Sus demonios y rencores estaban muriendo en masa.

Uno tras otro sentía como hacían 'puf' y se convertían en polvo cósmico. Ni las gafas de sol polarizadas ni los trajes protectores especiales que llevaban podían impedirlo. En cuanto quedaban al alcance de la luz divina de la sonrisa de Tsuruga Ren desaparecían inevitablemente. Sin embargo, algunos habían sobrevivido escondiéndose tras los miembros de la Liga de la Doncella Japonesa…


En cuanto terminó sus compromisos laborales, a Ren se le habían ido los pies por su cuenta hacia los pasillos de Love Me. Yashiro ni se molestó en buscar una excusa y se fue directamente a su despacho, aunque se moría de ganas de presenciar este reencuentro. "Hmm… Tengo que buscarme una vida propia…". Sí, Yashiro, sería lo mejor para ti.

La única que quedaba en Love Me a esa hora era Kyoko. Venía de ayudar a guardar en el almacén los vestuarios y accesorios de las últimas extravagancias de Lory, y le habían regalado una boa de plumas en agradecimiento. ¿De qué color?, podrían preguntarse… ¿De qué color iba a ser? ¿En serio? Sí. En serio. Rosa escandaloso.

Estaba probándosela en el gran espejo de la sala, haciendo poses y poniendo caras a lo Natsu, cuando oyó una voz a su espalda:

- No todo el mundo podría llevar con elegancia esa boa…

Al sobresalto se le sumó la privación sensorial provocada por su cegadora sonrisa. Ese es el momento en que fueron diezmados sus rencores, puf, puf, puf-puf-puf…, hasta que ella pudo recuperar la vista y ver algo más allá del deslumbrón sufrido. Kyoko se percató de cómo estaba vestido y peinado. No era el habitual Tsuruga Ren, no… Musa-sama le había vuelto a teñir y seguramente cortado el pelo, porque lo llevaba más despejado. Pero no dijo nada de eso.

"¿Tenía que sonreírle así? ¿Cómo iba a enfrentársele cuando él le sonreía así?", pensó Kyoko.

- Bueno, solo una chica Love Me podría, ¿verdad, Tsuruga-san?

"¿Tenía que sonreírle así? ¿Cómo iba a poder pensar en una respuesta coherente cuando ella le sonreía así?", pensó Ren.

- Eso es bien cierto, Mogami-san…

Sí. Dos tontos.

Dios los cría y ellos se juntan.


- Vengo por mi promesa –dijo Ren.

- ¿Disculpa?

- Mi sello…

Ren cruza la sala y ante la sorpresa de Kyoko, toma su mano izquierda.

Sus dedos buscan, ágiles y suaves, las huellas de su dibujo sobre su piel, en la palma de su mano. A Kyoko le saltan al vuelo mil mariposas en el estómago…

- Tsuruga-san…

- ¿Hmm?

- Es la otra mano, Tsuruga-san…

- Oh, perdón…

"¿Eh? ¿Es eso un rubor? Nooo. Tsuruga Ren no se ruborizaría jamás… Eso es algo para doncellas como yo, no para playboys como él".

- Y no, ya no queda nada… Ayudo en un restaurante, Tsuruga-san, lavo los platos continuamente…

- Pero te dije que volvería antes de que esto desapareciera… -dijo en un tono bajo, que sonaba casi ¿triste?

Se lleva su mano hacia una lámpara. Obviamente detrás de la mano va Kyoko. Ren, buscando más claridad, se inclina para observar mejor. Esta vez sí es la mano correcta. La mueve de un lado a otro intentando encontrar algún resto de ese sello infinito. Kyoko puede oler su colonia. Demasiado cerca. Otra vez…

- Oh, ¡aquí! –exclama triunfal.

Ren alza la vista y el rostro de Kyoko está a su altura. Se queda como hipnotizado mirándola, ahogado en el oro de sus ojos, y solo cuando ella parpadea, él vuelve en sí.

- Mogami-san…

- ¿Sí, Tsuruga-san?

- Aún queda algo…

- ¿De veras?

- Sí. Es muy tenue, pero sí.

- Ajá. Pues supongo que has mantenido tu promesa.

- Nunca podría romper una promesa que te hubiera hecho…

Silencio… Sí, silencio laaargo e incómodo.

- ¿Tsuruga-san?

- ¿Sí, Mogami-san?

- ¿Me devuelves mi mano?

Ren la suelta como si quemara, se pone recto y retrocede dos pasos. Se acaba de dar cuenta de lo cerca de Kyoko que estaba, extremadamente cerca. Y Tsuruga-san no hace eso. Ese es Cain.

- ¿Tsuruga-san?

- ¿Sí?

- ¿Los tienes?

- ¿El qué?

- Los vídeos.

- ¿Qué vídeos?

- Lo prometiste.

- ¿Qué cosa?

- ¡Tsuruga-san! Me prometiste registrar cada una de tus comidas mientras estuvieras solo en Guam. Y tú eres el que dice que siempre cumples tus promesas…

Ren tragó saliva.