La fiesta
George y Angelina aparecieron en el local donde se celebraba la fiesta de la revista. Iban de la mano todavía cuando vieron a Alicia Spinnet, que se quedó mirando hacia sus manos, lo que hizo que ellos se dieran cuenta y se soltaran rápidamente. La saludaron efusivamente y ella les presentó a su "amigo" (como ella lo llamaba), el chico que les había conseguido las invitaciones para la fiesta.
Estaban hablando con ellos cuando George vio a Neville Longbottom y a Luna Lovegood y entonces se dirigieron a saludarlos.
- ¡Neville, Luna! ¡Qué alegría veros! ¿Qué os trae por aquí? – saludó George.
- ¡Hola George, Angelina! Pues yo estoy aquí porque, como sabéis, mi abuela pertenece a la alta sociedad del mundo mágico y como ahora está tan orgullosa de mí, pues me quiere mostrar en todos los eventos. Pero yo odio todo esto, estoy muy harto. Menos mal que esta vez estáis vosotros aquí también. Eso le estaba diciendo a Luna, que me alegro mucho de que ella también haya venido.
- ¿Y tú Luna, también presumen de ti? – preguntó Angelina.
- No, es que desde que me secuestraron, mi padre no me quiere dejar nunca sola. Y como él también publica una revista, pues se invitan unos a otros a sus respectivas fiestas. Aunque a las de papá no acude tanta gente como a esta. Lo que es mejor, porque de ese modo hay más posibilidades de que acudan Snorkacks de cuernos arrugados. Mi padre pone un reclamo en todas sus fiestas para que aparezcan.
Angelina entonces preguntó entre dientes a George qué era eso del secuestro de Luna, pero él le dijo, mediante gestos, que se lo contaría más tarde. Mientras Neville contaba lo aburridas que habían sido todas las reuniones a las que su abuela lo obligaba a acudir, llegó al grupo Hannah Abbot.
- ¡Qué bien, otra amiga más! Desde luego esta no va a ser otra estúpida fiesta como esas a las que he tenido que ir.
- ¿Y a ti que te trae por aquí? – preguntó George.
- Mi familia ha tomado las riendas del Caldero Chorreante y los de Corazón de Bruja nos han invitado porque tienen algunos acuerdos con nosotros.
Pero mientras la chica contestaba, Luna había puesto una cara más rara de lo habitual en ella y Angelina la apartó un poco para preguntarle si estaba bien.
- Sí, estoy muy bien. Sólo es Hannah, que hay algo en ella que no me termina de convencer.
- ¿Algo así como el aura sucia? – preguntó Angelina, ya que en Hogwarts había oído que Luna decía cosas de esas.
-¿Aura? No, qué tontería. No sé, es más bien que quiere agradar demasiado a algunas personas y a otras no nos ha hecho ni caso. ¿Te das cuenta de que llevamos un rato aquí apartadas y ni nos ha extrañado?
- Hemos sido nosotras las que nos hemos apartado. Yo creo que son cosas tuyas Luna. Dale una oportunidad.
- Vale, lo haré.
Y las dos chicas volvieron donde estaban el resto y siguieron la conversación. Hasta que Angelina vio a cuatro personas entrar por la puerta y se quedó con la boca abierta.
- Mira quién viene por ahí George.
A George no le pareció tan extraño ver a Andrómeda y Kingsley allí, pues la había visto a ella en su casa y le había dicho que iba a una cena o algo por el estilo. Pero lo que sí le resultó increíble fue que detrás de Andrómeda y Kingsley, aparecían Percy y una preciosa chica que parecía que iba con él. Pero no, no podía ser. George pensaba que Percy había hecho un voto de celibato o de dedicación exclusiva al trabajo. Pero George no se iba a quedar con la duda, fue directo donde estaba su hermano a preguntarle, y Angelina lo siguió, ella también se moría de curiosidad.
- Hola señor ministro, Andrómeda, Hermano Pomposo y acompañante.
- ¿Desde cuando tanta formalidad, George? – preguntó Kingsley.
- Desde que me viste, digo, desde que usted me vio hacer algunas cosas en la orden por las que me podría mandar a Azkaban.
- Ah, pero eso es porque tú no sabes que yo he olvidado mucho de lo que hacíamos o decíamos en la orden, por la cuenta que a mí también me trae. Así que hacemos un trato, tú no hablas, y yo tampoco.
- Trato hecho.
- ¿Pero qué fue lo que hiciste, George? – Dijo Percy girando la cabeza de un lado al otro con resignación.
- Percy, tú mejor te callas, que he sido yo quien he venido a preguntar.- Y tras decir esto, George lo cogió del codo y se lo llevó aparte.
- ¿De dónde has sacado a esa preciosidad y cuanto le has tenido que pagar?
- Ja, ja, ja. ¡Qué gracioso!
- Venga, suéltalo ya.
- No hay nada que soltar. Audrey no viene conmigo.
- ¿Quéeeeeé?
- Es escolta del ministro- esta última frase la dijo muy bajito y entre dientes- pero no lo cuentes, él no quiere que se sepa. No quería traer escolta, pero los de protocolo lo han obligado. Le han puesto una Auror escoltándolo. Él se cabreó mucho porque dice que él es Auror y que no necesitaba a nadie. Pero ya que lo han obligado, quiso a alguien que todavía estuviera en la academia aprendiendo y me ha hecho a mí venir también aquí como si ella fuera mi pareja. Ya ves tú, con la gracia que me hacen a mí estas cosas.
George no podía aguantarse la risa, sobre todo después de la última frase.
- No te rías George. ¡Además es inaguantable! Y es una despistada como pocas, tuvimos que volver a su casa unas cinco veces, porque cada vez se le olvidaba algo. El ministro dice que le recuerda a Tonks cuando empezó en la academia.
- Pues si eso es verdad, será una de las mejores personas que conozcas. Tú no conociste mucho a Tonks, pero si la hubieras conocido, verías que es cierto lo que te digo. Era muy divertida y no tenía prejuicios con nadie. Si supieras lo feliz que fue con ella Remus Lupin.
- Sí, la verdad es que si se casó con él, no tenía prejuicios ningunos. Me alegro de que al final el profesor fuera feliz. Se lo merecía. Pues en eso también se parece Audrey a Tonks. Ella sabe lo que hice y no me juzga. Así como otra gente en el ministerio no me puede ni ver, ella siempre ha sido amable, a su manera, pero amable.
- Venga Percy, ¿no me lo vas a reconocer?
- ¿El qué?
- ¡Que está como un tren!
- ¿Nunca vas a cambiar, George? – le dijo a su hermano mientras miraba a Audrey y pensaba que realmente sí era muy guapa. Pero viendo a Audrey, se percató de que estaba con Angelina.
- ¿Tú has venido con Angelina Johnson?
- Sí, pero no es lo que parece. Son asuntos de negocios. Ya sabes que ahora ella trabaja conmigo. Mira, te voy a contar lo que se le ocurrió a Angelina para mejorar las ventas de un producto – añadió al ver que su hermano ponía cara de no creer lo que decía. Mientras tanto, Kingsley y Andrómeda habían ido a saludar a la señora Longbottom y dejaron a Angelina y Audrey solas, por lo que tuvieron que presentarse, ya que nadie lo había hecho.
- Hola soy Angelina.
- Yo me llamo Audrey. Un placer.
- Igualmente. Así que has venido con Percy. Pues es todo un logro sacarlo del ministerio.
- Dejémoslo en que ese logro no ha sido mío. Pero bueno, da igual, lo importante es que estamos aquí. ¿Tú eres la novia del otro pelirrojo, creo que el hermano de Percy?
- Sí, es hermano de Percy, uno de sus cinco hermanos. Pero no soy su novia. Sólo soy su amiga y compañera de trabajo. Hemos venido por cosas de trabajo.
- ¡Vaya, cinco hermanos! ¿Y son todos pelirrojos?
- Sí
- ¿Y están todos tan buenos como estos dos? Mira qué culo tiene Percy.
Angelina se quedó a cuadros. No esperaba esa pregunta para nada, ni el comentario que le seguía. Además, podía entender que dijera que George estaba bueno, aunque eso la pusiera celosa. ¿Pero que Percy tenía el culo bonito? Claro, que si ella estaba allí con él sería porque le gustaba ¿Pero que Percy estaba bueno? Podía parecerle un poco mono como mucho, nada más. Entonces recordó que le había hecho una pregunta y no había contestado todavía:
- Una es una chica, que por cierto, tiene bastante éxito con los chicos. A George ya lo has visto con tus propios ojos y los otros tres, Bill, Charlie y Ron no están mal. Sólo que los dos primeros son un poco mayores para nosotras (Bill está casado y todo) y el último un poco menor y creo que tiene novia. ¿Pero es que no tienes bastante con Percy?
- Claro que no, pero si no me hace ni caso.
- Este chico nunca va a cambiar. Sólo trabajo y más trabajo.
- Parece que su hermano lleva el mismo camino.
- ¿Quién George? Nada que ver. ¿Por qué dices eso?
- Pues tú misma has dicho que veníais por trabajo.
- Sí, pero esto no es normal en él. Lo cierto es que está un poco cambiado desde la muerte de Fred.
- ¿Quién era Fred?
- ¿Pero es que Percy no te ha contado nada de su familia?
- No mucho, la verdad, que los traicionó hace unos años y que se había arrepentido y finalmente lo perdonaron. Y eso me lo contó, creo yo, porque un día me puse pesada y me lo soltó pensando que lo dejaría tranquilo. Que no querría saber nada más de él después de contarme eso.
- Este Percy es de lo que no hay, siempre aislándose de todo el mundo. Pues verás, Fred era hermano de Percy y murió en la batalla de Hogwarts. De hecho, era hermano gemelo de George, por eso a él le afecta más que a sus otros hermanos. Lo hacían todo juntos, bueno, todo menos una cosa.
Audrey no se podía creer por todo lo que había tenido que pasar Percy. Y esa familia estaría destrozada. Pensó en quitarle algo de tensión a la conversación e iba a preguntarle cómo sabía que esa cosa no la hacían juntos si ella sólo era amiga de George, pero se tuvo que quedar con la curiosidad porque se acercaban Percy y su hermano. Rápidamente las chicas cambiaron de tema de conversación, no querían entristecerlos en una fiesta:
- Y la última vez que volví fue porque me di cuenta de que me venía en zapatillas de casa. ¿Te imaginas si llego a la fiesta en zapatillas de casa?
- Ya podías haberla avisado tú antes Percy. Eres un descortés. – le reprochó en broma Angelina.
- ¿Y te crees que mi hermano va a estar mirando a los pies de esta chica con lo preciosa que está?
George los había dejado a todos sin palabras, Audrey estaba muy ruborizada, pero Percy no se quedaba atrás, parecía un semáforo que prohíbe el paso, se había puesto así porque George tenía razón, no era precisamente a los pies de Audrey donde miraba cuando fue a recogerla. Angelina estaba muy cabreada, se había puesto celosa porque George le había dicho un cumplido a la acompañante de Percy y lo peor era que no tenía motivos para sentirse así; además no sabía si había podido ocultar en su rostro lo mal que le había sentado.
Gracias a Merlín la cena apareció en las mesas y se sentaron todos a cenar. Percy y Audrey se fueron a su mesa junto con el ministro, la jefa de Corazón de Bruja, otras autoridades y acompañantes. George y Angelina no tuvieron la suerte de estar sentados con la jefa de la revista, por lo que tendrían que hablar con ella después de la cena. Les tocó en la mesa de Alicia y su "amigo", de Luna, de Neville, de Hannah,… Parecía que habían colocado a todos los jóvenes (excepto Percy y Audrey) en esa mesa.
Disfrutaron de la cena y se lo pasaron muy bien contando anécdotas del colegio o de sus nuevos trabajos y estudios. George estuvo muy atento a Angelina y eso hizo que ella olvidara el cumplido a Audrey.
Cuando la cena finalizó vieron que la jefa de la revista salía al balcón y George y Angelina la siguieron:
- Señora Campbell, ¿tiene un momento para hablar con nosotros? – preguntó George.
- ¿Y vosotros sois?
- Angelina Johnson y George Weasley, señora. – dijo Angelina extendiéndole la mano al igual que George.
- ¿Weasley, eh? – decía la señora Campbell mientras pensaba en que si ese chico era un Weasley, probablemente estaría bien informado sobre Harry Potter.
- Sí, soy el dueño de Sortilegios Weasley y hemos venido para proponerle un trato.
- ¿Qué tiene que ver Sortilegios Weasley conmigo? – preguntó olvidándose de Harry.
- Más bien con su revista, señora. Hemos venido a proponerle que con el próximo número que saque de su revista, regale a los que la compren, uno de los productos de Sortilegios – le propuso Angelina.
- Por lo que he oído los productos de esa tienda son de broma y no tienen nada que ver con Corazón de Bruja.
- Se equivoca. No sólo tenemos artículos de broma, también tenemos otras cosas, entre ellas una línea de belleza para las brujas presumidas. - dijo George
- Eso ya parece que tiene algún sentido. ¿Y cuál es el producto que queréis que reparta con mi revista?
- Se trata de un maquillaje para las brujas, que hace que los magos se fijen en nosotras. Bueno, a veces sólo se fijan, otras va más allá.
- Pero eso es una locura. ¿Os imagináis la de matrimonios que se divorciarían, parejas que romperían, o familias que se destrozarían?
- No, eso no pasará con nuestros productos, porque este producto sólo afecta a los magos que no están enamorados de alguna chica. Es decir, si usted, por ejemplo, quisiera que yo me fijara en usted, y yo estuviera enamorado de alguien, pues a mí no me afectaría ese maquillaje. Además si en un lugar, varias brujas llevan el maquillaje, los magos nos fijaremos en la que más nos gustara antes de que se pusieran el maquillaje.
- ¿Sabes qué, George? Lo mejor será que lo vea con sus propios ojos. ¿Por qué no vas a la tienda y traes suficiente maquillaje para las brujas de la fiesta?
- Me parece una idea perfecta. Estoy aquí en dos segundos. – George desapareció y volvió a aparecer enseguida cargado con botes de maquillaje.
- Tenga, repártalo por su mesa, por favor. Nosotros nos encargaremos de las demás.
Y en poco tiempo todas las brujas estaban maquillándose. En realidad no todas, porque Luna Lovegood decía que no se pensaba maquillar porque el maquillaje ahuyentaba a los lebillos (nadie sabía lo que sería eso), y Angelina tampoco se maquilló. Ella puso de excusa que alguien cuerdo tendría que quedar de los dos (refiriéndose a George y a ella) para hablar con la jefa de Corazón de Bruja, ya que George estaría por ahí persiguiendo "túnicas" de un lado a otro, pero en realidad lo que le pasaba a Angelina es que tenía miedo a sus sentimientos, a lo que podría pasar si George se le echaba encima, o peor aún, a lo que pasaría si a pesar de llevar el maquillaje, George no se le echaba encima.
George se alegró infinitamente de que Angelina no se maquillara. Tenía claro, que de todas las chicas de la fiesta, la que más le atraía era Angelina. Siempre lo había sido, pero ahora todavía más. O al menos ahora, él lo tenía más claro. Tenía miedo de lo que haría en caso de no estar en sus cabales o de lo que pensaría la gente de él, de lo que pensaría la propia Angelina de él, tenía miedo de sí mismo.
Las reacciones no se hicieron esperar demasiado. En la mesa de los jóvenes, el primer chico en reaccionar fue el no tan "amigo", después de lo que hizo, de Alicia, ya que se puso a tontear con otra chica de la mesa que trabajaba con él en el departamento de eventos de Corazón de Bruja. Alicia no montó en cólera, sólo dijo resignada que lo veía venir, que ya había notado algo. Angelina se disculpó (pues la idea al fin y al cabo había sido suya), pero Alicia no le dio importancia. Dijo que mejor enterarse ahora que no cuando fuera demasiado tarde.
La siguiente reacción fue la menos esperada por todos y la primera en verlos fue Luna:
- ¡Ay Neville, mira detrás de ti!
- ¡Pero qué asco! – exclamó Neville cuando vio al padre de Luna, Xenofilius Lovegood, dándole un beso en la boca, de tornillo, a su abuela la respetadísima viuda Longbottom.
- Merlín, esa imagen no se me va a borrar nunca de la cabeza. ¿Cómo hemos hecho esto, Angelina? ¿Has visto la que hemos liado?
- Calla George, que estoy intentando concentrarme en otra cosa para no mirarlos. Que se vayan a un hotel, por Merlín.
- Ja, ja, ja, ja,… Pues si te quieres concentrar en otra cosa mira en la pista de baile al Pomposo.
- ¿Qué, Percy bailando? ¿Y con Audrey? Eso hay que inmortalizarlo. Dime que llevas cámara de fotos.
- Creo que no va a ser necesario. Mira dónde estamos. En la fiesta de la revista más cotilla del mundo mágico. Creo que esta fiesta va a ser memorable. Al menos si no conseguimos nuestro objetivo, nos lo habremos pasado en grande.
- Tu hermano está desatado. Mira creo que la va a besar.
- Será cretino el muy mentiroso. Me dijo que no le gustaba y que era una pesada y un montón de cosas más.
- Pues a mí me dijo Audrey que Percy estaba muy bueno y que tenía un culo precioso.
- ¡AAAhhhhh! Ya que me había quitado la otra imagen de la cabeza, sales tú con eso. ¡Eso es Percy, así se hace! Por fin se ha lanzado el muy cretino. – dijo mientras Percy besaba a Audrey.
En ese momento llegaron Andrómeda y Kingsley para despedirse.
- ¿Ya os vais? – preguntó George.
- Sí, se nos ha hecho ya un poco tarde. – contestó Andrómeda.
- Sí, es muy tarde para un par de ancianos como vosotros. Pero venga ya, si hasta la abuela de Neville está más animada que vosotros.
- Un respeto a la autoridad muchacho.
- Lo siento, señor ministro – dijo con recochineo - ¿y no se lleva a su séquito con usted?
- No, a ellos déjalos tranquilos, ya que por fin se han apartado de mí.
- Sí Kingsley, mi hermano parecía tu sombra. Pero quedaos un rato más. Si seguro que Teddy está encantado en mi casa con tanta gente con la que jugar y no va a querer irse todavía.
- En realidad me ha mandado un patronus Harry diciéndome que no pase a por Teddy esta noche, que se ha quedado dormido y no quiere despertarlo. Así que me pasaré mañana a por él.
- ¿Lo ves? Pues más motivos para que os quedéis, Andrómeda.
- No, de verdad, estoy cansada. Nos vemos pronto. Que os lo paséis muy bien. Hasta luego.
- Hasta pronto - se despidieron George y Angelina.
- Adiós, y despediros del par de tortolitos por mí, claro si es que se despegan para poder hacerlo – dijo el ministro refiriéndose a Percy a Audrey.
Y cuando se fueron Angelina regañó a George en voz baja:
- Pero mira que estás tonto.
- ¿Qué he hecho yo ahora?
- ¡Quedaos, quedaos, quedaos! – Imitó Angelina- Y venga a insistir. ¿No ves que querían irse, por lo que querían irse?
- A ver lista, ¿por qué querían irse?
- ¿Te tengo que hacer un dibujito?
- ¿Qué, Kingsley y Andrómeda? Noooo.
- ¿Y por qué no?
- Pues porque ella es mayor que él.
- ¿Sí, tú crees? Yo creo que no.
- Pero si tenía una hija y tiene ya un nieto, por el amor de Merlín.
- Eso no quiere decir nada. Sólo porque Kingsley no tenga esposa e hijos, no quiere decir que no cumpla años. Además, Andrómeda debió tener muy joven a Tonks, porque no se ve mayor, y Tonks siguió sus pasos, tuvo a Teddy jovencísima.
- Tienes razón, Andrómeda debe tener más o menos los mismos años que mi madre, y creo recordar que mi padre dijo una vez que Kingsley iba un curso por detrás de él, de mi padre.
- ¿Entiendes ya lo que digo, o todavía hace falta un dibujo?
- Que sean más o menos de la misma edad no quiere decir nada.
- Pero se notaba en sus caras. Seguramente ya se sentían atraídos desde antes, pero el maquillaje debió acelerar las cosas. Han sido muy discretos y no han querido llamar la atención a lo Lovegood-Longbottom.
- Cosa que les agradeceré eternamente si lo que dices es verdad. Y deja de recordarme esas cosas, por favor.
La noche no había terminado y todavía quedaban sorpresas, pues muy decidida, Hannah Abbot se levantó de su silla, se dirigió a la de Neville y le pidió bailar. Luna no puso muy buena cara, pero no hizo nada, sólo esperó a ver la reacción de Neville. Éste miró a Hannah, luego a Luna, que tenía los ojos más saltones que de costumbre y finalmente miró a su abuela, y entonces, cuando la vio con Xenofilius no lo pensó más y le contestó que sí, que sería un placer.
Angelina no pudo evitar fijarse en que George no se había abalanzado sobre ninguna chica. La misma Alicia estaba ahí en su mesa sola y despechada y no se había aprovechado de eso. Eso la aliviaba, ya que probablemente no habría aguantado los celos, pero ¿qué habría pasado? Si hasta su hermano el tímido y devoto al trabajo se había atrevido a besar a una chica. ¿Estaría George enamorado? Sólo de pensar eso el estómago le daba vueltas. ¿Y de quién podría estar enamorado? ¿La conocería ella? Decidió preguntarle todo eso a él, pero sería más tarde, cuando se recogieran. No quería estropear la fiesta.
Cuando la cosa estaba más calmada, sin sorpresas de por medio, decidieron ir a preguntarle a la señora Campbell qué le había parecido el producto y si se había decidido.
- ¿Estáis de broma? Pero si gracias a vuestro maquillaje, hemos tenido aquí en la fiesta de Corazón de Bruja la mayor primicia del año. Y quizá de años. Quién me iba a decir a mí que iba a ver con mis ojos a la viuda de Longbottom y a Xenofilius Lovegood como los he visto hace un rato. Esta noticia será portada en nuestro próximo número, que no va a tardar. Y podéis estar seguros de que en ese mismo número regalaremos a los lectores vuestro producto. Pero no sólo eso, sino que en el artículo que acompañe a la primicia, contaremos cómo se decidieron esos dos, lo que incluye que también se hablará del maquillaje en el interior de la revista.
- ¡Eso es genial! – muchas gracias señora Campbell.
- De nada jovencito, si yo llego a saber de la existencia de ese producto antes, otro hipogrifo hubiera volado. Os lo habéis ganado a pulso. – La señora Campbell se alejó y los dejó solos, saltando de alegría.
- Ven, vamos a celebrarlo. Bailemos.
Le pidió George y Angelina aceptó encantada. La música estaba muy bien, era movida y se lo pasaron de fábula. Poco a poco la gente iba dejando la fiesta y se iban quedando muy pocos. Percy y Audrey finalmente se despegaron un momento para despedirse y se desaparecieron. El que pinchaba la música, anunció que ponía la última canción, que como todas las últimas, era una lenta.
George y Angelina se acercaron más y se tomaron de la cintura y del cuello respectivamente. Estaban en la gloria, parecía que ese era su sitio natural, pero sus cabezas empezaron a dar vueltas, a pensar en Fred, en lo que podría pensar, en lo que pensarían los demás Weasley, en lo que pensarían sus amigos. Y sus propias conciencias tampoco los dejaban, así que se separaron y Angelina dijo:
- ¿Nos vamos? Esta canción es la última. Además tengo los pies destrozados.
- Sí, vamos. Se me ocurre algo. ¿Qué te parece una última copa en mi apartamento? – sugirió George sin saber qué le había llevado a hacer eso y con miedo a su reacción, aunque no sabía si le daba más miedo que aceptara o que no.
- Vale, me parece una buena idea. Además tienes algunas cosas que contarme. – Angelina pensó más la respuesta que George la sugerencia, no podía decirle que no a él, además, ¿qué daño podía hacerles una copa más?, luego cada uno a su casa y en paz.
- Dame la mano.
- ¿Estás pidiendo mi mano? ¿No crees que vas demasiado rápido? – Bromeó Angelina.
- Ja, ja. Tienes que mejorar tu humor. No he visto bromas más pésimas.
- Sí, eso lo dices porque te he asustado, ¿eh? Pensabas que lo decía en serio.
- Venga, que sí, lo que tú digas. ¿Vamos?
- Me estás dando la razón como a los locos.
- Tienes razón.
- ¿Lo ves?
- ¡Que me des la mano!
Y ahora sí le dio la mano y se desaparecieron, apareciendo después en la cama del apartamento de George.
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Hola, siento haber tardado tanto en actualizar, mi excusa es que he estado últimamente un poco pluriempleada y sólo me quedaba tiempo para dormir y trabajar. Espero tener más tiempo para el próximo.
Muchas gracias como siempre a los que me dejaron Review en el último capítulo: darkangel.o.2615, Luna y Sunny, Ginny, Anilec, Carmita. Gracias.
Y espero que me comentéis las cosas que se me han ocurrido en este. Sé que algunas son un poco raras, espero comentarios, aunque sean malos.
Nos leemos. Besos.
