Capítulo VI

Mientras Terry y Albert se encaminaban al hotel dónde estaban hospedándose. En otro lado, Candy se encontraba meditando y observando las esquinas del patio.

¿Qué sucede, Candy? - preguntó mi abuelo haciendo lo mismo.

Debemos colocar nidos de pichones en ese árbol, abuelo - señalé atenta a contar los posibles lugares.

¿Para qué? - me preguntó mi abuelo

Los agentes no son de la policía, sino que eran los de la otra vez - refirió Candy tomando nota.

No me lo dijeron... - mi abuelo se rascó la cabeza.

Pues así es, nadie debe saber que Stear está aquí - refirió la rubia con cautela.

De acuerdo, lo bueno es que tu habitación no tiene vista por fuera de la casa, así estarás más segura - confirmó mi abuelo pensándoselo dos veces.

Debemos vigilar sus movimientos, quizás sean ellos quienes nos estén vigilando - informó mi tío André quién acababa de entrar a la casa del abuelo.

¿A dónde vamos, tío André? - preguntó Candy al sentirse jalada por su tío.

Claire quiere saber de ti - informó tío André.

¿Comeremos con ella? - preguntó la rubia sin tener cuidado por dónde pisaba.

¡Sí, el lugar te gustará! - explicó esperanzado, saliendo de la casa y entrando al coche.

Bueno, supongo que sí, no debes mencionar a tía Claire que nos están siguiendo, ¿de acuerdo? - pide Candy.

Y ¿cómo lo sabes? - preguntó él tratando de voltear el rostro.

Porque los estoy viendo, desde aquí, ¡no, no voltees! ¡Actúa normal! - recomendó ella a modo de que ambos hablan normalmente.

¡Imposible! ¡Para qué me dices! - exclamó mi tío André nervioso.

Sí puedes - la rubia le infundió confianza.

Todo el camino fue llevado hacia otras cosas y otras conversaciones, olvidándose un momento de que un auto negro les venía siguiendo, dentro de éste los dos agentes elucubraban sobre los motivos de los Taylor para encubrir a unos hackers. Mientras en el otro auto, tío André me anunciaba que habíamos llegado, al momento de que el auto se detuvo, me ayudó a salir del auto y entramos al restaurante.

Buenas tardes, reservación para Claire Taylor - preguntó a la hostess del restaurante.

¡Ya llegó la señora, pasen por aquí! - la hostess los condujo hasta su mesa.

Señor, señorita, ¿les traigo algo de tomar? - preguntó el mesero observando que había un té frío en la mesa.

Un whisky y una limonada - solicita mi tío André.

Enseguida - asiente y se va dirige al bar por su pedido.

¿Dónde crees que esté mi tía, tío André? - le pregunté casual porque desde que habíamos llegado, no se aparecía.

Tía Claire, ¿dónde andabas? - le preguntó Candy a su tía, ya que no estaba cuando arribaron a la mesa.

En el jardín, ¿te gusta el lugar? - cuestiona tía Claire.

Sí es bellísimo, espero que me lleven a todos los lugares en Marruecos - pidió la rubia emocionada.

Debemos hablar linda - solicitó Claire, mirando a su esposo quién la miraba de igual forma.

¿Pasa algo? - quiso saber la rubia, ya que no entendía.

Sí, hay que prepararte para cuando debas enfrentarte a tu tío. Lo puedes hacer de varias formas, ¿qué tan teatral, te sientes? - pregunta ella sonriéndole.

Normal, ya había pensado en eso, pienso entregar a mi tío a esos caballeros que están allá atrás - refiero cuando ellos están dudosos de mis respuesta.

Pero... - quiso interrumpir mi tío André.

Claro que eso no lo sabrán aún, sino a su debido tiempo - explico con determinación.

¡Qué quieres decir? - pregunta Claire, creyendo no entender lo que proponía.

Que daré a conocer la cláusula tres del testamento de mi padre - informa quedándose ambos callados.

¡Pero te pondrías en evidencia! - exclamó Claire asustada.

Claro que no, debemos hablar con tía Isabela, ella tiene que ayudarnos - informó sacando de balance a ambos.

Y ¿cómo lo harás? - quiso saber mi tío André.

Avecantora contactó a un periodista en el New York Times para que publique las finanzas de tío Edward y ahí comenzará todo... - solté rápidamente.

¿Estás segura? ¿No prefieres esperar? - cuestionó tío André.

He esperado diez años para esto tío André, ¿crees que deba esperar mucho más tiempo? - pregunté sonriendo socarronamente.

Por supuesto que no, has tramado todo muy bien Candy - aclaró tío André, antes de que lo tomara a mal.

Sí, he repasado algunas cosas con el abuelo, pero sólo me falta una - le informó a su tío.

¿Cuál? - quiso saber de inmediato.

Tuve una idea, enredar al agente Grandchester en éste asunto - insistí en ello.

Define ¿enredar? - pregunto André preocupado.

¡Enamorarlo! - soltó ella muy segura.

¡Linda! ¿No te atreverás? - comento asustada mi tía Claire.

¡Tendremos que hacerlo, si no con quien estaré segura! - impliqué.

Tiene razón Claire, ¿cuándo hablaremos con todos? - preguntó tío André.

Esta tarde, en el cuarto sordo, les explicaré el plan - les susurra como si alguien nos oyera.

Y así fue, el plan detallado hasta la fecha de lectura final del testamento de mi padre se encontraba a tan sólo unos meses, ocho para ser exactos, todo comenzaría dentro de una semana, claro está que sólo mi abuelo hubo hablado con mi tía Isabella que con lágrimas en el rostro se había enterado de mi aparición en la familia que por ningún motivo alguien debía saber de ello y que por lo mismo tendríamos que fingir que si era la hija natural de mi tío Gabe; creando todo el caos familiar que la operación necesitaba.

Ella se encontraba en la sala privada de mi abuelo. Sollozando aún por la increíble noticia cuando decidí aparecer allí.

¡Linda tía Isabella...! - exclamé haciendo que mi tia volteara a verme.

Candy, querida mía, no podía creerlo cuando Joseph me dijo que estabas aquí, en su casa y viva, ¿qué ha pasado estos años? ¡Dímelo! ¿Qué ha sucedido? ¿Dónde estabas? ¡Cuánto has crecido! - preguntó y exclamó sin detenerse a que le contestara.

Calma tía Isabella, André te lo explicará todo por ahora, tenemos que ir a un lugar, que espero te enteres de lo que sucede - la tomé del brazo y la llevé al cuarto sordo.

Tiempo después.

¡No! ¡Me niego a pensar, decir y actuar de esa manera! ¡Mi difunto esposo sería incapaz de hacer algo así! - expresó Isabella enojada.

Sabemos que no lo haría, pero... Sin esta pieza clave, mi tío Edward seguirá libre y yo seré asesinada una vez se sepa que estoy viva - intenté presionarla.

No Candy, debe haber otra solución - insistió ella.

No, no la hay, es la única, ¿me ayudarás? - quise saber colocándome delante de sus ojos. Veme como si hubiera sido una infidelidad de mi tío, por favor - infiero anunciándole que ahora si me perderían.

¡No podré, Candy! - ella se negaba.

¡Sí podrás! - le aseguré.

No de verdad, que no podré - insistió ella.

Sí y lo harás bien tía Isabella, tienes una semana o mi tío se quedará con tu patrimonio familiar - decidí lanzar la última noticia que recibimos de Stear, levantándome.

¿Qué dices? ¡Eso no puede ser cierto! - exclamó ella.

Sí, mi tío será nombrado heredero universal de los bienes si no lo desenmascaramos - le informé viéndome las manos.

Y ¿mis hijos? ¿Los de André? ¿Tú? - pregunta Isabella sin poder creérselo.

Pues así será, quieres ¿qué eso suceda? - pregunté serenándome, esa era una carta que iba a utilizar en otro momento, pero mi tía no me la estaba poniendo fácil.

¡Está bien! ¿Qué debo hacer? - respondió cuando lo hubo pensado bien.

El rostro de mi tío cambió en tan sólo unos segundos sacándome una sonrisa. Convencer a mi tía Isabella estaba hecho, ahora la reunión. Pero antes debía ver a Stear.

Tuve una visita hace dos horas - me comunicó Stear.

¿De qué cosa? - cuestioné.

El agente Grandchester estuvo husmeando en el contorno de la red, de hecho localizó a !Ave Orquídea! ¿Qué piensas hacer? - me preguntó Stear.

¿Te contactó? Quizás debamos conversar un poco con él... ¿Aún está en línea? - pregunté curiosa.

No, pero podemos meternos a su computadora personal y en su casa o en el celular de él, ¿cómo prefieres? - me tenía que meter la curiosidad, no tuve más remedio que escoger su celular.

¡No lo sé! ¿Qué me sugieres? - cuestioné rápidamente.

Vamos de cualquier manera lo tenemos que hacer...sí aquí están sus datos, ¿computadora o celular...? - me preguntó nuevamente.

¿Qué hora es en...? Localiza la señal de celular y sabremos ¿en dónde está? - quise prolongar esa agonía.

Londres... - me respondió sonriendo por mis dudas.

Celular... - respondí al final. Dame el modulador de voz - sugiere Candy.

El celular estaba sonando, cuando el agente Grandchester contestó.

Bueno... - contestó él.

¡Hola, agente Grandchester...! - lo saludé.

¡Hola! - saluda él dudoso.

Usted no me conoce, pero creo que no ha entendido que hay cosas que no debiera investigar - entre que le digo y le amenazó por su insaciable curiosidad.

¡Ah sí! ¿Como cuáles? Sí se puede saber - respondió con ironía. Grandchester quería alargar la llamada porque le indicaba a Andley que la localizara.

Deje de intentar localizarme, no me encontrará... seguiré apareciendo en Empresas Taylor - aseguré determinante.

¿Qué sucede en empresas Taylor? - preguntó incomodo.

Pensé que usted era el detective, de la DEA y el agente Andley, del FBI - informé sin pensarlo y burlándome un poco.

¿Cómo sabes eso? Es un caso secreto... - exclamó Grandchester.

La red, fuente rica de información, ¿lo ha escuchado...? Lamentablemente usted, me lo ha confirmado - referí sonriendo.

No - atinó a decirme.

Pues debería de saberlo - sugerí con burla.

¿Qué quiere usted? - me preguntó hastiado por haber sido sorprendido.

No mucho, de hecho quería conocerlo - informé tal y cual se merecía.

¿A mí? - bufó sin sentido.

Sí, esté atento en la primera plana del New York times dentro de una semana, creo que le será muy grato saber qué se está orquestando en relación a empresas Taylor - sugerí.

¿En contra? - preguntó intrigado. ¡A favor! - se sorprendió.

Ya lo vera... - me limité a contestarle.

¿Algún autor en especial? - quiso saber.

Usted ya sabe a quién debe buscar... Ya me ha contactado antes... - solté medio enfadada.

¿Quién eres? - me preguntó.

Ya me conoces..., pero te daré una pista. ¡AM! - pronuncié y corté la llamada.

Ave Magnolia... - susurró sin decir nada más.

Andley ¿qué estabas haciendo? No la hemos podido contactar, sólo tu celular se puso a buscar a alguien, ¿ocurrió algo? - le preguntó el rubio sin entenderlo.

Sí, alguien me contactó para avisarme sobre una noticia periodística que saldrá la semana que entra sobre empresas Taylor, ¿el buscador arrojó algo? - le preguntó a Andley.

No, aunque es bastante extraño... - refirió el castaño.

¿Qué es extraño? - pregunta el rubio.

Sólo aparecieron dos palabras, Ave Magnolia... ¿la conoces? - Grandchester quiso saber.

No, no se quién es... Pero es hora de que me ayudes, ¿tienes alguien que esté preso por haber cometido fraude informático? - preguntó Grandchester.

Sí, quizás, tengo un par de presos así, ¿por qué? - preguntó él de vuelta.

¡Debemos visitarlos, de preferencia que sea experimentado! - sugirió él.

Por supuesto...lo visitaré en la prisión - aclaró Andley.

Dos días más tarde...

¿A quién tenemos? - le preguntó yendo a su oficina.

Jack Perewell, edad 22 años, tráfico informático sin agravantes - le informa.

¿De confianza? - le pregunté.

Cooperará, le dieron 25 años de condena - respondió Andley.

¿Qué dijo el fiscal? ¿Le podremos ofrecer un trato? - preguntó Grandchester.

Eso lo sabremos en la audiencia, ¡John nos espera allá! - refiere Andley tomando la chaqueta y colocándosela.

¿De verdad? ¡Vamos entonces! - Grandchester lo animo y la siguió.

La entrada a la prisión de Leicester era medianamente antigua, un precioso castillo que albergaba a demasiados prisioneros adultos, la razón por la que Jack Perewell y William Thompson se encontraban en ésta prisión fue sólo como una oportunidad, el fiscal que lo había atrapado en Nueva York lo deportó a Inglaterra con el único propósito de utilizar sus dotes en alguna misión a posteridad. Ese día había llegado, William Thompson serviría para este caso, después de pasar la zona de registro y seguridad del penal, accedieron a una sala de interrogación.

Thompson, William - refirió Andley mientras ponía toda la información sobre la mesa. Grandchester también se sentó delante de él.

Ustedes me dirán, ¿en qué puedo servirles...? - les preguntó cuando los vio.

Necesitamos que investigues a alguien - pidió Grandchester.

En buscadores puedes encontrar cualquier cosa - citó el cortante.

A ella no... - soltó detrás de alguien.

¿Una mujer...? ¿Espía? - preguntó curioso sonriendo.

No lo sabemos, ¿has oído hablar de empresas Taylor? - le preguntaron.

Sí, quién no ha oído hablar de una de las empresas más rentables en el mundo, aquí en Londres tienen su casa matriz. ¡Necesito una computadora! - solicitó él.

¿Que desde luego solo usaras aquí? En ésta sala ya acondicionada y que sólo vendrás aquí ocasionando una pelea menor... - informó cortante Grandchester ya que de su ayuda dependía la reducción de su pena.

¿Disfraces? ¿Tan pronto? - se burló Thompson.

Seguridad... - soltó Andley.

Bueno, comencemos entonces...una computadora ya... - pidió Thompson certero.

Seguro, pero es normal... - respondió Andley, dándole la que tenia a la mano.

Aún las normales sirven, son limitadas, pero sirven... - recapitulo Thompson.

Grandchester, dásela. Red global de empresas Taylor... - colocó la red de la empresa, pero en un dos por tres la desapareció en interfaz.

¿Usuario? - le cuestionó a Grandchester.

Ave Magnolia - respondió Andley.

¡Tienen todo un aviario...! ¡Fiu! - silbó al ver los nombres de todas las aves alrededor.

¿Qué quiere decir? - preguntaron al unísono.

¡Usted dígame...! – sonrió Thompson cuando volteó la computadora hacia sus ojos.

Todo el mundo en un mapa y rodeado de nombres de aves, cuando de pronto... - Andley y Grandchester no podían creerlo, pero todos saltaron de la impresión.

¿Que buscas en realidad Thompson...? - saltó una pregunta en código.

¿Qué es eso? - preguntó Andley.

Alguien que los conoce por supuesto...esperen. ¿Quién eres? - ahora fue el turno de Thompson.

Eso deberías saberlo Thompson, el agente Grandchester debería saberlo - respondieron del otro lado.

¿Quién es el agente Grandchester? - Thompson preguntó.

El que te visita hoy en la prisión de Leicester, seguramente Thompson te preguntarás ¿cómo se que eres tú? - cuestionó Stear sonreído.

¿Cómo sabe que estamos aquí? - preguntó Andley.

Es sencillo, todas las señales de gps pueden buscarse... - explica Thompson. Su celular, lo tiene registrado en motor de búsqueda - le cuenta, ya que ha localizado por mapa la señal y ha sonado.

¿Cuál es tu nombre? - pregunta Thompson.

Dile al agente Grandchester que mi nombre clave es: Creador de Aves y que vas a necesitar muchos códigos para descifrar quién soy, pero puedo desearte suerte... - le responde mostrando al último una carita con una gran sonrisa.

¡Demonios! Necesito el equipo que le pedí, esto nos sobrepasó... - le sugiere Thompson enojado.

¿Eso es todo...? - preguntó.

Sí, al parecer me enfrentó con alguien mejor que yo y los conoce, a usted agente Grandchester por la codificación de su celular, así que sabe en donde usted anda metido... - le cuenta con lujo de detalles.

¡Tienes que hacer algo...! ¡No puede saber en donde andas! - sugirió Andley.

¡Lo sé, veré que hacer! - respondió Grandchester harto.

Esperen... - exclamó Thompson.

Supe que me buscaba agente Grandchester... Supongo que ya vio a mis crías... - suelta haciendo que todas las aves resplandezcan.

¿Qué quiere decir con eso? ¿Cuáles crías? - preguntó Andley.

Las demás aves, las que andan alrededor del mundo - responde Stear.

Son muchas... - refiere Thompson sin poder creerlo.

Demasiadas - es el turno de Grandchester para sorprenderse.

¿Sabe lo que pienso? ¿O lo que digo? - preguntó Grandchester.

Eso dígamelo usted, quizás alguno de ustedes ya lo conocen... - quiso saber Thompson.

Agente Grandchester, le propongo algo - le propuso un trato.

Vea, le habla... - Thompson le mostró la computadora delante de él.

¿Conoce Plaza Buylud? - cuestionó Candy.

¿Donde es eso? - preguntó él.

¡Marruecos! - soltó ella.

¡Sí, es en Marruecos! - asintieron.

Efectivamente quiere que lo vea en que le parece... ¡dos horas! - le solicitó abreviando.

Pero ¡estoy en Londres! - respondió él.

Tiene dos horas para llegar...esté al pendiente... - me limité a decirle.

¡Demonios! - soltó una maldición.

¿Cómo llegarás en dos horas a Marruecos? ¡Está demente! - expresó Andley.

Pues tendremos que hacerlo, en ¡helicóptero! -

Pero... ¿como en helicóptero? Eso, estamos cerca de Londres, podremos utilizar el helipuerto ahí tomaremos el primer vuelo - sugirió Andley, resolviendo el problema.

Candy, ¿estás loca? ¿Qué pretendes? - Stear vociferó.

¡No me vera a mí, sino a Linda! Bueno casi...tengo que buscar a André y yo necesito que me ayudes, tienes que mandarle una conversación que te mandare por wathsapp, ok - le pedí ayuda y después comencé a buscar a mi tío por el celular.

¿Estás segura? - me preguntó Stear.

Sí, sé lo que hago. Sabes ¿donde está André? - pregunte ansiosa.

Lo vi observando las rosas de tu abuela - me dijo.

En un rato vengo - le dije, saliendo del cuarto sordo y dirigiéndome hacia el jardín de rosas de mi abuela.

Candy - alguien la llamaba.

Sí - respondí dándome la vuelta.

Ten cuidado por favor... - suplicó Stear antes de volver a meterse tomándose la cabeza.

Por supuesto -

Tío Andreeeé, tío Andreeeé - le grité cuando lo vi entrar a la biblioteca.

Candy querida, ¿qué pasa? ¿Desde cuándo me dices tío? - preguntó el fuera de onda.

¿Eres mi tío o no? - cuestionó ella. Sonriendo.

Sí, sin duda lo soy, pero no me digas así - pidió él apesumbrado.

De acuerdo, mi abuela me habló de una plaza con mucho entusiasmo, conoces ¿Plaza Buylud? - le pregunté.

Sí, por supuesto que la conozco, ¿quieres ir allá? - me pregunto extrañado.

Sí, podemos - le solté queriendo saber si podría llevarme.

Por supuesto, pero Claire aún no llega - refirió mi tío.

No te preocupes André, podemos esperarla, ¿demorará? - pregunté como si no tuviera prisa, pero si la tenía.

Una hora tal vez, la plaza está como a cuarenta y cinco minutos - le soltó.

Entonces no te preocupes, la esperamos mientras me arreglo - sugerí.

De acuerdo... - asintió André.

Continuará...