Gracias por los mensajes, perdón por el tiempo
Prisionera
Capitulo 7
Era de madrugada y aun no dormía, aguardaba su regreso con anhelo, sabía que de ese beso no podría escapar, la seguiría hasta el final de los tiempos, acarició sus labios por inercia, estaba en lo correcto; ella tenía mejor sabor que en sus sueños...
Escuchó el movimiento de la perilla y sonrió:
- era de saberse- murmuro
- ¿kohaku está aquí?
Inuyasha miró a la dueña de la voz y sintió el frió calarse en su cuerpo. Si kohaku no estaba significaba que...
- ¿hace cuanto no lo encuentra?- preguntó ahora colocándose una chaqueta que había sido proporcionada por la misma Sango
- como dos horas...- meditó- ¿Kagome?
- ella tampoco está...- se apresuró a ir hacía la puerta
- ¿tienes idea de dónde están?- lo siguió
- no de donde, pero si de que están haciendo- empezó a correr. Sango se quedó mirándolo sin comprender, pero aunque corriese no lo alcanzaría.
Kagome se deleito de besos y caricias bajo el comando de Kohaku, entendió que ese dolor en su estómago no era más que su cuerpo avistando lo inminente; se había enamorado. No muy lejos de escapar de tal sensación, se internó en el bosque guiada por aquel joven de mirada inocente, lo siguió sin pensarlo. Y es que estar allí había sido lo mejor que podría haberle sucedido.
Rememoró el beso que su padre le había proporcionado y se sintió sucia. Necesitaba sacar ese sabor, que si bien era dulce, el saber que venía de su padre le brindaba molestia, en el alma y el corazón.
Y es que al besarla algo se encendió, descubrió lo que quería evitar sentir; que quizás le había agradado. ademas de haber sentido cosas mas allá de la inocencia ,a diferencia de Kohaku ese beso llevaba un algo que no sabría decir.
Apretó la mano de su acompañante, en respuesta él se giró.
- ¿falta mucho?- cuestionó kagome
- en el cordón de las montañas hay varias cuevas.
Kagome lo detuvo y le dio un prolongado y dulce beso empero eso no quitó el sabor de sus labios, tal vez ir mas lejos... pensó.
Kohaku se alejó y siguió en su tarea de guiarla. Aún le dolía la entrepierna. Debía saciar aquello que su cuerpo le clamaba; estar dentro de esa hermosa mujer. Y por lo que su instinto le decía ella quería lo mismo.
Inuyasha por otro lado corría por el bosque, cegado, odioso, se maldijo, esa maldita se había escapado con ese mocoso, y si no creía mal ya estarían por .. Se detuvo... ¿y que ganaba tendiéndola? si después de todo él le dio el permiso, si después de todo él la llevo a tomar esa decisión. Se volvió sobre sus pasos, pero nuevamente la sangre le hirvió.
Kagome estaba sedienta de más, deseaba que kohaku siguiera con lo que empezó. Cuando hubieron llegado él no esperó y se arrojo sin delicadeza alguna besandole cuanto pedazo de piel expuesto pudiese, y ella se dejo, simplemente porque quería.
Pero esa imagen, ese rostro prohibido, esa llama que desprendía ahora no menguaba en fuerzas, necesitaba quitar todo rastro de lo que jamás debió existir. Entender que eso en su estomago no era más que un simple dolor por hambre, Kohaku no despertaba en ella lo que estaba queriendo que despierte. O mejor dicho lo que despertó otra persona. Atendió a su llamado cuando el aflojo el agarre y se separó por un segundo para mirarle. Ella ya no estaba en ese plano, ni siquiera estaba participando del juego sexual al que la estaba arrastrando.
- ¿qué sucede?- preguntó él muy suave como no queriendo interrumpirle los pensamientos.
- creo... que nos precipitamos- pudo decir simplemente
Kohaku no le reprochó, ni la obligó y eso a kagome le evocó una sonrisa. Simplemente se alejo y se calzó la ropa. Pero una actitud que no aprobó fue verle irse sin reparar en ella.
Se levantó del húmedo suelo y noto que la lluvia no esperó para hacer presencia y sin mas se acurruco en un rincón y se dedico a mirar hacía fuera.. Caminar bajo la lluvia no era recomendable dando por echo que el camino por el que vino era pura tierra. Si sus cálculos no fallaban ese camino pronto seria una trampa mortal. Meditó todo lo sucedido y comprendió que ya no había vuelta atrás , lamentablemente había caído en lo que menos quería. Y ahora no podría pelear contra algo que Inuyasha se encargó en sembrar. Ahora entendía porque el muy maldito se jacto de que regresaría a él. Ese beso inició la guerra que se debatía en su interior.
Escuchó los pasos sobre la hierva mojada y sonrió al saber que Kohaku no la había abandonado como ella pensaba. Y si , efectivamente al verle con luz de luna el había regresado, solo que con alguien más.
- kagome...- susurro Kohaku aterrado- dile... dile que no hicimos nada.
Kagome dirigió sus ojos a los que detrás de kohaku destellaban. Esos ojos dorados , impertinentes.
- deja a Kohaku, es verdad, no hicimos nada.
- ¿ Y ustedes creen que yo me creo sus cuentitos?- arrojo al joven con suficiente fuerza como para romper la tierra- eres una perra , igual que tu madre- se acerco a ella y la tomó por el brazo- nos iremos y no volverás a ver a ese prepuber- la arrastro.
- no hicimos nada- repitió dejándose.
Kohaku impotente no dijo nada ni hizo nada, después de todo tenía todo el derecho del mundo: era su padre. no solo le ganaba en autoridad sino también en fuerza.
- no hicimos nada- reitero kagome bajo la lluvia mientras él la arrastraba a quien sabe que lugar
- tienes ese horrendo aroma a él- recriminó ciego de ira- nos quedaremos bajo la lluvia hasta que te desprendas de ese olor. - se paró y se giro quedando ambos frente a frente. Kagome fue la primera en desviar la mirada , no quería sentir aquello, no quería volver a perderse.
- ¿por qué no me miras?- pregunto tomándola por el mentón. kagome le corrió la mano
- no quiero...- susurro
- si estas enojada porque corte tus planes con tu nov-
- no hicimos nada- lo miró- no quise hacer nada- Inuyasha sonrió, conocía demasiado bien a kagome.
- así que... no volviste pero lo sentiste- aseguró, sabiendo que lo que había sembrado estaba dado frutos.
- no te interesa - empezó a caminar
- si me interesa- la asió
- no me toques- intentó soltarse
- no puedes evitar lo que sientes, admítelo- la abrazó por la cintura y con su boca se acerco a su cuello.
- por favor...- murmuro inquieta - déjame en paz...
- no puedo...- sonrió- porque ahora sé que me deseas tanto como yo a ti- deposito un beso en su hombro
- déjame , por favor...- una lagrima se escapo de sus ojos y se mezclo con el llanto del cielo
- sabes que me deseas...- repitió sobre su oído y la liberó del agarre. Dio unos pasos dejándola atrás- ¿quieres quedarte aquí y pescar un resfriado?- cuestiono al ver que no se movía Ella no lo miró en cambio ; se sintió débil casi como un animal herido, no podía luchar, no tenía como, ÉL la espero con esa pose arrogante de siempre y cuando se digno a alzar los ojos le delineo bajo la lluvia ; entendió que quizás siempre había sentido aquello, solo que ella misma se negaba. Se veía apuesto con el cabello revuelto, la camisa desabrochada en los primeros botones, la ropa se alineaba a sus marcados pectorales, sus ojos ocre brillantes despertaban sensaciones censuradas , su boca se abrió apenas y él sonrió con esa gracia que nunca se marchitaba.
Inaudita, esa era la palabra, no podía ni debía...
Pero él la estaba probando nuevamente. Con esa sonrisa la debatía a creer en un mundo en que no se conocieron hasta ese momento, una vida en que ambos no se emparentaron hasta ese instante. Un universo paralelo en el cual él no era su padre... Su mirada seguía allí De esa altanera forma, sabiendo que ella era débil ante su presencia. Sabiendo de antemano que ella se había rendido a lo inevitable aunque no lo dijese o expresara de ninguna manera.
Se sintió poderoso, la altivez que aumentaba se desprendía de la poca humildad que le quedaba, ya no deseaba que ella lo deseara, deseaba que lo acepte, que se lo grite, que se entregue a lo que no se pide ni se desea, simplemente se siente.
Pero aún estaba ese pequeño problema que llamaban; conciencia, de la cual sabia que Kagome nunca se desprendería. Era tan frágil y dura a la vez. La tenacidad no escapa de sus ojos, era ella quien ahora lo desafiaba con la mirada. Pero él a diferencia de ella ya no tenía que perder, si ella se rendía ambos perderían todo y ganarían mucho, ahora siendo él sólo quien se llevo a ese destino , no sería mas que él quien perdería todo .
Se rascó la nuca exasperado; ¿por qué ella lo mirada tan inquisidoramente , ¿acaso ya se había rendido?, no , no era eso, ¿acaso lo estaba pensando? no, no sabía pues de ella jamás tuvo esa mirada. Luego recordó que de ella no tuvo demasiadas cosas, así que aquella pregunta que le había echo con anterioridad volvió a sus labios y se escapó siquiera antes de que cerrada la boca.
- ¿Te acostaste con kouga?- la llovía se volvía a cada paso mas frió y cuando esa pregunta llegó a oídos de kagome entendió que ahora la lluvia le quemaba.
No esperó a que responda se acercó lleno de ira. Ella bajo la mirada aún mas, como queriendo cavar un agujero con ella. Sintió el agarré por los hombros y cuando alzó la vista esperando el regaño, la reprenda, él ya se acercaba con motivos obvios. Colocó sus manos sobre el pecho de él para alejarlo no tenía fuerzas suficientes para gritarle, con sus delicadas manos empujo a su agresor empero la fuerza de él le ganaba por mucho mas. La beso nuevamente sin su consentimiento, solo que esta vez no lucho contra lo que emergía No reprendió a su cuerpo cuando esté se aferró al dueño de sus emociones sin permiso,paso de sentirse sucia a resplandecer la bella calidez que sus labios unidos proporcionaban la embeleso paso sus manos por el cuello cuando supo que no había vuelta atrás, y él sintió su mundo caer ante sus pies. Ella le correspondió con la fuerza del mar, era suave, arrulladora y por sobre todo sabrosa. Cuando le sintió sostenerse como si de él dependiera comprendió que sobrepasaba sus limites , no era capricho, no era algo explicito, era amor. Necesitaba de ella como ella de él. Y si esto los llevaba a una debacle, caería al mismo infierno con una estúpida sonrisa.
Kagome suspiro entre sus labios cuando él la asió por la cintura. Esas manos que antes la tapaban ahora estaban situándose donde ningún padre debía tocar. Pero ya no sentía el rechazo, todo lo contrario. Se sintió feliz de que lo haga. Abrió su boca permitiendole el paso cuando él paso su lengua en un permiso invisible. Entre sus manos arrullo algunos cabellos de su extensa cabellera, se sentía exquisito , lo obligo a pegarse mas a su cuerpo, sabiendo que no existía mas espacio donde meterse. Él la satisfago sabiendo de ante mano lo sediento que es el cuerpo cuando joven. La apretó dejando un nada de espacio entre ellos. Y así se quedaron largo tiempo bajo la lluvia, que ya no estaba fría al contrario, calmaba toda su ímpetu ardiente.
Continuará...
