La tacita de café azucarado a la que defiendo se acerca al estrado, algo confusa. El juez se dirige a ella.

-Muy bien, acusada. ¿Ha estado prestando atención?

-Sí, Su Señoría, he estado escuchando el juicio.

-Muy bien. Antes que nada, díganos su nombre completo y su profesión, por favor.

-Bueno, yo…

-Supermodelo no eres, ni lo serás, cariño.- le suelta Crescend.

-¿Per…Perdón?

-Escucha, niña, ¿A qué vienen esas pintas que me llevas? Nadie lleva hoy en día el gris con el rojo, niña. ¿Y esos zapatos prehistóricos? Por favor, ¡La que tendría que arrestarte es la policía de la moda!

¡¿Pero de qué va este cretino?! ¡Ni que él fuera mejor! ¡Nadie se mete con mi cliente y sigue a sus anchas! ¡Taza de café que va…! ¡Diana! Justo en la cara de Crescend. Godotito, que buena puntería tienes.

-¡Señor Godot!-me dice Venoma, sorprendida, y no enfadada.

-¡Ja…! Como ya he dicho antes, Venoma, un café nunca debe ser juzgado por la taza en el que está servido. ¡Y por lo visto el fiscal es más de té!

Venoma lanza una mirada al fiscal "acafeinado" y sin quererlo se pone a reír encandiladoramente. Me acaba de sonsacar una gran sonrisa. Ha estado recordando que es huérfana y está acusada de asesinato, y aun así, está riendo a pleno pulmón.

Después de un corto rato, Crescend ya se ha escurrido el café del pelo y ya echa humo por sí solo.

-Perdón, Su Señoría. Ha sido un impulso, no era mi intención ser irrespetuosa.

-De acuerdo, es comprensible. Ahora, diga su nombre y profesión, por favor.

-Sí. Me llamo Venoma, como el fiscal ya ha explicado antes desconozco mi apellido porque soy huérfana, y mi profesión… Supongo que soy estudiante.

-Está bien. Acusada, testifique para nosotros.

-¿Sobre qué, señor Juez?

-Por ejemplo, sobre su vida. A lo mejor descubrimos por qué la víctima sabía su nombre, si es que lo sabía.

-Entendido, Su Señoría

Declaración del testigo- Sobre mí

No conozco a mis padres biológicos.

Me abandonaron cuando yo era muy pequeña.

No sé ni sus nombres, ni cómo son físicamente.

Tampoco conozco a ningún otro posible familiar o amigo de mi verdadera familia.

Que yo sepa, nadie en el mundo me conocía salvo la gente del orfanato.

-Lo siento mucho, Venoma.

-No tema, señor Godot. Ya llevo 8 años en la misma situación, una se acaba acostumbrando.

-Muy bien, señor Godot. Proceda con su interrogatorio.

-No sea cruel con su propio bomboncito de licor, abogado enmascarado.

¡Mira quién fue a hablar, merluzo!

Interrogatorio- Sobre mí

No conozco a mis padres biológicos.

Me abandonaron cuando yo era muy pequeña.

No sé ni sus nombres, ni cómo son físicamente.

-¡UN MOMENTO!- ¿Nadie pudo decirte nunca tu propio apellido? ¿Ni siquiera alguien del mismo orfanato?

-Por lo visto no. A lo mejor saben mi apellido y no me lo quieren decir, pero en lo que a mí respecta, yo no sé cuál es.

Tampoco conozco a ningún otro posible familiar o amigo de mi verdadera familia.

Que yo sepa, nadie en el mundo me conocía salvo la gente del orfanato.

No es exactamente una contradicción, pero lo que ha dicho no es del todo cierto. Hay algo que lo demuestra. Presento: Despertador.

-¡PROTESTO!- Venoma, yo creo que alguien sí que te conocía. Aunque tú no le conocieses.

-¿De verdad? ¿Quién es, señor Godot?

-El remitente del despertador. Fue un regalo, ¿No? Quien te lo mandó te conocía.

-S-sí. Supongo que está en lo cierto, pero no sé quién me lo mandó. En el regalo no figuraba remitente, ni había una dedicatoria ni tarjeta.

-Eso podría ayudarnos en la investigación. ¡Alguacil! ¡Mande revisar la lista de envíos en Correos en esta última semana!-ordena el juez.

-¡Sí, Su Señoría!-obedece un alguacil que se marcha a toda prisa.

-Muy bien, creo que eso es todo por ahora sobre la acusada en sí misma. Ahora, acusada, testifique sobre el crimen por el que se la acusa.

-Sí, Su Señoría.

Declaración del testigo- Sobre el crimen

Recuerdo que la noche del crimen estuve todo el tiempo durmiendo profundamente.

Al despertar, me lo encontré todo tal y como lo encontró el Cuerpo de Policía.

Vi la escena y grité de sorpresa y pánico. Entonces alguien entró.

Serían sobre las 07:00h de la mañana, o así.

Esa persona me leyó mis derechos y me arrestó en el acto.

Después me registraron y me trajeron al centro de detención.

-Bien, hasta ahora, todo lo que ha testificado parece coherente.

-Todo excepto la parte de que es inocente.- se cachondea Crescend.

-Señor Godot, su interrogatorio, si es tan amable.

Interrogatorio- Sobre el crimen

Recuerdo que la noche del crimen estuve todo el tiempo durmiendo profundamente.

Al despertar, me lo encontré todo tal y como lo encontró el Cuerpo de Policía.

-¡UN MOMENTO!- ¿Puedes describir la escena con tus palabras?

-Muy bien. Veamos… El cuerpo de la víctima estaba en el suelo, la escritura con sangre de mi nombre estaba allí también y entonces noté la pistola en mi mano.

-¿No intentaste hacer nada en ese momento?

-Lo cierto es que no tuve tiempo. Nada más despertar y ver la pistola, un hombre entró y me detuvo.

Vi la escena y grité de sorpresa y pánico. Entonces alguien entró.

Serían sobre las 07:00h de la mañana, o así.

Esa persona me leyó mis derechos y me arrestó en el acto.

-¡UN MOMENTO! ¿Puedes darnos más detalles sobre la detención?

-Sí, bueno. La verdad es que todo pasó muy rápido. Me desperté, vi la escena que acabo de describir y después se abrió la puerta. El hombre que me detuvo me arrestó en el acto.

-¿No echó ni un simple vistazo a la escena?

-Pues, ahora que lo pienso, no. A lo mejor fue porque al verme con la pistola no le hizo falta nada más para detenerme. Pero no miró el cuerpo ni nada más.

-¿Podrías decirme más sobre el hombre que te arrestó?

Era un fiscal importante, que iba a supervisar el orfanato aquel día. Oiría el grito que lancé y entró a arrestarme.

No sé quién era ni cómo se llamaba.

Creo que sé quién es ese fiscal tan importante. Presento: Recorte de periódico.

-Venoma, creo que el nombre de aquel fiscal que te arrestó es Rail Vyctyme, el hermano de la víctima y el fiscal general del distrito.

Venoma observa la foto del fiscal con ojo crítico y me da la razón.

-Sí, efectivamente fue este hombre quién me detuvo. Siento el malentendido.

-Bueno, bueno, señor abogado, ¿Hemos terminado ya de perder el tiempo de una manera tan tonta?-me pregunta sarcásticamente el guapito de cara del fiscal.

-¡Ja…! Ahora soy yo el que no te entiendo, Crescend.

-No necesita hacerse el tonto, Godot. Sabe de sobras que el caso que acabo de presentar es perfecto. No necesita ser investigado más.

-Un momento, ¿Qué quiere decir con eso?

-Es cierto que lo de la pintada podría contener algo extraño, pero quizás es solo un problema de la autopsia. Y lo de la mano de la pistola es trivial. Mi caso es perfecto.

-¡PROTESTO!- ¿Eso crees?

-Sin duda. Su Señoría, la sala está lista para escuchar su veredicto. Será más útil el hecho de que la acusada esté ya en el estrado.

¡Van a declararla culpable cuando todo esto ni siquiera ha empezado! ¡He de frenarlo como sea!

-Muy bien. Este tribunal encuentra a la acusada, la señorita Venoma…

-¡UN MOMENTO!

Todos los ojos de la sala se posan en mí.

-¿Desea añadir algo más, señor Godot?

-¡Este juicio dista mucho de haber terminado! ¡Solo voy por mi taza de café número 6! Además, hay cosas que necesitan ser investigadas todavía.

-Lo que se necesita es encontrar su cerebro dentro de esa cafetera que tiene por cuerpo, Godot. ¿Así que quieres hacernos perder más el tiempo?

-No me lo estoy inventando. Esa pintada necesita ser investigada, sin ir más lejos. Por otro lado, ¡la acusada no tiene ningún motivo!

-Sí, pero ¿Qué más da eso?

-¿Que qué más da? Sin un motivo, ¿Por qué iba una niña de 8 años a matar a nadie? Y también está el tema del arma. ¿Acaso se cree que en uno de sus paseos la acusada le compró esa pistola tan rara a un vendedor ambulante? ¿De dónde la pudo sacar?

Estoy haciendo sudar la gota gorda a ese chulito acabado.

-Razón no le falta, señor Godot. Visto así, no puedo emitir un veredicto en estas circunstancias, sería demasiado prematuro.

-¡Pero Su Señoría…!

-Señor Crescend, en vez de lamentarse, podría llamar a otro testigo, por ejemplo.

-Je, je, je… Muy bien. Es cierto que todo esto acaba de empezar, pero mi próximo testigo demostrará una cosa: ¡La culpable es esa niña del banquillo de los acusados!

Murmuros y murmuros del gallinero que hay en la sala.

-Muy bien, ¡Démosle caña al asunto! Que pase el próximo testigo.