Capítulo 6. (Vane)
- ¿Te apetece si nos vamos a dar una vuelta?
- Sí, creo que será lo mejor… He comido demasiado y como me quede un segundo más aquí sentada, me voy a quedar dormida jajaja.
- Jeje perfecto. Pago y nos vamos.
- Ok. Quedamos en la entrada, yo necesito ir al baño –le sonrió mientras se encaminaba a los servicios.
Genzo no pudo evitar mirar la figura femenina hasta que desapareció cuando giró hacia la derecha al fondo del restaurante.
Sonrió tontamente al imaginarse en esos momentos, así que meneó su cabeza vigorosamente para quitarse aquellos pensamientos y caminó hacia donde se encontraba el dueño para ir a pagar la cuenta.
Luego de que lo hizo, se dirigió a la puerta de entrada esperando a su acompañante y se puso a pensar a dónde podría ir con la joven educadora.
- ¿Cuánto por tus pensamientos? –escuchó su voz a sus espaldas.
- Nuria… qué pronto has vuelto –se sorprendió.
- ¿Tú crees?
- Ajá, para ser mujer, no te has tardado casi nada jajajaja.
- Aaah qué majo, oye.
- Yo siempre, ya lo sabes –le guiñó el ojo.
Ambos jóvenes salieron del restaurante riendo a carcajadas.
- Dime ¿hay algún sitio en especial a donde quieras ir?
- En realidad no –dio de hombros, dando a entender que le daba igual.
- Bueno, entonces…te llevaré a un sitio que seguro que te gustará mucho, ya verás.
- Mmmm…suenas muy misterioso.
- Qué bah, para nada jajaja.
Ambos se dirigieron al coche del portero y éste condujo hasta donde había pensado en ir con la chica aquella tarde de domingo.
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Mientras en otro lado de la ciudad, el mayor de los Hyuga se encontraba terminando de limpiar la cocina, al mismo tiempo que su invitada y sus pequeños hermanos se entretenían jugando a quien sabe qué cosa.
- Así que jugando al escondite… –habló Kojiro cuando vio a la joven entrando en la cocina buscando algún lugar en donde esconderse.
- Shhh…no hagas ruido, que me descubren… En los demás lugares donde me escondí me encontraron muy rápidamente –hablaba sin parar mientras veía si le servía el hueco más grande que había para su estatura: debajo de la mesa.
- Por que eres educadora infantil, sino te diría que eres una infantil de pies a cabeza –rió burlón mirando a la muchacha quien ya se encontraba medio encogida bajo la mesa.
- Sí, sí, lo que usted diga señorito adulto –le rió de vuelta de la misma manera.
- Anda, sal de ahí, ese lugar es muy típico para esconderse… La creía más lista señorita. Ven, mira –le tendió una mano para ayudarla a levantarse - allí hay una puerta, es la despensa, pero hay bastante sitio como para que te escondas.
- Aaah perfecto –y echó a andar apresurada cuando escuchó las suaves vocecillas de los pequeños quienes ya la estarían buscando.
Takeru, Naoko y Masaru se adentraron en la cocina, donde seguía Kojiro terminando con su quehacer.
- ¿Dónde se habrá metido la sensei? –preguntaba Naoko.
- Mmmm…esta vez está siendo complicado encontrarla.
- ¿Qué pasa chicos?
- Kojiro, no encontramos a la profe.
- ¿Ah no? ¿Y estáis seguros que habéis buscado en todas partes? –los niños asintieron.
- Será capaz… –pensó la morena mientras escuchaba lo que los hermanos decían entre sí y los observaba, medio agachada tras la puerta que era mitad transparente y la mitad inferior más opaca y allí a simple vista no la verían.
- Sí, hemos buscado y buscado y nada –explicó Takeru.
- ¿Seguros? –volvió a decir Kojiro mientras dirigía su cabeza hacia la puerta que daba a la despensa.
- Me lo imaginé –pensó resignada la chica.
- ¡La despensa! –corrieron los tres al encuentro de su sensei.
Vanessa no dudó un segundo en mirar al mayor de los Hyuga directamente, sin quitar sus ojos de él, lo que provocó que éste se echase a reír a carcajadas.
- Niños, ¿estáis preparados para ir al parque?
- Siiiiiiiiii, ¡vamos al parque! –saltaron alegremente los tres quienes estaban aun al lado de la joven.
- Profe vamos, venga –la empujaba Takeru desde atrás mientras los otros dos la arrastraban cogidos de su mano hacia la salida.
- Vamos pues –sonrió al verlos tan contentos. - Esto no se me olvida…atente a las consecuencias –le dirigió la mirada ahora a Kojiro.
- Jeje, cuando quieras.
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El día estaba fabuloso, hacía un sol radiante por lo que el parque estaba repleto de gente: padres y madres con sus hijos, adolescentes y parejas.
- ¿Podemos ir a los columpios? –pidieron Takeru, Naoko y Masaru mirando a su hermano mayor con ojitos brillantes.
- Sí, pero tened cuidado ¿entendido?
- ¡Siiiiiiii!
En poco tiempo ya los habían perdido de vista.
- Es una gozada estar aquí un día como hoy –escuchó Kojiro a la chica que se encontraba sentada en la amplia manta que habían llevado para hacer un picnic más tarde.
- Sí, hace mucho tiempo que no venía con ellos; con el trabajo y la selección no había momento para estar con mis hermanos… No recuerdo cuando fue siquiera la última vez que estuvimos juntos con mi madre… –se sentó al lado de la morena. - Echaba esto tanto de menos.
La chica lo escuchaba, mirándolo con ternura y tristeza al mismo tiempo.
- No pienses más en ello. Míralos, son muy felices cuando están contigo y aunque les falta su mamá te tienen a ti, y ellos lo saben muy bien.
- ¿Hasta cuando? Cuando menos me lo espere tendré que volver al trabajo y a entrenar, y de nuevo dejaré de estar con ellos como me gustaría y lo peor es que ahora nuestra madre ya no está. No sé qué hacer, realmente –se sentía su desesperación cuando tapó su cabeza con ambas manos.
- Kojiro… –sólo lo llamó por su nombre mientras lo acariciaba suavemente con una mano en su hombro.
Él se giró hacia ella y la tristeza que vio en sus ojos le enterneció como nunca y no pudo evitar abrazarlo con cariño diciéndole así que estaría allí para todo lo que necesitase.
Kojiro se sorprendió por el impulso de la joven pero eso era lo que necesitaba, necesitaba más que nunca que alguien estuviese a su lado, que alguien lo comprendiese y ella era esa persona.
- Gracias Vanessa –le agradeció cuando se separó de ella.
Ésta lo miró; era impresionante ver como el gran tigre Hyuga también tenía su lado vulnerable; también él necesitaba quien lo apoyase y por mucho que diese a entender que podía siempre con todo, estaba claro que él también era un ser humano como el resto del mundo.
Ambos adultos se sentaron de nuevo como estaban y miraron al frente, observando a los pequeños por si algo ocurría.
- Aquella de allí es tu compañera ¿verdad? –le comentó de pronto.
- ¿Ah? Sí, sí es ella. Mmmm... qué bien se ven esos dos juntos –dijo más para sí.
- Raro, raro ver a Wakabayashi con una chica –rió con cierta maldad reflejada en su voz.
Vanessa no tomó en cuenta el tono de la risa del jugador y llamó a Nuria a viva voz.
CONTINUARÁ…
...NOTAS DE AUTORA...
Waaaa, esto se está poniendo cada vez mejor, y a partir de un par de capítulos más las cosas se irán enredando mucho mucho para nuestros protagonistas, wiii, jajaja me encantan los enredos y los dramas y todo eso xD (soy una bicha, kawaiii!).
Hermanita: Como me conoces, jajaja estoy de los nervios cada vez que voy a ver a Kojiro (qué hombreeeeeeeee *babas*). Ay ay ay, esa tipeja babosa obsesionada por Genzo, por desgracia dentro de unos capítulos ya va a salir a escena...qué ganas de matarlaaaaaa y aún no anda pululando por ahí ¬¬ La odiooo, la odioooo! xD Me gustó lo de Nuria y los coscorrones a Genzo, siii, cuando se lo merezca claro jajajaa.
