Luna y Storm volvieron al gremio esa misma tarde después de cobrar la merecida recompensa por un trabajo bien hecho.

Ambos habían decidido juntos que después de vivir esa experiencia tenían que dar un paso más en su relacción, paso que contarían juntos a sus familias.

Llegaron a Fairy Tail con la intención de darles la noticia a sus compañeros solo para encontrarse el gremio en un estado catastrófico, había personas moviéndose de un lado a otro sin parar, decorando mesas con finos manteles, limpiando el desastre de la última fiesta y miembros vestidos de camareros y maids por todas partes.

En mitad del gremio estaba Lucy con un traje de camarero persiguiendo a Nash por todo el lugar, intentando conseguir que se lo pusiera por todos los medios posibles.

En mitad de la persecución Nash chocó con una de las mesas que ya estaban perfectamente arregladas, arruinando por completo el trabajo de Nova, que miró al chico con la sonrisa más terrorífica que éste había visto en su vida y aceptó a ponerse el traje sin rechistar.

Antes de que Storm pudiera hacer una pregunta sobre lo que estaba pasando su madre se acercó a él y le dio un traje.

-Juvia está deseando ver a su hijo vestido de traje.- Dijo la maga de agua con corazones en los ojos.

-Claro, claro mamá...-Hacía años que el chico había desistido en lo que a llevarle la contraria a su madre se trataba, por muy dulce que pareciera la mujer, había sido una de los Element Four de Phantom Lord al fin y al cabo, y sus castigos estaban a la altura de su fama sin duda alguna, ¡una vez hasta le obligó a limpiar toda la casa dos veces al día con un cepillo de dientes durante una semana por que se pensó que le estaba poniendo los cuernos a Luna!

Aprovechando que ya estaba medio desnudo por culpa de su hábito, el joven Fullbuster se vistió ahí mismo.

Natsu se acercó a Luna ya que Lucy seguía ocupada con Nash.

-Toma, dice tu madre que te pongas esto.- Dijo dándole un modelo del traje de maid que llevaban ya todas las chicas.

-Claro, pero... ¿que es todo esto?

-Al parecer el viejo (Makarov, que ya no era el maestro, pero seguía en el gremio) ha decidido que este sitio necesita de una reparación, por lo que esta tarde todo esto se va a convertir en un maid café.

Luna miró a su alrededor y vio que de hecho el gremio estaba un poco bastante destrozado, había vigas rotas y agujeros en el techo miraras donde miraras, las paredes estaban desgastadas por las peleas y el suelo estaba hecho añicos de tanto lanzar los muebles al aire en cada celebración que tenían, que, por cierto, no eran pocas.

La chica concluyó que la ocasión lo merecía, por lo que se fue al baño a cambiarse y al salir no pudo evitar sonrojarse; el vestido era bastante provocativo para su gusto, era apretado a la cintura con un escote que realzaba sus pechos, y una minifalda negra con volantes blancos, un delantal y unas ligas en sus largas piernas a demás de unos zapatos de tacón.

No es necesario decir que la gran mayoría de hombres en Fairy Tail se quedaron boqui-abirtos ante semejantes vistas, al fin y al cabo Luna nunca había sido el tipo de chica de revelar demasiado con su ropa, por lo que hasta ahora no habían podido apreciar bien la buena figura de la chica.

Y tampoco es necesario decir que Storm, siendo el bruto sobre protector que es, le dio una paliza a cada uno de los hombres que habían mirado con lujuria a su chica: incluido un pobre hombre que solo pasaba por ahí.

Después de ver semejante espectáculo todo el mundo decidió dejar de observar a la joven por miedo de volver a desatar la ira de Storm.

Mientras tanto un nervioso Nash intentaba averiguar como colocarse la pajarita.

Reiki, que miraba divertido la escena desde hacía unos minutos no pudo evitar ir a ayudar al confuso mago celestial.

-Déjame anda, si es que no vales ni para vestirte solo...- Dijo el pelirrojo intentando hacer rabiar a Nash con bastante éxito.

-Yo puedo solo...

Nash volvió a intentar hacerlo solo sin éxito.

Reiki suspiró pensando en que el lado cabezota de su amigo era bastante adorable y le empezó a atar la pajarita.

Al roce de una mano de Reiki en su cuello, Nash se estremeció.

-No te muevas tanto.- Le regañó

-P-perdón.- Nash estaba ahora mirando hacia otra parte sonrojado... espera... ¿sonrojado? ¿él? ¿por qué razón?

Nash intentaba encontrar la razón por la que estaba tan nervioso, pero, al no tener mucho éxito decidió que se trataba de los nervios que hacer de camarero en un bar de maids le provocaban.

Reiki notó la reacción del rubio y sonrió divertido antes de irse junto a sus padres.

Los adultos que todavía mantenían una buena forma física también estaban participando, de hecho, Natsu, Gray, Gajeel y Jellal estaban en la calle recibiendo a las visitas para deleite de las clientas femeninas, mientras que Lucy, Juvia, Erza y Levy (que todavía no tenía apenas tripa) entregaban panfletos anunciando el bar por la ciudad.

Los clientes empezaban a llegar, y Rosemary, Luna y Sylvia con la ayuda de las ya expertas Nova y Mirajane se dedicaban a tomar nota de las órdenes de los clientes, mientras que Nash, Reiki, Gale, Storm y Rin llevaban la comida a las mesas y cobraban las facturas. El resto del gremio estaba o bien cocinando o bien lavando platos o poniendo mesas, no había nadie sin un puesto.

Había una mesa de tres hombres particularmente aterrorizada, su maid era Luna, y, por desgracias para ellos, Storm había visto las miradas lascivas de los hombres y decidió que sería él quien se ocuparía de llevarles la comida de ahora en adelante.

Los hombres tardaron menos de mediol segundo en entender las intenciones asesinas del chico y decidieron no volver a tirarle un solo piropo a la pelirosa en toda la noche.

Por ora parte, Nash y su encanto natural estaban haciendo maravillas en las propinas de las mesas que el chico atendía.

Orgulloso de sí mismo, Nash miró a su alrededor para ver como les estaba yendo a sus amigos, y cual fue su sorpresa al encontrarse con un Reiki prácticamente rodeado de mujeres, tocándole y pidiéndole su número de teléfono.

La verdad es que el pelirrojo se había hecho bastante famoso en Fiore haciendo misiones, algo que no había sorprendido a nadie, dado que era el hijo nada más y nada menos que de Titania la reina de las hadas y Jellal Fernandez, el famoso mago que destruyó el consejo en su momento.

Nash, por alguna razón que no llegaba a entender sintió como su corazón se encogía un poco cuando vio a Reiki sonriéndo a esas chicas, hablando alegremente con ellas...

Pero claro, estamos hablando de Nash Dragneel al fin y al cabo, por lo que decidió que su corazón se encogía únicamente por estar perdiendo contra su nakama en ganar propinas.

Sin darle mayor importancia el chico volvió a su puesto de trabajo.

Sin embargo, Nash no era el único que observaba como Reiki estaba rodeado de mujeres.

Detrás de la barra, una furiosa Nova rompía un plato sin darse cuenta.

Bueno, sin darse cuenta... relativamente. Nova era perfectamente consciente de sus sentimientos hacia el pelirrojo, pero también sabía la fama que tenía éste, por lo que no se preocupó más de la cuenta y siguió atendiendo a los clientes.

En algún momento de la noche las chicas volvieron, y un hombre que ya estaba más que borracho decidió aprovechar la ocasión para levantarle la falda a Juvia; y estaba a punto de recibir una buena bofetada por parte de la maga cuando una patada en la cara le sacó literalmente volando por las puertas del gremio.

Un Gray con cara de muy pocos amigos siguió al hombre fuera del gremio y se hizo el silencio, al poco tiempo se empezaron a oír los gritos del pobre desdichado y los miembros de Fairy Tail (los adultos, al menos) no podían más que reír ante el gran cambio que Gray había dado desde que empezó a salir con Juvia, pues había pasado de ignorarla completamente a torturar a cualquiera que osara ponerle una mano encima a su mujer (¿os suena a alguien?)

Juvia, que nunca llegó a acostumbrarse a ésta nueva actitud solo podía sonreír mientras miraba a su marido (ahora solo vestido con unos pantalones y la pajarita) con ojos de corazones.

El bar se fue vaciando a medida que entraba la noche, y sobre las 12 más o menos fue cuando acabaron de recoger las cosas e irse a casa.

Luna y Storm se dieron un beso de despedida y decidieron que sería otro día el que darían la noticia a sus compañeros.

Y así comenzaba una de las pocas noches tranquilas que iban a tener los miembros de Fairy Tail en un mucho tiempo.