¡Hola, lectoras! Perdón por no actualizar hasta ahora. No tenía mi computadora conmigo, así que por eso he tardado.

Este capítulo se lo quisiera dedicar a mi amiga Mari, la Finn de mi Puck xD porque me ha apoyado desde el principio con este fic, y nunca podré terminar de agradecerle. Espero que al terminar el capítulo, te pueda sacar una sonrisa, Mari ;)

¡Gracias por todos los reviews/alertas/favoritos! ¡Espero que disfruten el capítulo! :)


Back off loneliness, and hello tenderness
I've been waiting for your call for so long
It must have been hard just to follow your soul
To stick to the road that your heart wants you to go…

Loving You- Paolo Nutini


Un día después de haber llegado a Nueva York, Sam decidió salir a tomar un trago con su amigo Puckerman. El chico aun parecía lastimado, así que lo mejor para él era que se distrajera un poco.

Llegaron a un bar, e inmediatamente, tuvieron mujeres y tragos, aunque tuvieron más tragos, en realidad.

-Si mañana tengo una maldita resaca, te mataré, Evans- lo amenazó Puck.

-Calma, yo la tendré también-le dijo él-Por ahora, solo relájate, y diviértete.

-¿En qué momento cambiamos papeles?-se preguntó Puck.

Una morena llegó a la barra, y se dispuso a ver el menú, cuando Sam se acercó a ella.

-Hola, linda…

-Eso no funciona conmigo- le advirtió Mercedes.

Sam resopló.

-Soy Sam Evans… ¿y tú?

-Mercedes Jones- respondió, escapándosele una sonrisa.

-¿Vienes sola?

-Yo…pues…sí.

Sam alzó una ceja, y cuando iba a decir una de las frases de conquista que le había enseñado Puckerman, justamente, su amigo se agarró de él, un poco asustado.

-Discúlpame un segundo- le pidió Sam a Mercedes; Miró a Puck con odio- ¿Qué sucede contigo?

-Yo…creo que ya estoy viendo doble- dijo él, con voz pastosa.-Tienes dos bocas, y son más grandes de lo normal, es asqueroso…Me pregunto si tu amiguito ahí abajo se multiplicará o estará del mismo tamaño…

Sam se puso rojo como un tomate, y miró a Mercedes avergonzado.

-¿Sucede algo?-preguntó ella.

-Nos vamos de aquí- le susurró Sam a Puckerman.

Tomó a su amigo, y lo ayudó a pararse.

-Lo siento, nena, nos tenemos que ir.

Mercedes estaba decepcionada.

-Oh

Los chicos se acercaron a la puerta, y antes de largarse, Puckerman gritó.

-¡Feliz Navidad, chicos! ¡Pórtense bien o Santa no les traerá regalos!

Sam puso los ojos en blanco y lo empujó hasta finalmente estar fuera del lugar.

-¡Eres un imbécil, Puckerman!-exclamó Sam.

-¡Y TÚ ERES UN IDIOTA!-gritó él, enojado.

-Pero…

-Idiota.

-Puckerman, es mejor que…

-Idiota.

-Yo…

-Idiota.

Rendido, Sam contempló a su amigo furioso. Para colmo, éste tomo con torpeza nieve de la banqueta y se la aventó en la cara.


Y a la mañana siguiente, un constante toque en la puerta de la habitación hizo que Puckerman finalmente se parara de la cama.

Se estiró, dio un bostezo, y buscó algo decente para ponerse. Se lavó la cara, y antes de abrir, se sobresaltó cuando vio el trasero levantado de su amigo Sam, quien dormía plácidamente en la cama.

Meneó la cabeza, y atendió.

Se quedó con la boca abierta cuando vio quien estaba ahí.

Quinn se aclaró la garganta, y lo miró con una sonrisa.

And then the cold came, the dark days
When fear crept into my mind
You gave me all your love, and all I gave you was goodbye!

So this is me swallowing my pride
Standing in front of you, saying I'm sorry for that night!

-¿Qué demonios…?-preguntó Puckerman.

-¿Qué rayos…?-dijo Quinn, mirando al rubio que también estaba en la habitación.

Sam se levantó, y miró a ambos impresionado.

-¡Genial!-exclamó.

Puckerman bajó la vista.

-Eso fue…encantador.

-Bueno, no he terminado…

-No, y no sigas por favor- pidió Sam-Entendimos tu punto.

Quinn lo miró ofendida.

-Disculpa, Noah, ¿acaso ahora te gustan los hombres…?

-¿QUÉ?-Puckerman abrió los ojos como platos-¡No, él es mi amigo Sam!

-Oh…está en calzoncillos.

-Amigo, ponte unos pantalones, por favor…

Sam hizo un saludo militar, y se desapareció para cambiarse.

-Lo siento, creo que vine en un mal momento- dijo Quinn, retirándose.

Puck la detuvo.

-No, está bien. No te negare que me encuentro en muy malas condiciones, pero…ha sido un buen gesto de tu parte.

-Solo quería disculparme-explicó ella- Sé que me he comportado como una perra contigo, pero…tienes que saber que así me pongo de vez en cuando.

Puck soltó una carcajada.

-El punto es que…estoy muy apenada, y…quisiera que…de verdad fuéramos amigos.

-¿Solo amigos?

-Solo amigos- afirmó Quinn-Sé que…nos podemos llevar bien.

-¡Se pueden enrollar muy bien!-gritó Sam, desde el baño.

-No pensé que diría esto, pero creo que hay hombres más pervertidos que tú…-comentó Quinn.

-En realidad, la palabra adecuada sería idiota.

Ambos rieron, y a pesar de la situación extraña… se dieron cuenta de que las cosas prometían mejorar.


Finn y Rachel salieron de grabación, y ambos se miraron sin saber que decirse.

-Esto es un desastre-dijo Finn-Necesitamos hablar.

-¿Hablar?

-Sé que me he comportado como un imbécil, pero…tengo una explicación.

Rachel lo miró exasperada.

-¿Qué quieres, Finn?

-Necesito arreglar todo esto…

-Bueno, aquí me tienes- suspiró.-Solo que…no tengo mucho tiempo.

-¿Puedo saber a dónde vas?

-Voy a…comprar unos regalos-contestó, abrumada.

-¿Puedo encaminarte?

-De acuerdo- se resignó- Vamos.

Ambos caminaron por Madison, y después de esperar unos minutos, Finn encaró a Rachel.

-Yo…de verdad me gustas, Rachel-admitió, nervioso-Y…necesito saber si tú sientes lo mismo.

-Esto es totalmente innecesario-dijo ella-Y me confundes… ¿no estabas con otras chicas?

-Son mis amigas- respondió-Ni siquiera he…ya sabes, con ellas…

-No puedo creer que me estés diciendo esto…

-Lo que sucede es que…no sé, algo me pasa contigo, pero…soy nuevo en todo esto, y…no sé si tú sientes lo mismo…tampoco quiero lastimarte.

A Rachel se le destensó el rostro al oír eso, pero aún así, sabía que no tenía mucho sentido. Para empezar, ya la había lastimado, aunque obviamente no se lo diría.

-Entiendo que…estés confundido, porque…no tenemos nada claro, pero…no sé si debamos arriesgarnos. Es decir, por tu bien, y el de…nuestra amistad. No quiero perderte…como amigo, y si te sientes incómodo…

No pudo terminar.

De acuerdo, su punto era que no debían arriesgarse. Sería mejor que él no se expusiera a cosas a las que no estaba acostumbrado, aunque…en el interior, Rachel se estaba protegiendo a ella misma. No podía arriesgarse a que terminara igual que la vez anterior, y la vez anterior a esa. No merecía sufrir así.

Al menos, no todo estaba mal.

Su corazón llegó a sentirse cálido al saber que, definitivamente, Finn sentía algo por ella.

Lo mejor era no llevar el sueño muy lejos, o si no volvería a despertar.

-Está bien, Rach, ahora lo entiendo-aceptó-Pero espero que tú hayas entendido que nunca tuve la intención de arruinar las cosas en el modo en que lo hice.

-Tranquilo, Finn, todo está bien…

-Aún así, me gustas, debes saberlo…

-Oh, por favor ya cállate- le dijo ella, divertida.

Finn le sonrió, y la tomó de la mano para cruzar la calle, pues el pavimento estaba congelado, y no quería que se fuera a tropezar.

Finalmente, ambos se detuvieron frente a la entrada de Barney´s.

-Bueno, supongo que…aquí te dejaré-dijo él.

Rachel asintió.

-Espero verte pronto-continuó, mirándola a los ojos.

Por un momento, Rachel sintió que comenzaría a hiperventilar, pues Finn se fue acercando aún más a ella.

Entonces, Finn tomó de su mentón, y estuvo a punto de presionar sus labios con los de Rachel, cuando ella lo detuvo.

-¿Qué sucede?-preguntó, desconcertado.

-Dejémoslo mejor así- dijo.

Finn suspiró con tristeza.

-Muy bien, soy un idiota-reconoció-¡Pero trataré de cambiar!

Rachel no pudo evitar reír, y por dentro deseó con todas sus fuerzas no flaquear, y dejar que él la ilusionara nuevamente, pero no sirvió de mucho, ya que cuando se encontró con la mirada perdida, pidiéndole a sus voces internas que se callaran, la dejaran en paz, y le dejaran de recordar lo guapo que se veía con aquella bufanda y aquel gorro, Finn se acercó, y le robó un beso que duró un nanosegundo.

Rachel lo miró atontada, y Finn sonrió abiertamente.

-Bueno, nos vemos pronto- le dijo, y se alejó.

Rachel suspiró, aún sin poder creer lo que había sucedido, y siguió caminando con la intención de entrar a la tienda, sin despegar su vista del camino por el que se había ido Finn.

Lamentablemente olvidó que tenía que abrir las puertas de vidrio para poder pasar, y después de un brusco golpe en la nariz, uno de los porteros se dignó a ayudarla.

-¡Mierda!-exclamó, sobándose.

-¿Se encuentra bien, señorita?-preguntó el portero.

Rachel le dirigió una gran sonrisa, aún sin quitarse la mano de la nariz.

-¡Me encuentro excelente, caballero, gracias!-exclamó-¡Feliz Navidad!

Y entonces se escabulló.


Kurt y Blaine sonrieron con complicidad cuando Sharon entró a su oficina para ver los conjuntos que habían creado.

Por primera vez, los chicos se habían puesto de acuerdo para crear algo que les diera crédito equivalente.

Mezclaron lo sofisticado con lo elegante, y lo chic con lo casual, sin olvidarse, además, de las típicas prendas de invierno que complementarían cualquier atuendo.

-Fantástico, chicos- dijo Sharon, después de examinarlos- Es bueno que por fin puedan colaborar juntos, ese era mi propósito.

Los chicos sonrieron.

-Esto tiene que ir en portada…

-¿Te parece, Sharon?-preguntó Kurt, ilusionado.

-¡Claro!-exclamó ella- Al ver estas tendencias, todas van a querer más, y nosotros tendremos más ventas.

-Bueno, eso es…genial-admitió Blaine.

-Me alegra que ya se han comprometido a ser un equipo, aunque…me enteré por ahí que no solo en el campo de trabajo han podido…mejorar su relación.

Kurt abrió los ojos como platos.

-¿A qué te refieres?

-¡Oh, por favor, todos sabemos que algo pasa con ustedes!

Blaine tragó saliva, y Kurt se tiró dramáticamente sobre la silla.

-Mi vida se ha acabado- dijo-Ahora seré el blanco de las conversaciones y los chismes.

-Tranquilo, querido, a ti te encanta ser el centro de atención- le recordó Sharon- De acuerdo, ambos son asombrosos, y espero que sigan sorprendiéndome. ¡Au revoir!

Una vez que su jefa desapareció, Blaine se acercó a Kurt, y lo miró preocupado.

-¿Estás bien?

-No me gusta que hablen de mi vida amorosa- confesó Kurt.

Blaine tosió para evitar una risita.

-Así que…tú y yo…hay algo, ¿cierto?

Kurt se enderezó, y miró a Blaine a los ojos.

-Puede ser- se encogió de hombros.

-Entonces deja que hablen todo lo que quieran…


Después de unos días de descanso, Mike fue llamado nuevamente al estudio de grabación, ya que le habían ofrecido un empleo como asistente de camarógrafo, y en lo único que pensó desde que llegó a trabajar fue en lo mal que estuvo haberle dicho a Artie donde es que se pasaría el resto del día.

El equipo estaba inmerso grabando una escena pornográfica, y nada bueno podía venir de eso.

Para su desgracia, a la hora de la comida, Artie llegó a visitarlo…e iba acompañado por Tina.

Ambos entraron tomados de la mano, y uno de los asistentes les señaló el lugar de Mike. Lo único que él quería es que se lo tragara la tierra.

-¡Amigo!-Artie y él chocaron manos-¿Qué tal el trabajo?

-Ehh…bien, muy pesado, diría yo…

-¿Qué están grabando?-preguntó Tina, con curiosidad.

-Una escena de sexo- respondió Mike, avergonzado- De hecho, no es algo morboso, no se preocupen.

-Interesante-comentó Artie.

-No…es muy agradable, al principio, pero…te acostumbras. Es…por el arte.

Tina asintió.

-Bien, chicos, continuamos-dijo el director- A sus lugares…

-Pueden quedarse aquí- señaló dos asientos detrás de él.

La pareja se acomodó, y entonces todos volvieron a su trabajo.

Los actores se deshicieron de sus prendas, y entonces comenzaron a actuar sus escenas.

Mike ayudó a mover la cámara y no pudo dejar de preocuparle el hecho de que su mejor amigo y su esposa estaban viendo eso.

Artie y Tina se quedaron pasmados, y ella le dio un codazo a su esposo cuando se quedó atontado contemplando la escena.

Al poco tiempo, Mike regresó con ellos, más turbado que nunca.

-Bueno, este es mi trabajo- se encogió de hombros.

-Lo has hecho bien, Mike- lo felicitó Tina- Aunque…me he quedado con una imagen muy extraña en mi cabeza, creo que debería de salir un poco, si me permiten.

Tomó su bolso, se puso de pie, y se alejó.

Mike se aventó en su silla, cansado.

-Amigo, me gustaría que vieras esto…-Artie se acercó y le entregó una cámara- Aprovechando que no está Tina.

-¿Qué tienes aquí?-preguntó Mike.

-Le he grabado un video- admitió Artie- Es algo cursi.

Mike aún seguía desconcertado.

-Solo lo hice para desearle feliz navidad, y…para recordar lo increíble que fue este año para nosotros…

-Oh…ahora lo entiendo, ¿qué quieres que haga con él?

-Tal vez podrías editarlo-sugirió Artie- Me gustaría que pusieras de fondo la canción de nuestra boda, o algo así, ¿te parece?

-De…acuerdo-aceptó él- Trataré de terminarlo lo más pronto posible.

-¡Gracias, amigo!


-Rory, me alegra salir contigo, pero… ¿podrías decirme que hacemos en Central Park? Tengo frío.

-Hay una sorpresa para ti- le dijo él.

-Ya no quiero más sorpresas-se quejó Brittany- La última que me diste fue muy triste.

-Pero esta vez será diferente, te lo prometo.

Ambos caminaron a un lado del puente, y después de pasar por un sendero congelado, Rory se detuvo frente a un hombre de nieve.

-¡Es Frosty!-exclamó Brittany, acercándose a él.

Santana salió por detrás, y Brittany por poco y resbaló al verla tan cerca.

-Rory, creo que debemos irnos, Frosty no tiene tiempo para visitas- dijo.

-Brittany, por favor, dame una oportunidad- le pidió Santana- Sé que me he portado mal contigo, pero…es Navidad, ¿no podría al menos tener un deseo?

Brittany suspiró.

-Hice este hombre de nieve…para ti-admitió Santana-Y espero que te guste, porque…no fue un trabajo fácil.

A Brittany se le iluminaron los ojos.

-¿Tú lo hiciste?-se sorprendió-¡Si tú odias la nieve!

-Pero te quiero a ti-dijo Santana-Y haré lo que sea para que me dejes demostrártelo…

Sin pensarlo más, Brittany puso sus brazos alrededor de la cintura de Santana, y la miró con ternura.

-Muy bien-le dijo, comenzando a sonreír- Te daré otra oportunidad.

Rory las miró extasiado.


-Damas y caballeros, ciudadanos de Nueva York, tengo el honor de presentarles a la gran estrella, ¡Bryan Ryan!, que se encuentra con nosotros para promocionar sus especiales de Navidad, ¿cierto, Bryan?

-Así es, amiguito, me han obligado a promocionar esta tontería-contestó él- Tengo dos especiales que saldrán al aire. Uno en Nochebuena, y el siguiente en la mañana de Navidad. Lo que yo me pregunto es… ¿por qué alguien quisiera pasar las fiestas cantando mis canciones?

-Tal vez porque son muy conocidas, Bryan- dijo el locutor.

-O tal vez porque todos van a estar borrachos hasta el tope, y se dedicarán a hacer idioteces, como yo…

-Ehh…Bryan, mucha gente nos está escuchando…

-Lo sé, lo sé…

-Cambiando de tema- dijo el locutor, tragando saliva- ¿Con quién pasarás estas fiestas?

-No lo sé, amigo, si alguien me invita a una fiesta elegante, seguramente esté ahí, o tal vez terminaré ebrio con mi representante, Will, quien por cierto tiene el cabello rizado más horrendo que te puedas imaginar. ¡Las probabilidades son muchas!

Will, que lo estaba esperando afuera, se golpeó la cabeza con el puño un par de veces.

-Buen, Bryan, se nos está acabando el tiempo… ¿qué es lo último que nos puedes decir?

-Vean los asquerosos especiales navideños del tío Bryan, niños- comenzó- Y si los ratings son altos, prometo bailar desnudo en Año Nuevo por Times Square…

-¡Whoa!-se sobresaltó el locutor- Creo que aquí acaba la entrevista. Muchas gracias por tu tiempo, Bryan.

-De nada, amigo, estoy encantado de estar aquí-comentó, con sarcasmo.

Afuera, Will ya estaba considerando la idea de pegarse un tiro.


Rachel siguió en Barney´s debatiéndose entre unas bufandas.

Aquel era un trabajo difícil, ya que escoger una para Kurt, que solo hablaba de moda, no era precisamente algo que le ayudara mucho.

Estuvo revisando en muchos estantes, y ya que se había dejado un pañuelo en la nariz para evitar que sangrara, tomó torpemente una de las prendas, haciendo que el resto cayeran al suelo.

Avergonzada, trató de recogerlas, y en ese momento, un hombre se acercó a ayudarla.

Cuando se levantó, volvió a tirar las bufandas que sostenía.

-¿Rachel?

-¿Jesse?

Tal vez rechazar a Finn fue una mala idea, pensó. Desde que me dejó aquí, solo he estado en el infierno.

-¡Qué sorpresa verte!-exclamó él, dándole un abrazo- Por cierto, ¿qué sucedió con tu nariz?

-Oh, un…pequeño accidente- dijo ella- Nada grave…

-Tal vez podría arreglártela-se ofreció él- Soy cirujano plástico, ¿recuerdas?

-Gracias, Jesse, pero nunca me operaría la nariz-le aseguró Rachel- Barbra nunca lo hizo, y yo tampoco lo haré, además, no la tengo rota ni nada por el estilo.

Jesse se encogió de hombros.

-Solo decía.

Rachel suspiró.

Jesse era su ex novio. Habían salido hace mucho tiempo, y afortunadamente, quedaron en buenos términos, sin embargo, ella tenía la impresión de que él estaba obsesionado con ella, así que nunca pudo sentirse completamente libre. Después salió con otros chicos, después conoció a Finn…y Jesse no volvió a ser más que un recuerdo lejano.

Verlo de nuevo, definitivamente no era algo que esperaría en esa fecha.

-Así que estás escogiendo bufandas…-comentó él-¿Buscas alguna para tu novio, acaso?

Rachel tosió, incómoda.

-No…tengo novio-admitió-Es para un amigo.

-Oh- Jesse sonrió- Es bueno saberlo. ¿Te gustaría salir a cenar?

Y así era él. Directo. No dudaba en pedir una cita cuando la chica le agradaba. Todo lo contrario a Finn.

Rachel no iba a mentirse, se sintió halagada cuando él la miró suplicante, pero…no estaba muy interesada. Seguro, era atractivo, interesante, pero…era su ex novio, lo mejor era seguir adelante.

Además…ella amaba a Finn. Sí, seguramente él solo jugaba con ella y nunca sería capaz de demostrarle sus verdaderos sentimientos de la forma en que ella quisiera, pero…sabía que tenían una conexión.

Había algo especial que ella nunca había sentido con nadie. Mucho menos con Jesse.

-Yo…bueno…

-Te dejaré pensarlo- le sugirió él- Podemos intercambiar números, y si te parece bien, paso por ti el miércoles en la noche, ¿qué dices?

-No lo sé, Jesse- Rachel estaba indecisa.

-Considéralo- pidió él, y le entregó una tarjeta- Aquí está mi número.

Con resignación, Rachel sacó un bolígrafo de su bolso, y un papel para anotar.

-Y aquí está el mío…

-Perfecto- la sonrisa de Jesse se ensanchó-¡Esperaré tu llamada!

Rachel le devolvió la sonrisa con tristeza.

¿Qué demonios acabo de hacer?, se preguntó, con fastidio.


Puckerman, Quinn, y Sam se fueron a comer a un restaurante italiano a unas calles de Park Avenue, y mientras ambos amigos comentaban chistes obscenos, Quinn los miró sabiendo que ya no tenían remedio.

Al final, tuvo que hacer caso a la frase "si no puedes vencerlos, únete a ellos", y rió de todas las ocurrencias que el par sacaba.

Al poco tiempo, su comida llegó, y ella se refugió en su enorme plato de pasta.

-Si piensas que después de esto llegaremos al motel, nos pondremos calientes, y correremos a Sam, estás muy equivocado Puckerman- le advirtió.

-Lo siento, nena, es solo que…tenía tiempo de no ver a mi amigo.

-Tenías dos semanas sin verme, idiota-le recordó él-¿Acaso me extrañaste? ¿No puedes vivir sin mí?

-¡Qué te den por el…!

-¡Muy bien!-lo interrumpió Quinn-Entiendo, son el tipo de amigos que se comparten hasta los calzoncillos, pelean como neandertales, y poco tiempo después se abrazan y comienzan a cantar canciones de amor.

Puck y Sam se miraron desconcertados.

-Pero… ¿sería mucho pedir que me incluyan en su conversación?-pidió-Tal vez no lo saben, caballeros, pero yo soy una señorita, y no estoy muy interesada en saber de tetas y esas cosas…o al menos de que quieran que me vaya…

-¡No!-exclamó Puck-¡Tú compañía es excelente! Perdona nuestra inmadurez, yo sé comportarme, mi amigo Sam, sin embargo, tiene un grave problema de idiotez.

-¡Oye!

-Hasta ahora ninguno de los dos tiene remedio- dijo Quinn-pero está bien, son buenas personas, solo que espero que recuerden que yo estoy aquí.

-Cierto.

Después de todo, los chicos se quedaron quietos.

-¿Por qué me miran así?-preguntó ella-¡Sigan comiendo!

Puckerman sonrió, y estiró su brazo para alcanzar el parmesano, cuando accidentalmente, rozó uno de los pechos de Quinn.

-Lo siento-se disculpó-No pretendía tocarte hasta que estuviéramos en la habitación.

Quinn le dio un codazo.

-Ahora yo también te he tocado a ti- le dijo ella- Y si sigues, te tocaré ahí abajo, pero te retorceré hasta…

-Chicos, yo aún sigo aquí-les recordó Sam.

-Tengo una idea- dijo Puckerman, con una enorme sonrisa-Hablemos de nuestros planes para Navidad, ¿les parece?


Finn salió de su departamento por la tarde, y tomó un taxi que lo llevó a las calles más comerciales de Manhattan.

Las compras navideñas no eran algo que le gustara hacer, pero tampoco podía escapar de ellas.

Tenía que encontrar algo para su madre. Algo mucho mejor que lo que le había dado el año anterior, y estuvo repasando en su mente las posibles opciones que además se ajustaran a su bolsillo, cuando pasó por el aparador de Tiffany´s, y un collar le llamó su atención.

No había nada extravagante en él, pero aún así era hermoso.

Se trataba de una simple cadena con un dije de una nota musical.

Y no, no estaba pensando en su madre mientras lo contemplaba.

Rachel amaba la música, tanto como él, y si tuviera ese collar brillaría aún más, aunque…Finn tenía entendido que regalar joyas era un gran signo de compromiso, una palabra que él odiaba.

Aun así, no pudo despegar sus ojos de aquel collar.

Sería perfecto para ella…


-Hoy ha sido un día increíble- comentó Blaine, mientras Kurt y él colgaban unos vestidos en su lugar.

-Sí, lástima que tendremos que quedarnos hasta tarde para acomodar todo lo que sacamos, mas las colecciones que llegaron…-dijo Kurt, con fastidio.

-Es cierto- coincidió Blaine- Pero…estamos juntos, te aseguro que así será más divertido.

Kurt lo miró con ternura, y dejó a un lado los ganchos con los que estaba colgando la ropa.

-Nunca pensé que diría esto, pero…tenerte como compañero ha sido lo mejor que me pudo haber pasado, de lo contrario, en este momento…estaría solo.

Blaine sonrió, y acarició su rostro suavemente, atrayéndolo hacia el suyo, cuando de pronto, se quedaron a oscuras.

La luz se había ido.

-¿Es enserio?-protestó Blaine.

-¡Mierda!-se quejó Kurt.

-Dame tu mano- pidió Blaine.

-¿Y cómo te la daré si no sé dónde estás?

Blaine estiró sus brazos, con el propósito de buscar a Kurt, y cuando lo encontró ambos se fundieron en un inesperado abrazo.

-Tendremos que esperar a que regrese la luz…-supuso Blaine.

-Por mí no hay ninguna prisa-dijo Kurt, sonriendo al sentir el calor de su compañero contra su cuerpo.


Santana y Brittany caminaron tomadas de la mano por Times Square cuando Santana se detuvo.

-¿Qué pasa?-preguntó Brittany.

La chica la tomó por ambas manos y la miró a los ojos.

-Quiero hacerte una promesa, Britt…

-¿Tú?

-Soy…muy impulsiva, y sé que a veces te trato mal, por eso…te prometo que cambiaré mi actitud. Tal vez tardaré un poco, pero…si estás conmigo, estoy segura de que toda mi amargura se convertirá en alegría.

Con una enorme sonrisa, Brittany besó una de sus manos, y puso su brazo alrededor de su cuello.

-Está bien-aceptó-Ahora vamos a divertirnos para comenzar a transformar eso…

Santana la abrazó.

-Nos tendremos siempre la una a la otra, ¿cierto?

Brittany asintió.

-Siempre…


Al llegar a su casa, Mike reprodujo el vídeo que Artie le había hecho a Tina para así poder editarlo.

Y honestamente, hubiera preferido no hacerlo.

Nunca supo en qué momento a su amigo le había dado por ser tan cursi, pero supo que si él estuviera en su lugar, probablemente haría lo mismo.

Aunque… ¿por qué no podría hacerlo en ese momento?

Obviamente, Tina no iba a correr a sus brazos una vez que lo viera, pero esa podría ser una buena manera de declararle sus sentimientos sin irse muy lejos, y evitar cometer una estupidez en vivo.

Tal vez así podría librarse de lo que le obstruía la garganta cada vez que la miraba.

Tal vez así podría librarse de amarla en secreto…

Terminó de mirar el video, y lo editó en menos de una hora.

Después de quemarlo en un disco, se alejó de su computadora, y encendió la televisión.

Y mientras cambiaba de canal, se dio cuenta de que podía hacer algo mejor que un video, pero tenía que prepararse…


Finn tocó a la puerta de Rachel un par de veces, hasta que finalmente ella le atendió.

Al principio, estaba desconcertada, pero eventualmente volvió a verse tan distante como aquella mañana.

A Finn no le gustó la sensación de fracaso que la mirada de ella le provocó.

-Rachel…

-Hola, Finn- lo saludó-¿Qué pasa?

-Yo…-metió una de sus manos a su bolsillo, y sacó un paquete-Esto es para ti. Es…una recopilación. La música expresa algunas cosas que…han estado pasando por mi cabeza últimamente.

A Rachel se le dibujó una breve sonrisa en el rostro cuando tomó lo que parecía ser un estuche de CD.

-Gracias, Finn, pero… ¿a qué se debe?

Finn dio un largo suspiro, y decidió mirarla completamente a los ojos.

-Bueno, como te dije, son cosas que pasan por mi cabeza, y…tal vez sería conveniente que tú las supieras.

-Yo…no sé qué decir…-vaciló Rachel, nerviosa.

-Solo escúchalo, por favor-pidió Finn- Quizás cuando termines…puedes llegar a sacar algunas conclusiones.

Rachel lo miró con suspicacia.

-Oh, de acuerdo- sonrió, y se pasó un mechón de cabello detrás de la oreja, tratando de ocultar su nerviosismo.-Entonces…

-Me voy- dijo Finn-Pero…estaré cerca, nos vemos…

Le guiñó un ojo, y finalmente se alejó.

Rachel sintió que el corazón se le iba a salir del pecho.

¿Por qué solo Finn le provocaba aquel efecto?

Cerró su puerta, y corrió rápidamente a su reproductor.

Sacó el CD de su envoltura, y antes de ponerlo, reflexionó un poco.

¿Y si se trataba de algo de amigos? O aún peor, ¿si eran canciones fúnebres?

No le gustaría mucho que Finn le dijera que no sentía nada por ella por medio de la música, entonces vería con tristeza algo que le apasionaba, pero entonces… ¿qué música podría contener?

No quiso hacerse ilusiones así que descartó inmediatamente la posibilidad de algo romántico, sin embargo, cuando finalmente colocó el CD y presionó el botón de play, la voz de Paolo Nutini llenó toda la sala…

"When you're loving me, I'm loving you

And I love your prowess in the things that you do

and it's your flawless soul that bleeds my stone

and when you're loving me, I'm loving you…"

Rachel no pudo soportarlo. En el momento que escuchó el coro, dejó caer su rostro sobre sus rodillas, y abrazó sus piernas.

Trató de no llorar, pero…no pudo evitarlo.

¿Por qué todo tenía que ser tan complicado?

Terminó de escuchar la canción y nunca pudo descifrar que era lo que estaba sintiendo en ese momento.

Dolor, tal vez…

Porque con Finn nunca sabía dónde estaba parada, y mucho menos tenía idea de a donde la iba a llevar todo eso…


¿Y? ¿Qué les pareció? Una vez más, perdón si a veces no hay mucho de una pareja en especial, pero recuerden, son cinco historias, y estoy tratando de poner una trama en cada una de ellas que valga la pena, y puede suceder que a veces me enfoque más en algunos que en otros xD

Por cierto, me he decidido a publicar el último capítulo del fic justo el día de Navidad, por eso les agradecería que me dejaran reviews :P Así podré publicar más pronto, ya que al saber su opinión escribo más rápido :)

¡Gracias por leer! ¡Hasta el próximo capítulo! ;)