Disclaimer: Le pertenecen a diferentes compañías. Yo sólo juego con ellos. La trama es mía.
Pareja: KiWoon.
Advertencia: Slash. OoC.
Canción: Not Just you, by Cody Simpson (watch?v=xSDqNCruEws&) USEN ESTE LINK, PORQUE ESTÁ LA VERSIÓN ACUST. Y NO QUIERO ESA, QUIERO ESTA. :3
Dance for me VII
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También me duele, ¿lo sabes? Creo que no.
Ha llovido desde que te fuiste, desde que te envié lejos, lejos de mi vista, de mi presencia… de mi corazón.
Las horas sin verte, sin oírte, se han hecho eternas. Cada minuto que pasa más te extraño, y más me duele haberte dicho esas cosas. Todos cometemos errores, y no serías en el primero en cometerlos.
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Soy un idiota, ¿lo sabes? Creo que sí.
Las palabras simplemente brotaron de mí boca, como si fuesen prisioneros escapando de la cárcel. Sé que mis palabras dolieron con la misma intensidad de una flecha enterrándose en tu pecho, te destrozaron del tal forma que pude ver como tus ojos perdían ese brillo, aquel que te hacia diferente a los demás.
Te di la espalda cuando más me necesitabas, te negué mi ayuda. Me había prometido ayudarte en lo que fuera, desde que te conocí. Jamás me importó nada, ni siquiera tu trabajo.
Rompí mi promesa.
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Perdóname, ¿podrás? Espero que sí.
Viviré mecánicamente si no vuelves a mi vida, pero quizás deba acostumbrarme a esta nueva forma de vivir. Corazón metálico y frío.
Jamás olvidaré, jamás sanaré, jamás respiraré como si estuviera a tu lado, jamás seré feliz….Nunca amaré.
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La gente me miraba y sabía que me veía horrible. Estaba más pálido y delgado que antes, desde que Kikwang se había marchado nada era igual. Desde que le había corrido de mi vida nada era igual.
¿A dónde me dirigía? A buscar a Kikwang. Necesitaba verle, sentir su aroma, escuchar su voz y respiración.
Mis pasos se hacían cada vez más pesados, como si estuviese caminando por cemento y se estuviera secando. Tenía que llegar.
Al mirar el paisaje —tan verde como si fuera un sueño —, recogí una flor que me hizo acordar a él. Quizás con ella se pondría contento y su odio bajaría, lo dudaba.
El sol estaba radiante, mi piel ardía un poco, pero nada impediría que llegara hasta Kikwang.
Cada vez estaba más y más cerca.
Sentía como la emoción subía por mi cuerpo, y me apretaba fuertemente.
Tragué saliva, mis manos temblaban, mi frente comenzó a sudar levemente.
Cada vez estaba más y más cerca.
Mis pasos se aceleraban, hasta que a lo lejos ví una casa blanca. Era grande y hermosa. Me habían dado esta dirección, esperaba que fuera la correcta.
Mis pensamientos se descontrolaban, los intentaba detener, pero el saber que estaría cerca de ti, me ponía peor.
Necesitaba verlo.
Al llegar escondí la flor que tomé para él tras mi espalda. Me escondí tras un arbusto para espiarlo, salí de sorpresa. Al voltear me vio y su rostro se puso pálido. No entendía el por qué. Un hombre de aspecto duro salió a su encuentro, así que él era el otro. Tomó su cintura posesivamente, pero al verme lo soltó y me sonrió amablemente. Le sonreí por inercia.
La flor que era para él, terminó destrozada en mi mano. Me tragué el dolor, le sonreí a Kikwang. El hombre nos dejó solos.
Ninguno hablaba, sólo nos mirábamos. Me acerqué y te alejaste. Ese pequeño gesto causó en mí un dolor profundo.
—No te alejes, por favor —susurré con la voz quebrada. Kikwang abrió sus ojos por la sorpresa, pero no se acercó.
Tomé su mano y comencé a guiarle a un lugar en donde pudiéramos conversar los dos solos, y sin ser vigilados.
Los llevé a una plaza un tanto abandonaba que quedaba a cinco minutos de esa enorme casa.
Al llegar nuestras miradas se volvieron a encontrar. La de él estaba triste. Quería cambiar eso.
Tomé su mano y la llevé a donde estaba mi corazón.
— ¿Sientes eso? —él negó con la cabeza. Sonreí.
—Es porque no está cerca de ti, es porque no les has perdonado…—susurré acercando más y más. Sus labios me pedían a gritos que tomara posesión de ellos, pero no podía.
Solté su mano y agarré su rostro acercándolo más al mío. Podía sentir como tragaba saliva, sus nervios lo iban a traicionar. Un leve rubor se apoderó de sus mejillas.
—Yo no tengo nada que perdonar…—murmuró. Lo comprendí, él se estaba culpando por esto. Sonreí levemente, mostrándome disconforme con su decisión.
—Debes —me acerqué más a su rostro —, yo fui el idiota. No debí decir esas cosas, yo sólo—pero me interrumpió.
—Pero las dijiste —se soltó de mi agarre—. Creo que no tenemos nada más que hablar —se dio la vuelta, pero le detuve.
Tomé su rostro y tomé posesión de esos labios que anhelaba tanto. Mi boca atrapó su labio inferior, saboreando ese dulce manjar, con la punta de la lengua los delineé. Kikwang al principio se tensó, pero luego respondió la misma intensidad. Mi brazo izquierdo rodeó su cintura, y mi diestra se enterró en sus cabellos, ejerciendo un poco de presión.
Las manos de Kikwang estaba en mi pecho, como tratando de empujarme pero a la vez dejándose guiar. Nos separamos por falta de aire.
Su mirada se posó en el suelo. Sonreí, me sentía feliz de poder besarlo, de creer que todo estaba bien.
—Tengo que irme…—murmuró y corrió lejos de mí. Me quedé ahí, solo, como alguna vez lo había dejado a él.
Quise creer que todo estaba bien, pero esa base se acababa de romper. Quise engañarme, quise creer que sería mío para siempre.
Mis rodillas tocaron el suelo, mis palmas se humedecieron con sangre. Mis mejillas se empaparon de lágrimas. Y susurré su nombre.
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Corrí, corrí y corrí. No quería verlo y confundirme. Aunque ya había elegido a alguien, pero no podía decirlo ahora.
Mis vacaciones lejos de Dongwoon me habían hecho comprender quién era para mí, y quién no.
Dos semanas y había descubierto todo. No sabía como sentirme con ello. Tenía que aclarar las cosas y curar heridas.
Entré a la casa del Señor Choi, necesitaba verlo. Quería pensar que todo estaba bien con él, que no se había molestado por irme de esa forma.
La casa estaba silenciosa. Al ir avanzando, podía oír un ruido pero no sabía con exactitud que era. Caminé con sigilo y rapidez para ver que era.
La puerta estaba cerrada, pero se oía perfectamente la conversación.
—Te extrañé —le decía el Señor Choi a otra persona. Abrí mis ojos por la sorpresa.
—Yo también —la voz de otro hombre me congeló. No sabía quién era.
Me quedé ahí sin hacer nada. Tan sólo corrí cuando el primer gemido inundó el lugar. Me encerré en mi habitación y me senté en un rincón. Todo estaba oscuro. Mis sollozos no se hicieron esperar, secaba mis lágrimas. No quería saber nada más. Cerré mis ojos intentando dormir, pero todo se repetía.
—Te amo…—susurré con dolor.
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Holaaaaaaaaaaaa, ya aquí está el otro capítulo. No me peguen D: yo las amo... :c gracias por sus RR.
;w;
LD.
