Mirror (Espejo)

Eran los efectos del trabajo que ejercía o eso quería creer. Lo cierto era que nunca le había interesado conocer los motivos de esa intrincada fascinación. Entrañaba reflexión responderse por qué lo hacía y de momento prefería concentrarse en lo que hacía.

Miró por encima del hombro a la persona que le estaba haciendo conocer los confines de un cielo cruel y limitado. Volvió a sentir que presionaba con cada embestida, que sus piernas se debilitaban y replegaban juntas para resistir los embates. El lacerante dolor que parecía cortarle las palmas había perecido en su mente, pero él sabía que seguía ahí rayando con las uñas el cristal y causando el chirrido que les estremecía a ambos.

– Maldición –exclamó con tono impreciso mientras curvaba la espalda dócilmente inclinando su torso desnudo al cristal empañado, limpiándolo parcialmente.

El cansancio, la excitación y el escalofrío que comprimía su pecho siempre iban a la par y Yuri intentaba no dejarse vencer por la inconsciencia. Esos días habían sido los más pesados de su carrera y si los días malos nunca faltaban, ese mes habían sobrado. Cambiarlo por una modelo inexperta sólo había sido el comienzo. Meses invertidos en salir en las cámaras se habían desvanecido en días, con su designación al sector de redacción y su repentina renuncia forzada. Y si él no mostraba la misma vulnerabilidad que el día que recibió la buena nueva en casa de su abuelo y lloró en viva alegría en los brazos de su querido pariente por el puesto; no se debía solamente al férreo espíritu que ostentaba sino también al hombre detrás suyo. A la persona de cabellos cenizos que había expuesto su fragilidad, su verdadero deseo con palabras y acciones.

Entre parpadeos, vislumbraba lo que había esperado, su rostro contraído en el placer, su cuello borleado de las marcas que se profundizaban en dentalladas. No estaba acostumbrado a la violencia o a reconocer esa faceta de contradicciones en las cuales él se sometía, pero con el mayor de los desganos asumía que había una fuerza mayor en esos transparentes luces aguamarinas observándole de reojo, en la voz ronca que preguntaba si lo disfrutaba.

Sus dedos pararon de resbalar sobre su reflejo y se apoyaron a los costados para darles el espacio de contemplarse en la mueca hilarante del desborde de la pasión. Por dentro los pensamientos y la frustración se evaporaba al sentir que todo se aceleraba, que la velocidad de sus latidos se equiparaba a la velocidad con que entraban y salían de él. En el desenfreno de ese traqueteo, su nombre fue pronunciado un par de veces más en un jadeo atropellado y luego solamente era posible entender que alguien exhalaba la primera sílaba de el.

Pronto unas manos temblorosas sostuvieron su barbilla para mantener su rostro de frente al retrato final de ese encuentro. Al mismo tiempo, un susurro exhalaba la verdad de la forma en que se unían y la situación de ese espejo descomunal que daba un panorama amplio de esa habitación a la que asomaba un caniche. El indiscreto caniche que siempre miraba inclinando la cabeza de lado como jalado por sus orejas de pelos rizados. No obstante por encima de ese relegado reflejo estaba lo que realmente le interesaba ver. Lo distinguía reposar el rostro sobre sus hombros, apoyar los labios para rozarle la piel y luego alzar la vista. El brillo del celeste decía que también le miraba, que ambos se miraban como dos extraños en la pantalla entregándose a la física de los humanos, a la atracción que los envolvía; y a la vez sabían que ellos eran los protagonistas de ese idilio, de ese momento captado por la muda presencia de un espejo.

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Me acordé de ese dialogo sobre Makkachin voyeurista xD