Día 7: Blanco - Tranquilidad

El gran día por fin había llegado.

La boda fue hermosa, la pareja se encontraba ahora disfrutando de la fiesta por su unión. Los invitados disfrutaban la celebración, amigos de todas partes que se reunieron para felicitar a la feliz pareja.

Delia Ketchum observaba con inmensa alegría, como uno de sus hijos había crecido tan rápido y ahora se embarcaba en aquella maravillosa aventura junto a la persona que amaba para formar su propia familia. Una ligera punzada de angustia le atravesó el corazón al sentir la falta que el hacia su esposo en ese momento, pero estaba segura que ese fabuloso hombre los observaba desde el más allá y se encontraba tan feliz y orgulloso como ella. La madre de Ash y Leaf Ketchum se convirtió en un mar de lágrimas, muy a su pesar; Misty llegó a su lado para confortarla mientras trataba de controlarse para no arruinar la alegría del momento.

Ash observó la preocupación en el rostro de su pequeña hija de cuatro años de edad, quien tras ver a su adorada abuelita llorando amenazaba con imitarla; inmediatamente el padre de cabello color azabache le habló a su retoño, asegurándole que todo estaba bien e intento distraerla cargándola y hablando acerca de la decoración y la variedad de comida que se encontraba en la mesa cercana.

Pero lo que atrajo la atención de Alison fue ver a su tía divertida dirigiéndose a la pista de baile junto a su nuevo esposo.

La pequeña Ketchum Waterflower observaba emocionada el baile acompasado, mientras Ash luchaba por evitar que su rostro expresara la furia que lo consumía ver a su rival de toda la vida junto a su hermanita.

A pesar de sus roces, Ash se encontraba feliz por Leaf, no entendía como, pero Gary la hacía feliz y eso era todo lo que importaba. Al observarla tan radiante, no pudo evitar suspirar. Su hermana menor se le había adelantado, no era una carrera, pero Ash sentía cierta ansiedad por que llegara pronto su boda junto a Misty.

No es que no se consideraran casados, su bella hija les recordaba la unión que ya tenían y su adorada casi esposa siempre le recordaba lo mucho que lo amaba. Tan solo era un deseo anhelante de ver a Misty radiante, luciendo un hermoso vestido blanco, para que pudiera sentirse tranquilo.

Con una ligera sonrisa, Ash se puso a pensar que quizás por eso los vestidos de novia eran blancos, además de representar la pureza de la unión, también debía servir para tranquilizar al novio mientras se acercara al altar. Era algo que notaba, funcionaba consigo mismo; imaginarse a Misty acercándose con un hermoso vestido blanco y su querida hija detrás de ella también con un vestido blanco, lo tranquilizaba de inmediato, sin importar la preocupación, como lo fue en su momento, recibir la noticia que Gary Oak seria su cuñado.

— ¿Se divierten, mis amores?— Misty se acercaba sonriente, sosteniendo un refresco para Alison.

— ¡Mami!— la pequeña se lanzó a los brazos de su madre y bebió el contenido del vaso que le entrego su madre— Es muy divertido… ¿Mi abuelita esta bien?— preguntó con timidez.

— Se encuentra bien, cariño. Tus tías locas la acompañan, al menos sirven para eso— comentó lanzando una carcajada. En seguida Misty fijo su atención al baile que los novios realizaban— Dime, Alison ¿Te gustaría un vestido como el de tu tía Leaf cuando te cases?— pregunto sonriente, ignorando el rostro de susto de su casi esposo sobreprotector.

— ¡Siiii! ¡Quiero un vestido igualito cuando me case con mi novio! ¡Y quiero bailar con él, y comer pastel, y besarnos!— respondió Alison emocionada sin darse cuenta que cada una de sus palabras incomodaba, enfurecía, y lastimaba a su padre.

Mientras tanto Misty solo sonreía y carcajeaba ligeramente ante el rostro boquiabierto de Ash.

Ash Ketchum tuvo una revelación en cuanto escuchó las palabras de su hija, el vestido blanco de las novias si era un modo de tranquilizar, sin embargo, se trataba de una trampa para los padres como él, una forma astuta de hipnotizarlo para que no opusiera resistencia cuando algún tonto intentara arrebatarle a su hija. Ash decidió que desde aquel día el color blanco significaría peligro solo si se trataba de su hija. Y en cuanto a su querida futura esposa, se encargaría de ajustar cuentas esa noche con ella por aquella broma.