde, en la casa Draconis/Hyodo, David había llegado a través de una brecha con cierta chica que ambos dragones conocieron hace unos meses.

-Y esta es mi casa. – comentó el mayor.

La chica se dedicó a mirar a todos lados hasta ver a tres personas sentadas en un sofá mientras jugaban al póker.

-¿Y ellos?

-¡!

David por un momento sintió que era su hora. Raynare lo estaba matando con la mirada, y podía suponer que de las peores maneras posibles. Anawiel lo miraba con expresión serena, aunque también podía notar su molestia. Por su parte Issei se levantó para saludar a la chica.

-Cristina. Hace tiempo que no nos vemos.

-Buenas noches Issei. – saludo con dos besos en la mejilla.

(NA: En mi país entre hombres y mujeres nos saludamos con un beso en cada mejilla).

-Me es raro verte aquí.

-Tu hermano me ha invitado a pasar un rato.

Ambos miraron a David, el cual se encontraba sudando y riendo nervioso.

-David…

Se puso peor cuando fue llamado por la caída con un tono tan frio que helaría un rio.

-H-hola chicas. ¿C-como os ha ido el día?

-Movidito. – contesto neutra la elfa.

-¿Ellas son…? – preguntó Cristina.

-Sep. Ellas son Raynare y Anawiel.

La humana se acercó hasta ambas chicas y estas se pusieron de pie. Durante unos largos segundos de tensión, la humana se acercó a cada una y le dio un beso en ambas mejillas. Anawiel la miraba con una ceja alzada mientras Raynare simplemente estaba en shock… hasta que salió.

-¡¿P-pero que haces?! – increpó.

-En mi país nos saludamos así. – la humana solo alzó los hombros restándole importancia.

-¡Pero no estás en tu país!

-Costumbre. Tú debes ser la caído, y tú la elfa.

Ambas, rubia y pelinegra, miraron a David fijamente, esperando una explicación.

-B-bueno… esto…

-¡¿Le has contado?! – rugió Raynare.

-¿Por qué te sorprende?

-¡Pedazo de merluzo!

-Raynare. – La llamo Anawiel – Tranquilízate.

La morena iba a gritarle, pero al ver su mirada decidió simplemente maldecir y sentarse de nuevo en el sofá.

-Discúlpala. Es algo temperamental. – sonrió la elfa.

-Jejejeje. Me caéis bien. – Cristina le devolvió la sonrisa.

Dejando de lado a ambos dragones, elfa y humana empezaron a hablar entre ellas para que luego Raynare se sumara. Al final las tres se estaban riendo juntas. Ambos dragones miraban sin entender lo que había pasado.

-Ise.

-¿Si?

-¿Qué acaba de pasar?

-No tengo ni idea.

-[No intentéis comprenderlo. Las mujeres son el mayor misterio de este universo] – hablo Ddraig para ambos, sin que las chicas lo escuchasen.

-Cierto. – asintieron.

-Entonces eres huérfana. – dijo la rubia.

-Sip. A pesar de tener aun diecisiete años soy emancipada. Me pago un apartamento con ciertos trabajos que hago para cierta gente.

-¿Y estas estudiando algo?

-Historia.

-Bah. Estudiar no sirve para nada.

-La enseñanza es necesaria, Ray.

-No me llames así.

-Jajajaja.

Después de un par de horas de charla, Anawiel le hablo a David, el cual estaba jugando al póker con Issei.

-Cariño.

-Dime. – habló sin despegar la mirada de su mano, analizando la jugada.

-Cristina se va a quedar a dormir con nosotras.

-Ok.

-Tú te quedas a dormir con Ise. – sonrió la morena.

-Si… espera, ¡¿qué?!

-Por supuesto. Esta es noche de chicas. Tendrás que dormir solito.

David empezó a llorar con dos cascadas en los ojos.

-Bueno, nos retiramos. Buenas noches.

Anawiel y Raynare se acercaron hasta David para darle un beso de buenas noches. Luego se fueron con Cristina, que tenía una pókerface.

-¿Estáis las dos con él?

-Si. – respondieron al unísono.

-¿Y no os molesta?

-No. – otra vez.

-¿Y eso?

-Tenemos mucho que contarte.

Y desaparecieron de lugar.

-David.

-…

-Venga hermano. Solo es una noche.

-Créeme Ise. Cuando tengas pareja como yo entenderás.

Siguieron jugando al póker mientras David lloraba por su noche en soledad.


Territorio Gremory

Al día siguiente Issei se fue, explicando que quería dar una vuelta. David se quedó con las tres chicas, siendo casi ignorado y convirtiéndose en criado. Issei solo lo miraba con pesar mientras pensaba si a él le pasaría lo mismo. Se sujetó la coleta, la cual se había dejado crecer, saco sus alas y se alzó en el aire. Durante largos minutos voló por el cielo falso del [Inframundo], con su mente en otra parte. Podría decirse que volaba de forma automática… o al menos hasta que su súper olfato de dragón capto un par de aromas.

El dragón salió de su ensoñación para ver que se había perdido. Cerca suyo había un gigantesco castillo con pintas de ser muy lujoso, como todo castillo demoniaco. Eso no llamo su atención, pero lo que sí lo hizo fue una joven pelirroja y otra morena. Por sus pintas, Issei podría decir que eran mayores que él. Posiblemente un año o dos. El dragón aterrizo y se escondió entre los árboles. Desde ahí pudo ver claramente a ambas chicas.

Una era pelirroja de ojos azules con un cuerpo bastante desarrollado para su edad. La otra era pelinegra de ojos violetas. También tenía un cuerpo bastante desarrollado. Supuso que debía ser la genética de los demonios y ángeles caídos.

Ambas se encontraban bebiendo algo encima de un mantel de cuadros rojos y blancos, como los de un picnic.

-Este año empezamos el instituto, Akeno. – hablo la pelirroja con una gran sonrisa.

-Ufufufú. Tienes razón Rias. Tengo entendido que Sona y Tsubaki también irán al mismo que nosotras.

-Así es. Me alegra que mis padres me hayan dejado ir. Tengo decidido de Kiba y Koneko también irán cuando tengan la edad.

-¿Cómo crees que será?

-No lo sé. Pero es Japón. Estoy deseando verla. – al mencionar el país nipón, sus ojos brillaron como estrellitas.

-Sigo sin comprender porque tanta ilusión con Japón.

-Ya te lo conté. Adoro Japón.

-¡Hermana Rias!

Ambas chicas, e Issei, miraron a un pequeño niño pelirrojo que se acercaba corriendo hacia ambas chicas. Era bastante más pequeño que Issei.

-Milicas. Pensaba que estarías con Grayfia.

-Papa está ocupado con una reunión.

-¿Y Grayfia?

-Evitando que papa hulla.

-Entiendo… demasiado bien.

Los tres se rieron ante la cómica situación del [Maou] Lucifer.

Ambas chicas charlaban de cosas… cosas de chicas mientras Milicas escuchaba y preguntaba cuando no entendía algo, que no era precisamente poco. Pobre, estaba marginado. Mientras, Issei se mantenía calladito en el árbol mientras escuchaba a ambas féminas y se relajaba con el delicioso olor de cada una. Gracias a las habilidades que había aprendido con los elfos, Issei podía hacerse pasar por humano, sin levantar sospechas de que fuera un dragón. Todo era tranquilidad, hasta que sintió una presencia que no debería estar ahí.

Una esfera de poder sagrado fue en dirección hacia donde estaban ambas chicas. Estas, al darse cuenta, se apartaron con rapidez. Rias cogió a Milicas para evitar que lo golpease.

BOOOM

Cuando la esfera de poder sagrado impacto contra la manta, provoco una explosión y fuego fue lo que surgió. Rias y Akeno miraron en dirección a donde había salido esa esfera de poder sagrado para encontrarse con un hombre que aparentaba unos treinta, tenía guantes y gafas de sol, su cabello era rubio claro e iba vestido como motero.

-¿Quién eres tú y porque osas atacarnos? – preguntó seria Rias mientras acumulaba [Poder de la Destrucción] en su mano derecha lista para contraatacar.

Por su parte Akeno empezaba a emitir rayos por su cuerpo.

-Mi nombre no importa. Soy un sicario y me han mandado a matarte a ti y al hijo de Sirzechs Lucifer. – sonrió sádicamente el hombre mientras lanzaba otra esfera de poder.

Rias puso a su hermano detrás suyo y lanzo su esfera de poder demoniaco. Akeno lanzo un potente rayo.

-Je. No está mal. Pero es insuficiente. – sonrió arrogante el motero.

BOOOM-BOOOM

El hombre creo un círculo mágico y detuvo el rayo, ya que ambas esfera de poder se anularon entre ellas.

-¿Qué eres? ¡Exijo saberlo! – exigió Rias aumentado su poder todo lo que podía.

El hombre saco seis alas de plumas negras de su espalda.

-¡¿Un caído?! ¡¿Cómo es posible que este aquí?!

No solo ella estaba asombrada, sino que Akeno también lo estaba. Ese hombre usaba el poder sagrado, poder letal para demonios. Y no era débil, era alguien fuerte al menos para ellas. No tendrían muchas oportunidades.

-Lo siento señoritas, pero no puedo decíroslo.

El hombre creo decenas de lanzas de luz, las cuales envió hacia el trio. Rias y Akeno eliminaron la mayoría, pero no todas, con sus poderes. Akeno creo un círculo delante de ambas, pero solo pudo detener la primera oleada. Cuando el círculo desapareció, una segunda oleada fue directamente hacia ellos. Esta vez no podían detenerlas, por lo que se resignaron a cerrar los ojos.

[Boosted Gear Balance Breaker] [Welsh Dragon Scale Mail]

Cuando oyeron eso, los tres demonios abrieron los ojos para encontrarse con un par de alas rojas de dragón extendidas, las cuales habían evitado que las lanzas de luz las golpearan. Se quedaron más asombradas cuando vieron a cierto dragón

-¿Estáis bien? – pregunto Issei. Ambas chicas y Milicas asintieron – Me alegro. Quiero que os mantengáis alejadas. Eso se pondrá chungo. – asintieron sin decir nada.

Issei plegó sus alas mientras miraba al caído.

-La [Brigada], supongo. ¿La [Facción de los Antiguos Maous]? ¿Esa te contrató? Hum, si, sería lo más obvio. – supuso mientras se ponía en actitud pensativa.

-¿Quién demonios eres tú, mocoso? – demandó el caído.

-Eso no te interesa. – sonrió desafiante mientras decía las palabras que el mismo caído había dicho con anterioridad.

-Je. Como si un estúpido mocoso fuera a hacerme algo.

-Quien ríe el último ríe mejor.

Dicho esto empezó la pelea entre Issei y el ángel caído. Issei saco su espada élfica mientras acumulaba fuego en sus pulmones. El caído sospecho del dragón.

-¿Eres uno de los [Hermanos Dragones]? – interpeló desafiante.

No había mucha información de ese grupo mercenario; lo formaban cuatro seres, dos dragones de cabellos castaños y portadores de espadas, siendo uno el [Sekiryuutei], una elfa rubia y una caída. Un poco más de información personal de los cuatro, como sus aspectos, y poco más. Gracias a eso más o menos supo contra quien se enfrentaba.

Issei solamente sonrió. Entonces exhaló una poderosa y ardiente llama, un mar de fuego ardiente. El fuego de Issei era sin duda potente, no tanto como el de Tannin o David pero sin duda era poderoso. Rias, Akeno y Milicas se tuvieron que alejar para no chamuscarse.

-Wow. Fuego de dragón. – musitaba asombrado Milicas.

-Un dragón. Uno de los hermanos. – mustió Rias.

Akeno se puso delante de ambos Gremory y creo un una barrera para evitar ser dañados por el fuego. La morena también estaba impresionada por el semejante poder del dragón. A pesar de estar detrás de la barrera, podían notar el calor del fuego. Issei se mantenía serio mientras miraba el fuego, esperando que su enemigo saliera.

Entonces paso.

El caído había salido del mar de fuego, pero no sin lesiones. Se cubría con sus alas de caído, las cuales estaban endurecidas, tenía parte de la ropa quemada y quemaduras en el cuerpo.

-¡Arg! ¡Maldito mocoso! ¡Te voy a destrozar!

Issei solamente sonrió y le enseño el dedo de en medio. Ese tan bonito. Eso solo enojo al caído, el cual creo decenas de lanzas de luz y se las lanzo al castaño.

KACHIN-KACHIN-KACHIN

Con gran habilidad el dragón destruía las lanzas con la espada élfica o con su fuego. Una vez harto de estar desviando y defendiendo decidió pasar al ataque. Con gran velocidad corrió hacia el caído. Este creo una espada de luz para chocar ambas espadas.

CRASH

Ese fue el sonido de la espada de luz al ser destruida con una facilidad pasmosa. El caído solo miraba asombrado, craso error.

SLASH

La espada se enterró en la carne del pecho del caído. Entro limpiamente y salió por la espalda. El caído miraba por donde la espada lo había atravesado para luego mirar a Issei. Lo último que vio antes de ser partido por la mitad fueron los ojos rojos del dragón.

PAM

El cuerpo del caído cayó sin vida a la tierra, creando un charco de sangre. Ambos, cuerpo y sangre, fueron desapareciendo en los restos del fuego de Issei. Para no gasta más energía, Issei desactivo el [Balance Breaker].

-[Compañero, ¿por qué has usado el [Balance Breaker]? Con tu propio poder y la espada lo hubieras matado]

-No lo sé. Fue un impulso. – respondió mientras guardaba la espada.

-Disculpa.

Ante el llamado, el dragón se dio la vuelta para ver a ambas chicas y al pequeño pelirrojo.

-Muchas gracias por salvarnos. – agradeció Rias haciendo una leve reverencia.

-No es nada. No hay que agradecer. – Issei le restó importancia agitando la mano.

-¡Eres un dragón! – gritó el pequeño Milicas.

-Milicas. – reprendió Akeno.

-¡Eso ha sido genial!

El pequeño estaba en éxtasis. A pesar de casi morir, ver la actuación del dragón fue asombrosa.

-Eres Issei Hyodo, ¿verdad? – inquirió seria Rias.

-Si. ¿Quién eres tú?

-Mi nombre es Rias Gremory, y ella es mi [Reina], Akeno Himejima. Y este es mi sobrino, Milicas Gremory.

-"La hermana del Maou Lucifer, su hijo y la hija de Baraqiel. Hay que joderse." – Pensaba Issei irónico – "¿Dónde coño esta la puta seguridad de los Gremory?"

-¿Qué hace un mercenario en las tierras Gremory?

-… dando una vuelta.

-¿?

Un extraño silencio se formó en el lugar. Rias y Akeno se encontraban mirando fijamente al dragón, el cual permanecía impasible ante tanta atención. Milicas intentaba acercarse, pero Rias lo tenía sujeto.

-Bueeeeeno. Creo que mejor me largo.

Dicho esto desplego sus alas y salió volando con velocidad lejos del lugar.

-Cuando se lo cuente a David va a flipar.

-[Compañero, ¿te has dado cuenta?]

-¿De qué?

-[Esas dos eran parejas tuyas.]

Esas palabras produjeron un gran shock en Issei, haciendo que perdiera el equilibrio durante un instante.

-¡¿Qué?!

-[Oh vamos socio. Tú deberías saberlo más que yo. Es muy obvio]

-La hermana de Sirzechs Gremory y la hija de Baraqiel. Estoy jodido.

-[¡Jajajaja! ¡Te ha tocado el gordo compañero! ¡Jajajaja!]

-¡Cállate Ddraig!

XXXXX

Poco después de que Issei se fuera, ciertos demonios llegaron a donde se encontraban las chicas y Milicas. El grupo estaba conformado por Zeoticus Gremory, un hombre de unos cuarenta pelirrojo de ojos azules, Venelana Gremory, una mujer parecida a Rias pero castaña, Grayfia Lucifuge, una mujer de unos treinta peli platina de ojos azules, y Sirzechs Gremory, de unos treinta, pelirrojo de ojos azules. Junto a Sirzechs venia su sequito al completo, pues estos mismos habían asistido a la reunión.

-¡Rias! ¡Milicas! – chilló Venelana asustada, revisando a su hija y nieto.

-Madre.

-¡Hija, ¿estás bien?! – Zeoticus mantenía una actitud seria, observando a su hija, nieto y Akeno para observar luego la zona.

-Sí, padre.

-¿Estas bien hijo? – Grayfia también revisaba a Milicas con gesto preocupado.

-Si mama. Un dragón nos salvó.

-¿Un dragón? – preguntó Sirzechs curioso.

-Si. Un dragón. Elimino al caído. Su fuego era impresionante. – explicaba el pequeño con brillo en los ojos.

-Dragón… ¿podrías ser precisa? – le pregunto a Rias.

-Si. Era uno de los [Hermanos Dragones]. – respondió.

Los Gremory y el sequito de Sirzechs abrieron los ojos estupefactos.

-Uno de los [Hermanos Dragones]. ¿Cuál de ellos? – preguntó Lord Gremory con ojos entrecerrados.

A ninguno le hacía mucha gracia que un mercenario hubiera entrado tan campante a su territorio, aunque agradecían que hubiera salvado a Rias.

-Issei Hyodo. Aun me pregunto qué hacia uno de esos mercenarios por aquí.

-El [Sekiryuutei]. – Susurro Sirzechs mientras ponía una pequeña sonrisa – Enviadles un mensaje. Quiero reunirme con ellos.

-Pero hijo…

-Nada, padre. Tengo un trabajo para él, - luego susurro a su padre – y creo que eso nos beneficiaria mucho.

Lord Gremory miro interrogante a su hijo, el cual se iba con su esposa e hijo de vuelta al castillo.

-Cariño.

-Sera mejor hacerle caso. Creo que esto será muy interesante. – sonrió el hombre para después volver al castillo – Y sería buena idea comprobar la seguridad.

-Hija, ¿te quedas?

-No madre. Será mejor volver al castillo. No quiero que Yuuto o Koneko se preocupen.

-Bien.

Las dos chicas y la mujer dejaron el lugar donde había tenido lugar el pequeño combate, el cual se encontraba ahora quemado.

XXXXX

Una vez que Issei volvió a su casa le conto a su hermano y cuñadas lo ocurrido en el territorio Gremory.

-¿En serio? – Preguntaba patidifuso David – Que cojones. Y encima en casa. Creo que los Gremory deberían de revisar su seguridad. Por cierto Ray, ¿sabes algo de esto?

-Ni idea. No conozco de nada a ningún caído con esas descripciones.

-La [Brigada] de nuevo. La verdad es que veo muy lógico que intentaran asesinar a ambos, o en todo caso a uno de ellos. Si eliminasen a Rias Gremory, esa casa no tendría un próximo líder a excepción de Milicas, pero aún es muy joven. Si hubieses asesinado a Milicas Gremory entonces el propio Lucifer hubiera tomado cartas en el asunto, y no sería nada agradable. Posiblemente estallaría una guerra entre los actuales [Maous] y los de la [Facción de Antiguos Maous]. Pero una guerra de verdad – razono Anawiel.

-Por lo que se, esa [Facción] busca eliminar a los actuales [Maous] porque creen que son escoria que les ha quitado el puesto. Está claro que ninguno de la [Facción] esa podría ganar a alguno de los actuales [Maous]. Sirzechs Lucifer y Ajuka Belcebú son dos de los tres súper demonios, y los otros dos no se quedan atrás. – comentó Cristina.

-Aun así, ¿cómo cojones se ha podido meter un caído en el territorio de los Gremory y atacar directamente a ambos? Menos mal que estaba ahí Ise. Ahora solo falta esperar.

-¿Esperar? – pregunto Issei ante las palabras de su hermano.

-Sep. Has salvado a la próxima heredera de los Gremory y al hijo de Lucifer. Ten por seguro que te llamaran o preguntaran por ti.

-No creo que…

PIII-PIII-PIII

-¿Lo ves? – Sonrió burlón David mientras recibía una llamada holográfica - ¿Quién es? – pregunto divertido.

En el holograma apareció la figura de Grayfia Lucifuge.

-*Buenos días. Busco al señorito Issei Hyodo.*

-Es ese. – señalo con el dedo a Issei.

Grayfia dirigió su vista al menor.

-*Así que tú eres el que ha salvado a la señorita Rias Gremory y a mi hijo. Te estamos muy agradecidos y nos gustaría recompensarte. Tienes permiso para venir al castillo Gremory. Sería un honor.*

-Bueno… yo…

-Ira.

-¿Hermano?

-*Bien. En ese caso te estaré esperando.*

Y se cortó la comunicación.

-¿Estás seguro?

-La verdad es que no. Pero quien sabe que te puede ofrecer. Pero claro, no te dejare solo.

-¿Y eso? – cuestionó la elfa.

-Son demonios. Ya sé que no todos son unos malditos hijos de puta, pero por algo son demonios. Lo principal, la codicia. Quien sabe que podría ofrecerle. Prefiero ir y asegurarme.

-Que se le va a hacer.

-Mira el lado bueno, hermanito. – a Issei no le gustó nada el tono burlón de su hermano – Así podrás ver a esas dos. ¡Ve por ellas tigre!

-¡Idiota! – le grito sonrojado cual tomate.

-¡Jajajaja!

David empezó a descojonarse hasta que cierto golpe de nudillos de parte de tres hermosas chicas lo tumbaron en el suelo.

-¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Joder! ¡Eso duele! – gritó dolorido con ríos de lágrimas en los ojos y tres chichones en la cabeza.

-Eso es por burlarte del pobre Ise.

-Cierto. Mira que meterte con tu hermanito pequeño por las chicas que le gusta.

-¡Por eso mismo! ¡Soy su hermano mayor! ¡Es mi deber burlarme de esas cosas!

-Que mal ejemplo eres.

-¡Oye!

-Bien, bien. Id, que os estarán esperando.

-Tsk. Vamos enano.

Ambos salieron fuera y empezaron a volar hacia el castillo Gremory.

-Conque mi cuñada será la heredera Gremory. Je, será divertido. – sonrió Anawiel.

-Espero que no sea una de esas típicas niñas ricas mimadas, pijas, consentidas y demás. – comento con desagrado Raynare.

-Desde luego. Sinceramente, por mí las cortaría a todas por la mitad con mis espadas. – dijo Cristina.

-¿Te he dicho lo bien que me caes? – le sonrió Raynare

-Me parece que sí. – Cristina le devolvió la sonrisa.


Castillo Gremory

Ambos dragones se encontraban volando por el cielo del [Inframundo], y justo debajo de ellos se podían ver los bosques y prados del gigantesco territorio Gremory.

-Dime, ¿qué crees que te darán? ¿Dinero? ¿Poder?

-No tengo ni idea. Si te soy sincero estoy un poquito acojonado.

-Normal. Tratándose de Sirzechs Gremory es normal que lo estés.

-Sabes que no me ayudas, ¿verdad?

-Oye, a mí ya me toco conocer a mis suegros hace tiempo.

-Pero si solo tienes a los padres de Anawiel.

-Y no veas como acojona su padre. – David se puso blanco y tembló – No tienes ni idea de cómo puede ser un padre sobreprotector. Sobre todo si es un [Antiguo Elfo]. Te puedo asegurar que son los seres más agradables y pacíficos que existen… pero eso cambia cuando intentan quitarles algo.

-¿Te dolió?

-Me dolió el alma. Por suerte no hubo tortura física.

-Ahhh.

-Oye Ddraig.

-[Dime]

-¿Tu qué piensas?

-[La heredera Gremory, hermana del [Maou] Lucifer, y la hija de Baraqiel. Me parece que no vivirá demasiado]

-Yo también te quiero Ddraig.

-Es normal hermanito. Ambos son padre y hermano sobreprotectores. No me extrañaría que si te acuestas con ellas no pase ni una semana antes de que te den la paliza de tu vida.

-¿Intentarían matarme? – pregunto acojonadisimo Issei.

-Por supuesto, pero no lo conseguirían.

-¡!

-Piensa que si te matan, sus hijas estarían furiosas y ningún padre o hermano siscón quiere que su hija/hermana le odie. En todo caso te aceptarían… después de darte la paliza.

-[¡Jajajaja! ¡Estoy deseando verlo!]

-¡Callaos, gilipollas!

-¡Jajajaja!

-[¡Jajajaja!]

Durante el resto del viaje, Issei na más que gritaba a su hermano y a Ddraig. Estos dos solo lo seguían burlándose y carcajeándose.

-Pero oye, tener de cuñado al [Maou] Lucifer... Eso será la hostia.

-[Ciertamente. Por no decir que sería el próximo mandamás de una de las familias sobrevivientes de los 72 pilares demoniacos]

-Cierto, cierto.

-¿Queréis parar ya? Además, ya hemos llegado.

Ciertamente así era. Frente a ellos se levantara el imponente y gigantesco castillo de los Gremory. Incluso sin haber entrado, ambos dragones podían percibir el poder que emanaba el [Maou].

-Fiu. – Silbó David – No por nada es uno de los tres súper demonios.

-Cuan cierto.

-[Sin duda es impresionante. Pero dudo que este entre los diez primeros]

-Bueno. Yo he oído algo. Un rumor sobre verdadera forma, o algo así.

-[A veces pienso que estáis muy informados]

-Somos dragones y mercenarios. Es normal que nos enteremos de muchas cosas. – comento con orgullo Issei.

-[Y yo que pensaba que eras idiota]

-¡Oye!

-Venga Ise, Ddraig, dejad las peleas de matrimonio para luego.

-[¡Cállate!]

-¡Cállate!

Ambos dragones aterrizaron en la puerta del gigantesco castillo.

-¿Por qué a los demonios les gusta hacer todo a lo grande? ¿Es que tienen complejo?

-No creo que sea por eso, David.

Las puertas se abrieron y se pudo ver a la figura de Grayfia.

-Os estábamos esperando. Acompañadme, por favor.

Ambos dragones no dijeron nada y siguieron a la peli platina. Estaban ciertamente asombrados, pues no esperaban que la esposa del [Maou] Lucifer y la [Reina] más fuerte fuera vestida de sirvienta, aunque uno no se podía quejar. Si por fuera el castillo parecía lujoso, por dentro no se quedaba atrás.

La entrada era gigantesca. Tenía una alfombra roja sangre que cubría el suelo en su totalidad. Grandes ventanales provocaban que la luz entrara con fuerza. Los muebles se notaban lujosos. Había cuadros por docenas. Algunos de ellos eran obras famosas mientras que otros tenían pintados a miembros de la familia Gremory. Por el físico se podría decir que eran antepasados, ya que no tenían conocimiento de que hubiera más Gremorys de los que conocían.

Durante un largo rato se dedicaron a caminar por el castillo. Ambos castaños se sentían incomodos por tanto lujo. A pesar de tener una casa grande en su territorio, ni de lejos era tan lujosa. Ellos contaban con un gran espacio para ellos y sus parejas. Para criar una familia. Incluso estaban pensando en construir otra casa al lado por la falta de espacio que habría en un futuro.

Tan metido estaban en sus pensamientos que no se dieron cuenta de cuando llegaron a su objetivo. Grayfia abrió un par de puertas, dejando espacio para que ambos dragones pasaran. La sala no tenía nada que envidiar al resto del castillo. Era bastante grande. Tenía un escritorio con un cómodo sillón, en el cual estaba sentado Sirzechs Gremory con una gran sonrisa. En unos sofás que habían en paralelo a las ventanas estaban sentados los matriarcas Gremory, Lord Gremory y Venelana Gremory.

-Me alegro de que vinieseis, David Draconis e Issei Hyodo. – saludó Sirzechs.

David solo le dio un empujón a Issei, el cual le miro desconfiado.

-Yo no he sido. Has sido tú. Es cosa tuya. – sonrió tranquilo David.

-Te agradecemos haber salvado a nuestra hija, a su [Reina] y a nuestro nieto. - agradeció Venelana.

-No tiene que agradecer nada. – sonrió Issei mientras se rascaba la nuca, aunque la coleta le hacía cosquillas.

-Por supuesto que si debemos. Se trata de la próxima heredera de esta casa, mi hermana, y mi hijo. Eso es algo de lo que estar agradecidos. – comento alegre Sirzechs.

-Bueno, ¿y a qué he venido aquí?

La sonrisa del [Maou] pelirrojo se volvió más grande, dándole escalofríos a Issei y ansia a David. Chasqueó los dedos y un documento apareció en su mano.

-Esto me está dando un mal rollooooo. – comentó divertido el dragón mayor.

-¿Y eso? – preguntó Issei a Sirzechs.

-Quiero que seas el [Paladín] de mi hermana Rias.

-¡!

-¡!

Ambos dragones se quedaron en shock. Issei estaba que le daba algo mientras que a David estaba con una sonrisa muy tonta.

-¡Zasca! ¡Jajajaja! ¡Esto no me lo esperaba! ¡Jajajaja! – empezó a reírse.

-P-pero, ¿su [Paladín]?

-Exacto. Eres fuerte. Tengo por seguro que serás capaz de hacerlo. No te pido que estés detrás suyo como un guardaespaldas, solo que la protejas. – explicó mientras se levantaba y le entregaba el documento.

Issei se puso a leerlo mientras David lo leía sobre su hombro.

-Vaya putada.

-¿Por qué lo dices? – preguntó Zeoticus.

-¿No es obvio? Aquí pone que si le quita la virginidad a la protegida, deberá casarse con ella. Eso es un marronazo.

-¿Virginidad?

-Nada Ise, nada. – Ambos terminaron de leer el documento - ¿Qué decides? Sabes que aceptare lo que decidas.

-…

-Tendrás un sueldo y nadie sabrá nada. Ni siquiera mi hermana o su sequito. – comentó Sirzechs.

-¿Por qué a mí? Soy un mercenario. Tengo una vida peligrosa. Muchos van tras mi nombre a pesar de ser un cachorro.

-"¿Cachorro?" – se preguntaron los Gremory.

-Si me convierto en su [Paladín], algo podría pasarle.

-No me preocupa. Como ya he dicho, creo que eres el indicado.

-¿Y no será que queréis a mi pobre, lento e inocente hermanito para tu hermana? Conseguir que el [Sekiryuutei]… ningún [Dragón Celestial] se afilia a ningún bando. "O eso debería. Estúpido [Blanco]."

-…

Sirzechs solo debió la mirada mientras silbaba, gesto imitado por los patriarcas Gremory.

-"Me lo imaginaba. Aunque esto sucedería en algún momento. Si lo que Ddraig me ha contado es verdad entonces no hay forma de escapar." ¿Qué decides Ise?

El menor no había apartado la mirada en ningún momento del documento.

-Tiene buenas condiciones, quitando lo que has dicho. Pero, ¿ella no iba a estudiar a Japón?

-Así es. Nuestra hija quiere ir. Pero como puedes haber leído, no tiene por qué mudarte allí. – explicó Lord Gremory.

-En ese caso, acepto.

La sonrisa de satisfacción de los Gremory no pasó desapercibida para los dos dragones.

-En ese caso, toma. – Sirzechs le pasó un bolígrafo.

-Pero antes… - hablo David.

-¿Qué ocurre?

-Me gustaría añadir una condición. ¿Estás de acuerdo, hermanito?

-Si tú lo dices, entonces está bien.

-¿Cuál sería? – pregunto curioso el pelirrojo.

-Si resulta ser Rias la que viole a mi hermanito, entonces no habrá boda. – sonio divertido.

Los Gremory abrieron sus ojos como platos. Sinceramente no esperaban tal petición.

-Bueno. Que se le va a hacer. Acepto esa condición. – aceptó Sirzechs sin perder su sonrisa.

-Y si le puteais, el acuerdo se va a la mierda.

-De acuerdo, de acuerdo.

Issei cogió el boli y puso su firma. Entonces Sirzechs volvió a chasquear sus dedos y el documento desapareció.

-Tenemos un acuerdo. Tu sueldo será mensual e ira a tu cuenta.

-De acuerdo. ¿Cómo sabéis cual es mi cuenta?

-No es secreto. Pero he de admitir que tiene una seguridad impenetrable, al igual que muchos otros datos. – habló Grayfia.

-¿Me habéis espiado?

-Solo un poco.

-…

-…

-Bueeeeeno. Si eso es todo creo que debemos irnos. Vamos [Paladín].

-¡No te burles!

-Sabes tú que no…

-…

Ambos dragones salieron entre risas de la sala, dejando solo a los Gremory.

-Vaya, no pensé que fueran a añadir esa cláusula. – sonrió jovial Sirzechs.

-Sin duda. No son para nada tontos. Creo que deberemos conseguir que Hyodo sea el que dé el paso. – decía Venelana mientras ponía una mano en su mejilla.

-¡Y una mierda! – Rugió Lord Gremory - ¡Si ese mocoso le pone una mano encima a mi hijita le cortare los huevos y los pondré en mi estantería! ¡Luego le cortare la chorra y se la meteré por el culo! – su aura demoniaca y asesina acojinaría a cualquiera.

-¿Y si es nuestra hija quien da el primer paso? ¿Acaso se lo impedirías? – pregunto sonriente la mujer, pero con un aura aún más acojonante que la del hombre, el cual se sentó tranquilamente.

-N-no cariño. P-para nada.

-Eso quería oír. Aunque, si eso llega a pasar, Rias deberá enamorarlo.

-Tengo la sensación de que eso no sería un problema, madre.

-¿Por qué estás tan seguro, hijo?

-Tengo un buen presentimiento.

XXXXX

-Al menos tienes una muy buena paga, hermanito.

-Rias Gremory. ¿Por qué tengo la sensación de que voy a sufrir como ningún hombre?

-No tengo ni idea. Quién sabe. Son demonios. Son codiciosos. Si me fio de como habló Sirzechs y el contrato, tengo la sensación de que acabaras violado.

-¡!

-Venga, no es malo. Si la hija es como la madre entonces… ¡ole tú! – levantando el pulgar.

-¡¿Te quieres callar?! ¡Degenerado! – chilló señalándole acusatoriamente.

-¿Degenerado? Ya veremos qué me dices cuando acabes violado por Rias… o tú la violes.

Issei miraba a su hermano con un tic en la ceja.

-Bueeeeeno. ¿Ahora qué? La Gremory se va a Japón, ¿qué harás tu ahora que eres su [Paladín]?

-No lo sé. ¿Debería mudarme a Japón?

-Por el momento no, hermano. Por el momento no.

Extendieron sus alas y empezaron a volar.

-Oye, ¿es cosa mía o esto ha sido un trato con el diablo? – pregunto el castaño.

-Bueno, como la película no es.

-¿?

-Ahí el diablo era una tía.

-…

-…

-¡Jajajaja!

XXXXX

Desde una de las ventanas del castillo, Rias Gremory observaba a ambos dragones, los cuales charlaban y reían alegres antes de sacar sus alas y empezar a volar por el suelo.

-Ara, ara Rias, ¿qué observas? – Sonriendo, Akeno se acercó hasta la Gremory - ¿Es ese dragón?

-Así es. Tengo entendido que hace poco ha tenido una reunión con mis padres y mi hermano.

-Supongo que sería para agradecerle por salvar a la futura heredera de la casa Gremory. – Observo que la vista de la pelirroja seguía fija en donde habían desaparecido ambos dragones en la lejanía – Los [Hermanos Dragones]. La verdad es que debo estar agradecida con el que nos haya salvado.

-Ha sido el menor. Tiene un año menos que nosotros.

-¿Qué sabes de ellos que yo no sepa?

-Que son dragones. Que son hermanos. Que el menor se llama Issei Hyodo y tiene un año menos que nosotras. El mayor se llama David Draconis y nos saca cuatro años. También que son mercenarios. Es todo lo que se. ¿Sabes tú algo más?

-Nada. Se tanto como tú. Espero poder volver a verlo y agradecérselo.

TOC-TOC

-Permiso. – se escuchó una voz masculina al otro lado de la puerta.

-Adelante.

Por la puerta entro un chico rubio, seguido por una peli platina.

-Con permiso Jefa.

-Yuuto. Koneko. Me alegro de que hayáis venido. Tengo algo importante que deciros.

-¿Qué ocurre, Jefa?

-Veréis. Este año me iré a estudiar a la ciudad de Kuoh, en Japón.

-¿Al mundo humano? – Pregunto sorprendido el rubio - ¿Puedo preguntar el motivo?

-Porque quiero. Me encanta Japón, y sinceramente no quiero estar más tiempo aquí. Quiero poder vivir tranquila allí. Por eso Akeno y yo nos hemos inscritos. También Sona y Tsubaki irán. Vosotros dos iréis el año que viene y dentro de dos años.

-Entendido Jefa.

-Estupendo. – sonreía alegre la pelirroja para después desviar su vista de nuevo a la ventana.


Un año más tarde

Meses han pasado desde que Issei firmó el contrato con los Gremory. Desde entonces ha estado bastante activo, vigilando desde lo lejos a la joven heredera Gremory, la cual ya se encontraba estudiando en la Academia de Kuoh. David había contratado a un contacto suyo para que empezara a construir una casa en las afueras de la ciudad, lejos del tráfico y el barullo. Lo bueno de su contacto es que le permitiría construir la casa con varias sorpresas que no podían ser realizadas por humanos comunes. Aunque, más que casa debería llamarse mansión.

Issei se encontraba cerca de la Academia de Kuoh, vigilando a la pelirroja. También se dedicaba a vigilar al sequito de esta. La [Reina] también había captado su atención, casi tanto como la pelirroja. El [Caballo], Yuuto Kiba. Había estado investigando sobre él. Lo que descubrió fue algo que informo al instante a su hermano. Ese chico podría causarle un dolor de cabeza en el futuro a su hermano mayor, aunque a este le importaba una mierda. Si tenía que apartarlo por la fuerza, lo haría. Por ultimo estaba la [Torre], Koneko Toujou, aunque aún no iba al instituto. Esa niña también le llamo la atención, aunque de una manera menos fuerte que la de Rias y Akeno. Por lo que había averiguado era una Nekomata. Por lo que sabía, apenas quedaban. Los demonios, cazadores de demonios y otras criaturas habían ido detrás de ellas, casi llevándolas a la extinción. Suponía que quedarían menos de cincuenta.

David se había dedicado a hacer misiones en solitario o junto a sus chicas, al igual que el propio Issei. Cristina se había convertido oficialmente en la tercera un par de días antes del momento actual. Issei había ido alguna vez a Roma para visitar a Irina o Asia. Por suerte ninguna de las dos habían tenido problemas con demonios desde lo de Francia.

Lo que más le preocupaba al castaño menor era la [Brigada del Caos]. Según sus contactos, Ophis estaba dando serpientes a quienes lo pedían. A la [Diosa Dragón] solo le importaba sacar a [Great Red] de su casa. Lo único que no aceptaba era que le hicieran daño a Issei, y en menor medida a David. Por suerte no le habían atacado directamente, pero sentía que eso no tardaría en acabarse. Fue entonces que, mientras estaba tumbado encima de un árbol, recibió una llamada telefónica.

PIII-PIII-PIII-PIII

-¿Diga?

-*Ise, tenemos trabajo.*

-¿De qué se trata? Debe ser gordo para que cuentes conmigo ahora que vamos en solitario.

-*Ciertamente lo es. Además, el grupo no está disuelto, así que trae tu trasero. Tenemos que ir a Rumania.*

-¿Rumania? ¿Qué se nos ha perdido allí?

-*Al parecer nuestro cliente quiere que le ayudemos con ciertas personas que van en su búsqueda. Parece ser que quieren matarlo junto a su acompañante.*

-Entiendo. Quedamos en casa. Iré enseguida.

-*Bien. Dale dos besitos a cada una y lárgate.*

-¡Imbécil! – Y colgó – Bueno, será mejor que me vaya. – echo un último vistazo a la clase de la pelirroja y se marchó hasta un lugar en el que nadie lo viera y usar una brecha.


Rumania

Un campo helado. En medio de la nada. Entre montañas. Con una ventisca del carajo. David se encontraba con una chaqueta to tranquilo mientras que Issei estaba con dos chaquetas encima y una bufanda. Aun así estaba temblando como un flan en movimiento.

-¡Joder que frio! ¡¿Cómo cojones puede hacer tanto frio?! ¡Se me van a congelar las pelotas! – gritó enfadado Issei.

-Se supone que somos dragones. ¿Cómo puedes tener frio?

-¡No lo sé! ¡Tú porque tienes la puta magia esa y te mantiene caliente! ¡Pero yo tengo mucho frio!

-¿Quieres que te abrace y te de calor? Pero te advierto que sin mariconadas.

-¡Que te den!

-Venga hombre no te pongas así. Quien me diría que los quince sería tan mala época. Entre tus cambios hormonales y que ahora vayas por libre, salvo algunas excepciones, estas que no te aguanta nadie Al menos me alegra que siga tu inocencia, pero tengo el presentimiento de que alguien se la va a quitar pronto. – susurró para sí mismo.

-¡¿Quieres decirme de una puta vez donde cojones esta la casa del cliente?!

-Vaya. Menudo vocabulario. Si Anawiel te escuchara se cabrearía.

-¡Pero no está! ¡Así que mueve el puto culo de una puta vez!

-Vale, vale. ¿A ver? – Miraba un mapa – Oh, mierda.

-¿Qué? – cuestionó Ise mientras tenía un mal presentimiento.

-Nos hemos equivocado.

-¡!

-Jejejeje. Al parecer el lugar está a cinco kilómetros al sur. Será mejor que empecemos a mover…

PAM

-¡Ay! ¡Ay! ¡Eso duele! ¡Animal! – El mayor se acojono ante la mirada matadora del menor – Ejem. Bueno, vámonos.

Y así empezaron a caminar hacia la casa de su cliente.