Disclaimer: Los personajes de Twilight pertenecen a Stephenie Meyer, algunos personajes al igual que la historia son de mi total autoría. El título lo saqué de la canción "How to save a life" de The Fray. Prohibida su reproducción o adaptación parcial o total sin mi autorización. No al plagio.
*ALGUNAS ESCENAS PUEDEN CONTENER LENGUAJE FUERTE, TEMAS SENSIBLES Y CONTENIDO SEXUAL, LAS CUALES LEES BAJO TU RESPONSABILIDAD*
Capítulo beteado por Yanina Barboza, Beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)
¡Hola! Aquí estoy de nuevo, vengo a dejarles un nuevo capítulo, espero les guste muchísimo, gracias por sus reviews, favs y follows, es hermoso. También gracias a la/os lectora/es silenciosa/os.
PD: Esta semana no pude actualizar mi otra historia ¿Será Amor? La cuál la próxima vez actualizaré con doble capítulo.
Ahora sí, a leer :D
Att: Ana
Capítulo 6
POV Edward.
—¡Alice Gertruth Cullen! ¡No me voy a ir allá! —proclamé bastante irritado por su repentina y estúpida decisión.
—¡¿Cómo te atreves a llamarme por mi nombre completo frente a Jasper?! —gritó claramente enojada.
Si hay algo que Alice odiaba aparte de comprar ropa barata, los calamares y los insectos, era que la llamaran por su segundo nombre, por alguna extraña y estúpida razón, aborrecía ese nombre en ella, pero no se lo podía cambiar porque era en honor a nuestra bisabuela Gertruth Nicole Cullen.
—Si su relación va para alguna parte, no creo que debas esconderle algo tan importante, y a la vez tonto, como lo es tu nombre —objeté, poniendo los ojos en blanco.
—Jazzy, ¿te gusta mi nombre? —preguntó ella con ojos soñadores hacia Jasper.
—Todo lo tuyo me gusta, Ali —contestó mirándola con ternura, y Alice sonrió como si se hubiera ganado la jodida lotería y se acercó a darle un beso.
—Oye, chico, los ojos en el camino, no en mi hermanita —le indiqué, esperando a que cortaran su cursi y bizarra escena de amor.
—Lo siento, hermano, pero Alice me distrae —confesó con una sonrisa.
—Ya dejen la cursilería y llévenme a mi apartamento —ordené, y me recosté en el asiento del auto.
—Esta vez no te saldrás con la tuya, Eddie, vamos porque vamos a la casa de nuestros padres —aseguró.
—¿Y por qué habría de seguir tus órdenes, enana? —reclamé frunciendo el ceño.
—Porque eres un completo idiota que casi muere por una serie de errores que sigues repitiendo y no tienes derecho sobre tus malditas decisiones ahora mismo, yo estoy a cargo de tu desordenada vida en este momento —me sermoneó, como ya muchísimas personas lo habían hecho en los últimos tres años.
—Alice, soy un adulto —comencé a defenderme.
—Uno bastante estúpido —me interrumpió—. Solo cállate y no pelees más porque no va a cambiar el rumbo de esto. —Y por su tono no dejó ni el más mínimo espacio para protestar, yo sabía que cuando Alice Cullen estaba decidida a hacer algo, no había guerra nuclear, invasión zombi, u holocausto caníbal que pudiera detenerla, así que me limité a cerrar los ojos y exhalar un suspiro de frustración.
Hora de enfrentar a mis padres
Después de aproximadamente una hora de recorrido silencioso (porque Alice y Emmett se habían dormido), llegamos finalmente a la gran casa de mis padres. «Bien, Edward, tú puedes, tú eres fuerte, eres guapo y muy valiente. ¡Vamos, Cullen!»
Bajamos, después de que Jasper batallara bastante para sacar a mi hermana que parecía estar dormida, entre sueños decía cosas como: "Si Jasper está conmigo todo estará bien" y "Edward es un maldito idiota".
Emmett se acercó y tocó el timbre de la enorme puerta color caoba de la linda, y estúpidamente grande, mansión en Upper East Side, uno de los barrios más elitistas de Nueva York, ubicado en Uptown Manhattan, alejado del mundo común y de la energía callejera y artística neoyorquina que yo tanto amaba. Jamás entendí por qué terminaron mudándose aquí y convirtiéndose en los aristócratas por excelencia de Nueva York, sabiendo sus orígenes de artistas sin dinero que trabajaban en películas independientes; orígenes en los que yo crecí, rodeado de poetas frustrados, actores en busca de sus sueños y marihuana en las reuniones nocturnas de mi padre, en las cuales, cuando ya estaba jodidamente con el opio en las nubes, me dejaba participar aunque yo solo tuviera unos ocho años de edad, ahí fue donde encontré tres de mis mayores gustos: actuar, tocar el piano y las drogas. No piensen que mi padre me daba cocaína o heroína, era solo marihuana ocasional que yo tomaba de la mesa sin que se dieran cuenta, recuerden lo de "artistas mugrosos y hippies", así que estaban bastante obsesionados con todo lo natural, pero como ya todos saben, la marihuana es el gran amigo hijo de puta que te presenta al resto del grupo. Nunca había culpado a mi padre por mi gusto adquirido a tan temprana edad, sabía que fue terriblemente irresponsable y estúpido, pero él no sabía lo que hacía, no estaba en condiciones para decidir por sí mismo y menos por mí. Tampoco me obligó a seguir en ese camino, de hecho había tratado de sacarme de eso desde que tenía dieciocho años, pero no lo había logrado, y no era como que tuviera que hacerlo, yo podía dejarlo cuando quisiera, no controlaba mi vida, nadie lo hacía.
Luego de un minuto se escucharon pasos acercándose, y el estruendoso grito de mi madre que era algo como: «Carlisle, Edward está aquí, está aquí, mueve tu trasero acá, ya».
—Hola, Emmett, querido, ¿cómo estás? —Abrió la puerta mi madre y estrechó en un fuerte abrazo a mi mejor amigo.
—Señora Esme, que linda se ve, y estoy muy bien, aunque tenga que manejar para este jodido idiota aquí todos los jodidos días —respondió alegremente. Nota mental: Patear el trasero de Emmett lo antes posible.
—Lo sé, mi niño es un cabeza dura, gracias por cuidarlo —expresó mi madre con ternura, Emmett sonrió y yo... puse los ojos en blanco.
—Madre, aquí estoy —le recordé agitando mi mano.
—¡Eddie! —chilló emocionada—. ¿Por qué no has venido a visitarme?
—Estuve ocupado —murmuré distraído—. ¿Acaso compraron nuevas cortinas?
—Sí, son persas, nos costaron un ojo de la cara, pero son hermosas, ¿verdad? —informó mirándome, tratando de descifrar algo en mi expresión.
—Son lindas, pero un poco innecesarias, ¿no crees? —comenté con el ceño fruncido a tan extravagante gasto.
—De vez en cuando hay que consentir a la casa —aseguró con una sonrisa.
En ese momento bajó mi padre por las escaleras y sus ojos se agrandaron, mostrando la sorpresa en ellos. Creía que en este punto quedó claro que no solía visitar a mis padres con mucha frecuencia.
—Edward, ¿qué haces aquí? —preguntó confundido.
—Alice me obligó —contesté con sinceridad. No soy el tipo de persona que se va con rodeos.
—Tenemos que hacer algo —proclamó Alice lo bastante despierta ahora.
—Estoy aquí, y no soy un niño, así que no te expreses acerca de mí como si lo fuera —protesté enojado.
—Eres mi hermano menor, y eres prácticamente un niño, porque no eres capaz de tomar decisiones de adulto —exclamó igual de enojada, y pude notar como Jasper trataba de calmarla con un suave toque en el dorso de su brazo.
—Deja de tratar de arreglar mi vida, está bien así, no necesito ayuda, yo controlo mi vida. ¡Maldita sea! —grité, exasperado por el comportamiento sobreprotector de mi hermana, entendía que quisiera cuidarme, pero no era su deber, no era deber de nadie.
—Edward, vimos en las noticias lo que pasó —intervino mi madre con ojos llorosos—. No puedes seguir así, necesitas ayuda, Edward, te estás dirigiendo a un abismo sin retorno, no quiero eso para ti.
—No necesito ni quiero que se preocupen por mí, estoy bien, puedo dejarlo cuando se me dé la maldita gana —declaré irritado.
—Edward, sé lo que sientes, estuve en el mismo punto que tú, sé que puedes salir de esto y llevar una buena vida —comenzó a decir mi padre.
—No, tú no me vengas con sermones de "cómo llevar una vida saludable", tú más que nadie vivió de la manera más loca, y mírate, aquí estás, con una gran y lujosa mansión en uno de los estúpidos mejores barrios de Nueva York —dije.
—No quiero que seas como yo, no quiero que pases por lo que tuve que pasar para llegar a este punto, no quiero verte tocar fondo para que de una maldita vez te des cuenta de lo malo que es y de lo mucho que necesitas una mano que te saque de allí, Edward, no sabes cuánto me arrepiento de que hayas crecido en ese ambiente, de que por mi culpa estés así —confesó señalándome, haciendo énfasis en mi apariencia de zombi de The Walking Dead, pálido, ojeroso, ensangrentado, y con un yeso en el brazo.
—No comiences con las culpas, nadie me está obligando a hacer lo que hago, y nadie me obligará a dejarlo hasta que yo lo decida —aseguré decidido—. Creo que ya es hora de que me vaya de aquí. Alice, dame las llaves del auto.
—Ni creas que eso sucederá —respondió Alice segura.
—Entonces me iré a pie —respondí.
—Ed, al menos podrías quedarte aquí esta noche, quiero cuidar a mi hijo, asegurarme de que estás bien —suplicó mi madre.
—Voy a estar bien...
—Quédate, viejo, yo te llevo mañana a tu apartamento y mientras tanto podemos disfrutar de la deliciosa comida de tu madre —propuso Emmett entusiasmado.
—Tocará —mascullé dándome por vencido, y luego le susurré a Emmett—: Pero nos vamos lo más temprano posible, tengo que ir al estudio mañana o me despedirán.
—Lo que tú digas, hermano —dijo.
Después de comer y despedirme de mis padres, pero no de mi hermana, porque seguía muy enojada conmigo, subí a mi antigua habitación, donde todo seguía igual que la última vez que me quedé aquí, recorrí el lugar, lleno de recuerdos y me acosté en mi cama, divagando acerca de la vida y de lo sucedido en el último día.
—¿Qué estarás haciendo ahora linda doctora Isabella Swan? —Fue mi último pensamiento antes de caer profundamente dormido.
Emociones fuertes ¿no? Ahora saben un poquito más acerca de la vida de Edward y de cómo entró a su mundo de perdición. Quiero aclarar que cuando dice que empezó a los ocho años, no significa que haya estado drogándose cómo si no hubiera un mañana desde ese tiempo, cuando digo esto me refiero a que a esa edad fue en la que conoció este terrible vicio, pero no lo adoptó con fuerza hasta que estuvo lo suficientemente grande para conseguirlo por sus medios.
Gracias por seguir la historia, se los agradezco demasiado. Besos y abrazos desde Colombia y nos vemos en 15 días.
Link del grupo de Facebook: www. facebook groups / Twilight . Fanfics . AM06 / (Sin los espacios obviamente.)
