¡Hey, hola! ¡Aquí estoy de nuevo... y se siente bien el saberme regular en algo que amo (escribir, traducir, leer) por una vez en mucho tiempo!
Esta vez no tengo por qué disculparme, aunque... A esa personita que me ha dejado un review y había estado esperando la traducción, pero acabó leyendo el fanfic original...
Pues...
...¡¿VERDAD QUE ES MUUUUUUUUUY BUENO, ORIGINAL Y ASDFASDF--?! Vale, eso y- Sí..., lamento que hayas tenido que recurrir a eso por mi demora, de veras. De cualquier forma, me alegra que la historia haya captado tu atención hasta ese punto, y ojalá continúes leyendo esta traducción y te guste. (Cualquier crítica constructiva sería bien aceptada, sí.) /Hearts/
Sin más dilaciones... ¡COMIENZO!
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Aunque ha sido dicho y hecho, me gustaría agradecer a todos por leer esta historia y darme continuo apoyo y coraje. También me gustaría agradecer especialmente a Just Call Me Endy por ayudarme con el planeamiento y las caracterizaciones (especialmente con Norte). Sois todos asombrosos y espero que esto sea satisfactorio. También espero no decepcionar a nadie...
Yyy OH MI SEÑOR QUERIDO MÁS DE 100 REVIEWS. WOW. —Ajem—. Lo siento, pero yo... Bueno, quién lo habría imaginado. (Os quiero tanto a todos. En serio, lo hago.)
Disclaimer: Nada me pertenece aparte del portátil y algunos elementos de la trama.
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Habían pasado tal vez veinte minutos tras el descorazonador descubrimienro de Jack para que Hipo finalmente se asentara en un irregular dormir en el sofá de la sala de estar, encogido cómodamente bajo una manta extra encontrada en el armario del pasillo. Los suaves suspiros que escapaban de sus labios hacían eco en el silencioso mundo de Jack; la estable subida y bajada de su pecho y el ralentizamiento del tempo de su corazón horadaban la evidencia de los primeros indicios de husillos de sueño consumiendo su consciencia. Las largas horas de la noche habían superado al muchacho más joven, dejando a Jack dominando sus propias e importunas contemplaciones en soledad. Los eventos ocurridos no hacía mucho parpadeaban entre los hilos de pensamiento del Guardián mientras que la quietud de la casa lo ennervaba a volver a meditar esos diálogos y escenas.
Había pasado un tiempo desde que el Cuco se había hundido en abismos desconocidos, pero ni siquiera eso quería decir que esas sombras deslizantes y huecos sofocantes de oscuridad fueran menos perturbadores, incluso si la luna sí le ofrecía un gracioso consuelo con su luz prestada.
Jack suspiró. Desde el alféizar de la ventana, observó al cuerpo pálido que colgaba como muerto, suspendido en los cielos del invierno. Algunos lo llamarían juvenil, pero cuando todo apuntaba a ello, el Hombre de la Luna se veía impregnado por esta aura de sabiduría y poseía históricamente una irrisoria maña de privar a Jack de respuestas.
—'Enga ya, Hombre de la Luna —suplicó Jack—. Por una vez, ¿no podrías decirme qué es lo que está ocurriendo?
Hipo se removió en su dormir, gruñendo algo en una lengua que Jack no entendía. Ojos azules se asentaron en la pequeña figura, porte suavizándose ante la visión de Hipo babeando adorablemente en la manta mientras el más joven se acurrucaba en busca de calidez.
(Jack supuso que era su propia culpa por haberse entusiasmado de más allí; había comenzado a florecer escarcha en la alfombra de los Bennett.)
Decidiendo que interrogar a una silenciosa pieza de roca en el cielo no servía de nada (no lo había hecho por trescientos años, ¿por qué funcionaría ahora?), Jack se decantó por ensimismarse en la ventana. Por el rabillo del ojo, visualizó algunos riachuelos de arena circulando en el firmamento nocturno, acunando a los niños de Burgess en los reinos del sueño.
Jack sonrío; bien, si Many se negaba a asistirlo, entonces solo iría a buscar a alguien más que le diera unos pocos consejos sobre cómo lograr que un Vikingo particularmente pequeño y testarudo creyera verdaderamente en él. Lanzando una última mirada a Hipo y estimando al chico demasiado ido como para notar siquiera un poco del frío de enero de una ventana abierta, Jack voló por los cielos abiertos, esperando atrapar a Sandy antes de que se retirara por esa noche.
Y mientras el Espíritu del Hielo se iba, Hipo murmuraba incoherentemente una vez más a la vez que finos hilos de oro se estacaban a través de sus pensamientos subliminales, ondeando entre redes de recuerdos y datos mundanos adquiridos durante su corto tiempo de vida para infiltrarse por un umbral de su mente salvaguardado hacía mucho por la adolescencia y la realidad. Hubo un pequeño instante de iluminación, el aliento de vida barriendo a través de visiones inmortales, y por primera vez en años, Hamish "Hipo" Haddock III sonrío en su sueño.
Soñó con dragones.
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Había pasado un tiempo desde la última vez que había visto a los otros Guardianes; Jack permitió a los vientos acarrearlo tan lejos como la ascensión lo hiciera posible para alcanzar el cénit del cielo donde (esperaba) Sandy apenas hubiera comenzado su descenso tras finalizar sus visitas nocturnas.
Subiendo rápido mediante jirones de nubes y abriéndose paso a través del abrumador estancamiento con un grito libertador, Jack sonrío al divisar a un chiquito hombre vestido en dorado sobre una masa de Arena del Sueño.
Con el primer y final grito de advertencia de "¡SANDY!", el Guardián de los Sueños solo tuvo un pequeño momento para prepararse para el futuro impacto antes de que Jack Frost se abalanzara sobre él con un entusiasmo apabullante.
Afortunadamente, los granos dorados proveyeron una vasta amortiguación a la de otra manera dolorosa colisión. Sandy enarcó una ceja al mismo tiempo que la arena se reacomodaba y lograba encarar a un tímido Jack que apenas podía contener su emoción. Con todo, el Arenero saludó a su compañero Guardián con amable silencio.
—Hey, Sandy, lo siento por eso, ¿cómo has estado? Eh, ya sé que es algo apresurado, pero ¿te importaría ayudarme con algo? —trinó el Guardián del Invierno, aún sonriendo, y sin aliento.
El Guardián de los Sueños parpadeó. Vale, esto... Esto de ahora era algo inusual, incluso para Jack. Aún así, el mudo hombre cabeceó afirmativamente con alegría, contento de poder ser de ayuda a su amigo —especialmente desde que Jack parecía preparado para explotar de nuevo.
—¿En serio? ¡Gracias, Sandy! —La sonrisa de Jack vaciló por unos instantes antes de que el más suave de los tonos rosados empolvara sus mejillas. ¿Cómo diantres se suponía que debía explicar esto ahora? ¿Que necesitaba ayuda para hacer que un chico de quince años pudiera verlo? ¿Un chico de quince años de edad que acababa de conocer hoy y que ahora era el núcleo de la concentración del Guardián del Invierno porque de alguna forma lo encontraba muy interesante? Jack se encogió de hombros internamente. "Podría también comenzar por lo básico".
—Necesito ayuda para hacer que alguien crea en mí.
Sandy frunció el ceño y dio a Jack una mirada extraña; el otro Guardián sabía lo que eso significaba. Si no lo supiera, entonces la Arena del Sueño flotando sobre él con la forma de una gran X le daría una buena idea de ello.
Jack gruñó.
—No, no es eso. Ya sé que se supone que no debemos ir revelándonos a los niños, ¡pero esta vez es diferente! ¡Juro que no es en absoluto lo que estás pensando! Este, él... él... —Hubo un diminuendo en su voz, un ruego silencioso—. Él cree en mí... pero es que no puede verme.
Con ojos agrandados, el hombre más pequeño vio en shock cómo el normalmente enérgico Guardián se desinflaba. Expresión saltando de desconcierto a simpatía, Sandy apoyó una mano en el brazo de Jack en consuelo.
—Gracias, Sandy... así que, ¿me ayudas? —Ante el rápido y sincero asentimiento, Jack sonrío—. Entonces, ah... Supongo que ahora tengo que explicarte a qué me refiero con eso, ¿no?
Asintiendo otra vez, el Guardián de los Sueños se dejó caer en la flotante y dorada pila; conociendo a Jack, tomar asiento sería necesario —aunque nunca ha sabido muy por qué, Jack tendía a meterse en muchos problemas. Seguramente era debido a su naturaleza.
—Vale..., bien... Empecemos... —Tomó aire—. Jamie tiene un-- un amigo. —(Sí, vamos con eso)—. Se ha mudado hace poco y esas cosas. Pues, estaba de visita por Burgess para darles un día nevado a todos justo antes de que comenzara la escuela-- Eh, sí. Era necesario. No-- ¡No me mires así! Es mi trabajo y-- como sea, uh... ¿sois todos los Guardianes tan estrictos con las reglas y las regulaciones? Vale, esa mirada tuya es muy como la que el Canguro de las Pascuas me dio después de la pequeña broma que le gasté la última vez que todos nos vimos.
Sandy suspiró. Sabía que este chico era una bola de problemas.
Jack bufó. Había olvidado cuán tiquismiquis se volvían los demás cuando se trataba de sus códigos morales. Él era el Guardián de la Diversión; ¿no habían excepciones para estas cosas?
—Vale... larga historia resumida: el chaval es de este lugar llamado Berk, en alguna parte de Europa donde aún conservaban mucha de la vieja cultura "Vikinga". —Jack pilló la expresión patidifusa del hombre silencioso y continuó—. ¿Raro? Claro, ¡pero ese no es el punto! Resulta que él ha estado oyendo historias sobre mí desde que era un niño. —Y Jack río, emocionado y mareado por la información—. Parece ser que soy una vieja leyenda allí... alguien en quien él solía creer-- y todavía cree. —Un fantasma de afecto permaneció en su sonrisa, un cariño ligero entrelazándose con entusiasmo.
El Guardián más viejo se iluminó ante eso; Sandy sabía que era difícil para Jack e incluso después de años de aislamiento, el inmortal adolescente solo quería que las personas creyeran en él. Pero esto levantó una interesante duda, de hecho... y un muy preocupante prospecto. Aunque el último pensamiento fue mantenido alejado por ahora. Sandy respondió a la sonrisa ansiosa de Jack con una de menor escala.
—Ya... Demasiado bueno para ser cierto, ¿hm? —Él observó el abierto cielo nocturno, sintiéndose atrapado en soledad una vez más desde la desamparadora sensación de existir como un paria viviente, de silenciosa agonía cayendo en oídos sordos. Sacudió su cabeza para no pensar en eso; era diferente ahora. Las cosas eran diferentes. Él era diferente. Y lograría que Hipo lo viera. Volteó hacia su amigo e intentó ignorar la preocupación dibujada en el rostro de Sandy.
—Lo raro es eso, que no puede verme. —Frunciendo el ceño, Jack enumeró cada faceta con un dedo—. Él definitivamente puede sentirme, puede oírme bastante bien también, y... —rascándose la cabeza, Jack alzó la vista hacia el Primer Guardián—. Puede algo así como verme... Más... o menos. —Frunció el ceño—. Ha dicho que soy como una sombra o algo tenebroso con lo que uno pensaría normalmente más en el Cuco, o algo por el estilo.
Sandy pareció ligeramente pillado por sorpresa, confusión definitivamente evidente en su cara. Una pequeña parodia de un fantasma lamentándose se materializó en la Arena del Sueño para ilustrar.
Jack río entre dientes.
—No lo sé, pero seguramente así sea como me ve él —suavemente, agregó—. Jé, pobre chaval. No es de extrañar que se escandalizara cuando estaba en la ducha.
La expresión perturbada que Sandy le regaló no tuvo precio.
Jack gruñó una vez más.
—Oh, por amor a-- Fue culpa de su estúpido gato, ¿vale? —Después de recibir una clara mirada de "No te creo", Jack se decidió por cambiar de tema—. Pues, eso es lo que ha pasado. ¿Alguna idea de por qué o tienes alguna sugerencia de cómo arreglarlo?
Ahora era el turno de Sandy de ignorar la previa declaración carente de lógica en favor de conectar las piezas del extraño rompecabezas que el Espíritu del Hielo le había presentado. Visiblemente meditándolo, el Guardián de los Sueños arrugó el ceño. El Arenero, a pesar de haberse encontrado con una vasta colección de incidentes peculiares asociados a creyentes en su deber como el Heraldo de los Sueños de los niños, jamás se había encontrado con una situación como esta antes (o al menos no recordaba nada como esto). Así que, tristemente, Sandy elevó un dedo y sacudió su cabeza.
Para Jack, no hubo forma de esconder la desilusión que asoló sus facciones.
—Ah... vale. Gracias por escucharme de cualquier manera, Sand-- —el Guardián más viejo lo hizo pausarse con una mano sobre la charlatana boca de Jack, fingiendo irritación.
El Arenero levantó un segundo dedo y asintió.
Jack se sintió dividido entre el regocijo y la curiosidad.
—¿Quién crees que podría ayudarme con esto?
Ante el interrogante, Sandy se sujetó a una de las mangas de Jack y le dio una sonrisa maliciosa antes de que una marea ondulante de arena dorada los engullera y, junto a ellos, se tragara el grito horrorizado de Jack. La Arena del Sueño los disparó directos a través del cielo, demoliendo todos los prospectos de una pacífica noche (o lo que quedaba de ella) mientras los dos atravesaban el firmamento en dirección el Norte.
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A Norte San Nicolás le habría gustado decir que era una placentera sorpresa ver a sus compañeros Guardianes y amigos pasar (estrellarse) por allí. También le habría gustado decir que incluso si amaba esa ventana en particular, no sería una molestia en lo absoluto el reemplazarla. Le habría gustado, pero eso no lo detuvo a la hora de sonreír demasiado ampliamente frente a sus amigos para restringir lo que era una especie de mezcla entre agravación y furia moderada en un explosivo conjunto miniatura listo para detonar pronto si Jack no se callaba.
—¡Perdón por el desastre, pero déjame aclararte que esto no es culpa mía! —Jack apuntó un dedo en dirección a Sandy, el hombre señalado claramente asombrado por la acusación—. ¡Alguien ha decidido que su arena amarilla me devorara y nos trajera volando y eso a velocidad luz!
Sandy apretó el puente de su nariz. En su lugar, usó la Arena del Sueño sobre él para demostrar un resumen de lo que había ocurrido, conduciendo a su situación actual: en la secuela de un aterrizaje algo crudo en parte por los forcejeos de Jack para lograr tomar el control durante el vuelo.
Norte suspiró.
—Jack, no deberías resistirte tanto cuando eres pasajero. Os-- —otro trozo de cristal se hizo añicos en el fondo; el ojo de Norte tembló— estrellaréis.
Haciendo una mueca, Jack envío al hombre una mirada arrepentida.
—Lo siento. —Jack volteó hacia el sector de taller parcialmente demolido—. ¡Lo siento, Phil! —Dicho yeti meramente suspiró antes de gruñir en entendimiento y resumir el barrido de escombros de cristal, ladrillo y maquinaria arruinados. Los duendes desafortunados que estaban cerca del lugar del accidente cuando este ocurrió estaban siendo transportados a la enfermería.
—Ahora —aplaudiendo con una sonrisa más formal, el Guardián del Asombro se elevó sobre sus dos invitados, a medias afable a medias amenazador—, ¿a qué debe-- placer de la visita?
A espaldas del Guardián del Invierno, Sandy señaló con su pulgar en dirección a Jack.
—¡Jack! —bramó el hombre con una risa cordial—. Es bueno verte. —Dio una palmada al hombro del Espíritu de la Escarcha (un poco demasiado fuerte) mientras Jack forzaba una risa nerviosa por su parte—. Dime, ¿cuál es problema, amigo?
—Yo... —Jack titubeó—. Bueno, verás...
—¡Ojó'! Jack Frost... ¿tropezando con sus palabras? ¡Hm! ¡Verdadera maravilla! —La figura legendaria de la Navidad sonrío a sabiendas mientras echaba un vistazo al Guardián del Invierno—. ¡Oh! No digas... —Chasqueó sus dedos—. Has conocido alguien especial, ¿ah?
—¿Qué? ¡NO! ¡No es eso! —Para horror absoluto de Jack, sintió su anatomía traicionarlo al notar sangre acumulándose en sus mejillas; otro rugido de risa de Norte resonó por la espaciosa fábrica en condición empeorada—. Creía que tendrías que estar contento —Jack gruñó, profundamente mortificado por la reacción. Estaba bastante seguro de que Sandy estaba riéndose insonoramente tras él también.
Norte se encogió de hombros.
—Tú rompes ventana, yo consigo mis tonterías.
—Sí, sí... así que, Sandy —Jack devolvió su atención al divertido Guardián de los Sueños—. ¿Crees que Norte podría serme de ayuda?
Con un asentimiento decisivo del silencioso Guardián, Jack suspiró y encaró al hombre colosal. Volvió a contar los eventos anteriores una vez más y explicó su predicamento en una manera que no llevara a Norte a sospechar de algún motivo mayor —especialmente el hecho de que Hipo era físicamente cercano a su edad. Lo último que quería era un malentendido entre Norte y él... especialmente después de ese comentario mortificadoramente innecesario. ¿Y qué si le parecía mono el pequeño hueso andante?
La mitad de Jack quería negar el hecho de que pensaba eso; la otra mitad concordaba de todo corazón.
Rumiando la información con la que el Guardián del Invierno acababa de proveerlo, el Guardián del Asombro rascó su barba en contemplación.
—Eso es definitivamente extraño, Jack. —Su mirada conectó con la de Jack, un sentimiento curioso escondido en los salpicones de gris y azul, buscando y escudriñando—. ¿Y seguro estás que él sabía antes de ti?
Jack frunció el ceño.
—Seh, habló de Jökul Frosti incluso antes de saber que yo estaba ahí.
Como un rayo salido de la nada, esa afirmación anunció una crucial epifanía.
—¡Idea! —Norte sonrío a sus amigos—. ¡Ese debe ser problema!
Jack y Sandy intercambiaron miradas dudosas antes de regalar sendas expresiones cuestionantes a Norte, pidiendo una explicación razonable.
Riendo entre dientes con gravedad, Norte les explicó:
—Es simple, amigo mío: este chico debe haberte confundido con otro Jack Frost-- ¡Este Jökul Frosti de su infancia! —Complacido consigo mismo, el Guardián se cruzó de brazos y miró a sus amigos a la espera de la aprobación de su teoría.
Jack abrió su boca para comentar, pero la oración murió en su garganta debido al surgimiento de una confusión que inundó su mente en ese momento. A su derecha, Sandy moldeaba esa posibilidad sobre su cabeza antes de asentir lentamente, comprendiendo.
Norte soltó una risa alegre.
—¿Ves? ¡Sandy entiende idea!
Jack sacudió su cabeza, una risa exhasperada derramándose de su boca.
—Lo siento, Norte, pero tus "ideas" no son todas muy claras... o... ¿debería decir, ya sabes... cuerdas?
Norte hizo un gesto desaprobatorio.
—Lo que refiero, Jack, es que este chico quizás piensa tú como este ser de leyendas que ha pasado boca en boca por generaciones. Diferente de otros, cuento tuyo es más viejo que tu vida. Cuando este chico piensa en Jack Frost, él piensa Jökul Frosti, incluso si dos sois personas diferentes.
El Guardián del Invierno se hundió aún más en la perplejidad.
—Pero... Yo soy Jökul Frosti..., ¿no? Quiero decir, solo está en otro lenguaje.
Ejerciendo presión con su amplia mano en el hombro del adolescente, el rotundo hombre persistió en intentar guiar al desorientado Guardián.
—Sí, ¡pero significado es diferente! Leyendas son diferentes, tu pasados son diferentes, ¡eres tú diferente! —Maniobrando a Jack para que estuviera de pie frente a él, el Guardián del Asombro tuvo que agregar, en aclaración—: Tú debes entender, amigo, tu nombre mucho más viejo que tu existencia es. Viejo Hombre del Invierno era mero cuento de hadas... pero tú, Jack Frost, Guardián de Diversión-- ¡eres que está con nosotros hoy! ¡Tú existes!
—Yo existo —hizo eco Jack mientras sus pensamientos reverberaban huecamente en una evocación de recuerdos como respuesta—, "estoy aquí".
—¡Sí! —exclamó Norte animadamente—. Y si quieres que este chico te vea, ¡debes probar tú diferente eres de otra entidad con que te confunde! Debes romper vieja idea del chico sobre ti para que quizás pueda ver quien realmente eres.
Procesando todo eso, Jack preguntó, inexpresivo:
—¿Y en serio crees que algo tan loco vaya a funcionar?
Norte se encogió de hombros.
—Eh, solo vale la pena intentar ideas realmente locas.
—Buen punto —coincidió Jack, desganado. Contemplando esta nueva perspectiva, Jack intentó moldear su siguiente plan de acción—. Entonces ¿cómo lo hago ver que soy distinto de ese Hombre Viejo del Invierno?
—Eso-- —Norte titubeó antes de retomar su expresión pensativa—. Si... tengo algún consejo que dar, este es: debes dejar que él te conoce. Con pequeño Jamie, era mucho más fácil porque él era, nosotros digamos, "pizarra blanca". Con este chico, quizás tú necesites que te conoce a... nivel más personal.
Jack hizo todo lo posible por no atragantarse y/o boquear como un pez.
—...¿ah?
Norte sonrío.
—¡Personal! Conoce, habla con él y en cambio, ¡deja que él te conoce! Es construcción de relación, que debe ser hecha cuidadosamente-- ¡no ser que quieras permanecer en sombra del viejo Jökul Frosti a ojos de este chico-- para siempre! —enfatizó el Guardián ominosamente. Jack pestañeó, sintiendo un nudo de incertidumbre endurecerse en su estómago; en menos de un segundo, Norte continuó con su actitud jovial—. En resumen, ¡deja que él te como amigo antes que como Guardián tenga! —A Jack no le gustaba hacia dónde iba esto—. Jack, ¿por qué haces desagradable y roja cara?
A Jack no le gustaba hacia dónde iba esto en lo absoluto.
—Ah..., por nada.
"Excepto por el hecho de que básicamente estás diciéndome "Tírale los tejos al pequeño hueso andante o nunca te verá por completo"".
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En defensa de Sandy, solo quería llegar allí más rápido. Por eso conjuró la Arena del Sueño para un viaje rápido. Y... creo que ese es el motivo por el que muchos niños no ven a Jack Frost, incluso si su leyenda es bastante popular. Al menos, en referencia. Y... Espero haber hecho más o menos correcto el acento de Norte... Es mucho más difícil de lo que pensaba...
De cualquier forma, de nuevo: Buena suerte, Jack.
(Y otra vez, lo siento.)
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LO QUE ME HA LLEVADO ESTE CAPÍTULO, ¡¡LA P... MA...!! (Al menos es de mucha ayuda para practicar Inglés. Jajaja.) ME ENCANTA, JÁ.
¡Saludos desde Júpiter y ojalá os ande gustando! /Hearts/
P.D.: Concuerdo con le autore: Es mucho más difícil de lo que parece coger el truquillo al acento de Norte. Todo un reto.
