No acosen. Jajajajaj. A ver, hay gente que comenta como Guest, así que no puede contestarles individualmente. Sobre la idea de que parece que están empujando forzadamente a Regina hacia Emma, hay que tener en cuenta que quien lo hace es Mallie, y ella es…un espíritu libre. No creo que le importe mucho que sea una mujer. Además, en algún momento le dice a Regina que como con los hombres no ha tenido suerte, podría probar con las mujeres. Regina, al principio, no le hace caso, pero ya vemos que en su mente y en su corazón Emma se está metiendo.
¿Cita o no?
Regina había citado a Emma delante de un restaurante estilo pub irlandés. Ligeramente estresada, ella había llegado casi diez minutos adelantada y esperaba con impaciencia en su coche, escrutando la entrada del pub a la caza de una cabellera rubia.
Lanzando incontrolables miradas a su reloj, rezaba para que Emma llegara. Y repentinamente una oleada de preguntas se hicieron camino en su mente: ¿y si Emma no podía venir? ¿Y si no conocía el sitio? Tuvo un momento de lucidez: Mallie le había enviado un mensaje diciéndole que ya estaba con los dos niños, lo que significaba que Emma ya había salido.
«Eres estúpida…» rezongaba con ella misma
Después, su mirada fue atraída por el paso de un escarabajo amarillo que reconocería entre muchos, incluso ahí en Nueva York. Entonces salió del coche y se dirigió a la entrada del restaurante. Algunos segundos más tarde, cuando Emma llegó hasta ella, parecía que Regina llevaba esperándola horas.
«Hey, hola, ¿lleva mucho tiempo esperando?»
«¿Qué? Oh, no, acabo de llegar» mintió la bella morena «¿Lo ha encontrado fácilmente?»
«¡Viva el GPS! Aún no estoy acostumbrada a las calles. Está bien el sitio»
«Sí, vengo a menudo…El restaurante es muy bueno»
«Confío plenamente en usted»
Solo en el momento de entrar, Regina observó la vestimenta de Emma: vaqueros negros, botines negros, camisa de color crudo con lunares negros. Realmente estaba muy elegante. Regina había acertado al ponerse su vestido corto de cuero negro.
Se sentaron en una mesa que tenía al lado un inmenso acuario.
«Bonita la decoración» Regina le sonrió «Entonces…¿Bebemos algo?» dijo divertida Emma
«Con moderación, por supuesto»
«Evidentemente»
Tras la comanda y unos sorbos de alcohol, la atmosfera se relajó y las lenguas se soltaron.
«Cuénteme cómo se convierte una en una persona rica en esta ciudad» dijo divertida Emma
«Trabajo, trabajo, y más trabajo. Con algo de voluntad. Pero sobre todo, trabajo…A veces en detrimento de la familia» confesó ella con un velo de tristeza
«A veces la ambición es más fuerte»
«Arruiné mi matrimonio por culpa de mi ambición»
«¿Lo lamenta?»
«¿El qué?»
«Su divorcio. ¿No se dice con la perspectiva que quizás podría haberlo salvado?»
«No lo sé. Daniel y yo estábamos, sin embargo, en sintonía. Pero…a medida que fuimos creciendo, perdimos nuestros ideales de futuro. Yo tenía ambición, pero él quería permanecer con sus sueños de muchacho. Nuestra visión de la vida ya no era compatible. Y si pudiera dar marcha atrás, creo que haría exactamente lo mismo, las mismas elecciones»
«Entonces, no carga con lamentaciones» dijo Emma sonriente «Personas así son raras. Muchas dicen que si tal cosa o tal otra no hubiese pasado, habrían podido cambiar la situación»
«Y usted, ¿qué opina sobre eso?»
«Hm…No soy creyente, ni practicante, pero creo que hay una fuerza por encima de nosotros, algo, un destino. Para mí, cada cosa tiene una explicación, cada hecho que sucede, sucede por una buena razón. Todo se explica y se encadena aunque no tengamos siempre conciencia de ese encadenamiento»
«¿Entonces piensa que no somos dueños de nuestro destino? ¿Que alguien decide por nosotros?»
«No, creo que hacemos elecciones en un momento u otro de nuestra vida, y esas elecciones llegan por una buena razón. Por ejemplo…Si no me hubiera mudado a Nueva York, Henry y Evelyn nunca se habrían conocido. Si ellos no se hubiesen peleado, nunca nos habríamos encontrado»
«Ya veo»
«Solo intento tomar la mejor parte de lo que me sucede cada día. En los momento oscuros de mi vida, siempre he querido tener respuestas: ¿por qué yo? ¿Por qué esto?...Y finalmente, he llegado a la conclusión de que todo estaba programado. Si no hubiera conocido y no me hubiera colgado de mi imbécil BadBoy, nunca habría tenido a Henry»
«Es una visión optimista. Ver el vaso medio lleno más que medio vacío»
«Ahora me bebo el vaso de un trago» replicó Emma sonriente
«Si mi matrimonio fue un desastre, al menos me trajo a Evelyn»
«¡Lo ve! ¡No es difícil!» dijo Emma alzando su copa «¡Por nuestra vida programada!»
Regina alzó su copa con una sonrisa antes de que llegaran sus respectivos platos. Y si Regina había optado por una ensalada ricamente guarnecida, Emma había optado por un fish and chips.
«¿Cómo puede comer como lo hace sin preocuparse de las consecuencias?»
«¡Es super bueno!» Regina hizo una mueca cuando Emma habló con la boca llena «Estoy segura de que nunca lo ha probado»
«Por supuesto que sí: solo es pescado con papas fritas»
«¡Ah, ah! Eso es falso» dijo la bella rubia apuntando a Regina con su tenedor de forma acusadora «Si alguna vez ha probado un fish and chips, nunca podría decir eso. Aunque el mejor está en el Pier 39 de San Francisco, este no está nada mal»
«¿Ya ha estado en San Francisco?»
«Sí. Hace un siglo. Pero, ¡no me cambie de tema! Volvamos al fish and chips. Pruebe» dijo ella tendiéndole el tenedor
«¿De su tenedor?»
«Venga ya, no tengo la sarna. Pruebe, le digo, y después juzgue, ¡venga!» dijo insistiendo
Regina rechazó el tenedor de Emma, pero picoteó un poco directamente del plato de esta última. Cuando se llevó el tenedor a la boca, Emma esperó febrilmente su veredicto. Y tras algunos segundos masticando…
«Está…»
«¿Sí?»
«Está…delicioso» concedió la bella morena «El pescado está crujiente y la fritura no está tan grasienta»
«¡Ah! ¡Lo ve! ¡Nunca hay que juzgar sin probar!»
Intercambiaron una sonrisa
«Un punto para usted» Emma sonrió, toda orgullosa de ella misma «Entonces, ¿cómo es que ya ha estado en San Francisco?»
«Bueno. Cuando tenía la edad de Henry. Estuve con mis padres. Estuvo genial, me encantaría volver algún día. ¿Y usted?»
«Antes de quedarme embarazada de Evelyn, Daniel y yo hicimos un tour por Canadá»
«¡Qué glamour! Me encantaría ver las cataratas del Niagara. ¿Cómo son?»
«Muy bonitas»
«Tengo que llevar a Henry algún día. En algún momento en que encuentre tiempo entre el trabajo y las clases»
«¿Las clases?»
«Sí…Hago un curso a distancia»
«¿Ah sí? ¿De verdad? ¿Qué tipo de curso?»
«Me gustaría de verdad conseguir un puesto en la policía. Desafortunadamente, mis años como adjunta del sheriff en un pueblecito perdido no es gran garantía. Debo llenar mis lagunas con clases y prácticas»
«¿Qué tipo de prácticas?»
«Todo lo que tiene que ver con la seguridad: vial, ferroviaria, pública»
«¿Vigilancia?»
«Sí, también» sonrió Emma
«Si necesita algunas prácticas, podría encontrarle un hueco en mi equipo de seguridad»
«¿En su empresa?»
«Exacto»
«No tiene por qué»
«Cierto. Es por eso que la propuesta queda abierta. Es libre de rechazarla, no me ofenderé. Pero si busca un convenio de prácticas, y no tiene éxito en su búsqueda, sepa que tiene un sitio que la está esperando»
Emma le sonrió y suspiró
«Muy bien…anotado. Muchas gracias»
La conversación se detuvo por un momento y las dos mujeres se concentraron en su plato. Cuando el postre llegó, la atmosfera estaba mucho más ligera y las dos mujeres se encontraban mucho más cómodas. Regina tenía que admitirlo, Emma era una agradable compañía y su desenfado era mucho más refrescante que las largas y tediosas cenas que podía compartir con su madre y hermana.
«Entonces…¿qué tal le pareció la noche de Halloween?»
«¡Oh, estuvo genial!»
«Henry dejó caer que ustedes en su casa también hacían hermosas cosas»
«Exacto. No había mucho que hacer allí abajo. Así que Navidad, Halloween, cambios de estación, bah…Todo era una excusa para poder celebrar y salir de la rutina»
«Oyéndola hablar de ese pueblo, parece que lo echa de menos, ¿me equivoco?»
«A veces…A veces siento que me falta. Sabe que incluso con el doble acristalamiento, aquí se escucha un montón de ruido, ¡nos cuesta acostumbrarnos!» protestó Emma, lo que hizo sonreír a Regina
«Oh, ¿sabe? Lo que ahora le choca, yo lo he vivido siempre»
«¿Siempre ha vivido aquí?»
«Lo crea o no, yo nací en el campo»
«¿De verdad? Mirándola, no da la impresión de ser una chica de campo»
«No nos quedamos mucho tiempo. Nuestros padres no dejaban de mudarse. Mi madre es embajadora de los Estados Unidos, y debido a su trabajo, mis primeros diez años de vida me los pasé viajando por todos lados. Nos instalamos en Nueva York cuando entré en el instituto»
«¿Nuestros padres? ¿Tiene usted hermanos o hermanas?» dijo entusiasta Emma
«Oh, tengo una hermana mayor. Nos llevamos dos años»
«Oh, guay, ¿vive también en Nueva York?»
«No. Vive en Europa. Es diseñadora para una firma inglesa»
«¡Qué estilo! Una madre embajadora, una hermana mayor diseñadora, una hija pequeña jefa de una gran revista…La familia Mills es una próspera familia» dijo divertida Emma
«Si usted lo dice. Sin embargo, no somos tan familiares como ustedes. No he visto a mi hermana desde hace dos años. En cuando a mi madre, da noticias cuando se le ocurre, o cuando está en el país, normalmente cuando es el cumpleaños de Evelyn o el mío»
«Ya veo…»
«Entre tener una familia próspera financieramente, pero totalmente distante, y una familia modesta, pero apegada, mi elección sería rápida. Y últimamente, intentó recuperar el tiempo perdido con mi hija» intercambiaron una sonrisa «¿Y usted tiene hermanos o hermanas?»
«No. Soy hija única, de ahí que haya sido mimada y, a pesar de mis pasadas idioteces, siempre fui apoyada, ayudada y guiada. Intento no ser demasiado rígida con Henry, pero creo que, a veces, me paso de permisiva. La prueba está en ese pequeña excusión en solitario mientras yo trabajaba»
«Definitivamente, usted es permisiva allí donde yo soy severa. Soy bastante estricta y exigente con Evelyn. Quiero que ella triunfe en la escuela, porque, y lo sé, el trabajo conduce a todo. Si se quiere algo de verdad, hay que trabajar para conseguirlo. Si decide ser cirujana, abogada o profesora, sabe que no debe dejarse dormir en los laureles»
«¿Y si quiere convertirse en criadora de pura sangres en los montes de Andalucía?»
«¿Perdón?»
«Bueno, si no tiene esos objetivos tan elevados: cirugía, abogacía, enseñanza. Sé que si no se tiene la vocación, si no se tiene esa pequeña llama…aunque trabajes para obtenerlo, nunca te sentirás realmente feliz y realizado»
Regina miró a Emma
«Cierto. Deseo, sobre todo, que mi hija sea feliz y que conduzca su vida como ella lo crea, pero…hay que ser realista: no se vive de una pasión. A ella le gusta la equitación, pero sabe que un jockey no vive solo de su pasión. Está empezando a dibujar, pero sabe que es raro poder vivir de su obra. Deseo que se abra a muchas cosas para que no se cierre a una única perspectiva, pero también deseo que mantenga los pies en la tierra y que haga la diferencia entre lo que le gustaría hacer y lo que sería bueno que hiciera»
Emma arqueó una ceja
«Sí…No soy de la misma opinión. Cierto, no se puede vivir solo del dibujo, pero si se tiene la pasión, aunque se tenga un trabajo donde gane lo suficiente para vivir tranquilamente, en nuestra cabeza no estaremos bien. No empujo a Henry a que se convierta en un artista callejero o que viva el día a día, quiero que encuentre un trabajo estable, pero también y sobre todo, un trabajo que le guste»
«A menudo es difícil compaginar las dos cosas»
«¿No es usted feliz con su revista?»
«Sí, por supuesto, pero…»
«Pero, si hubiese tenido elección, le habría gustado vivir haciendo otra cosa»
«Pero en la sociedad actual, asegurar nuestro futuro, sobre todo desde el punto de vista financiero, es la prioridad…Mucho más que satisfacer nuestras necesidades personales»
«¿Qué le hubiera gustado hacer?»
«¿Perdón?»
«No lo ha desmentido cuando he dicho que le habría gustado hacer otra cosa. ¿Entonces?»
Regina suspiró, pensando que esa conversación comenzaba a adquirir un cariz fastidioso para una cena.
«Yo…»
«¿Sí?»
«Es una tontería…»
«Venga»
«Yo…cuando era más joven, imaginaba llevando un rancho pedagógico»
«¿Un qué?»
«Criar caballos para la equinoterapia: ayudar a las personas con dificultades físicas, mentales o sociales a través de la equitación»
«Wow. Hermoso proyecto»
«Me gustan los caballos, cuando estábamos en el campo, teníamos una cuadra con algunos caballos»
«¿Tenía un caballo de su propiedad?»
«Rocinante. Aprendí a montar con él…» dijo con nostalgia
«¿Por qué no perseveró en su idea?»
«Mi madre»
«Oh…»
«Ella tenía una idea bien precisa de lo que era bueno o no para mí. Intentó manipular y asentar su autoridad sobre mi hermana, pero ella siempre mostró una personalidad muy fuerte, más que yo en todo caso. Siempre quiso trabajar en el mundo de la moda. Pero mi madre pensaba que no era algo lo bastante «con clase»
«Oh…»
«Pero mi hermana era astuta. Ella hizo lo que mi madre quería hasta entrar en la facultad. Entones aprovechó la distancia entre la facultad y nuestro domicilio para marcharse a Europa para visitar las casas de modas…Cuando mi madre se enteró, era demasiado tarde, mi hermana ya tenía un contrato y no pensaba volver antes de probarse a sí misma allí. Solo volvió tres años más tarde. Mi madre se lo reprochó durante mucho tiempo. Y aunque hoy está orgullosa del éxito de mi hermana, siempre ha llevado ese rencor en su interior porque no fue la instigadora de ese éxito»
«Hm…ya veo…Entonces, centró su atención en usted»
«Al marcharse mi hermana, mi madre decidió lo que era mejor para mí. Quizás ahora es difícil de creer, pero cuando era más joven, yo era introvertida, tímida, insegura de mí misma…Mi hermana tenía el don de captar toda la atención sobre ella: la gente la miraba, solo la veían a ella y yo siempre estaba bajo su sombra. Mi madre se sirvió de eso para tomar las riendas de mi vida. Sutilmente me dirigió hacía los estudios de marketing. Eligió por mí la universidad así como los contratos de prácticas. Finalmente, durante una de esas prácticas, encontré mi camino y lo que deseaba hacer. A mi madre le gusta decir que debo mi éxito a sus consejos y las elecciones que hizo por mí»
«Comprendo…»
«No tengo la intención de dirigir la vida de mi hija. Simplemente quiero mostrarle todas las posibilidades que tiene delante. Podrá elegir su camino, pero tendrá que estar segura de su elección y de lo que representará. Pero ella es bastante responsable y madura para saber que no se vive de sueños y de esperanzas»
Emma entonces sonrió
«Eso es cierto. ¿No tendrá la idea de retomar su sueño de la equinoterapia?»
«No que yo sepa»
«¿Y si decidiera hacerlo? Le gustan mucho los caballos»
«A mí me gusta el café, y no por eso me voy a convertir en cultivadora de café»
«¿Por qué abandonar esa idea del rancho? ¿Hubiera podido funcionar, no?»
«Quizás. No lo sé…»
«Es una pena, me la imagino en vaqueros y botas de cowboy subida en un caballo…» dijo Emma divertida
«¿Usted monta?»
«¿Quién, yo? Oh, no, gracias. No me va mucho eso de tener 300 kilos de carne salvaje bajo mis nalgas»
«¿Tiene miedo de montar a caballo? ¿Usted que va por ahí en un ataúd ambulante?»
«¡Hey! Mi coche no es un peligro. Después de haberlo probado en todo tipo de carretera y bajo cualquier clima, puedo decir que camina estupendamente»
«Si usted lo dice» dijo Regina arqueando una ceja
Emma suspiró antes de mirar atentamente a la morena
«¿Está bien?»
«¿El qué?»
«Esta pequeña cena. Estamos conociendo un poco más la una de la otra. Me he enterado de que le gustan los caballos, que tiene una hermana y una madre algo excesiva. ¡Me gusta esto!»
«¿De verdad?»
«De verdad. La hace más humana. Para ser sincera, con sus ternos impecables, su peinado perfecto, me preguntaba si realmente era humana o una especie de robot secretamente puesto en circulación para vivir entre nosotros, simples mortales»
Regina hizo amago de reírse
«Pero, ¿qué está contando?»
«Lo siento, creo que paso mucho tiempo con Henry y sus dichosos videojuegos» dijo Emma esbozando una mueca incómoda
«No se disculpe. Para ser franca, usted es…refrescante»
«¿Huh? ¿Parezco una colonia?»
«Noooo. Es usted fresca, resplandeciente…Eso contrasta con mi mundo casi austero. Me hace pensar en mi amiga Mallie»
«Hm…Mallie, ¿de qué me suena?»
«La conoció el día de Halloween»
«¡Ah, sí, Maléfica!»
«Exacto» rio Regina
«Ella es especial, ¿no?»
«¿Por qué dice eso?»
Emma se removió en su silla antes de inclinarse
«Ella…me ha preguntado si…»
«¿Si qué?»
«Si era lesbiana»
Regina no pudo contener su reacción: se ahogó, proyectando el vino que tenía en la boca sobre la mesa.
«¿Qu…qué?»
Emma, ante la reacción de Regina, no pudo contener una risa
«¿Está bien?»
«Pe…perdón…Pero…¿cómo se ha atrevido…?» murmuró ella
«Sin ofenderla, creo que le falta un tornillo. Creo que me ha preguntado si me gustaban las orgías…o sugerido participar en una de ellas, no lo sé muy bien»
Regina se dividía entre el malestar y la inconmensurable vergüenza
«¡Oh, Dios mío…siento tanto que ella…!»
«Oh, ella es divertida, eh…es solo que…ella es…original. Creo que tenía una copa de más…en fin, eso espero»
«Sí, seguro. Siento que la haya incomodado»
«Oh, no, solo que…entre la calabazas y las brujas…ella solo…en fin, nada…» Regina ya no sabía dónde meterse. Sintió sus mejillas enrojecerse y la cabeza darle vueltas. Entonces desvió la mirada y trituró la servilleta «Hey, no hay problema, eh, de primeras era algo inesperado, pero pensando en ello, me divirtió mucho. Ella es divertida. Y podemos pasarlo bien con ella…si no bebe demasiado» rio Emma
«Puede ser…»
«¿Qué? ¿No lo sabe? ¿Nunca ha cogido una borrachera?» rio Emma. Pero ante la expresión neutra de Regina, ella perdió su sonrisa «Na, ¿en serio?»
«Yo…no soy muy…de fiestas»
«Oh…sin embargo, pensaba que con una amiga como ella, sería de las de salir los fines de semana y arreglar el mundo alrededor de unas cervezas»
«Yo…no es que me faltaran ganas, pero tenía otras prioridades que me impedían salir como yo quería»
«Entonces soy afortunada por haber encontrado un hueco en su programa de ministro» sonrió Emma bebiendo después un trago de vino
«Es normal, y también estoy contenta»
«La próxima vez invitaré yo»
«¿La próxima vez?» se asombró Regina, divertida
«Bueno, sí. Si nunca se ha cogido una borrachera, y como amiga, tengo el deber de hacérselo conocer al menos una vez»
«¿Una…amiga?»
«Bueno sí…Nos llevamos bien, pasamos un buen rato y nuestros hijo se adoran» dijo Emma como si fuera algo lógico
«Claro»
«¡Guay! Tendríamos…que irnos, se hace tarde»
«Sí, tiene razón»
Y cuando estaban saliendo del restaurante, Emma se giró hacia Regina
«Voy a buscar a Henry mañana, ¿no?»
«Pase cuando desee»
«Ok, entonces…Buenas noches, Regina, hasta mañana»
«Buenas noches, Emma»
Y mientras la joven rubia se marchaba, se detuvo y dio media vuelta para volver a la altura de Regina
«Yo…me ha encantado esta velada, ha estado muy bien, gracias, de verdad» Cogió la mano de Regina y ejerció cierta presión antes de esbozar una ligera sonrisa y decir «Bueno. Hasta mañana»
Regina la vio alejarse, antes de mirarse la mano que Emma acababa de agarrar…Una agradable velada…Y sin poder realmente controlarse, sonrió tontamente.
Cuando entró en casa, Regina no se sorprendió al ver que Mallie la esperaba ansiosa, con una copa en la mano.
«Buenas noches, bella morena»
«¿Los niños duermen?»
«Desde hace un rato ya. Aunque Evelyn luchó por quedarse despierta para verte»
«Oh…Voy a darle un beso»
«Sí, haz eso. Todo para evitar la conversación, eh»
«¿Qué conversación?»
«¡La que voy a tener contigo sobre tu famosa cena!»
«Eres una pesada »
«Hm, prefiero decir que soy testaruda» concluyó ella con una sonrisa «Entonces, lo vas a soltar o no»
Mallie la cogió de la mano y la arrastró hasta el sofá en donde la obligó a sentarse
«Mal…Solo ha sido una cena»
«¿Qué se dijeron?»
«Hablamos de muchas cosas: nuestro pasado, nuestras familias, nuestros hijos»
«Aburrido hasta morir…¿y qué más?»
Regina, de repente, miró a Mallie con aviesa mirada
«¿De verdad le preguntaste a Emma si era lesbiana?»
«Ah, euh…¿Te lo ha dicho?»
«Sí, me lo ha dicho, te toma por una loca»
«Oh, venga ya. ¡Ni siquiera respondió! ¡No cambies de tema! ¿Qué ha pasado?»
«¡Mal! Nada, no ha pasado nada. Hemos bebido, comido, charlado. Una simple cena, te lo he dicho»
«Y entonces…Después de esa simple cena, ¿qué piensas?»
«¿De qué?»
«Pesada que eres: ¡de Emma!»
«Es una joven interesante, divertida, y…»
«¿Lo haces a propósito o qué? Te hablo…¡físicamente! ¿Hay química entre vosotras o no?»
«Escúchame, no hay nada entre Emma y yo a no ser una amistad que está naciendo, que no deseo romper por las fantasías perversas de una amiga chismosa»
«Eres desesperante»
«Por favor, estoy cansada y me gustaría ir a acostarme»
«Ok, ok…Contesta solo a una última pregunta»
«Ok, suéltala» resopló Regina
«¿Qué sentiste al acabar la cena, en el momento en que se despidieron?»
«…»
«¿Y?»
«¿Le propusiste una orgía?» lanzó ella arqueando una ceja
«¡Otra vez evitas la pregunta! Responde francamente a la pregunta y te dejo tranquila. ¡Y por cierto, tampoco dijo que no a una orgía!»
«Yo…Me ha gustado la velada, ha estado muy agradable. Por una vez, no he pensado en mi trabajo, o en mis problemas cotidianos. Solo he disfrutado del momento y fue muy…muy agradable»
«Oh…Dos "muy" para una misma apreciación…Eso quiere decir todo»
«Excepto porque no tengo ninguna intención de hacer nada. Somos amigas, al menos comenzamos a serlo y ni hablar de romper eso»
«¿Entonces, qué? ¿Cuánto vas a esperar para atacar?»
«Escucha, no quiero complicar las cosas. Y llevar a esta relación amistosa cualquier sentimiento que pudiera parecerse a sentimientos amorosos rompería y estropearía todo, sobre todo si, al final, ella no siente lo mismo. De momento, no quiero pensar en ello y no quiero ni siquiera imaginarlo. Solo quiero vivir el día a día, y ver a dónde va esta amistad. Porque aparte de ti, Mallie, no tengo realmente amigos y necesito agrandar mi círculo de amistad. Y las cosas no se arreglarán si saltó encima de la primera persona que se presenta, ¿entiendes?»
«Ok. Probablemente tienes razón. Soy impulsiva, ¿qué quieres? Tienes razón sobre el hecho de construir una amistad duradera y estable antes que una relación demasiado precipitada. En fin, mientras no tengas ningún sentimiento amoroso hacia ella, todo bien»
Regina puso sus manos en cada uno de sus hombros
«No siento nada por Emma Swan, sino una profunda amistad que, espero, dure mucho tiempo»
Mallie hundió su mirada en la marrón de su amiga, buscando una pequeña chispa, el menor indicio de una mentira. Pero al ver el rostro neutro y su mirada que también lo era, suspiró
«Bien, muy bien, como tú quieras»
«¿Entonces, estamos de acuerdo: nada de alusiones, nada de preguntas insidiosas, nada de miradas?»
«Prometido»
«Bien»
Cuando se puso su chaqueta, Mallie se giró hacia Regina que se estaba quitando sus tacones
«Oh, por cierto, han llegado a mí entradas para Cats, la nueva versión. No soy muy fan, así que pienso dártelas»
«Oh…Evelyn estará encantada» Mallie le pasó las entradas «Pero…¿por qué cuatro?»
«Bah, no he tenido elección. Ya sabes, yo y las comedias musicales…¡Podrías invitar a Emma y a su hijo!» dijo ella como si nada
«Mal…» gruñó Regina con mirada acusadora
«¡Hey, no he dicho nada! Y además, pueden ir como amigas, no hay nada malo en eso, ¿no? A no ser…»
«¿A no ser que qué?»
«A no ser que una de las dos amigas esté colada por la otra…» canturreó Mallie
Regina puso los ojos en blanco
«Eres imposible»
«¡Venga, hasta luego Regina!»
Regina soltó un suspiro a la vez de hastío y de alivio al ver que su amiga por fin se había ido, al ver que ya no iba a seguir atosigándola con preguntas ni haciendo referencias perversas. Se dejó caer, cansada, en el sofá y cerró brevemente los ojos, pensando en el desarrollo de esa velada en compañía de Emma. Esa noche había sido perfecta. Era verdad que su visión de las cosas era totalmente diferente, pero, no se explicaba por qué, tener a Emma a su lado era refrescante, pero también tranquilizador.
Por primera vez, desde hacía meses, había pasado una buena velada, sin quebraderos de cabeza, sin cuestionamientos. Solo el placer de apreciar el momento presente con una persona agradable que deseaba todo, menos hablar de trabajo o de problemas cotidianos. Solo intercambiar palabras sencillas, banales…Solo eso.
Regina sonrió pensando que, sí, estar al lado de Emma significaba tomar la vida sencillamente como venía. Nunca había visto a una mujer con tal dinamismo, tal alegría de vivir, pero también una manera bastante infantil de ver las cosas. Eran completamente opuestas, Regina era más de los pies en la tierra, más complicada, más brusca y sobre todo, más desencantada de la vida.
«¿Mamá?»
Regina se sobresaltó al ver a su hija, media adormilada y en pijama
«Cariño, ¿no duermes?»
«Te he escuchado entrar…¿Tía Mallie se ha ido ya?»
«Sí. Me ha dado esto para nosotras» dijo ella enseñándole las entradas para Cats. Cuando la niña las vio, desorbitó sus grandes ojos adormilados y se las arrancó literalmente de las manos a su madre.
«¿De verdad?»
Regina sonrió
«De verdad»
«¿Por qué hay cuatro?»
«Porque ella consiguió cuatro, es todo»
«¿A quién podríamos invitar?»
«Ninguna idea cariño. Pero, lo que sé es que en este salón hay una jovencita que debería estar ya en la cama»
«Oh…¿en serio?»
«En serio»
«Ok. Oh, por cierto, ¿cómo ha ido la cena con Emma?»
«Muy bien»
«¿Sí?»
«Sí. La había juzgado mal»
Evelyn sonrió antes de inclinarse hacia su madre y darle un beso en la mejilla
«Entonces mejor que mejor…Hasta mañana»
Regina le sonrió antes de levantarse a su vez y dirigirse a su habitación. Sin realmente darse cuenta, con una sonrisa en los labios y con toda la serenidad del mundo cerró sus ojos, una rápida imagen de Emma le atravesó la mente.
Evelyn, por su parte, antes de entrar en su habitación, se pasó un momento por la habitación donde dormía Henry. Entró discretamente, y sacudió al muchacho.
«Henry…¡Henry!»
«Hm…»
«¡Henry!»
«…Hm…sí…»
«¡Henry levanta!»
El adolescente se despertó con dificultad, sus ojos entrecerrados
«Hm…Pero, ¿qué ocurre?»
Evelyn le dirigió una gran sonrisa y le enseñó las entradas.
«¿Te gustan los musicales?
