Era sábado. El día anterior habías tenido bastantes experiencias intensas, desde el creer que serías asesinada hasta algunos cuantos besitos con una entidad. Habías quedado hoy para ir de compras con tus amigas y durante la tarde ir a ver películas con cuatro psicópatas.
Te levantaste algo adormilada y te desperezaste, estirándote cual gato y medio ronroneando. Eran las ocho de la mañana. Te duchaste rápidamente teniendo cuidado de aplicar uniformemente el acondicionador L'Oreal Paris y la gel de baño Dazzle, tu fragancia de perfumes favorita. Al terminar fuiste a la habitación de tus padres, donde se encontraba una pequeña nota con tu nombre escrito. La letra era la inconfundible cursiva de tu madre.
" Hija:
-Tu padre y yo hemos salido. Sí, después de arreglar esos asuntos en Asia nuestro jefe nos ha llamado justo a las tres de la mañana porque necesitábamos tomar un vuelo a Rusia, desde Washington D.C., por lo cual salimos. Te dejamos dinero para que te diviertas en tu salida de compras de hoy con tus amigas y algún extra. De todos modos, todos los días te estarán llegando sobres con algo de dinero mi niña. Diviertete mucho en tu salida cariño, y también dejamos algo de dinero para que compres unas cosas para llenar la alacena.
*Leche
*Huevo
*Jugo
*Pop tart's
*Chips Ahoy
*Lay's
*Pringles
*Pan(wonder de preferencia)
* Manzanas orgánicas
De antemano gracias cariño. No te duermas tarde... y sí, puedes hacer una fiesta si quieres, pero guarda en el sótano todo lo frágil. Porcierto, Amanda y Pansy te han llamado hace poco. Me han dicho que necesitaban hablar contigo con urgencia.
Te amamos mucho cielo.
- Mamá y Papá"
Sonreiste por lo considerados que solían ser tus padres contigo, pues te querían un montón. Igualmente sonreiste porque realmente les importabas a Madison y Amanda. Aunque... Steve no llamaba desde hace tres días. Pensaste entonces que probablemente le había pasado algo al teléfono de Steve y que intentaba contactar contigo por medio de sus amigas. Eso era bastante lindo.
Regresaste a tu habitación para poder seguir vistiéndote. Optaste por una blusa blanca de mangas largas no tan gruesa, unos pantalones entubados de cuero sintético y unas botas blancas de tacón, que te llegaban abajo de la rodilla. Estabas vestida prácticamente como Emma Frost de los X-men. Tomaste la rizadora de cabello y comenzase a hacer tirabuzones en tu cabello perfectamente lacio. Por último, algo de base, algo de rímel negro y delineador, seguido de lápiz labial púrpura y no te pusiste rubor. Estabas lista. Tus uñas no las pintarías porque irían todas a hacerse la manicura y pedicura.
Tomaste tu bolso y saliste a desayunar algo. Eran ya las nueve y media de la mañana, y tenias que verte con tus amigas a las diez y media.
De nuevo al restaurante del centro al que habías ido cuando llegaste a Forks. Te sentaste y la misma señora te atendió.
-Mi niña, hace tiempo que no venías, ay, ¿Te asusté con tanta advertencia?- Dijo preocupada.
-Para nada, no se preocupe, no he tenido tiempo de venir por la universidad.-
-Oh, está bien. Dejame traerte la carta.-
Asentiste y compraste un periódico de la máquina expendedora.
En primera plana decía:
" ¡Adolescente hallado muerto en el bosque."
Te dirigiste a leer la noticia con rapidez.
"Muchacho hallado muerto después de que desapareciera repentinamente de una fiesta unas horas antes de que su cuerpo fuera hallado en la carretera Forks-Washington en el kilómetro 19. Su cuerpo no tenía ya sus miembros y mostraban signos de violencia, junto al factor de que su cráneo fue separado de su cuero cabelludo. El cuerpo fue identificado como Norman Simon Jones. Su psiquiatra afirma que recientemente Norman se comportaba extraño; paranoia, lagunas mentales, amnesia, cortos lapsos de tiempo en los que no tenía ni la menor idea de lo que había hecho, alucinaciones y ansiedad fueron algunos de los síntoma que presentó. No se sabe si fue suicidio o asesinato, pero las creencias populares lo atribuyen al operador, tambiénconocido como Slenderman, leyenda surgida en los años cincuenta entre susurros de los jóvenes de Forks, y llevada al mundo a finales de los 90's gracias a internet, haciéndoseviralen el año 2006. La gente de este pueblo ni tiene una explicaciónlógica para las recientes desapariciones en Forks. Sin embargo, los pobladores, alguna razóndeben de tener para no hallar soluciónlógica."
Te asustaste con la noticia, e inmediatamente pensaste en Slendy. Pediste un par de huevos revueltos y comenzaste a comer, no sin antes pedir café americano, con mucha crema y splenda. Cuando terminaste, eran las 10:20 AM, tenías sólo diez minutos para encontrarte con tus amigas en el centro comercial. Lavaste tus perfectos dientes y aplicaste más brillo a tus labios. Saliste para hacer un par de cosas divertidas con tus amigas, tus nuevas amigas.
Una de las desventajas de tu posición económica definitivamente, era el no creer que tenías errores.
-Dude, no me gusta lo que te has puesto.- Comenta Amy.
Torciste la boca, musitando un 'Cállate'.
De ahí en fuera, toda la velada siguió normal hasta que tuviste que ir con los chicos.
Igual; el mismo camino al bosque, y llegas a la casa de Slendy.
-¡Hallo! ¿Qué cuentan, engendros del demonio?- Preguntas exaltada.
Todos te miran de manera extraña, y sólo atinan a esbozar una mueca.
-Y bien, ¿Qué veremos hoy?- Agregó Jeff.
Toda la tarde estuvieron viendo películas de horror. Desde Dracula y el Fantasma de la Ópera, hasta la Dama de Negro o una película española de nombre Los Ojos de Julia.
Pero no había señales del Slenderman.
-Oigan, chicos, ¿Y Slends?- Preguntas.
Jack sube los hombros, como diciendo que no sabe nada. Los demás hacen otro tanto, así que decides buscarlo en el bosque sin importar las advertencias de los chicos.
Conforme vas caminando, la brisa comienza a hacerse más fría, y el ambiente más tenebroso.
Un olor desagradable inundó tus fosas nasales. Era como... putrefacción.
Exacto.
Apestaba a carne en descomposición.
Seguiste la nauseabundo pestilencia solo para llegar a un claro del bosque, muy oscuro para empezar.
De tu abrigo de piel sacaste tu iPhone 5S. La luz que te proporcionaba era muy tenue, pero suficiente para ver el camino.
Entre el lugar donde estabas, lograste ver una pequeña mancha. Era una mancha color terracota rojizo. Era sangre seca.
Seguiste el rastro hasta llegar a un camino que según tú, no existía en el negro follaje.
El pequeño hilillo de sangre seca se iba ensanchando y haciendo más fresca conforme avanzabas.
Cuando llegaste al final del rastro, tus ojos se abrieron en sorpresa y terror al ver lo que estaba frente a ti.
Los cadáveres de tus padres colgaban de los arboles, las venas y cartílagos como si fueran cuerdas. Manchas de sangre inundaban el lugar, y las tripas e intestinos colgaban de las ramas. Sus cabezas, talladas cual calabazas, te observaban con las cuencas vacías.
Y una risa estridente y escalofriante sonó por todo el lugar. Y el autor de esa risa... se te hacía conocido...
Steve.
Traía todo su traje manchado en sangre, y de sus manos colgaban trozos de hígado y sesos. Reía cual psicópata, y sus ojos estaban rojos.
Y por unos momentos, no sentiste nada.
Esto era un sueño.
Tenias que despertar.
Mas no lo hacías.
Y reparaste entonces, que no era un sueño.
Y estabas aterrada.
Entonces caíste de rodillas al suelo, presa de tu propio pánico.
-Tú... idiota, ¿En serio creíste que tus lindos papis te dejaron esa nota durante la mañana? ¡NO! Los intercepté esta mañana, y los maté, ¿Y sabes qué? Me encantó. Ver sus gritos de horror, suplicando por piedad. Y al final, ver cómo sus patéticas vidas se fueron tan rápido.
Y de pronto notaste que el color se sus ojos se tornaba negro, mientras que detrás de él una llamarada brotaba de entre las sombras, señal de que había comenzado un incendio.
-Tú... zorra... ¿En serio creíste que se verdad te amaba? Jamás lo hice. Eres una simple puta, y todo lo que amabas y en todo lo que creías... es mentira. YO soy tus amigos.
Dicho esto, aparecieron tus amigas de California sostenidas por hilos de muñeca, las cuales comenzaron a sangrar por la boca, los oídos, los ojos, la nariz y las muñecas. Y conforme la sangre caía, ellas se deshacían cual vela derretida.
-Ellas jamás existieron. Sólo eran simples marionetas que usé para conocerte.
Y luego, tus nuevas amigas. Ellas comenzaron a quemarse y reír de manera histérica. Sus cenizas se disiparon volando.
-Y yo sólo te usé. La profecía pronto se cumplirá... pronto...- Rió de nuevo y luego se desvaneció, dejándote sola con unas llamas hambrientas de destrucción.
Y comenzaste a huir. Correr más rápido que el fuego, porque sino te consumirías. Lamentablemente no encontraste el camino de regreso, y te perdiste. No te quedó más remedio que gritar por ayuda.
-¡Auxilio! ¡Por favor! ¡Alguien ayudeme por favor!- Tus alaridos de puro horror llamaron al ente de nombre Slenderman, el cual apareció frente a ti para protegerte. Con sus tentáculos, recibió todo ese odio descargado en llamaradas. Como pudo te tomó con sus largos brazos y dio grandes zancadas hasta llegar a casa. Con un movimiento, paró aquellas furiosas llamaradas, y las disolvió en el aire.
Envolviste tus piernas con tus brazos al tiempo que llorabas desconsolada. No sabías qué fue todo eso. Sentiste una mano tocar tu hombro con suavidad.
-¿Qué ha pasado?- Pregunta Slenderman preocupado.
-Yo..., yo..., yo... no lo sé. - Musitaste.
El ente te envolvió en una manta y te llevó a un cuarto, que supusiste era el suyo.
Te quedaste dormida pensando en eso de la profecía, mientras llorabas la pérdida de tus padres.
Si todos en quienes confiabas eran una farsa, ¿Entonces qué sería de ti?
Perdonenme uvu sufrí bloqueo de escritor con esta historia D':
